Proxecto epístola

Agrupación de coleccións epistolares para a páxina institucional do Consello da Cultura Galega.

Carta de Virgilio Garrido a Lois Tobío Fernández e María del Carmen Soler Ponce de León, 1967.

23/12/1967
Virgilio GarridoÓscar Diego GestidoManuel HerreroMargaret OldenMª del Carmen SolerLois Tobío Fernández
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Montevideo, 23-XII-67

Queridos Luis y Maria del Carmen:
La alegría que siento al recibir su carta, se torna inquietud cuando he de contestarles, pues siempre lo hago tarde y con fatiga. Me estoy volviendo rápidamente e intensamente perezoso porque la salud no me acompaña. Así que trato de conservar las debilitadas fuerzas para poder cumplir el trabajo de oficina, y cuando llego a casa no tengo ganas de leer, ni de escuchar la radio, y mucho menos de escribir.
Posiblemente este pesimista exordio obedece al aumento de correspondencia que he de evacuar estos días, por las tarjetas de Navidad que continuamente me van llegando. Ganas tengo de "encerrar el pico bajo el ala" y dejar que pase el torbellino epistolar. Porque, ante la confusión no se me ocurre nada que decir y, por otra parte, mi natural manera de comportarme en el trato social, rechazó siempre las corteses frases rutinarias de urbanidad, y a cualquier acto de deferencia que me distraiga correspondo mansamente con sólo muecas de silencio jubilado o desvió la retribución por senderos poco diplomáticos.
Todo esto es también para decir que no ocurre nada en mi ambiente que pueda interesarles. El proporcionarles periódicamente 'Marca' me ayuda a darles "fe de vida" y a enterarles, con el testimonio de los más sagaces y polarizados ingenios de esta República Oriental, de lo que sucede, tanto en la letra como en el espíritu.
Y así, por fuerza, he de limitarme a la intranscendente crónica menuda, refiriéndoles, en primer término, que días pasados atracaron en la calle Pereira a la Sra. Olden, dos jovenzuelos de los que pululan por Pocitos, y luego de golpearle la cabeza con un objeto blando, que no llegó a herirla pero la conmocionó unos instantes, le arrebataron el bolso con llaves, carnet de identidad, otros documentos y mil setecientos pesos. Cuenta nuestra amiga que estuvo un par de horas sin saber lo que hacía; pero el hecho es que regresó donde había estado reunida hasta el anochecer con unas amigas; éstas la llevaron al Panamericano y allí tuvo que esperar unas varias horas hasta que vinieron a abrir su piso. No recuerda nada de esto, pero una persona que la acompañó me lo ha referido. Al día siguiente llegó a la oficina, contó el incidente; Herrero le sugirió que presentase denuncia a la policía y ahí quedó el asunto. De hecho se ha repuesto pronto y totalmente.
Julia está cada día más encorbada, delgada y anémica. Temo, por ella, la llegada de la mala estación, dada la carestía de la vida y los limitados recursos con que parece contar para defenderse. Elena, a su vez, cada día ve menos; con lo que las pobres amigas nos están dando un sensible ejemplo de invalidez. Por añadidura, hoy mismo, al volver yo de la playa, la vi que no podía abrir la puerta de la verja. Traté de hacerlo yo y me fue imposible. Allí se quedó diciendo estoicamente que permanecerían encerradas. Algo después nos dimos cuenta que la palanca no estaba pasada y de un empujon pudieron "volar las grullas".
He sabido ultimamente que han operado a Bowie –ahora de la próstata. Sus vias urinarias están como la canalización de ciertos barrios– y ya se encuentra restablecido, a juzgar por el cable de felicitación que ha enviado a la oficina. Su sucesor se comporta bien con el personal y, por lo tanto, exige a cada uno el buen cumplimiento de sus obligaciones. Precisamente, lo que necesitaría la administración publica de esa libre y apacentada población.
Del que te dije, algunos puntales de las fuerzas vivas uruguayas, se hacen lenguas, por haber sinceramente sobrevalorado la Madre Patria o porque, al posarse en la piel de toro, la tranquila indiferencia ciudadana que han podido observar, convino a sus intereses.
La muerte de Gestido ha causado casi unánime sensación y ahora se le reconocen algunas virtudes. Nunca me gustaron las honrosas oraciones fúnebres, ni siquiera las breves cartas de pésame que me veo obligado a prodigar y que limitan mi vocabulario epistolar a un balbuceo idiota. Prefiero aquel manoseado chiste de Antonio en que la vieja hizo definitivamente mutis del mundo viviente con un estrangulado ronquido.
Y aquí dejo el [?] que había de servirme para los funerales del año y conjuro para el próximo a las potencias sobrehumanas a fin de que protejan su salud y la integridad espiritual que es su mejor escudo nobiliario.- Con todo afecto.
Virgilio [sinatura autógrafa]
Va tarjeta aparte.

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