Fundación Luís Seoane

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Bs. As., Marzo 1967

Mi querida Maruja:

Con gran sorpresa de la última carta de ustedes, sacamos la conclusión que se han perdido dos cartas nuestras, una de Bernardo y mía y otra mí desde Ranelagh. Lo siento muchísimo porque yo sé lo lindo que es recibir noticias. Claro que ustedes no estaban tan nostálgicos como nosotros, pero de todos modos, da mucha rabia que se pierdan cartas. Fueron a la dirección de Madrid.
Ahora no podría ni siquiera sintetizar mis anteriores. El mes de enero en Ranelagh fue un poco agotador para mí por el trabajo y las visitas, pero me dejó un saldo hermoso, lo habíamos pasado maravillosamente y Pablito y Claudia estaban tan bien que nos fuimos con lástima de P. del Este el 31 de enero. Atravesamos nuestro marrón R. de La Plata con un calor de los mil demonios en un barco que a Pablo le resultó fascinante y a nosotros un alto horno inaguantable. Pero, en fin, llegamos a Punta como dice la gente “bien” y hay que recordar que es hermosísimo como paisaje y como lugar de veraneo. Tuvimos una confortable casita en medio del bosque de Cantegrill. Al llegar nomás, desde la ventana, Pablo preguntó si por fin podría ver a Caperucita y al Lobo. Y así empezó nuestro veraneo. Resumen total e inesperado: los chicos, fabulosamente bien, Bernardo, torturado todo el mes por un dolor de rodilla derecha y yo, con una siniestra neuralgia (media cabeza, oído izquierdo, órbita) con cuyas secuelas estoy todavía luchando de un especialista a otro. Verdaderamente, el día de nuestro regreso, 7 de marzo, yo había ingerido 150 aspirinas, 3 frascos de antibióticos y no se sabe cuántas cosas más. Todo lo cual me deprimió bastante y bajó la presión. Desde entonces hasta ahora, he andado muy regular y sin ganas de nada. Hoy es el primer día que me siento algo mejor y te escribo. No querría que nos crean ingratos o descariñados. Ni tampoco quiero que esta carta sea un lista detallada de todas las nanas, que son muchas.
Bs. As. está como siempre en materia de gente amiga. Prácticamente no hemos visto a nadie desde que llegamos, por mi enfermedad. Pero por los llamadas telefónicos, sé que Aída y Scheimberg están bien. Que Anita y Enrique están semi locos con su casa nueva. En dos o tres conversaciones telefónicas con Anita, me encontré consolándola como una madre por las molestias que le producen el ir y venir de obreros en la casa que parece está lejos de estar completa y terminada. Total que en medio de mis problemas reales y terrenos atiné a decirle a Anita que efectivamente todo eso era muy molesto, pero que recordara que son problemas de signo positivo y no negativo, originados por el estreno de una espléndida casa! Tal vez mañana la conoceremos, todavía no hemos ido.
A Marika y Lorenzo los vimos en el hermoso panorama de Solana del Mar. Estaban encantados, como de costumbre y el marco que los rodeaba era más o menos el paraíso terrenal. ¡Vivían en una casa cuyo verde jardín terminaba en la suave y blanca arena y de ahí al mar!
Que te puedo contar de nosotros, Maruja, haciendo abstracción de las aspirinas, pasamos unas vacaciones tranquilas, en un lugar divino y viendo disputar a los chicos, cada uno en su estilo y de acuerdo a su edad. Claudia, rompiendo corazones en bikini y Pablo retozando en la playa, sin miedo al mar, y ofreciéndonos, día a día, el hermoso espectáculo del despertar de su inteligencia. Será que estamos muy “gagá”, pero muchas veces nos llena de admiración este hijo nuestro.
En materia de trabajo, para las “cesantes” todavía tratando de organizarme en trabajo particular, cuando me sienta más fuerte. Bernardo se debate de Montevideo 467 a tribunales y de ahí al estudio y de ahí a casa. No necesito decirles que esto es un desastre, que todo está caro y que no se sabe cual es el demencial objetivo del Gobierno.
Todas las noticias de ustedes, en cambio, son muy buenas y traen el hermoso aire de Europa esta vez purificado por la exposición Picasso. Realmente les envidiamos la suerte, la inolvidable experiencia. Yo, además, les envidio España. A veces, soñamos despiertos y decimos que lindo sería ir aunque sea un mes a España, ahora, mañana o pasado. Pero la realidad se impone siempre y aquí estaremos esperándolos con los brazos abiertos y abundantes cafecitos.
Vuelvan a escribir pronto. No hagan caso si el tono gral. de esta carta es un poco “depre”. A pesar de todo, tomo conciencia cada vez más que aún las alternativas de la depresión y los problemas atañen a la vida y eso quiere decir que se está viviendo, hablando, queriendo, llorando o riendo. Y que, con todo, vale la pena.
Cuenten cosas y digan cuándo piensan volver.
Ranelagh está divino y a partir de la semana entrante tendremos un pozo de agua nuevo a 42 metros de profundidad! A la vuelta del Uruguay nos encontramos con la noticia de que se había terminado la napa. Será porque somos muy limpios, no? El hecho que al principio casi nos da un síncope. Pasamos Semana Santa haciendo ayuno y abstinencia de agua, pues no saliendo ninguna gota de nuestro pozo, teníamos que acarrear de los vecinos en numerosos baldes, mangueras, etc. Llegamos a darnos cuenta que bañarse es un prejuicio, que se pueden comer todas las comidas en un solo plato y que la noche con un fuentón grande de agua y empezando por Pablito, toda la familia podía higienizarse en el mismo fuentón. Volvimos el domingo con una ligera pátina, pero a la verdad muy mejorados de los múltiples dolores.
Y con este criterio que adoptamos ahora –pro salud– de tomar todo con tranquilidad provinciana –estamos encantados de que mediante la aplicación de 30.000$ tendremos agua pura y cristalina, mejor que nadie.
Bueno, queridos amigos, basta de macanear. Les conté de Ranelagh porque sé que les gusta. A Luis le envío un gran abrazo, para los dos, besos de los chicos. Para ti, Maruja, todo mi afecto.

Elsa

Saludos a Carmen y sobrino. Y a la familia de Díaz Pardo. A la familia Suárez y Maiztegui

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