Fundación Luís Seoane

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Buenos Aires, 16 de Junio de 1970

Sr. D. José Rey Romero y Flia.
Madrid

Mi querido amigo:

Llegamos muy bien a Buenos Aires y estamos de nuevo plenamente incorporados a la ciudad nutriéndonos de cine y exposiciones. Está celebrándose una importante de Laxeiro, retrospectiva, con alrededor de ochenta óleos algunos de hace casi cuarenta años. Cuando más me gusta la pintura de Laxeiro es cuando trabaja con libertad, dejándose llevar por su instinto de pintor, por su humor, cuando aprovecha aquello que puede ser la trama de un cuadro, boceto o líneas surgidas del azar, y que para otro pintor se convierte en la obra de él, en fundamental, en el cuadro mismo. Cuando juega o se deja llevar por el juego. Cuando me interesa menos es cuando hace sus Florisel, ese niño de la flauta que le gusta repetir, tocado de montera que tanto atrae, parece, a los conserveros de Vigo. Están abiertas varias exposiciones muy buenas, una de arte africano, espléndida. Yo estuve exponiendo en la ciudad de Rosario, la segunda ciudad argentina, sin saberlo. Fue organizada por la Galería Bonino, a la cual pertenezco. Hemos visto algunas estupendas películas, Z que no nos explicamos como pudieron dejarla exhibir pues, los hechos acaecidos en Grecia, antes del golpe de Estado de los coroneles, son parecidos a algunos ocurridos aquí, y en España, y en casi todas partes. Otra, La caída de los dioses, muy buena también, y La Vía Láctea de Buñuel, que se inicia con unas vistas panorámicas de Santiago, con la calle de las Huertas donde nació Isaac y finaliza con otras a la llegada de los dos peregrinos franceses a las cercanías de Compostela. La película es muy buena pero difícil de entender para quienes no conozcan bien la historia del Camino de Santiago, las herejías, las discusiones teológicas que se produjeron desde el siglo VIII y desde antes y los milagros que les ocurrían a los peregrinos. El tiempo se mezcla y junto con la evocación de Prisciliano, nada veraz, aparecen personajes del siglo XVIII, otros siglos y actuales. Los múltiples milagros que ocurren en la película se le escapan al público y es que, en general, los milagros en nuestra época apenas son percibidos por las multitudes y cuando éstas creen percibirlos son, creo y, en general, falsos. Uno en soledad o con muy poca compañía, va percibiendo milagros y encontrando misterios. El mundo es un milagro y uno, cada uno, cada hombre, constituye un misterio al que pueden ocurrirle desde luego milagros. No lo pienso así por mi origen católico sino más bien por mi origen gallego, mi más antiguo origen pagano. Pero todo esto es para hablarlo algún día en Madrid o en La Coruña. Nos gustó mucho la Vía Láctea, aún con un Priscilianismo antipático.
Todo esto es para dar noticias nuestras de los primeros días de Buenos Aires y un pretexto para agradeceros todas las atenciones que habéis tenido con nosotros en Madrid. Os estamos muy agradecidos. Sentimos únicamente no haber visto a Rosendo. A mí me hubiera gustado verlo para decirle lo que me gustó su “espantallo”, que me parece algo más que un “espantallo”, una versión de El hombre que marcha de Rodin o de Giacometti. Simplemente otro hombre que marcha.
No queremos aburriros más. Recibid todos, Pepe, Luisa, Isabel, Beatriz, José María, un abrazo grande de:

[Seoane]

Ficha documental [Imprimir]
  • Colección:
    Fundación Luís Seoane
  • Data: 16/6/1970
  • De:
    Luís Seoane
  • Para:
    José Rey Romero
  • Orixe:
    Bos Aires
  • Destino:
    Madrid
  • Ficha descriptiva:
    [Carta mecanografada]
  • Termos clave: