Fundación Luís Seoane

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Milán, 3 de Febrero de 1966

Mi estimado Luis:

Sabrá ya que soy terriblemente perezoso para escribir. He necesitado la primera decepción de este luminoso viaje que estamos haciendo, Milán, para mirar atrás y decidirme a escribirle.
Estamos a punto de dejar Italia en dirección a Francia con un potable viaje intermedio a Ginebra.
En España, no obstante, la escasa fortuna que tuvimos con el tiempo, lo pasamos muy bien; Marcial Suárez, “gran tipo”, como decimos en B. Aires, Maiztegui, con su simpatía de siempre.
Lo que vivimos es todo de maravilla; pero me quedan para siempre el paisaje castellano, la roca ascética de Toledo, del Escorial, de Ávila, y de todo lo bueno y muy bueno que tiene el Prado. Los italianos, los flamencos completan, afirman lo que sabía de ellos por la letra y la reproducción, pero otra cosa distinta que leer y hojear a Goya y Velázquez es sentarme en un banco frente a las Meninas o quedarme de pie bajo la cúpula íntima de San Antonio de la Florida y dejarse mirar por los personajes goyescos; o pasar de los cartones del Prado a los tapices del Escorial.
Salvo cuatro o cinco cuadros del Greco, no me ha pasado lo mismo con él; desde luego El Entierro del Conde [de Orgaz], parte del San Mauricio, todo el Sueño de Felipe II, pero pienso que España debe haberse quedado pobre de buenos Grecos, gran parte de los vistos, sus repetidas réplicas por encargo, disminuyen su figura, quizá para demostrar lo que pienso (aún no he estado ni en Londres ni en París) baste decir que en un museo de 2º categoría, el Barberini de Roma, hay dos Grecos, sobre temas no vistos en España, que son verdaderas joyas.
Madrid es una ciudad encantadora, y las muchas horas que hemos pasado Elsa y yo caminando por ella y oyendo hablar y reír a los madrileños, o viéndoles participar con ingenuo entusiasmo en las fiestas del 6 de enero, nos han dado una imagen de su profunda raíz popular española. En ese sentido, Madrid vence a los turistas.
No ocurre así, en cambio, en Roma. Ciudad estupenda llena de sorpresas en cada esquina, en cada piazzeta se la ve, no obstante, estar pendiente de alguna manera, del turista. Fíjese que en la Chiesa de San Pietro in Vincoli a un paso del Foro, del Coliseo, etc., y a 2 metros del Moisés de Miguel Ángel, hay un extraño aparato con 6 teléfonos, adosado a una columna románica, se pone una moneda de 100 liras, se mueve una palanquita hacia el tope del idioma del turista, inglés, francés, alemán o español, se descuelgan 2 auriculares y un speaker con voz de actor de García Lorca explica durante 3 minutos el origen del templo y que quiso decir M. A. con el Moisés.
En cambio, otras ciudades italianas (y aún aquellas que tienen algún aparato perdidito por ahí, detrás de algún atrio) tienen más personalidad, más color y los imponen al turista: Perugia, Florencia, Siena.
Un personaje curioso que se da tanto en España como en Italia es el guardián del museo que se acerca inmediatamente a contar la anécdota del cuadro; el más gracioso resultó ser un italiano del monasterio de San Marcos en Florencia, que explicando el Noli me tangere del Beato Angélico “mimaba” la escena repitiendo el gesto de Magdalena y el rechazo de Jesús. A Chola a la salida tuve que darle un café amargo para cortarle la risa.
Viendo a Venecia, no obstante, la niebla y el frío, admiramos aún más su hermosa carpeta de Bonino.
Luis, creo que esta carta inconexa y todo lo que luego charlaremos me han ganado su perdón por mi silencio.
En cuanto a Picasso; Barcelona, Antibes y Vallauris han sobrepasado, desde luego, la alegría del hallazgo de 4 o 5 viejas ediciones que desconocía y 2 de A la Insegna di pesce d´oro.
Mañana, aquí, en Milán, remitiré también para Ud. un ejemplar de una novela de Hemingway, con ilustraciones de Picasso, que saldrá dentro de pocos meses.
Si usted necesita algo de aquí, de estos negocios que aquí se llaman tutto per l´ofizio y que muestran maravillas en tizas, pastel, óleo, etc., me emite a American Express, París, y con todo gusto lo llevo.

Un abrazo y todo mi cariño para Maruja.
Sofovich

[Escrito por Elsa Sofovich:] Mi querida Maruja, pensé escribirle desde Roma, pero las largas novelas que mando a Pinamar me dejan agotada. Seguramente, desde París, te escribiré.
Perugia y Florencia me han enloquecido. Siena me ha gustado muchísimo. Pero en Florencia se dio un conjunto de circunstancias, todas favorables, que me permitieron gozarla tal vez como ninguna otra ciudad. Mucho sol, gente encantadora, encuentro con argentinos simpáticos. En fin, el David me dejó sin aliento y Botticelli, la Primavera, que tanto miré año tras año en una pequeña reproducción que me había regalado Aurora, se hizo realidad.
Roma y Madrid tienen un particular encanto de “historia viviente”, diría yo.
Hubiera sido espléndido hacer el viaje juntos.

Un gran abrazo para los dos

Elsa

[Escrito por Bernardo Sofovich:] Olvidaba agradecerte un consejo. Lo hemos pasado maravillosamente bien en el Hotel d´Inghilterra en Roma.

Ficha documental [Imprimir]
  • Colección:
    Fundación Luís Seoane
  • Data:
    03/02/1966
  • De:
    Bernardo Sofovich
  • Para:
    Luís Seoane
  • Orixe:
    Milán
  • Ficha descriptiva:
    [Carta manuscrita]
  • Localización física:
    Fundación Luis Seoane
  • Termos clave: