Fundación Luís Seoane

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Carta de Baudizzone a Seoane e Cuadrado. 1940

12/1940
Baudizzone, LuísCuadrado, ArturoRossi, AttilioSeoane, Luís
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La Paz, XII-[19]40

Queridos Seoane, Cuadrado , Paredes , Suárez , Rossi :

Estamos en La Paz desde hace 2 días. Y desde hace 2 días la altura –3.600 metros– nos tiene con una jaqueca desesperada. Ayer intenté salir a dar una vuelta por esta ciudad que aún no conocemos. Cuando cruce la puerta del hotel, me sentía más o menos bien; media cuadra más allá tenía todas las tenazas del mundo prendidas en la nuca. Las calles suben y se empinan terriblemente; son una especie de tobogán con trampa: siempre, siempre, la subida al otro lado es más larga y más pronunciada. Apenas se da un par de pasos, el corazón empieza a protestar. Se siente—por primera vez lo hemos sentido Elena y yo– que el cuerpo no es más que un amasijo de órganos. Terminamos por darle razón a aquel lejano profesor de anatomía que pretendía hacernos creer que nuestro cuerpo era tal cual como ese mapa anatómico, con el corazón en rojo, las venas en azul cielo y el hígado en un rojo violáceo.
Aquí todo está supeditado a la “Naturaleza”. El hombre es un pobre diablo, apenas con maña suficiente como para ser antisemita, si conoce la excelencia de los judíos, o para intentar una sangría al bolsillo ajeno. Todo el mundo se mete, con el cuento de la Naturaleza, en lo que no les importa. Se llega al hotel: dos tipos le suplican a uno que no se bañe para nada: “usted sabrá que eso es muy malo: la altura...?” Si sales, otros cinco te exigen, con lágrimas en los ojos, que no camines porque es muy peligroso, que lo más sano es tomar un taxi: el de ellos, claro está. Si llevas sombrero, te dicen que no seas tonto porque perderás los rayos ultravioleta. Si sin sombrerista, “ojo con las lluvias tropicales”. Es tremendo: pero tienen razón, porque todo es aquí brutalmente natural. Hasta los coyas. Mientras viajábamos los veiamos en su tierra, en sus casas, en “su” ambiente, y eran una cosa seria y patética. Pero aquí, en la ciudad, son sencillamente ridículos: ¿Se imaginan Uds. una india, con 18 polleras, que usa sin cambiarse desde quien sabe cuantos años, desgreñada, etc., pues subir a un colectivo y decirle al chófer: “pare en la esquina”? O ese mismo indio desgreñado, sucio como un campeón, acercarse y “One peso if you fotografia mi” (+ o -) es decir, mangándote en lo que creen inglés...
A esta altura del viaje nos damos cuenta de cuanto queremos a nuestro Bs. Aires, donde todo es felizmente artificial y por ende, como diría D. Miguel, hecho con arte, es decir, con la mano del hombre.
Oh Bs. As., mi querida, vilipendiada ciudad de Bs. Aires! Con tus calles hermosas porque son llanas, iguales, chatas, llenas con el civilizado olor a nafta!
Abajo los volcanes; abajo los indios en las ciudades; abajo “los picos envejecidos”. Me c... en la Naturaleza!

Abrazos Baudi.

Ficha documental [Imprimir]
  • Colección:
    Fundación Luís Seoane
  • Data: 12/1940
  • De:
    Luís Baudizzone
  • Para:
    Arturo Cuadrado
    Luís Seoane
  • Orixe:
    La Paz
  • Destino:
    Bos Aires
  • Ficha descriptiva:
    [Carta manuscrita]
  • Localización física:
    Fundación Luis Seoane
  • Termos clave: