Fondo: Lois Tobío no seu arquivo persoal

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Fundación March

[entidade cultural]
Epístolas
1 mencións
Data Relación Remitente - Destinatario Orixe Destino [ O. ] [ T. ]
Data Relación Remitente - Destinatario Orixe Destino [ O. ] [ T. ]
1963-10-31
Carta de Lois Tobío Fernández a Virgilio Garrido, 1963.
Madrid
Montevideo
Orixinal Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Lois Tobío Fernández a Virgilio Garrido, 1963. en 31/10/1963

Señor Don
Virgilio Garrido
Pimienta 963
MONTEVIDEO

31 de outubre de 1963
Querido Garrido:
Tengo su carta para contestar desde hace no sé cuanto tiempo y la verdad es que entre los veraneos y las frecuentes excursiones, por un lado, y el trabajo por otro apenas tengo tiempo para contestar a los amigos en manera relativamente larga. Mis vacaciones han tenido que ser fragmentadas por la imposibilidad de ausentarme una temporada larga de la oficina. Aquí tenemos 30 días al año, lo que no está mal y he debido tomarlos por entregas semanales. María del Carmen y Constanza estuvieron casi un mes en Barcelona mientras yo seguía en Madrid trabajando. Después nos fuimos los tres a Alicante mientras Miguel se pasaba el verano en Galicia.
El ambiente de Alicante, turístico y veraniego, es muy distinto del de Madrid. A veces uno creería no estar en España, no sólo por lo internacional del público, franceses sobretodo, sino también por el tono general y el estilo de vivir libre de las mojigaterías, inhibiciones y otras zarandajas que aquí en Madrid son bastante comunes.
Toda la costa alicantina está experimentando una formidable transformación al levantarse rápidamente núcleos balnearios enormes y numerosos. El turismo viene en un volumen enorme y deja mucho dinero. Me dicen que en la costa andaluza, la de Málaga (Torremolinos y Marbella sobretodo) la cosa es todavía más espectacular. Aparte de los beneficios económicos, es evidente que este aflujo turístico está haciendo mucho bien al país, o a una parte del país por lo menos, limpiándolo de rancias telaranias que lo tienen haciendo un papel anacrónico y pintoresco en la Europa actual.
Como desde hace algunas semanas tenemos el coche nos hemos dedicado a recorrer los alrededores de Madrid, habiendo encontrado lugares sumamente interesantes tanto en lo histórico-arqueológico como en lo paisajístico. Las salidas de Madrid hacia el sur son, en general, áridas y monótonas. Pero hacia el norte se encuentran a veces lugares francamente bellos, paisajes de media montaña y valles verdes y arbolados. Fue para nosotros una sorpresa, por ejemplo, Illescas, con sus iglesias y sus cinco Grecos que podrían ser la gala de cualquier museo norteamericano. Visitamos el castillo de Manzanares el Real, espléndido aunque en ruinas y nos preguntamos porqué no lo convertirán en un parador de turismo pues está en un lugar ideal junto a la carretera.
En el viaje a Alicante vimos también, más o menos de paso algunos lugares interesantes y para mí enteramente desconocidos, hasta de oídas: Chinchilla de Monte Aragon por ejemplo, poco después de Albacete, villa casi medieval encaramada en un cerro impresionante. Y algunos castillos como el de Almansa, y los pueblos alicantinos, Elda, enorme, feo e industrioso: en aquellos días se celebraba allí una convención internacional de zapatería. También nos agradó mucho Elche, de resonancias africanas, un poco arregladito ya para los turistas americanos; y el puerto de Santa Pola, que visitamos al atardecer en un momento maravilloso pero donde el pescado al menudeo cuesta más que en Madrid.
Miguel vino entusiasmado de Galicia que recorrió casi enteramente. Admirado –naturalmente– de Santiago, del paisaje de las rías bajas y del de mi tierra cantábrica. Ahora, ya en los carrilos universitarios, sigue el curso preuniversitario de ciencias, entre extrañado y divertido del estilo de esta enseñanza y de las pintorescas anécdotas que cada día recoge. La enseñanza española actual se encuentra en un estado bastante deficiente. No hablemos de la primaria: la oficial, en medio de estrecheces y penurias, reducida a la gente proletaria, es atrasada, rutinaria y lamentable; la clase media envía sus hijos casi sin excepción a los colegios religiosos cuyos métodos y sistemas Vd. ya conoce pues no han cambiado nada en lo fundamental respecto a los de antaño. Y en cuanto a la enseñanza universitaria, el importante número de catedráticos nombrados practicamente a dedo al terminar la guerra ha hecho que en buena parte los profesores universitarios carezcan de la competencia mínima necesaria para ampliar su función. No hay duda que así como descuidan la primaria hay cierto empeño en mejorar la universitaria pero esa mejora se ha proyectado sobre los elementos materiales que sobre los personales. Los edificios de la ciudad universitaria son, en general, estupendos, por lo menos en apariencia; pero el espírito y el contenido están muy lejos de tan lúcido continente. En las nuevas generaciones de profesores se nota algún cambio, mejor preparación y un cierto afán de progreso. Pero el lastre de lo de atrás es todavía muy fuerte y en conjunto esta universidad no solamente está muy por debajo de la de los países europeos sino también retrasada e involucionada respecto a lo que era hace x-años, cuando soplaban vientos de renovación. Hasta donde puedo saberlo, la investigación está burocratizada en institutos oficiales con muchos cargos y enchufes pero con resultados que no corresponden a la apariencia. Días atrás un señor Botella Llusiá publicó en el diario católico Ya un artículo de crítica dura a la universidad española actual, señalando su divorcio de la sociedad, su falta de resonancia en el medio y su ausencia de vitalidad. Reconocía que en los tiempos en que los estudiantes bullían y se agitaban la universidad tenía más vida y más proyección. Pero así son las cosas y no hay por el momento señal alguna de que la universidad pueda mejorar.
Estuvo a punto de cerrarse el Liceo de Barcelona y el teatro de la Zarzuela por dificultades económicas. Ante el clamor que se levantó, las autoridades decidieron tomar a ambos bajo su patronato económico y así pudo salvarse algo de lo poco que queda en materia de difusión de la cultura musical. No se ha vuelto hablar más del nuevo teatro de la ópera que dijeron que iba a construir la Fundación March y, por cierto, cerca de donde nosotros vivimos.
Recibo Marcha normalmente y através de ella sigo la vida de ese país, sus dificultades, sus escandaletes y sus cosas pintorescas. No puedo disimular que sigo añorándolo y que, apesar de todo, de los blancos y de los colorados, de los contrabandistas y de los chanchullos, la vida ahí es amable y buena. De buena gana volvería aunque María del Carmen –la uruguaya– no opina lo mismo.
En mis próximas cartas le hablaré de otros temas de aquí y entre tanto reciba los más estrechos abrazos, con recuerdos y saludos para todos los amigos montevideanos.
[sen asinar]