Fondo: Luís Seoane depositado na Fundación Luís Seoane.

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The Art Institute of Chicago

[entidade cultural]
Epístolas
2 mencións
Data Relación Remitente - Destinatario Orixe Destino [ O. ] [ T. ]
Data Relación Remitente - Destinatario Orixe Destino [ O. ] [ T. ]
1948-12-13
Carta de Otero Espasandín a Seoane. 1948
Waynesburg
Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Otero Espasandín a Seoane. 1948 en 13/12/1948


Waynesburg, Pa
13 diciembre, 1948

Querido Luis:

Si me juzgas por algunas de mis cartas anteriores al pie de la letra, no dejarás de encontrar razones para reprocharme. Por ejemplo, te he dicho que procuraría enterarme de algunas señas a las que debía enviar un ejemplar de tu monografía. Ahora por una de esas venas de españolismo que nos dan a los españoles y que no sé si tenemos derecho a reprochar en muchos casos, resulta que acabo de obtener algunos datos que te envío con mucho gusto y con el remordimiento de no haberlo hecho antes. Art Museum, Boston, Mass. –Museum of Modern Art, W. 53 St. New York City, N. Y., Art Institute of Chicago, Michigan & Adams Streets, Chicago, Ill. –Revista Artnews, 136 E. 57 St. New York 22, N. Y. –Philadelphia Art Museum, Philadelphia, Pa. –The Brooklyn Museum, New York City, N. Y. –The Museum of Art, San Francisco, Cal. –The Whitney Museum of Art, New York City. Esto es lo que ahora sé: más adelante talvez pueda enviarte más.
Ayer, sábado 12 de diciembre, recibimos tu carta del seis del mismo mes. Nos ha causado una gran alegría por todo lo que en ella decís, y particularmente te agradezco los elogios que me dedicas como escritor. Son tan calurosos, sinceros y extremados que me considero en la obligación de corresponder a ellos escribiendo ese libro de que me hablas. Desde hace más de un año me viene rondando la idea de acometer la tarea, pero si bien soy de tu parecer con respecto a Dieste, a quién un afán de perfección inhibe en detrimento de los lectores y de la Historia de la Literatura, mi caso es diferente. Una obra mía, donde no hay como en los demás libros un campo de saber más o menos organizado que me dé la pauta, requiere una cierta elaboración formal, si no ha de naufragar en un amasijo de recuerdos y anécdotas. Acaso rebase tus ilusiones en cuanto al aliento de la empresa y escriba una especie de biografía novelada cuyo primer volumen sea lo que tú anhelas: la vida global de mi aldea tal como yo la he vivido: con cohetes, gaitas, sequías, inundaciones, nieves, faenas de mil clases, nidos, escuela, iglesia, campaneros, tipos sobresalientes, el río, el monte, los juegos de la estornela, de la porca, etcétera. Otro tomo sería mi vida de estudiante en Santiago y en Madrid; otro estaría dedicado a Ribeira, con recuerdos de Dieste, Valle Inclán, Caraminas, Mosteiro, Val, Maside, Manuel Antonio, con todo aquel mar salvaje, aquellas playas, aquel Barbanza, aquellos pinos, dólmenes, mámoas, nataciones, gaviotas... Otro tomo comprendería mis peregrinaciones por el norte de África, por España durante las misiones y la guerra, por Francia, Inglaterra hasta llegar a la Argentina, que bien merece tomo aparte... Ya ves, si pienso en todo esto de que me hablas. No me lleva a escribir otra cosa que ofrecer una faceta del mundo que me ha tocado vivir que ningún otro puede hacer por mí. Ofrecer la suya mejor que yo, pero no lo que he sentido y vivido con una vehemencia que muy pocos sospechan simplemente porque, como acaso sepas, no soy muy dado a la confidencia. Justamente esto es lo que me preocupa un poco. Tendré que apelar a un recurso novelesco para hablar de mis reacciones ante el mundo como si fueran ajenas a fin de vencer un tanto esta reserva que siempre he tenido, incluso con los mejores amigos y con los familiares. Quién sabe si no inventaré un pintor que me describa, una especie de Luis Seoane que, desesperado de ver que un hipotético amigo se niega a contar su vida, se arriesga a narrarla por su cuenta y riesgo. ¡Hermosa trastada, eh! Claro está, una biografía así daría pie a trazar una hermosa galería de tipos, tales como Souto, Colmeiro, los Dieste, tú, Maside, Manuel Antonio y muchos otros que tú conoces y no conoces. Toda esa generación trágica que ahora lucha por salvarse de esta gran hecatombe que se desencadenó con la guerra de España sería en buena medida el protagonista de esta obra un tanto ambiciosa, demasiado ambiciosa para quien jamás abrigó ambiciones de escritor, ¿no crees? Pero una de las cosas que ha dejado huellas más hondas en mi alma ha sido la amistad, esa amistad sentida tan sin cálculos como se siente el paisaje, el mar, el arte, un cielo fugaz, el canto de un ruiseñor o de uno de aquellos mirlos de los aledaños de nuestras aldeas. Esta amistado estos vínculos amistosos con mil gentes en mil lugares, aún sin proponérmelo, ocuparía sin duda los alveolos más íntimos de cualquier intento de esta naturaleza y acaso fuese el móvil decisivo de la empresa misma... Ya veremos.
Estoy leyendo cosas y estudiando en relación con mi nueva tarea; sobre todo reviso los clásicos y no me falta ocasión de revalorar autores y de condenar a perpetuo desdén otros. Por ejemplo, acabo de releer las Confesiones de un pequeño filósofo, de Azorín, y me ha producido un gozo singularísimo. Hay autores que hay que leerlos un poco al margen de la pelea brutal en que estamos envueltos, dejando de lado este tono polémico que nos encrespa y las palabras fuertes que suscita. Azorín es uno. Con todas sus chocheces, con sus manías seniles, con sus resentimientos, sus pifias y otras cosas, no puede negarse que ha alcanzado finuras de sensibilidad no superadas a mi juicio por nadie desde Garcilaso acá. Por otra parte, no ha de olvidarse la sagacidad con que ha sabido valorar lo mejor de nuestra literatura, sin excluir a Rosalía, otra antena poética cuya cima penetra hondo en las regiones quietas y serenas de las almas escogidas. (Bueno, esto es un poco cursi). La Biblioteca del Colegio acaba de adquirir la colección de Clásicos Castellanos por mi consejo y mediación. Ciento diecisiete volúmenes por menos de cien dólares y con una comisión de casi un quince por cien para nuestro amigo común Trelles, que buena falta le hace. El colegio necesita libros de esta calidad para su prestigio, sobre todo ahora que celebra su centenario; pero a mí me van a ser más útiles aún. De los libros impresos en Buenos Aires no te puedes fiar. Justamente uno de estos días acaba de pasarme uno de esos incidentes de que ya me había olvidado, y es el siguiente: Estaba leyendo un trozo de la estupenda Antología de prosistas españoles de M. Pidal en la edición Austral, cuando de pronto noto que estoy en el aire. Examino el libro con el natural desconcierto pensando que sería cosa de unas líneas trastocadas, cuando advierto que falta un pliego íntegro y en su lugar hay otro repetido. Y esto se lo hacen a M. P. con toda desfachatez. ¡Qué no harán con Perico el de los Palotes! Me produjo una rabia atroz, tanto más cuando que carezco de una edición como Dios manda.
Bueno; la Navidad y Año Nuevo están en puertas. No hacemos más que explorar el horizonte de los recuerdos y localizar a los amigos. Vivimos los tres en un estado de tensión emotiva, mezcla extraña de alegría y dolor. Sobre todo nos sacan el sueño los amigos de Buenos Aires, sin frío, sin pinos nevados, sin horizonte claro, sudando indignación, retórica, hastío... Ni siquiera nos atrevemos a aconsejarles paciencia, y una sensación de fracaso o de impotencia nos abochorna. Sin embargo, no nos cabe la menor duda de que las cosas cambiarán pronto ante la fuerza de los hechos, algunos demasiado fuertes para olvidarlos. Alicia, Cuqui y yo os deseamos a los dos unas fiestas animosas, realmente alegres y esperanzadas en compañía de vuestros familiares y amigos. Piensa que, pese a todos los pesares, estás haciendo tu obra y te estás haciendo a ti mismo como artista, como escritor y en general como hombre, mientras un vacío moral y una sensación de fracaso reinan por doquier. Las cartas que nos llegan de Francia, de Inglaterra, de España y de otros puntos no dejan de convencernos de cuan afortunados hemos sido cuantos presenciamos la hecatombe pasada (y presente) desde el lado de acá. Nosotros mismos aquí, donde nada fundamental nos falta, sentimos nuestras nostalgias. Hoy mismo Alicia, (que está aquí a mi lado mientras escribo, estudiando sus cosas) me decía cuanto echa de menos esos contados amigos de Buenos Aires donde uno se explayaba a sus anchas, dejando volar corazón y cabeza atolondradamente sin temor de ser incomprendido simplemente porque un mundo común nos ligaba y unas esperanzas comunes nos sostenían. Aquí no se encuentra esta comprensión sencillamente porque nuestro mundo es un enigma para todos. Aun con el mejor deseo de entender, no pueden por carecer de ese terrible Himalaya de gozos, sobresaltos, dudas, ansias, sueños, fatigas, fracasos... Creo que Alicia comprende esto todavía mejor que yo por más generosa, más idealista, más sensible al contorno moral y con un instinto mucho más sagaz para valorar las gentes. Hay personas que se sostienen en gran medida, en medida preponderante con la cabeza, y creo que yo pertenezco a esta clase; hay otras, por el contrario, que se sostienen en la vida por cables afectivos, por el corazón. Y a este grupo pertenece Alicia, perteneces tú, Luis, y muchas otras personas entre nuestros conocidos. Para estas personas, Estados Unidos es un riesgo, hay que reconocerlo. Y si también lo es Buenos Aires o España, siempre hay una fuerte representación del mismo polo. Una de aquellas reuniones un tanto improvisadas en mi casa o en la tuya en que estábamos mano a mano unas cuatro o cinco personas durante cinco o seis horas es algo que no olvidaremos nunca, y menos Alicia, pese a todos los Clubs, donde por otra parte, la quieren y admiran y hasta envidian, y con mucha razón. ¿Comprendéis lo que son para nosotros vuestras cartas y lo que sería con mayor razón el teneros aquí?
Bueno: ¿Hablaste con Ayala? Perdóname que insista; ya te dije que estoy en una situación violenta con esta profesora, pues tuve la mala ocurrencia de aconsejarle que escribiese el artículo. Creo que Paco lo comprenderá bien, si tiene, como no dudo, instinto de escritoras nóveles. No tengo nada que reprocharle, pues es un amigo a quien estimo como sabes. Pero quisiera verme libre del asunto de una vez.
Dime las señas de Melella, que las perdí o cambió de casa. Le escribí una carta creo que a French, y no creo que la haya recibido. No te olvides llevado de tu entusiasmo por mis dotes de escritor. ¿Llegan libros de Galicia? ¿Hay por ahí la Gramática de Saco y Arce? ¿Y el Valladares? ¿Qué hace el Centro Gallego? ¿Y Castelao? ¿Y Prada y demás amigos? ¿Y Mariano Gómez? ¿Y Cuadrado? Dile que espero su libro. ¿Cómo va Nova? Dile a Perrota que aquí gustaron mucho Mar Dulce, la Cantata, y otros libros impresos por ellos. Ahora estoy exponiendo, en complicidad con la Bibliotecaria, varios libros ilustrados sobre la naturaleza. A continuación, haré una exposición de tus libros si me dejan como espero la vitrina. Habrá que ocultar ciertos desnudos por tratarse de una [manuscrito na marxe esquerda:] ciudad y hasta de un país no muy fogueado en estas cosas. Muchos abrazos, Luis y Maruja, de los tres y nuestros cariñosos saludos para vuestros padres.

Otero

[Manuscrito na marxe esquerda da primeira folla por Alicia:] Ardemos en curiosidad por saber cuando os vais, a que parte de Francia, que planes tenéis, cuando venís a vernos... no nos contáis las cosas a la mitad. Felices Pascuas a todos de

Alicia

1963-05-28
Carta de Seoane a Varela. 1963
Xenebra
Bos Aires
Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Seoane a Varela. 1963 en 28/05/1963


Ginebra, 28 de mayo de 1963

Sr. D. Lorenzo Varela
Buenos Aires

Querido Varela:

Ahí van unas noticias. La primera, privada, es que una Galería de Ginebra, muy importante, que acaba de editar un libro de Char con litografías de Braque, y otro no me acuerdo ahora de quien con litografías de Miró, se encarga de mis grabados en Europa. Ayer también tuve noticias de Basilea del acuerdo de la Kunsthalle para exponer óleos míos en la próxima temporada, pero aún no tengo fecha concreta. De cualquier manera, el 10 salimos hacia París, donde estaremos muy pocos días y desde allí para España, que es donde queremos estar. Si hiciese falta, trataríamos de volver en septiembre a Suiza. Ya veremos.
Noticias
Un escritor polaco emigrado a la Argentina cuya reputación comienza a ser universal ha hecho declaraciones a algunos diarios de París. Se trata de Vitold Gombrowicz, que publicó en castellano, hace años, en la Editorial Argos de la capital argentina, su libro Ferdydurke sin que esta publicación tuviese ninguna resonancia en la prensa porteña ni entre los escritores que se tienen por más importantes en Buenos Aires. Ferdydurke se publicó en francés en 1958, desde esta fecha se ha hecho una decena de traducciones del libro a diversos idiomas y el apellido Gombrowicz es ahora conocido, en los medios intelectuales europeos, como el de un importante creador que estuvo aislado en Buenos Aires durante muchos años. La traducción de Ferdydurke al francés se efectuó inmediatamente de la edición polaca en 1957, diez años después que la argentina y veinte máis tarde que la primera edición en Varsovia. Vitold Gombrowicz emigró a Buenos Aires en 1939 y en esa ciudad escribió TransAtlántico, La pornografía, algunos volúmenes de su Diario y la obra de teatro El casamiento, que se estrenará en París el próximo mes de junio. Veinticinco años después de su llegada a la Argentina y luego del silencio porteño, regresa a Europa y se mueve, según parece, con dificultades en el mecanismo de su celebridad naciente: interviús, recepciones, reuniones, encuentros... Entrevistado por Piotz Rawicz afirma: “En la Argentina, yo viví fuera de los medios intelectuales, rodeado de amigos que no pasaban de los veinticinco años de edad. Con éstos, dijo, me habitué a hacer una política literaria, mezcla de provocación, de juego, tontería, rareza, indolencia... Resulta pequeño el universo de la juventud”. Interrogado sobre París, contesta Gromwicz: “Cuarenta mil pintores en esta ciudad de los cuales cuatro o cinco son auténticos. Millares de escritores o que se consideran como tales. La estupidez, la impostura, conscientes o inconscientes, constituyen sus límites. El escándalo no dura mucho”. Se considera la obra de este escritor polaco como una de las más importantes en este siglo en la literatura de su país, precursora de la de Ionesco, conteniendo como tema principal la inmadurez. Los autores franceses preferidos por él son, en general, Montaigne, Rabelais, Jarry y Gide. Hablando de sí mismo, dice: “Soy un viejo campesino, un poco desconfiado y frío. Desconfío de los conceptos y mi obra constituye la sátira de la conceptualización. Definí una vez como una aspirina que produce el relajamiento. Mi arte es el opuesto de la nueva novela francesa, que se hizo descriptiva, objetiva. No me sujeto al objeto. Trato de seducir a las gentes, busco la superioridad, la dominación, la expansión de mi yo. Ésta no es una filosofía, sino la actitud patética de un artista. El hombre está en conflicto perpetuo con la forma, cualquiera que ella sea. La parodia es su venganza”. “Mi drama personal –añadió– procede de dos fuentes, de una degradación vengativa de toda forma, y de mi sumisión humillante a la juventud. Como artista, busco la perfección, tiendo a la madurez y al mismo tiempo estoy locamente encariñado con la inmadurez, lo inacabado. No existe solución, no puede existir, si me convierto en maduro dejo de ser joven, y así continúo...” No es, pues, por azar, la obsesión melancólica de adolescencia y juventud de Gromwicz. Rawicz afirma que la grandeza del drama de este escritor reside en ser “el de un formalista que se burla de la formas, de un realista que no solamente entrevé, sino que ve, carnalmente, la inconsistencia fatal, la pluralidad dolorosa de aquello que se llama comúnmente realidad” Entresacamos algunas respuestas de esta entrevista a un escritor casi desconocido en la Argentina a pesar de vivir en esta nación, conocido ahora universalmente por Francia y que, sin embargo, llegó a la madurez en nuestro país. A la madurez de su propósito de inmadurez literaria. Habría que estudiar hasta que punto influyó en él, o lo afirmó en su propia inmadurez, la inmadurez general argentina. George Braque expone actualmente grabados en madera en una Galería de París y en otra collages. El papel pegado, afirmó el pintor, me permitió disociar el color de la forma y ver que eran independientes uno del otro.
Sobre una exposición de arte norteamericano que se celebra actualmente en París y que constituye una selección de la sesenta y seis exposición del Instituto de Arte de Chicago, afirma Conil Lacoste que la última invención de la vanguardia de Estados Unidos constituye una especie de fotomontajes de objetos domésticos dibujados a gran tamaño, integración de franjas dibujadas, sonrisas de Marylin en serie, falsos helados a gran escala, etc.
Me extendí un poco con el reportaje de Gromwicz, pero creo que vale la pena por ser conocido de una minoría argentina. Hasta dentro de unos días. Saludos de Maruja y míos para Marika y para ti. Un abrazo:

[Seoane]