Fundación Luís Seoane

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Waynesburg College, Pa.
44. E. Wayne Street. Waynesburg.
19 de abril de 1948

Querido Luis:

Hasta la fecha no dispuse de tiempo para contestar tu atenta de fecha de 30 de marzo, recibida aquí cosa de unas dos semanas después. He tenido y tengo muchas ocupaciones, entre ellas pequeñas cosas del colegio –reuniones, conferencias, exámenes, defunciones, fiestas, etc.–, pero sobre todo estoy loco con la primavera. Como sabes, perdimos la primavera del hemisferio sur, de modo que salimos de un otoño para entrar en otro, el cual fue seguido de un invierno de mil diablos por lo frío: con hasta 25 grados bajo cero. Así que ahora no bien la primavera se insinuó, me siento entusiasmado por ella, y me lanzo por estos montes y estos caminos con una avidez como no la sentía desde los tiempos formidables de Ribera. Tengo pensado escribir un artículo para La Nación sobre ciertos rasgos de la primavera aquí en Pensilvania, y en él os diré muchos pormenores que aquí consumirían mucho papel y tiempo. Pero no puedo menos de decirte que esto en primavera es algo espléndido, pujante, tenso, y poderoso. En primer término, hay muchos perales, ciruelos, manzanos, durazneros y otros frutales silvestres. Así pues, los bosques milenarios están sembrados de frutales en flor, y al lado de un roble tremendo aparece la mancha rosada y delicadísima de un melocotonero en flor; algunas laderas de las colinas cercanas aparecen manchadas aquí y allá por los frutales en flor, algunos inmensos, y producen la impresión de que de un momento a otro van a salir volando por los cielos. Los primeros días no nos cansábamos de coger violetas, ramas de botones encarnados de manzanos, varas de melocotonero y otras flores, pero pronto nos dimos cuenta de que lo mejor era lanzarse al campo a disfrutar sus encantos en vez de pretender arramblar con él para casa. Ahora tenemos un minúsculo departamento frente al parque del colegio; desde una de las ventanas vemos los tordos de pecho colorado de aquí, las ardillas, los pájaros carpinteros, los cardenales, los narcisos, los frutales silvestres, el césped tiernísimo, los niños y las parejas de estudiantes todos mezclados. Al amanecer nos despiertan los pájaros, y ya bien entrada la tarde, casi de noche, se oye algún solista más o menos cercano de hacer alardes musicales. Rodeado de una naturaleza así cuesta trabajo meterse dentro de casa y ponerse a escribir cartas, a preparar lecciones, a mascar papel. Ahora mismo desde el sitio en que te escribo puedo percibir un gran sector del paisaje circundante, sentir la borrachera del aire primaveral, oír los cardenales, contemplar la flor amarilla del diente de león, símbolo de las campiñas húmedas de nuestra Galicia y casi sentir el trasiego de la savia en los vasos de los árboles gigantescos.
Dentro de poco tendremos, al fin, una casa para nosotros; la están pintando y acondicionando porque la persona que vivió en ella hasta hace unos días la dejó en muy mal estado; por tal razón aún no hemos podido verla; los dueños se negaron amablemente a enseñárnosla hasta que esté un poco más decente. Sabemos que tiene un sótano, cocina, baño y cinco habitaciones, y está a unos 30 metros de la que tenemos ahora. Pagaremos por ella alrededor de 35 dólares mensuales; pero no está amueblada y el ponerla en condiciones de habitabilidad nos va a costar un pico. Menos mal que aquí es muy frecuente el crédito para todo, en especial para personas con una ocupación fija como la nuestra. Pero ya os daremos detalles más adelante sobre ella. Que Melella te pague bien ese trabajo, y al terminarlo, te vienes con nosotros (con Maruja) a pintar este paisaje y estos tipos, estos granjeros de por aquí, que no carecen de interés. Aparte de esto, creo que el retrato puede dar aquí mucho dinero, entre otras razones porque se trata de un terreno virgen como creo te dije.
¿Qué hacen los Dieste? ¿Se van o no? Recibí un libro de Nova, que agradezco a quien me lo haya mandado. ¿Sigue saliendo Realidad? Estoy traduciendo un estudio sobre Eliot para ella escrito por una profesora de aquí. ¿Que hace Bautista? Dime lo que sepas de los amigos sin excepción. Dile a Dieste que me envíe todos los libros que pueda y, sobre todo, si está en su mano mandarme los dos tomos de la Historia de España de Calpe, editada por Pidal. Han aparecido dos tomos: La España Romana y la España Goda, y aquí me harían un gran avío para los cursos de verano. Que en cuanto los reciba, les enviaré el dinero; pero que no pierdan un día si es posible. Como ves, esta carta va hecha un lío. Pinta tres.

Otero

¿Qué es de Búa, de Villaverde, ..?

[Manuscrito na parte superior:] Acabo de recibir una carta de Pedrayo, muy halagüeña, pero de escaso valor documental. Aquí no tengo mayores noticias sobre publicaciones de arte. Me muevo poco. Abrazos muy cariñosos a Colmeiro, Torra, Castañino.
[Manuscrito na marxe esquerda:] Dile a Melella que le felicito por la idea y que me acuerdo de él y de los suyos. Siento no haber podido despedirme de él, pero tú bien sabes lo que pasó a última hora.

Ficha documental [Imprimir]
  • Colección:
    Fundación Luís Seoane
  • Data: 19/4/1948
  • De:
    Xosé Otero Espasandín
  • Para:
    Luís Seoane
  • Orixe:
    Nova York
  • Ficha descriptiva:
    [Carta mecanografada con correccións manuscritas]
  • Termos clave: