Proxecto epístola

Agrupación de coleccións epistolares para a páxina institucional do Consello da Cultura Galega.

Carta de Emilia Pardo Bazán a Carmen Miranda, 1885

12/03/1885
Amalia de la Rúa Figueroa y SomozaCarmen Miranda ArmadaEmilia Pardo BazánAdelaida Rey MosqueraCarlos VII
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París Marzo 12/1885
Querida comadre: no te enamores de la elegancia del papel: es el que me han dado en un restaurant y como este artículo aquí lo ofrecen gratis en todas partes, no es cosa de exigírselo timbrado y satinado. Escribo así, donde cuadra, porque acabo de llegar de Italia hace pocos días y aun estoy ocupada con menudencias, compras &c: además mis estudios que cada día me interesan más, me roban las mejores horas del día.
Deseo saber que todo el mundo en esa casa se porta mejor, ya que no completamente bien; y desearía que una frase de tu carta no tuviese el sentido que parece tener y que no fuese un nuevo embarazo el que te causa molestias. Bien te basta con lo que está por acá, pero esta reflexión filosófica no puede impedir que vengan nuevos lucípedes á esa casa. Lo sentiré y celebraré que al menos no te incomoden demasiado, y de rechazo á tu buenísima madre, á la cual envío un cariñoso abrazo.
La visita de mamá me fué, como supondrás, muy agradable, pero creí que me dejaba sin piernas; qué mujer de hierro! Los años redoblan su actividad en lugar de disminuirla. Me zarandeó de lo lindo: por último me sublevé y solo me prestaba á seguirla al terminar mis tareas en la Biblioteca. Se ha llevado todas las plantas del mundo para plantar allá. Después de su marcha, como en Carnavales cierran la Biblioteca algunos días me fuí á dar una vueltecita por Italia (ya ves que soy valiente.)
He aquí á donde conducen las funestas teorías de la emancipación femenina: á que uno se pasee por Milán y Padua como si uno tuviese pantalones… de paño se entiende. Lo cierto es que yo me siento capaz de ir hasta Bombay, donde no faltó en la Coruña quien dijese que estábamos en amor y compaña D. Carlos y yo. (Desmáyate)
Hablando con formalidad responderé a tu pregunta del día de mi santo. No sé con fijeza si ese día habré regresado ya á mis penates, pues depende de algunas menudencias literarias, pero sí creo que pocos días más estaré fuera de casa. Conque si me lo preguntas con la buena intención de venir á hacerme una visita esperada largo tiempo há, poco tendrás que variar tu programa: dímelo y yo te diré, así que mamá haya vuelto, que será pronto, cuando (salvo error) podré, sobre poco más ó menos, a estar en tierra de filloas.
Te advierto que aquí las hay y muy buenas, y en Italia he comido excelentes orejas, algo más chiquitas que las de ahí (claro, como que Italia es el país de la belleza plástica y es natural que las orejas sean chicas.)
A Adelaida le voy á escribir uno de estos días. Su hija tendría aquí una ovación de seguro: aquí ponderan mucho hermosuras que no le llegan al tacón.
Besos á los pequeños y mi abrazo á los grandes.
Tu Comadre
No olvido las memorias á Lorenza.

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