PROXECTO EPÍSTOLAS

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1 MENCIóNS A Bernabé Michelena (1888-1963)

Escultor influído por Rodin, Bourdelle e Maillol. Destacou como retratista. A súa obra máis célebre é Monumento ao mestre, que se atopa no parque Batlle Ordóñez de Montevideo.
Epístolas
Mencionado/a [1]
Data Relación Remitente - Destinatario Orixe Destino [ O. ] [ T. ]
Data Relación Remitente - Destinatario Orixe Destino [ O. ] [ T. ]
1970-03-03 Mencionado/a
Carta de Falcini a Seoane. 1970
Bos Aires
Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Falcini a Seoane. 1970 en 03/03/1970


Buenos Aires, 3 de Marzo de 1970

Querido amigo:

Su carta de la Coruña me recuerda su vegetación, el espectáculo de las rías, la extraordinaria y desconocida para mí belleza natural de esa región de Galicia me encandiló de tal manera que desatendí sin proponérmelo el propósito de conocer el lugar donde está su casa y ver de ahí la legendaria Torre de Hércules. Repitiendo, sin saberlo, lo que me ocurrió durante la primera visita a la isla de Capri, llevado por el deseo de conocer una de mis grandes admiraciones: GORKI.
No lo encontré en su casa. Y como quien hace tiempo, me puse a vagar por las bellezas naturales. I faraglioni, las cuevas a lo largo de la costa, los grandes lagartos azules, me enajenaron de tal suerte que con el sueño de la isla volví al punto de partida, Nápoles. Recién advertí que la isla me había hecho perder la razón del motivo del viaje.
Su vuelta a Galicia, con los ojos plenos de Londres y sobre todo de lo revisto y revivido en profundidad las maravillas del Brithis Museum. Su entusiasmo, bien meditado, de la escultura asiria, una de las maravillas que [han visto] mis ojos y mi espíritu juveniles en todos los aspectos del arte. Las sorprendentes cacerías de los leones compitiendo con las figuras de los tímpanos del Partenón en mi admiración.
Hoy recuerdo, al conjuro de su carta que contesto, una de mis visitas al Brithis, en compañía del escultor uruguayo Michelena y de Curatella Manes, en que los ojos y las manos rivalizaban su entusiasmo. No sin dejar de admirar los testimonios de las artes de América precolombina.
Esta vuelta al pasado, en plena madurez crítica comprensiva, me recuerda que en mi reciente viaje reafirmé la gran valoración del arte de los románicos. En Barcelona lo que más me atrajo fue el Museo de Picasso y el centro medieval, cuyas expresiones afloran en las calles de Santiago de Compostela, coronada con el Pórtico de la Gloria de Maestro Mateo.
En París, las calles desbordantes de juventud acapararon mi entusiasmo. Aquí asombré a los amigos al saber que no había visitado el Louvre. El barrio latino, cosmópolis de razas, de juventud, alternando en el tiempo con las expresiones medievales que atesora el Museo Cluny...
Qué consecuencias tendrá en mi labor todo este maremágnum de sensaciones y meditaciones?
Por de pronto, estoy embarcado en nuevos trabajos de distinta índole, como para entrar en materia.
Días pasados, el amigo Francisco Gil, del Ateneo, me hizo entrega del hermoso cuaderno del Diario Poético de Unamuno, con sus hermosos grabados y el afectuoso recuerdo de los amigos.
Todavía no ha comenzado la temporada de exposiciones. Las largas vacaciones veraniegas se van extendiendo con los sofocantes calores. De modo que Buenos Aires es un desierto, en muchas dimensiones...
Le estimaré recordarme con mis mejores recuerdos al gran amigo, al artista generoso, Díaz Pardo y su simpática esposa. Y ustedes, Maruja y Vd. reciban un fuerte y apretado abrazo del amigo de siempre.

Falcini