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Lengua habitual

La lengua habitual es la que cada uno habla normalmente. En Galicia muchos hablantes utilizan normalmente dos lenguas. El grupo mayoritario es el de los que se expresa sólo en gallego. Un tercio de la población es bilingüe. Como ocurre con la lengua materna, a medida que desciende la edad, disminuye el uso del gallego, siendo los más pequeños los que menos utilizan el gallego. Los últimos estudios indican, no obstante, un estancamiento en cuanto a la pérdida de hablantes entre los más pequeños. La distribución geográfica indica que el castellano tiene más presencia en las ciudades y que el gallego es la lengua de las poblaciones más pequeñas.

La regla general es que, cuanto más jóvenes son los sujetos, aumenta la proporción de hablantes monolingües en castellano y desciende la de monolingües en gallego.

Pese a que podría parecer una predicción aventurada, los datos significarían que la pérdida de hablantes de gallego está tocando fondo.

Las zonas donde se habla menos gallego son las comarcas de las ciudades atlánticas de Vigo, A Coruña y Ferrol.

Sumario

1. La lengua mayoritaria en Galicia

La lengua habitual es la que cada uno habla normalmente. En los datos que utilizamos, los encuestados pueden responder a la pregunta “¿Qué lengua habla usted?” con cuatro respuestas posibles: “sólo gallego”, “más gallego que castellano”, “más castellano que gallego” y “sólo castellano”. Los resultados son estos:

El grupo mayoritario es el de los hablantes monolingües de gallego. Las otras tres opciones tienen un número de hablantes semejante. Si agrupamos a los hablantes bilingües, con predominio del gallego o del castellano, vemos que éstos comprenden un tercio de la población de Galicia. Vistos estos datos, sobre todo si no los comparamos diacrónicamente, tenemos que afirmar que el gallego no sólo sigue siendo la primera lengua de Galicia, sino que goza de relativa buena salud.

2. ¿Está cambiando algo entre los jóvenes?

Si analizamos la lengua habitual según la edad del hablante, podemos hacernos una idea de la tendencia social que existe en relación con el uso del gallego, es decir, cuál puede ser su futuro si las cosas no cambian.

En esta gráfica podemos ver como son las generaciones mayores las que hablan más gallego. Observamos que la regla general es que cuanto más jóvenes son los sujetos, más aumenta la proporción de hablantes monolingües en castellano y desciende la de monolingües en gallego. Los grupos de los bilingües se comportan de la siguiente manera: el grupo de los que hablan más gallego aumenta en todos los tramos de edad excepto en el de los más viejos, y el de los que hablan más castellano, aumenta entre los más jóvenes, pero después bajan de generación en generación. Podemos aclarar algo esta confusión si agrupamos a los hablantes bilingües con los monolingües de una y otra lengua. El resultado es el siguiente:

En esta gráfica podemos ver una realidad nueva. Pese a que, efectivamente, debemos constatar un descenso importante entre los hablantes de gallego, con el consiguiente aumento de los hablantes de castellano, parece que se tiende hacia una cierta estabilidad, es decir, da la sensación de que entre generación y generación, y sobre todo entre las de los más jóvenes, cada vez se pierdan menos hablantes de gallego. Pese a que podría parecer una predicción aventurada, estos datos podrían significar que la pérdida de hablantes de gallego está tocando fondo.

3. La lengua habitual en el territorio

La distribución de la lengua habitual en el territorio gallego es la siguiente:

Para la representación geográfica de la lengua habitual tenemos también cinco cortes. La escala que utilizamos va de 1 a 4. Una comarca donde todos los habitantes hablasen sólo gallego tendría una puntuación de 4 y una donde todos hablasen sólo castellano, 1. El punto medio se sitúa en 2,5. Las zonas donde se habla menos gallego son las comarcas de las ciudades atlánticas de Vigo, A Coruña y Ferrol, donde la media está por debajo del punto medio, es decir, el castellano es la lengua principal. En el resto de comarcas el gallego es la lengua predominante. En los siguientes dos cortes se sitúan el resto de comarcas urbanas, a saber, Pontevedra, Santiago, Lugo y Ourense, con un uso del gallego ligeramente superior al corte medio, siendo Pontevedra la que tiene un uso menor de este grupo. Igual que en el caso de la lengua habitual, vemos como las comarcas costeras de Pontevedra quedan incluidas en el corte intermedio. En el resto de comarcas todavía podemos distinguir dos categorías. Una donde el uso del gallego es elevado, en la que estarían las zonas geográficas que comprenden las comarcas de A Coruña Oriental, las del sur de Lugo y todas las comarcas de la provincia de Ourense, exceptuando la capital, como ya hemos mencionado. Por último, englobarían el último grupo, donde el uso del gallego se acerca al monolingüismo, las áreas que comprenden el interior de la provincia de Pontevedra, el norte de Lugo y la costa no urbana de la provincia de A Coruña. Si comparamos los datos de lengua inicial y habitual por áreas, vemos como hay una coincidencia importante, siendo las comarcas donde hay más gallego-hablantes iniciales las que tienen también unos índices más favorables para que el gallego sea lengua habitual.

4. Un descenso paulatino

Si hacemos una comparativa de la evolución de la lengua habitual entre 1992 y 2003, observaremos que se produce un aumento significativo de los monolingües. De hecho, uno de los resultados más destacables del Mapa Sociolingüístico de Galicia (1992) había sido la alta incidencia del bilingüismo en Galicia. En este período observamos que la tendencia es inversa. Podemos ver que el grupo que más crece proporcionalmente es el de los monolingües en castellano, que deja de ser el grupo minoritario, pasando del 10,6% de los hablantes en 1992 al 18,5% en 2003. Crece también el grupo de los monolingües en gallego, en menor medida, tanto en términos relativos como absolutos. Los hablantes monolingües en gallego siguen conformando el grupo más numeroso, y aumenta espectacularmente la distancia con los otros grupos. Por eso, se debe entender como el dato más negativo para el gallego la fuerte bajada de los bilingües con predominio del gallego (29,9%-19%), lo que justifica una pérdida global de hablantes de gallego.