Fundación Luís Seoane

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DR. NORBERTO A. FRONTINI / ABOGADO / Buenos Aires, / LAVALLE 1312, 5º A / TELÉFONO 40-7512.

Diciembre 31 de 1963

Sr. Luis Seoane
Conde de Aranda 9, Piso 5º
Madrid España

Querido Luis:

Hace dos días recibí tu carta del 23. Ya te había enviado saludos en cartas que escribí a Maiztegui quien me dió razón de tus exposiciones y del éxito meritorio que tuviste.
Me dicen que estarías dispuesto a regresar en febrero próximo, pero para volver a España. De ser así, me parecería bien. Los años que vienen serán tuyos y no de la gente que se ha quedado integrando la generación perdida. Hay que recuperar los vacios de la ausencia, curar los deterioros de la nostalgia organizada o semiorganizada, que ha sido y es una manera artificial de querer seguir adherido a un paisaje en abstracto sin aire verdadero y sin presencias corpóreas, cooperadoras de la propia personalidad. Tú has dado a este país miles de cosas, pero muchas de ellas serán valoradas como es debido cuando seas aquí más que un recuerdo. Cuando se mida toda la dramática generosidad que has vertido en tus obras mientras fuiste su habitante fraternal, cuando se discierna entre la multiple y variada creación tu poderosa inteligencia, cuando se advierta en conjunto tu profunda calidad humana, los hombres de la generación que siga a la nuestra, o la que siga a ésta, empezarán a quererte y agradecerte. Con todo, tu has seguido siendo hombre de tu España y España es una raiz de tu sensibilidad que necesita el contacto de su paisaje, que mucho más que la simple naturaleza es la historia viva que tú sientes como ninguno hasta cuando hablas de los toros de astas incandescentes compendiando siglos en un lenguaje envidiable de tan entrañablemente poético y con ardor de rescoldo sin llamas, romántico y clásico a la vez. Por eso me parece bien que te vuelvas para vivir entre tus hermanos. Tendrás que dar y enseñar y aprender, pues esta es la nueva hora de España. Además: ¿quien a nuestra edad se separa de quien?
Tus cartas te sitúan entre nosotros y cuando te escribo es como si yo estuviera en España contigo y con Maruja. ¿Y por que no me dices si recibiste una larga carta que te escribí a La Coruña? ¿O es que no la recibiste?
Aquí estamos a finalizar el año. Todos bien. Y el país con una libertad de tiempos pasados. ¿Pero de que nos sirve? Podemos hablar más fuerte, escribir más cosas, esperar unas horas más por si el clima político hace posible los rejuvenecimientos que necesitamos. Pero no sé qué cosa de niebla hay ya en derredor. Las cosas se hacen con timidez. Lo fundamental no es urgido con el ritmo que se necesita. Los decretos que anularon los contratos de petróleo se arremansan en la polémica y la inercia, y parece que no ha ocurrido nada. Hay que esperar, sin duda alguna, siquiera unos meses. Empiezan a establecerse relaciones comerciales con países con los que no las teníamos o con los cuales hace tiempo iniciadas, quedaron en suspenso. Si no se hace ésto con amplitud y urgencia, la crisis se ahondará. Se han tirado a la circulación seis o siete mil millones de pesos. La inflación sigue. El dolar que había llegado a 146 pesos está ahora en 133. El gobierno solicitó a los bancos que redujeran sus compras. No sé lo que ocurrirá de aquí a dos o tres meses.
Si decides volver en febrero, nos encontraremos aquí, antes de que haya iniciado mi viaje. Creo que partiré en los primeros días de mayo. He estado con mucho quehacer profesional. Espero poder llevarme el automóvil o comprarme uno allá. Tengo un ambicioso plan de viaje aunque también tengo retaceos temperamentales que me vienen de la preocupación de no poder aguantar tanto andar por esos lugares. Si pudiese hacer el viaje con uno de los hijos, auparía la voluntad. Con todo, haré el viaje por mar para descansar y adueñarme de mi mismo. Porque el hacer cotidiano de quien como yo alquila su inteligencia para defender intereses de otros, es desquiciante. Cuando de repente hago un balance de los últimos diez años, llego a un final filosóficamente apabullante. Lo esencial cabe en un diminuto estuche de recuerdos. Son muchas las horas que gastamos en repeticiones. Muchas las emociones inservibles. Muchas las conversaciones insignificantes. Y esto a mi edad revienta. Por eso necesito hacer un viaje que importe el cambio de las circunstancias. Ver al hombre donde esté, como un eslabón de la vida, un receptáculo de semillas para unas criaturas que no serán iguales a nosotros y que perecerán y de las que nunca sabremos nada, y ellas, de nosotros, poco o nada y lo poco con olvido de nuestros propios nombres. No vayas a creer que estas reflexiones me amilanen. No, tengo conciencia de que es así la tengo con fines meramente didácticos, para sentirme más humilde (o si tú quieres más humillado: con humus en las dos palabras, humus de humanidad de hombre).
Muy bueno lo que me dices de la nueva pintura española. A propósito de los nuevos críticos que tratan de enterarse de quienes fueron Alberto Sánchez y Castellanos, ya sabes que fuí muy amigo de Alberto y que estuve con él largas horas en mis dos viajes a Moscú. También fuí amigo de Castellanos, que no sé si vive o si ha muerto. Era amigo del monstruoso Palencia y también de Alberto. Por entonces Castellanos estaba muy influido por la lectura de Gidka, el autor del libro sobre La Divina Proporción, un ejemplar del cual yo le envié de regalo a Maside quien, después de leerlo, me escribió para decirme que era muy interesante, pero que luego de haberlo leído había que cerrarlo y seguir pintando como le daba a uno las ganas. ¿Conque está Souto allí? No sé si me recordará. Yo lo traté en México y traje de él tres cosas que tú, tal vez, recuerdes haber visto en casa. Dos de temas parisinos y otro, una témpera, con una plaza mexicana un tanto en la hechura del realismo mágico.
Mi nieto está cada día más hermoso. Mony muy bien y hasta de ánimo muy cambiada (¡se está analizando...!), la hija espléndida, etc., etc. Yo, ya lo ven. Todos les recordamos. Tú y Maruja no se pueden olvidar. Están hermanados en nuestro corazón. Tanta vida honrada y limpia, tanta amistad verdadera durante más de 30 años viven y laten a diario. Las calles tienen tu presencia, las casas que frecuentamos. Los amigos pronuncian vuestro nombre como algo entrañable. Cariños para los amigos, abrazos muy cordiales para ti y Maruja y feliz año nuevo. Creo que este nuevo año será año de reajustes en el plano mundial y el de la conducta de las naciones. O cambiamos o nos iremos a otro planeta. Leía el otro día: hay más de mil planetas con vida. Si tuviese que huir, elegiría uno a cincuenta años luz. Un plato volador podría llevarme al instante. Ojalá, y siempre que me trajeran de vez en cuando a pasar unas vacaciones de cansancio en este pícaro mundo.

Norberto

[Manuscrito:] Nota: Si tienes ocasión de ver a Antonio Espina y a Marcial Suárez, les das un cordial abrazo, con la promesa de verlos de aquí a pocos meses. ¡Gracias!

Ficha documental [Imprimir]
  • Colección:
    Fundación Luís Seoane
  • Data:
    31/12/1963
  • De:
    Norberto Frontini
  • Para:
    Luís Seoane
  • Destino:
    Nova York
  • Ficha descriptiva:
    [Carta mecanografada con firma autógrafa e co membrete:]
  • Localización física:
    Fundación Luis Seoane
  • Termos clave: