Fundación Luís Seoane

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4-6 Rue du Lac. Ap. 59

Epístolas
9 mencións
Data Relación Remitente - Destinatario Orixe Destino [ O. ] [ T. ]
Data Relación Remitente - Destinatario Orixe Destino [ O. ] [ T. ]
1963-04-01
Carta de Seoane a Bossart. 1963
Nova York
Xenebra
Zúrich
Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Seoane a Bossart. 1963 en 01/04/1963

Genève, 1 de Abril de 1963

Sr. Víctor Bossart
Zurich

Mi querido amigo:

Estamos desde el dia 10 de Marzo en Suíza. Hemos andado por Zurich, Basilea y Winterthur y ahora estamos en Ginebra donde alquilamos un pequeño departamento de un ambiente, (4-6 Rue du Lac, Dto. 59). Tenemos ganas de verte y charlar contigo. No tenemos teléfono. Intentamos llamarte a Zurich y no contestó nadie al número que nos dió Herrera Petere. El dia 11 estaremos de todas maneras en esa ciudad, pues quedé en encontrarme en ella por esa fecha con Sigwart Blum, el crítico de arte del diario alemán de Buenos Aires, que está viajando por Europa. Nos gustaría saber de tí y te rogaría me contestases esta nota si no piensas venir antes del 11 a Ginebra. Empecé a pintar aún sin saber bien para qué.

Un abrazo de Maruja y mío para tí y el afecto de:

[Seoane]

1963-04-03
Carta de Seoane a Goldstein. 1963
Nova York
Xenebra
Bos Aires
Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Seoane a Goldstein. 1963 en 03/04/1963


Ginebra, 3 de Abril de 1963

Sr. Enrique Goldstein
Buenos Aires

Mi querido amigo:

Estamos instalados por dos meses o algo más en Ginebra y hemos andado hasta ahora por Zurich, Basilea y Winterthur, deteniéndonos sobre todo en las dos primeras ciudades. Hemos visto muchas novedades surgidas desde hace tres años, sobre todo en los museos enriquecidos notablemente con espléndidas donaciones de particulares. Suiza, en general, nos gusta. Hemos visto poca arquitectura nueva, aparte de la que habíamos visto en nuestro viaje anterior. Los edificios nuevos en Basilea y Zurich son sólidos, parecen muy bien construidos y responden al funcionalismo que resulta ya clásico. Lo más sorprendente es el destierro casi definitivo, para las nuevas decoraciones, de todo lo que no sea “nuevo diseño”. En los ambientes que se hacen se admite en general un detalle de “art Nouveau”, una mecedora, un sillón, o cualquier otro mueble que mezcla esas formas casi vegetales con la severidad de las líneas actuales. El “art Nouveau” vuelve por sus fueros. Hace dos o tres años se hizo en Zurich una gran exposición dedicada a él y otra de Van de Velde, con su obra de alrededor de 1900, muebles, tapicerías, pinturas, que derivaban en general a ese estilo. Como es natural, no pude ver esta exposición, pero pude ver fotografías, y un catálogo, y me encontré con sorpresas como algún grabado en madera fechado en 1893, creo que para ilustrar algún libro, de carácter abstracto. Hay que pensar que entre sus amigos franceses de entonces se contaban a Maurice Denis y a Maillol. André Gide habla de él en su diario sólo para pedir que no le gustaba comer fruta que la consideraba solamente como adorno, como objeto de contemplación. Si André Gide hubiese puesto más atención a la obra de Van de Velde hubiese, seguramente, advertido que la fruta era para este gran artista, por aquella época, alrededor de 1900, no solamente objeto decorativo, sino como los vegetales en general, fuente de ideas par muchos de sus dibujos. A André Gide que debió causarle asombro este hombre que no comía fruta, no pensó, quizá, entonces, en qué fuentes humildes nacen muchas veces los estilos de arte.
Hemos visto tres exposiciones muy importantes, de Jawlensky, aquí en Ginebra; de Paul Klee, en Basilea y de Jacques Villón en Zurich. Tres grandes pintores muy distintos y para quienes la pintura fue un lenguaje, lo es en el caso de Villón, destinado a reflejar un mundo. Jawlensky, un artista ruso que salió de su país por 1900, abandonando su carretera militar y que pasó su vida de pintor entre Alemania y Suíza, es un pintor místico en la última etapa de su vida y, con solo el tema del rostro, hizo cuadros maravillosos que tienen el sabor de antiguos íconos sin que se les parezca en nada. Paul Klee es un extraordinario pintor lírico que no abandona al pintor ni su humor ni su gusto por la música y Villón, tan grande como ellos, es un racionalista, un heredero de Descartes, un pintor que no puede abandonar la lógica ni la razón. Admiro a los tres, pero prefiero a los dos primeros. El Museo de Berna que parecía en 1960 ser un museo de poco interés comparándolo con los de Zurich y Basilea, se engrandeció también notablemente. Antes era casi únicamente Paul Klee su atracción principal hoy son Paul Klee y Juan Gris. De este último tiene algún cuadro más que el de Basilea y además cuenta con excelentes Picasso, Braque, Chagall, Leger, etc.
Éstas son las noticias que puedo hasta ahora contar. No muchas. Estos días empecé a pintar y tengo en proyecto una exposición de grabados en Zurich además de la posible de Basilea, suspendida una vez y sin fecha hasta ahora. Me gustaría que me contasen algo de Buenos Aires. No tenemos más noticias que las de Le Monde de París que más bien son alarmantes.

Muchos cariños de Maruja y míos para Anita y Ud. reciba el abrazo fuerte de:

[Seoane]

N/d:
4-6 Rue du Lac. Ap. 59
Ginebra

1963-04-04
Carta de Seoane a Baudizzone. 1963
Nova York
Xenebra
Bos Aires
Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Seoane a Baudizzone. 1963 en 04/04/1963

Ginebra, 4 de Abril de 1963

Sr. Luis M. Baudizzone
Buenos Aires

Mi querido amigo:

Estamos viviendo en Ginebra, quizás por dos o tres meses, y estoy pintando. Es posible que pueda hacer una exposición de grabados en Zurich y otra, de óleos y grabados, en Basilea. Estuvimos en ésta última ciudad diez días, tres o cuatro en Zurich y en Winterthur. Suíza nos gusta, como sabes, mucho, tambien sus museos que crecen de año en año por las donaciones de particulares. Desde 1960 hasta hoy es muy importante la cantidad de obras de arte contemporáneo que fueron incorporadas. Hasta ahora ví cuatro grandes exposiciones: de Jawlensky, Paul Klee, Jacques Villon y una muy completa de Lurçat, que no me entusiasma demasiado, al menos no tanto como los otros tres, con tapices, cerámicas, litografías y gouaches. La menor cantidad de obras es la de Klee en Basilea y son alrededor de ochenta, todas pertenecientes a particulares e independientes de las que están en los museos de este país. En Ginebra me encontré con algunos amigos argentinos y españoles, entre ellos con Amparo Alvajar , que está realizando una labor espléndida dirigiendo un teatro hispanoamericano que crearon funcionarios de América y España que trabajan en las Naciones Unidas y en la Organización Internacional del Trabajo. Este teatro es en lengua española, cuenta con la simpatía de la prensa suíza y sus estrenos son seguidos con interés en el medio intelectual de esta ciudad. Pero no es de esto de lo que quería escribirte, sino de una amiga de Amparo, que llegó, o está por llegar, a Buenos Aires, Marta de Laferrère , nieta o sobrina del autor teatral, que vive aquí en Ginebra con su madre y que tienen ahí, en la capital, un asunto de herencia al parecer muy enredado, además de una cuestión de derechos de autor. Necesita de un abogado de confianza que la oriente y pensamos en tí. Parece ser que Marta de Laferrère es una persona muy tímida, muy ajena a estas cuestiones y que no conoce además gente en Buenos Aires. Yo te rogaría que hicieses lo posible por ella.
En cuanto a los amigos, a vosotros y a todos los que estáis en esa, os recordamos constantemente. Cualquier cosa que vemos y que nos llama la atención siempre nos trae al recuerdo el amigo de Buenos Aires que podría interesarle. Nos gustaría que Elenita y tu os decidiéseis a hacer un viaje a esta y recorreríamos juntos algunas de estas ciudades que son realmente espléndidas por lo que conservan y por lo que construyen, aparte, naturalmente, la amabilidad y corrección de las gentes.
Por hoy nada más. Te ruego saludes a Fina y a Vicente a quienes no vimos cuando nos veníamos, pero a los cuales escribiremos, y Elenita y tu recibid el abrazo de Maruja y de:



D/dirección es:
4-6 Rue du Lac. Ap. 59
Ginebra

1963-04-07
Carta de Seoane a Esther e Lipa Burd. 1963
Nova York
Xenebra
Bos Aires
Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Seoane a Esther e Lipa Burd. 1963 en 07/04/1963


Ginebra, 7 de Abril de 1963

Sres. Esther y Lipa Burd
Buenos Aires

Queridos amigos:

Mañana o pasado se cumple el mes de nuestra llegada a Suiza. Hemos andado gran parte de este tiempo de una en otra ciudad de este país, con unos días de estancia hasta ahora en Ginebra y en Basilea. En Ginebra, donde estamos ahora, alquilamos un departamento de un ambiente por dos o tres meses para poder trabajar y al mismo tiempo ir cuidando lo mejor posible de nuestra situación financiera, que merece, como podéis imaginaros, le dediquemos una parte importante de nuestra atención. Establecí algunos contactos con galerías de Zurich y de aquí, de Ginebra, que espero sean útiles, aparte, naturalmente, de las lentas y largas relaciones que continúan con la Kunsthalle de Basilea. Esperamos que algo cuaje para el futuro próximo. Los museos han crecido considerablemente con espléndidas donaciones efectuadas por particulares desde nuestro viaje anterior. El de Basilea, que para mí continúa siendo el más importante, aumentó considerablemente en obras del período cubista de Picasso, Braque, Juan Gris, Leger, además de los puristas Ozenfat y Le Corbusier, y en Paul Klee. Este y Juan Gris continúan siendo en Basilea como en Berna los pintores que mejor se ven. Berna quizá tenga ahora más Juan Gris que Basilea y desde luego ya tenía una cantidad superior de Paul Klee, alrededor de setenta obras de éste son las que posée en la actualidad. Los tres museos han aumentado en piezas nuevas pero creo que más en proporción los de Basilea y Berna. A los nombres que os menciono de Basilea hay que añadir nuevos Matisse, Bonnard, Chagall, etc., y algunos norteamericanos, como Tobey, y españoles últimos. En Zurich hay un gran Tapies y dos o tres esculturas de Chillida; en Basilea, Chillida, y en Berna Clavé, aparte, naturalmente, los de escuelas de Alemania y norte de Europa que también en Suíza pueden verse seleccionados. Nos tocó de ver además cuatro espléndidas exposiciones en museos y galerías particulares: Jawlensky, Paul Klee, éstos en Ginebra y Basilea respectivamente, y Jacques Villón y Lurçat en los museos de Zurich y de ésta. Ahora, en estos días, se inauguró en Zurich otra retrospectiva de Max Ernst que pensamos ver el jueves o viernes próximo de paso que vamos a resolver una posible exposición de grabados en una galería particular de esa ciudad. El que me decepcionó, dejando a un lado la espléndida calidad de la artesanía en los tapices y la buena intención humana de sus temas, fue Lurçat. Es un muralista por el destino de la especialidad a que se dedica, pero no lo es como artista, como pintor. Cerca de doscientas obras se reúnen en Ginebra entre tapices, unos ochenta gouaches, litografías, cerámicas y vitrales. Tiene tapices de dimensiones extraordinarias, de catorce o quince metros por cuatro o cinco de alto, pero sin resolver en sus cartones como obra de carácter mural. En ellos se conjugan los más bellos colores de lanas que Lurçat entona con habilidad y la calidad del tejido, pero los espacios los llena con recursos fáciles y repetidos, con mariposas, estrellas, sobre todo estas últimas, empalagosas estrellas estilo 1920 o 1925 de un falso modernismo, y hojas de árboles, todo como una pirotecnia deslumbrante a primera vista pero que cansa en su insistencia. Pienso que lo que seleccionaría para mí sería uno de esos gallos suyos, que los ha dibujado casi siempre de perfil, siempre el mismo gallo pero algo distinto, cuando los hizo tejer en blanco, gris y negro. Por lo demás prefiero la serie de tapices góticos de la vieja Basilea del siglo XV, con sus temas bíblicos y sus bestias más bellas en su aparente ferocidad porque seguramente aquellos pintores conocían menos de la anatomía y zoología que Lurçat. Bueno, en cuanto a otro género de cosas aparte de ver arte y monumentos, sólo hemos visto alguna película del género menos intelectual, como El tirano de Siracusa, que llenaron algunas horas de nuestro tiempo y con ellas multitud de películas de publicidad francamente malas. Creo que están peor que en 1960 y muy mal con relación a lo que vosotros estáis haciendo en esa. Nada que se parezca a la vuestra de propaganda de Rosenthal.
Nos gustaría mucho veros por aquí, que extendiéseis vuestro proyectado viaje de París a Ginebra, esta ciudad encantadora donde se os advierte el paso del tiempo en infinidad de relojes. Las agujas de todos ellos realizan, implacables, una inacabable y cronometrada danza de la muerte.
Escribidnos. Os rogamos que nos mandéis noticias vuestras y de esa. Sin todos vosotros, los amigos, nos encontramos solos. ¿Cómo va Arroyo y vuestro departamento? Os rogamos que nos enviéis y, lo más pronto posible, la dirección de Jonquières y de Cortázar que nos olvidamos en Buenos Aires, y a quienes quiero escribir.

Un fuerte abrazo de Maruja y mío para los dos:

[Seoane]

N/dirección:
4-6 Rue du Lac. Ap. 59
Ginebra

1963-04-21
Carta de Seoane a Menechini. 1963
Nova York
Xenebra
Bos Aires
Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Seoane a Menechini. 1963 en 21/04/1963


Ginebra, 21 de Abril de 1963

Sr. Enzo Menechini
Buenos Aires

Querido Enzo:

A última hora no nos hemos despedido de Julia ni Maruja ni yo por culpa del apresuramiento de los últimos días y lo lamentamos comentándolo cien veces entre nosotros, sintiéndonos culpables de una falta de amistad. Tenéis que perdonarnos. Hemos andado mucho por Suíza y hemos empezado a escribir algunas cartas a los amigos, (hoy tambien le escribo a Wily). No tengo nada resuelto sobre lo que voy a hacer y, ahora, en un pequeño departamento de un ambiente que hemos alquilado en esta ciudad, estoy pintando, exactamente igual que si estuviese en la Calle Montevideo, o en la casa de Bartolomé Mitre, esperando quedarnos aquí seguramente hasta fines de mayo. Hemos visto museos y exposiciones de pintura, algunas extraordinarias como una de Paul Klee en Basilea y las de Max Ernst y Jacques Villón en Zurich y otras muy malas de pintores de toda Europa que exponen en estas ciudades. Yo tengo dos o tres proyectos de exposición de los cuadros, pienso que alguna se concretará. No hice uso hasta ahora de ninguna de las cartas que traje de ahí. Pienso que es mejor de momento presentarse solo con lo que uno hace y esperar la reacción espontánea de los demás. Abandonarse a la propia suerte. Hasta ahora las obras mías gustaron mucho a los pocos que las vieron, óleos y grabados y esto pienso que es importante. Hemos visto un día a Bossard que está viviendo en Zurich y hoy voy a esperar a la estación a Blum y su mujer que están viajando por Europa y con el que tambien me encontré en Zurich. En Ginebra hay varios argentinos que trabajan en organizaciones internacionales y entre ellos la esposa de Coco Ferrari, –traductor de la Oficina Internacional de Trabajo–, Corina, una señora argentina que es una magnífica pintora, desconocida en Buenos Aires.
Esta ciudad, como todas las suízas, está llena de encantos, pero le falta, como a las otras, la vida en la calle de las de Italia, de España o de Argentina, el saber cada uno que no vive solo, solo él y su trabajo, sino que vive entre otras gentes con las que puede hablar y discutir sobre el estado del tiempo o el modo más expeditivo de arreglar el mundo. Uno se consuela de tanta soledad viendo los italianos y españoles emigrantes que hablan por las calles, que son una legión, y con los cuales uno puede entablar conversación inmediatamente. Hace pocos días viajamos en un tren con dos, uno de Nápoles y otro de Cattanea, que nos contaron de su vida en Suíza y de sus esperanzas para el futuro. Se trataba de dos seres humanos como nosotros y nos entendíamos como ni ellos ni nosotros podemos entendernos, en un tren o en la calle, con suízos, para gozar, hablando, de vivir y matar el tiempo. Los otros pasajeros, silenciosos, contaban el tiempo, ni lo mataban ni lo vivían, simplemente lo contaban como las agujas de los relojes. Uno veía en sus ojos moverse la aguja de las horas y el minutero, y la de los segundos, y era como una especie de danza de la muerte.
Escribidnos algo de Buenos Aires, de lo que pasa por esa, por la galería y por la calle. Un gran abrazo de Maruja y mío para Julia y para tí de:

[Seoane]

N/dirección: 4-6 Rue du Lac. Ap. 59
Ginebra

1963-04-28
Carta de Seoane a Sabsay. 1963
Nova York
Xenebra
Bos Aires
Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Seoane a Sabsay. 1963 en 28/04/1963


Ginebra, 28 de abril de 1963

Dr. Fernando Sabsay
Buenos Aires

Querido amigo:

Llevamos aquí en Suiza casi dos meses. Hemos andado por diversas ciudades y ahora nos quedamos por otro mes, o quizá dos, aquí en Ginebra, donde alquilamos un pequeño departamento amueblado de un ambiente amplio, y trabajo. Hemos visto los espléndidos museos de Basilea y Zurich renovados con nuevas adquisiciones y donaciones y también el de Berna, menos importante, además de grandes exposiciones de Paul Klee, Jacques Villón, Max Ernst y Lurçat. La de Paul Klee, la más chica, reunía alrededor de ochenta obras y fue, con la de Villón, la que más nos atrajo. Más de trescientas reunía la de Lurçat y en ésta, a mi juicio, se destacaba más que un gran artista un extraordinario artesano. Por las galerías se ve poca pintura interesante. Se nota, eso sí, un gran cansancio de las últimas escuelas y más bien una vuelta a una pintura figurativa que nos ofrece tampoco demasiado interés. Mis asuntos, los que se refieren a la pintura, hasta ahora marchan normalmente. Estoy en contacto con alguna galería y espero exponer no sé cuándo. Gustan, en general, mucho mis óleos y los grabados. Es una lástima que la Argentina sea incapaz de una política cultural destinada al exterior. En mí se confirma la idea de que en arte ocupamos un puesto destacado. En general, es bastante mejor lo que se ve en Buenos Aires que lo que aquí se expone procedente de París, avalado por galerías parisienses y la crítica de esa ciudad, además de lo que viene de Italia en parecidas condiciones y de Alemania. Pero en Europa sólo tienen noticias de los pronunciamientos militares argentinos y del subdesarrollo del país y la culpa no la tienen, como se comprende, los europeos. Estuve con Bossard dos veces, una aquí en Ginebra y otra en Zurich, donde vive con su nueva esposa, una mujer suizo-alemana, simpática, divorciada o en trámite de divorcio, y de su misma edad. Apenas hablamos de nada. El primer día que lo vi estaba de prisa porque tenía que verse con su abogado, pues acababa de adquirir el 48% de las acciones de una empresa editorial y de publicidad norteamericana, con opción al cinco más que retiene la gerencia. El segundo día en Zurich hemos estado con él una mañana, alrededor de una hora, se iba a pasar la Semana Santa a Strasburgo. Con nosotros estuvo, como siempre, muy cordial y quedamos en vernos con más calma. Está bien y optimista. Os recuerda mucho y con gran afecto. Hablamos de vosotros y de Alberti.
Si Sofía o tú tenéis ganas, nos gustaría mucho que nos pusieseis unas letras contándonos algo de ésa y de vuestras intenciones. Nosotros continuamos pensando en estar por Europa de siete u ocho meses a un año. Tenemos nostalgia de Buenos Aires por los amigos, pero nos angustia pensar en sufrir la estúpida política de los últimos tiempos con sus consecuencias en la vida diaria y las noticias que llegan de vez en cuando a ésta no son nada buenas.

Con saludos para los amigos comunes, al ingeniero Lipschitz y señora a quienes escribiremos, recibid Sofía y tú el abrazo de Maruja y mío y otro más para ti de

[Seoane]

N/dirección es: 4-6 Rue du Lac. Ap. 59
Ginebra

1963-05-04
Carta de Seoane a Melella. 1963
Nova York
Xenebra
Bos Aires
Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Seoane a Melella. 1963 en 04/05/1963


Ginebra, 4 de Mayo de 1963

Sr.
Roberto Melella
Buenos Aires

Mi querido amigo:

Estamos desde hace dos meses en Suíza, ahora viviendo en Ginebra, hasta seguramente mediados de Junio, desde donde hacemos escapadas a uno y otro sitio de este espléndido país y antes de ir a España. Estoy pintando aquí y es posible que haga algunas exposiciones, no sé cuando, las obras mías gustan bastante y tengo interés naturalmente en hacerlas. Pero no quiero hablarle de esto sino del posible viaje de ustedes a Europa. Desde España pienso enviarle un informe de precios de departamentos amueblados y de hoteles, de Madrid y de ciudades gallegas para que no vayan a pasar solo unos días o un mes, sino a quedarse de tres a seis meses y a convivir en las ciudades con el pueblo, incorporándose a sus costumbres. Aquí, en Suíza, un auto de segunda mano que puede servir para recorrer Europa y luego venderlo, cuesta alrededor de 1.500 francos suízos. Parece ser que en España se consiguen a un precio similar. En Suíza, pueden conseguir un departamento de un ambiente en la ciudad más cara que es Ginebra, por 500 francos aproximadamente y con otros 500 se pueden satisfacer los gastos de comida y paseos por la ciudad. Todo lo demás que traigan es para cumplir con sus gustos. En España resulta todo algo más barato. Venir a Europa saliendo del actual Buenos Aires con sus militares sublevándose cada semana, sus políticos estúpidos, sus industriales y comerciantes (perdóneme) ajenos a la realidad actual del mundo y la grosería del ambiente es, en general, entrar en un oasis de tranquilidad, aún con los graves problemas que agitan a cada país. Pero, al menos, cuando los países no están tranquilos, las gentes saben donde están, cual es su verdadera situación con respecto al mundo que viven. Pero, ¿cómo entenderse en la Argentina con unos terratenientes que piensan vender cuero a los fabricantes europeos que no usan ahora casi otros materiales que el plástico? ¿Cómo vender vacas si este año hubo superávit de sus carnes en buena parte de los países europeos entre ellos Francia?, ¿Y trigo? España produjo este año pasado casi tanto como la Argentina. Pero no es de esto de lo que quería escribirle sino de todo lo bello que vemos. Ciudades antiguas, paisaje, museos, exposiciones y hasta vidrieras de comercio donde se puede ver la riqueza del ingenio industrial y comercial de Europa. Maruja y yo estamos casi decididos a hacer un museo de repasadores, tantos, bellísimos de dibujo y estampado, vemos en los comercios. Solo el paseo a orillas del Rhin por Basilea, o del Lago Léman en Ginebra, tan bello en su costa y tan mar en sus ochenta kilómetros, justificaría el que ustedes se viniesen. Vénganse. Usted, Melella, debería conocer otros suízos que los de sus fábricas, sinó tendrá de por vida una idea desfigurada de los suízos.

Un gran abrazo para todos, para Dora, Ud. Dorita y los dos Robertos de Maruja y mío y otro grande, fuerte, extenso y claro como el Léman para usted de:

[Seoane]

N/D.- 4-6 Rue du Lac. Ap. 59. Ginebra

1963-05-13
Carta de Seoane a Burd. 1963
Nova York
Xenebra
Bos Aires
Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Seoane a Burd. 1963 en 13/05/1963


Ginebra, 13 de Mayo de 1963

Sr. Lipa Burd
Buenos Aires

Queridos Lipa y Esther:

Estamos inquietos porque no sabemos si habéis recibido o no nuestra carta, enviada hace bastante tiempo, o se perdió vuestra respuesta. En aquella os pedíamos las direcciones, que os rogamos nos enviéis, de Jonquiéres y Cortázar en París, pues las dejamos olvidadas en Buenos Aires con otras y queremos escribirles. Estaremos por esta ciudad seguramente un mes más. He trabajado mucho, pintado nuevos óleos y hecho además acuarelas, procedimiento que tenía casi olvidado. Mis óleos gustan bastante a quienes los ven y estoy muy contento en este sentido. También tengo en marcha alguna exposición de Zurich, en Basilea y posiblemente aquí en Ginebra. Una galería tiene cinco cuadros míos y diez grabados.
Vivimos en un departamento de un ambiente que logramos alquilar y que resulta bastante cómodo a pesar del tamaño y en el que gozo de una luz espléndida. Sin embargo soñamos con España. Estamos deseando ir. Nosotros y seguramente los 16.000 españoles que viven y trabajan en Ginebra. Hemos estado por todas las ciudades importantes suízas a las que hemos ido una y otra vez y hecho bastantes viajes a la Saboya y Alta Saboya, en Francia, paseado por pequeñas ciudades encantadoras, Chamonix, Annecy, o Ivoire, esta es una villa poco más que una aldea medieval, hemos recorrido algunas gargantas alpinas y llegado a laderas montañosas como San Bernardo o Mont Blanc. La naturaleza es extraordinaria en estas alturas por su belleza, y en esta época del año los grises, verdes más variados y amarillos son los colores que más se perciben, aunque siempre estén presentes el ocre de las rocas y el blanco de la nieve, que sirven para entonar el paso del rojo, rojo de flores, al verde, cuya unión no parece tampoco haberla resuelto la misma naturaleza creándose siempre una especie sutil franja gris cuando está situado uno al lado de otro. Observación que ya había hecho en Ranelagh con algunos rojos de las flores de los geranios y el verde de las hojas y los tallos y resultando en alguna especie una planta mal entonada. He visto mucha pintura, la de los museos, la de las grandes exposiciones, como os decía en la primera carta, organizadas por los mismos museos o por instituciones municipales o galerías particulares. Y en Wintenthur, y ahora estos días en Ginebra, los veinticuatro afiches suízos seleccionados con los mejores del año 1962. Todos ellos notables, verdaderas obras de arte de nuestro tiempo, y en los cuales se destaca tanto como la calidad de su concepción y ejecución artística, la calidad de la impresión y del mismo papel en que fueron impresos. Creo que en publicidad los suízos ocupan un puesto importante en esos sectores que se refieren al afiche, composición de avisos para publicaciones, diarios, revistas, etc., y creación de stands, pero sobre todo en el afiche, a mi juicio, es en lo que más se destacan. Son realmente malos o muy mediocres en el aviso cinematográfico. En el afiche, pienso, tienen la ventaja de no dejarse llevar por un aspecto de él, el dibujo, como es corriente en muchos países, sino de entregarse al estudio de su totalidad, conjugando sus distintos aspectos, papel en que se imprime, tintas, impresión y cuidado de la tipografía, además del dibujo, el montaje, o la fotografía.
De esa tenemos muy pocas noticias, las de los diarios franceses, Le Monde, y de aquí que no son nada buenas. Y en cuanto a España toda Europa vibró, como no había ocurrido desde hace diez o más años, por la ejecución de Grimau. Las protestas y manifestaciones fueron de los sectores más distintos, incluyendo la iglesia, muy importante en este caso, porque se manifestaron jerarquías eclesiásticas de Francia, Italia, Suiza, Inglaterra, etc. En Ginebra, solamente, hubo tres manifestaciones y así ocurrió en cada ciudad europea. La protesta fué general.
No os escribo más ahora. Por favor, mandarnos las direcciones que os pido y decirnos si pensáis venir a Europa y cuándo y si habéis terminado con vuestro departamento y si está ya habitado todo el edificio. Un gran abrazo de Maruja y mío para los dos.

[Seoane]

Saludos a los amigos comunes.

1963-06-29
Carta de Whitelow a Seoane. 1963
Nova York
Bos Aires
Nova York
Xenebra
Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Whitelow a Seoane. 1963 en 29/06/1963


Buenos Aires, 29 de junio de 1963

Señor Luis Seoane
4-6 Rue du Lac, apto. 54
GENEVE-SUIZA

Querido Luis:

Brughetti me pregunta con urgencia si he tenido noticias con respecto a tu envío a la exposición de París. Según él cree, tú mandarás los cuadros directamente desde Suiza. Es así? Porque de lo contrario, habría que disponer esto desde aquí.
También te informo que hemos dado al Museo de Arte Moderno dos óleos tuyos para las exposiciones a realizarse por intermedio de este organismo en el Museo de Chile y en Bogotá. Los cuadros son: Calamares, 100 x 081, y Figura, 0,90 x 117, los dos de 1962. Espero que no tendrás inconveniente.
Disculpa lo escueto de esta carta. Pronto te escribiré largo. Un cariño para Maruja y para ti el abrazo de tu afmo.,

Billy