Fundación Luís Seoane

----

Punta del Este, 47-48

Querido Seoane:

Te has olvidado de las barbas asirias, de las barbas de Homero, de las barbas de Ticiano, de las barbas de los peregrinos y de los ermitaños, de las barbas de los grandes monjes cristianizadores de la tierra de Freitas y de otras tierras no menos caníbales. Olvidaste también que los pelos que le quedan a Shand en la quijada no llegan a formar barba de caballero, a no ser de industria, sino barbilla de perillán y por eso a la de Shand ha de llamársele, en puridad, perilla: de dónde aquello que dices de libidinoso.
Veo que todos vosotros, tersos barbilampiños, habéis reaccionado como niños teteros o mozuelos de lecturas rosadas y modernas, con asco de la viril y natural condición de la barba del hombre maduro, que no puede soportar la meliflua acción ridícula, coquetona y ajamonada de rapárselas cada mañana, acto depilatorio que no condice con la grandeza y dignidad de toda caballería. La mía es barba de vagabundo –no creo que sepas nada acerca de un vagabundo desde que entraste a la cofradía letrada con tal tema, aunque antes, cuando te limitabas a ser un honrado pintor, hiciste uno con barbas que daba envidia verlo. Otrosí: ni veraneante soy, porque no es verano, ni solitario porque estoy mal acompañado. Y, finalmente, no ría de mi bronquitis porque me ha comido, con sobresaltos, cerca de tres meses de mi incomparable, única, vida. Y aún hoy, estoy apenas saliendo de ella. Con blasfemias, maldiciones e injurias a la divinidad. Lo cierto es que llevo alrededor de cuatro meses sin poder hacer nada, tosiendo, arte en que ya soy maestro; sonándome, oficio más que desagradable, y, últimamente, mesándome las barbas, que dejé crecer para consolarme, ¡voto a Dios!
Estoy, pues, que reviento. Y otro tanto le deseo a este cochino mundo.
¿Cuándo sale tu libro? ¿Qué novedades hay en general? ¿Qué dicen nuestros enemigos? ¿Qué pasa con las editoriales?, ¿Hay traducciones?
Te daré las mías, por debajo del catarrón de castaño oscuro que me enmendó la vacancia, soledad y plan de trabajo. Adelanté mucho en inglés. Entiendo casi todo lo que hablan aunque yo apenas balbuceo media letra. Leo a Shaw y Thomas Hardy. Uno de estos días, comienzo con Shakespeare. He leído mucho entre ventosa y ventosa. Hice una conferencia sobre Picasso, en un momento desesperado económico, para la Universidad, que creo ha gustado demasiado. Y le ayudo a Estela en traducciones de inglés. Como ves, todas cosas mecánicas, pues no tengo alma para más. Ahora vendrán días de sol y espero retemplarme y hacer tu maldito prólogo, con el que sueño. Quiero hacerlo yo, pero no quiero causarte más retrasos. ¿Puedes esperar hasta fines de este mes? Si no, aunque me resentiré, desde luego, que lo haga otro menos aspirinado que yo, y caiga sobre él mi ira.
Barbudo me dice que nada puede hacer por ti ni por Estela y muy poco, aunque importante, por mí: Tengo contrato con Wisconsin para un curso de Introducción a la literatura española, con sueldo reducido hasta que me vean, pero en cátedra respetable y llena de honores y poco trabajo: una hora diaria. Lo cabrón de la situación es que con mi enfermedad no sé si perdí esta chamba: debía estar en Wisconsin a mediados de septiembre. Ya escribí a Barbudo y no sé si él podrá arreglar eso para que pueda yo llegar a mediados de curso. Saldría de Montevideo si todo marcha bien. Creo que tengo más posibilidades de torear al embajador yanqui aquí. Veremos. Ojalá salga. Una vez yo allí haré cuanto pueda, y creo que podré, por tu viaje.
Elida Core , que es, decisivamente, la virgen de los desamparados, me habló por teléfono. Dice que hay una imprenta, con ediciones en marcha, y con un capital de medio millón uruguayo. Dice que es buena gente (?). Dice que necesitan alguien que dé impulso a eso, con un plan, técnica, etc. Dice, y yo lo creo, que tú, aunque barbilampiño, serías el hombre indicado, el hombre fuerte de la situación. Dice que si tú me autorizas, cuando yo vaya a Montevideo –al recibir respuesta de Barbudo, para iniciar gestiones de visado–, podría actuar como plenipotenciario tuyo.
Envía, si quieres, pliego con instrucciones. Creo que estoy en condiciones de actuar bien porque nada, en principio, me interesa a mí personalmente. Piensa, por precio, etc.
Carlos Rodríguez Pintos, que es de la gente mejor que me he encontrado en América, está exaltado con vuestra Botella –cabrones, ya podríais enviar colección a estas señas, como suscritor–.
Bien: tiene un poema espléndido que daría la medida de un librito. Pastor tiene los bocetos hechos para ilustrarlo. Me pregunto si lo editaríais con dibujos de Pastor o tuyos. Ahora bien: Pastor sale pronto con una beca para Brasil. Y quieren saber pronto si lo editáis y si Pastor en ese caso sería el ilustrador. Por favor, contestadme pronto a esto que Rodríguez Pintos y Pastor son amigos por los que vale la pena olvidar mi mala conducta y escribirme a vuelta de correo.
Dame muchas noticias: políticas, literarias, etc. Estoy sin periódicos, y, además, con la idiotez de un enfermo, comienzo a tener ganas, ganas creativas, que revelan mi degeneración de saber qué pasa en Buenos Aires. ¿Merli?
Un abrazo a Cuadrado y que te pague, de su propio bolsillo, café y copa en la esquina de Nova. ¡De su bolsillo! Pero nada más que café y copa, que no quede sin dinero para mi pasaje. Saludos a Maruja.
Recuerdos Diestes, Espasandines, Girris y [escrito na marxe esquerda:] amigos. Y para ti, un barbazo.

Lorenzo

Ficha documental [Imprimir]
  • Colección:
    Fundación Luís Seoane
  • Data: 1948
  • De:
    Lorenzo Varela
  • Para:
    Luís Seoane
  • Orixe:
    Punta del Este
  • Ficha descriptiva:
    [Carta manuscrita]
  • Termos clave: