Epistolario entre Isaac Díaz Pardo e Luís Seoane

----

Buenos Aires, 21 de Marzo de 1976

Sr. D. Isaac Díaz Pardo
Sargadelos

Querido Isaac:

Te escribo sin contestar a nada, impresionado por los muertos de todos los días, por la irracionalidad que se apodera del planeta. Aquí y allá la gente muere por fines o suficientemente estudiados, por un futuro que nadie parece acertar a definir. ¿Qué nos deparará el mañana? Esta interrogación la hacemos cada noche, luego de pasar un día de vacilaciones, de bombas que estallan, de muerte, de miedo, etc. Has vivido el día con todas las incertidumbres, un día vacío, inútil. Se quiere olvidar todo, el pasado, el presente, hasta la propia existencia y, cuando uno se detiene a meditar sobre esto, encuentra que todo cuanto hizo en la vida y de lo que podría estar orgulloso no tiene importancia, que nada vale tanto como la vida por sí misma. Si uno tuviese físicamente veinte años trataría de compartirla con otras vidas, pero la edad también nos aísla. La edad y podemos añadir todo lo que aprendimos y soñamos en los años pasados en cuanto a proyectos para el futuro. Estoy sin ganas de nada desde hace algunos días. Trabajé mucho desde que llegué, pero, aún con el trabajo, fue creciendo algo en mí que no acierto a explicarme, escepticismo, dudas y envidia en cuanto a la aceptación pasiva de la muerte, así nos parece, de los otros seres de la naturaleza. Quizá en los hombres se presenta en la adolescencia y en la primera juventud una especie de indiferencia hacia ella. Casi todos ellos, los otros seres, nacen conociendo el espacio que les pertenece y viven para siempre en él. Es hereditario el instinto de propiedad. Los alimentos de aquel espacio no se comparten, son exclusivos y los defienden únicamente, en general, de otras especies pero casi nunca entre ellos. El hombre no sólo hace sin espacio propio, sino que aspira a ser propietario del espacio o de los demás hombres, de los demás pueblos. Se trata de un animal rapaz al que le gusta la sangre. Los animales lo son para comer y su instinto forma parte de su integración a la naturaleza. La capacidad de pensar, de razonar, nos volvió ajenos a ella. No sé para que te escribo todo esto, quizá para mostrarte un estado de ánimo cada vez más en común con las gentes. Ahora contestaré a tu carta del día 11:
Tú tienes en tu poder una mía del 9 que se cruzó con la tuya. Pero antes de contestarla muy brevemente te diré que ayer estuvimos Maruja y yo viendo la película Castelao, aún sin terminar, en casa de su director. Dura 3 horas y creo que en general es buena. Viene siendo el Castelao y su época que proyectamos ahí con Salvat. Es Castelao y su época con una gran fuerza, la que sólo el cine puede dar, y que resulta ser, además de una auténtica biografía de Castelao, un retrato de lo que fue el siglo hasta su muerte. Es un enorme “collage” de fotografías, trozos de películas documentales, documentos, etc., con notables paisajes filmados en Rianxo y diversos lugares de Galicia con que se inicia, además de la zona de la Pampa en que vivió de niño Castelao. Es en blanco y negro. Así mismo está bien el relato, pero tienen que repetir las voces, algo que aquí no pueden hacer bien. El director se trasladará a Galicia para hacer la versión en idioma gallego, no sé cuándo. La película piensan tenerla terminada a fines de Julio, será un acontecimiento. Es curioso como ganan los dibujos ampliados al tamaño de una pantalla y como te impresionan, en este caso, los de Castelao.
Me alegra que reclames tus cuadros a los Rey. Me gustaría conocer detalles de la polémica de Laxeiro y los nombres de quienes se opusieron a lo de Blanco Amor y por qué. Cuando Laxeiro propuso la exposición no le habían concedido la pensión Conde de Fenosa o cómo se llame, y su vida y su obra bien merecen la ayuda de los intelectuales en un país donde los ricos no ayudan a vivir a quien trabaja en cuestiones referidas a la cultura. Sólo dan limosnas y cuando son más generosas prestan dinero. Me alegro que vaya a Sargadelos Noemí Gerstein es buena escultora y estupenda persona que lo pasará muy bien en Sargadelos tratando de hacer cerámica. Varela debe estar ya en Madrid. Creo que va a defenderse bien por los proyectos que lleva. Marika marchará cuando se resuelvan sus asuntos de Buenos Aires, dentro de unos meses. A Varela le di los teléfonos de Sargadelos, El Castro y la dirección de la galería de Madrid. Creo que iba a hablar con Inés en cuanto llegase.

22/3/76

Estando escribiendo esta carta llega la tuya del 17 del corriente. Contesto. No tuve nada personal con Iglesias Corral, ni siquiera discutí jamás con él, porque habiendo convivido como pasante en su despacho durante seis meses sólo me mereció desprecio y yo no discuto con quienes desprecio, sino con quienes respeto. No tiene, pues, motivo alguno para hablar mal de mí y menos, naturalmente, los Rey y los Nogueira, con quienes antes de dejar de saludarles tuvimos, Maruja y yo, todas las atenciones que puede uno tener con gentes que conoció. Es verdad que también las han tenido ellos con nosotros. Hubiésemos continuado nuestra relación con ellos sino hubiese ocurrido todo lo que pasó con motivo del pleito. Ahora bien, si se trata de hablar mal de mí, creyendo que con esto ganarán el pleito, allá ellos. O si suponen en mí intención distinta con respecto a ti y a mis amigos. No recuerdo haber escrito nada sobre Iglesias Corral, lo que sí que alguna vez se me achacó el que no hubiese venido a dar conferencias a Buenos Aires como Otero Pedrayo, Valentín, Domingo, Del Riego, etc. pero todos estos eran admirados por su labor, realizada en momentos poco propicios, y además los admiro por su lealtad a unos ideales, cuando Iglesias Corral y otros desertaban de ellos y los escondían, como tú sabes. Bueno, ya está bien de Iglesias Corral, no volveré a citarlo en carta alguna más. Para mí estaba muerto. Tú me lo resucitaste.
En cuanto a la causa común a que te refieres yo la hago a mi modo. No puedo cambiar a mi edad, y tú, estoy seguro que sabes, no digo en ausencia tuya sino aquellas opiniones que a ti expresé antes. No tengo por qué ocultarlas. Tampoco tú me ocultaste las que tienes sobre mi poesía, por ejemplo, y que yo respeto y no discuto. Otros tienen igual opinión, seguramente. Nunca me referí a tu moral ni a tu honestidad, ni a tu labor artística e industrial. Al contrario, fui solidario contigo en todo. De tu carta te agradezco, me gusta el retrato que haces de mí. Sí, soy así. Este modo de ser evitó que hubiese progresado en muchos aspectos, pero me mantuvo honesto y leal, leal a un fin y a unas convicciones. Continúo siendo una persona apartada, que lucha, como puede, solo, pero que tiene muchos grandes amigos entre los que te cuento. ¿Cómo sería, por ejemplo, si hubiese aceptado ser secretario en la provincia de La Coruña de los Sindicatos de Falange? Si lo pienso me desprecio. Ese retrato que me hiciste en pocas líneas debes ampliarlo y enviármelo. Te lo agradezco. Como te agradecemos Maruja y yo el ofrecimiento que nos haces.

25/3/76

Ayer fueron desalojados del gobierno esa pesadilla que estaba en el poder. Delincuentes comunes en general que actuaban en nombre de un pueblo que los había votado esperanzados, para el cumplimiento de un programa hecho a base de promesas. Las noticias las habrán publicado los diarios de esa. Un gran abrazo de Maruja y mío para Mimina y para ti y los tuyos, Xosé, María y Carolina.

Seoane

Ficha documental [Imprimir]