PROXECTO EPÍSTOLAS

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3 MENCIóNS A Federico Fellini (1920-1993)

Director de cine e guionista, considerado como un dos principais protagonistas na historia do cine mundial, gañou catro "oscars" por mellor película estranxeira e un honorífico en 1993. A carta refírese a unha caricatura de Hermenegildo Sabat de Federico Fellini.
Epístolas
Mencionado/a [3]
Data Relación Remitente - Destinatario Orixe Destino [ O. ] [ T. ]
Data Relación Remitente - Destinatario Orixe Destino [ O. ] [ T. ]
1972-06-02 Mencionado/a
Carta de Seoane a Díaz Pardo. 1972
Bos Aires
O Castro [parr. Osedo, conc. Sada]
Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Seoane a Díaz Pardo. 1972 en 02/06/1972

Buenos Aires, 2 de junio de 1972

Sr. D. Isaac Díaz Pardo
Sargadelos

Querido Isaac:

Te escribí el día 22 de mayo, ahora lo hago muy brevemente enviándote el boceto para la pared de la pileta que tú me señalaste. El dibujo hay que acondicionarlo al alto de esa pared que no es mucho y, como indico en el boceto, debe repetirse. Se trata de un tipo de estrella de mar con tentáculos, muy estilizada. Queda de acuerdo con el modernismo del cantábrico gallego. Nada más. Escríbeme y envíame algún afiche de la exposición del libro y fotos de tu escenografía y figurines para Salvat. Aquí acabo de ver una de las más grandes películas de todos los tiempos, el Satiricón dirigida por Fellini, una película sobre todo para pintores, de una enorme belleza. Sus personajes, la fotografía, todo, habrían gustado enormemente a Goya, a Solana y a Ensor.

Un gran abrazo de los dos para ti:

Seoane

1975-06-24 Mencionado/a
Carta de Palmás a Seoane. 1975
Bos Aires
Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Palmás a Seoane. 1975 en 24/06/1975


Buenos Aires, 24/VI/75

Querido Seoane:

Creo que nuestras cartas se debieron cruzar en el camino. Me alegró mucho saber de Maruja y de Ud. Los amigos se extrañan cuando uno no los tiene a mano para charlar y tomar un café. Lo del café es en mi caso absolutamente metafórico, pues acabo de salir de un ataque de vesícula que me tuvo en cama una semana con unos espasmos atroces y sin poder ingerir alimentos. Estoy con una dieta rigurosa que no va más allá de las manzanas asadas y las papillas. Todo esto ha sido consecuencia de la tensión a que estuve sometido durante unas semanas en mi ex-trabajo, en donde intentaron forzar mi renuncia en un clima de delación que se me hizo insoportable. Por suerte cuando todo parecía no tener solución surgió un contrato pro tres meses en el Instituto para la Integración de América Latina que está muy bien pago y que me permitirá unos meses de respiro económico pues la paga excede mis niveles de consumo.
En esta carta me abstendré de hablar de la situación argentina que parece no tener solución –mejor dicho, tener la tiene, pero...– salvo en aquello que hace a la cultura. Tengo la impresión que van a conseguir convertir este país en algo semejante a una aldea bosquimana, pues es imposible comprar diarios y revistas. La Opinión cuesta $700 y los domingos, $1.000. No se consiguen publicaciones extranjeras y cuando las hay sus precios son astronómicos. Los libros cambian de cotización semana a semana. No quiera imaginar los precios de las publicaciones de arte, simplemente dan escalofríos. La censura cinematográfica actúa con una ferocidad digna de elogio y si bien prohiben decenas de filmes absurdos, entre todos ellos van películas con mensajes “peligrosos”; no se pueden exhibir: Estado de sitio, 2, etc. Hay bastantes brotes antisemitas, las amenazas a artistas se continúan. Para qué seguir... a veces se tiene la impresión que esto es un cuento fantástico. En cine poco nuevo se ha visto, hay problemas con las distribuidoras por lo tanto se han repuesto películas de Antonioni, Fellini, Bergman, etc. Ha tenido muy buena repercusión Los gauchos judíos, con record de público. A mí personalmente no me terminó de convencer, le falta fuerza épica. Para quienes somos hijos de la emigración –aun no siendo judíos– le falta el tremendo coraje y la infinita ternura de quienes salieron de sus valles nativos en busca de algo mejor y en esa búsqueda dejaron todo su ser en una tierra que amaron de la única manera posible de amarla –y que no es cantando el himno– sino en el rudo esfuerzo cotidiano y en la lucha por una libertad que los hiciese más dignos como hombres, hubiesen nacido en Salónica, Rianxo o Catanzaro. Todos quisieron ser libres en una tierra libre. Ud. sabe de esto tanto o más que yo. Nuestros padres quisieron libres a sus patrias viejas y nuevas. Por esto creo que siempre hemos reaccionado con violenta pasión cuando se nos proponían enanos a quienes apostrofar, aún sabiendo que había hombres que a fuerza de agacharse tanto –y esto no es metáfora– llegaron a estar en pie perdiendo su dignidad. Pero no vamos a seguir con esto.
Me gustaría me diese noticias de como va España, pues es posible que recale por allí una temporada larga. Tengo ganas de hacer unos cursos en la Autónoma de Barcelona sobre Historia social, aprovechando que aquí es imposible entrar en la Universidad pues está en manos de la reacción. ¿Será difícil encontrar trabajo?
Perdón por el panorama tan poco optimista. En la próxima le comentaré una muestra de artistas gráficos ingleses (Museo de Bellas Artes) de muy buen nivel. ¿Le guardo un catálogo?

Un abrazo muy fuerte para Maruja y Ud.

Ricardo Palmás

1977-02-11 Mencionado/a
Carta de Pedemonte a Seoane. 1977
Bos Aires
Nova York
A Coruña
Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Pedemonte a Seoane. 1977 en 11/02/1977


Buenos Aires, 11 de febrero de 1977

Señor Luis Seoane
Paseo de Ronda 15, 6º izquierda
LA CORUÑA. España

Estimado amigo Seoane:

Lamenté mucho que la alienada vida de Buenos Aires haya hecho que me demorara en mi cumplir mi amenaza de juntarnos en casa a comer y mostrarle cómo queda Mujeres sentadas, nostálgicas, exhibiendo su grandiosidad, ahí, solo, en el caballete.
Fíjese que tengo cosas importantes de Castagnino, Cañás, Cogorno, Berni, Policastro, Alonso, un Del Pate chico que es una joyita. Y estos son nombres. Sin embargo, a pesar de mi cariño por toda la obra que tengo en casa, hay dos cuadros por los que siento una predilección especial, que me dicen más que los otros: Un paisaje de Victorica y el suyo, con sus negros, ocres y amarillos, con su composición genial, con todo lo que tiene una excelente obra de Seoane.
Desde que entró a casa, preside el living –el living donde se vive, se escucha música, se charla, se toma un trago– desde su caballete. Muchas veces hablamos de él y muchas veces le dije a mi mujer que ese cuadro tiene la solemnidad o la grandiosidad de un mural. Por eso me alegró, cuando leí el “Seoane” de Squirru, el ver que el crítico dice que usted logra en la dimensión de la pintura de caballete el espíritu del mural.
Frente a Mujeres sentadas, nostálgicas hay una pared con 8 dibujos, algunos de ellos de muy buenos dibujantes: Cogorno, Sabat, Libero Badii. Y junto a ellos está la magnífica cabeza de mujer que usted me regaló. Y también aquí manda el talento y la fuerza de Seoane. Uno mira la pared y se encuentra con un Fellini de Sabat, que es una barbaridad; la Catedral de Chartres con el dibujo exquisito de Libero; un desnudo de Cogorno, de esos que Cogorno sabe hacer. Y al final, uno termina siempre mirando a los ojos de la cabeza de mujer de Seoane.
Todo esto me hubiera gustado decírselo en casa, a usted y a Maruja, gesticulando, señalando, mirando, tocando las obras. Y todo el loquero propio del trabajo de fin de año –especialmente el último fin de año, muy complicado– hizo que los días corrieran y lo llamara cuando ustedes estaban por irse.
Pero siento que se lo debo. Que de alguna manera, tengo de agradecerlo todo aquello que me da lo que usted hizo. Gracias, amigo Seoane!
Cuando sepa que usted recibió esta carta, voy a poder mirar sus mujeres sin que me moleste “aquello que le quería decir a Seoane y no se lo dije”.
Espero que disfruten su permanencia en España. Que sea productiva y feliza en todo sentido. Antes de terminar, un favor: puedo pedirle que si expone por allá se acuerde de guardarme un catálogo? Muchas gracias.

Un abrazo para Maruja y usted.

Jorge Pedemonte