Fundación Luís Seoane

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La Coruña, 18 de noviembre, 1978

Queridos Luis y Maruja:

Anteayer hemos recibido la carta de Maruja, que hemos leído con gran interés y emoción. Dice Maruja que no sabe quién debía carta, y me parece que somos nosotros, pues aunque Rafael me dice que habíamos enviado como carta a García-Sabell, no deja esto de ser sólo un sofisma. Lo cierto es que desde la venida de Domingo, que nos anunció que nos traía el cuadro, estábamos pendientes de deciros que llegó... y no ha llegado todavía a nuestras manos.
Hemos estado sin atrevernos a preguntar y sin ver apenas a Domingo a causa de numerosos viajes: a Madrid, a Francia, a no sé qué otros sitios, hasta que hace unos días nos dijo que le había llegado por fin el cuadro y que nos lo entregaría la semana próxima –que es ésta–, pero no podrá ser, porque ha salido con los Reyes, acompañándolos, con otros invitados especiales, en su viaje a América. Según nos dijo, había perdido la pista del cuadro durante varias semanas y no se atrevía a vernos hasta que por fin llegó a su poder con toda normalidad. Estamos deseando verlo, y muy seguros de que nos ha de seguir gustando mucho, no sólo por todo lo que hay detrás de su motivación –para nosotros entrañable–, sino por el cuadro mismo que creemos recordar perfectamente.
En este largo tiempo, ha habido muchos días iguales, sin mayores acontecimientos, con un poco de impaciencia por mi parte de promover nuevas ediciones de los libros de Rafael. Pero últimamente parece que hay, en efecto, algún movimiento. Rafael se decidió a reunir en un volumen los artículos en gallego de su primera etapa de Vigo en Galicia y principalmente en El Pueblo Gallego, que son muy bonitos y en gran parte muy actuales.
Estábamos metidos en la labor de recolección y corrección, cuando se presentaron –después de varios meses de prometerlo y cuando ya dudábamos de que hiciesen el viaje– Gabriel Zaid y su mujer, Bárbara (o Basia) Batorska, polaca de nacimiento, pintora y persona muy agradable en todos sentidos. Después de pasar pocos días en La Coruña y Rianjo, nos invitaron a ir con ellos a Barcelona y Madrid, elegidos estos sitios porque Gabriel deseaba obligar a Rafael a hacer algunos contactos editoriales. Estuvimos una semana en Barcelona (entre trabajo y turismo), fuimos un día a Valencia a ver a Gil-Albert (que está notablemente disminuido físicamente, pero muy bien en general) y ocho días en Madrid, contando sus cercanías. Disfrutamos verdaderamente del viaje, y en todo momento nos hemos sentido queridos, tutelados, admirados y hasta mimados; con la más espontánea reciprocidad de nuestra parte, por el lado afectivo, dada la maravillosa calidad cordial y espiritual de estas personas.
En efecto, se hicieron algunos contactos editoriales y es de suponer que algo va a salir, aunque estamos todavía en la primera etapa de propuestas y currículums (currícula).
Por otra parte, Estelle Irizarry terminó y tiene ya aprobado su libro para la Editorial Twaine, en inglés, y se ha decidido a emprender otro en español –a entregar en agosto– que, en principio, editaría El Castro. También va a hacer la edición anotada del Félix Muriel para colección Letras Hispánicas de Ediciones Cátedra de Madrid. Es admirable la devoción con que se ha embarcado en el estudio crítico de la obra de Rafael.
De salud estamos muy bien, gracias a Dios. Rafael debe tener hecho un trato particular y oculto con el tiempo, para que se deslice sin tocarle. Y yo, en el afán de no dejarle a solas con tantos papeles sin ordenar debidamente, no tengo otro remedio que defenderme lo mejor que puedo.
Se ve que Luis superó, en efecto, los pequeños achaques de salud, pues un libro de 72 grabados y cinco exposiciones, ya es algo para competir consigo mismo –no sé a quien le pondría comparar– en las mejores épocas.
En algún momento, nos desconsoló mucho el rumor de que os quedabais definitivamente en la Argentina; no obstante, nunca acabamos de creerlo del todo y, en efecto, hace ya tiempo que tenemos la noticia contraria, ahora confirmada por ti.
Quisiéramos, sin embargo, que en febrero hicieseis ya la movida definitiva, sin otro viaje posterior. Pero desde fuera no podemos pretender ver las cosas en su realidad. Ciertamente asusta el trabajo que tenéis que hacer, ¿no será mejor hacerlo ya, luego, luego? –como dicen creo que en México. Tú me responderás, Maruja, que la detención temporal del cuadro es un ejemplo de que hay que preparar bien las gestiones, pero con un ligero retraso, ha llegado. En fin, vosotros sabéis mejor, si es que lo sabéis, pues es natural que tengáis muchas dudas. Es que también me parece mucho desgaste preparar dos viajes internacionales más. En fin, probablemente estoy argumentando movida, inconscientemente, por nuestro deseo de teneros aquí.
Ya deseamos que vengan José Luis y María Elena para que nos cuenten cosas de vosotros, que ahora me doy cuenta de que si cumplieron el calendario previsto, habrán llegado o estarán a punto de llegar.
A Varela y Marika los vimos en Madrid, en casa de Carlos Gurméndez (donde, naturalmente, os recordamos). No diré que pueda daros buenas noticias; Marika está como más parada; habla muy poco y tiene como que concentrarse varios minutos para terciar en la conversación con alguna pequeña frase de aclaración o comentario, que era –eso sí– siempre oportuna. Varela está más grueso, con más barba y se mostraba con ese humor que adopta, entre bromas y veras, para defender su intimidad, sin dar pie a que se le hagan preguntas. Dan la idea como de vivir en transitoriedad indefinida. En cuanto a su peligro, la bebida, tenemos más bien la impresión de que se ha moderado. Aun cuando allí tomó unos cuantos wiskies, no pasaron de lo que puede ser casi normal en una reunión prolongada. Nos dijo Isaac que, según Paz Andrade, tienen en el puerto de Vigo unos cuantos contenedores con muebles y efectos traídos por Marika, lo que supone unos gastos muy crecidos. En fin, si se supiese que tienen para vivir de rentas, sería muy tranquilizador, pues –según dijo también Isaac– Varela rehuye hablar de proyectos de trabajo.
Mireya está también en transitoriedad indefinida, si bien más normal, tranquila y acompañada, en Rianxo. Allí se pasa el tiempo, con ligeras excursiones a Padrón, a casa de Isabel Baltar, o a La Coruña cuando tiene que hacer alguna gestión. Alude, de tarde en tarde, a que dentro de unos meses volverá a América. Yo no le pregunto para que no lo tome como presión. En general, está bien.
El nuevo edificio del Castro y la instalación provisional del Museo Carlos Maside quedó muy bien, según os habrán ya dicho José Luis y María Elena. Isaac y Mimina, como suelen, cada uno en su normalidad. La familia y los asuntos prosperan.
A Dónega le absorbe su cargo, le vemos muy poco. Fernanda ha estado con unas arritmias de corazón un poco inquietantes, per se siente mejorada, aunque no hayan desaparecido. Quizá se esforzó mucho la primera temporada de ser Marino conselleiro, llevándole casi diariamente a Santiago. Ahora, en general, va en tren.
Fermín y Jenny, siempre los mismos, son realmente casi las únicas personas con quienes tenemos algún esparcimiento. Fermín terminó su Diccionario Castellano-Gallego, que pronto irá a la imprenta.
En cuanto a la situación política, todo es muy cuesta arriba, a pesar de la buena voluntad de la inmensa mayoría. El terrorismo de izquierdas y derechas no ceja en sus propósitos de desestabilizar todo lo que se ha conseguido, que no es tan poco, si se afirmase y se pudiese continuar en paz. En fin, tenéis que venir a contribuir a arreglarlo.
Os recordamos siempre con todo nuestro ya antiguo cariño y admiración. Nuestros saludos a los Baudizzone, Frontini, Aída, los Sofowich, los Burd y los que por ahí queden de amigos.

Un gran abrazo de,

Carmen y Rafael

Ficha documental [Imprimir]
  • Colección:
    Fundación Luís Seoane
  • Data: 18/11/1978
  • De:
    Rafael Dieste
    Carmen Muñoz Manzano
  • Para:
    Maruxa Seoane
    Luís Seoane
  • Orixe:
    A Coruña
  • Ficha descriptiva:
    [Carta mecanografada con firma autógrafa]
  • Termos clave: