Epistolario de Luís Seoane

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Alberto Míguez (1941-2009)

Xornalista formado no Diario Madrid. Publicou en París na editorial Ruedo Ibérico unha antoloxía comentada do pensamento de Alfonso R. Castelao. En 1976 foi o primeiro xefe de internacional do xornal El País.
4 Mencionado/a [4]
Data Relación Remitente - Destinatario Orixe Destino [ O. ] [ T. ]
Data Relación Remitente - Destinatario Orixe Destino [ O. ] [ T. ]
1963-11-04 Mencionado/a
de Simón Scheimberg, a Luís Seoane
Bos Aires
Transcrición

Transcripción da epistola de Simón Scheimberg, a Luís Seoane en 04/11/1963


Buenos Aires, 4 de noviembre de 1963

Querido Seoane:

Recibí el catálogo de la Exposición de grabados que Vd. realizó en la Asociación de Artistas de La Coruña, así como parte de las hermosas –y por momentos atrevidas palabras pronunciadas por el veinteañero Alberto Míguez en el banquete que le ofrecieron los amigos de La Coruña; y también la hoja de La Voz de Galicia a Vd. dedicada. Bien, muy bien. Me alegro –y conmigo Aída y todos los amigos– del éxito alcanzado y que Vd. se merece, por lo demás. Creo que tienen razón sus amigos de allá cuando lo llaman pintor gallego. Y de qué modo lo es Vd.!; y con qué profundidad y autenticidad! Con todo –y nada más que por vanidad patriótica– lamento que no se haya recordado bastante su condición de argentino... Pero, qué importa? A Vd. lo tenemos en nuestros museos y en nuestras casas y, sobre todo, en nuestros corazones. Esperamos que su exposición de pinturas y grabados en Madrid resulte un triunfo... Me olvidaba decirle que de la hoja La Voz de Galicia me agradó sobremanera lo que Vd. dice en la interviú que le hacen. Se lo leí a Falcini y participa de mi entusiasmo. Recibí también su carta de Madrid, del 15 de octubre. Gracias por sus recuerdos y por las palabras amables que tiene para los amigos. Vd. sabe bien que también nosotros –Aída y yo, los amigos, los recordamos y extrañamos a Vd. y a Maruja (Aída le agradece de alma las tan cordiales cartas y que se decidirá a contestar así que mejore de ánimo). Piensa volver a Suiza? Cuándo? Mis Cartas europeas parecen que han gustado bastante a los amigos. Me dice Vd. que a los amigos de Madrid se las mande... No será una imprudencia y talvez ponerlos en un compromiso? A pesar de esta preocupación, estoy impaciente porque Vd. las conozca –mejor dicho, las vea ya impresas–. Su tapa ha quedado muy bien. Muy interesante todo lo que Vd. me dice de las cosas de España. Es como un nuevo renacimiento. En la comida que le dieron a Ana en Cochabamba 955 y a la que asistimos Aída y yo, se repartió el petitorio de los 1021. Vale por su valentía y, sobre todo, por quienes lo firman. Cómo no estar orgulloso de un pueblo que cuenta con un tal planten de escritores, poetas, artistas y profesores universitarios?
Por aquí, a la espera de que las promesas se vayan convirtiendo en actos. Por de pronto, y salvo en algunos aspectos, creo que las cosas andarán un poco mejor. Es cierto que subsisten las leyes represivas –que se comprometieron a anular al día siguiente de la asunción del mando y que ahora dejan para que decida el Parlamento–, pero no es menos cierto que hay como una sensación de libertad en las calles y en todas partes. Y en cuanto a nuestro petróleo, no sería difícil que de un momento a otro se anulen los contratos (la venta de Petroquímica ya se anuló y no pasó nada; al contrario, Compancs2 ha tenido un gesto muy elegante acatando la decisión del Gobierno). Por de pronto, la gente que integra Energía y Combustibles e YPF es de lo mejorcito de este Gobierno y todo hace presumir que no se van a achicar ante las amenazas y chantages que nos vienen de Estados Unidos. Las Empresas Petroleras y sus defensores dicen y repiten que hacen un mal negocio; pero nunca se ha visto defender tan zañudamente un mal negocio como este de las concesiones petroleras. Y cómo se movilizan sus testaferros criollos!
No quiero anticipar vaticinios para no tener de que lamentarme luego; pero no puedo ni quiero ocultarle que espero –esperamos– que el país se va a enderezar; no sé si mucho, pero algo sí... Y ya sería un buen principio.
Y aquí termino. Me he quedado sin luz en mi escritorio y aprovecho la última que me llega de la calle. Escriba, escríbannos Vd. y Maruja aunque los de aquí seamos un poco remolones en contestar. Básteles saber a Vd. y Maruja –lo ignoran acaso?– que todos los amigos de aquí los extrañamos y los esperamos. Pero para quedarse entre nosotros...

Bueno, Seoane, Maruja, reciban los saludos de los amigos y de Aída y mío un grande abrazo. Hasta siempre, hasta pronto.

Scheimberg

P.S. Mis cosas personales no mejoran hasta ahora –aunque no han muerto aún las esperanzas de salvar al Banco–.

1 Refírese ao manifestó asinado por 102 intelectuais (entre outros José Bergamín que tivo que exiliarse de novo en 1963) dirixido a Manuel Fraga, no que se denunciaban torturas y represión contra os mineiros asturianos.
2 Refírese á empresa petrolífera argentina.

1964-01-25 Mencionado/a
de Luís Seoane, a Lorenzo Varela
O Castro de Samoedo
Bos Aires
Transcrición

Transcripción da epistola de Luís Seoane, a Lorenzo Varela en 25/01/1964



El Castro, 25 de enero de 1964

Sr. D. Lorenzo Varela
Buenos Aires

Mi querido amigo:

Andamos por Galicia de despedida. Estamos nuevamente en El Castro y mañana o pasado vamos a Santiago y a Vigo antes de ir a Madrid. Dieste está en Madrid. Te envío algunas noticias, muy pocas, pues han de pasar bastantes días antes de que pueda normalizar nuevamente el envío de ellas.
La Editorial Gallimard de París acaba de publicar un libro del escritor mexicano Carlos Fuentes, La más espléndida región, con un prólogo de Miguel Ángel Asturias. Se trata de una sátira violenta de México postrevolucionario. La crítica francesa le trata de un Dos Passos a la mexicana. En unas declaraciones que acaba de hacer Carlos Fuentes afirma: “Para toda la América Latina el problema es el mismo. El escritor es la voz del pueblo. Tiene dificultad en hacerse entender, mas, si se le escucha, adquiere una importancia más grande que en otros países. La prueba es que se le envía a prisión, o se le condena a muerte, que él sabe la suerte reservada al pueblo que él representa”.
En Madrid, en la sala Don Quixote, expone cuarenta y cuatro grandes dibujos a tinta, el arquitecto y pintor gallego Agustín Pérez Bellas. El crítico Alberto Míguez afirma que viendo sus personajes Pérez Bellas “trata con una razonable crueldad, el cronista recuerda –es obligatorio– el barroco mundo de las romerías y fiestas campesinas gallegas. Hay en estos mendigos, en estos reyes destronados y ridículos, en estas orondas y carnavalescas, un afán destructor y diabólico, una morbosidad que rehuye cualquier snobismo”.
En Le Havre expone Edouard Pignon, el gran artista francés, cuya obra se vinculó alguna vez al realismo socialista, 56 telas. En palabras mismas del pintor, se establece que ellas no ilustran ninguna teoría estética y que en todo caso puede establecerse que sirvieron de lección para su obra todas las que conmovieron al siglo. Pignon parte siempre de la realidad para ir desenvolviendo su propio mundo y son cuadros antológicos los que representan mineros, barcos y marineros de Ostende.
En Renuevos de Cruz y Raya que publica Cruz del Sur-Santiago de Chile-Madrid acaba de publicarse impreso en Barcelona Duendecitos y coplas, de José Bergamín. En las solapas del libro se incluyen juicios sobre el autor de Juan Ramón Jiménez, Pedro Salinas, Azorín, Antonio Machado, Unamuno, P. L. Landsberg, y en la contraportada al pie de la fotografía de Bergamín en una plaza de toros, una frase de Jacquez Maritain donde afirma: “José Bergamín tiene la locura del cristiano y la locura del poeta”.
La Editorial Taurus de Madrid publicó la traducción castellana de El estilo y la idea, artículos y ensayos del músico Arnold Schomberg, uno de los innovadores más discutidos y admirados de la música contemporánea y que en sus escritos mantiene su carácter polemista al mismo tiempo que hace gala de sus hondos conocimientos de la música clásica. En uno de ellos afirma: “en toda música compuesta sobre poesía, la exactitud en la reproducción de los acontecimientos es tan ajena a la valoración artística como lo es el parecido que tenga un cuadro con el modelo”.
La Fundación Ford ha concedido una bolsa de viaje de un año al escritor francés Michel Butor para residir den Berlín. La fundación norteamericana cree que es posible que los escritores puedan inspirarse para sus propósitos mejor al pie del famoso muro berlinés que en territorio norteamericano. Butor de todas maneras anuncia que piensa escribir tranquilamente y estar tranquilo y que entre otros escritores piensa encontrarse con el polaco Vitold Gombrovitz que reside en Buenos Aires. Un periodista le interroga: “Durante vuestro viaje a América usted ha escrito Mobile, ¿qué piensa usted escribir en Berlín? Burton respondió: “un libro seguramente, pero será un Inmóbile”.
“Ni negros, ni blancos: hombre se afirma el escritor norteamericano James Baldwin, el profeta negro de la cólera, como algunos le denominan, que estrenará en París Blue for Mr. Charley. Afirma Baldwin a su entrevistador Leo Saurage: “Si nuestro Gobierno no es capaz de hacer votar a un negro de Mississipi o de Alabama y de protegerle físicamente, no tiene derecho de exigirle de llevar el uniforme. Y es simplemente indecente exigirle que participe financieramente al sostenimiento de escuelas y universidades en las que su acceso le está prohibido”.

Esto es todo por hoy. Saludos a todos los amigos. ¿Qué pasó con la exposición argentina de París? No tengo noticias. Yo no envié nada. Estoy harto de todos esos concursos internacionales que no saben defenderse o se llega tarde y mal. Un abrazo para Marika y para ti de Maruja y uno de:

[Seoane]

1967-03-04 Mencionado/a
de Xosé Núñez Búa, a Luís Seoane
Transcrición

Transcripción da epistola de Xosé Núñez Búa, a Luís Seoane en 04/03/1967


4/3/67

Querido Luis:

Con ise articuliño daraste conta da razón pol-a que non contestei axiña á tua carta. Onte regresei de Bs As., do sanatorio Antártida, onde estiven 11 días. Parez que a hernia vai a quedar acochada. Agora, con Laxeiro, Cuadrado, Abraira, etc., etc., vamos a facer a Sociedad de los excollombaos galaicos. Se cadra gañamos os eleiciós do C[entro] G[allego]. Xa sei que víchedes á miña xente. Eu teño mentes de ir a Europa en maio. Veremos como ando de folgos e de cartos. Ises brutotes do derradeiro Correo contra o teu sucesor debe ser cousa de Prada. Voulle a decir que reproduza ise artigo de Guieiros. É o que ti me deras pra El Día e que alí lle paresceu moi político, pol-o visto, según me dixo Canabal. As eleiciós do C. G., ausente e “calado” Villa, gañaronas Andrade e Vidrierita, que visitaron un por un ós amigos e clientes de Pepe cunha carta amañada por iles. O segredo estaba na enemiga de Pepe pra Prado e os Pérez, donos con Reboreda de “Galicia”. A ausenza forzosa e o silencio, supoño que querido, de Pepe, deixoulle o camiño ceibe a Andrade e Vidriera, e Mourente gañou por 130 votos. As maniobras dos mandatarios de Villa deulle uns 2.000. Pepe voltou; dise nemigo de Mourente, eu non dubido; pro está calado, non pode e non quer desautorizar ós seus “mandatarios”. En fin, eu nin falar quero de todas istas porcalladas. Mandeille un artigo pra ti a Míguez. Pra Maruja e pra ti apertas tensas.

Pepe


[Anexo.]

[Artigo de Luis Seoane, “El pensamiento de Castelao”. Guieiro, sección “O pensamento galego”, p. 5. Anotación manuscrita: Nbre 1966]

El pensamiento de Castelao

por Luis Seoane

(Especial para GUIEIROS)

En París acaba de publicarse una antología del pensamiento vivo de Castelao, El pensamiento político de Castelao, realizada por el joven escritor coruñés Alberto Míguez sobre el libro publicado hace años en Buenos Aires, reeditado hace poco, “Sempre en Galiza”. Le precede un acabado estudio sobre la ilustre personalidad del escritor, artista y político gallego, del mismo antologista, en la que destaca el aspecto universal, peninsular, revolucionario, del pensamiento de Castelao generalmente interpretado como simplemente destinado a la consecución de una Galicia modificada administrativamente, autónoma en algunos aspectos de esa posible administración vigilada por un poder central y detenida en el tiempo, en su presente, en cuanto a su economía y vida social. La culpa de esta interpretación del ideario de Castelao la tienen, en general, sus mismos admiradores, más preocupados por reformas formales en cuanto a Galicia, administrativas dijimos, que por una verdadera transformación capaz de hacer olvidar la estructura medieval, anacrónica en bastantes aspectos, que fundamenten su actual realidad. En la emigración sólo parece recordarse de Galicia lo que constituye su aspecto idílico, las suaves montañas, los verdes valles, los alegres bosques y la extensa puntilla que forman la[s] rías en casi toda su costa, dejando que el mar disuelva sus espumas en las playas y entre las rocas. Pero nadie parece recordar el otro paisaje, el de los precipicios montañeses, el del mar de tormentas y naufragios, el de los bosques oscuros que guarecen al jabalí y al lobo, el de las nieves inhóspitas y de las interminables lluvias. Castelao vio también este paisaje y su correspondencia humana. Asistió, en el límite de su juventud, a los levantamientos campesinos que agitaron Galicia hace cincuenta años, con su rosario de muertos en refriegas con la Guardia Civil, en Nebra, en Sofán, en Narón... De aquellos años, (1916, 1917, 1918), son los dibujos que recoge en el álbum “Nós”, con los que incita a la rebelión. Un dibujo que representa a un campesino pensativo, con la cabeza apoyada sobre los brazos cruzados sobre un gran hacha, expresa la siguiente reflexión: “Y que su brazo solamente sirva para abatir árboles...” En una estampa tierna, como muchas de él en las que gustaba dibujar niños, dos huérfanos, o tal nos parecen, en el camino de la iglesia que se anuncia por un alto ciprés, expresan en la leyenda: “¡Un Padrenuestro por los que murieron en Sofán!”. Es este un dibujo anterior, en el orden del álbum, al de una campesina que reza rodeada de sus tres hijos para que Dios los libre de la justicia. Coinciden estos dibujos con los años de las rebeliones campesinas gallegas, surgidas esporádicamente y como reacción a abusos comarcales, independientes unos de otros, no sujetos a una organización que las abarcase a todas, y a la crisis en algunos países americanos donde habitaban numerosos emigrantes gallegos que hace que Castelao reflexione, también en dibujos, sobre el triste destino del emigrante. En el prólogo de su álbum “Nós”, el artista afirma: “Yo no quise cantar la delicia de nuestras fiestas, ni la hartura de los casamientos, sino las tremendas angustias de cada día de los labradores y marineros”, añadiendo: “Algunos espíritus sensibles que lloran por la melancolía de los tangos y de los fados, encontraron desmedido este dolor de mis estampas; otros espíritus inertes vieron poco patriotismo en el afán de ser verdadero”. Pues bien, este Castelao fuertemente emparentado en su intención con los dibujantes franceses de “L’assiette au beurre”, pero en general menos demagógico que éstos y más rebelde en la calidad de su dibujo, familiarizado aquellos años con el modernismo de Munich, va resumiendo su pensamiento con respecto a la renovación política y social de Galicia. De ellos se nutre tanto como “Sempre en Galiza”, la enorme cantidad de leyendas posteriores a sus otros dibujos publicados en la prensa gallega y los casi finales, en su obra de artista gráfico, de los álbumes de la guerra. A ellos hay que atender en primer término cuando se trata de establecer el pensamiento social del artista, tan hondo como su pensamiento político. Su galleguismo no consisitía en dotar a Galicia de un nuevo ornamento administrativo capaz de satisfacer a una minoría que, en sus preocupaciones de todo tipo, no difiere demasiado de las que poseen los que detentan poder en la sociedad gallega actual. Consistía en mucho más, y eso es lo que ven en la actualidad los jóvenes gallegos como Alberto Míguez. Castelao sabía de la existencia de esa Galicia idílica a que antes nos referimos, pero no podía gozarla por la presencia constante de esa otra a que se refiere en el prólogo de “Nós” y que, medio siglo después de publicado este álbum, no se ha modificado demasiado.

1976-07-26 Mencionado/a
de Lorenzo Varela, a Luís Seoane
Galicia
Transcrición

Transcripción da epistola de Lorenzo Varela, a Luís Seoane en 26/07/1976



Galicia, territorio mágico de Europa, julio 26 de 1976
Queridos marujos:

Es cierto, Seoane, te escribí una larga carta a poco de llegar, en cuanto tuve algo más o menos curioso que decirte. Me dice Marika que no te llegó. Como hay varias personas en España que se quejan de no recibir respuesta tuya, pensé que la habías recibido, pero que habías entrado en una etapa –que yo comprendo mejor que nadie–, de acartismo. Maruja: tengo que confesar que Galicia es tan hermosa toda que hasta hay partes en La Coruña que también lo son. Pero te va a dar mucha rabia, en cambio, un gran hallazgo mío: para acabar con el problema de la capitalidad galaica, hay una gran solución: París. Y todos contentos. Frente a París, supongo que nadie se puede sentir minusválido, por muy coruñés o muy santiagués que sea. Ya sé que Seoane al principio estará en contra, pero cuando oiga hablar de San Xermán e de Nosa Señora, e das Leiras Elíseas, etc., se dará cuenta que un fantasma celta está recorriendo el mundo (lo cual, por otra parte, es un hecho comprobado a pesar de la oposición italianizante de Girri), y se rendirá. Y hasta hará un mural para poner a la entrada do Outeirodoparnaso. Si es posible tan espléndido como el que se ve a la entrada de la fábrica de El Castro. Fuera broma: espero poder algún día escribir, con la misma claridad que lo percibí, como una revelación, sobre la galleguidad de París. Espero demostrar algún día que es la única gran ciudad del mundo –entre las que conozco–, que tiene el sabor de una aldea gallega de antes, el mismo culto a los platos, simples o complicados, a los vinos, a los quesos, a los cantos y a los amores, a las interminables novelas habladas en los cafés, a las caminatas a la orilla de un río que antes de morir Nerval también tenía –además de suicidas–, hadas. Es, por último –por ahora–, una ciudad de locos que hablan haciendo música como en Galicia los niños, las mujeres y, a veces, los gallegos más campanudos (aunque esta es una musicalidad que más tiene que ver con Lyon que con París). (Pero París, como Galicia, concentra, resume y expresa, misteriosamente, de un modo cosmopolita, cualquier otra tierra o ciudad, cualquier otro paisaje o ser nacional). Además, no se os ocultará que si designamos a París nuestra capital y mandamos un equipo político más inteligente que el encabezado o descabezado por Fraga, podríamos quedarnos con París y así Isaac podría ponerse a diseñar el puente Sargadelos-Montmarte. Por otra parte, los que muy pronto no vamos a tener capacidad de trabajo, ni fortuna, ni jubilación, podremos hacer clochardismo en el paraíso del gremio, junto a la fuente de Saint-Michel.
De los lugares que fueron tan queridos, sólo noticias trágicas se reciben, sólo tristeza y más tristeza, sin término. En España, daría la impresión que está comenzando a saberse lo que es la sensatez, pero aún hemos de pasar días duros, más duros de lo que mucha gente cree. Hay verdadera crisis económica y, naturalmente, sin comparación con eso, va a empeorar aún más, con rápido vértigo inflacionario y multiplicación de desempleo, vuelta de los emigrantes y ausencia de los turista y parque industrial ¡basado en las fábricas multinacionales de autos! Y el pobre Fernandito Baeza (miembro importante de la dirección del Partido Socialista Obrero (nuevo), acaso el partido mayoritario, sigue con el mito de que somos la décima potencia económica del mundo. Y cree que hay agricultura. Y piensa que es fácil competir con el Mercado Común. ¡Santo Dios! Habrá que cambiarles la cabeza, trasplante por medio. De tus amigos, conocí a Suárez y equipo de discutidores; estupenda gente toda ella. También, en Sargadelos, a Castro Arines, que es sensacionalmente solidario. Ortega, luego de un recibimiento asombroso, se apagó y hasta hoy no volví a saber de él. En cambio, en el mismo diario es jefe de internacional Míguez, que me ofreció lo que quisiera, sobre todo cuando se enteró de que yo era periodista. Pienso que a lo mejor Ortega no lo sabía tampoco. Algún malentendido tuvo que haber porque el recibimiento –a través de la incomparable carta de Sábato– fue deslumbrante de atenciones, tiempo, cortesías, calidez, en un señor con fama de helado, cortante, etc. Ya veremos. Inicié la colaboración en Informaciones, con un artículo sobre el crimen urbanístico cometido con Madrid que tuvo buena acogida. Y el mismo día, un muchacho escribió un artículo sobre Romance y me lo dedicó, al mismo tiempo que, con motivo de la muerte de Rejano se hablaba en otro artículo también sobre mí. Me moría de vergüenza. Sigo con la difícil e interminable traducción de Os sertões, que me maniata para muchas cosas, pues no me deja tiempo ni energía para nada. (Ahora estuve descansando unos días en el Castro, sin hacer nada más que beber paisaje, idioma, recuerdos, pero ya comienzo mañana a traducir nuevamente). Por Marika, ya sabrás que Álvaro Gil, luego de mil olvidos, me hizo colaborador de la revista –buena falta le hacía alguien que trabajara con profesionalidad, con extensión, con puntualidad)–. A mí me viene bien, pues la sección que les propuso y que increíblemente no tenían, me da mucho trabajo mientras no la organice bien, que me llevara unos dos meses más, pero después es algo que hago en un par de días y que me representa veinte mil pesetas mensuales, salvo agosto que cierran como todo en Madrid. Y además, cuando esté organizado, me quedará tiempo de sobra para otras colaboraciones en la misma revista de las que ya hemos hablado con el director. Tengo, además, algunas ideas fáciles de realizar para mí –idiomas mediante–, que iré descubriendo poco a poco para no abrumar. Con Álvaro Gil más traducciones, más colaboraciones en diarios y revistas, espero poder armar un estilo de vida que me permita pasar la mayor cantidad de tiempo posible en París y Galicia (salvo si entro de redactor en El País). Pensamos estar hasta septiembre –si es que no vemos que resulta pesado, que lo quisieran usar para otros– creo que no–, y luego, después de unos días en Madrid, ir a Barcelona para ver qué podía conseguir allí, no tanto para usarlo ahora, sino para saber con qué podría contar. Después, no sé, Dios dirá. Posiblemente, París. Todo depende, también, de cómo Marika aguante todo. Por ahora se está reponiendo, pienso que bien, de todos los esfuerzos y tensiones sufridos este año, principalmente en la relación adoptada con el alquiler de la casa y la preparación de las maletas. Aparte de los amigos citados con quienes me vi más es con Bergamín y con Gurméndez, que te recuerdan siempre y, desde luego, con Laxeiro. Todo dentro de lo que permite la traducción.
Nos dice Díaz Pardo que en tu última carta hablas sobre la posibilidad de una operación. Ya sabes cuánto deseamos que, si es inevitable, te salga bien. Sólo te pediría que lo hablaras con Pirosky y que pensaras donde sería más conveniente llevarla a cabo, si ahí o en Galicia. De todos modos, sería estupendo tenerte pronto en Europa. Concha Albornoz, a quien me presentó Andújar, y a quien le di tu carta, me pidió libros tuyos de poemas publicados en el destierro. Se los pedí a Díaz Pardo, quien los fotocopiará y se los mandará, así como Rojo Farol de Buenos Aires sin decir nada a Dieste y sin decirle a ella que es reedición, pues lo importante en un caso como el de Dieste es que su obra se meta en todas partes hasta que se enteren. Cuadrado anduvo por España y por Galicia llorando con éxito. Yo me encontré con él un par de veces en Madrid, y creo que tratará de organizar su regreso. Pienso que no le será tan difícil. Lo presenté a Aurora, que quedó enamorada de él. No tuve más remedio, pues me pidió una lista de libros de poesía de destierro y no podía ocultarle los de Cuadrado, sobre todo porque el del caballo es un libro excelente. Nada más. Buena suerte, que falta nos hace a todos. Buena exposición. Buena Operación. Buen viaje a España. Dos abrazos para los dos.

Lorenzo

[Manuscrito:] Abrazos de

Marika

[Manuscrito na marxe esquerda da primeira folla:] P.D. Al poner la dirección en el sobre, descubrí, por pura intuición, una probable causa de que no te llegara la carta anterior: Marika había pasado mal el número de mi vieja libreta.