Fundación Luís Seoane

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El Castro, 24 de julio de 1963

Sr. Bernardo Sofovich
Buenos Aires

Mi querido amigo:

Estamos ya en Galicia, donde pasaremos Maruja y yo todo el mes de agosto. Estamos, como ustedes pueden imaginarse, encantados de encontrarnos aquí, en este país aparte, distinto, y enormemente desdichado, al que estamos profundamente unidos. Nos reconocemos en el acento de las gentes, en sus miradas y en el mar y la tierra que nos rodea. Entre la niebla. Cuando se entra en Galicia, se llega a un lugar distinto de la Península Ibérica. Entrando por el norte, primero, son las casas de techo gris, de pizarra, de paredes blancas en un paisaje de altas montañas y profundos valles, desarrollado en espiral; luego vienen las casas de piedra y teja roja y un paisaje suave y ondulado, como el otro, siempre cubierto de bosques y coloreado de los más diversos tonos de verdes y amarillos que se destacan aún más que en otras partes, por el gris de las nieblas. Luego el mar, un mar apacible en las rías y violento en la costa abierta. Un mar de hombres, le decía en el de Barcelona un marinero gallego a Don Manuel Azaña. Y el Pueblo. Un pueblo de campesinos y pescadores esforzados, irónicos, suaves, que gusta de sorprender con conceptos y palabras, con el gusto escandalizador y por los matices de éstas, elocuente cuando habla su idioma proscripto, torpe en el castellano obligatorio mal aprendido. Volver, después de muchos años, a tomar un ómnibus de obreros en un barrio de La Coruña para dirigirse a cualquier parte, es una fiesta singular por la hermandad profunda que se percibe entre todos los viajeros. Entre el conductor, el cobrador y los viajeros y éstos entre sí. Y por qué, además, entre todos ellos es norma la cortesía y el respeto. Galicia tiene un mundo fantasmal y pagano, creando al margen de civilizaciones más eficaces, en el que se refugia desde hace dos mil años a pesar de todas las influencias. Para los romanos se llegaba a Galicia atravesando el río del olvido, y sus tropas se arrodillaban temerosas ante las puertas del sol de este fin de la tierra. Un gran sol rojo en el extremo occidente europeo que se hunde en el océano. Y el cristianismo debió maridarse en esta tierra con las creencias paganas de sus habitantes y cederle un apóstol humilde, pescador, como lo son en gran parte los gallegos. Un apóstol vagabundo, como ellos mismos, Santiago. Galicia produjo la primera herejía cristiana y continúa siendo un país hereje, pues la religión debe unirse en ella al paisaje de cuyas entrañas se forman sus habitantes. Me hubiese gustado tener un gran talento para cantar esta tierra donde el hombre aún dialoga en las largas noches del invierno con sus muertos y no puede prescindir para creencia alguna sin que cuente fundamentalmente con sus montañas, sus valles y el mar. Un gallego emigrante es un inválido a quien le amputaron una parte muy importante de su ser, su tierra, la de sus leyendas y sus muertos. Pero es inútil continuar escribiendo sobre todo esto. Creo que no terminaría nunca. Quiero decirle que me gustaría morir aquí.
No recibo hace mucho tiempo carta suya. Estos días me encontré en La Coruña con cartas de Scheinberg, Sarita y Falcini, a quienes contestaré mañana o pasado. Quizás alguna suya se haya perdido, de Scheinberg se perdió alguna. Ahora le escribo para darle cuenta nuestra y recordarle y perdóneme, que el día 31 vence el otro plazo de impuestos a los réditos. Tengo que molestarle nuevamente. Y me gustaría saber algo de Bernárdez y de Eudeba y como fue la exposición de dibujos de ésta para el libro de cuentos. Nos acordamos de usted y de Elsa y de todos los amigos. Seríamos felices si estuviésemos todos juntos. Trabajo. He llegado hace unos días a La Coruña y comencé a trabajar en un estudio espléndido que me prestó Díaz Pardo en su casa, al lado de su fábrica de porcelana y a media hora de la ciudad. Tengo que hacer un mural que lo haré en hierro y porcelana para Zurich. Veremos lo que sale. Por favor, escríbanos. Necesitamos de sus cartas.

Un gran abrazo para todos los amigos y uno especial para Elsa y usted de Maruja y mío:

[Seoane]

Mi dirección es hasta septiembre
Cerámicas del Castro. Osedo. La Coruña.
España

Ficha documental [Imprimir]
  • Colección:
    Fundación Luís Seoane
  • Data:
    24/07/1963
  • De:
    Luís Seoane
  • Para:
    Bernardo Sofovich
  • Orixe:
    O Castro [parr. Osedo, conc. Sada]
  • Destino:
    Bos Aires
  • Ficha descriptiva:
    [Carta mecanografada]
  • Localización física:
    Fundación Luis Seoane
  • Termos clave: