Fundación Luís Seoane

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Domingo 21 de abril [1963]

Mi querida Maruja:

Tu carta me alegró y nos hizo reír; se la leí a Claudia y Alejandra. Ya te podés imaginar los comentarios sobre las funditas. Pensaba contestarte una larga carta, pero ahora Bernardo me apura no sé porque motivos de fechas de giros. Cherchez l´argent! Que te puedo decir de nuestra vida; triste, muy triste. Si salimos de la soledad inmediata que nos rodea, nos encontramos con un Bs. As. repugnante, revolucionario con mal olor, detenciones, peligros, tacuaras. Ranelagh nos ayuda. Vamos rigurosamente los sábados y domingos y estuvimos allí toda la Semana Santa con Luisa. Hablamos mucho de ustedes y los extrañamos. Está todo verde y suave, como en primavera, tienen algo de color los crataegus y el resto, todos los verdes neblinosos o iluminados que tan bien conocen. Nuestro limonero, lleno de limones, el ligustro cortado al bisel por don Juan para demostrar su enojo con los vecinos. Y el camino! convertido en una gran avenida lisa sin un pozo, con dos canaletas a los costados. Todo hecho por la intendencia de Berazategui que entre revolución y revolución se aburre y decide hacer cosas útiles. No te hablaré más de Ranelagh porque creerás que te quiero vender nuestra casa para que gocen de la compañía de Tristán.
No vemos casi a nadie, fuimos al cine a ver El Proceso. Nos gustó, pero yo encuentro que el libro tiene una dimensión filosófica y que la película es el relato de una pesadilla, bien que genialmente realizada. Fuimos al teatro a ver El décimo hombre de Chayevzky y también nos gustó mucho muy bien dada, en ese teatrito San Telmo.
Yo trabajo más de lo que puedo, pues aunque pedí licencia en dos escuelas, tengo el Buenos Aires mañana y tarde y dos veces por semana el Policlínico de Lanús en la sección niños del equipo del doctor Goldemberg. Allí aprendo mucho de psicología infantil, diagnósticos, tests, etc. Aunque en el fondo estoy en desacuerdo con la orientación demasiado psicoanalítica que allí tienen, me sirve, sin embargo, para practicar un gran aspecto de la psicología aplicada a la reeducación que puede serme muy útil alguna vez. Pertenezco a lo que pomposamente se llama equipo psicopedagógico del Seminario del doctor Goldemberg.
Marujita , aunque no podemos comparar la paz para el trabajo que deben tener en aquel departamentito de Suiza con la alterada vista del puerto que hubieran tenido desde la terraza de Montevideo, no nos olviden. Yo me encargaré de sorberle el seso hablándole de Ranelagh y como las sirenas a Ulises, los haremos volver siempre a estos pagos.
Claudia les manda muchos besos y me pide que Luis le guarde todas las marquillas de cigarrillos. Doña Alejandra, Juanita Sánchez mandan saludos.

Maruja, espero siempre noticias. Te mando un gran abrazo lleno de nostalgia de tantas vueltas de domingo con ustedes y con el auto lleno de cantos. Y otro gran abrazo a Luis

Elsa

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