Fundación Luís Seoane

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Vigo 28-mayo 1958

Sr. D. Luís Seoane
Buenos Aires

Mi querido amigo:
No te escribí antes porque llevo unos días bastante mal. Tuve tres cólicos nefríticos que me dejaron hecho polvo. Sólo ahora empiezo a reponerme un poco aunque me encuentro sin ánimos.
Recibí tu carta del día quince, unos momentos antes de que me llamasen por teléfono Aida y su marido. Como es natural, fuí en seguida a visitarlos al hotel. Comimos con ellos los dos días que pasaron aquí. Hablamos mucho de todo y de todos. Son muy simpáticos y excelentes personas. Los llevé a mi casa. También estuvieron en mi despacho, donde experimentaron una gran alegría porque las paredes están cubiertas de “Seoanes”. Mi mujer los llevó al Castro y a Bayona. No quisieron ir a Santa Tecla, por la escasez de tiempo. Deseaban aprovechar el mayor posible para su visita a Santiago. Pretendí darles cartas para amigos de allí, pero me dijeron que ya llevaban varias. De Vigo se fueron muy contentos, y nosotros también lo quedamos de las gratas horas que con ellos pasamos. Les entregué la carta para Maiztegui. De éste acabo de recibir yo una, anunciándome que proyecta embarcarse próximamente para la Argentina. Está trabajando mucho, pero trata de buscar un hueco para hacer un viaje a Buenos Aires.
Dime que colaboraciones deseas para la revista. Ahí debes de tener todavía bastantes, y cuatro interviús al menos. Por eso no me apresuré a mandarte más. ¿Salió el número de abril–mayo? Te agradecería, si no te causa molestia, que me lo enviases por avión.
Con respecto a la Revista de Economía, quizá tengas razón en lo que apuntas. Pero es que hay que contar con muchas cosas, y los buenos propósitos no son fácilmente realizables. Por otra parte, mi intervención en estas cuestiones es cada vez menor. Me estoy apartando bastante de los trabajos “honorarios”, porque necesito ocuparme de los retribuídos para poder defenderme. Además, estoy muy cansado y con gran desgana. Dentro de pocos días saldrá un tomo de homenaje a Otero, y tampoco he colaborado en él.
Nada sabía de tu correspondencia con Piñeiro, a la que aludes, pues él no me dijo una palabra. Tampoco yo pienso hacerle la menor referencia al asunto. De todos modos, pienso que posiblemente no haya habido en sus palabras la intención que tú –emotivo como yo– has visto en ellas. Lo que puedo asegurarte, porque me consta, es que siente por tí una gran admiración e incluso afecto personal. Quiero reiterarte también, una vez más, que de todas cuantas personas vienen trabajando por nuestra cultura en Buenos Aires, eres tú, sin el menor género de dudas, la que suscitas más unánimes simpatías y admiraciones. Hoy nadie desconoce ya aquí la inmensa labor que realizaste. Bástete saber que tu voluntaria separación del Centro Gallego ha causado a todos un tremendo disgusto. Tú constituías una auténtica garantía en orden a la solvencia y eficacia de una tarea cultural, que no podrá sustituirse ya. Y no digamos, en lo que a mi caso particular respecta. Desde que tú te marchaste, sé que me hallo poco menos que en precario. Además me siento tremendamente desilusionado. Lo que ocurrió con la obra de Cabanillas es para decepcionar a cualquiera. Bien sabes con cuanto entusiasmo secundé tu idea de la edición. Hice un trabajo oscuro y pesado, sin pedir la menor retribución. Y cuando pensaba que la obra se estaba imprimiendo, resultó que a espaldas mías se estaba gestionando el disparate de editarla en Burgos, donde las condiciones de edición serían deplorables. Ahora, por fin, hace apenas unos días, me entregó el hijo de Estévez los originales. Encargué que hiciesen dos copias para enviarlas a la censura. Pienso que podré enviarlas a primeros de mes, y habrá que esperar los resultados para darlas a la imprenta. Del dinero para la edición nada sé. Hoy me enteré por unas notas que dio Valentín a la prensa que habían llegado a Madrid Villamarín y Blanco Amor. Supongo que resolverán lo que haya de hacerse sobre el particular. Como vés, mi papel resulta bien poco lucido, a pesar del desinterés y eficacia que he tratado de acusar siempre con respecto a las encomiendas del Centro Gallego. Crees que debo seguir así, o no sería más lógico que abandonase todo? Por algo que vengo observando, parece que ciertas personas –el propio Blanco Amor– verían con buenos ojos que me sustituyese Sigüenza. Me dolería que fuese él quien me relevase porque su conducta en todos los aspectos me parece bien poco loable. Pero en fin...
Le envié una nota a Xohán Ledo hablándole de tus deseos sobre su exposición. Me contestó con esa otra que te adjunto. Suárez Llanos creo que está dispuesto a enviar material para exponer. La carta de Laxeiro lo decidirá definitivamente.
Aida me dijo que había muerto tu padre. La noticia me produjo una dolorosa sorpresa, pues nada sabía. Tanto Evelina como yo sentimos como propia la desgracia, bien lo sabéis.
Ayer me dijeron que Maside se había agravado, cosa que nos tiene muy preocupados. También está muy mal Cuevillas, que sufre reblandecimiento cerebral. Y Cabanillas tiene cáncer en un párpado.
Recibí lo que me mandaste de mi colaboración en Ediciones Imp. López. Mil gracias. Cómo podría hacer para conseguir el libro cuando se publique? Hay alguna posibilidad de que pueda obtener una colaboración literaria en algún diario o revista de ahí?
Bueno, nada más. Ya ves que en mis cartas no soy nada lacónico. Saludos muy cariñosos a Maruja. De Evelina para los dos, y para tí un fuerte abrazo de
Fdez del Riego

Querido Paco:

Dille a Seoane, e tamén copiando ad pedem literae, que non quixera outra cousa que o compracer, en primeiro pola amistade e ademiración que eu lle teño, dispoixa pola miña propia vaidade de mostrar meu arte en Bos Aires; pero a verdade é que eu non teño obra feita nen como grabador, nen como dibuxante; agás o xa coñecido nos libros. Isto non é tan importante nen valioso como pra facer unha mostra, e por se a tolería levárame á megalomanía, o certo vén sendo que nen siquera os grabados feitos prós libros de Galaxia poden ser exhibidos xa que moitos dos tacos fendéronse nas probas ou no curso da impresión. Dos primeiros houbo que facer reproducciós en fotograbado prá impresión en fin ti, Paco, sabes ben todo isto.
Tampouco podo pensar a poñerme en traballar pra iso, pois que todo o que derradeiramente levo feito son óleos, tampouco merecedores dunha eisposición, nen axuntando os gouaches –restos da eisposición feita en Vigo– non coido que a miña obra servira pra valorar o arte galego en Bos Aires; somentes os amigos, levados por unha dilatación xenerosa da amistade, poden darlle algún valor a todo isto. De calquera forma dálle as miñas máis eispresivas e fondas gracias a Seoane, por se lembrar de min, e por caír tamén nisa amistade desmesuradora do valor alleo.

Carta de Xohán Ledo, adxunta á correspondente de Fernández del Riego con data 28 de mayo de 1958.

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Ficha documental [Imprimir]
  • Colección:
    Fundación Luís Seoane
  • Data: 28/5/1958
  • De:
    Francisco Fernández del Riego
  • Para:
    Luís Seoane
  • Orixe:
    Vigo
  • Destino:
    Bos Aires
  • Ficha descriptiva:
    [Carta mecanografada con firma autógrafa]
  • Termos clave: