Fondo: Luís Seoane depositado na Fundación Luís Seoane.

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Real Academia de Bellas Artes de San Fernando

Entidade con sede en Madrid, pertencente ao Instituto de España. Foi creada en 1752.
Epístolas
2 mencións
Data Relación Remitente - Destinatario Orixe Destino [ O. ] [ T. ]
Data Relación Remitente - Destinatario Orixe Destino [ O. ] [ T. ]
1958-06-24
Carta de Scheimberg a Seoane. 1958
Nova York
París
Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Scheimberg a Seoane. 1958 en 24/06/1958

París (Hôtel Quai Voltaire), 24 de junio [1]958

Amigo Seoane:

Me he tomado esta tarde unas pequeñas vacaciones para escribirle. Pensaba hacerlo en Santander, antes de abandonar España –para despacharle la carta desde Hendaya, por temor a que fuera abierta y que la mención de nombres de los amigos de España pudiera crearles a estos alguna molestia (lo sucedido a a Del Riego es para tenerlo en cuenta); pero las cosas se dieron en tal forma que no pude cumplir con mi deseo. Al llegar a París, el día 19, me enteré de la muerte de Maside y Vd. no se imagina todo lo que me ha conturbado esta noticia. Aunque sólo cambié con él algunas palabras, pues su estado de salud (como se lo dije a Vd. en una postal despachada desde Santiago) le impedía casi hablar y no había mejorado, cuando unos días después fui a despedirme de él, su muerte me impresionó como si se hubiera tratado de un viejo amigo mío. Y es que todos sus amigos, nada más que por serlo nosotros de Vd., nos recibieron, a Aida y a mí, como si hubiéramos sido amigos de toda la vida. Y yo se lo agradezco ahora. Si en toda España no me he sentido en ningún momento extraño, en Santiago nos hemos sentido, Aída y yo, como en n/ propia casa. Cuánta cordialidad y calor humanos hemos hallado en sus amigos! Era a nosotros, si, pero era principal y fundamentalmente a Vd. a quien agasajaban. Aquí –es decir, en Galicia–, se lo quiere a Vd. talvez como a ninguno. Y yo me alegro de que así sea... Cuando cruzamos el Miño, en la frontera que separa a Portugal de España, a Aída y a mí se nos apretó el corazón y casi lloramos de emoción. El Miño, para Aída y para mí, era muchas cosas juntas: era Rosalía de Castro (cuya tumba visitamos e Santiago, en compañía de Bouza Brey) y era Unamuno, en sus Andanzas y visiones de España y Portugal y eran Vds., Vd. y Maruja. Veníamos de Coimbra, donde durante tres días nos sentimos por un momento estudiantes –aunque un poco maduros– Aída y yo y participamos de los festejos de la Quema de las Cintas, tan particulares y tan llenas de encanto. El paisaje era el mismo (Portugal y Galicia forman casi una unidad –no sólo geográfica, sino idiomática) y, sin embargo, nos pareció distinto. Y lo es en verdad. El paisaje parece que se adulzara y el ser humano es más hondo. Sí, creo que se trata de eso en realidad. En el portugués, talvez, haya siempre algo de teatral, como en el andaluz –aunque en menor medida–; en el hombre gallego no hay nada de teatral. Daría la impresión que se mueve siempre como si estuviera entrecasa, con naturalidad, pero con una naturalidad llena de señorío... Pero, por Dios!, no es de eso de lo que yo quería hablarle, sino de la cordialidad de que nos rodearon sus amigos a Aída y a mí. Con Del Riego y su mujer, Evelina, pasamos dos días deliciosos en Vigo... Y sólo estaba en mi plan quedarnos allí algunas horas! Pero quién se separa así como así, de las personas tan agradables e inteligentes ambos, que rivalizan en agasajarlo a uno? Con Evelina caminamos la ciudad y con ambos, conocimos las comedurías típicas y hablamos de tantas cosas que nos eran comunes. Y luego, Santiago... Llegamos allá el 22 de mayo a eso de las 8 de la noche. Dejamos n/ equipaje en el hotel España y salimos a caminar, Aída y yo, debajo de los soportales, a meternos la ciudad en el alma. Es una ciudad viva, donde las piedras llenas de ancianidad no son un obstáculo. El encargado del hotel se empeñó en que esa misma noche me comunicara con Maside y me presentó para eso a un sobrino de éste, un estudiante que está cursando, creo que el último año de sus estudios de medicina y es aficionado a la pintura. Se llama Carlos. A él le entregué la carta suya para Maside –y por él me enteré de la gravedad del estado de su tío. El pobre no quiso dejar de cumplir con su pedido y comprometió al doctor Bouza Brey para que nos acompañara a todas partes. No creo que muchos hayan tenido un más entendido guía que nosotros. Con él caminamos de arriba abajo Santiago. Y a cada momento, nos repetía: “No dejen de decirle a Seoane que conocieron la calle del Preguntoiro y la iglesia de la Ánimas, y..., y....” así toda la ciudad. En el Instituto de Estudios Folclóricos nos presentó a a P. Jesús Carro. Qué viejecito simpático! Allí en el Instituto guardan todas las cosas que Vd. publica. Por primera vez, creo que no me habría costado ningún esfuerzo decirle padre a un cura, a pesar de mi natural resistencia a hacerlo (y de aquellas palabras del Evangelio que dicen más o menos: “No me llaméis padre; Padre hay uno sólo, y está en el cielo”). Sólo la Catedral la quisimos visitar sin Bouza Brey. Qué majestuosa fábrica romana [sic] la Catedral de Santiago! Y luego, su Pórtico de la Gloria... No menos de seis veces volvimos a verla, a distintas horas y tratando, yo, de no dejarme llevar por recuerdos o sugestiones literarias.... Tiene talvez razón Unamuno cuando dice que aquí no se puede, como con el gótico, hacer literatura. Ni aquí caben distracciones. Y, sin embargo, dos misas importantes que allí, en la Catedral, escuchamos –la que se celebra el 23 de mayo en recordación de la batalla de Clavijo, y una misa del Episcopado (creo que el 25), carecieron de unción mística...
Pero vuelvo a sus amigos. El día 24 estuvimos con el matrimonio García Sabell. Le dejé su carta en el consultorio y unas horas más tarde nos llamó al hotel para que fuéramos a tomar el café a su casa. Qué persona extraordinaria es el doctor García Sabell (y qué hermosa y agradable su esposa)! Había muchas personas a la mesa y se habló de muchas cosas –y de todas era de ver y oír con qué precisa exactitud hablaba García Sabell. Al llegar a la casa y ver allí tanta gente reunida casi lamenté haber ido, pero luego sentí –después de casi 3 horas– tener que marcharme. Tiene una extraordinaria biblioteca con raras y lujosas ediciones de literatura y de arte, y pinturas y dibujos seleccionados con un finísimo gusto. Como recuerdo de ese día, para Vd., hizo firmar a los presentes una foto en que él –García Sabell– está en su Consultorio, con la pared del fondo cubierta con los estampados que le editó Bonino a Vd.. No se la envié desde España –y sí lo hago ahora, por temor a que se perdiera. El único que allí desentonaba era un socialista ,Tarul o Marul, que decía una sarta de banalidades en un tono que habría envidiado Lerroux –y a quién García Sabell había pedido que me informara sobre las cosas de España. En un momento dado, García Sabell le corto el discurso para mostrarnos la biblioteca y las pinturas, y todo terminó bien... Felizmente en España hemos tenido mejores informantes que ese presuntuoso y trasnochado socialista: lustrabotas, mozos de café, un changador en La Coruña, un maquinista de la RENFE en el camino de Salamanca a Madrid, un conductor de automóvil en Santander, etc., etc. En la misma mesa de García Sabell, un señor Briones de Villa García de Arosa. Estos socialistas tan fuera de época y que no sirven ni para colgarlos de la pared! (Ahora, al releer las firmas, veo que se llamaba Martul)... Pero me estoy perdiendo en detalles sin interés. Abandonamos Santiago, Aída y yo, con verdadera pena, dejando amigos y cariños. Y me fui a despedir de Maside, sin sospechar que se nos moriría pocos días después. Para Vd. me mandó un gran abrazo, un emocionado abrazo. Ahora, al transmitírselo, pienso que él presentía que era el último...
Y luego según n/ desfile precipitado: La Coruña, con su Torre de Hércules, a cuyo faro ascendí hasta el punto más alto –celebrando así a mi manera lo que Vd. celebró en dibujos de sabia caligrafía y Rafael Alberti en emocionados versos; León, cuya catedral sigue siendo un milagro de ligereza, y su Igl. de San Marcos –de un románico sobrio y cuya capilla funeraria conserva en su cúpula unos frescos sólo equiparables a los del Museo de Arte antiguo de Barcelona. Y luego más, Zamora –en que todo, o casi todo, es románico y en la que el reloj del tiempo pareciera haberse detenido. Y Salamanca, que para mí estaba llena de recuerdo de Unamuno; y, sin embargo, en esta España de Franco sólo se ha salvado de él el hermoso busto en bronce de Victorio Macho (y una cabeza en bronce, de la misma obra, en Madrid, en la Academia de San Fernando). Con quienes intenté hablar de Unamuno, o no sabían mucho de él, o temían hacerlo, y hasta el aula donde en 1920 le escuché dictar una de sus clases de filología ha desaparecido. Sólo el chófer que nos condujo de Santander a Irún tuvo un recuerdo emocionado para Unamuno; y era nada más que un obrero del volante!.. En Madrid estuvimos con Maíztegui (políticamente muy bien ubicado) a quien hicimos llegar su carta y con quien caminamos y hablamos mucho. Debo volver sobre las emociones experimentadas frente a Goya, y Velázquez, y el Greco? En cada sitio nos fuimos despidiendo como si fuera la última vez que vamos a verlo. En Madrid, al salir de San Antonio de la Florida, visitamos una vez más el Manzanares y con Aída nos juramentamos que volveríamos, sí, a España –pero acompañando a los españoles del exilio y para danzar todos juntos sobre los podridos restos de Franco... Yo no sé si se puede crear sobre el odio; pero cuando pienso nada más que en lo que en España tenemos oído sobre este grotesco payaso de la historia que es Franco, empiezo a creer que el odio es casi un deber. Odiar, sí, y hasta la muerte. Hay que formar el gran ejército del odio contra los enemigos de la vida. Cómo se comprendería en España a un nuevo [Mateo] Morral! Pensándolo serenamente, ya sé que no sirve de mucho el atentado individual; pero qué satisfacción se sentiría si alguien hiciese estallar por los aires a esa carroña. O es que solamente los tiranos tendrán derecho a disponer de la vida de los demás y nos hemos de horrorizar si alguien les revienta a ellos los huesos? Desvarío, pero, Seoane, hay que haber oído todo lo que llevamos oído en España y pensar en este pobre pueblo que se muerde los codos de rabia ante su propia impotencia –y que nos venga luego con reflexiones académicas sobre la buena táctica política. El atentado individual, sí, ya lo sé, no es solución –pero a veces puede ser una lección; y el tiranicidio, en cualquier caso y en última instancia, siempre será una medida de higiene para el mundo... Desgraciadamente creo que habrá Franco para rato –y solamente un vuelco total en la política internacional podría precipitar su caída. Se producirá ese vuelco? Lo espero. Pero, cuándo?.. Yo he recogido datos sobre lo que ganan los obreros y los empleados en España y lo que cuestan los artículos de primera necesidad. Pensaba mandárselos a Vd., pero, después de reflexionarlo, me parece tonto hacerlo. De qué le serviría a Vd.? Bástele eso: el pueblo está cada vez peor y las cárceles no se vacían. Todos los días se filtran noticias de nuevos procesos y nuevas condenas, mientras los rufianes de la prensa ensayan nuevos ditirambos para el Gran Payaso. Es un asco! Y termino, Seoane. Lea en los diarios españoles la “interviú” que acaba de hacerle a Franco un periodista de Le Figaro; produce náuseas...
De otras cosas quería hablarle, y ya ve, siempre se cae en lo mismo. Pero algún día eso deberá terminar. Terminar... Es lo único que ya nos queda por pedir.
Si en otro momento llego a estar más tranquilo (y aquí, en Francia, con De Gaulle, no es como para estarlo) le escribiré de otras cosas. Esta vez, perdóneme. Sepan, Vd. y Maruja, que están en nuestro corazón –y que, para Vds. y para nosotros, deseamos un mejor porvenir.

Los abrazamos

Scheimberg

P. D. He retenido esta carta hasta hoy, 25, y al fin me decido a mandarla; no sabría que cambiar en ella, o si destruirla del todo. Esto lo dejo a su arbitrio…Y adiós.

S.
1. O autor éstase a referir ás obras Por tierras de Portugal y España (1911) e Andanzas y visiones españolas (1922) , mesturando os títulos.

1963-07-16
Carta de Frontini a Seoane. 1963
Madrid
Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Frontini a Seoane. 1963 en 16/07/1963

DR. NORBERTO A. FRONTINI / ABOGADO / Buenos Aires, / LAVALLE 1312, 5º A / TELÉFONO 40-7512.

Julio 16 de 1963

Sr. Luis Seoane
Madrid

Querido Luis:

Estaba todavía, creo, en Brasil cuando llegó tu carta del 4 de mayo. El regreso me fue demorando la respuesta por las muchas preocupaciones profesionales que por mi ausencia se agolparon y más que eso, que es peripecia menor, por la podre que se nos mete dentro del ánimo, la podre de este pobre rico país, con centenares de miles de desocupados, y centenares de empresas comerciales y fabriles en estado de quiebra y el deterioro que ya tiene incidencia personal.
En Brasil vi a viejos amigos, conocí nueva gente y asistí a un espectáculo político insólito con motivo de la conferencia de solidaridad con Cuba. Es un país curioso, de tajantes contradicciones. Río, una ciudad de edificios monumentales, tiene 750 mil personas viviendo en favelas. San Pablo, un Estado cien por ciento capitalista y Pernambuco con ganas de darse una hechura socialista. La dialéctica tiene contemporaneidad y es sucesiva a la vez.
Y aquí, qué ocurre?
Aquí, hasta las amistades se deterioran. Es difícil saber a veces cuáles son los ingredientes que las sustentan. País sin solera, sin tradiciones, mezclado de abajo arriba y viceversa con nostalgias de todo tipo y esperanzas interferidas por una incertidumbre nada metafísica sino real y persistente, con ganas de introducir grandes cambios y sin voluntad para realizarlos, lo poco que se hace parece un milagro si no fuera que nos consta que es obra de un puñado de hombres. Siempre es un puñado el que hace punta. Los demás esperan. Pero, en este país casi todo está corrompido. Y los militares son los seres más anacrónicos del mundo. Doy por supuesto que son otras muchas cosas. Pero son gentes que se han quedado en mitad de camino. Habrá cosa más anacrónica que el indumento con que se visten? Cosa más dura, más rígida, más encolada que las charreteras, los ribetes dorados, blancos, azules, especie de arabescos de sastrería confiteril, que los hace más anacrónicos que los sus curas con sotana? Y así por la mollera, con ideas de nada o nada de ideas, reviejos y rellenos de aserrín de la peor madera. Así nos va!
Vi El ángel exterminador, de Buñuel. La encerrona que Buñuel muestra como símbolo de la burguesía, es formidable. No puede salir. Cuando sale es para volver hacia atrás, desandando el tiempo, y yendo a la iglesia, que también es encerrona; y cuando quiere salir a la calle, la calle es otra encerrona con gentes que disparan delante de los tiros de los policías que son los que sostienen, en definitiva, la gran encerrona. Y todo ello es una apariencia barroca muy de España, muy de país en que sobreviven los varios estilos de varias épocas, superpuestos y mezclados. Pues en eso estamos y con ganas de salir de nuestra encerrona. Y con complejo de huida, que es cosa peor. Y ya la padecemos. Más de 2.000 técnicos o que lo pretenden salen mensualmente del país. En qué vendremos a parar?
Yo creo que iré a pasar un par de semanas a Chile. Me iré. Hay que cambiar de aire mientras se pueda. No es remedio que cure, pero es cataplasma o calmante de unas horas. No van las gentes a pasar el fin de semana a otra parte que la de sus afanes? Pues a mí me han entrado ganas de un año sabático. Y para eso me estoy preparando con la voluntad. Ya que creo que, si no me rompo una pierna o no me sigue subiendo la presión arterial (me está subiendo y es por esta puñetera vida) en enero hago mi viaje. Entonces nos veremos.
Tuvimos elecciones. Veinte y cuatro horas antes de la elección se detuvieron las artimañas del gobierno militar. Quienes decidieron votar en blanco fueron desoídos. Se pensaba que votarían en blanco más de 3 millones. Votaron menos de un millón y medio. Fracasó Perón. Fracasaron los jerarcas de la CGT. Fracasó el PC. Bueno! Y como Alende se largó solo, fracasó [Arturo] Frondizi y el Frente Nacional con [Rogelio] Frigerio, etc. Ganó la UCR del Pueblo. Las gentes decidieron el destino temporario del país en 24 horas. La desobediencia ha sido beneficiosa. No me hago ilusiones, pero soy optimista. Mi optimismo es más subjetivo que objetivo. Sigo temiendo a los factores del poder. Con todo, ciertas cosas habrían cambiado. [Arturo] Illía es parco pero contundente. Pienso que no tiene conciencia cabal de lo que le espera. Se dice que las fuerzas armadas están conformes con Illía. Los ucristas Alende (1.6 millones de votos) votarán por Illía. Los democristianos (más o menos 30 electores) también. Otros partidos menores. Udelpa tuvo un millón trescientos mil votos. Udelpistas y demócratas progresistas. La Cámara de Diputados tendrá diputados del pueblo, de la UCRI, cristianos, conservadores, socialistas de los dos partidos, udelpistas, demoprogresistas. Si no salimos adelante, padeceremos, días más días menos, una tragedia. La promesa del radicalismo del pueblo es tajante: nulidad de los contratos petroleros por decreto, desvinculación del Fondo Monetario Internacional, revisión del puerco asunto de SEGBA. Fácil de decir, menudo engorro real. Pero el pueblo está de acuerdo con eso. Casi la totalidad de los partidos. Creo que podríamos salir con bien. Pero habrá que tomar medidas de tipo constructivo. Illía-Perette declararon que tendrían relaciones comerciales con los países socialistas. Mencionan el caso del Brasil. Todo es, pues, posible y algún beneficio saldrá de tales planes. También prometen la derogación de las leyes y decretos limitativos de la libertad. Cuando Illía decía hace unos días eso mismo, el P. E. daba un decreto reglamentando la persecución, al detalle, de los comunistas. Una cosa tan estúpida como sádica nunca vista. Cosas como ésta confunden y desasosiegan.
Te refieres a Gris y a Zurbarán y dices que el blanco y el negro son los colores definitivos de estos dos pintores. Yo recuerdo la serie de apóstoles de Zurbarán vista en un convento o sala capitular de España y solo recuerdo los amarillos castellanos. Los grises exaltados y de color pizarra de Gris también recuerdan los páramos acerados de Castilla y ciertos lugares de la geografía de España, de León a Lugo. Los recuerdos del Paul Klee, a que te refieres, corresponden a marzo de 1933, cuando volvía de Italia, Francia y Alemania. Fue en este último país donde los había visto. Ya estaba Hitler, ya la gente empezaba a huir. Recuerdo una noche del Romanischer Café, con las caras silenciosas y llenas de espanto de los amigos con quienes conversaba. Fue entonces que conocí a Rafael [Alberti] y a María Teresa [León], en la cripta de una cervecería, después de haber oído una conferencia de Margarita Ken1 (Puede ser?) o de María de Maeztu (Puede ser?). Rafael y María Teresa regresaban de Moscú. Eso era todavía posible. Yo regresé a Génova a encontrarme con Mony [Hermelo] y Polilla [Frontini hijo]. De ahí pasamos a París. También en esta ciudad el caso Hitler producía estremecimientos profundos. Recuerdo una conversación en casa de Geneviese y Simone. Una conversación llena de dramatismo que anunciaba la próxima guerra. Lo que nadie entonces olfateaba era la guerra de España. Cuando volví a España a principios de 1935, estando en Barcelona, la gente sentía ya en la boca el gusto amargo de los acontecimientos y preanunciaba algo grave. En París conocí, sin tratarlo, a [José] Calvo Sotelo.
Tenía una hija como de 13 o 14 años, hermosísima. Polilla la trató. Entonces tenía 5 años. Yo la miraba como catador de belleza. Tendría ahora más de 40 años. Los 30 años más han pasado desde entonces, llenos de dolor y de inestabilidad, y de ni saber que pasa el día siguiente. Así se nos ha ido el tiempo. Cuando días pasados leía el primer número de la nueva época de la Revista de Occidente (el mismo formato, el mismo tipo de letra, la misma composición y el mismo tipo de razonamientos) creí que el tiempo se había detenido. Por un rato me sentí feliz. Creí que todo lo pasado había sido mera fantasía onírica, una detención insomne. El artículo de Antonio Espina sobre Ramón, me transportó a los 20, 30 años; me sentí joven, casi recién nacido para recibir el fruto de la inteligencia creadora de un tiempo arremansado, quietecito y sin otras inseguridades que las de la natural duda del pensamiento mientras se construye y se expresa. No. Las cosas han sido terribles y nuestro tiempo una especie de detención maligna. Porque, aunque hayamos comprendido muchas cosas, las nuevas de la ciencia y la técnica que tantos cambios o modificaciones ha introducido, es tanta la urgencia del cambio mismo, tanta la inestabilidad que él introduce, tanta la preocupación por el pan cotidiano, tan escaso el remanso conversacional, tan limitada la esperanza concreta aunque sea ancha la esperanza en abstracto (el futuro espléndido del hombre, etc. etc.) y tantos los terroríficos instrumentos que han sido creados para una destrucción total del género humano, que todo tiene dimensión cotidiana, de ayer para hoy y de hoy para mañana. Además: ¡qué difícil es hoy entenderse con la gente! Porque: quién sabe ya escuchar? Los jóvenes se los lleva el diablo. Y a los viejos, el dogma o la esclerosis. Uno se va acostumbrando al monodiálogo o al diálogo con uno, o dos o tres amigos. Y si quieres hacer tu monólogo pensando en la multitud que estaría dispuesta a escucharte, se te ponen trabas en medio, y aún en esto, nunca falta un buey corneta.
Aquellas cosas que te habría dicho sobre Klee, Hofer, Sintenis y la pintura alemana de entonces, las repetiría. Tengo las imágenes como si hubiesen nacido ayer. Me dices que entonces me gustaba la pintura y que me fui apartando de ella. Me parece que no es exacto lo que dices. No me he apartado nunca. Lo que ocurre es que con los años que se me han juntado, andando y quedándome, y con la incertidumbre que la época introduce por sus cambios, cambios positivos, que son presente y futuro y cambios que no son ya presente y sí involuntario o voluntario anacronismo por no enfrentar el drama que transcurre en las horas que pasan, con todo eso, me deja frío cuando no me desconcierta el ánimo, lo que no es obra concluida sino reflejo analítico de la crisis del espíritu por incomprensión de lo que está a nuestro alrededor inmediato y mediato. Sólo la incomprensión es paralizante y todas las formas del arte que la denuncian son expresiones de un aristocratismo intrascendente, incomunicable o esteticista. El hombre debe darse entero, trasmutarse. Y no todos los hombres lo son cabalmente. Me gusta la pintura y la escultura. Pero me siento profundamente latino y quiero que la obra de arte, como una forma transmisora del espíritu del hombre, sea inteligible.
El arte que no trasmite algo, con implícita inteligibilidad, algo que, valiendo en el creador valga también para quien se lo destina, valga como sentido cabal y entero en relación con la enteridad del hombre, tal como es con todas sus dimensiones, me parece cosa de minoría en que se implica un tipo de elite elusiva de la humana responsabilidad. Lo del realismo socialista no nos fue explicado bien hasta hace poco. Pero yo había descubierto en mi viaje a la URSS que se trataba de una cosa que concierne a la ética del ser humano, frente a un cambio de sistema social, y no una estética. La estética se da por implicancia. (Te recomiendo que leas sin demora un pequeño librito del escritor y hombre de ciencia inglés [C.P.] SNOW que se titula Las dos Culturas y la construcción científica. Es un librito de no más de 75 páginas que no tiene desperdicio2. Allí hay algunas consideraciones que en mi opinión debe tener presente cualquier artista y escritor). Pero volviendo a eso del realismo socialista: diría lo que dijo Aragon una vez: existe el hombre socialista? O como dijo Huizinga: existió el hombre del Renacimiento tal como lo caracteriza Burkhardt? Todo es tránsito, cosa que viene con nuestro nacimiento, impregnándonos la psicología del alma, y cosa que va con ella hacia el futuro, siendo empero nuestro propio presente, más que como cosa inmediatamente comunicable, como refracción espiritual de algo que está en nuestro contorno con ímpetu de cambio y con implícita futuridad distinta. Naturalmente, el socialismo está dando que hacer y está a la vista. Y la ciencia y la técnica, también, y esto parece que pertenece al ser humano, no importando la etiqueta política o económica que tenga.
Cuando recuerdo el Museo del Prado, lo que más me asalta y me exalta es el Goya de los fusilamientos de la Moncloa. Cómo ha sido posible ese milagro “político” con el color? Y los estupendos cuadros de la Academia de San Fernando. (Ese si sabía y de qué modo!).
Expuso [Carlos] Castagnino. Yo había visto óleos suyos al año pasado en su casa. Me parecieron cuadros estupendos. Estaba allí el óleo magnetizando el cuadro y los colores finamente trabajados, como el poeta que, por las palabras, busca el más recóndito matiz musical. Esperaba ver eso. Pero sus cuadros, con temas de paisaje o figuras, con ímpetus expresionistas estaban velados por cierta opacidad que les da carácter descriptivo, lo que, a mi parecer es propio del claroscuro, que me impidió una comprensión cabal. La libertad que muestra en sus aguatintas estaba latente en esos óleos desiluminados. Pero el vuelo, la trascendencia, no diré misteriosa sino clarísima, poéticamente clarísima, que a mi juicio debe tener el color–aceite (los Goya, caray!) no estaba presente. Claro es que el espectador es un ser comprometido consigo mismo y en cierto modo un ser anacrónico. Pero hay quienes pueden liberarse de sus inercias porque son seres con sensibilidad poética y esperanzados en el hombre.
No, sí me gusta todavía la pintura. Y en eso soy un puñetero romántico. Me den en arte lo que ven mis ojos, pero mucho mejor que ellos lo ven y de modos diferentes, pero sin escamoteos y sin dolos. Como lo que es propio del mundo del hombre que hace historia para los demás, para que los demás la vayan viviendo y sosteniendo. Una historia en la que los hombres se puedan intercomunicar los unos con los otros y no una historia para una minoría espiritualmente parásita.
Estoy escribiendo sin saber dónde estás. Quería contestar tu carta y en realidad me he puesto a platicar contigo como solemos hacer cuando nos encontramos en tu casa, ese remanso de claridad y de amor en que Maruja es huésped principalísimo y tú un duende capaz de genialidades.
Gracias por tu carta. Un gran abrazo para los dos.

Norberto

[Manuscrito:] Acabo de saber por Sara donde están. Ah, Galicia! Deja unas flores junto a las tumbas de Eiroa y Maside, y recuérdame cuando te eches a andar por las rúas de Santiago. Me leyó tu carta. El “escarbadientes” de los pícaros del Siglo de Oro, hoy tiene 6 cilindros! Muy bien! Aquí ocurre lo mismo. Pero nuestros burgueses son más ladrones que en Europa. Abrazos a todos.
Estuve días pasados con [Antonio] Baltar. Siempre encantador. Ves a los Dieste? Abrazos. No dejes de ver a Antonio Espina y Pepe Bergamín. Y los abrazas en mi nombre. Salud! Saludos!

1 Parece una confusión entre Margarita Nelken y Victoria Kent, aunque debe tratarse de Margarita Nelken

2 El titulo exacto del libro de C.P. Snow es Las dos culturas y la revolución científica, edición original de 1959.