Fundación Luís Seoane

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Buenos Aires, 4 de septiembre de 1970

Sr. D. José Luis Vázquez Freire
El Castro

Mi querido amigo:

Acabo de recibir su carta del 28 del mes pasado. Estaba por escribirle un día de éstos, pues me siento en deuda con usted y con todos los amigos de La Coruña y del Castro. En realidad desde que llegué no he escrito a nadie más que a Isaac. Esta carta suya fue, pues, un estímulo para hacerlo. De algún modo cuando pensaba escribirle quería referirme al homenaje que me hizo el personal de la fábrica y no encontraba, no encontré aún, modo de participarles lo agradecido que les estoy a todos. Me ocurre escribiendo lo mismo que me pasó cuando me sorprendieron con el obsequio. Entonces no atiné a decir unas pocas palabras de agradecimiento por la emoción y las ganas de llorar que sentía. De llorar, sí, que es cosa de hombres, pues los únicos homenajes limpios, sinceros, que recibí, fueron de argentinos que no me deben nada, pues todo cuanto hice aquí lo dediqué a Galicia o lo hice pensando en Galicia, e hice mucho menos de lo que suponía poder, y de ustedes, para quienes tampoco hice nada, sino a quienes por el contrario, debo muchos instantes de alegría. La última gran alegría fueron las canciones y las muiñeiras que se cantaron y bailaron el sábado que siguió a la inauguración del Museo. Un Museo que soñé desde que salí de Galicia hace más de treinta años, sobre cuya necesidad de fundación escribí muchas veces y que se pudo concretar gracias a Isaac y a todos ustedes, aunque aún no constituya el Museo que soñamos. Aquellas canciones y aquellas danzas fueron la más bella ofrenda que hicieron los jefes y obreros del Castro al Museo Carlos Maside, a la memoria de Carlos Maside y a todos los artistas muertos o vivos que allí están representados. Sentí ganas de llorar de emoción cuando ustedes me ofrecieron su recuerdo, pues quienes me hacían el homenaje no eran los figurones políticos y burocráticos que desprecio, ni siquiera los escritores y artistas que viven en Galicia y algo me deben, pues les dediqué más de un ciento de artículos en diarios, revistas o radio de los casi dos mil que escribí desde que llegué a Buenos Aires, siempre sobre cuestiones gallegas, sino de personas que no me deben ninguna clase de atenciones, pero que de alguna manera se sintieron solidarizadas o simpatizaron conmigo. Solamente guardo igual gratitud para los compañeros míos de Universidad que son hoy abogados en La Coruña o en Betanzos, o en El Ferrol, o notarios o registradores de la propiedad, y que se reunieron conmigo para, marginando todas las diferencias, recordar en mí nuestro compañerismo de estudiantes. Perdóneme que le escriba sobre esto. Conservo el obsequio con la breve nota que ustedes redactaron y para siempre guardo toda la emoción que sentí ese día aunque continúe sin poder expresarla, ni siquiera escribiendo como intenté hacerlo ahora. Fue, viniendo de parte de ustedes, el más inmerecido homenaje, no hice nada en El Castro para merecerlo, pero el más querido quizás por esto mismo y por ser ahí en el Museo recién estrenado rodeado de cuadros de artistas amigos y luego de los juicios espléndidos de Dieste sobre arte gallego, juicios maduros, no improvisados, expresados con el calor popular a que aspiramos todos los de mi generación y entre todos ustedes.
Recibí la carta del consorcio de la casa Paseo de Ronda. Nosotros haremos lo que quiera hacer la mayoría siempre que no causen demasiados trastornos en el piso. Creo, efectivamente, que son mejores los ventanales de aluminio y de hacerlo convenía que pensaran en un modo distinto al actual de modo que fuesen más prácticos para abrir y limpiar. Pero todo esto lo dejamos a criterio suyo, si aún pueden hacernos caso después de haberle molestado tanto. La Esfera la compró Pepe Rey con arreglo a una conversación que tuve con él, pues la necesito para algunos trabajos que estoy haciendo, le ruego, pues, que la guarde en algunos de los roperos, Mimina tiene las llaves, de modo que si entran a trabajar obreros no crean que se trata de revistas viejas que puedan disponer de ellas. También Maruja le escribió a Mimina para que le pagase a Pepe Rey el importe de ellas. Pero volviendo al asunto de la casa creo que pronto habrá que pagar lo que adeudamos y hacer la escritura. Me interesa que para entonces no olviden que la compra debe estar formalizada a nombre de Maruja y mío, de los dos como tenemos todas nuestras cosas y para evitarnos complicaciones ulteriores en caso de faltar uno de los dos. Para el arreglo que proponen tengo un dinero ahí en la fábrica que pueden, naturalmente, disponer de él.
Sentimos mucho la dolencia suya. Sé que son muy dolorosas todas las afecciones de la columna vertebral. Maruja también anda con problemas de huesos y estos días estuvo consultando sobre algunos dolores. Afortunadamente parece no ser nada grave.
Isaac nos escribió sobre lo que le estaba ocurriendo y nos dijo también que se había ido a vivir a su casa durante el verano para estar cerca de la fábrica. Nos alegramos que esté mejor.
Espero que a partir de ahora nos escribiremos más a menudo. Reciba usted para todos los de la fábrica, les recuerdo a todos, a Ángel, Marentes, Salvador, Llerena, al Sr. Manuel, Pepe el mecánico, a Pili y su hermana Maribel, Josefa, en fin aunque no ponga sus nombres a todos los tengo presentes, reciban todos de Maruja y mío un cariñoso abrazo. Y para María Elena y usted uno muy fuerte y agradecido de Maruja y mío:

[Seoane]

Ficha documental [Imprimir]
  • Colección:
    Fundación Luís Seoane
  • Data: 4/9/1970
  • De:
    Luís Seoane
  • Para:
    José Luís Vázquez Freire
  • Orixe:
    Bos Aires
  • Destino:
    O Castro [parr. Osedo, conc. Sada]
  • Ficha descriptiva:
    [Carta mecanografada]
  • Termos clave: