Fundación Luís Seoane

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El Castro, 27 de Enero de 1969

Sres. Emma y Rafael Lifschitz
Buenos Aires

Queridos amigos:

Recibimos vuestras cartas con los recortes de diarios que agradecimos mucho, y el día 24, la sorpresa de la felicitación a Maruja por su cumpleaños. Aquí, tras muchos días seguidos de lluvia constante de acuerdo con el clima habitual de este país, estamos gozando de unos días primaverales, tan primaverales que los pájaros se equivocan y comienzan a hacer sus nidos, los que hace sospechar de la normalidad de sus hábitos y las plantas comienzan a florecer. Por mi parte, trabajo todo lo que puedo. Estoy pintando, proyectando algunas piezas de porcelana e hice un nuevo álbum de grabados, Homenaje a un pájaro, el texto está en idioma gallego y os lo traduciré tan pronto estemos de regreso. Supongo que cuando llegue esta carta ya estará en vuestro poder, pues lo mandamos hace tres o cuatro días por avión. Se trata del homenaje a un hornero muerto en Ranelagh y se compone de doce grabados en forma de carpeta, pequeños, a dos colores. Son una especie de grabados de viaje para llevar en cualquier bolso por el tamaño. Creo que quedaron bien. La pintura que estoy haciendo es siguiendo de cierta manera la que últimamente estaba haciendo en Buenos Aires, grandes tonos que se cruzan y se superponen y la figura señalada con una especie de signos. Creo que está muy de acuerdo con nuestra época, lo que no quiere decir que lo esté con la moda, con la novedad o el grito, que les gusta a los del Di Tella. Yo creo que nuestra civilización viene a ser una especie de civilización del signo en la que todo se representa por trazos esquemáticos y señales. En todo caso, una civilización donde el signo se une al átomo y a la astronáutica. Existe un idioma internacional hecho de signos para automovilistas y aviadores, por ejemplo; para los astronautas, para las estaciones de ferrocarril, para los puertos, para cuestiones industriales, marcas cuya sola imagen se identifica a un producto, etc. La figuración se hizo siempre a base de signos que iban disimulándose en la acumulación de ellos para representar la realidad, pero siempre se partió de unos signos, o de unas líneas elementales que podían haberse quedado en signos. Paul Klee pintó siempre signos y los acompañaba siempre de flechas indicativas, números y letras, igual que Torres García más tarde, y Miró, y A. Gorki en EE.UU., por poner cuatro ejemplos. Llegaron al lenguaje propio a su lenguaje de señales esquematizando su mundo. No otra cosa hizo Picasso siempre. Por mi parte, trato de hacer algo parecido. Algo muy distinto a los desaparecidos “pops” que lo que hicieron fue copiar rigurosamente la bandera de EE.UU., por ejemplo, de igual manera que otros pintores copian una vaca, o una hamburguesa, o una lata de conservas, o si la reproducen en escultura, lo hacen con una técnica parecida a la que sirve para hacer mascarillas. Claro que uno siendo ciudadano está más familiarizado con la bandera de EE.UU. (cada vez más) con la hamburguesa o la lata de conservas que con la vaca, este es el gran verdadero hallazgo “pop”. Nuestro arte popular es, desde hace tiempo, ciudadano, está siendo creado en las ciudades. No existen los trajes típicos campesinos, ni apenas quedan productos de artesanía, la industria lo invadió todo y, si existen costureras campesinas o en la ciudad, creo que ya no hacen otra cosa que poner remiendos a confecciones industriales. El pato Donald de plástico o el astronauta también de plástico, o de algún material sintético, sustituyen al muñeco de madera que hacían unos artesanos en las aldeas. Bueno, el caso es que sigo pintando siguiendo mi camino, el iniciado hace años y que no puedo saber a donde conduce por más que razone estas cuestiones. Cuando doy vuelta la cabeza y miro por el ventanal del estudio, veo un paisaje maravilloso, ondulado, con bosques en una y otra montaña, un cielo gris o azul según el tiempo, la tierra labrada, un palacio almenado muy cerca y el mar al fondo. Un paisaje que pintado, reproducido, no sería nada, en todo caso una especie de tarjeta postal, pues hay algo difícil de pintar, imposible de pintar, la lluvia y el viento. Los pintores naturalistas acudieron también al signo por lo menos para la lluvia y el viento y el mar, y esa fue su contradicción. Nadie puede copiar la naturaleza como ella efectivamente es, contando con todo lo que de verdad la compone. En cuanto a otras noticias, aquí, desde hace unos días como vosotros debéis saber, no hay ninguna, como no sean las internacionales que ahí también se conocen, y de Buenos Aires no sabemos más que los comentarios vuestros. Aquí llega La Nación aérea, insulsa y en la que nos enteramos en general de defunciones. Por ella supimos el fallecimiento de González Garaño, una personalidad a la que se debía mucho y a la que le llegan los elogios después de muerto.
Bueno, por favor, escribir. Nos hace mucho bien. ¿Escribió Noemí desde Israel? Un gran abrazo para los cuatro, Emma, Rafael, Carlos y Eduardo. Un saludo para los amigos Martínez Vallerga y Kovalesky de:

[Seoane]

Ficha documental [Imprimir]
  • Colección:
    Fundación Luís Seoane
  • Data: 27/1/1969
  • De:
    Luís Seoane
  • Para:
    Emma Lifschitz
    Rafael Lifschitz
  • Orixe:
    O Castro [parr. Osedo, conc. Sada]
  • Destino:
    Bos Aires
  • Ficha descriptiva:
    [Carta mecanografada co membrete:] LABORATORIOS DE LA 5.ª ETAPA DE SARGADELOS / DOM. PROV.: OSEDO-CORUÑA-TELEFS: 23 Y 163 (DE SADA).
  • Localización física:
    Fundación Luis Seoane
  • Termos clave: