Fundación Luís Seoane

----

Xosé Otero Espasandín (1900-1987)

Científico e escritor galego exiliado en América despois da Guerra Civil.
63 Destinatario/a [3]
Mencionado/a [34]
Remitente [26]
Data Relación Remitente - Destinatario Orixe Destino [ O. ] [ T. ]
Data Relación Remitente - Destinatario Orixe Destino [ O. ] [ T. ]
Remitente
Carta de Otero Espasandín a Seoane. Sen data
Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Otero Espasandín a Seoane. Sen data

Querido Seoane:

Con la esperanza de tener una buena ocasión de escribiros una carta de gran calidad, como el caso lo merece, fui dejando correr el tiempo desde el recibo de la vuestra, llegada al mismo tiempo que los libros. Pero como la buena ocasión todavía parece remota, voy a escribiros una carta menos ambiciosa para que tengáis la tranquilidad de que la vuestra, tan ansiada como espléndida, ha venido a nuestras manos con toda la gracia de una paloma mensajera. Tras un silencio tan largo y penoso por nuestra parte, no os será difícil imaginar la revulsión emotiva que carta y libros nos produjeron. Por nuestra mente se atropellaron nombres, caras, emociones, recuerdos jubilosos, punzantes otros, imágenes... ¡qué soy yo! Aún estando advertido de tu inmensa labor, me resultó sorprendente ver ante mis ojos tantos testimonios de su alcance. Aquí no hay grupos de la clase del que nosotros formábamos ahí antes de la dispersión y de las melladuras del tiempo. Y así pudo ocurrir que no nos enterásemos de que en el salón de la Unión Panamericana se exponían cosas tuyas. Cuqui nos habló de una de tus exposiciones en Nueva York cuando se había clausurado ya, así como nos habló de otra en La Coruña, donde compró un cuadrito que pudimos ver en Bruselas más tarde. (Todavía no pude visitar la Biblioteca del Congreso, en una de cuyas dependencias se halla una obra tuya). A pesar de esta falta de grupos de amigos, algunos de los pocos que veo de cuando en cuando han visto tus folletos últimos y otros libros como el Homenaje a la Torre de Hércules, y les gustaron mucho. Se quedaron boquiabiertos al verme en tu litografía de 1942: no tenían la menor idea de este mundo que había vivido antes de venir a Estados Unidos.
Otro día volveremos a tratar de estas cosas. Pero antes quiero a fuerza de amigo, recomendarte concentración, apartamiento si fuese necesario, buscar y ahondar tus temas, [escrito na marxe esquerda:] tus temas, tu técnica, tus problemas, tu raíz. Los países y sus políticos quieren “figuras” que cotizar en provecho propio. Y hay que dejarlos de lado en lo posible por peligrosos. Algunas de las cosas que de ti se dicen resultan anecdóticas, flojas y de una amabilidad intrascendente.

Te abraza

Otero

[Manuscrito por Alicia na parte superior:] Queridos Luis y Maruja: ¡Felicidades! La vida cambió para vosotros: ¡Cuánto me alegro! Cuidado con el diablo que se mete por todos los rincones. Tengo un resfriado imponente. Escribiré más otro día. Abrazos.

Alicia

Remitente
Carta de Otero Espasandín a Luís e Maruxa Seoane. Sen data
Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Otero Espasandín a Luís e Maruxa Seoane. Sen data


Queridos Maruja y Luis:

Ya Alicia os explica las razones por que no os he escrito antes. Aparte del trabajo del colegio, que es mucho y continuado, estoy terminando la ampliación de un libro para Atlántida, que debiera haber entregado hace cosa de un año. No hago otra cosa que ir de casa al colegio y viceversa. Los ciento diez o quince alumnos me dan bastante que hacer con las calificaciones, corrección de trabajos, etc. Con esto no me queda tiempo para disfrutar este delirio de colores de los parques y montes vecinos. Tampoco he podido ir a Pittsburg a ver la exposición anual de la Carnegie, donde se dan los premios. Y sobre todo no he podido darte mi parecer sobre la monografía. Lo haré en cuanto saque de en medio lo más urgente, pero aun así te diré que echo de menos en ella a Uganda la desconocida o una de esas acuarelas de Buenos Aires que he visto en tu casa. También discrepo en ciertos pormenores de elección, pero acepto tu fallo, claro está. En conjunto, me parece una espléndida representación de tu labor. Manda cuanto antes uno o dos ejemplares a Homer Saint-Gudens, Carnegie Institute, Pittsburg. Es el director de la sección de bellas artes del instituto; puedes ponerle a un ejemplar una dedicatoria sencilla y un tanto diplomática o circunspecta; el otro ejemplar puede ser para la biblioteca. ¿Qué pasa por ahí? Aquí hay un barullo infernal con la campaña de las elecciones. Por fortuna, aquí apenas repercute y no perturba las sonrisas y opiniones habituales de alumnos y profesores. Muchos recuerdos a tu familia íntegra, a Mariano Gómez, Dieste, Cuadrado, Farias, Sirio y Mallea, y así hasta el infinito. Abrazos muy fuertes y cordiales.

Otero

1947-00-30 Remitente
Carta de Otero Espasandín a Luís e Maruxa Seoane. 1947
Paranaguá
Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Otero Espasandín a Luís e Maruxa Seoane. 1947 en 30/00/1947


Paranagua, sábado (incógnito), 30 de 1947

Queridos amigos:

Perdonad que escribamos poco, no tanto como reacción contra los excesos pasados como por absorbernos el mundo exterior. Desde hace día y medio nos hallamos en el fondo de una ría fantástica, la ría de Paranagua, para mí insospechada hasta ahora, pero que nunca en adelante olvidaré. Al lado de esta ría, donde entramos para cargar café, el Río de la Plata es una charca sucia y aburrida. Esta ría puede compararse con la de Arosa. Está rodeada de colinas caprichosa: cuenta con muchas islas, con playas, nubes, gaviotas y, sobre todo, con unas aguas tan puras y ricas en luces, en colores, en reflejos que uno se siente maravillado, como si soñara y temiese despertar. Parece que hoy atracaremos para cargar y que saldremos el lunes a la mañana. También pararemos en Pernambuco para cargar más café. Ya os pondremos unas líneas. Nos acordamos de vosotros constantemente y os imaginamos en cubierta contemplando el agua, las riberas lejanas. Las colinas cubiertas de palmeras, los cormoranes. De teneros aquí, la felicidad sería completa. Cuqui está hecha una salvajita y lo mismo sus compañeros de viaje. La comida que nos ofrecen es para hacer palidecer los colores de Colmeiro y Seoane y Palmeiro y Torrallardona juntos. Quesos, paros, salsas, ensaladas, conservas, cremas, galletas, licores, frutas... Al comienzo del viaje pasamos frío y sufrimos unos pequeños trastornos sin llegar a mayores afortunadamente; yo todavía arrastro un pequeño resfrío. Pero el sol empieza a apretar y supongo que no tardará en irse del todo. También nos vamos tostando poco a poco. En cierto modo esta paradita nos vino al pelo para irnos aclimatando e ir olvidando los changadores de Buenos Aires, la gomina, los descamisados de arriba y de abajo, etc. Con todo aún soñamos con cosas de ahí, mezcladas con pesadillas. Así y esta noche soñé con... ¡Pensar! ¡Pensar en persona, que planeaba una revolución antiperonista. Pero en cuanto a sueños, nadie puede competir con los de Alicia: perros de las cabezas recitando poesías y cosas por el estilo. Hasta pronto. Y un gran abrazo de todos para todos sin excepción.

Los Otero

Queridos Luis y Maruja:

No sé si os creeréis que os recordamos constantemente, pero así es. Cuando nos asomamos a cubierta y vemos esta ría de ensueño rodeada de montañas que se meten por entre las nubes, cuando estamos sentados en cubierta contemplando el cielo estrellado y oyendo romper las olas en el casco del barco, cuando nos vamos a proa Ote y yo (nuestro rincón preferido) y allí cantamos cosas españolas que se pierden poco a poco en los recodos de la ría, cuando nos sentamos a la mesa con otros manjares exquisitos... a cada momento decimos: ¡qué cuadro pintaría Luis! O ¡Cómo cantaría Maruja con este fondo! El mar es divino. Buenos Aires nos parece algo remoto, soñado. Ahora no pensamos, ni hacemos planes, ni estudiamos, ni leemos... nos limitamos a vivir y respirar fuerte.
Llevamos varios días en este pueblecito cargando café; luego vamos a Pernambuco, pero tiene calles en cuesta, eso nos alegra mucho. Fuimos al mercado. Yo me enamoré de una cesta (las cestas son mi chifladura), pero me pedían mucho por ella y me resigné a perderla. Mirando desde una esquina de la calle principal y cuesta abajo me acordé de Betanzos ¿cuándo?
Bueno, hijos, me esperan para echar la carta. A todos los amigos, Colmeiro, Salgués, Dieste, Baltar, etc. etc., muchos recuerdos. No perdáis las esperanzas, pronto vais a venir vosotros también.

Un abrazo de

Alicia y Cuqui

1947-02-27 Remitente
Carta de Otero Espasandín a Seoane e Varela. 1947
Nova York
Bos Aires
Bos Aires
Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Otero Espasandín a Seoane e Varela. 1947 en 27/02/1947

Vidal, 1940, Departamento, 7
Buenos Aires, 27 de febrero de 1947

Camaradas Luis Seoane y Lorenzo Varela
CAPITAL

Amigos y camaradas:

Supe por Mima ayer que no estáis ya en CABALGATA. Y la noticia, aún sin saber si ello os beneficia o os perjudica, me sorprendió desagradablemente porque, preciándome de amigo vuestro y habiendo colaborado en CABALGATA por gestiones vuestras, no tuvisteis en cuenta ni mi condición de amigo ni la de camarada de trabajo.
Cierto que oí decir a Luis, delante de Dieste y de pasada, que el número pendiente de salida era el último que hacías. Pero esto, que puede bastar para Dieste, que no colaboró ni colabora en la revista, no basta para mí, colaborador asiduo desde el número cero inclusive sencillamente porque vosotros dos estabais allí.
No me interesaron ni me interesan –del mañana no puedo responder, a fuerza de sincero– los asuntos privados si no es en la medida en que benefician a los interesados; pero es el caso que, como resultado de vuestra despedida, para mí a la francesa, me encuentro en una situación incómoda y hasta ridícula: que se me pida material para una publicación con la que, aparte de un interés sumamente módico, sólo me ligaba vuestra amistosa mediación. Afortunadamente había presentado –a vosotros, como es natural– la renuncia de mi puesto en CABALGATA y sólo me encuentro allí en espera de ser reemplazado, lo que me pone a salvo de cualquier sospecha de deslealtad para con vosotros –si es que hay base para tal suposición que no lo sé–

Un amistoso abrazo a cada uno de

Otero Espasandín

1947-05-26 Mencionado/a
Carta de Seoane a Fernández del Riego. 1947
Bos Aires
Vigo
Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Seoane a Fernández del Riego. 1947 en 26/05/1947

Buenos Aires, 26 de Mayo de 1947
Sr. D. Francisco Fernández del Riego
VIGO


Mi querido amigo:

Recibí tu carta, que tardé en contestarla pensando, sobre todo, en darte alguna noticia concreta de tu libro. [Rodolfo] Prada me encomendó un presupuesto de su costo y de la gestión acerca de [Rafael] Dieste para el prólogo. Hice ambas cosas. Dieste no tiene inconveniente alguno para hacerlo y lo hará cuando se necesite, encantado. El costo en ésta ha subido muchísimo, hoy que se hacen en el país. Hasta hace poco tiempo, unos meses nada más el libro argentino costaba mucho menos. Pero este asunto he de hablarlo con Prada, cuando él regrese de el Perú adonde él marchó y por cuyo motivo retrasé esta carta. Por mi parte, en todo cuanto se refiere a su presentación, dibujos, etc…, lo haré con tanto gusto como puedes imaginarte. Tu libro me pareció estupendo y de gran utilidad, quizá te faltan algunos datos del exterior de Galicia, algunos de ellos, los que pueda, te enviaré yo las fichas. Para el concurso del Centro Gallego han llegado las copias que enviaste. También llegaron copias de trabajos de Martínez Barbeiro , Aquilino , Bouza Brey , y anuncia otro envío [Luis] Manteiga.

El Centro Gallego va a pedirte una colaboración para su revista Galicia . Desearía que la aceptases y que tratases, si fuese posible, sobre los pintores gallegos que residen ahí, [Carlos] Maside, [José Otero Abeledo] Laxeiro , Torres , Virgilio Blanco , [Urbano] Lugrís y algún otro nuevo que no conozcamos y que mantenga dignidad artística. A los otros, los que están fuera, puedes referirte de paso si quieres. Interesa desde luego, que con el artículo envíes fotografías en abundancia de la obra de ellos, cuatro o cinco, si es posible de cada uno.

Aquí toda la gente trabaja como puede, con gran nostalgia del regreso. Ah! te enviaré por correo aparte copia de los poemas en gallego de Dieste y Lorenzo Varela , hechos a manera de prólogo de dos álbumes míos, hace ya cierto tiempo, y que a mi juicio es de lo mejor que se escrito en gallego, en poesía, en estos últimos años. Ellos pueden servirte para tu fichero. Los álbumes titulados Muiñeira , litografías; y María Pita e tres retratos medievales de grabados en madera no puedo enviártelos porque no tengo ejemplares, se hicieron en ediciones reducidas de cuarenta y ochenta ejemplares respectivamente, que se vendieron entre gentes ajenas a nuestra colectividad. Lorenzo Varela, antes usaba otro nombre suyo, Jesús, es muy amigo de Fole , (¿qué es de Fole?) es de Monterroso, en Lugo y debe tener en la actualidad unos treinta años. Sus poemas en castellano están traducidos a diversos idiomas. Aquí publicó Torres de Amor y monografías sobre temas de arte. Ahora marcha a Estados Unidos. También marcha a ese país Otero Espasandín de jefe de la Sección de Lengua y Literatura castellana de una Universidad. Por mi parte estoy esperando poder hacer ese mismo viaje.

En cuanto a la constitución de la sociedad comercial con Núñez de que te hablé en otra carta, yo renuncio a toda participación, luego de pensarlo suficientemente. Desde luego estoy de acuerdo con Núñez y con la nueva empresa que creo necesaria. Pero algunos consideran a esta nueva empresa algo así como una deslealtad hacia Alfonso y aunque yo no estoy obligado a éste ni a nadie personalmente en ese terreno, como ocurre aquí, sino a la empresa como creo debe ser, no quiero aparecer en ese turbio juego comercial “perfectamente americano” que plantean éstos. Continuaré como siempre, sin retirarme, ¿entiendes? pero viendo como todas las oportunidades comerciales se pierden por discusiones infantiles y por falta de intensidad en el trabajo. Ya que tu eres abogado dime tu opinión. Te envié hace aproximadamente dos meses Homenaje a la Torre de Hércules, me gustaría conocer vuestra opinión. A Maside le he escrito una carta que no me contestó, también le envié algunos libros que no sé si le han llegado.

Tengo muchas ganas de regresar a esa, para estar con todos vosotros, para pintar, para poder volver a ver todo aquello que no nos importaba porque lo teníamos demasiado cerca de nuestra visita y de nuestras manos y que adquirió con el tiempo y la distancia todo su valor. Cuando regrese espero que será para no salir nunca más de ahí. Este año haré una nueva exposición en Buenos Aires y estoy bastante contento de mis últimas cosas, te enviaré algunas fotografías.
Contéstame pronto y con apretados abrazos para todos, tu recibe el fuerte abrazo de tu amigo de siempre:

Luis Seoane

1947-10-02 Remitente
Carta de Otero Espasandín a Seoane. 1947
Waynesburg
Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Otero Espasandín a Seoane. 1947 en 02/10/1947


2 de octubre de 1947

Mis queridos amigos:

Estaréis escandalizados de mi tardanza en escribiros y con sobrada razón desde vuestro punto de vista; pero miradas las cosas desde el mío, son un poco distintas. Hemos llegado a nuestro destino medio muertos. La misma tarde que llegamos a Nueva York salimos para Pittsburg, tras una lucha heroica con los equipajes. Los cajones de libros, desflejados en la aduana, se negaron a resistir más y se abrían con el más leve pretexto. Allá están todavía en Nueva York en espera de que se resuelva una huelga de transporte o cosa por el estilo. Waynesburg es para mi gusto divino; sólo le falta el mar. Tiene muchos árboles y unas colinas maravillosas. Todas o casi todas las casas están perdidas por el campo entre árboles y céspedes. De un árbol a otro saltan constantemente las ardillas y, a veces, casi se nos meten en las clases del colegio y hasta en las habitaciones de casa. Ante estos árboles y esta verdura que todo lo bañan nos acordamos muchos de todos vosotros. ¡Qué sitios para pintar, para vaguear, para escribir, para soñar, para vivir, en una palabra..! Las gentes son de lo más curioso. Sin ir más lejos, el President del colegio, un anciano pastor presbiteriano, enseña biología, y pocos son los alumnos que pueden resistir sus carreras a campo a través buscando hongos, plantas raras, lagartijas, fósiles, etc. Su coche está siempre lleno de las cosas más peregrinas, y cuando se sube uno a él tiene que abrirse paso entre ellas. Lo primero que le regaló a Cuqui fue una punta de flecha de sílex de los indios del valle del Missoury. Sus ojos, hundidos entre unas espesas cejas, son una maravilla de candor y de ternura. En general reina una sana franqueza en todo el mundo. Todos están dispuestos a ayudar, pero, si no son necesarios, se mantienen a distancia como la cosa más natural del mundo. Pero lo más sorprendente es la manera de vestir que tienen; se ponen en la cabeza las cosas más inverosímiles, y lo mismo en los pies y en todas partes. Si media docena de los alumnos irrumpiera de pronto en la calle Florida, se movilizaría en el acto toda la policía de Buenos Aires, sin exageración ninguna. Un compañero de clase de Cuqui va a la escuela con el sombrero de su mamá, lleno de colgajos y de colorines, sin que nadie se dé por enterado. Hay unos jerséis fantásticos, unos chaquetones inconcebibles, unas gorras que parecen de Marte, y nada desentona; todo el mundo pasa con las caras más tranquilas, más alegres, más indiferentes a lo que pueda pensar el vecino. Sobre política no he oído todavía hablar, pero me sospecho que las opiniones deben ser parecidas a las indumentarias: muy distintas en detalle e iguales cuando se toman a millones. Ya veremos. Desde luego no parece que haya veneno en el fondo de estas gentes del campo. La comida parece cara, pero es fantástica. Yo nunca vi bananas hasta aquí. Manzanas, naranjas, ciruelas, nueces, leche, pan, manteca... parecen traídos de otro mundo o poco menos. Cuqui, que se zampaba en Buenos Aires hasta tres o cuatro banas de una sentada, rara vez se atreve aquí con una. La botella de la leche tiene cinco dedos de nata por encima cuando llega a casa. La ropa es baratísima en general, sobre todo si se tiene en cuenta su calidad; sólo con ver estos géneros se suda. Alicia compró ayer un abrigo de lana forrado de piel (y con forro separable) creo que por menos de cuarenta dólares. Según su testimonio uno igual en Buenos Aires, –bueno, igual no lo encontraría, pero equivalente– le costaría bastante más de los quinientos pesos. Unos zapatos formidables cuestan aquí alrededor de nueve dólares. Las tiendas, y sobre todos los escaparates, tienen una apariencia modesta, pero no bien se entra y se examina el contenido, se echa de ver la consistencia de todo cuanto se vende en ellas. La acogida fue muy buena. A Alicia le ofrecieron trabajo por dos años al menos no bien llegó; es decir, la obligaron a aceptar un puesto de profesora por existir un número excesivo de alumnos este año. Los alumnos son casi todos unos hombretones desgarbados, con muy buen humor, rudos en apariencia, pero de fondo excelente. Entran cantando en clase si a mano viene, pero no bien se dan cuenta, callan con la misma naturalidad con que empezaron. En general aquí no existe el estudiante señorito; trabajan medio día y estudian la otra mitad muchos de ellos. Con las chicas pasa otro tanto. (En el colegio hay coeducación y hasta estudiantes matrimonios). Es lo más frecuente entrar en una tienda y ver que la mitad de los dependientes de ambos sexos saludan a uno por ser alumnos. Alicia se sintió al comienzo un poco azarada con estos alumnos chungones, pero ya se va dando cuenta del estilo. Por ejemplo, hoy llamó a un muchacho a la pizarra para que escribiese unas palabras, el cual le contestó que era mejor llamar primero a las chicas, simplemente porque they are prettiest to look at. Otro le preguntó si la palabra rubio escrita en la pizarra se refería a él. Expresiones como ésta son comunes hasta en las clases del presidente, el pastor presbiteriano, que le gasta chanzas a su esposa y a su secretaria porque son metodistas y no entienden una papa de asuntos de predestinación. Tenemos una biblioteca espléndida. Como aquí se enseña de todo, desde griego a cálculo infinitesimal, hay libros y revistas de todas clases; de modo que estoy en mis glorias. La calefacción es tal que Alicia, la friolera más empedernida que he conocido, dice que le cuesta trabajo soportarla en el colegio y en casa. El clima es frío, pero seco; aquí no se pega la sal ni el azúcar; los cepillos de dientes están secos a los pocos minutos de haberlos usados. Alicia se ha deshidratado como Torralba: ha perdido cinco kilos sin saber cómo. Yo ni estoy desganado ni tengo hambre. Bueno, os debo una carta sobre el viaje y otros detalles, pero habéis de tener alguna paciencia. Mandadme cuanto podáis de letra impresa en español. Muchos recuerdos de los tres para todos vosotros y escribidme cuanto antes podáis.
Decid a Torrallardona que no pude dar con Homos en Pittsburgh. Es una ciudad muy grande y en una de las casas Kodak no me supieron decir ni donde está la calle. Estuvimos allí muy pocas horas, por otra parte. Pero ya buscaré la ocasión de ponerme en contacto con él. Abrazos de

Otero

[Escrito na marxe dereita da primeira folla:] Nuestras señas son: 54 N. Richhill St.
C/O Mrs. Post
Waynesburg PA. USA

1947-11-26 Mencionado/a
Carta de Otero Pedrayo a Seoane. 1947
Ourense
Nova York
Orixinal Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Otero Pedrayo a Seoane. 1947 en 26/11/1947

Orense, 26 dos Santos, 47
Sr. D. Luis Seoane.


Meu querido e lembrado:
Rubín por a cidá vella, considerei adispaciño e figuróuseme nova a casa de Cornide e súa conversa de dona feituquiza e rococó ca misia Santa María cada vez máis románica, máis mariñeira e galega. Hai obras que co tempo milloran e peneiradas de circunstancias fánse de millor trigo. As veces, sofren e fán sofrir por demais de sinceiridade i-expresión. Agora están erguendo grandes “bloques” e vaise equilibrando na curva a anomalía na gravedade producida por a casa Pastor. Estiven maxinando o desacreditado e fermoso poema estilo Hugo Fóscolo do Peñon das Ánimas, moimento funerario dos prerrománticos e seguín o parpadexo do sol nas cristaleiras da Mariña e seu asombro ó topar unha falla no teclado dos dedos da lus. Soio foi un viaxen de cumpridor. Penso no cerne do inverno voltar a Compostela, a Corme e Laxe, e a Coruña. A tal lumioso e falangueiro o outono que chega deica hoxe que non hai vagar pra escribir cousa algunha. Os moitos proieutos que fixen no barco debéronse deixar engaiolar por as sirenas.

Lembranzas nosas pra todos os amigos: Colmeiro , Dieste , Baltar , Cuadrado . Tiven carta de Otero . Moito pensamos, miña dona e mais eu, en Vdes. e n’aquil xantar. Doéndonos moito de non nos ter despedido da súa dona polos mil trafegos dos derradeiros días. En verdade, foron poucos, sobre todo pra xentes afeitas ó ritmo do vivir aldeán e de pronto botadas a outro. Escríbolle no meirande silencio, docemente alagada a ialma nas doces cromáticas da carballeira onde estiven por a tarde, inda me envolven â luz do quinqué. N’ista casa vivimos no dezanove. Moita compaña me fán os seus dibuxos. Sinto n’eles cousas deica iles case inéditas de Galiza. Tiven un sobresalto. Un dos bultos –onde viñan as millores cousas: libros, Vde., Colmeiro– foi parar a Génova. Voltóu sin perdas. Como lle dixen na outra, meu viaxe espertou na Galiza moito interés e ao tempo en outros un sentimento de estraneza. Queren formar unha biblioteca galega, de varias series hai por o visto xente de moitos cartos no asunto. Eu penso na xentil empresa de Vdes. Non sei escribir n’iste papel que protesta. Tén présa e engúrrase. Ademais con Vde. hai que ter conversación. Saúdos de entramos pra súa esposa, da miña pra Vde., e unha rexa aperta de seu amigo moi agradecido de sempre.

R. Otero Pedrayo

1948-00-00 Mencionado/a
Carta de Varela a Seoane. 1948
Punta del Este
Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Varela a Seoane. 1948 en 00/00/1948

Punta del Este, 47-48

Querido Seoane:

Te has olvidado de las barbas asirias, de las barbas de Homero, de las barbas de Ticiano, de las barbas de los peregrinos y de los ermitaños, de las barbas de los grandes monjes cristianizadores de la tierra de Freitas y de otras tierras no menos caníbales. Olvidaste también que los pelos que le quedan a Shand en la quijada no llegan a formar barba de caballero, a no ser de industria, sino barbilla de perillán y por eso a la de Shand ha de llamársele, en puridad, perilla: de dónde aquello que dices de libidinoso.
Veo que todos vosotros, tersos barbilampiños, habéis reaccionado como niños teteros o mozuelos de lecturas rosadas y modernas, con asco de la viril y natural condición de la barba del hombre maduro, que no puede soportar la meliflua acción ridícula, coquetona y ajamonada de rapárselas cada mañana, acto depilatorio que no condice con la grandeza y dignidad de toda caballería. La mía es barba de vagabundo –no creo que sepas nada acerca de un vagabundo desde que entraste a la cofradía letrada con tal tema, aunque antes, cuando te limitabas a ser un honrado pintor, hiciste uno con barbas que daba envidia verlo. Otrosí: ni veraneante soy, porque no es verano, ni solitario porque estoy mal acompañado. Y, finalmente, no ría de mi bronquitis porque me ha comido, con sobresaltos, cerca de tres meses de mi incomparable, única, vida. Y aún hoy, estoy apenas saliendo de ella. Con blasfemias, maldiciones e injurias a la divinidad. Lo cierto es que llevo alrededor de cuatro meses sin poder hacer nada, tosiendo, arte en que ya soy maestro; sonándome, oficio más que desagradable, y, últimamente, mesándome las barbas, que dejé crecer para consolarme, ¡voto a Dios!
Estoy, pues, que reviento. Y otro tanto le deseo a este cochino mundo.
¿Cuándo sale tu libro? ¿Qué novedades hay en general? ¿Qué dicen nuestros enemigos? ¿Qué pasa con las editoriales?, ¿Hay traducciones?
Te daré las mías, por debajo del catarrón de castaño oscuro que me enmendó la vacancia, soledad y plan de trabajo. Adelanté mucho en inglés. Entiendo casi todo lo que hablan aunque yo apenas balbuceo media letra. Leo a Shaw y Thomas Hardy. Uno de estos días, comienzo con Shakespeare. He leído mucho entre ventosa y ventosa. Hice una conferencia sobre Picasso, en un momento desesperado económico, para la Universidad, que creo ha gustado demasiado. Y le ayudo a Estela en traducciones de inglés. Como ves, todas cosas mecánicas, pues no tengo alma para más. Ahora vendrán días de sol y espero retemplarme y hacer tu maldito prólogo, con el que sueño. Quiero hacerlo yo, pero no quiero causarte más retrasos. ¿Puedes esperar hasta fines de este mes? Si no, aunque me resentiré, desde luego, que lo haga otro menos aspirinado que yo, y caiga sobre él mi ira.
Barbudo me dice que nada puede hacer por ti ni por Estela y muy poco, aunque importante, por mí: Tengo contrato con Wisconsin para un curso de Introducción a la literatura española, con sueldo reducido hasta que me vean, pero en cátedra respetable y llena de honores y poco trabajo: una hora diaria. Lo cabrón de la situación es que con mi enfermedad no sé si perdí esta chamba: debía estar en Wisconsin a mediados de septiembre. Ya escribí a Barbudo y no sé si él podrá arreglar eso para que pueda yo llegar a mediados de curso. Saldría de Montevideo si todo marcha bien. Creo que tengo más posibilidades de torear al embajador yanqui aquí. Veremos. Ojalá salga. Una vez yo allí haré cuanto pueda, y creo que podré, por tu viaje.
Elida Core , que es, decisivamente, la virgen de los desamparados, me habló por teléfono. Dice que hay una imprenta, con ediciones en marcha, y con un capital de medio millón uruguayo. Dice que es buena gente (?). Dice que necesitan alguien que dé impulso a eso, con un plan, técnica, etc. Dice, y yo lo creo, que tú, aunque barbilampiño, serías el hombre indicado, el hombre fuerte de la situación. Dice que si tú me autorizas, cuando yo vaya a Montevideo –al recibir respuesta de Barbudo, para iniciar gestiones de visado–, podría actuar como plenipotenciario tuyo.
Envía, si quieres, pliego con instrucciones. Creo que estoy en condiciones de actuar bien porque nada, en principio, me interesa a mí personalmente. Piensa, por precio, etc.
Carlos Rodríguez Pintos, que es de la gente mejor que me he encontrado en América, está exaltado con vuestra Botella –cabrones, ya podríais enviar colección a estas señas, como suscritor–.
Bien: tiene un poema espléndido que daría la medida de un librito. Pastor tiene los bocetos hechos para ilustrarlo. Me pregunto si lo editaríais con dibujos de Pastor o tuyos. Ahora bien: Pastor sale pronto con una beca para Brasil. Y quieren saber pronto si lo editáis y si Pastor en ese caso sería el ilustrador. Por favor, contestadme pronto a esto que Rodríguez Pintos y Pastor son amigos por los que vale la pena olvidar mi mala conducta y escribirme a vuelta de correo.
Dame muchas noticias: políticas, literarias, etc. Estoy sin periódicos, y, además, con la idiotez de un enfermo, comienzo a tener ganas, ganas creativas, que revelan mi degeneración de saber qué pasa en Buenos Aires. ¿Merli?
Un abrazo a Cuadrado y que te pague, de su propio bolsillo, café y copa en la esquina de Nova. ¡De su bolsillo! Pero nada más que café y copa, que no quede sin dinero para mi pasaje. Saludos a Maruja.
Recuerdos Diestes, Espasandines, Girris y [escrito na marxe esquerda:] amigos. Y para ti, un barbazo.

Lorenzo

1948-01-01 Remitente
Carta de Otero Espasandín a Seoane. 1948
Waynesburg
Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Otero Espasandín a Seoane. 1948 en 01/01/1948


Waynesburg, 1 de enero de 1948

Queridos Maruja y Luis:

Acabo de regresar del colegio de recoger vuestra carta, que hemos leído en coro los tres al lado del árbol de navidad. En primer término, he de lamentar la pérdida de una carta muy extensa mía, acompañada de unas estupendas fotografías. Ahora comprendemos que ciertos amigos no nos hayan contestado algunas cartas. Tenía interés en mostrarte ciertos aspectos de la naturaleza de por aquí, y aprovechando la coyuntura de haberme regalado Alicia y Cuqui una máquina Kodak por mi cumpleaños, hice unas fotografías, algunas muy buenas, de los árboles de los alrededores, y de ellas os mandé algunas. Se perdieron en algún sitio, como el que tú indicas sin duda, y lo siento todavía más por vosotros que por nosotros, pues una carta nuestra debe ser lo mismo que una vuestra aquí para nosotros. Alicia ha estado un poco enferma y aún lo está como consecuencia de las preocupaciones por su familia en Londres y en España, y del mucho trabajo aquí con charla tras charla en clubs estudiantiles y de señoras. Esperamos que se restablezca pronto, sin embargo, para lo cual solemos hacer paseos bastante largos por los alrededores (a fin de que tome el aire fresco y se distraiga) aprovechando las breves vacaciones de Navidad y Año Nuevo. Hay paisajes nevados espléndidos por estos alrededores, y sobre todo hay unos colores en las vertientes de las colinas y en las cañadas que sorprenden al más acostumbrado a ver paisajes. ¡Verás que cosas te esperan al llegar aquí para pintar! Estoy seguro de que no te vas a saciar de rondar por los alrededores y de pintar y dibujar estos colosos del reino vegetal y este paisaje a la vez fuerte, de grande estructuras, (sobre todo contemplado desde una prominencia) y delicado. No sé cómo aparecerá en primavera y verano, pero en otoño e invierno dominan los tonos leonados, grises y violetas sobre una paleta ocre, sorda, cálida. Yo no soy pintor, por desgracia, pero en presencia de estos bosques y estas colinas, regatos, ríos, cañadas y hasta perspectivas urbanas, me desespero de no serlo y me acuerdo de ti y de Colmeiro no sé si con rabia de no teneros aquí y poder haceros felices o de que el mundo sea tan angosto, tan mezquino y estúpido como para cerrarle las puertas al genio.
He recibido el libro de Colmeiro publicado en Botella al mar, y no puedo menos de felicitaros a los dos, no sólo por haber hecho un libro único a mi modo de entender, sino por esa leal y recíproca admiración que entre ambos existe. No creo que sea necesario hacéroslo ver, pero me permitiréis confesaros cuán hermoso me parece ese gesto de recíproca admiración, tan poco frecuente en todos los momentos entre artistas. Deseo con toda mi alma que este espíritu de colaboración se mantenga siempre entre todos nosotros; que empecemos por superar fuera de España esos rencores, celos, envidias y pobreterías que han arruinado a nuestra patria y nos tienen perdidos por el mundo. Te agradezco muy de veras el obsequio del libro de Hurtado y Palencia; pero no quiero que gastes un centavo más: me remuerde la conciencia que viviendo en esas condiciones en que vosotros vivís, me hagas obsequios de esta clase. Por mi parte, voy a ponerme en contacto con el Museo de Bellas Artes de Nueva York para obtener reproducciones de cuadros; veré cuanto cuestan, cómo son y demás detalles, y te mandaré las que pueda a ver si llegan a tus manos, de lo que, por cuanto me dices, no estoy muy seguro. Estoy esperando la ocasión de ir a Pittsburg y ver el museo de la Carnegie y hablar, si es posible, con el director; el otro día estábamos en camino en el coche de unos amigos, pero Alicia se mareó como consecuencia de su malestar general, y tuvimos que quedarnos en una ciudad intermedia llamada Washington, mucho menor, pero aún así de la talla de La Coruña, salvo el mar. Aún no pude ponerme en contacto con el amigo Torrallardona, Abel Hornos; no sé si le escribiré hoy o mañana mismo. ¿Cómo están Torra, Castañino, Urruchúa, etc? Di a Colmeiro que le escribiremos pronto dándole las gracias; cuando tu libro llegue, te lo comunicaré también. En cuanto cobre, giraré a Trélles el importe de tres libros que me envió. Repítele a Cuadrado que me envíe algún libro de los que publique. ¿Cuándo sale el suyo? ¿Cómo va el tuyo de leyendas? Mucho me gustaría ver tus cosas últimas y poder darte mi parecer sobre ellas. No dejes de dibujar y usar y hasta abusar, si es necesario, de la acuarela. Creo que es un camino de mucho porvenir para ti, sobre todo si vienes a ésta: puede ser que no entiendan tus cuadros fácilmente, pero tus acuarelas te abrirán el camino en el acto. Hazme caso. Una exposición de acuarelas de por aquí te asegura dos años de vida y te acredita inmediatamente. Un abrazo muy, muy grande de los tres para los dos y muchos recuerdos a vuestros padres y comunes amigos.

Espasandín

[Carta manuscrita]

Queridos Maruja y Luis:

¡Qué rabia que se perdió aquella carta nuestra con las fotografías! Creo que lo mejor es certificarlas todas.
Mucho os recordamos, especialmente en nuestros paseos entre la nieve. El otro día anduvimos largo y tendido por una carreterita nevada, en zig-zag, salpicada de granjas con campiñas y caballos, y por donde jugaban los chicos con los trineos. Hemos pasado unas fiestas muy agradables, pero nos faltabais vosotros. Tenemos un arbolito de Navidad de verdad, muy mono, con luces eléctricas y una gran estrella en la punta. Hemos echado de menos el turrón y las almendras. ¡Cuánto nos gustaría ver los cuadros de Luis! Y creo que los veremos. El libro de dibujos de Colmeiro, dedicado a los tres, (lo cual nos ha puesto muy orgullosas a Cuqui y a mí) nos gusta mucho y está en la mesita de nuestra sala para que se vea bien y para poder mirarlo de vez en cuando. No me habléis de conferencias porque estoy de ellas hasta la coronilla. He hablado más en público que antes en toda mi vida. ¡Ya veis lo que es el destino! Ando un poco mal; me cansé mucho y estoy sufriendo las consecuencias. Nada más por hoy.
Escribid, vuestras cartas nos alegran tanto. Recuerdos a todos y para vosotros los mejores deseos de vuestros buenos amigos los

Otero

[Sobre:] From: J. Otero
7501 Democracy Blvd. B-215
Bethesda, Md. 20034. USA

Sr. D. Luis Seoane
Paseo de Ronda, 15, 6º
La Coruña
Spain

1948-01-31 Remitente
Carta de Otero Espasandín a Seoane. 1948
Waynesburg
Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Otero Espasandín a Seoane. 1948 en 31/01/1948


[Manuscrito:] Waynesburg, 31 de enero de 1948

Querido Luis:

Hace unas horas puse fin a mis calificaciones del primer semestre, tarea delicada por mi sensibilidad y además muy laboriosa. Esta fue la causa de que no haya contestado inmediatamente tu última carta de 17 de enero. Esto te habrá sorprendido por cuanto dirigí hace unos días a tus señas una carta para Dieste. La explicación es esta: Recibí una suya explicándome ciertos pormenores de la actitud de Vercelli para con ellos; en la misma me decía que salían pronto para una playa del Uruguay (no especificada) a descansar. Pensé entonces que mi carta podría ir a parar a manos indiscretas o perderse por no hallar a su destinatario y, en consecuencia, decidí dirigirla a tus señas para que se la entregues cuando y donde convenga. Pero dejemos ahora de lado lo de Dieste, pues nada nuevo supone para ti y vengamos a lo nuestro. Cuando llegó tu carta contándonos vuestras agonías con las altas temperaturas y la humedad, empezaba Waynesburg y puntos vecinos a sufrir una ola de frío sonada. Tuvimos temperaturas de treinta grados centígrados bajo cero y todavía a estas alturas el termómetro situado del lado de afuera de la ventana debe marcar sus quince grados, o cerca, bajo cero. Todo el campo está cuajado de nieve, y el tráfico carretero encuentra con dificultades debidas al hielo. Para colmo en casa estuvimos con la calefacción estropeada y pasamos unos días duros. Hoy nos instalaron dos estufas de gas de camisa mientras llega la hora de la cena. Por cierto, acabamos de echarnos al coleto sendos helados, cada uno a su gusto, como si nada pasara. Aquí es corriente ver a los chicos comiendo un helado por la calle, mientras necesitan fundas especiales para evitar que las orejas se les congelen. Como ves, este es tu país, no sólo por este detalle, sino por muchos otros, innumerables. Yo acabo de completar mi experiencia en el colegio. He pasado prácticamente por todas las fases; he superado dificultades de cierta importancia, como es la de verme, de buenas a primeras, metido en una clase de alrededor de sesenta veteranos de guerra para explicar con mi mal inglés los rudimentos de la fonética y la ortografía españolas, pero a estas alturas, sin que ello se vea como un alarde, creo haber hecho mi aprendizaje, al menos el de bulto. Ahora sólo resta algún trabajo de lima.
Alicia no se ha sentido muy bien en estos últimos meses; el médico le recomendó descanso y aire fresco, y con ello nos venimos dando los grandes paseos, haya nieve o no la haya, por los alrededores. En estas caminatas nos recordamos de vosotros y tratamos de ver de que manera arrancaros a esa prisión; no dudamos de que lo lograremos de una manera o de otra, y de que nos daremos las grandes panzadas de caminatas a campo a través. Pensad que nosotros estamos tanteando el terreno constantemente, que no se nos escapa un solo momento lo que estáis sufriendo ahí; pero no os impacientéis porque en ciertos casos el forzar la marcha puede ser contraproducente. Aquí se habla de organizar una sección de arte en el colegio, y ello pudiera ser una buena ocasión para traeros. Por aquí hay sus aficionadillos, acaso con sus ambicioncillas más o menos ocultas y sobre todo en el secreto de lo que por aquí puede interesar. Estas teclas hay que saber tocarlas a su tiempo. Yo confío, llegado el momento, un golpe de efecto con el presidente y su señora, personas estupendas por todos conceptos. Por otro lado, teniendo nosotros casa aquí donde acomodaros provisionalmente, lo de la sección de arte basta que sirva de pretexto para las autoridades. Lo demás vendrá poco a poco. El día que os veáis aquí, os creeréis resucitados, como nos pasó a nosotros. No seréis de momento o talvez nunca personajes de cuello duro, pero os sentiréis personas de arriba abajo. Supongo que Dieste tendrá ocasión de mostraros unas fotografías de aquí hechas en la nieve. Hay árboles, colinas a montones, ríos helados durante el invierno y reducidos a la nada por el estiaje; pájaros, tipos humanos de un interés pictórico grande y mil cosas más donde podrás saciar tu apetito exasperado de pintor y olvidarte de que en el mundo existen cosas como los directivos del Centro Gallego, los personajes de las editoriales, los intelectuales borrachines y vanidosos, las estrellas y estrellitas de cine, los dirigentes políticos, etc. Me hubiera gustado mucho ver tus cosas últimas; tal como me las describes, me está gustando ya. El estudio del paisaje a secas, sin figuras humanas como hasta aquí, puede servirte para considerar ciertos valores estrictamente paisajísticos con mayor libertad y hondura si cabe. Al contrario, también las figuras se pueden aislar, como hiciste con ciertos retratos, entre ellos el de Maruja. El artista no debe limitar jamás sus puntos de vista ni sentirse comprometido con supuestos aciertos a hallazgos. Nada de apegos supersticiosos, de concesiones al público o a la crítica; nada de reglas de oro, de cánones establecidos o sancionados. Este ha sido el gran heroísmo de Picasso, que no ha sucumbido a nada, ni menos al picassismo. Ensaya, estudia, aférrate a una cosa mientras se te resista y olvídala cuando hayas dominado sus secretos. No te enamores de ellas, por tentadoras que sean, en cuanto artista, pues por muy hermosas que sean no son las únicas merecedoras de tal honor. Por mí he de decirte que acabo de encontrarme con un paisaje nuevo, totalmente nuevo, y tan merecedor de mi admiración, como cualquier otro de los que he conocido en otras partes. Ante el sería necio cerrar los ojos para volver al recuerdo de Galicia, de Castilla, de Cataluña, Francia, Inglaterra. Pero todo esto es archisabido y no merece más comentarios. Sobre mis proyectos poco te diré por el momento; he estado muy atareado, y todavía lo estoy bastante, para lanzarme al agua; antes tengo que liquidar ciertos compromisos con Atlántida, aquietar la conciencia un poco en el orden económico; ordenar mis rutinas; pensar y repensar un poco, y luego acaso me lance a un libro de recuerdos de infancia, dentro del cual quepan muchas cosas sobre la vida de mi aldea que tú ansías ver escritas. Sí, es cierto; creo que estas cosas sólo puedo decirlas yo, mejor o peor, de vuelta de mis muchas lecturas, estudios y exploraciones. Lo malo es que no sé por donde empezar y sobre todo como justificarme ante mí mismo. Pero a lo mejor todo es cosa de empezar como sin querer y dejar volar el alma a pleno recuerdo. Si para entonces estás aquí, podemos ser colaboradores, como me has prometido. Acaso también Alicia haga alguna cosa sobre la línea de la conferencia del Centro Gallego, para lo cual sería conveniente que la salves del eterno olvido y se la mandes sin publicar, dado que la publicada temo que no salga nunca. Lamento la situación de Varela y de otros amigos, pero si las dificultades a que tienen que hacer frente les pueden servir para aligerar las alforjas y echarse a campo a través, casi me alegro. Yo me creí que, después de la penitencia en la Peña Pobre, a lo Amadís, no volvería a la Argentina. Acaso esté arrepentido del prosaico término de su aislamiento y repita la hazaña el día menos pensado. Ojalá. En cuanto a Plaja también lo siento, aunque menos, claro está, pues no le movió la penitencia caballeresca en sus andanzas a buen seguro, sino el afán de conquistar con sus pasados laureles un reino demasiado grande para su talla... Pero esto para solo nosotros. ¿Qué hace Cuadrado? ¿Salió su libro? Dile que me mande un ejemplar. Aquí se siente sed de libros, sobre todo españoles... ¿Quieres saber que aún no llegó la Historia de la Literatura que me anuncias? Bueno, Luis, no te quejarás de esta sentada. Alicia y Cuqui me esperan para cenar, y también recaban un rinconcito del papel para sí, cosa que me parece muy legítima. Escríbeme pronto para que yo haga lo mismo; ten confianza en nuestra amistad y estudia inglés y pinta mientras tanto. ¿No hay manera de encontrar por ahí una copia, aunque sea vieja, del diccionario aquel que me prestó Roel? El libro de Aquilino Iglesias Alvariño me encandiló el apetito de escribir poemas y para ello me gustaría la compañía de un diccionario así. No tomes la cosa a pecho; pero si ves la coyuntura me avisas. Mándame la revista del Centro, y, si puedes, algunos números viejos con colaboraciones mías y de los amigos. Un gran abrazo para los dos juntos de

Espasandín

[Manuscrito por Alicia:] Queridos Luis y Maruja: Después de esta carta kilométrica de Ote poco me queda qué deciros. Que un día estuvimos a 32º bajo cero, que tenemos nieve a todo trapo y lo peor es que se hiela y das cada patinazo y aun cada culada que no os quiero decir, pero eso le pasa a todo el mundo, así que nadie te mira. Varios días hemos tenido que limpiar la acera y el jardín con palas, pero todo está precioso, especialmente los árboles y las montañitas que se ven desde las ventanas del comedor de la cocina. Os recordamos constantemente. Están aquí (en Estados Unidos) unos amigos españoles; la hija de Dña. Luisa Viqueira, casada con Rubén Landa; viven en Méjico, pero han venido a enseñar con un contrato de un año. Tenemos mucho interés en verlos y recordar con ellos tiempos pasados. Escribid mucho, [escrito na marxe dereita:] vuestras cartas nos encantan. ¿Qué hace la gente en Buenos Aires? Cuqui está bien; tiene un trineo muy salado. Abrazos de

Alicia

[Manuscrito na marxe esquerda por Alicia:] ¿Qué les pasa a los Salgués? Les hemos escrito varias veces, pero nunca hemos tenido contestación. ¿Por qué no los llamáis y preguntáis por ellos y les dais recuerdos? Gracias.

[Manuscrito na marxe esquerda da primeira folla:] Nuestras señas particulares por ahora son: 220 South Washington Street, Waynesburg. USA

1948-02-05 Mencionado/a
Carta de Seoane a Fernández del Riego. 1948
Bos Aires
Vigo
Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Seoane a Fernández del Riego. 1948 en 05/02/1948

Buenos Aires, 5 de febrero de 1948
Sr. Francisco F. del Riego
Vigo


Querido amigo:

Hace mucho tiempo que te debo respuesta a tu última carta, con fecha de hace ya bastantes meses. Fuí dejando la contestación por motivos distintos pensando hacerlo a cada instante y no lo hice, más por falta de ánimos, por depresión, que por cualquier otra razón justificable. Pero todo esto nada tiene que ver contigo, ni con todos los demás amigos de ahí, sino conmigo mismo y es por tanto inútil escribir de ello. Tambien le debo una carta a Maside, a quien escribiré uno de estos días.

Leí tu artículo sobre pintura gallega, que aún está por publicar esperando que la revista tenga espacio libre de cuestiones internas del Centro Gallego, de modo que pueda dedicársele casi por entero el número. Las copias fotográficas son en general muy malas y algunas no pueden reproducirse porque sería inútil, las mejores son las de Maside y Laxeiro y las peores las de Pesqueira y Torres que no dan la menor idea de las obras. También recibí por Prada las de Prego. Tu artículo lo encontré justo y acertado, pareciéndome bien enfocado el problema de la pintura gallega actual de Galicia. Los cuadros de Maside deben de ser expléndidos (sic) por lo que se puede deducir de las fotografías y tambien deben de ser muy buenos los de Laxeiro. Pero, ¿qué ocurre con la pintura de Díaz Pardo y de Prego? Desde aquí es muy dificil comprender los elogios que algunos les tributan. A mi me parece un tremendo salto atrás en la pintura gallega actual. Todo el esfuerzo de la generación anterior a ellos para marcar unas características propias, el esfuerzo de Maside, Colmeiro, Souto , Francisco Miguel , etc., buscando nuevas formas, entroncándolas con el paisaje y el arte tradicional nuestro que floreció en el medioevo, las conquistas de la pintura de nuestros días en el resto del mundo, parece ser olvidado por esos dos pintores. Quizá cambien. A mi personalmente me interesa la juventud de ellos y la inquietud que puedan tener.

En la exposición de Arte Español de Buenos Aires , donde lo único que se destacaba con gran ventaja sobre todos era Solana , ví los cuadros de Sotomayor , Julia Minguillón , de Mosquera , de Juan Luis , que me parecieron falsos y malos. Todo esto no tiene nada que ver con la pintura ni con Galicia o el espíritu gallego, es pura cháchara pictórica, mala retórica, aquella de que estábamos tan hartos. Parece que vuelve a campear la pintura de las exposiciones regionales de Bellas Artes , o de la Sociedad Económica de Santiago de Compostela y va a terminar por resultar gran maestro aquel González Blanco , el hermano de “Mandingas”, santo auxiliar de Derecho Canónico. ¡Qué gran exposición se podría hacer con las obras de Colmeiro, Maside, Souto, Laxeiro, Francisco Miguel, Palmeiro (un pintor de Betanzos que hace veinte años reside en París y que expuso este año en Buenos Aires) etc., y las esculturas de Eiroa ! En el arte de todos ellos se destacan características nuestras, profundamente gallegas y se abren nuevos caminos para el futuro. Realizan una pintura abierta y generosa que tiene poco que ver con la pintura aprendida en los museos. Una exposición así, excluyente, llamaría la atención aquí y en cualquier parte donde se realizase. Hay que haber visto la exposición de Arte Español de Buenos Aires para darse cuenta de que Galicia es hoy, con esos nombres que te cito, uno de los centros de la pintura peninsular. Lo único malo para esta generación es que solo unos pocos ven esta pintura, tú entre ellos, los demás, los ya hechos hace años, el grupo de eruditos de Orense y Pontevedra con otros méritos reconocidos por nosotros, se han dejado influenciar por las estupideces sobre arte por ejemplo de Risco , y solo han tenido pasión por la prehistoria, los archivos y los museos. Nunca se detuvieron a ver, al márgen de los datos históricos, la maravilla de nuestras catedrales, de la escultura medieval gallega y del arte popular de nuestra tierra. Para ellos no tuvo sentido aquella frase profunda de Murguía hablando del pintor gallego en general: “Hay un elemento de originalidad poderosísimo, que le obliga a buscar por sí solo lo que desea y a realizar por los propios medios aquello con que sueña.” Tienen todo esto tan olvidado como tuvieron, hasta hace poco tiempo, la literatura de los cancioneros. Hizo falta para Galicia que se originasen cambios profundos en la pintura del mundo para que apareciesen los pintores gallegos, lo mismo que ocurrió con la literatura del siglo xix. Y lo que pasó con Galicia ocurrió, por ejemplo, con Bretaña. Los países célticos estuvieron mudos y encerrados en sí mismos desde la Edad Media hasta el siglo xix, precisamente en los siglos de las reglas soberanas, de las academias y de las escuelas. No existe en Galicia ni un solo escritor académico, ni tampoco un pintor de valor académico propiamente dicho. Los primeros grandes nombres del siglo xviii son el Padre Feijóo y el Padre Sarmiento , y el último gran nombre del siglo xx es Valle Inclán . ¿Qué tienen de académicos ellos y las grandes figuras del siglo XIX, Rosalía y Pondal por ejemplo? Los dos nombres más prestigiosos de la pintura del siglo XIX fueron Villaamil y Ovidio Murguía . ¿Qué tienen de académicos? Esto a mi juicio es lo que parecen no conocer los pintores más nuevos de que tu escribes. Existe una pintura actual que se puede asegurar que pertenece al Atlántico europeo, con diferencia de países tiene mucha relación entre sí, su fuerza la adquirió en el expresionismo y sus grandes nombres son el belga Ensor , Rouault , de origen bretón, algunos franceses más como Gromaire de la zona francesa del Atlántico, el acuarelista y escultor inglés Moore , el galés Shuterland , el irlandés americano Flanagan y al lado de ellos están en algunos casos con ventaja, los nombres de Maside, Colmeiro y Souto.
Perdóname toda esta divagación, pero quería darte mi opinión aunque fuese ligeramente sobre el problema de nuestra pintura. Creo que ella no tiene aún, ni ahí, no hablemos de aquí donde existe una colectividad tan numerosa pero desde el punto de vista de la cultura tan inútil para Galicia, el suficiente prestigio ni se escribe lo suficiente sobre estos pintores; que no se reproducen suficientemente sus obras, que no se les estudia como debiera, que les falta, en fin, todo aquel elemento de propaganda que otros países utilizan en beneficio de su arte. Casi todos los eruditos de nuestra tierra suponen aún más importante el ensayo sobre la rueda de carro, o sobre una mámoa, que sobre el arte viviente, el que se desenvuelve delante de nuestros ojos. Yo no le quito importancia al ensayo sobre la mámoa, o sobre las inscripciones rupestres, pero esto no puede ocupar exclusivamente a toda una generación como vino ocurriendo, ni ser el motivo principal de nuestras publicaciones más importantes, ni de nuestros centros de estudio. Y esto que digo de la pintura vale para toda otra obra de creación, ¿qué ensayos se han publicado ahí sobre la prosa de Dieste o sobre la poesía de Aquilino? ¿Qué trabajos serios existen sobre Valle Inclán o sobre los precursores, aparte, en este caso, de los que hizo Otero? ¿Dónde están las biografías y las monografías que corresponde hacer y que sirven a la divulgación popular? Cuando pasen unos años más, no se conservarán en Galicia recuerdos de la vida de Valle Inclán, de Pondal, de Eiroa, por ejemplo, y tendremos que soportar los estudios torcidos y las biografías desfiguradas, como la que hizo del primero Gómez de la Serna en Buenos Aires, en la que parece que Galicia no hubiese existido para Valle Inclán a pesar de ser el tema fundamental de casi toda su obra, lo cual contenta a los imbéciles que quisieran excluir su galleguidad.

Por todo eso me alegra tu ensayo sobre pintura y tu libro sobre literatura gallega y las notas que haces de divulgación. Sigues en esto la tradición del siglo xix a la que tanto debemos nosotros, mucho más, desde luego, que a la que nos precedió. ¿Cuántas veces no habremos hablado a gentes de aquí, ajenas al arte de nuestro pueblo, de Maside, de Eiroa y de otros, enseñándoles simplemente las pocas fotografías y reproducciones con que contábamos? En ningún caso hemos podido ofrecerles a quienes nos escuchaban una pequeña monografía con reproduciones porque no existe, la breve monografía que puede ofrecer de sus pintores cualquier ecuatoriano, por ejemplo, aún perteneciendo a un país que apenas tiene existencia actual en el mundo de la civilización.

De mi no tengo apenas que decirte. Hice dos exposiciones en esta capital, una de óleos y otra de acuarelas con bastante éxito. Tengo para enviarte en cualquier oportunidad algunas de las fichas sobre los escritores emigrados que hice para tí y aquellos poemas gallegos de que te hablé, de Varela, de Espasandín y de Dieste. De tu libro no hay novedad ninguna hasta ahora, lo tiene el jurado del concurso del Centro Gallego y tengo esperanzas, fundadas en la utilidad de él y en su valor, de que resulte el premiado. Te daré noticias sobre él tan pronto las tenga.

Dime, refiriéndome a otra cosa, ¿te sería fácil conseguir en toda Galicia corresponsales para obtención de documentos y para ventilación de asuntos judiciales, o puedes tú simplemente conseguir atender a esto desde ahí? Porque si esto fuese posible yo me encargaría de crear aquí una especie de oficina destinada a eso, parecida a otras que existen pero con la ventaja de ser atendida por abogados de ahí y por mí mismo. Tu marcarías los honorarios en esa para cada caso, pero tendrías que adelantarme una lista aproximada de ellos. Estudia esta cuestión.

Sin más con saludos para Plácido, para Maside y para todos los amigos, recibe el abrazo fraternal de

Seoane

Nota.- Contéstame pronto, no te vengues de mi mal ejemplo.

1948-02-15 Mencionado/a
Carta de Fernández del Riego a Seoane. 1948
Vigo
Bos Aires
Orixinal Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Fernández del Riego a Seoane. 1948 en 15/02/1948

Vigo 15-feb. 1948
Sr. D. Luís Seoane
Buenos Aires


Mi querido amigo:

Acabo de recibir tu interesante carta. Créeme que la he leído con profunda satisfacción. Tu certera visión de la pintura gallega, y aún la forma como enjuicias el fenómeno de nuestra cultura en general, son oportunísimas. Precisamente sobre semejantes puntos de vista vengo insistiendo yo de manera reiterada. Y me alegra ahora que, a través de la distancia física que nos separa, hayamos venido a coincidir en la esencia del problema. Es muy probable que, aprovechándome de las sugerencias que en tu carta me brindas, vuelva a reincidir en algún artículo de divulgación sobre tan importante tema.

Para que puedas apreciar el tono de los trabajos periodísticos que, desde hace tiempo, vengo publicando de una manera regular, te adjunto tres de ellos; los primeros que encontré a mano, aun cuando no sean los más expresivos de la campaña que en pro de la cultura gallega vengo desarrollando. Te hubiera enviado, también, un pequeño ensayo que escribí sobre la poesía de Iglesia Alvariño, con el pretexto de la aparición de su bellísimo libro Cómaros Verdes , pero no he podido encontrar el duplicado que tenía.
¡Qué razón tienes cuando afirmas que el arte de los pintores más jóvenes de Galicia, supone un indudable salto atrás, si se le compara con el que Maside, Colmeiro y Souto representan! Sin embargo, creo, sinceramente, que a parte de la obra de estos tres siguen remozando cada día, existen otros nombres que merecen nuestra atención. Laxeiro, indiscutiblemente. Pero, también otros: Virxilio Blanco en muchos aspectos, y, sobretodo, Manuel Pesqueira. A Pesqueira lo considero como una auténtica y recia promesa, punto en el que coincide conmigo Maside. Su arte es medularmente gallego, sin el menor asomo de virtuosismo, y honradamente personal. Creo que Pesqueira, en la misma línea de Colmeiro, Maside, Laxeiro, será un gran pintor de Galicia.

Se me ocurre, refiriéndome a otra de las sugerencias que apuntas, que sería muy conveniente dedicar algo a la memoria y a la obra de Eiroa. Hoy, este gran temperamento de escultor, llegó a ser una figura casi totalmente olvidada en nuestra Tierra. ¿No sería oportuno, con motivo de aniversario de su muerte, consagrarle un número de la Revista del Centro Gallego, en el que colaborasen los intelectuales gallegos que conocieron y admiraron su labor?

Las noticias que me das sobre el éxito de tus exposiciones de óleos y acuarelas, me llena de alegría. No sabes cuanto me agradaría conocer algunos de tus cuadros, pues, aparte del delicioso álbum de dibujos que me mandaste, no conozco de tu arte más que las cosas antiguas.

Te agradeceré mucho que me envíes las fichas de escritores gallegos que tienes confeccionadas, así como los poemas de Varela, Espasandín y Dieste que me prometiste. También te quedaría muy reconocido si me remitieses regularmente la Revista del Centro Gallego. Ya se lo había indicado a Prada, pero se conoce que se le olvidó. Y en plan de solicitarte favores, ¿podrías mandarme cuanto antes un ejemplar del libro Queixumes dos Pinos , que no he podido conseguir aquí por haberse agotado? De casi todos los demás libros que habéis editado sobre cuestiones referentes a Galicia, he hablado en sucesivos artículos. El otro día leyeron por la BBC –por cierto muy bien– un ensayo mío en gallego, titulado Pondal y los poetas célticos , que me habían solicitado expresamente. Resultó una emisión muy grata.
Estoy muy reconocido por ese interés que te tomas por mi libro de Literatura. Sería una gran satisfacción para mí que resultase premiado, y, sobre todo, que se publicase. Espero que me tengas al corriente de la suerte que corra. Cuando se publique el trabajo sobre Pintura, no dejes de enviarme algunos ejemplares de la Revista para entregárselos a los artistas de que hablo, ya que continuamente me lo están recordando.

Con respecto a la propuesta que me haces para tramitar asuntos judiciales y obtener documentos, en relación con tu despacho de abogado, la encuentro muy aceptable. Creo que podría organizarse en la forma que sugieres. Pero, claro, es cosa de estudiar con más calma. En una carta próxima te enviaré un detalle de lo que podría hacerse. A los efectos de honorarios, para asuntos judiciales, podrían fijarse los que tiene establecidos aquí el Colegio de Abogados, y, en relación con la obtención de documentos, dependería de diversos factores. En fin, como te digo, ya te hablaré de manera más concreta sobre el particular, una vez que haya estudiado la cuestión.

Observo, por lo que al principio de tu carta me adviertes, que sientes enturbiado el ánimo por la depresión. Pienso que esto es mal del tiempo. Tampoco mi espíritu está sano, y lo muelen de continuo, preocupaciones e inquietudes. Durante los últimos días, más, porque la enfermedad que padecí últimamente, estuvo a punto de reproducírseme, y aún ahora siento molestias persistentes, que no acaban de resolverse. También dos hermanos míos cayeron en cama simultáneamente la semana pasada. Lo cierto e que la vida actual es un constante desasosiego. Pero, ¿qué le vamos a hacer?
Bueno, nada más por hoy. Muchos recuerdos a Prada, señora, y demás amigos, y tú recibe el cordial abrazo de siempre de

F. del Riego.

1948-02-29 Remitente
Carta de Otero Espasandín e Ortiz Alonso a Seoane. 1948
Nova York
Pennsylvania
Bos Aires
Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Otero Espasandín e Ortiz Alonso a Seoane. 1948 en 29/02/1948

Nuevas señas: 44, East Wayne Street
Waynesburg, Pa. USA
29 de febrero de 1948

Sr. D. Luis Seoane
Buenos Aires

Querido Luis:

Ayer, mientras nos hallábamos con las manos hasta el codo en la tercera mudanza –que no lleva trazas de ser la última– nos llegó tu carta fecha 23 del corriente. Con los riñones medio averiados de cargar libros y todo lo cargable ayudado por dos alumnos y por Alicia y Cuqui, me pongo a escribirte la respuesta en el nuevo mechinal; para colmo me encuentro un tanto resfriado y con la cabeza un tanto hueca, así que no te extrañes si el nivel de la correspondencia se interrumpe con un bache o precipicio mayor de la cuenta. En primer término, debo decirte que llegó el mamotreto de Hurtado y Palencia con todos los atributos de la sacrosanta cochambre nacional. Me va a prestar muy buenos servicios, pese a todos los pesares, y te agradezco como se merece un obsequio de esta monta económica. Estoy leyendo ahora un libro sobre Cervantes publicado por la Universidade de Oklahoma con ocasión del centenario; su autor es un inglés que ha residido muchos años en Portugal y España, donde fue corresponsal de un importante diario londinense; ha escrito muchos libros sobre autores ibéricos, entre ellos uno sobre Gil Vicente, otro sobre Fray Luis, otro sobre Arias Montano; es autor del libro o antología portuguesa publicada por la Universidad de Oxford y similar al de poesía española editado por Fritz–Maurice Kelly y ahora corregido por Trend. Sospecho que el autor es católico, aunque no estoy seguro, pero aun así, ¡qué amplitud de ideas y qué generosidad y documentación ante el autor del Quijote! Nuestros profesores de literatura, aun los de la talla de Hurtado y Palencia, producen una impresión lamentable por comparación con este hombre de letras, ahora residente en la Columbia Británica. Todo cuanto afirma sobre Cervantes va respaldado con multitud de citas al pie de la página tomada a veces de las obras menos leídas de nuestro Manco: el Persiles, los Entremeses, comedias apenas editada, etc. Hay alguna coladura en pequeños detalles, no tanto relativos a Cervantes como a otros aspectos de nuestra literatura, pero se los perdonas con gusto por el horizonte de conjunto y las vías de interpretación cervantina y literaria en general que despliega. Pero no pude terminarlo por culpa de la dichosa mudanza, así que si algo nuevo se me ocurre, te lo diré en la carta siguiente. Aquí, seguimos haciendo nuevas exploraciones. El pasado domingo un señor nos llevó hacia el suroeste, hacia el estado de Virginia del Oeste, a unos cincuenta kilómetros de ésta. Había una luz excelente y tuvimos ocasión de explayar la vista sobre un círculo de colinas dilatado, de espléndidos contrastes y armonías. A veces te encontrabas frente a frente de una cañada de robles y sicómoros, éstos de blanco a la manera de los bidoeiros o de los álamos blancos de Galicia. Otro curioso aspecto del paisaje por esta parte son los derricks del petróleo o del producto afín al petróleo, el gas natural. A esta circunstancia débese que el gas de cocinar sea aquí baratísimo, pues no necesitan extraerlo del carbón, sino del suelo directamente. El dueño de la casa donde ahora vivimos es un técnico de una campaña petrolera y me prometió llevarme consigo cuando vayan a perforar la corteza terrestre en busca de un depósito de este producto. –Hace cosa de una semana Alicia y yo fuimos a dar uno de nuestros frecuentes paseos; por la noche había caído una respetable nevada, pero los días precedentes a la nevada habían sido realmente primaverales. Como consecuencia, habían llegado del sur grandes bandadas de una especie de pájaro de la familia del tordo que aquí llaman robin por tener el pecho colorado como el robin europeo. Los pobres estaban chasqueados, pues el tiempo les había jugado una mala pasada, y se refugiaban a la orilla de los regatos, único sitio donde podían encontrar algo de comer. Ayer una gran bandada se posó delante de nuestra casa; Cuqui fue la primera en advertirlos y dio la voz de alarma, así que inmediatamente salimos a la ventana a verlos. Es un pájaro realmente hermoso con su pecho anaranjado, su cola larga y con una mancha blanca en el arranque de la cola. Esto quiere decir que la primavera está cerca, si bien hoy han caído copos de nieve durante todo el día. Ayer por la noche hizo bastante viento, y como estamos mismo al lado del parque del colegio, durante toda la noche, al despertarme, sentía el zumbar del viento en los árboles, que a Alicia le causaba miedo y a mí una dicha extraordinaria, pues me traía a la memoria el viento otoñal de Galicia. Hace cosa de quince días, dimos otro paseo Alicia y yo hasta un bosque cercano a la ciudad. El suelo estaba seco y por ello pudimos sentarnos a nuestras anchas debajo de los árboles; sin darnos cuenta, rompimos a cantar, mientras el viento balanceaba las copas desnudas de los robles, y de pronto nos acordamos de Maruja. “Si estuviera aquí Maruja –nos dijimos– con qué gusto hubiera cantado canciones gallegas entre estos robles casi gallegos”. Naturalmente, nos dio la rabia de siempre saberos ahí entre esa podredumbre sin el consuelo de un bosque solitario donde recordar, donde soñar, donde cantar, donde pintar, dormir, escuchar el rumor del agua, el cantar de los pájaros, el ruido de una furtiva alimaña... Pero un día será, un día estaréis con nosotros, Maruja podrá cantar a sus anchas y tú pintar, correr, fantasear y maravillarte de que el mundo exista todavía tal como lo hayas podido vivir en la Arzúa o en el Ulla. Es el caso que nosotros casi os necesitamos tanto a vosotros aquí, como vosotros nos necesitáis, de momento al menos, a nosotros, y por eso no cejaremos en nuestro empeño de traeros. Estad seguros. Esos retratos que estás haciendo pueden ser la clave de la venida; acaso se te pueda traer con el pretexto de hacer determinados retratos, y una vez aquí, hacerlos de veras; dinero hay bastante por aquí: todo es que podamos convencerlos de que los retratos bien valen unos centenares o millares de dólares. Esto no es fácil simplemente porque en las pequeñas ciudades no se entiende más de pintura que en la presidencia del Centro Gallego; pero todo es cuestión de empezar: en cuanto una señora encopetada se haga un retrato, se lo hace hasta el moro Muza. Mándame, pues, algunas de esas fotografías cuanto antes, aunque tengas que hacerlas a toda prisa. Poco a poco Alicia y yo nos vamos familiarizando con esto y vamos teniendo mayor autoridad moral y hasta intelectual, lo cual puede el día menos pensado resultar en una solución como la de la sección de arte, la decoración de una sala del colegio o del gimnasio. Éste es el edificio del colegio de grandísimas proporciones con piscina, comedores, pista de basketball y muchas cosas más. ¿Quieres saber que aún no tuve ocasión de ir a Pittsburgh? La cosa parece fácil y lo es, pues muchos de mis alumnos vienen y van todas las semanas en su coche particular, y además hay servicio continuo de ómnibus. Pero hay una cantidad de zarandajas por el medio que mete miedo. Mañana pienso ir, pero saldremos de aquí tarde, y estaremos sólo unas horas: nos lleva un matrimonio en su coche. He recibido hoy unos impresos de Galicia (Santiago) para adquirir acciones de una empresa editorial entre cuyos fundadores está Pedrayo,Varela Radio y otras personas, algunas que yo no conozco. Supongo (que) estarás al tanto de lo que se trata; la idea me parece excelente, y la ocasión casi también. Claro está, no puedo adquirir acciones, pero si pudiera, la cosa no me disgusta, pues es un aspecto de muchos de nuestros proyectos tantas veces discutidos. Bien aconsejada esta editorial puede hacer mucho, sobre todo si las cosas pasan adelante. Espero que me digas por tu parte algo de lo que sepas; ¡quién sabe si Pedrayo no llevó tus proyectos a Galicia! Voy a contestarles de todos modos y darles ánimos. Los poemas de Alvariño me parecen muy buenos, como a ti; tienen hondura y sinceridad lírica, riqueza de lenguaje, todo, en fin, cuanto se pueda exigir de un poeta moderno. Pero creo que Valle Inclán le haría el reproche de eludir los ritmos gallegos, los ritmos de danza, de faena y de molino. Pero el mismo defecto tenía Manuel Antonio y otros escritores jóvenes y hasta viejos, en parte debido a que, con la excepción de Valle Inclán, nuestros ritmos ancestrales pasaron desapercibidos. Es necesario llevar a cabo una investigación a fondo en ferias, romerías, espadelas, mallas, sachas, recuestas, foliadas, etc. y llegar a los elementos puros de nuestros ritmos. Los libros de Valle pueden servir de punto de partida, ¿no crees? Rosalía tenía un oído maravilloso y lo utilizó para enriquecer la versificación castellana; pero a mi modo de ver, en gallego quedó a mil leguas de D. Ramón, como se comprueba en Voces de gesta, por ejemplo. “Un fato de nenas novas –todas elas sin camisa– Eu no medio sin cirolas” ¿Hay algo más netamente gallego que el ritmo de estos versos populares tomados por Valle Inclán con su fino sentido rítmico? Algo de esto echo de menos en Alvariño y en todos los poemas gallegos de última hora. Bueno, Luis, estoy resfriado; tengo la cabeza hueca y estoy cansado de la mudanza. Me alegro de que Nova edite tu libro; es lo menos que Cuadrado y ellos pueden hacer por una persona a la que tanto deben. Me alegro que Colmeiro esté de buen humor y sobre todo de que pinte. ¡Cómo envidio esa visita tuya al estudio y esa revisión de sus lienzos de antaño y de hogaño! Hará bien si sale de ahí y si expone. El exponer es siempre bueno a la larga como tú estarás convencido. Lo malo es que a veces exige sacrificios y dispendios dolorosísimos. ¿Qué hacen Castañino y señora, Torrallardona y demás pintores de por ahí? Bueno, escribe pronto y te contestaré en el acto. Tus cartas son leídas y releídas por los tres –mejor dicho, vuestras cartas–. Saludos míos a los amigos: Dieste, Mariano, Farias, Cuadrado, Antonisen y Nogués, Torrallardona, Merli, Frontini, Sirio y Mallea, Varela, Losada –le voy a escribir para aclarar un asunto relativo a mis libros–, Colmeiro, Viau el joven, etcétera, etc. –Para vosotros dos un abrazo colectivo y un aturuxo

Otero

Queridos Luis y Maruja:

Los maridos se ve que no nos dejan ya nada que decir, lo agotan todo de ganas que tienen de comunicarse. Siempre pensamos en vosotros y casi compramos una casa con la idea de traeros, pero las condiciones resultaron demasiado difíciles y por ahora hemos desistido, pero ya aparecerá alguna para alquilar cuando menos lo pensemos en que quepamos todos. ¿Llamasteis a los Salgués de mi parte? No dejéis de hacerlo y decirles que no tenemos noticias suyas desde hace siglos. ¿Cómo están? Saludos a [manuscrito na marxe dereita por Alicia:] todos los amigos y escribid pronto, no seáis perezosos.

Alicia

[Manuscrito na marxe esquerda por Alicia:] Dile a Ascensión que le mandé 27 dólares a Maruca por el poncho que es lo que ella me dijo que valía. Gracias.

1948-04-19 Remitente
Carta de Otero Espasandín a Seoane. 1948
Nova York
Pennsylvania
Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Otero Espasandín a Seoane. 1948 en 19/04/1948


Waynesburg College, Pa.
44. E. Wayne Street. Waynesburg.
19 de abril de 1948

Querido Luis:

Hasta la fecha no dispuse de tiempo para contestar tu atenta de fecha de 30 de marzo, recibida aquí cosa de unas dos semanas después. He tenido y tengo muchas ocupaciones, entre ellas pequeñas cosas del colegio –reuniones, conferencias, exámenes, defunciones, fiestas, etc.–, pero sobre todo estoy loco con la primavera. Como sabes, perdimos la primavera del hemisferio sur, de modo que salimos de un otoño para entrar en otro, el cual fue seguido de un invierno de mil diablos por lo frío: con hasta 25 grados bajo cero. Así que ahora no bien la primavera se insinuó, me siento entusiasmado por ella, y me lanzo por estos montes y estos caminos con una avidez como no la sentía desde los tiempos formidables de Ribera. Tengo pensado escribir un artículo para La Nación sobre ciertos rasgos de la primavera aquí en Pensilvania, y en él os diré muchos pormenores que aquí consumirían mucho papel y tiempo. Pero no puedo menos de decirte que esto en primavera es algo espléndido, pujante, tenso, y poderoso. En primer término, hay muchos perales, ciruelos, manzanos, durazneros y otros frutales silvestres. Así pues, los bosques milenarios están sembrados de frutales en flor, y al lado de un roble tremendo aparece la mancha rosada y delicadísima de un melocotonero en flor; algunas laderas de las colinas cercanas aparecen manchadas aquí y allá por los frutales en flor, algunos inmensos, y producen la impresión de que de un momento a otro van a salir volando por los cielos. Los primeros días no nos cansábamos de coger violetas, ramas de botones encarnados de manzanos, varas de melocotonero y otras flores, pero pronto nos dimos cuenta de que lo mejor era lanzarse al campo a disfrutar sus encantos en vez de pretender arramblar con él para casa. Ahora tenemos un minúsculo departamento frente al parque del colegio; desde una de las ventanas vemos los tordos de pecho colorado de aquí, las ardillas, los pájaros carpinteros, los cardenales, los narcisos, los frutales silvestres, el césped tiernísimo, los niños y las parejas de estudiantes todos mezclados. Al amanecer nos despiertan los pájaros, y ya bien entrada la tarde, casi de noche, se oye algún solista más o menos cercano de hacer alardes musicales. Rodeado de una naturaleza así cuesta trabajo meterse dentro de casa y ponerse a escribir cartas, a preparar lecciones, a mascar papel. Ahora mismo desde el sitio en que te escribo puedo percibir un gran sector del paisaje circundante, sentir la borrachera del aire primaveral, oír los cardenales, contemplar la flor amarilla del diente de león, símbolo de las campiñas húmedas de nuestra Galicia y casi sentir el trasiego de la savia en los vasos de los árboles gigantescos.
Dentro de poco tendremos, al fin, una casa para nosotros; la están pintando y acondicionando porque la persona que vivió en ella hasta hace unos días la dejó en muy mal estado; por tal razón aún no hemos podido verla; los dueños se negaron amablemente a enseñárnosla hasta que esté un poco más decente. Sabemos que tiene un sótano, cocina, baño y cinco habitaciones, y está a unos 30 metros de la que tenemos ahora. Pagaremos por ella alrededor de 35 dólares mensuales; pero no está amueblada y el ponerla en condiciones de habitabilidad nos va a costar un pico. Menos mal que aquí es muy frecuente el crédito para todo, en especial para personas con una ocupación fija como la nuestra. Pero ya os daremos detalles más adelante sobre ella. Que Melella te pague bien ese trabajo, y al terminarlo, te vienes con nosotros (con Maruja) a pintar este paisaje y estos tipos, estos granjeros de por aquí, que no carecen de interés. Aparte de esto, creo que el retrato puede dar aquí mucho dinero, entre otras razones porque se trata de un terreno virgen como creo te dije.
¿Qué hacen los Dieste? ¿Se van o no? Recibí un libro de Nova, que agradezco a quien me lo haya mandado. ¿Sigue saliendo Realidad? Estoy traduciendo un estudio sobre Eliot para ella escrito por una profesora de aquí. ¿Que hace Bautista? Dime lo que sepas de los amigos sin excepción. Dile a Dieste que me envíe todos los libros que pueda y, sobre todo, si está en su mano mandarme los dos tomos de la Historia de España de Calpe, editada por Pidal. Han aparecido dos tomos: La España Romana y la España Goda, y aquí me harían un gran avío para los cursos de verano. Que en cuanto los reciba, les enviaré el dinero; pero que no pierdan un día si es posible. Como ves, esta carta va hecha un lío. Pinta tres.

Otero

¿Qué es de Búa, de Villaverde, ..?

[Manuscrito na parte superior:] Acabo de recibir una carta de Pedrayo, muy halagüeña, pero de escaso valor documental. Aquí no tengo mayores noticias sobre publicaciones de arte. Me muevo poco. Abrazos muy cariñosos a Colmeiro, Torra, Castañino.
[Manuscrito na marxe esquerda:] Dile a Melella que le felicito por la idea y que me acuerdo de él y de los suyos. Siento no haber podido despedirme de él, pero tú bien sabes lo que pasó a última hora.

1948-06-08 Mencionado/a
Carta de Ortiz Alonso a Luís e Maruxa Seoane. 1948
Nova York
Pennsylvania
Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Ortiz Alonso a Luís e Maruxa Seoane. 1948 en 08/06/1948


Junio 8, 1948
45 E. Franklin St.
Waynesburg, Pa.

Queridos Luis y Maruja:

Mil gracias por el libro de Luis tan hermoso; ya os dice Otero que nos gustan; yo os habría robado el original de la portada. Cuqui se lo devoró en un momento y su comentario fue: “¿de donde saca Luis esas cosas tan bonitas? Ya os dice Ote también que al fin tenemos casa; es muy mona y cómoda, aunque aún le falta mucho como podréis suponer. Vuestro cuarto está al lado del Cuqui, del cuarto de baño, tiene dos ventanas, un placard, y lo que se ve desde las ventanas es lo más bonito.
Nos han cedido un terrenito en una de estas colinas en donde hemos plantado coles y tomates y ahora vamos a plantar judías verdes, guisantes y rabanitos; para las patatas ya es demasiado tarde. Hemos pasado unos ratos estupendos rastrillando, cavando, plantando, etc. y Ote tiene las manos que da pena vérselas. La primavera es aquí algo divino y ¡cuánto, cuánto nos acordamos de España! Los prados verdes, las zarzas en flor, los arroyitos llenos de peces, los árboles inmensos, la bruma del anochecer, los pájaros... todo. No podemos pensar en vosotros y en eso sin una gran pena y os nombramos mil veces al día. Ahora mismo acabo de tender la ropa en nuestro jardincito y a mi alrededor volaban los cardenales (de aquí) cantando como los ángeles.
Mucho os agradecería que os enteraseis de cual es nuestra situación con respecto al departamento de Vidal 1940, nº 7; la señora que lo ocupa no deja de escribir insultándome y amenazándome con llevar el asunto a las autoridades norteamericanas. No sabemos que lío ha armado o la han armado pero el caso es que nos reclama dinero y nos molesta. Es profundamente desagradable, pues nosotros hemos tratado de hacer las cosas limpias y honestas, como siempre. ¿Sabrás que Maruja Salgués se ha casado con un norteamericano?

Abrazos de

Alicia

1948-06-08 Remitente
Carta de Otero Espasandín a Seoane. 1948
Nova York
Pennsylvania
Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Otero Espasandín a Seoane. 1948 en 08/06/1948


45 E. Franklin St.
Waynesburg, Pa
Junio 8, 1948

Querido Luis:

Sospecho que te voy a escribir una carta más disparada aún que el papel de que dispongo en este momento para escribirte. Pero aún no pude reposar del jaleo de los exámenes y ceremonias de fin de curso y de entrada en el último año del centenario del colegio. Para colmo, acabamos de recibir la visita del Dr. Stockwell, el director del Seminario de Teología de Buenos Aires, que tú conoces, pues nos acompañó a casa del Sr. López, el bibliófilo. Aún hoy tuve una conversación de dos horas y media con el jefe del Departamento de Lenguas Modernas del colegio, de quien dependo en mi calidad de jefe del Departamento de Español. Tengo, pues, la cabeza hecha un taco real y verdadero, y una cantidad de compromisos atrasados que me aterra. Pero ahora vamos a ver si hablo de lo que más me urge. He recibido tu última carta fecha 23 de mayo, hace unos días y casi inmediatamente después, el libro que me anunciabas. La desesperación que me causó la carta la disipó el libro; es realmente lo que merece ser un libro tuyo, mejor dicho, lo que tiene que ser: original, sincero, impetuoso, dinámico, claro a su manera, prometedor y sustantivo. Las ilustraciones no son las que cabría esperar, pero no por eso son menos valiosas, sino acaso más. Uno no puede nunca sospechar las posibilidades de las líneas de tu mano hasta que se encuentra frente a frente de los dibujos. Las de estos viejos o viejo asombran simplemente por su riqueza, su madurez, su alcance. Nada dejan fuera de sus imprevisibles mallas y casi me atrevo a afirmar –no te extrañe la cautela ante tan aventurado problema– que nada dejan fuera tampoco. Llegan hasta donde deben, con una audacia goyesca –aquí goyesca significa meramente genial– y se detienen, no menos audazmente, en el límite natural de su misión plástica. ¡Qué distancia de vértigo media entre estas líneas y las de Homenaje a la Torre de Hércules, sin ir más lejos! A mí me asombran estas líneas como me asombra el canto de un mirlo, un almendro en flor o un planeta o cualquier otro cuerpo celeste que de pronto hace su aparición por un borde del horizonte y se borra con la luz del alba. Y acaso aún más, porque estas líneas son el testimonio más directo, más inmediato y claro del espíritu, esto es, de esa potestad creadora de que el hombre-producto de la creación participa en proporción superior a la de cualquier otro ser vivo. De todos los dibujos, te hubiera robado el original del último si hubiera estado en ésa, pese a todas las imaginables y más que justificadas protestas de Maruja. Estos remiendos son la costra mítica en que aparecen cristalizados el humano recuerdo y el humano anhelo, o si lo prefieres, el Mito. Pero dejemos por hoy tus líneas, que tanto me fascinan, para hablar de algo más plebeyo. Tenemos una casa al fin: cinco habitaciones, cocina, cuarto de baño, sótano y un campito suficiente, pero nada más, para hacer la casita del perro. A veinte metros del parque del colegio, con un balcón y unas ventanas hacia el nordeste y hacia el sureste. Por el momento, esta casa está casi vacía; entre las cosas que hay dentro, casi todas, excepto los libros, son prestadas o adquiridas mediante crédito. En cortinas de papel, clavos, cuatro malas cucharas y tenedores, dos sillones y un sofá de segunda mano, linóleo, algunas macetas y otras mandangas llevamos gastado un dineral, o sea, los dólares que nos habían ofrecido para ayudarnos en el viaje. Quedamos sin blanca, pero tenemos una casa que, por situación sobre todo, nos parece un sueño. En frente de las ventanas, y en especial de las de Cuqui, hay unas celindas y unos rosales divinos, donde desde el alba hasta el anochecer, canta con entusiasmo nunca visto los tordos y los cardenales de aquí, mucho más músicos que los argentinos. A lo lejos se divisan perfiles de colinas tupidas de arces, robles, manzanos silvestres, sicómoros y otras especies. Tenéis, pues, una casa en Waynesburg tú y Maruja y demás amigos. Y la tenéis sin reticencias. Aunque en honor de la verdad, de la verdad monda y lironda, deba añadir que una casa aquí no basta. Con ser importantísima, la casa supone alrededor de la sexta parte del salario. Aquí lo serio es el mercado, los comestibles, al revés de lo que sucedía en ésa cuando nosotros llegamos de Inglaterra. Es, pues, necesario pensar en lo demás ahora que ya hay un techo donde cobijarse en un momento dado. Y esto requiere un largo rodeo apenas iniciado. El presidente del colegio estuvo internado en el hospital a viva fuerza: las piernas no le sostenían, sin la mínima exageración, y en su cabeza las ideas y los recuerdos eran un verdadero enjambre. Por fin, lo dejaron salir para las exigencias de fin de curso, pero aun así la secretaria permite a muy pocas personas acercarse a él. Ahora, en estos días, terminaron las clases de invierno y el quince empiezan las de verano, mucho más llevaderas; por ejemplo, yo paso de 18 clases semanales de una hora o 55 minutos a cinco clases de 90 minutos. Esto quiere decir que el presidente tendrá tiempo de descansar y de atender a la gente que nos sea ni albacea ni alto dignatario, y yo tendré más libertad de acción para presentarle tu problema. A él lo conoce y admira medio mundo en estos contornos; entre otras facultades tiene la de conceder títulos honorarios u honoríficos a quien le parezca bien. Por ejemplo, ayer otorgó el de Doctor en Ciencias a uno de los ingenieros más encopetados de la Institución Carnegie de Pittsburgh en presencia de la facultad o cuerpo de profesores y de los graduados. Así pues, si a él le fuera difícil hacer frente por sí mismo a tu situación, espero (que) me presente a quien esté en mejores condiciones o respalde gestiones mías encaminadas a tal fin. Creo que nadie mejor que la Carnegie misma, que está aquí a mano. Bastaría que patrocinasen una exposición tuya, que te hiciesen algún encargo de importancia para saltar la burocracia de inmigración, que es el hueso aquí, etc. Con el permiso de residencia todo iría como la seda siempre que te avinieras a aceptar ciertas peculiaridades puramente formales de aquí. Pero de esto hablaremos más adelante, acaso pronto. Yo no quiero hacerte creer sin fundamento que las cosas son fáciles porque no me lo permite mi conciencia. Las cosas son difíciles, lo sabes bien, tan bien como yo; pero, cosa curiosa, lo imposible desde ahí parece factible desde aquí, y es que ahí sólo hay burócratas asustados o poco menos, y aquí hay personas que inspiran mucho respeto en Washington y que acaso son temidas. Las personas aquí pesan mucho y las hay que cuando comprenden lo justo de una demanda, no vacilan en apoyarla sin reservas. Es así como nosotros vinimos, como sabes. Nosotros haremos por ti lo que hicimos por nosotros, sin precipitaciones, porque no es posible, pero sin que nos venza nunca el desánimo. Que estas palabras te den confianza y calma en todo trance. Yo creo que la entrada como turista dificultaría las gestiones posteriores, pues despertaría recelos y los recelos nunca fueron buenos y menos aquí; se perdona la franqueza, por brutal que a veces parezca, no la cuquería. Calma, pues, y buen ánimo. Y vamos a otra cosa, no menos complicada que tus líneas y tu venida en su sencillez objetiva. Trátase del problema de la casa de ahí. Como creo que sabes, dejamos la casa a nuestro nombre con un matrimonio norteamericano dentro. Como pudiera resultar que lo de aquí no cuajara definitivamente y como había dificultades para traspasar el contrato sin elevar la renta por una parte y sobre todo para traspasarlo a quienes nosotros deseábamos, con la autorización del administrador metimos en casa dicho matrimonio a cambio de la venta de nuestros muebles: una radio, una estufa de cobre, el comedor (sillas y mesa), camas, armarios de libros, etc. y especialmente el teléfono, en 3.000 pesos. Teníamos ofertas mejores, pero la señora norteamericana era amiga de Alicia, tenía una hija enferma que necesitaba sol e iba a una escuela que está a dos pasos de allí. Pero ahora resulta que, al parecer, la señora no se ve por que, a poco de llegar, dijo al portero que nosotros no volvíamos, y este, que esperaba una comisión talvez con otros inquilinos, dio cuenta al administrador y se armó al parecer un lío gordo. La señora norteamericana apenas sabe cuatro palabras de español y parece que a pesar de mediodía de explicaciones de Alicia no se enteró bien de la situación ni de nada. Por ejemplo, confundió la estufa de queroseno con la cocina de gas, propiedad, como es lógico, del dueño de la casa, y ahora nos culpa a nosotros de una cantidad de desatinos insospechados y nos reclama parte del dinero. Desde luego, nosotros nunca dijimos que no fuésemos a volver; se metieron en el departamento con el consentimiento del administrador y con el contrato de casa y teléfono a nuestro nombre, por ser esto lo habitual en casos en que el inquilino se ausenta temporalmente; y por fin, la señora sólo tiene un recibo firmado por nosotros de 3.000 pesos argentinos por la venta de los enseres del departamento. Siendo esto así, a mí no me cabe en la cabeza que la señora tenga base legal para hacer cosa alguna en contra nuestra. Pero no deja de amenazarnos, y Alicia está aterrada, sobre todo porque procedimos con dicha señora con una claridad y una limpieza intachables. El matrimonio que vino con nosotros en el barco dejó su departamento en las mismas condiciones por casi el doble –5.000 pesos argentinos–, y eso que estaba en un sitio poco comunicado del barrio sur. A estas alturas nosotros ignoramos en qué situación está la señora en la casa; en la primera carta nos decía que la ponían en la calle; en la segunda carta en octubre nos dice que le cobran mensualmente 30 pesos más de lo estipulado en el contrato nuestro, y que además, para abandonar el departamento el administrador le pide 500 pesos. ¿Habrá hecho un contrato nuevo con el administrador por 170 pesos mensuales, y por no haber pasado el tiempo estipulado el administrador le pidiera una indemnización? ¿Será todo un cuento para intimidarnos? De contar con dinero, hubiéramos cortado por lo sano devolviendo a la señora lo que nos dio por los muebles, y san se acabó; pero a estas alturas no contamos con nada salvo el estricto salario mensual con el que vivimos. Tú que eres abogado después de todo, ¿qué crees que la señora puede hacer contra nosotros? Y si tu abogacía, como supongo, no desciende a estos laberintos, ¿podrías preguntar a un buen abogado de ahí, a un veterano de estos jaleos, qué cabe hacer? Creo que la precaria salud de Alicia tiene por causa esta situación realmente estúpida. No olvides que; 1) Para los efectos de la administración, nosotros dejamos el departamento a esta gente en nuestra ausencia; 2) Por la venta de los muebles firmamos un recibo de 3.000 pesos; 3) La señora –mejor dicho, su marido– firmó un papel para nuestro fiador el contrato de alquiler comprometiéndose a pagar mensualmente los 140 pesos de renta estipulados en dicho contrato (que Dieste tiene en su poder); 4) A nadie se ha dicho que no volveríamos. Te ruego (que) estudies esto con cuidado, pues los embrollos proliferan como las zarzas por lo que se ve, y a las personas no hechas a ellos le quitan el sueño y acaban por arruinarles la salud y el humor tan necesarios siempre, pero más ahora. No sé si Frontini o Baudizzone podrían sacarte de apuros; pero acaso fuese mejor un abogado menos literato. Bien sabes que aprecio a estos amigos; pero los aprecio como hombres de letras. Talvez Melella o López u otra persona hecha a la vida de los negocios te oriente sobre el abogado a quien acudir. Desde luego en cuanto sepamos el importe de la consulta, te lo giraremos por el medio más rápido. Por lo demás, ten en cuenta que Alicia está terriblemente inquieta y Cuqui lo mismo, pues hasta llegan a temer que las expulsen de los Estados Unidos como resultas de esta, a mi parecer, menudencia. Bueno; ahora para terminar, una ráfaga de preguntas y encargos menores. ¿Sigue saliendo Gaceta del libro? ¿Sigue saliendo Realidad? Le mandé a Ayala un estudio sobre Eliot de una profesora auxiliar del colegio y aún no tuve contestación ni acuse de recibo. ¿Cómo va el trabajo de casa de Melella? ¿Qué es de Mariano Gómez, nuestro amigo, no el ilustre? ¿Salió el libro de Dieste en la Suramericana? ¿Está ahí Alonso ya? ¿Cuales son las señas y el nombre de Silveira? Acaso se me ocurra escribirle unas líneas en un momento dado. No dejes de mandarme por avión uno de los primeros ejemplares que salgan de la imprenta de tu monografía; manda otro al Museo de Arte Moderno de Nueva York y otro a la Carnegie; las señas de este ejemplar te las concretaré más adelante, pues ahora no las tengo a mano. No olvides la importancia de tus acuarelas de Buenos Aires: como te dije entonces, un libro de acuarelas de este tipo sobre Pittsburgh –ciudad de grandes chimeneas , puentes de acero, altos hornos, minas, etc.– te consagraría aquí en el acto, y quien sabe lo que de tales acuarelas puede resultar. De tenerlas aquí, serían la mejor carta que jugar a favor tuyo. Voy a escribir algún artículo para La Nación. Siguen allí Mallea y Sirio, ¿no es verdad? Por aquí encontré algunos datos de interés sobre Galicia. ¿Donde se puede encontrar la gramática gallega de Saco y Arce? No es la que encabeza la Crónica Troyana? ¿Es posible copiarla? La leyenda de san Eros se encuentra también en Alemania. Compré un libro sobre la evolución de la lengua portuguesa desde el bajo latín; se publicó en Filadelfia en inglés. ¿Te acuerdas del sanguino, una planta o arbusto más concretamente, con bayas vinosas como el sabugueiro, de que un día hablé con tu padre? Encontré su nombre: cornejo, en castellano. Tiene aquí un pariente, el dogwood, maravilloso, por sus blancas flores de gran tamaño. ¿Sabes que Colmeiro, el botánico, publicó un diccionario sobre plantas del Nuevo y Viejo Mundo, aclarando su nomenclatura? Daría un pico por tenerlo. ¿Lo hay ahí? ¿Sabe algo de esto Manuel? ¡Qué analfabetos somos con relación a nuestros hombres! Acabo de hacerme ampollas plantando tomates y coles; por esto, te escribo ¡con dificultad! Seguiré otro día. No demores mis encargos. Abrazos de todos para los dos. No os dejéis deprimir. Recuerdos a tus padres y hermano.

Otero

[Manuscrito na marxe esquerda da primeira folla:] Si veis a la señora del departamento que se llama Ulrs Jolly no la digais que no pensamos volver.

1948-08-07 Remitente
Carta de Otero Espasandín a Luís e Maruxa Seoane. 1948
Nova York
Pennsylvania
Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Otero Espasandín a Luís e Maruxa Seoane. 1948 en 07/08/1948


Agosto 7, de 1948
45 E. Franklin St.
Waynesburg, Pa. USA

Queridos Maruja y Luis:

Acaba de llegar vuestra estupenda carta, que contesto en el acto, aunque sin el menor asomo de hacer alardes de puntualidad; os contesto simplemente porque la reacción afectiva de vuestras noticias me predispone a la respuesta. En primer lugar, te damos Alicia y yo las gracias por la molestia de la consulta, y esperamos saber cuanto antes su importe material, como habíamos convenido. En segundo lugar, te felicito por la labor realizada en el Centro Gallego. Uno de los muchos remordimientos que traje es el de no haber llegado a organizar un homenaje proporcionado a tu tesón y a tu patriotismo entre la colonia gallega. Puede decirse que nadie en Buenos Aires ha hecho más que tú para presentar Galicia a los gallegos emigrados con toda su proceridad, con su rango auténtico. Y así como fue necesario que vinieran los refugiados a sacarles la vergüenza injustificada que llevaban, y aún llevan algunos, en el alma, hubiera sido necesario hacerles ver la deuda que contido tiene toda la colonia y hasta Galicia. En tercer lugar, celebro la terminación de ese cuadro, que debe de ser algo serio en todos los sentidos. ¿No habréis hecho aún fotografías de él? Que la haga Melella, que tiene buena cámara, y si no que llame a uno de estos especialistas y me mande una copia. Ocho figuras en tamaño natural y diecisiete en segundo término, debe ser algo sorprendente. En una carta de Dieste recibida hace tiempo, me hablaba de tu ascenso en espiral como pintor, cosa de la cual ya estaba yo archiconvencido. ¿Cómo va tu monografía? Es asunto que me interesa, pues son muchas las personas esparcidas por el mundo que nada creen hasta verlo escrito en letras de molde, y muchas de estas personas ocupan puestos decisivos. ¿Quieres saber una noticia realmente curiosa? Pues prepárate. Hace cosa de un mes compré para Cuqui una enciclopedia con que sacármela de encima. “¿Cuánto hay de la Tierra a la Luna? ¿Cuántos centímetros tiene un pie? ¿Dónde está Cochinchina? Ahí tienes la enciclopedia”, le contesto ahora. Pero es el caso que entre las personas que figuran en ella como famosas está... Souto. Naturalmente me dio un salto de alegría el corazón, tanto más porque no se trata sino de un libro de unas ochocientas o novecientas páginas. Dónde y cuándo nació, dónde estudió, donde expuso, etc. está consignado allí. Después, al pasar por aquí Rubén Landa camino de Nueva York a donde fue desde Oklahoma para enseñar un curso de verano y preguntarle yo qué se le ocurría a él para traerte aquí sin peligro de que te expulsen luego (como acaba de sucederle a un héroe filipino condecorado por el ejército norteamericano por sus servicios durante la guerra), su mujer, la hermana de Viqueira, intervino para aconsejarme que consulte a Souto, pues tiene aquí muchos amigos y admiradores. Claro está, escribí a Méjico pidiendo las señas del célebre Souto, casi nacido al lado de mi casa, como Colmeiro. Aún no las recibí, pues parece que el recibir cartas de Méjico cuesta un triunfo, pero no creo que tarden. Yo no dejo de preguntarme que razón sacó a Souto de aquí, teniendo su fama, y un porvenir de pintor asegurado. Aquí está todo el mundo de vacaciones, desde el presidente del colegio para abajo. Este desapareció poco menos que raptado y cuando tuvimos noticias de él, se hallaba en Oregón, en la costa del Pacífico. Este año se celebra el centenario del Colegio; va a haber con tal ocasión grandes fiestas en la próxima primavera; por eso no bien llegue, descansado y sano, le voy a abordar en firme sobre la manera de que te ofrezca, sino trabajo, un buen pretexto para entrar aquí en buenas condiciones. Podría ser el de pintar uno o más retratos, el de enseñar grabado, dibujo, pintura o la Biblia; podría ser el decorar un salón, o hacer un libro conmemorativo del centenario...; podría ser incluso enseñar español, que es sin duda la mejor manera de entrar sin plazo alguno y estar tranquilo. Veremos. No hago más que cavilar. Como sé lo que es eso, estoy en ascuas pensando en vosotros, y sin exagerar un ápice, pues no hay para qué, os diré que mi felicidad aquí sólo está disminuida por la salud de Alicia, que no es tan buena como yo deseara, y por vuestro encierro en Buenos Aires.
Recibí el catálogo de Colmeiro, y me alegró la noticia de su exposición, confirmada por tu carta. Si además ha vendido, como dices, la noticia es doblemente satisfactoria. Aunque a Colmeiro hay que rescatarlo también una vez que vosotros estéis fuera de ahí. Pienso escribirle uno de estos días, pero “uno de estos días” puede significar semanas o meses, tanto más cuanto que estoy lleno de zarandajas. Con el tiempo, hemos tenido mucha suerte, pues cuando esperábamos asarnos, resulta que casi hace frío. Ayer dormimos con manta ¡en agosto! Aquí es frecuente la llegada de lo que se llama un frente frío del Canadá, y en menos que canta un gallo te hielas. También ha llovido horrores, tanto que unos pobres garbanzos que sembramos en la huerta para poner al presidente en un apuro –él es profesor de botánica y los garbanzos aquí son desconocidos– no acaban de levantar cabeza. El otro día fui a Morgantown, ciudad de West Virginia cercana, donde hay una universidad. Fuimos en especial para ver algunos libros, pues aquí no hay librerías. Salimos impensadamente y con poco dinero, y cuando Alicia y yo estábamos revolviendo mamotretos, nos encontramos con el libro de Pascin publicado en Inglaterra, de segunda mano. No está nuevo, pero si en buen estado. Dime, pues, si lo conseguiste ya. ¿Recuerdas que lo encargamos en Mitchell´s? y en caso contrario te lo envío, pues aunque no lo traje, estoy seguro de que lo van a tener por una temporada al menos, pues aquí sus desnudos más alarman que otra cosa.
Cuqui sale mañana para un campamento de girls scouts como invitada. Tiene una suerte bárbara esta pinta. Todo lo bueno va a parar a ella. La huerta va bien; estamos comiendo ya judías verdes a todo trapo, pero las lechugas nos las comieron los conejos o un bicho parecido al tejón llamado aquí ground hog. Creo que los tomates no vamos a poder comerlos todos, y no estaría de más que Maruja mandase la receta de hacer mermelada con ellos. ¿Qué es de Mariano Gómez? Dadle muchos recuerdos. Pregunta a Ayala si recibió el artículo sobre Eliot, y dile que me escriba cuanto antes pueda o te diga a ti como va ese asunto del ensayo. Recuerdo a tus padres y a Rafael, y además a medio mundo: Varela, Dieste, Melella, Frontini, Colmeiro, Antonisen, Llardona, Farias, Alberti, los pintores... Y para vosotros dos, un abrazo de toda la familia y las seguridades de que no dejamos de pensar en arrancaros de ahí, sea como sea.

Otero

1948-10-06 Mencionado/a
Carta de Fernández del Riego a Seoane. 1948
Vigo
Bos Aires
Orixinal Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Fernández del Riego a Seoane. 1948 en 06/10/1948

Vigo 6-oct. 1948
Sr. D. Luís Seoane
Buenos Aires


Mi querido amigo:

Recibí tu afectuosa carta y el libro Tres hojas de ruda y un ajo verde, que tuviste la gentileza de dedicarme. Sinceramente, tu entrada en el campo de la literatura me produjo una gratísima sorpresa. Las narraciones están escritas con una gran dignidad literaria y tienen un original y atractivo encanto. En La Noche publiqué un comentario sobre el libro, cuyo recorte te acompaño con la presente. No tiene, desde luego, otro mérito que el de haber sido dictado por el afecto y la honradez.

Recibiste otros recortes de artículos míos, que te mandé en cartas anteriores? Lamento que los premios del Concurso del Centro Gallego, no fueran discernidos de otro modo. No por mí, ciertamente, pues me considero excesivamente pagado con la distinción de que me hicieron objeto. Pero sí por haberle atribuido una categoría que no tiene al libro Caminando al sol de Galicia , por ejemplo. Yo aún no contesté a la comunicación que me dirigieron notificándome el otorgamiento del premio. Qué hicieron con el sobrepremio que dedicaban a las obras escritas en gallego? Yo creí que me concederían, por lo menos, la parte proporcional, pero nada me han dicho. Y la medalla de oro quedó sin adjudicar? Te agradecería que cuando se modifique el sistema del concurso, me lo comuniques, ya que muchos amigos se interesan por ello, y desearían presentar trabajos. No habría medio de que me enviáseis la Revista del Centro Gallego, periódicamente?

Hace tiempo me dirigí, por medio de Prada, a Pita , Blanco Amor, [Delgado] Gurriarán y Espasandín, solicitándoles colaboración poética para una Antología que estoy preparando con gran calma y cariño. Hasta ahora sólo me contestó el primero, y no sé a que atribuir el silencio de los demás.
Os felicito, efusivamente, por el éxito de esa Exposición de Autores y Libros Gallegos. Me imagino la significación que habrá tenido en el orden cultural, pues bien sé la solvencia y seriedad con que la habréis preparado.

Lo que me cuentas de Ventura, no me extraña nada. Fué siempre un desaprensivo y continúa siéndolo. A Poch lo recuerdo perfectamente, pero no sabía que estaba en Buenos Aires de primer Secretario de Embajada. Desde luego, tiene ante sí una magnífica carrera, ya que es todavía muy joven.
Dale a Colmeiro mi enhorabuena por el triunfo obtenido en su Exposición. Desde luego, no me extraña nada, teniendo en cuenta el vigor y la categoría de su pintura. De la Exposición de tus dibujos, espero que obtenga el éxito que merece. Lo que no recibí aún fué la monografía de que me hablas. Convenía que me enviaseis las novedades editoriales de cultura gallega, que aparezcan por ahí. Es conveniente que se tenga noticia de ellas por aquí, y yo me encargaría con mucho gusto de airearlas en los reportajes que hago semanalmente en La Noche.

Yo sigo trabajando con exceso. De bien buena gana consagraría más tiempo para atender a mis aficiones literarias, pero la labor diaria me absorbe demasiado tiempo. Plácido se marchó para Londres el mes pasado. Se fué a vivir allí con su familia, pues en aquellas tierras tiene sus intereses. Ya supondrás cuanto sentimos su marcha, tratándose como se trataba, de un excelente amigo. Maside acaba de atravesar por el doloroso trance de la muerte de su madre a la que, como sabes, quería muchísimo. Sigue trabajando y haciendo labor cada día más mejorada. Hace poco murió Virgilio Blanco, en su aldea; yo le había comprado unos días antes, su último cuadro. Creo que era un pintor interesante y con personalidad. Si os interesase para la Revista del Centro Gallego, podría enviaros un artículo acerca de su arte.
¿No habrá posibilidad de publicar mi Literatura Gallega? Si la hubiese, quisiera corregirla en algunos aspectos. De no haberla, te agradecería que me enviases unos dibujos tuyos, y el prólogo de Dieste, para ver la manera de editarla aquí.

¿Qué es de Prada? Hace mucho tiempo que no tengo noticias suyas. Y los demás amigos? Aquilino, Manteiga y Fole siguen como siempre. Al primero lo veo con frecuencia, y con el último me carteo de vez en cuando.

Bueno, nada más. Repito mis felicitaciones por tus merecidos triunfos artísticos y literarios. Te envía el cordial abrazo de siempre.


Paco

1948-11-13 Remitente
Carta de Otero Espasandín a Luís e Maruxa Seoane. 1948
Waynesburg
Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Otero Espasandín a Luís e Maruxa Seoane. 1948 en 13/11/1948


[Manuscrito:] Waynesburg, 13 de noviembre de 1948

Queridos Luis y Maruja:

Hace cosa de un par de semanas hemos enviado a Maruja Salgués un paraguas para Maruja, obsequio de Alicia y Cuqui, y un chaquetón de trabajo de los que aquí se estilan, para Luis de mi parte. Tuvimos ya acuse de recibo de Maruja, a punto de poner el pie en el estribo en el ómnibus para Nueva Orleans, de modo que, a menos que algo anómalo ocurra, os llegará con ella (o ellos). Hemos comprado lo mayor que encontramos, y si bien está de acuerdo con las medidas que nos enviasteis, no nos sentimos muy seguros de que la gran humanidad de Luis quepa dentro. (Esperamos que no habrá susceptibilidad por su parte a estos comentarios, tanto menos cuanto que yo mismo estoy echando una barriga espléndida esta última temporada como consecuencia de un casi claudicante sedentarismo desde que la huerta entró en estado de letargo con la otoñada). Esperamos que para Navidad estarán ahí, y si bien la estación en que os encuentran no es la más apropiada para sacarles partido de inmediato, todo es cosa de tomar precauciones con la polilla y esperar el cambio de estación. Aquí a estas alturas estamos tiritando ya, con las estufas encendidas casi noche y día, y no tardarán en aparecer las primeras folerpiñas de neve. No sé cómo se me vino a las mientes esta palabra, pero nada tiene de particular escribiéndoos a vosotros. Por otra parte, estoy cada día más enzarzado con las palabras vernáculas, aunque cuento con poco material de información en este minúsculo Waynesburg. Por cierto, acabo de perdirle a Trelles, el de Atlántida, la gramática histórica portuguesa de J. Nuñes que acabo de encontrar anunciada en un catálogo de la librería Panamericana de Buenos Aires, Lima 707. Pero volvamos al tiempo. Los árboles acabaron de desprenderse de sus espléndidas galas otoñales, más espléndidas en general que las de primavera. Yo nunca vi hojas como éstas de aquí. Algunos días salimos Alicia y yo de paseo y a cada paso nos deteníamos para admirarnos de los colores de las hojas, rojas de óxido, amarillas, anaranjadas, castañas, verde amarillentas... algo imposible de sugerir en palabras. Y luego la terrible exclamación: “¡Si estuvieran aquí Luis y Colmeiro!...” Este paisaje es algo sorprendente. Uno cree haber visto mucho en España y fuera de ella, y tiende a creerse autorizado a hablar de paisaje. Pero de pronto le ponen delante de un rincón del mundo o de un pedazo de mar y acaba por reconocer que, de hecho, aquello no lo has visto nunca.
Aquí el ambiente parece mucho más encalmado con el transcurso de las elecciones y con el jarro de agua fría que le echaron a muchos millones de americanos y los ánimos que dieron a bastantes más. Ojalá esto entre ahora en un período de paz interior y se pueda otear el horizonte sin sobresaltos para bien de todos, sin excluiros ni mucho menos a vosotros, cuya situación nos angustia. Habéis recibido una carta mía para Dieste, cuyo paradero desconozco. En una suya me hablaba con gran optimismo, que ojalá se confirme, sobre todo en sus promesas literarias. En el catálogo de la Librería Panamericana está anunciado el libro de Poseidón ilustrado por Luis con los Autos de Gil Vicente. ¿Qué tal salió la impresión de los dibujos? Voy a ver si lo encuentro en alguno de los muchos catálogos que me mandan de Nueva York para adquirirlo; y bien sabe Dios que me arrepiento de n haberle arrancado a Merli la promesa que hizo de regalarme uno de los originales. Creo que Luis debe ilustrar más libros de la Edad Media, como el Libro de Buen Amor, el Conde Lucanor, La Crónica Troyana, los primeros libros de caballerías y cosas por el estilo por ese complejo de humanidad que encierran. Claro que si no lo ha hecho, la culpa no es suya, pero quien vea a Gil Vicente, Quevedo, Gobineau, las leyendas gallegas y sus cuadros incluso, no podrá menos de maravillarse de su fidelidad al espíritu legendario de esa larga y soberbia época donde hirvieron a borbollones todos los fermentos de un mundo todavía agitado y en trance de partos colosales. Vistas las cosas con cierta perspectiva histórica nos muestran cuán lejos nos encontramos –por fortuna– de haber agotado o racionalizado ese torrente de pasiones, pecados, sueños, alegrías, hambres, pestes, crímenes, santidades, heroísmos, traiciones, altanerías, humillaciones,... que Luis ha visto y ve tan magistralmente. ¡Quién tuviera un milloncejo de dólares en la mano! No sé si conoces, Luis, una edición de Gil Vicente publicada en Madrid por Carolina Michaelis de Vasconcelos. La he visto anunciada en alguna parte y creo que debe interesarte, pues hay en ella muchas cosas ignoradas hasta entonces. Yo tengo el libro editado ahí por Molinari, pero aparte del texto, que es precioso, poco dice sobre la época, que debió ser interesantísima, el estado de la lengua y otras cosas que la Michaelis no dejará de tratar.
Hemos recibido un número de La Nación enviado por unas amigas inglesas de Alicia, y por él vimos que a Castañino le han otorgado el primer premio en la exposición nacional o casi así. Nos alegramos mucho por ser un camarada ideal; ahora recuerdo muy bien aquella tarde memorable que pasamos en su casa todos juntos, vosotros, Varela, Alonso, etc. Me trajo a la memoria a Castañino sus elogios del cuadro de Luis pintado para Melella, que debe ser soberbio, como si todos los suyos o todos mejor dicho, sobre todo este que aquí tenemos, el San Eros, la santidad de la Edad Media del cuento. ¿Cuándo hacéis una fotografía y nos la mandáis? Melella es un gran fotógrafo o al menos tiene muy buenas cámaras y amigos fotógrafos, que le harán cuantas fotos quiera. Y aquí rabiamos por ver ese cuadro, aunque sea descolorido.
¿Sabéis algo de Ayala? A propósito, el retrato de Nina es muy original y muy fiel a lo profundo del modelo. Pues bien; le mandé una traducción de un artículo escrito por una profesora de aquí sobre el Premio Nobel de Literatura, así con mayúscula, y nada sé de él, como no sea lo que Luis me ha dicho: si se tratara de algo mío, me tendría sin cuidado, pero trátase de una persona que no tiene por que poner demasiado crédito en mi palabra. Si lo veis, decidle que, francamente, si le interesan el trabajo y las condiciones económicas –cinco ejemplares o seis de la revista para mandar al autor y a sus editores, pues así lo han exigido– que me lo devuelva. No es impaciencia personal, sino refleja; la autora quisiera verlo publicado pronto, sobre todo ahora con ocasión del premio otorgado a Eliot, y por mi parte quisiera verme al margen del asunto. Esto es todo. Decidle a Perrota que se ha expuesto aquí la Cantata y que gustó mucho a estudiantes y profesores, sobre todo las reproducciones. Estoy pensando en la manera de hacer una exposición en petit comité en mi sección de español de los libros de Luis. Pertenezco como miembro honorario a una de las fraternidades de estudiantes, la Kapa, Sigma, Kapa –esto será para vosotros, como para mí al principio, un galimatías– y espero que ella patrocine la idea. Ya os diré.
Bueno, jóvenes, no os quejéis de esta carta escrita con la mesa de trabajo hecha una leonera. Muchos abrazos de vuestros Oteros.
Recuerdos a vuestros padres en primer término y a la interminable lista de amigos, sin olvidar ninguno, de nuestra parte. Escribid.

[Otero Espasandín]

1948-12-13 Remitente
Carta de Otero Espasandín a Seoane. 1948
Waynesburg
Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Otero Espasandín a Seoane. 1948 en 13/12/1948


Waynesburg, Pa
13 diciembre, 1948

Querido Luis:

Si me juzgas por algunas de mis cartas anteriores al pie de la letra, no dejarás de encontrar razones para reprocharme. Por ejemplo, te he dicho que procuraría enterarme de algunas señas a las que debía enviar un ejemplar de tu monografía. Ahora por una de esas venas de españolismo que nos dan a los españoles y que no sé si tenemos derecho a reprochar en muchos casos, resulta que acabo de obtener algunos datos que te envío con mucho gusto y con el remordimiento de no haberlo hecho antes. Art Museum, Boston, Mass. –Museum of Modern Art, W. 53 St. New York City, N. Y., Art Institute of Chicago, Michigan & Adams Streets, Chicago, Ill. –Revista Artnews, 136 E. 57 St. New York 22, N. Y. –Philadelphia Art Museum, Philadelphia, Pa. –The Brooklyn Museum, New York City, N. Y. –The Museum of Art, San Francisco, Cal. –The Whitney Museum of Art, New York City. Esto es lo que ahora sé: más adelante talvez pueda enviarte más.
Ayer, sábado 12 de diciembre, recibimos tu carta del seis del mismo mes. Nos ha causado una gran alegría por todo lo que en ella decís, y particularmente te agradezco los elogios que me dedicas como escritor. Son tan calurosos, sinceros y extremados que me considero en la obligación de corresponder a ellos escribiendo ese libro de que me hablas. Desde hace más de un año me viene rondando la idea de acometer la tarea, pero si bien soy de tu parecer con respecto a Dieste, a quién un afán de perfección inhibe en detrimento de los lectores y de la Historia de la Literatura, mi caso es diferente. Una obra mía, donde no hay como en los demás libros un campo de saber más o menos organizado que me dé la pauta, requiere una cierta elaboración formal, si no ha de naufragar en un amasijo de recuerdos y anécdotas. Acaso rebase tus ilusiones en cuanto al aliento de la empresa y escriba una especie de biografía novelada cuyo primer volumen sea lo que tú anhelas: la vida global de mi aldea tal como yo la he vivido: con cohetes, gaitas, sequías, inundaciones, nieves, faenas de mil clases, nidos, escuela, iglesia, campaneros, tipos sobresalientes, el río, el monte, los juegos de la estornela, de la porca, etcétera. Otro tomo sería mi vida de estudiante en Santiago y en Madrid; otro estaría dedicado a Ribeira, con recuerdos de Dieste, Valle Inclán, Caraminas, Mosteiro, Val, Maside, Manuel Antonio, con todo aquel mar salvaje, aquellas playas, aquel Barbanza, aquellos pinos, dólmenes, mámoas, nataciones, gaviotas... Otro tomo comprendería mis peregrinaciones por el norte de África, por España durante las misiones y la guerra, por Francia, Inglaterra hasta llegar a la Argentina, que bien merece tomo aparte... Ya ves, si pienso en todo esto de que me hablas. No me lleva a escribir otra cosa que ofrecer una faceta del mundo que me ha tocado vivir que ningún otro puede hacer por mí. Ofrecer la suya mejor que yo, pero no lo que he sentido y vivido con una vehemencia que muy pocos sospechan simplemente porque, como acaso sepas, no soy muy dado a la confidencia. Justamente esto es lo que me preocupa un poco. Tendré que apelar a un recurso novelesco para hablar de mis reacciones ante el mundo como si fueran ajenas a fin de vencer un tanto esta reserva que siempre he tenido, incluso con los mejores amigos y con los familiares. Quién sabe si no inventaré un pintor que me describa, una especie de Luis Seoane que, desesperado de ver que un hipotético amigo se niega a contar su vida, se arriesga a narrarla por su cuenta y riesgo. ¡Hermosa trastada, eh! Claro está, una biografía así daría pie a trazar una hermosa galería de tipos, tales como Souto, Colmeiro, los Dieste, tú, Maside, Manuel Antonio y muchos otros que tú conoces y no conoces. Toda esa generación trágica que ahora lucha por salvarse de esta gran hecatombe que se desencadenó con la guerra de España sería en buena medida el protagonista de esta obra un tanto ambiciosa, demasiado ambiciosa para quien jamás abrigó ambiciones de escritor, ¿no crees? Pero una de las cosas que ha dejado huellas más hondas en mi alma ha sido la amistad, esa amistad sentida tan sin cálculos como se siente el paisaje, el mar, el arte, un cielo fugaz, el canto de un ruiseñor o de uno de aquellos mirlos de los aledaños de nuestras aldeas. Esta amistado estos vínculos amistosos con mil gentes en mil lugares, aún sin proponérmelo, ocuparía sin duda los alveolos más íntimos de cualquier intento de esta naturaleza y acaso fuese el móvil decisivo de la empresa misma... Ya veremos.
Estoy leyendo cosas y estudiando en relación con mi nueva tarea; sobre todo reviso los clásicos y no me falta ocasión de revalorar autores y de condenar a perpetuo desdén otros. Por ejemplo, acabo de releer las Confesiones de un pequeño filósofo, de Azorín, y me ha producido un gozo singularísimo. Hay autores que hay que leerlos un poco al margen de la pelea brutal en que estamos envueltos, dejando de lado este tono polémico que nos encrespa y las palabras fuertes que suscita. Azorín es uno. Con todas sus chocheces, con sus manías seniles, con sus resentimientos, sus pifias y otras cosas, no puede negarse que ha alcanzado finuras de sensibilidad no superadas a mi juicio por nadie desde Garcilaso acá. Por otra parte, no ha de olvidarse la sagacidad con que ha sabido valorar lo mejor de nuestra literatura, sin excluir a Rosalía, otra antena poética cuya cima penetra hondo en las regiones quietas y serenas de las almas escogidas. (Bueno, esto es un poco cursi). La Biblioteca del Colegio acaba de adquirir la colección de Clásicos Castellanos por mi consejo y mediación. Ciento diecisiete volúmenes por menos de cien dólares y con una comisión de casi un quince por cien para nuestro amigo común Trelles, que buena falta le hace. El colegio necesita libros de esta calidad para su prestigio, sobre todo ahora que celebra su centenario; pero a mí me van a ser más útiles aún. De los libros impresos en Buenos Aires no te puedes fiar. Justamente uno de estos días acaba de pasarme uno de esos incidentes de que ya me había olvidado, y es el siguiente: Estaba leyendo un trozo de la estupenda Antología de prosistas españoles de M. Pidal en la edición Austral, cuando de pronto noto que estoy en el aire. Examino el libro con el natural desconcierto pensando que sería cosa de unas líneas trastocadas, cuando advierto que falta un pliego íntegro y en su lugar hay otro repetido. Y esto se lo hacen a M. P. con toda desfachatez. ¡Qué no harán con Perico el de los Palotes! Me produjo una rabia atroz, tanto más cuando que carezco de una edición como Dios manda.
Bueno; la Navidad y Año Nuevo están en puertas. No hacemos más que explorar el horizonte de los recuerdos y localizar a los amigos. Vivimos los tres en un estado de tensión emotiva, mezcla extraña de alegría y dolor. Sobre todo nos sacan el sueño los amigos de Buenos Aires, sin frío, sin pinos nevados, sin horizonte claro, sudando indignación, retórica, hastío... Ni siquiera nos atrevemos a aconsejarles paciencia, y una sensación de fracaso o de impotencia nos abochorna. Sin embargo, no nos cabe la menor duda de que las cosas cambiarán pronto ante la fuerza de los hechos, algunos demasiado fuertes para olvidarlos. Alicia, Cuqui y yo os deseamos a los dos unas fiestas animosas, realmente alegres y esperanzadas en compañía de vuestros familiares y amigos. Piensa que, pese a todos los pesares, estás haciendo tu obra y te estás haciendo a ti mismo como artista, como escritor y en general como hombre, mientras un vacío moral y una sensación de fracaso reinan por doquier. Las cartas que nos llegan de Francia, de Inglaterra, de España y de otros puntos no dejan de convencernos de cuan afortunados hemos sido cuantos presenciamos la hecatombe pasada (y presente) desde el lado de acá. Nosotros mismos aquí, donde nada fundamental nos falta, sentimos nuestras nostalgias. Hoy mismo Alicia, (que está aquí a mi lado mientras escribo, estudiando sus cosas) me decía cuanto echa de menos esos contados amigos de Buenos Aires donde uno se explayaba a sus anchas, dejando volar corazón y cabeza atolondradamente sin temor de ser incomprendido simplemente porque un mundo común nos ligaba y unas esperanzas comunes nos sostenían. Aquí no se encuentra esta comprensión sencillamente porque nuestro mundo es un enigma para todos. Aun con el mejor deseo de entender, no pueden por carecer de ese terrible Himalaya de gozos, sobresaltos, dudas, ansias, sueños, fatigas, fracasos... Creo que Alicia comprende esto todavía mejor que yo por más generosa, más idealista, más sensible al contorno moral y con un instinto mucho más sagaz para valorar las gentes. Hay personas que se sostienen en gran medida, en medida preponderante con la cabeza, y creo que yo pertenezco a esta clase; hay otras, por el contrario, que se sostienen en la vida por cables afectivos, por el corazón. Y a este grupo pertenece Alicia, perteneces tú, Luis, y muchas otras personas entre nuestros conocidos. Para estas personas, Estados Unidos es un riesgo, hay que reconocerlo. Y si también lo es Buenos Aires o España, siempre hay una fuerte representación del mismo polo. Una de aquellas reuniones un tanto improvisadas en mi casa o en la tuya en que estábamos mano a mano unas cuatro o cinco personas durante cinco o seis horas es algo que no olvidaremos nunca, y menos Alicia, pese a todos los Clubs, donde por otra parte, la quieren y admiran y hasta envidian, y con mucha razón. ¿Comprendéis lo que son para nosotros vuestras cartas y lo que sería con mayor razón el teneros aquí?
Bueno: ¿Hablaste con Ayala? Perdóname que insista; ya te dije que estoy en una situación violenta con esta profesora, pues tuve la mala ocurrencia de aconsejarle que escribiese el artículo. Creo que Paco lo comprenderá bien, si tiene, como no dudo, instinto de escritoras nóveles. No tengo nada que reprocharle, pues es un amigo a quien estimo como sabes. Pero quisiera verme libre del asunto de una vez.
Dime las señas de Melella, que las perdí o cambió de casa. Le escribí una carta creo que a French, y no creo que la haya recibido. No te olvides llevado de tu entusiasmo por mis dotes de escritor. ¿Llegan libros de Galicia? ¿Hay por ahí la Gramática de Saco y Arce? ¿Y el Valladares? ¿Qué hace el Centro Gallego? ¿Y Castelao? ¿Y Prada y demás amigos? ¿Y Mariano Gómez? ¿Y Cuadrado? Dile que espero su libro. ¿Cómo va Nova? Dile a Perrota que aquí gustaron mucho Mar Dulce, la Cantata, y otros libros impresos por ellos. Ahora estoy exponiendo, en complicidad con la Bibliotecaria, varios libros ilustrados sobre la naturaleza. A continuación, haré una exposición de tus libros si me dejan como espero la vitrina. Habrá que ocultar ciertos desnudos por tratarse de una [manuscrito na marxe esquerda:] ciudad y hasta de un país no muy fogueado en estas cosas. Muchos abrazos, Luis y Maruja, de los tres y nuestros cariñosos saludos para vuestros padres.

Otero

[Manuscrito na marxe esquerda da primeira folla por Alicia:] Ardemos en curiosidad por saber cuando os vais, a que parte de Francia, que planes tenéis, cuando venís a vernos... no nos contáis las cosas a la mitad. Felices Pascuas a todos de

Alicia

1948-12-23 Mencionado/a
Carta de Fernández del Riego a Seoane. 1948
Vigo
Nova York
Bos Aires
Orixinal Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Fernández del Riego a Seoane. 1948 en 23/12/1948

Vigo 23-dic. 1948
Sr. D. Luís Seoane
Bartolomé Mitre 3793. 2º F.
Buenos Aires


Mi querido amigo:

Recibí tu cariñosa carta, con la monografía que me acompañas. Las reproducciones de tu pintura han sido para mí una verdadera revelación, pues desconocía por completo la labor que en este orden realizaste. Aún no tuve ocasión de hablar con Maside, pero supongo que su impresión será tan grata como la mía. Observo que estás realizando una obra de gran envergadura y que no has perdido tiempo. Y ya no sólo en el campo del arte, puesto que como anteriormente te dije, las narraciones de Tres hojas de ruda y un ajo verde son francamente interesantes y de un original e indiscutible valor literario.

De Prada no sé nada hace la mar de tiempo, a pesar de que le he escrito tres cartas, a ninguna de las cuales tuve contestación. No me explico a que puede ser debido su silencio, que no es en él norma habitual.

No sé si sabes que estoy dando remate a una Antología de la lírica gallega. Pretendo hacer una cosa nueva y rigurosa. Representaré en ella, ampliamente, a nuestros poetas mayores, mientras que para los poetas menores dejaré poco espacio; fuera dejaré, como es lógico, a todos los poetastros que, por el mero hecho de escribir en gallego, no son acreedores a la selección. Veremos si consigo una cosa que resista la lectura de cuantos se interesen por los verdaderos valores líricos. Por cierto que he solicitado de Blanco Amor y de Otero Espasandín una colaboración que no me prestaron no sé porque causas.

Hace unos días recibí carta de Colmeiro, anunciándome el envío de la monografía de Dieste. Cuando ésta llegue a mi poder, le contestaré.

Próximamente te enviaré el artículo–resumen de la labor cultural realizada en Galicia durante el año que ahora termina. En él recojo, también, la realizada ahí de la que yo tengo noticia.
De Plácido no tengo noticias hace tiempo, de manera que no sé si a estas horas se hallará en Londres. La última carta que me escribió estaba fechada en Portugal; en ella dedicaba un gran espacio a contarme las gracias de su hija, que es ahijada mía. Tiene ya cuatro hijos y son para él una verdadera obsesión, pues siempre está pendiente de ellos. De todos modos, y aún cuando no hubiese llegado a Inglaterra cuando tu vayas, puedo yo dirigirte a personas que te orienten durante tu estancia allí. No tienes más que avisarme y te enviaré dos ó tres cartas de presentación para gentes interesantes en el terreno literario.

Fole sigue viviendo en Lugo. Me escribo con él con bastante regularidad. Su dirección es “Cine España – Lugo”. Constantino Díaz se estableció de abogado en Mondoñedo y creo que trabaja mucho. José María Domínguez está en Inglaterra desde hace varios años, creo que de lector de español o algo así, en una Universidad británica.

Te agradezco tu gestión sobre la corresponsalía de la Revista del Centro Gallego. Varias veces te pedí que me la enviases regularmente. ¿No podrías hacerlo a partir de la llegada de esta carta? Nada más por el momento. En espera de tus noticias, te envía el cordial abrazo de siempre.


Fernández Riego

[Manuscrito]
Varios amigos de aquí me preguntan sobre las bases que rigen actualmente para poder optar al concurso del Centro Gallego. ¿Quieres hacer el favor de indicarme lo que haya acerca del particular?

1949-01-25 Mencionado/a
Carta de Seoane a Fernández del Riego. 1949
Bos Aires
Vigo
Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Seoane a Fernández del Riego. 1949 en 25/01/1949

Buenos Aires, 25 de enero de 1949
Sr. D. Francisco Fernández del Riego
Vigo.


Querido amigo:

Me alegro que te hubiese interesado la monografía de Lorenzo Varela sobre mi pintura y me gustaría conocer la opinión de Maside. He trabajado mucho, no siempre con buenos resultados como es natural, pero desde el 45 me siento seguro en pintura, y aunque cambiando y volviendo a empezar y ensayando técnicas distintas etc., estoy contento sobretodo de lo que tengo que hacer. A Colmeiro, a Dieste, etc., les interesa mucho lo que hago y la crítica de arte de aquí y de Montevideo, bastante estúpida y petulante, me cuentan entre los pintores más destacados a pesar de mi “extranjería”.

Desde luego como habrás podido notar en la monografía, toda mi obra está dedicada a Galicia, así como toda la hecha por casi todos nosotros en América y mi único deseo actual es poder exponerla pronto en cualquiera de las ciudades de nuestra tierra. Pero dejemos esto. De todas maneras te advierto que las reproducciones de la monografía no dan la menor idea del color y de la materia de mis cuadros que es, a mi juicio, lo más importante de ellos.

Para tu antología de la lírica gallega te envío nuevamente los cuatro poemas de Lorenzo Varela y la Muiñeira de Dieste, hechos como prólogo todos ellos a 2 ediciones de libros de grabados mios, Maria Pita e tres grabados medioevales, y Muiñeira, que es a mi juicio lo mejor publicado en América en idioma gallego de poesía en los últimos años. Lorenzo Varela publicó hace cuatro o cinco años Torres de amor poemas en castellano que tuvieron extraordinario éxito en todo el continente. Después publicó diversos libros de crítica de arte y un prólogo magnífico a una antología hecha por él mismo de crítica de arte de Baudelaire . Continúa publicando poesía en revistas literarias y creo que ahora tiene en preparación otro libro. Es de Monterroso, Provincia de Lugo, aunque nacido por accidente como muchos otros gallegos en La Habana.

Blanco Amor no ha publicado nada en gallego por lo menos desde Poema en catro tempos y su poesía castellana es muy mediocre. Otero Espasandín ha publicado algún que otro poema suelto que trataré de encontrarte. El no guarda nada suyo de poesía porque es un hombre extraordinariamente descontento de lo que hace. Estos dias leí la noticia con un breve resumen, de que un profesor Flores , gallego, dió una conferencia en la Sorbona sobre poesía gallega contemporánea, citando a gente muy dispar como por ej. Aquilino y Castroviejo y a otros quizá nuevos a quienes no conozco. Creo desde luego que tu antología tendrá mucho éxito y hace verdadera falta, pues las que existen, las de Alvaro , están hechas con un criterio de amontonarlo todo y publicarlo todo, absurdo, y son realmente malas.

Colmeiro llegó el 20 de este mes a París. Aún no tenemos noticias de él. Dieste debe de llegar tambien uno de estos dias a Amberes camino de Francia e Italia. Yo marcharé a fines del mes que viene a Francia, estos dias estoy arreglando mis documentos, permisos para sacar cuadros, etc. Todos vamos nuevamente a la ventura, sin dinero, con el suficiente para resistir tres o cuatro meses y emigrantes al revés. Esto no se puede soportar más tiempo. Me interesaría si te parece oportuno y puedes hacerlo, que les escribieses a tus amigos de Londres sobre la posibilidad de una exposición mia en esa ciudad. Yo les enviaría, mandándome tu las direcciones, datos, monografía, etc. Sería para la temporada que viene, alrededor de octubre.

El Centro Gallego espera respuesta a una carta que te escribió designándote corresponsal y te van a escribir hoy o mañana solicitándote la compra de fotografías para la tapa de la revista. Al comprarlas debes de tener en cuenta que las de Ksado anteriores al año 38 son muy conocidas en esta.

Escríbeme enseguida. A Maside voy a escribirle unos de estos dias. Saludos. Te abraza tu incondicional amigo:

L. Seoane

1949-02-05 Mencionado/a
Carta de Fernández del Riego a Seoane. 1949
Vigo
Bos Aires
Orixinal Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Fernández del Riego a Seoane. 1949 en 05/02/1949

Vigo 5-feb 1949
Sr. D. Luís Seoane López
Buenos Aires


Mi querido amigo:

Acabo de recibir tu carta. Ya me he dado cuenta de que las reproducciones de tus cuadros que figuran en la monografía de Lorenzo Varela no pueden dar la impresión del color y de la materia de esos cuadros. Sin embargo, aun sin contar con ese hecho importantísimo, lo cierto es que revelan un verdadero temperamento pictórico. Por eso no me extrañan los éxitos que has logrado, y los que lograrás en el futuro. También yo tengo deseos de ver a Maside para cambiar impresiones con él sobre tu pintura. Hasta ahora no pude hacerlo porque lleva una temporada en Santiago. Sin embargo, no tardará en venir a Vigo. Estoy seguro que su opinión habrá de ser semejante a la mía. Por cierto que tu libro Tres hojas de ruda... le ha gustado mucho. Una tarde hemos hablado de él y me dijo que lo había leído y que lo encontraba interesantísimo y original.
Te agradezco mucho los poemas que me envías para la Antología. El de Dieste, sobre todo, tiene un gran encanto poético. Me interesaría mucho que me enviases alguno de Otero Espasandín para añadir a los que ya tengo, así como algunos datos biográficos suyos. ¿Lo harás? Si en alguno de sus artículos o publicaciones figurase alguna opinión del autor sobre la poesía, también te estimaría que me la mandases. Pienso estructurar la Antología, de un modo parecido al que siguió Gerardo Diego para la suya de líricos castellanos contemporáneos.

Siguiendo tus indicaciones, uno de estos días escribiré a Londres para que me indiquen las posibilidades de una Exposición de tu pintura allí. Cuando obtenga contestación, te escribiré para que tú les remitas los datos necesarios. Si para entonces has salido de viaje, envíame la dirección donde te encuentres.

Supongo que el Centro Gallego habrá recibido una carta mía aceptando la propuesta que me hicieron. En ella les remití la primera colaboración. No sé si responde al propósito que ellos tienen, pues nada me precisaron acerca del particular. Yo les pedía instrucciones concretas para ajustarme a ellas en lo futuro. Hasta ahora no recibí contestación, ni tampoco la carta de que me hablas sobre la compra de fotografías para la portada de la Revista.

Te agradecería que les indicases, en mi nombre, que me hagan efectivo el importe del premio del concurso de 1946, en la forma que tú creas más oportuna. Hace mucho tiempo que me comunicaron que estaba a mi disposición, pero yo lo fuí dejando. Convenía, también, advertirles lo de la parte que me corresponde por ser el trabajo en gallego, ya que nada me decían acerca de tal extremo.

Esta noche vamos a darle una cena–homenaje a Laxeiro, por el éxito alcanzado en su última Exposición. Te advierto que exhibió en ella cuadros recientes, de verdadero interés.
Recibe el fuerte abrazo de siempre, de

F del R.

1949-02-08 Remitente
Carta de Otero Espasandín a Seoane. 1949
Waynesburg
Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Otero Espasandín a Seoane. 1949 en 08/02/1949


[Manuscrito:] Febrero 8, 1949
Waynesburg, Pa.

Querido Luis:

Tu carta tan esperada no me ha causado sorpresa, pues su desacostumbrada tardanza fue para mí indicio de que lo dicho en la anterior iba adelante; lo que sí me sorprendió fue lo de Dieste, pues aunque admitía la posibilidad de que se fuese, no pude sospechar lo fulminante de la solución. Sin temor de envenenarme, sospecho que me cabe gran parte en el honor y la responsabilidad, si hay lugar a ella, de haber desbaratado el grupo con mi ejemplo primero y con mis cartas después. Debo reiterar, sin embargo, que nunca me he propuesto otra cosa que ser sincero y dar expresión más o menos apasionada a mis sentimientos. Yo me alegro infinito de vuestra salida a la aventura; os esperan grandes emociones, el redescubrimiento del mundo con sus espacios, sus misterios, sus dramas, sus luces y sus noches. Yo hubiera sido feliz si os pudiera haber traído conmigo; mi impotencia, nuestra impotencia, mejor dicho, pues Alicia siente lo que yo en este caso, ha mermado mi felicidad aquí; y aunque con forzada lentitud, no he dejado de hacer indagaciones. Hoy mismo recibí carta de Barbudo desde Washington en la que me expresa su pesimismo sobre vuestra venida, entre otras razones porque la Argentina es para el común de las gentes de aquí algo entre lo posible y lo imposible, entre la realidad y el sueño. También recibí hace días carta de Souto, a quien pedí consejo sobre tu caso, y espero en estos días su contestación a la segunda carta. Como él estuvo aquí y piensa volver y talvez pronto, le hice varias sugerencias y preguntas. La dificultad es que, con carácter permanente, sólo se puede puede entrar como profesor, y aun así, se necesita haber estado enseñando los dos años inmediatamente precedentes. Como pintor acaso sea posible venir también, pero se necesita la mediación de gentes muy especiales; esta es la razón de mi segunda carta a Souto, quien sólo conoce ilustraciones tuyas y que le parecen tan buenas que, una vez aquí, podrías defenderte con ellas. Aparte de mis gestiones, creo que debes escribirles; de seguro le das una gran alegría. Sus señas son: Paseo de la Reforma, 219. México D. F. México. Aunque tú vayas, no está demás atar cabos, sobre todo en momentos como los presentes. Barbudo está disfrutando una beca de la Gugenheim para hacer un estudio de las ideas religiosas de Unamuno. Parece encantado de la vida, pues tiene un buen sueldo aun sin saber hablar inglés. Se queja de faltas de noticias de Nova y de Varela.
Volviendo a lo vuestro tras este rodeo, no de propio descargo, sino para desahogar la pena que me causa ver que no tomáis el rumbo de Nueva York, creo justificada, muy justificada, vuestra decisión. Y ni que decir tiene cuánta suerte os deseamos todos. Europa es muy varia, hay mil sitios donde luchar y vivir; aun reconociendo que París puede ser el ideal para un pintor, no creo que debáis cegaros con él, y cortaros otras posibilidades. Talvez en el campo –ese maravilloso campo francés– podáis trabajar con más desahogo económico y hasta con más comodidades. Con exhibir en París de vez en cuando puede ser suficiente; el mismo Picasso vive ahora fuera. Tu idea de exponer en Londres me parece muy buena; en París puedes procurarte miles de señas e informes sobre galerías, etc. No olvides que hay ciudades muy importantes en Inglaterra además de Londres: Manchester, Birmingham, Edimburgh, etc. Creo que si puedes entrar en Inglaterra, te espera un gran porvenir, pues tus cosas, en especial las menores, te abrirán muchas puertas con los editores. Tendrás también una riqueza asombrosa de tipos ciudadanos y campesinos que estudiar. Es muy conveniente que lleves contigo una colección o varias de los libros; les pondrán los dientes largos a los editores londinenses. Sacrifica otras cosas si es necesario.
Siento mucho estar con los bolsillos vacíos, como Maruja os habrá dicho, como consecuencia de trabajar uno solo y del tratamiento de Alicia; si no os hubiera enviado unos dólares con una satisfacción inmensa. Como acaso sepáis, estamos todavía endeudados y la familia de España se encuentra en la miseria prácticamente. Pero aun así, si en algún caso nos es posible hacer algo, no lo pensaremos un instante. Te aconsejo que dejes todo en orden: nacionalidad, trámites oficiales, etc. No se sabe lo que puede sobrevenir de un momento a otro; es posible y deseable que nada grave pase, que las nubes que hoy cierran el horizonte pasen sin dejar rastro. Pero la prudencia no está reñida con la audacia ni con el heroísmo; te hablo como hablaría a un hermano, sin pusilanimidad, pero un tanto escarmentado. Por aquí hay cientos de españoles con nacionalidad norteamericana que no tienen porque avergonzarse de haberla adoptado, sino que se consideran afortunados por ello; Dieste encuentra ahora unas facilidades como uruguayo muy valiosas; tú harás muy bien si utilizas cuanto te sea de provecho tu nacionalidad argentina. Procura dejar bien tus cosas con el Centro Gallego también; bien que mal ha sido una ayuda y en la revista has hecho cosas que no se pudieran haber hecho de otra manera. Sin renunciar a nada esencial, sin hacer nada que nos abochorne, hay muchas posibilidades que no hay que desperdiciar; y esto es válido no sólo ahí, sino más aún en Europa. Sé firme, pero no te dejes dominar por fanatismos estériles, sobre todo ahora que hay mucha gente dispuesta a sacar partido de ellos mientras les conviene y a saltárselos a la torera cuando conviene.
Espero que no me olvidéis; que me sintáis tan cerca como yo os sentí y siento a todos vosotros. Cada día estoy más convencido de que lo que vale en la vida es lo que comparte, lo que nos liga a nuestros amigos, a nuestros familiares, a lo que a veces pudiera parecer intrascendente. Por eso considero la pérdida de una amistad como lo más grave que puede ocurrirme. Tú tienes amplio campo por delante; tienes juventud, tienes genio o, si quieres, madera de artista de alta calidad; tienes dotes de trabajador; tienes salud; entusiasmos y muchas cosas más. Yo te deseo la suerte, ese algo del que nadie puede estar seguro y tan necesario como lo demás. Creo que debes tratar de sacar partido siempre de tu optimismo y desterrar para siempre, filosóficamente, el desaliento y el malhumor. Si inspiras optimismo al borde mismo del abismo, no caerás en él; si por el contrario, te obstinas en sentirte perdido en una balsa de aceite, te ahogarás. Busca la alegría recóndita en los demás y esta alegría te reconfortará a ti.
Bueno, perdóname estas tonterías, pero no las olvides, aunque solo sea por la intención que las inspira. En cuanto a tu pintura, simplifica, simplifica, aligera, depura, pule, sé paciente, cauto, frío; piensa que el arte es el genio de domar el genio; la fuerza de someter la fuerza hasta el punto de que la fuerza, sin dejar de existir, no se advierta si no a la larga. Una sonrisa puede tener más fuerza que un torso de coloso. Afortunadamente, estás de vuelta de estas cosas, y Francia es el país de la fuerza sometida a razón. Cada día veo más claro que una mantilla de Goya, o un abanico, son más explosivos a la larga que sus toros o sus caballos os sus demonios. Nuestro paisaje gallego puede decirte muchas cosas a tu manera, como se las ha dicho a Colmeiro y hasta a Souto. En Francia vas a encontrar un paisaje muy parecido. Ojo a él, y lo mismo al mar, a ese mar que te va a salir al paso muy pronto como un milagro. ¡Lástima que no vayas en un barco de carga! Para estudiar es ideal. Otro consejo: ¡Oculta tus entusiasmos a quien no puede entenderlos o, peor aún, entenderlos mal!
Creo que debo acabar esta interminable carta, aunque tengo la sensación de no haberte dicho nada que valga la pena. ¡Tanto hay que se nos escapa sin saber cómo de entre las manos! Sobre todo cuando uno siente la necesidad de revelarse en toda su plenitud, sin reserva alguna. Te imagino frente a las costas de nuestra España, aunque no será tan nuestra como lo ha sido, como cuando estaba limpia o más limpia de curas, de beatas, de filibusteros, de adulones... Esos miserables ni aprenden ni olvidan, pero siempre se las arreglan para vivir al amparo de situaciones de excepción.
Me imagino que estarás negro de trabajo, pero quisiera que no olvidaras mandarnos aquella conferencia de Alicia y los números de la Revista en que aparecieron cosas mías. Cualquier amigo del Centro puede hacerlo por ti si se lo encargas bien. Mientras que seguías allí, no nos urgía mucho recuperar estas cosas, pero ahora prácticamente Buenos Aires se queda vacío para nosotros, pues si bien tenemos aún amigos ahí –y no quiero mermar su categoría– no te puedes fiar de ellos para cosas de éstas. ¿Si ves al profesor Vera, quieres darle mis señas y decirle que Trincado acaba de llegar a Nueva York, supongo que huyendo de la quema venezolana? Me lo ha dicho Barbudo. Dile que le agradecería el envío de los libros publicados por él en Buenos Aires –Nova y Losada–, pues aunque tengo la idea de haberlos traído, no sé que ha sido de ellos, y aquí hay algunos matemáticos que han demostrado curiosidad por ellos y quién sabe si algún día pueden ser traducidos. Y tú no dejes de escribir aunque sólo sean tarjetas desde los puertos de toque. Nosotros procuraremos hacer lo mismo tan pronto como tengamos vuestras señas.
De Ayala no tuve carta; pero no te preocupes. Si no escribe él, le escribiré yo.
Muchos saludos a los amigos del grupo: Farias, Varela, Cuadrado, Torrallardona, Mallea, Sirio, Merli, los de López, Romero, Castañino, Alonso, Anthonisen... y así hasta el infinito. Para vosotros dos un gran ¡Hurrah!... y mucha suerte y un abrazo de vuestor

Espasandín

[Manuscrito na marxe esquerda da primeira folla:] Mucha suerte y prosperidad os desean

Alicia y Cuqui

[Manuscrito na marxe esquerda da última folla:] Mandad las señas cuando las tengáis.

1949-07-04 Remitente
Carta de Otero Espasandín a Seoane. 1949
Waynesburg
Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Otero Espasandín a Seoane. 1949 en 04/07/1949


Waynesburg, Pa. USA
4 de julio de 1949

Amigos Seoanes:

Hemos recibido vuestra carta de 31 de mayo con la alegría que podéis suponer; temíamos haber cometido alguna indiscreción en nuestras cartas anteriores para explicarnos vuestro silencio, y este temor quedó disipado con la llegada de dicha carta.
No nos es nada difícil comprender vuestra alegría al dejar atrás el Río de la Plata y entrar de nuevo en contacto con un mundo más vasto y más a tono con nuestras tradiciones culturales y personales. Después, ese París, por el que yo pasé sólo una vez como un relámpago con la impresión de perseguido por los gendarmes, debe ser algo fantástico a fuerza de representativo del genio e idiosincrasia del occidente de Europa. Os imagino paseando maravillados de calle en calle, de iglesia en iglesia, de museo en museo, de parque en parque con esos ojos maravillados de quien descubre fuera de sí el mundo interior, los últimos rincones de ese orbe que nos acompaña y que sin embargo ignoramos y necesita ser reiterado a cada paso para que la vida tenga sentido. ¡Cuánto nos alegramos de saberos ahí contentos y maravillados a ratos, después de tantos años de soñar con la salida al mundo que realmente se ama y se anhela profundizar! También yo anhelo ese mundo de aquí, a pesar de encontrarme bien, mejor que nunca, quizá. Con frecuencia, tratamos de descubrir el mundo de allá. Hace una semana nos fuimos los tres por una carretera apartada que corre al pie de un regatillo análogo a los de Galicia, de Asturias, Santander, Vascongadas... Después de un día calurosísimo había refrescado y daba gusto apretar el paso. Los perros de los granjeros salían a darnos el agasajo, un pájaro muy divertido nos dio una especie de serenata a dos metros de nosotros, pero una serenata llena de sorpresas entre irónicas, simplemente cómicas, graves y hasta de una sencilla humildad.
Si –nos decíamos–, esto recuerda lo nuestro, es igualmente maravilloso, más fogoso, más rico... Pero le falta algo, acaso lo humano, el canto de una campesina, el toque de una campana, el humo de unas chimeneas, el canto de un carro, una frase amistosa bien modulada y acordada con el eco devuelto por un cerro o una cañada. Este algo no puede encontrarse en todo este continente, estoy convencido. En cuanto te salta a los ojos una ciudad europea cualquiera, lo comprendes. Pero si bien se piensa, no es de extrañar. Las cosas del espíritu cuajan lentamente, necesitan siglos de siglos para tomar cuerpo, para cristalizar, y aquí puede decirse que, para el caso ayer, vagaban los indios de un lado para otro persiguiendo el búfalo y el pavo silvestre. Cuando en Galicia descubrías una mámoa o un grupo de ellas, te sentías proyectado hacia un pasado tuyo, hacia tu propia cuna, hacia la raíz de tu estirpe. Habían venido e ido tribus, habían nacido y muerto afanes, habían tomado cuerpo mitos y creencias bajo tus propios pies, y con todo aquello te sentías solidarizado. Por el contrario, aquí barrieron todo lo que había, que no era mucho, hace unos siglos, y encima se establecieron unos europeos sin una muy clara noción quizá de lo que dejaban en pos; y sin esa virtud de la vieja pipa que crea el vino auténtico, sin ese poso del tiempo milenario, cuajado en piedras, en labores, en ruinas, librotes, dibujos, cuentos y otras cosas, se dejaron engañar por la riqueza, por una noción somera de progreso, por una libertad no muy necesaria aquí, porque el coeficiente de inquietud es pobre relativamente aún. Cuando los reveses vengan, cuando el dolor haya dado sus frutos, cuando la soberbia sea abatida, que lo será tarde o temprano, no sé si para bien o para mal, América del Norte empezará a ser otra cosa más cercana a Europa, empezará a ahondar en su propio espíritu en busca de lo que esta civilización no tiene ni puede tener. El paisaje se humanizará, será percibido, cantado, pintado, mezclado con los huesos, las cenizas, las ruinas... y el nuevo licor del alma humana empezará a gotear en la roca verdinosa del tiempo, del tiempo histórico, humano, vivo, que ahora Alicia y yo echamos de menos cuando nos lanzamos por estos caminos sin coches de negocios.
Dile a Colmeiro que he recibido su carta, pero que no me es posible darle de momento los informes que me pide. Saint-Guadens, el director de Bellas Artes del Carnegie Institute está casi siempre fuera y sólo por casualidad se le pesca en Pittsburg. De todos modos, si puedo averiguar algo provechoso para vosotros, os lo comentaré en el acto. Por vuestra parte, no tardéis en escribir contando cosas, sean cuales sean. Aquí vuestras cartas son muy bien recibidas por los tres y leídas y releídas. Las cosas de afuera aquí apenas repercuten y si lo hacen cobran un tinte muy especial, pues se interpretan en función de los intereses y opiniones de Norteamérica. ¿Se publican libros por ahí? ¿Cómo se piensa en los círculos españoles? ¿Y en los artísticos? Contad, contad. ¿Qué es de Baltar? ¿Tenéis sus señas? No sabemos nada de Buenos Aires. Sólo Trellez me pone unas letras de vez en cuando. Creo que hay una depresión tremenda por allá, pero este fenómeno se va generalizando por todas partes, hasta por aquí, donde la situación económica del mundo se sigue con ansiedad.
Alicia y Cuqui están bien aunque, como yo, aplanadas con el calor. Estamos pasando una racha de altas temperaturas que hacen particularmente penosas las clases de verano y las labores de la huerta. Os estoy escribiendo en mi mechinal en shorts y zapatillas, las únicas prendas tolerables. Las dos os mandan muchos recuerdos y Cuqui se siente halagada por esa dedicatoria de las flores parisienses. Muchos abrazos a Colmeiro y demás amigos, justamente con los que os envía a vosotros.

Espasandín

[Manuscrito por Alicia:] Un abrazo a los dos. Escribid y contar cosas. Aquí estamos pasando ahora un calor digno de Buenos Aires que nos tiene agotados; aquí todo es por lo grande, cuando hace frío es espantoso y cuando hace calor, te asas.

Alicia

1949-09-23 Remitente
Carta de Otero Espasandín a Luís e Maruxa Seoane. 1949
Waynesburg
Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Otero Espasandín a Luís e Maruxa Seoane. 1949 en 23/09/1949


Waynesburg, 23 de septiembre 1949

Queridos Luis y Maruja:

Casi una a continuación de la otra, recibimos vuestras cartas. Sabíamos por unas líneas de Elena que os encontrabais en Inglaterra con los Dieste y Anthonisen, pero todo parecía muy vago. Por otra parte, tuvimos una carta de Colmeiro desde Vigo; esta carta también nos dejó patitiesos, y una vez que reaccionamos, nos produjo gran alegría saberle otra vez en directo contacto con aquella vida, con aquella luz, con aquel paisaje cuyo secreto conoce como pocos. Todo un mundo de recuerdos se me echó encima y a Alicia le pasó otro tanto, así que por más de una semana anduvimos amorriñados pensando en Galicia, la misma de Colmeiro, la de todos los amigos más íntimos. También vuestras noticias fueron para nosotros un revulsivo sentimental. Alicia conoce bien Richmond y paseó varias veces por ese parque; allí embarcamos en distintas ocasiones para ir a visitar Hampton Court. También dimos vueltas por el Támesis por distintos sitios, y este revulsivo nos trae muchas evocaciones, especialmente de cuando vivíamos en Reading con Garrán. Me habría gustado contestaros inmediatamente, pero estamos a comienzos de curso y estas cosas aquí son en extremo complicadas. Todo el profesorado se halla obligado a participar en mil ceremonias, unas de día, otras de noche, algunas cortas, otras larguísimas. Aún ahora estoy con los líos de horarios, programas, libros de texto, estudiantes que abandonan unas asignaturas para tomar otras, etc., etc.
Elena nos dice en una carta reciente que estuvo en tu exposición y allí os presentó el amigo Garrán. ¿Qué pasó? ¿Qué dice la crítica de tus cosas? Ardo en curiosidad por saberlo, pues aparte del gran mundo del arte que se encuentra en toda gran ciudad, el público medio es en Inglaterra bastante romo. Además los años de guerra debieron ser fatales para la educación del gusto artístico. Nos alegramos de que os guste Inglaterra. Para trabajar es un sitio excelente, porque entre otras muchas cosas muy agradables nadie tiene interés en amargarte la vida con pequeñas jactancias, intolerancias, pedanterías... Todo esto, aunque debe existir en lo profundo en alguna medida, está controlado y su manifestación es siempre un asunto de mal gusto. Otra ventaja es que todo el mundo trabaja y en firme, y aunque a veces se eche de menos alguna de aquellas reuniones de España y la Argentina, siempre hay otros modos de compensarlo con una visita a un museo, con un paseo por un parque, con la compra de un libro... Pero todo esto que te digo es ocioso ahora, que estáis ahí y podéis comparar esa vida con muchas otras. Sólo os diremos que nosotros en este que se llama el Paraíso, y que en muchas cosas lo es, añoramos Inglaterra, sobre todo Alicia que tanto ha sufrido aquella desfachatez envidiosa, aquellas jactancias de esposas de prohombres bonaerenses. ¿Por qué no tientas alguna editorial ahí, mostrando tus colecciones, no las más avanzadas como Botella al mar, sino las de EMECÉ y Nova? El libro ha sido siempre ahí objeto de una atención singular y los editores e impresores han dado bastantes facilidades a personas de iniciativa.
De Dieste tengo promesa de una carta de contestación a otra mía; veremos cuando cuaja. Anteayer tuve carta de Souto. Se le casó la hija y el hombre está aplanado. Me habla de problemas de adaptación, de sus anhelos de volver a Galicia, de una exposición que tiene solicitada de Cuba, de la posibilidad de venir a Estados Unidos, etc. y me ruega que le escriba y que con “mi equilibrio y serenidad” le dé ánimos en esta hora crítica. Claro está que le voy a escribir, aunque el sólo escribe cuando tiene nostalgias. Me pregunta por vosotros. Una de las buenas cosas de nuestro grupo céltico es sin duda esta cohesión espiritual, por encima de esos politiqueos y doctrinalismos que tanto han quebrantado a otros grupos. Yo creo humildemente que no debemos perder este sentido de la estima y de la cordialidad personal, sino que es necesario robustecerlo y generalizarlo tanto como sea posible. Claro que no siempre está uno de humor para escribir, pero es un sacrificio que vale la pena de ser aceptado.
Dile a Garrán, si le ves, que le recordamos a él, a la señora y a Mañí y que les deseamos a todos mucha suerte. No sé si alguna vez en Buenos Aires te he dicho cuando me dolía no estar en condiciones de hacer algo a su favor, pues bien sabía por que condiciones estaba pasando. Hablé, entre otros, a Cimorra y a Roberto, pero como yo, se mostraron impotentes.
Bueno, amigos, que tengáis la suerte que merecéis. Aquí muy ocupados todos, cada uno a su manera. Alicia dio ayer una conferencia en Washington, Pa. en un club universitario muy numeroso y parece que tuvo mucho éxito. Cuqui está en cama con anginas y yo tengo la cabeza hinchada de nombres de alumnos nuevos; hay tal entusiasmo por aprender español que no nos damos a basto.
Saludad a todos los amigos comunes de nuestra parte y hasta la vuestra, y que sea larga, que llegue pronto y que traiga muchos éxitos.

Abrazos de

J. Otero

[Manuscrito por Alicia:] Queridos amigos:

Nos alegramos de que estéis ahí y os guste como a nosotros, pero sentimos el reúma de Luis. Talvez no le convenga vivir en Richmond. ¿Qué tal la exposición? ¿Mucho éxito? Daros un paseo por Regent´s Park de nuestra parte y otro por New Gardens.
Otro día escribiré más, ahora andamos locos de compromisos ineludibles (porque si no los eludiríamos de buena gana).

Un abrazo de Cuqui y otro mío.

Alicia

1950-01-02 Mencionado/a
Carta de Seoane a Fernández del Riego. 1950
Bos Aires
Vigo
Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Seoane a Fernández del Riego. 1950 en 02/01/1950

Buenos Aires, 2-I-1950.
Sr. D. Francisco Fdez del Riego
Vigo


Querido del Riego:

Debí de haberte escrito antes a ti y a Maside y a Laxeiro y a todos a los pocos días de llegar a esta, pero no pude. No puedo explicaros lo que fueron para mí las dos o tres horas de nuestra estancia en Vigo. Vosotros debeis de comprender. No recuerdo las calles, ni el café, ni el bar donde estuvimos. Solo recuerdo vuestros rostros, vuestros gestos tan familiares míos y que los años no habían borrado de mi memoria y la expléndida (sic) pintura de Maside y de Laxeiro. Quizá no debería escribir sobre esto. La salida de Vigo fué para mi mujer y para mí algo que nunca olvidaremos: aún siento el calor de vuestros abrazos. Perdóname por escribir todo esto. Hace algunos años, bastantes, en la época en que tú y yo eramos estudiantes de Facultad nos hubiesemos reído de una carta comenzada como esta. Nos sentíamos entonces más libres de sentimientos y soberbios y todo, esto, los sentimientos, todo, nos parecía una forma de literatura. ¡Como nos hubiese gustado quedar en Galicia! Por vosotros, por el aire, por el mar por todo cuanto constituye Galicia, pero no puedo: yo vivo a mi manera, como puedo, mi desprecio y mi esperanza. A todos os encontré igual que siempre. A Maside, a quien debo innumerables lecciones que seguramente no sospecha haber dado y a quien admiro profundamente por su pintura, por su virtud. A Laxeiro inquieto y valiente en su pintura, como emocionado por todo lo que le rodea. A Valentín , a ti que no has perdido ninguno de tus fervores y que eres con unos pocos, muy pocos más, una excepción de aquellas generaciones de estudiantes voceadores que solo tenían, se vió después, espíritu de clan. Por otra parte, a la Alvarez y a Collazo me pareció conocerlos de siempre. Estaba preparado para ello, pues fueron temas de muchas conversaciones con Plácido que como a nosotros no los olvida. Perdóname por todo esto que escribo pero quizás quedo más libre del recuerdo de esas horas de Vigo escribiéndolo. Me hizo bien y mucho daño haber pasado por Vigo. Ahora estoy de nuevo en esta soledad tremenda de Buenos Aires. Pintando y soportando una ciática que arrastro desde París y que no me abandona. Conseguí que el Centro Gallego aprobase un pequeño plan de ediciones de libros de divulgación. Aparecerán primero cuatro libros y son encargados ahí. A ti te encargarán uno que debes hacer, aunque no esté su tema entre los que más frecuentas. Las danzas populares gallegas. Tambien le encargan a Otero, a Carro y, a pesar mío, a Filgueira . Se le encarga Las ciudades gallegas , Las catedrales gallegas y La artesanía en Galicia . La colección serán unos treinta volumenes y está destinada al público gallego y ageno (sic) a Galicia. Pagarán 1.500$ por cada tomito. Es necesario que hagas el que te encargan, pues si encuentran dificultades es probable que no hagan nada. Los gallegos de aquí no sienten entusiasmo más que por el comercio. La mayoría desarrolla muy utilmente su entusiasmo. Tambien necesito que me envíes como “Ronsel” de tus noticias para el Centro Gallego dos o tres cuartillas sobre Maside y Laxeiro tratandolos por separado y en castellano. Si tienen alguna nueva foto que te la den. Envía todo al C. Gallego. Estas cuartillas tuyas sobre Maside y Laxeiro hazlas llegar urgentemente, para formar parte de un plan de preparación de una exposición de los dos aquí. Por favor no hables con nadie de esto pues tanto puede tener éxito, como fracasar. Leí tu libro que me pareció expléndido (sic) y en este mes publicaré un comentario sobre él. Ya lo verás y supongo que sabrás perdonarlo. Envíame el comentario que hiciste para La Noche de mi estancia en París. Me gustaría tenerlo.

Escríbeme sobre ti y sobre todos. Te ruego me contestes pronto. La carta del C. Gallego ofreciendote hacer Las danzas populares gallegas debe de salir mañana. Que paseis todos un año feliz. Nosotros no lo tendremos hasta el que sea de nuestro regreso. Saludos de mi mujer y míos para tu mujer y para ti.

Un gran abrazo de
Seoane

1950-01-12 Mencionado/a
Carta de Fernández del Riego a Seoane. 1950
Vigo
Bos Aires
Orixinal Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Fernández del Riego a Seoane. 1950 en 12/01/1950

Vigo 12-ene 1950
Sr. D. Luís Seoane
Buenos Aires


Mi querido amigo:

Recibí tu emotiva y afectuosa carta. Me ha producido gran satisfacción cuanto en ella me dices. También nosotros hemos sentido un íntimo contento al tenerte a nuestro lado durante las pocas horas de tu estancia aquí. Bien sabes que todos te queremos de verdad, y tu presencia en Galicia, aunque fuese fugaz, nos emocionó profundamente. ¿Cuándo será posible tu retorno definitivo? Después de tu marcha hemos hablado largamente de tí, y recordado viejos tiempos. Vimos que seguías siendo el mismo, sin otros cambios que los accidentales provocados por muchos años de separación. También Maside te profesa un gran afecto, y los que no te conocían quedaron gratamente impresionados de ti.

Aún no he recibido la carta del Centro Gallego, de que me hablas. Desde luego, aceptaré con gusto la propuesta de escribir el libro sobre “Danzas populares” , aunque el tema me resulte poco asequible. Todo cuanto contribuya a lograr una labor positiva de exaltación de Galicia, contará siempre con mi esfuerzo.

Me parece muy bien tu idea de preparar esas exposiciones pictóricas. Ten la seguridad de que me mostraré absolutamente reservado hasta que tú me hagas una indicación en contrario. Sobre la marcha he improvisado dos ligeras notas acerca de la pintura de Maside y Laxeiro. Con esta misma fecha las envío por correo aéreo al Presidente del Centro Gallego. Acompaño a las notas dos fotografías de cuadros de Laxeiro y una de Maside. Eran las únicas que tenía en mi poder, y no quise esperar a pedir otras, por el gran retraso que ello implicaría.

Hace mucho tiempo que no recibo la revista Galicia. El último número que llegó a mi poder fue el del mes de septiembre. ¿A qué es debido? Ya escribí dos veces al Centro Gallego, indicando esta anormalidad, pero hasta ahora no fué subsanada.

Supongo que te facilitará Prada el suplemento sabatino de La Noche –pues me parece que está suscrito al periódico–. Lo hago yo, sin dar el nombre, y con las mediatizaciones consiguientes. Pero como creo que es oportuno incluirlo, me impuse ese esfuerzo. En uno de los números, reproduje un artículo tuyo sobre Colmeiro. En otro, una recensión del ensayo de Lorenzo Varela, acerca de tu pintura. Y siempre, todo cuanto puedo colar, a pesar de que ya tuve varios disgustos, alguno de ellos bastante fuerte.

Te agradeceré mucho ese comentario que me prometes sobre mi libro. Si alguna cosa se publica por ahí, no dejes de enviármela. Las traducciones de Plácido, Tobío y Gurriarán, me gustaron mucho. Además, el volumen está muy bien editado.

Dentro de un mes enviaré, para el concurso del Centro Gallego, una obra mía. Creo que tendrá cierto interés. La titularé Precursores e novos , y consistirá en una serie de biografías–estudios de pequeña extensión, de las principales figuras de Galicia, en el orden literario y artístico. Incluirá todas las figuras figuras actuales, desde Otero hasta tí. Quiero cuidar el estilo y dar una impresión lo más completa posible del proceso renacentista de nuestra cultura.

La muerte de Daniel [Castelao] ha producido en toda Galicia una enorme impresión. Le mandé al Centro y a Prada una transcripción de los comentarios de prensa sobre el hecho. Salvo raras excepciones, una pena.

Aunque no conservo ningún recorte del artículo sobre Colmeiro y tú, que me pides, haré todo lo posible para ver si lo consigo.

Estamos trabajando intensamente para organizar la Editorial Galaxia . Por un comentario que mandé a la Revista, ya habrás visto cuales son sus propósitos. Veremos si conseguimos que la empresa vaya adelante.

No tengo ninguna otra novedad que comunicarte. Unicamente que Plácido, según me dice, va a pronunciar una conferencia sobre la Saudade en nuestra poesía. Supongo que habrás recibido una carta de Piñeiro , invitándote a colaborar en la Exposición de pintura gallega que se celebrará en Lugo. Los organizadores están muy bien orientados. Tuve carta de Colmeiro. Expondrá el día 21 en París.

Afectuosos saludos a tu mujer. La mía me los encarga muy expresivos para los dos. Recibe un fuerte abrazo de

F. del R.

1950-10-24 Mencionado/a
Carta de Fernández del Riego a Seoane. 1950
Vigo
Bos Aires
Orixinal Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Fernández del Riego a Seoane. 1950 en 24/10/1950

Vigo 24-octubre 1950
Sr. D. Luís Seoane
Buenos Aires


Mi querido amigo:

Recibí tu afectuosa carta, cuya lectura me ha producido una gran satisfacción. He visto, en efecto, el libro As cruces de pedra, y el extraordinario de A Nosa Terra. Ambas publicaciones constituyen un magnífico alarde editorial. Cuantos las han visto, quedaron profundamente impresionados. Dentro de unos años es cuando se podrá ver, de modo real, la extraordinaria labor que al servicio de nuestra cultura estáis realizando.

Creí que ya Filgueira y Otero habían enviado sus libros. Les escribiré apremiándolos. Aquél estaba entusiasmado con el encargo, y por eso me extraña que no lo terminara aún.

La lista de nombres que me pides para comentar los libros, puede ser la siguiente:

José María Castroviejo, o Ángel Sevillano – El Pueblo Gallego– Vigo.
Francisco Leal Insua, o Julio Sigüenza – Faro de Vigo – Vigo.
José Landeira Irago, La Noche – Santiago.
José Trapero Pardo, El Progreso – Lugo.
Isidoro Guede o Vicente Risco – La Región – Orense.
Augusto Casas – Gobierno Civil – Barcelona.
Carlos Martínez Barbeito – Mallorca 201-203 – Barcelona.
Raimundo García Domínguez (Borobó) – El Correo Gallego – Santiago.
Directores de El Ideal Gallego, La Voz de Galicia y la Hoja de los lunes, de La Coruña.
Melchor Fernández Almagro, crítico literario de ABC – Madrid.
Rafael Vázquez-Zamora – Semanario Destino, Pelayo, 28 principal – Barcelona.
Manuel Rabanal Alvarez – Catedrático de instituto – Santiago.

Me parece ésta la relación más provechosa para fines publicitarios. Puedes añadirle algún diario de Madrid y suprimir los nombres que creas oportuno. Conviene, desde luego, que a los volúmenes los acompañe una nota del Centro, solicitando el comentario.

Del resultado de las conferencias de Valentín, recibí informes encomiásticos por diversos conductos. El comentario de Ignacio Ramos ya me supongo a que responde, y nunca creí que fuese reflejo de la realidad. Por cierto que el 5 del próximo mes le van a dar aquí a Valentín una comida–homenaje. El Centro Gallego de ahí me comisionó para que lo representase en el acto. Yo estoy trabajando en su bufete, en un despacho independiente, desde primeros de mes. Quiero ir centrando mis actividades en la profesión e ir prescindiendo de otros trabajos que me roban mucho tiempo.

Aún no han llegado a mi poder los libros que me remitiste. Estoy deseando leerlos, porque tengo de ellos muy buenos informes. También Maside te agradece mucho el libro de Alberti, que leerá con gran interés.

Ayer te envié, como impreso certificado, La tierra del alma y otros cuentos. Mañana te mandaré por el mismo procedimiento Triscos de Pimentel, un sobre literario de Valentín con un trabajo de Piñeiro sobre este poeta, y dos libros de poemas de Carballo Calero y de Manuel María. A medida que vayan apareciendo cosas que puedan interesarte, te las remitiré. ¿Hay por las librerías de esa, alguna obra de Sartre, en francés o castellano? Tengo gran curiosidad por conocer su producción de un modo directo. Te estimaría que me enviases lo que por ahí se publicase o tradujese y que no hubiera en las librerías de aquí. Yo te lo abonaré en la forma que me indiques.

Con respecto a la exposición de pintura, ya conoces mi opinión, que no creo diferente de la tuya. Maside y Laxeiro la comparten también. Lo digo porque pudiera ocurrir que se tratase de enviar cuadros que, ni desde el punto de vista, ni gallego, tuviesen interés. Pienso que en esto debemos de andar con cierta cautela, prescindiendo incluso de todo vínculo personal. Después del primer certamen, bien concebido en la selección, pudiera prepararse otro más amplio para apreciar las distintas corrientes y manifestaciones de la actual pintura en Galicia.

¿Qué decía Moralejo sobre mí en la carta que dirigió al Centro? Me gustaría conocer su texto, sin hacer el menor uso de ello. Encuentro magnífico ese proyecto de plan de enseñanza, de que me hablas. ¡Ojalá cuaje en fecunda realidad! Y no dudo que siendo iniciativa tuya obtendrá los mejores éxitos.

No puedo mandarte la Antología de poemas célticos de Pokorny porque, a pesar de hallarse ultimada la traducción, no se publicó todavía. Lo imprimiremos en el primer programa de ediciones de Galaxia. Quisiéramos inaugurar éste con Os vellos non deben namorarse, pero estamos pendientes de lo que Prada decida sobre el particular.

He aquí las direcciones a donde –según tus deseos– podrían enviar tu bello libro de narraciones:

José Landeyra Irago – Redacción de La Noche – Santiago; Ángel Fole – Cine España – Lugo; Ramón Piñeiro, San Roque 28, 2º –Lugo; Aquilino Iglesia Alvariño, catedrático del instituto – Pontevedra; Álvaro Cunqueiro Mora, Farmacia – Mondoñedo; Carlos Martínez Barbeito, Mallorca 201-203 – Barcelona; Emilio Alvarez Blázquez – Consulado de Uruguay – Vigo; Sebastián Martínez Risco; abogado – La Coruña; Augusto Casas, Gobierno Civil – Barcelona; Dr. Rodrigues Lapa – Anadia (Portugal); Domingo García Sabell, médico – Santiago; Florentino L. Cuevillas, Plaza de Santo Domingo, Orense. Fermín Fernández Penzol, Registrador de la propiedad – Castropol (Asturias). Juan Luis Ramos Colemán, notario – Ocaña (Toledo), A. Raimúndez – BBC – Londres. Entre todos estos nombres, puedes escoger los que te parezca. He dejado de citar algunos, porque ya conoces tú sus direcciones.
Estoy deseando ver ese librito que me prometes, hecho con la máquina que trajiste de Londres.

Y ahora una cosa, en tono rigurosamente confidencial: Estévez recibió orden del Centro Gallego para que me abonase la colaboración de la Revista. Al marcharse, me dijo que se le había acabado el dinero e, incluso, me encargó de pagar una cuenta de libros, con la promesa de que me la satisfaría. Me indicó que una parienta suya me giraría una pequeña cantidad mensual hasta amortizar el total del débito. Sin embargo, no he vuelto a saber una palabra de él, ni de sus familiares. ¿Qué supones de todo esto? Cualquiera que sea lo que opines, te ruego que no hagas uso de esta confidencia.

Las novedades de por aquí son pocas. De las cosas de tipo general ya estás enterado por las informaciones que mensualmente envío a la Revista. El pasado día 4, con motivo de mi santo, di una pequeña fiesta en mi casa para que los amigos viesen un retrato de grandes dimensiones que me hizo Julia Minguillón. Esta es hija del farmacéutico de mi pueblo, y nos criamos juntos; por tal motivo tengo con ella una vieja relación. El cuadro, dentro de las características de la pintora, es digno. Pasamos, con ese motivo, una tarde agradable, pues eran 36 los asistentes, entre ellos Maside, Laxeiro, Gómez Román, Valentín, Vázquez de Calo, los Alvarez Blázquez, etc.

Pero antes de irse a Inglaterra, recibí carta de Dieste; también me escribieron Otero Espasandín y Colmeiro. Laxeiro ha vendido en estos días un par de cuadros, y piensa ir a Madrid a pasar unos meses del invierno. Está trabajando con gran entusiasmo para la Exposición de Buenos Aires. No dejes de decirme tus impresiones, después de las elecciones del Centro Gallego.

Afectuosos saludos a los amigos. Los de aquí me encomiendan que te los transmita. Uno muy especial de mi mujer para la tuya y para tí. Recibe el cordial abrazo de siempre de tu incondicional amigo.

F. del R.

1951-08-07 Mencionado/a
Carta de Seoane a Dieste. 1951
Bos Aires
Cambridge [nac. Inglaterra]
Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Seoane a Dieste. 1951 en 07/08/1951


Buenos Aires, 7 de agosto de 1951

Sr. D. Rafael Dieste
Cambridge

Querido Dieste:

Tienes que perdonarnos por la demora en enviar el paquete de tus notas y trabajos. No tenemos disculpa alguna porque cierto es que desde pocos días después de recibir la carta donde nos encomendábais el encargo, lo retiramos de vuestra casa de la calle Lavalle con la intención de enviarlo inmediatamente. Y es que estos meses han pasado vertiginosamente sin que haciendo un balance de lo hecho en ese tiempo resulte muy favorable. He pintado mucho, todo lo que pude, no sé si con progresos o no, afirmando en cierta manera la dirección de mi pintura última, la de los pocos cuadros hechos en París y en Londres. Creo que he conseguido afianzar lo que puede tener de personal a la par que me planteé, me planteo, problemas más de acuerdo con el arte general de nuestros días, suponiendo que la síntesis y la visualidad sean dos de sus características más importantes y que desde luego vienen personalizando mis obras últimas. El 1º de octubre inauguro una exposición en Viau y aguardo pacientemente a que los pocos de siempre se fijen en ella. Toda la otra parte importante de mi tiempo está destinada a la edición de algún que otro libro que ahora faltamente tiene que pagarse el autor dado los precios inverosímiles que alcanzan las ediciones, y a mi trabajo cada vez mayor del Centro Gallego. Estos días está abierta al público una exposición de obras de siete artistas gallegos, seis pintores y un escultor, organizada por el Centro Gallego de acuerdo con gente de Galicia. De los pintores los más interesantes son Maside, Laxeiro y Prego de Oliver. Maside, aunque no envió obras muy destacadas, es seguramente a mi juicio el más inquieto. Sin embargo la sensación general que produce es de que unos y otros se detuvieron en 1936 y renunciaron a cualquier inquietud, a cualquier deseo de conquista artística. Cuadros de gran formato, aparatosos, excluyendo a Maside, sabidos de dibujo y de color. La mitad de los que trajo Laxeiro son aproximadamente del año 32 y son los mejores de él. Estos días tambien se celebra una exposición de Clavé y dentro de un mes se realiza una general del grupo español de París simultáneamente otra de Palmeiro que llegó nuevamente a Buenos Aires, su Eldorado. Esto es todo o casi todo. Me gustaría encontrarnos de vez en cuando con vosotros, Espasandín y Varela, pero no creo que esto vuelva a ser posible. Varela está en Montevideo, creo que estará todo lo que falta de este año. No sé bien como se defiende, alguien me dijo que dá clases particulares de castellano a algunos extranjeros. No sé si es cierto. De Espasandín no sé nada y vosotros estáis lejos. Buenos Aires que ha crecido, que crece, que se extiende, no es el mismo de cuando todo estábamos juntos, nos reuníamos en el Café Tortoni. Todo está peor que en esos años. Para cuando regreséis si aún tenéis deseos de volver, puede estudiarse la posibilidad de hacer algo con el Centro Gallego, artículos, conferencias o lo que sea si para entonces existe una Junta Directiva con el ánimo dispuesto a ello, pues vosotros sabéis bien que no existe una conducta fija ni una línea que ellos sigan para que pueda conseguirse en cualquier momento alguna de estas cosas. La única conducta permanente de ellos está referida a los banquetes que aunque por el precio actual de todo se organizan menos, no dejan de hacerse con cualquier pretexto. Todo lo demás les importa poco, incluso Galicia que ellos aparentan que les importa mucho.
Las últimas noticias de España son decepcionantes y hoy acabo de leer una procedente de Lisboa referida a una carta de Don Juan en la que parece que éste luego de pedir la implantación de la monarquía se refiere a su adhesión durante la guerra al programa del caudillo.
¿Qué tal el festival de Inglaterra? ¿Vistéis pintura contemporánea inglesa? Me gustaría que me escribiéseis sobre esto. Aquí estamos cada día con menos noticias del mundo. Tambien quisiera saber si has escrito algún nuevo libro, si trabajas mucho, si te deja tiempo libre la labor universitaria. Algunos amigos preguntan permanentemente por vosotros. El otro día encontré a Lisa en una sala de exposiciones y me pidió que, si os escribía os enviase saludos, etc.
Termino aquí. Recibid los dos un gran abrazo de:

[Seoane]

1951-11-15 Mencionado/a
Carta de Seoane a Fernández del Riego. 1951
Bos Aires
Vigo
Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Seoane a Fernández del Riego. 1951 en 15/11/1951

Buenos Aires, 15 de noviembre de 1951
Sr. D. Francisco F. del Riego
Vigo


Querido Del Riego:

Hace unos días te escribí una carta larga que luego he roto. Era una carta agria, referida a las relaciones de algunas personas de la colectividad con esa, que no respondía exactamente a mi temperamento. Quizás lo mejor de mi parte será que continúe balconeando como se dice, esas relaciones, trabajando en mis cosas y sonriéndome lo que pueda. Por mí cuidaré de no dirigirme jamás a Massó pongo por ejemplo, para tratar de resolver problemas intelectuales referidos a Galicia o míos. Continuaré dirigiéndome a tí y a la gente que se dedica a esos problemas y que yo respeto por su conducta y por su obra para tratar de resolverlos. La verdad es que son tantos los hilos tendidos entre ésta y esa que de todos ellos se ha hecho un nudo dificil, a mi juicio, de deshacer.

Te agradezco mucho el artículo que me dedicaste en La Noche. No sé como decirte que te estoy muy agradecido por el apoyo moral que significa para mí tu amistad, así como la de Maside y la de algunos otros amigos de esa. Después de que salieron de Buenos Aires, Dieste, Espasandín, Varela, etc., los pocos que quedamos en ésta preocupados por las cosas de Galicia, estamos a merced de la estupidez de unos pocos que se afirman fuertemente autorizados y apoyados por algunos amigos comunes de esa. Esos pocos son los que tu puedes imaginarte, que fallecido Daniel, se han quedado sin nadie que piense por ellos y se han quedado solo con los tópicos y la cursilería que les es natural. En el Centro Gallego, por razones de orden interno y electorales que han hecho imposible las reuniones de la Comisión de Cultura, no se resolvió aún tu asunto que espero que resuelva antes de fin de año. Te tendré al tanto, porque además tendrán que hacerte nuevos encargos con arreglo a un plan que he de presentar sobre la revista que ha de salir y por cuya calidad tengo que luchar contra todos. A tí se te estima hondamente en ésta por tu trabajo, eres de los pocos intelectuales gallegos bien conocidos por la gente que se ocupa de estas cosas aquí. Conviene que envíes al Centro Gallego ejemplares de tu Literatura. Por mi parte haré una nota en la revista trimestral del Centro Gallego sobre ella, pues a mí creo que te lo dije, me gustó mucho y me parece de una gran utilidad. Yo hice mi exposición, no sé si te hablé de ella en otra carta, con gran éxito en todos sentidos. Te envié el catálogo. ¿Recibiste Cuatro poemas galegos que te envié hace aproximadamente dos meses? Tambien debieron haberte remitido del Centro Gallego los tres tomos que acaban de salir de Alvarez Blázquez, Otero Pedrayo y Malvar-no-sé-cuantos, académico que impuso Estévez y cuyo libro es realmente malo. Los tres tomos creo que quedaron bastante bien. Convendría que Iglesia Alvariño, Cunqueiro y Castillo enviasen los suyos, pues cada vez que cambia la comisión directiva peligran las ediciones de libros, la revista y todos los proyectos culturales en general y por mi parte debo volver a comenzar nuevamente a convencerles de la utilidad de continuar toda esa obra.

Estos días llegó a Buenos Aires Enrique Azcoaga y aún no terminó de contarnos noticias de España, viene muy contento de todos vosotros que le habéis hecho amable la estancia en Vigo.
Bueno del Riego, felicita en mi nombre a Alvarez Blázquez por su libro, que con el tuyo de danzas constituyen los dos mejores hasta ahora de la colección y más acertados con el sentido que se le quiso dar. Te envío aparte unos poemas que no me gustaría enseñases a nadie y que posiblemente forman parte de un álbum con dibujos de emigrantes. Probablemente se llamará Fardel de emigrantes. Dime que te parece. Escríbeme.

Saludos de Maruja para tu mujer y para tí y para ella y para tí recibe tambien el saludo cordial y el abrazo de

Seoane

1951-12-21 Mencionado/a
Carta de Fernández del Riego a Seoane. 1951
Vigo
Bos Aires
Orixinal Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Fernández del Riego a Seoane. 1951 en 21/12/1951

Vigo 22-dic. 1951


Mi querido amigo:

Contesto a tu carta del mes pasado, que se cruzó con una mía, extensa, y que supongo en tu poder. Comprendo muy bien por donde vas cuando hablas de ciertas relaciones entre gente de aquí y de esa. Lo comprendo y justifico tu posición. Fui testigo de algunas sugerencias que aquí se hicieron sobre el futuro tomo de la Revista que vais a publicar, y apoyé decididamente tu punto de vista. De todos modos, no debes de valorar demasiado ciertas cosas.

Ya te decía en mi anterior cuanto me había gustado la edición de Catro poemas galegos y te adjuntaba los recortes de dos notas sobre ella. Ahora te acompaño un comentario mío más extenso que apareció en La Noche de ayer.

¿Recibiste el Cuaderno Pintura actual en Galicia? ¿Qué te pareció? De todas partes recibimos felicitaciones, hasta de las procedencias más inverosímiles. ¿No podrías procurarme colaboraciones para futuros números de Espasandín y otros amigos? Mi obsesión es la de concentrar en una labor común a todos los intelectuales gallegos del mundo que tengan algo que decir.
Aún no han llegado a mi poder los tres nuevos tomitos de la colección Galicia. Cunqueiro me prometió enviar inmediatamente su original. Aquilino lo hará a finales del próximo mes. Ayer recibí los poemas de tu Fardel de emigrantes. Debo confesarte, sinceramente, que me han impresionado. Hay una fuerza real, y una hondura poética en ellos, que me sorprenden. Además, el idioma es magnífico. Creo que el libro que proyectas resultará estupendo. Observo que tu inquietud no admite pausas. ¡Es admirable!

Si se publica por ahí algún libro de mi interés, no dejes de enviármelo. Te lo agradeceré mucho, pues no desconoces mi gran curiosidad intelectual.

Uno de estos días llegará ahí Da Presa. Durante su permanencia aquí no dejó de moverse. Ya te contará sus impresiones.

Bueno, nada más por hoy. Escribe.

Felices Pascuas y que el Año Nuevo sea próspero en gratos acontecimientos. Afectuosos saludos a tu mujer. De la mía para los dos. Y para tí, el fuerte abrazo de siempre de


Fdez del Riego

1953-02-12 Mencionado/a
Carta de Fernández del Riego a Seoane. 1953
Vigo
Bos Aires
Orixinal Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Fernández del Riego a Seoane. 1953 en 12/02/1953


Vigo 12-febrero 1953

Sr. D. Luis Seoane
Buenos Aires
Mi querido amigo:

Recibí oportunamente tu carta de 20 de enero último. Debo decirte que sigo recogiendo unánimes opiniones elogiosas para tu libro Fardel do (sic) eisilado. Ahora mismo me llega una extensa carta de Rodrigues Lapa y en ella me dice: “Recebi há dias o livro de Luis Seoane, Fardel de eisilado. Os versos longos e estranhos dão-nos uma impressão de épica robustez, um pouco rude. Tem um acento profundamente original que nos prende. Traduz bem a amargura do emigrante, dentro de um critério avançado e generoso. Sabe alguma coisa deste homem, deste inadaptado talentoso?”. Esta opinión tiene innegable validez porque el que la emite es poco dado a los elogios; es un científico puro que tiende siempre a la sobriedad crítica. Además para él, como ves, eres un desconocido. Claro está que yo me encargaré de informarle detalladamente sobre tu personalidad intelectual y sobre tu labor.
Por cierto que en el Centro tiene a su disposición 258 pesos que le restan de su colaboración en el extraordinario de la Revista. Quiere que con ellos se le adquieran varios libros, cuya relación te adjunto y que se la envíen a su dirección en Portugal. Importan en total, 217 pesos. Yo escribiré al Centro en este sentido, pero conviene que tú te ocupes de la cuestión para hacerla eficaz.
La dirección de Dionisio Gamallo Fierros que me pides es Instituto Ramiro de Maeztu, Madrid.
Le he escrito a Cunqueiro, Alvariño y del Castillo reclamándoles los tomos que se les encargaron. Espero que los envíen pronto. Esta labor, con la de la publicación de los textos de Lanza, Bernárdez y Carbalho, creo que es francamente interesante. Ya no me lo parece la de los otros libros que estáis preparando para imprimir.
Lo que me cuentas de ese retroceso que observas en el Centro, no me extraña. Pero creo que no hay que dejarse dominar por las adversidades. Eso precisamente es lo que satisfaría a determinadas gentes. Tú has hecho una enorme labor que nadie desconoce ya, aunque algún tiempo sólo se supiese a medias. Valiéndote del indudable ascendiente que has ganado, debes de perseverar, pues sería una tremenda pena el que se malograse un tremendo esfuerzo. Me consta –y lo pude apreciar a través de todos cuantos vinieron por aquí– que te consideran con un gran respeto en el orden intelectual; la actitud tuya debe ser la de administrar esta posición favorable para seguir ganando objetivos. Si faltases, creo que se daría un gran paso atrás que por ningún motivo es conveniente.
No he recibido aún el número de oct–nov–dic. de la Revista. Antes me la enviaban por correo aéreo y me llegaba con regularidad; en cambio, por vía ordinaria, se demora mucho y a veces no se recibe.
Desde Monterrey me envió unas líneas afectuosas y expresivas, Dieste. Por cierto que hace tiempo que estoy en deuda con Otero Espasandín al que no contesté aún a una larga carta. Pero es que el ritmo de trabajo que llevo no me permite respiro alguno, a pesar de la capacidad que tengo para prescindir del descanso.
Me alegra la noticia de que os decidáis a dar otra vuelta por Europa. Espero veros por Vigo, y que podamos charlar más tiempo de infinidad de cosas.
Uno de estos días te enviaré el libro Escolma de poesía medieval galega, que acaba de editar Galaxia. La obra constará de cuatro tomos, dos dedicados a poesía medieval y popular, seleccionada por José María Álvarez Blázquez, y otros dos a poesía del Renacimiento y contemporánea, seleccionada por mí.
Nada más. Con saludos muy afectuosos a Maruja, y de Evelina para los dos, te envía un fuerte abrazo

Fdez del Riego

1953-02-27 Mencionado/a
Carta de Seoane a Fole. 1953
Bos Aires
Lugo
Orixinal Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Seoane a Fole. 1953 en 27/02/1953


Buenos Aires, 27 de febrero de 1953

Sr. D.
Angel Fole
Lugo

Querido Fole:

Al fin tenemos noticias directas, Cuadrado, Varela y yo de tí. Hasta hace pocos años habíamos supuesto lo peor, pero hace tres o cuatro alguien nos dijo que estabas en una aldea de Lugo sin concretarnos en cual y hace algún tiempo le pedí a Del Riego tu dirección, que me mandó. Un poco antes había leído un artículo tuyo sobre Corredoira en un diario de esa que por casualidad cayó en mis manos. Por casualidad, como vienen de ahí a ésta los diarios, la publicaciones, las noticias, todo. Me alegró que fuese una persona de nuestra generación el que escribiese sobre un pintor de una generación pasada, ya que la del pintor no hablaba de él y lo había abandonado en el olvido, me alegró además que lo hicieses como tu lo hiciste. Luego, el año pasado, leí tu libro de narraciones en el concurso del Centro Gallego, un magnífico libro con un espléndido prólogo, sin arqueología, sin cortesías, sin el LAUS DEO aburrido, sin la estúpida fuga existencialista que está dominando a algunas gentes nuestras de ahí. Con una realidad humana y mítica gallega de siempre, bien campesina. De nosotros no sé que decirte, trabajamos todo lo que podemos. En un momento, algunos años, coincidimos en ésta Dieste, Espasandín, Colmeiro, Cuadrado, Varela y yo. Luego Dieste marchó a Cambridge y ahora está en Monterrey (Méjico). Espasandín está en Pensylvania, Colmeiro en Francia y Cuadrado, Varela y yo continuamos en ésta pero pensando siempre en marchar no sabemos a dónde. Todos, solo estaríamos con gusto ahí. Por mi parte pinté y pinto mucho, dibujo, escribo, sin que nada de cuanto hago, bueno o malo, pueda tener el calor inmediato del pueblo al que destino todo lo que realizo, y Varela y Cuadrado escriben. Esto es todo. Hace años publiqué un libro de dibujos, hace creo diez años, Homenaje a la Torre de Hércules, iba dedicado a unos pocos amigos y tu eras uno de ellos. Otero Pedrayo lo recuerda ahora en Por os vieiros da saudade. Hace once o doce años incluimos una narración tuya Cuadrado y yo en un libro Veinte cuentos gallegos. Todos te recordamos siempre.
De las colaboraciones momentáneamente no hay nada en el Centro Gallego, incluso apenas sale la revista por la escasez de papel y hasta fin de este año no se puede proponer nada nuevo que no esté incluído en el presupuesto actual. Pero Cuadro por medio de un amigo trató de conseguirte unas colaboraciones en La Prensa de aquí pero las prefieren sobre cine español en general. De cualquier manera tendrías que mandar dos o tres artículos rápidamente. Tambien sobre cine podríamos conseguir que te encargasen algunas colaboraciones en una revista Orientación. Para alguna publicación de la colectividad puedes mandar ya, a mi directamente seis artículos en gallego por los que te harán llegar tres mil pesetas aproximadamente, y es probable que más adelante, en junio quizás, se pueda conseguir una corresponsalía para el boletín del Centro Lucense, teniendo tu que mandar como hace Del Riego para la revista del Centro Gallego, una información mensual de las actividades de la provincia de Lugo. Esto es todo. Perdóname si demoré algunos días en contestarte. De todas maneras, quiero que sepas que tus cartas nos produjeron una gran alegría.
Recibe el gran abrazo de tu amigo:

1953-02-27 Mencionado/a
Carta de Seoane a Fernández del Riego. 1953
Bos Aires
Vigo
Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Seoane a Fernández del Riego. 1953 en 27/02/1953

Buenos Aires, 27 de febrero de 1953

Sr. D.
Francisco F. Del Riego
Vigo

Querido Del Riego:

Hace pocos días recibí tu carta y la lista de libros que Rodrigues Lapa desea que le sean enviados. Van a hacerlo tan pronto pasen estos días de semivacaciones en todos los establecimientos comerciales de la ciudad, aunque algunos de ellos creo que están agotados. Me interesa conocer sobre mi libro las opiniones de todos y agradezco hondamente la de Rodrigues Lapa. He mandado a esa los que pude por direcciones existentes en el Centro Gallego y quizás hubiese sido injusto en los envíos pero creo que los que no lo reciban podrán perdonarme. Ahí de Vigo se lo envié a varios, entre ellos a los Alvarez Blázquez cuya obra estimo. De los ejemplares que te envié dáselos a aquellos que tengan noticia de él y no lo hubiesen recibido. Recibí una carta de
[Alberto] Vilanova y otra de [Manuel] Fabeiro que me conmovieron, pues justifica de alguna manera la edición, ya que para ésta un libro en gallego hasta ahora es algo así como un libro en húngaro como no sea para las cincuenta personas que nos rodean. A algunos escritores de aquí entre ellos a Paco Luis Bernárdez les ha gustado bastante y eso es todo.
De lo que dices con respecto al Centro, es verdad que a través de bastantes años he logrado hacer algo, aunque ese algo sea casi nada de lo que pude haber conseguido de tener más apoyo, pero si las cosas se ponen como parece que están poniéndose por incapacidad de nuestros amigos de aquí en general y por las razones que te decía en mi anterior, no me quedará más remedio que por decencia abandonarlo todo. De no ser así no se justificaría siquiera mi estancia en ésta. En el Centro estuvo últimamente el alcalde de La Coruña, [Alfonso] Molina, que a sus autoridades les pareció persona simpática, vino presentado por la Academia y por la corporación municipal de esa ciudad, que piden ayuda para empresas coruñesas. ¿Qué más te voy a decir? Los números de la revista del Centro te los enviaron en dos oportunidades, me enseñaron los recibos de envío y van a mandártelos nuevamente.
De Dieste y Espasandín no tuve noticias últimamente, espero carta de ellos, sospecho que estarán tan hartos de todo como yo, aunque en ambientes distintos. ¿Qué noticias hay de los pintores de esa? Estos días he visto unos cuadros muy interesantes de un chico Novoa, de Villagarcía, hijo de Eduardo Novoa que fué cónsul del Uruguay en aquella ciudad, realmente interesante y lo animé a que exponga este año, si conseguimos sala para él. La hermana de Ruibal tambien está trabajando bajo la dirección de Laxeiro y posée un notable temperamento. Conseguí tambien que el Centro le comprase una hermosa cerámica a Elena Colmeiro, la hija de Colmeiro, que va a ser una gran ceramista y que es la mejor alumna de la Escuela de ésta ciudad. Como puedes ver, alguna gente lucha por expresarse en la soledad y lejos de todo cuanto quiere.
Estoy deseando recibir los libros de Couceiro y de José M. Blázquez que me anuncias. Estamos ávidos de cosas de ahí y vosotros trabajáis con un tesón envidiable y te felicito por la gran parte de tarea e iniciativa que te corresponde. Pocos tienen tu capacidad de trabajo y de entusiasmo.
Saludos afectuosos para Evelina, de Maruja para los dos y tu recibe el fuerte abrazo de:
Seoane

[Manuscrito]
Dime ¿interesó a alguien Paradojas de la Torre de Marfil?

1954-01-22 Mencionado/a
Carta de Fernández del Riego a Seoane. 1954
Vigo
Bos Aires
Orixinal Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Fernández del Riego a Seoane. 1954 en 22/01/1954


Vigo 22-enero 1954

Sr. D. Luís Seoane
Buenos Aires

Mi querido amigo:
Recibí tu carta del día 11, que se cruzó con otra mía que ya supongo en tu poder. Me ha producido gran satisfacción tener noticias tuyas directas, a pesar de que sabía de tí con relativa frecuencia a través de los viajeros de esa que vinieron a visitarme. No sabes cuanto me alegro del éxito obtenido con tus murales. Tengo verdadero deseo de conocer “de visu” tu pintura, de la que no hago más que formarme una idea a través de las reproducciones, y de los unánimes elogios que le dedican cuantos la han visto. Precisamente eso me despierta mayor curiosidad aún.
Te agradezco mucho las noticias que me das sobre la próxima publicación de Galicia no espello. No entendí muy bien lo que me dices sobre el saboteo a algunas de las obras propuestas para editar, y espero con impaciencia que me envíes esa lista de que me hablas, y que me indiques en que ha de consistir mi intervención. Yo no sé una sola palabra de cuanto ocurre ahí, pues hace varios meses que nadie me escribe. Hay, al parecer, cierta tensión con relación a nosotros, que no sé a que obedece. Posiblemente haya algún intrigante por medio, que desde aquí tergiversa las cosas. Me refiero al autor de la biografía en castellano de Curros, que se caracteriza por su pobretería mental, y que pretende ir a residir a esa. De todos modos, tú no hagas mención a nada de esto, pues conviene no complicar más las cosas. Con respecto a tu conducta en todos los órdenes, no creo que nadie se permita el lujo de ponerla en duda, pues su diafanidad y eficacia son intocables. Más bien se tratará de alguna intemperancia de las que se dan desgraciadamente con tanta frecuencia entre nosotros. De todos modos ni tú ni yo debemos tomarlas mucho en cuenta, sabiendo como sabemos de la firmeza del terreno que pisamos.
Supongo que a estas horas habrás recibido ya la anunciada carta de García Sabell y que te habrá comunicado la propuesta del Consejo de la Editorial para que sea él quien haga la monografía en el Cuaderno de arte dedicado a tu pintura. Cuando tengas escrita la de Eiroa, no dejes de enviarla, pues se le quiere dar continuidad a la serie. Dentro de breves días te remitiré la de Colmeiro, con que se ha inaugurado. Todos nosotros te agradecemos muchísimo el alivio que supone no tener que pagar los grabados que hiciste ahí para el Cuaderno dedicado a Maside.
¿Te ha llegado el volumen La saudade que te envié hace algún tiempo? ¿Qué te pareció?
El Cónsul de Uruguay en Vigo, con el que hice el viaje a Francia, Bélgica y Holanda el pasado año, me invitó a que lo acompañase en el que proyecta hacer a Italia esta primavera. Si lo de mi ida a esa no se confirmase, entonces me decidiría a aceptar su invitación. Sería estupendo que si no nos viésemos en Buenos Aires, nos viésemos en Roma.
Me ha agradado mucho la noticia que me das de la próxima publicación de un libro de versos en gallego de Lorenzo Varela, con ilustraciones tuyas. Por lo que afecta a tu Libro de Tapas, no me extraña nada el éxito obtenido. A mi modo de ver es un libro verdaderamente extraordinario, de esos libros que quedarán, y esa misma es la opinión de cuantos lo han visto.
Las conferencias de Rodrigues Lapa no las dará en Portugal, sino en el Brasil. Pero descuida que ya me preocuparé de decirle que cuando las pronuncie, me reserve lo que se publique sobre ellas, para enviártelo.
Hace unos días recibí unas líneas muy afectuosas de Dieste. También le escribí a Otero Espasandín, a quien le debía carta desde hace tiempo.
Por aquí no hay nada nuevo que contarte. He visto la Antología de Azcoaga, con el registro de cuantos poetas, de una u otra categoría, pululan por toda la geografía española.
Afectuosos saludos a Maruja. De Evelina para los dos, y para tí el fuerte abrazo de siempre de tu viejo amigo

Fdez del Riego

1954-02-01 Mencionado/a
Carta de Fernández del Riego a Seoane. 1954
Vigo
Bos Aires
Orixinal Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Fernández del Riego a Seoane. 1954 en 01/02/1954

Vigo 9-feb. 1954
Sr. D. Luís Seoane
Buenos Aires

Mi querido amigo:
Ya supondrás con que enorme emoción recibí tu carta y la alegría que su contenido me produjo. Con mayor motivo, porque a través de tus breves líneas descubro el contento que a tí también la cosa te produjo.
Hoy mismo ha llegado a mi poder la invitación oficial, que me apresuraré a contestar aceptándola.
Muchos motivos me hacen particularmente agradable la idea del viaje. Pero puedes creerme que, entre los más incitantes se cuenta el de poder abrazarte y charlar contigo largamente. Espero que no surja ningún contratiempo que me impida realizar el desplazamiento. En la carta del Centro me hablan de reservar los pasajes en avión. Sin embargo, a mí, para un recorrido tan largo, me placería más hacerlo en barco. Así se lo voy a comunicar a ellos, aunque, desde luego, aceptaría la solución que acordasen.
Lo que me dices sobre Cabanillas, quizá no estuviese mal. Sería peligroso, indudablemente, si fuese solo. Pero de acompañarlo yo, casi podría asegurar que lo controlaría bien.
Con respecto al posible programa de conferencias a desarrollar, se me ocurre que resultaría oportuno referirlo a los siguientes temas: El P. Sarmiento y su labor de filólogo; La personalidad de Murguía y su influencia en los dos más grandes poetas gallegos de su tiempo; Estudio de la poesía pondaliana; La prosa gallega contemporánea; La moderna poesía gallega; El teatro gallego. También un tema sobre Escritores extranjeros en Galicia. En fin, tú me dirás lo que creas más conveniente al respecto.
Me alegro que te haya gustado el tomo de La saudade. Hasta ahora parece ser el libro que obtuvo más éxito de cuantos publicamos. Días pasados te remití también un ejemplar del primer cuaderno de arte, dedicado a Colmeiro.
Supongo que habrás recibido una carta mía, que se cruzó con la tuya. Espero que me escribas largamente y que me hagas cuantas observaciones creas oportunas.
Un millón de gracias por las continuadas pruebas de amistad que me estás dando.
Días pasados recibí una larga carta de Otero Espasandín desde Washington en la que me habla de sus preocupaciones culturales gallegas y de la nostalgia que siente de Galicia.
Hoy me ha escrito un amigo hablándome de tu labor ahí, y entre otras cosas me dice: “Seoane merece nuestra mayor estimación por cien motivos. Su obra es quizá, y sin quizá, la más valiosa de cuantas se han hecho en nuestros medios emigrados”.
Bueno, nada más por hoy. Me siento profundamente ilusionado con la idea de que pronto podremos vernos.
Saludos muy afectuosos a Maruja, de Evelina para los dos, y para tí un abrazo muy fuerte de
Fdez del Riego

1955-05-16 Mencionado/a
Carta de Fernández del Riego a Seoane. 1955
Vigo
Bos Aires
Orixinal Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Fernández del Riego a Seoane. 1955 en 16/05/1955


Vigo 16-mayo 1955
Sr. D. Luís Seoane
Buenos Aires

Mi querido amigo:


Me extraña mucho tu largo silencio. No sé si recibiste cuatro ó cinco cartas que te he escrito, ni tampoco si llegaron a tu poder la monografías de arte y el ejemplar encuadernado que te dedicamos.
Ayer recibí los ejemplares números 8 y 9 de la Revista, que me mandaste por correo aéreo, y que te agradecí mucho. La revista la leemos siempre con gran interés, porque está hecha con la dignidad y la altura que tú siempre sabes imprimirle a la labor que haces. En este sentido nunca sabremos agradecerte debidamente tu esfuerzo. Sin embargo, de lo que puedes estar seguro es de que la obra literaria y artística que realizas, quedará como ejemplo para cuantos amamos a nuestra cultura y trabajamos desinteresadamente por ella.
Ya verías cuantas botaratadas se escriben ahí y se dicen sobre la labor de Galaxia. Al parecer, lo que desearían es que nos dedicásemos a editar una literatura de trangallada y a satisfacer las pobres vanidades de unos cuantos. Te advierto que a veces me come el desánimo, y pienso si no resultará totalmente inútil el sacrificio de tantos años. Me resultaría mucho más cómodo dedicarme a mis asuntos particulares e inhibirme por completo de toda otra actividad cultural. Llega el momento en que uno se cansa de tanta incomprensión y tanta estulticia.
También estoy enterado, indirectamente, de lo que ha ocurrido con el programa de cultura del Centro Gallego. Yo les escribí dos cartas advirtiéndoles lo que había hecho en orden a la recopilación de las obras de Cabanillas, y a los ensayos de V. Ponte. Ni a una ni a otra me contestaron, a pesar del tiempo transcurrido. Ya no sé que pensar. Lo que me duele es que me hubiesen obligado a realizar un trabajo tan engorroso, y a solicitar de Carballo Calero e Iglesia Alvariño los estudios que ya hicieron para que todo quede en nada. ¿Cómo me voy a justificar ahora con estos hombres, después de haberlos apremiado tanto para que hiciesen los trabajos? En fin, por lo que a mí me pasa, me imagino lo que te ocurrirá a tí
En mi anterior te decía que estaba ultimando una Antología de la Lírica gallega contemporánea. Quisiera terminarla en el presente mes. Te agradecería por ello, que con la mayor urgencia posible, me enviases lo siguiente:
1º Una breve nota autobiográfica con indicación de fecha y lugar de nacimiento, obra, etc.
2º Una opinión sucinta de como consideras la poesía en general y la gallega en particular.
3º Una selección de cinco poemas tuyos, en gallego, ya publicados en libro, y tres inéditos escritos en el mismo idioma.
Te estimaría que solicitases de Lorenzo las mismas cosas. Otero Espasandín ya me envió todo.
Con esta carta te va una nota para la revista sobre un homenaje que se le hizo a [Victorino] Taibo, y un recorte de periódicos con datos biográficos sobre Couceiro Freijomil por si quieres hacer algo con motivo de su muerte.
Hoy escribiré unas líneas al Centro Gallego para acompañar varios recortes de periódico con notas sobre los libros publicados. También adjuntaré un artículo de Piñeiro para publicar en Galicia. Dentro de breves días te remitiré uno semejante de García Sabell para tu revista.
Y nada más por hoy. A ver si te decides a escribirme. Bien sabes cuanto me alegran tus cartas, sobre todo en estos momentos depresivos que estoy atravesando. Dale a Maruja mis saludos más cariñosos, y tú recibe el fuerte abrazo de siempre de
Fdez del Riego

1956-05-14 Remitente
Carta de Otero Espasandín a Luís e Maruxa Seoane. 1956
Nova York
Washington, D.C.
Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Otero Espasandín a Luís e Maruxa Seoane. 1956 en 14/05/1956


3450 38th Street, N. W.
Washington 16. D. C.
Estados Unidos
14 de mayo de 1956

Queridos Luis y Maruja:

Hace tanto que no escribo una carta propiamente dicha que ni sé como dar comienzo a ésta. ¡Han pasado tantos años y tan mal pasados! Pero en fin, algún día volverán las cosas a su cauce de nuevo y entonces nos entenderemos. Mientras tanto, os diré cuánto me alegró la carta de Carmen Dieste anunciándonos los éxitos de Luis en Nueva York. Unas horas antes había salido para allá Cuqui, quien vino a pasar el fin de semana con su madre, pues ayer se celebró el llamado día de las madres en el país. Acabo de escribirle para que trate de obtener ejemplares de los diarios en que se habla de la exposición, para que vaya a ver los cuadros e invite a algunos amigos pintores a que la vean también. A nosotros no nos es posible ir, aun sintiéndolo mucho, por diversas razones. Tendremos que contentarnos con contemplar el San Amaro d´Armenteira, que preside nuestra mesa y extiende sobre nosotros su mirada externa o de eternidad, y con mirar y remirar los dibujos de la Torre de Hércules, la María Pita, el dibujo de la muchacha junto al mar que sirvió de portada al libro de Ester de Cáceres y otros recuerdos vuestros.
Hablé al dueño de una galería de arte y de una librería, que están al lado de mi oficina, sobre la posibilidad de hacer una gran exposición de artistas argentinos. Me dijo que era muy caro el transporte y demás trámites. Te conoce de nombre y ahora aprovecharé las noticias de Nueva York para insistir, aunque aquí hay pocas posibilidades de mercado. Quien tiene aquí un puesto clave en la Unión Panamericana o Asociación de los Estados Americanos, es Orfila. Si tienes amistad con él, podría arreglar una exposición en gran escala de tus cuadros, pues tienen un salón espléndido para ello. Yo no tuve ocasión de verle ni de hablarle por teléfono; mis relaciones con él eran prácticamente nulas, y por otra parte, no sé en qué actitud está en relación con los artistas de ahí y en particular contigo. Si son buenas, puedo acercarme a él en cuanto regrese de Lima, donde creo que hay una reunión ahora.
Conviene que obtengas los recortes de la crítica hecha a tus cuadros por los periódicos de Nueva York y que hagas copias de ellas, pues son esenciales para cualquier gestión que tú o cualquiera en tu nombre haga sobre exposiciones o ventas de cuadros. También convendría tener fotografías de tus pinturas murales en Buenos Aires. Si este éxito se aprovechara bien aquí, acaso por la mediación de un agente o marchante de talento y conocedor del mercado, podría tener consecuencias estupendas. Por mi parte, espero obtener los recortes y hacer de ellos el mejor uso que me sea posible. Veré si hablo en la Corcoran Gallery, en la Phillips Gallery y en otros sitios, utilizando las cosas tuyas que tengo. Aquí hay poco ambiente artístico. Es un país inmenso, y los que entienden están dispersos y son difíciles de abordar. Se encuentran cuadros de buena gente en las librerías de viejo y nadie les presta atención y lo que encargan un cuadro son en su mayoría gente sin opinión propia y quien gusta lo que las amistades elogian. Claro que se gasta dinero en arte, pero aun el Museum of Modern Art de Nueva York no tiene inconveniente en aceptar cuadros gratuitos a cambio de la sanción que supone para el autor el poder decir que tiene obras colgadas allí. Esto es absurdo, pero así es. Rota, sin embargo, la barrera de la prensa de gran circulación –circulación es equivalente a solvencia para la mayoría– todo es posible aquí: por ejemplo, la National Gallery, una maravilla de museo, acaba de adquirir una crucifixión de Dalí, por la que debió pagar mucho. Conocemos al pastor de la iglesia a que asiste el presidente, un hombre de gran simpatía y ascendiente aquí, pero él mismo posó para el retrato que le hizo una señora que no pasa, en nuestra opinión, de una alumna de una escuela de Bellas Artes de una capital de provincia en España. Por todo esto, verás cuán desigual es el ambiente de este país: al lado de críticos y especialistas excelentes, hay una caterva de personas de gran ascendiente social o económico o político que sólo admiran lo que elogia el Readers Digest.
Bueno; enhorabuena por tus triunfos aquí y allá, que nunca serán lo que mereces, pero son algo prometedor. Ahonda y depura; trabaja y lucha contigo mismo; empieza todos los días en busca del (tú que aún desconoces y que te asombrará) a ti y a todos nosotros.
Alicia, que te admira y quiere profundamente, se une a mí al enviaros un abrazo sin límites.

Otero

1956-05-14 Remitente
Carta de Otero Espasandín a Muñoz Manzano. 1956
Nova York
Washington, D.C.
Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Otero Espasandín a Muñoz Manzano. 1956 en 14/05/1956

3450, 38th Street, N. W.
Washington 16, D. C.
Mayo 14, 1956

Querida Carmen:

Te agradezco mucho tus dos cartas y creo que aún más la segunda que la primera. Se la mando ahora mismo a Cuqui, quien salió hace unas horas para Nueva York, tras pasar con nosotros el fin de semana. Le encargo que trate de encontrar copia de lo que los diarios han dicho de Luis con la intención de mandársela a él una vez leída. También le encargo que invite a un amigo, profesor de arte en la Columbia y que ya conoce a Luis por referencias nuestras y por haber visto las cosas suyas que nosotros tenemos, para que vaya a ver la exposición e invite a algunos de sus amigos a hacer lo mismo. A nosotros nos pescó la noticia en un mal momento de fondos, lo cual unido a los compromisos burocráticos, hace muy difícil el viaje a Nueva York. Hablé aquí en algunas galerías de los pintores amigos de Buenos Aires, pero me dijeron que le transporte de los cuadros hacía casi prohibitiva una exposición de alguna importancia. Mañana voy a hablar por segunda vez, por si se decidieran a entrar en contacto con Luis para traer los cuadros aquí una vez cerrada la obligación de Nueva York. Aquí no hay el mercado que hay allí y hasta los pintores locales encuentran muchas dificultades para defenderse. Pero nunca está de más que los cuadros hablen por sí mismos y vayan creando su mundo en los ojos de las gentes. Lo ideal sería que la Unión Panamericana se decidiera a hacer una exposición de gente moderna de Buenos Aires; pero los capitostes están ahora en Lima, creo. Uno de los mandamás es un argentino que todos conocéis, pues tuvo ahí la representación del Fondo de Cultura. No me acuerdo ahora del nombre por uno de esos lapsos que me asaltan de vez en cuando. Yo hago muy poca vida social, pero voy a ver si pongo fin a este aislamiento y hablo con la gente de aquí. Creo que en este momento hay una exposición de argentinos en la National Gallery. Me hice el propósito de ir a verla. Quien hizo mucho ruido fue un cuadro de Dalí, una crucifixión, que la National Gallery compró; en el diario vi los grandes bigotes dalinianos en la ceremonia de colgar el cuadro. Claro que no me interesa Dalí, pero sí los argentinos, entre quienes debe haber conocidos. Un chico de Córdoba, que trabaja en mi cuarto, me habló pestes de la tacañería con que se hizo todo. Me dijo que hasta un catálogo roñoso que han hecho los de la embajada lo cobran a buen precio, cosa absurda cuando aquí esas cosas se derrochan y envían a todas partes. Las víctimas de esta conducta son los artistas, por quienes su gobierno ha hecho tan poco.
Decidle a Luis cuánto me alegraron las noticias que Cuqui nos trajo de él y las que ahora sabemos gracias a vuestra generosidad. El público norteamericano es muy desigual; si una cosa cae bien, puede convertirse, en cosa de semanas, en algo apoteósico, y hasta puede exaltar a una persona más allá de lo que a ella le hubiera gustado. Basta a veces que un par de críticos se entusiasmen y digan la Marimorena en Time o en otra publicación de gran tirada, para que todo el país se contagie y no hable de otra cosa por un par de años. Ojalá esto ocurra con Seoane, pues ello supondría una fortuna para él. No sé cuantas cosas expone, pero sería estupendo que tras esta exposición preliminar hiciera una de grandes proporciones aprovechando el éxito de la primera. Decidle que trate de encontrar los recortes de los números de los diarios que se ocupan de él, pues son un arma tremenda para la propaganda aquí de sus cuadros. Como os dije, encargo a Cuqui que haga todo lo posible por encontrar ejemplares de los dueños del salón donde expone. Mañana voy a empezar por mi parte a escudriñar con el mismo fin. Con estas armas, intentaría hablar en varios locales de exposición y en algunos museos, como la Phillips Gallery, y otras. Espero con interés el estudio de Rafael, si bien temo esté más allá de mis entendederas. Ya veremos. Hace tres días estuvo a cenar con nosotros el Dr. Sante Uberto Barbieri y señora, de Buenos Aires, obispo metodista y miembro del Consejo Internacional de Iglesias. Nos contó muchas cosas del cambio de régimen de la Argentina, sobre todo nos dijo cuán profunda fue la reacción popular al anunciarse el derrocamiento de Perón.
De nosotros poco os puedo decir. Cuqui os habrá explicado nuestra vida y milagros, pero necesariamente se habrá quedado corta en cuanto a cuan presentes os tenemos y cuanto contáis todos en nuestra estima y admiración.
Hace unos días solamente me enteré de la muerte de D. Constancio Vigil, lo cual me sorprendió y causó una dolorosa impresión, pues se trataba de esas personas que parecían estar más allá del alcance de la vejez y de la muerte. Si me pudierais enviar unas notas biográficas y bibliográficas escuetas y bien ponderadas, intentaría escribir un artículo sobre él para la revista Las Américas. Intentaría que le diesen cabida y acaso no fuese difícil, pues no creo que anden muy abundantes de colaboración. Pero conviene que nadie sepa nada de esto por si la cosa no llegase a cuajar por cualquier circunstancia. Una vez escrito y aceptado, se harían las gestiones para encontrar buenas ilustraciones, cosa que no será difícil dada la riqueza de cosas que debe haber en los archivos de la Casa Atlántida.
Hace aquí un calor espantoso hoy, y también lo hizo ayer. De pronto la temperatura saltó a 90 grados Farenheit (32,5º C) y creó un estado de depresión insoportable. Esto quiere decir que pongo fin a esta carta. Muchos recuerdos a Ramón Rey y a Baltar y familias, a Seoane, Varela, Frontini, Castañino, Torrallardona, Baudizzone, Cuadrado, Farias... en fin, todos los amigos del Tortoni y de otros grupos. ¿Sigue ahí Bautista? Para vosotros el abrazo colectivo de nosotros dos.

Otero

No me gusta nada esta carta, y la rompería si tuviera fuerzas para escribir otra mejor. Otro día intentaré deciros algo mejor. Pedidle a Varela un ejemplar de su libro para mí. De nuevo, otro abrazo de los

Otero

1956-05-27 Remitente
Carta de Otero Espasandín a Seoane. 1956
Nova York
Washington, D.C.
Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Otero Espasandín a Seoane. 1956 en 27/05/1956


3450 38th Street, N. W.
Washington 16, D. C.
27 de mayo de 1956

Querido Luis:

Ahí te mando los recortes del New York Times y del Herald Tribune que acabo de recibir. Me los mandó Cuqui, que vive allí y tuvo la fortuna de ir a ver los cuadros. Habló con la gente de la galería y le dijo entre otras cosas que te vas a Roma a pintar, lo que le sorprendió porque en Buenos Aires nada le dijo nada al respecto.
Como verás, lo que dicen los recortes, aunque bien intencionado, no es mucho ni, en lo que yo puedo juzgar sin haber visto la exposición, muy certero; pero en verdad es difícil juzgar un artista por veinte obras. Sería necesario ver más, de distintos momentos y asuntos para darse cuenta de lo que suponen y prometen, sobre todo si los críticos no son de rango excepcional.
Acaba de regresar a Washington el encargado de la sección de arte de la Unión Panamericana. Este señor, a quien nunca he visto ni de quien he oído hablar, se llama Gómez Sicre. Me dijeron que se trata de una excelente persona. Iré a verle tan pronto como me sea posible y veré qué planes tiene. Le mostraré las cosas tuyas que tengo. Le pediré además orientación sobre la mejor manera de abordar a otras personas relacionadas con el mundo artístico. Y de lo que vaya resultando de estas gestiones te iré dando noticias.
Dime tú qué planes tienes, inmediatos y remotos. ¿No podrías hacer el año que viene una exposición nutrida de tus cuadros en varias ciudades de Estados Unidos, empezando por Nueva York? Esta ciudad es a Estados Unidos lo que París es al resto del mundo, y lo que digan sus críticos pesa mucho en el resto del país.
Muchos recuerdos a los tuyos y a los viejos camaradas del Tortoni de tu siempre amigo

Otero

1959-02-26 Remitente
Carta de Otero Espasandín a Seoane. 1959
Washington, D.C.
Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Otero Espasandín a Seoane. 1959 en 26/02/1959

[Manuscrito:] Washington, 26 de febrero de 1959

Querido Seoane:

Hace cosa de unas semanas recibí un paquete de libros y revistas tuyos. Esta carta, que tuve que demorar por razones de familia más de lo debido, tiene por objeto agradecerte el envío en primer lugar y en segundo, darte a vuela pluma mi parecer sobre el esfuerzo editorial que vienes haciendo con la ayuda de Baltar y otros amigos.
El abrir el paquete fue una sorpresa muy grata; como un chiquillo me puse a barajar el contenido y pasé de una publicación a otra atraído por los colores, las ilustraciones, los formatos, los títulos..., con la excepción de A fiestra baldeira, todos nuevos para mí. Repuesto de la sorpresa del momento, eché mano a Grandeza y decadencia del Reino de Galicia y, a pesar de lo mucho que otros títulos me atraían, no lo solté hasta llegar a la última página. Me interesaba el asunto en primer lugar y luego me ganaron las demás cualidades del libro: estilo claro y directo, ponderación del conjunto, enfoque “atlántico” del tema, selecta bibliografía, etc. Creo que eliminando ciertas reiteraciones (más frecuentes al comienzo de los capítulos), dividiendo el texto de cada capítulo en discretos encabezamientos, eliminando algunas erratas, añadiendo unos cuantos mapas y fotografías bien escogidos y elaborados, esta obra se convierte en un estupendo manual de Historia de Galicia. Por mi parte, siento mucho no haberme encontrado hace muchos años con un libro como éste, don de ni el amor a Galicia ni un lirismo atropellado restan objetividad, ponderación, equilibrio y valor histórico y didáctico a la obra. Ojalá que ésta se agote cuando antes y en una segunda edición tengáis en cuenta los pormenores indicados y otros –índices de autores y analíticos, cuadros de linajes y reyes, tanto de Galicia como de León, Portugal, Castilla, Navarra, etc.– que, sin encarecer la obra y alejarla de las posibilidades económicas del lector, destaquen sus méritos fundamentales. La portada es, como en general la de todos los libros y revistas que me enviaste, un acierto definitivo. Varios amigos de aquí se quedaron muy sorprendidos por la gracia consumada de estos libritos, que tanto contrasta con la petulancia y la mostrenquez de lo que por aquí se publica. No menos les sorprendió que se tratase de un esfuerzo individual y que en Buenos Aires se publiquen libros y revistas en gallego. Pero este es asunto para otra carta.
A fiestra baldeira –creo que rehecha de arriba abajo– es una joya literaria y un primor editorial. Tanto el texto como la cubierta tienen la exquisitez de la Ría de Arosa vista desde la citanía de Santa Eugenia de Ribeira o desde el Barbanza en una mañana luminosa de primavera, toda ella florecida de velas diminutas y sus aguas flameando bajo la “lestía”. Tiempo llegará en que se represente en cada teatro, grande o pequeño, de las ciudades y villas costeras de Galicia, y en que un nutrido grupo de artistas gallegos hagan de ella una película estupenda, con toda la Galicia marinera por fondo: tabernas, peiráns, mercados, barcas, cons, playas, redes..., todo en fin cuanto –de cerca o de lejos– nutre A fiestra baldeira tal como acaba de llegarme. Otro libro que leí muy pronto fue el de Fole, por lo que me gustó su libro anterior A lus d´un candil. Es un poco chocarrero, pero tiene frescura de lenguaje, una espontaneidad casi aldeana, un vocabulario tan vivo, una jovialidad, un humor estupendos...
Me interesó mucho el ensayo de Parga Pondal. Su tesón y su esfuerzo me parecen admirables y en línea con los de aquellos gallegos del siglo pasado que, en medio de la indiferencia de los centros culturales de Galicia y de toda España, hicieron una labor ejemplar y si se quiere gigantesca... La pena es que Galicia y España sigan en el mismo marasmo en momentos en que hasta las tribus de África están despertando.
Esta carta no acabaría nunca si me dejara llevar del entusiasmo. Dejemos, pues, el asunto para otra carta más sosegada. Alicia y yo estamos todavía con un nudo en la garganta por la marcha, el día 20, de Cuqui y su hijo a Bruselas. Vivieron con nosotros desde hace un año mientras el marido de Cuqui terminaba sus estudios en la Universidad de Columbia, y ahora que éste tomó posesión de un empleo en la organización de los mercados europeos, se fueron aquélla y el niño a vivir con él. Mientras estuvieron aquí, la casa estuvo revuelta, los libros escondidos en el sótano, la máquina de escribir cerrada en un rincón porque Pablo no dejaba títere con cabeza. Ahora la casa va recobrando la normalidad externa, peor el vacío que en ella reina es espantoso... sobre todo para Alicia, a quien Pablo adoraba y absorbía por entero. Todavía no tuvimos carta de ellos, pero sabemos que el avión ha llegado sin novedad a su destino.
Voy a recoger todos mis papeles, poner en orden algunos poemas y otros escritos esporádicos, y ponerme a escribir. Desde mi salida de Buenos Aires tengo muy presente que te debo un libro de versos en gallego, y estoy determinado como siempre a cumplir mi palabra..., si bien en este caso importa más que cumplirla, cumplirla bien...
Aprovecho esta ocasión para decirte, por si pudieses pensar lo contrario en cualquier momento de desánimo, que nuestro silencio, debido a circunstancias difíciles de explicar, no se debió a nada que se parezca a falta de amistad y menos aún de admiración. Aunque ello parezca paradoja, más que a falta de cualquiera de las dos cosas, se debió a exceso de ellas... Pero esto tampoco se puede explicar como no sea de palabra o en un libro de muchas páginas... Dejemos las cosas en este punto, pues, en espera de una ocasión más o menos providencial.
Nuestros vivos recuerdos a tu familia, a los Dieste y demás amigos, que no cito por ser tantos, y para vosotros dos un abrazo muy hondo y un aturuxo que resuene desde Castro a la Arzúa.

Otero

¿Está Baltar por ahí o en Galicia?

[Manuscrito por Alicia:] Mucho cariño para los dos de Alicia.

1963-02-06 Mencionado/a
Carta de Seoane a Dieste e Muñoz Manzano. 1963
Bos Aires
Rianxo
Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Seoane a Dieste e Muñoz Manzano. 1963 en 06/02/1963


Buenos Aires, 6 de Febrero de 1963

Sr. D. Rafael Dieste
Rianjo

Queridos Carmen y Rafael:

Debemos carta, la que debimos haber enviado a nuestra llegada, hace ya cuatro meses y el recibo del libro de Rafael que llegó a Buenos Aires en los primeros días del mes pasado, como regalo de Reyes, como feliz augurio para el año nuevo. A nuestro regreso encontramos a Buenos Aires como siempre, la moneda un poco más deteriorada, sin que impida, parece, a las gentes hacer sus negocios; la ciudad más crecida, aumentando, claro en incomodidad y los amigos todos divididos, tambien como siempre, en optimistas y pesimistas con respecto al futuro, pero sin apenas discutir, parecen haber agotado todas las fórmulas y recetas y abandonarse a una imprevista solución por el posible milagro, al destino, al azar; por eso tu libro, tan implacablemente lógico, escrito en tan bella prosa, en idioma tan racional y limpio llegó en un momento propicio, cuando casi todos parecemos haber perdido –me incluyo– objetividad, conciencia de nosotros mismos y la posibilidad de saber cual es una verdad.
En Lisboa, última etapa de nuestro viaje que no conocéis, buscamos a Espasandín. Fuímos a esa ciudad para estar con él y con Alicia tres o cuatro días y llegamos tarde. Se habían ido no sabemos a dónde. Estuvimos en la aldea cercana a Lisboa, una estación antes de Estoril, donde habían vivido. Llamamos insistentemente a la puerta del departamento que habitó y como nadie respondía dejamos una nota debajo de la puerta con la dirección del hotel en Lisboa, pero extrañados interrogamos a los pobladores de la pequeña población, antes a los vecinos, y luego el dueño de un almacén, de un ultramarinos, recordó a ese matrimonio español cuya mujer le hacía daño el viento, que siempre vestía “calzas”, la conocían más por esta prenda que por otro cualquier detalle, y que se habían marchado hacía poco tiempo, creían que a España, a una ciudad o pueblo que el proveedor, almacenero o lo que fuese, llamaba Santo Andrés de España, porque a ella no le sentaba el clima, aquel viento. Sufrimos una gran tristeza por ellos, nunca nos parecieron más solos que en aquella algo más que aldea de al lado de Estoril, y por nosotros que perdíamos alegría, algo, juventud quizás, con el desencuentro. Aquel viento, el mismo viento de Galicia, era lo que más amaba Espasandín y debía renunciar a él en busca de un clima sin viento, sin tiempo, para Alicia enferma. San Andrés de España nos trajo a la memoria San Andrés de Teixido, tan distinto al San Joao de Estoril de Espasandín, con más viento, más violentas olas y entre montañas escarpadas y donde parece no haber más allá que el mar, surgido el San Andrés de las profundidades de un oscuro y lejano pasado. Pero, ¿cual es este otro San Andrés de España, de clima ideal, capaz de alivar a Alicia? ¿Viajaron realmente a España? ¿A qué país fueron?. Nosotros sufrimos una gran decepción y en cuatro días que pasamos en Lisboa nos venían a la memoria constantemente, manteniendo, hasta que nos fuimos, la esperanza de encontrarles en la calle, en un café, en cualquier parte. Temíamos no conocerlos por el aire de personajes de novela alemana, de extranjeros de Capri, de la descripción del proveedor de San Joao de Estoril. Esta fué la última aventura de nuestro viaje. Unos días después con Varela os recordábamos a todos, y, otros más tarde, un domingo, leíamos en la sección bibliográfica de La Prensa una nota sobre un libro de Espasandín publicado hace, quizás, unos veinte años, en la época vuestra de Atlántida. El tiempo que va a abarcar la exposición retrospectiva mía que se proyecta para el mes de Julio en una gran galería nueva de aquí. Estoy trabajando como puedo y Maruja y yo proyectamos volver a esa en octubre, en el otoño.
Esta es una carta donde apenas se dan noticias. Todos los amigos comunes preguntaron por vosotros, os recuerdan, Varela, Baudizzone, Scheinberg1, Falcini, Frontini... Torrallardona y los suyos os están muy agradecidos y llegaron encantados de Galicia. Nosotros os recordamos siempre, y a todos los amigos.

Saludar de nuestra parte a Mincho, a Díaz Pardo, a quien debo carta, a Mon, a todos. Escribidnos. Un gran abrazo de Maruja y mío para los dos:

[Seoane]

1. É difícil esclarecer se o apelido é Scheinberg ou Scheimberg, con eme, como aparece escrito noutras cartas, pois existen as dúas formas.

1964-03-21 Mencionado/a
Carta de Neira Vilas a Seoane. 1964
Nova York
A Habana
Madrid
Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Neira Vilas a Seoane. 1964 en 21/03/1964


A Habana, 21 de marzal de 1964

A Luis Seoane e señora
Madrid

Amigos moi queridos:

Parece que foi onte cando deixamos Bos Aires, e vai pra tres anos. Parece mentira. Sempre tiven unha noción fuxidía do tempo, porque decote me parece escaso, pero nestes trinta meses a cousa resultoume máis veloz ca nunca. Tanto hai que facer e crear aquí e tan a gosto se fai, que non se sinte o paso do tempo. Porque aituar en Cuba, anque se trate do labor máis modesto, é sentirse útil, sentirse protagonista de algo, moi importante no seu conxunto. Este país é un laboratorio en moitos aspectos. E é o centro do mundo nalgúns outros. E o caso é que o povo –antes degradado e corrompido– síntese aitor desto, sinte o seu camiño como seu, como propio. Esto faime lembrar, anque máis por referenza que por esperencia propia, o primeiro quinquenio dos anos trinta, vividos por vostedes. Talvez aquelo fose máis importante, pero é o mesmo entusiasmo creador.
Percurarei sintetizar o noso quefacer aquí. Eu sigo na Empresa Automotriz, do Ministerio de Industrias, agora a cargo do departamento de Intercambio, que comprende as seiciós de Abastecimientos (compras), de Entrega de Productos (vendas) e Xurídica. As Empresas chámanse Consolidadas porque abranguen producciós afís. Hai 52 Empresas industriales, divididas en Básicas e Lixeiras. Esta (Automotriz) ten 23 fábricas de productos diversos e neste ano incorporaranse sete máis, entre elas dúas totalmente novas, con tecnoloxía checa, de buxía de encendido e bicicletas, e outras máis de carrocerías pra ómnibus. Manexo ben este mecanismo, anque ten a súa complexidade, debido ó tempo que levo aquí, e eso permíteme adicar enerxías ás miñas cousas (enerxías e tempo, que no comenzo nin tiña). Escribo unha seición fixa na revista Bohemia (sae cada quince días) chamada Tribuna de Quejas, onde satirizo o burocratismo, os malos métodos de traballo, etc. Son unha especie de precursor nesta maneira de criticar dende dentro. Tamén pubrico cada tanto artigos no diario El Mundo sobre temas literarios, e outros. Dei remate á novela galega Camiño bretemoso (o protagonista é un galego, un emigrante frustrado que chegou á Arxentina alá polo ano 1914 e pasou gran parte da vida na Patagonia). Escomencei este traballo alá (en Bos Aires) e trouxen o resto de material accesorio que me facía falta. Deille remate fai máis dun ano. Tamén terminei un livro de contos (Xente no rodicio), un livro breve, con 16 narraciós. Teño en proieito algúns cadernos de contos pra nenos, en castelán. Concedéronme un premio nun concurso literario de Ministerio de Educación, por un texto de lectura pra 5º grado. E esto, en síntese é todo.
Anisia tamén escribe. Colabora mensualmente na revista Mujeres, con temas latinoamericáns (folklore, tradiciós, historia, etc.) Outuvo un premio de teatro infantil e outro de centos, tamén pra nenos. Traballa na Editora Juvenil, como coordinadora de ediciós, con Herminio Almendros (amigo de Otero Espasandín) e con Carpentier que é o director da Editorial Nacional. Dende fai catro meses por encargo de Carpentier quedouse a cargo da Editorial (de administradora) pra superar certas dificultades, pero xa feita unha reestructura, nova, anque tamén colaborei, volta nestes días ó seu trafego na juvenil, que é o que lle intresa realmente.
Esta é en síntesis á nosa vida, o que pode engadirse aitividade en milicias, círculos de estudos políticos, etc. Como digo no comezo: un vivir intenso e agradable.
Souben do seu premio e felicítoo sinceiramente. Tamén da esposición de grabados de Coruña e da de Madrid. Pero sei que en tres anos –dacordo coa súa capacidade inmensa de traballo– a súa obra vai máis alá destas dúas grandes mostras. Sei que lle non gosta escribir cartas, pero quixera ter unha moi longa, con moitas novas, sobre todos os problemas de cultura galega, obra súa, perspectivas do livro galego en Galiza e Bos Aires, situación aitual da plástica galega, etc., etc. E tamén dos nosos políticos. Todo o que vostede creía interesante.

E por hoxe namais. Cariños de Anisia e pra Maruja. Unha grande aperta de

Xosé Neira

[Manuscrito na marxe esquerda:] Calle 4 nº 19- Apto. 13 Vedado- La Habana- (Cuba).

1966-01-31 Remitente
Carta de Otero Espasandín a Seoane. 1966
Washington, D.C.
Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Otero Espasandín a Seoane. 1966 en 31/01/1966


Washington, 31 de enero de 1966

Querido Seonae:

Mientras hacía el equipaje en vísperas de tomar un avión hacia Europa, me reencontré con la dedicatoria a Alicia y a mí de un libro tuyo. Esto me sobresaltó en gran medida, porque mil veces debimos escribirte y pensamos hacerlo y no hicimos por pura estupidez, por excusas externas, por desidia y nunca, gracias al cielo, porque nuestro cariño y admiración por tu persona y por tu obra se hayan entibiado, sino todo lo contrario. En parte, no sabíamos por donde andabas: Suiza, Galicia... lejos de Buenos Aires? Dieste nos dijo que regresabas para siempre a tu Coruña; Ghirrú, que estabas en Buenos Aires muy feliz con tu trabajo y tus proyectos... En fin –no escribimos y me duele muchísimo– el no haberlo hecho. Nosotros pensamos dar uno de estos días próximos el salto a Lisboa. Me he jubilado, tenemos que vivir de una pequeña pensión y hemos decidido ir a ver si nos basta para ir tirando en cualquier rincón del oeste de Europa: donde viven nuestra hija y sus hijos, los hermanos de Alicia, etc. Aquí tendríamos que batallar bastante para defendernos y la batalla no tendría dimensiones espirituales como puede tenerlas en otras partes; dada la economía de este país, al que sin reservas admiramos por muchas razones. En Portugal podemos estudiar muchas cosas que, a mí al menos, me interesaron desde la infancia. En cierto modo, voy allá para ahondar mi vida infantil y juvenil. Como me interesan los hombres, las plantas, las aves, el paisaje, la historia, la leyenda, el mar, allá nos vemos a pesar de gobiernos y sistemas políticos. Qué hagan los portugueses lo que puedan o quieran, no es asunto mío. Sentiré que sufran; me alegraré de sus alegrías como es lógico. Si allí nos quedamos y encontramos una casa espaciosa donde vivir, será nuestra mayor alegría que vengáis a pasar temporadas con nosotros. Estos encuentros nos serán muy valiosos a todos. Tú pintarás tu mar, yo escribiré mis versos contra el fondo del mar, de los ríos, de los bosques. Cuando te sientas nostálgico de tu tierra o tus tierras, vuelves a ellas, y lo mismo haremos nosotros. ¿Qué os parece nuestro plan? Sería hermoso que pasados tantos años de lucha, de esperanzas fallidas o cumplidas, volver a juntarnos, a encontrarnos y recorrer juntos playas, costas, valles, ciudades como Braga, Coimbra, Salamanca, Santiago.... aunque poco, sigo escribiendo versos con la esperanza de cumplir la promesa que te hice hace muchos años: brindarte un libro de versos –un libro bilingüe, pues tanto el español como el gallego me atraen y absorben.
¿Cómo están tus padres, tu hermano, Maruja y los amigos de antaño y de siempre: Varela, Farias, Laxeiro, R. Baltar? A todos recuerdo y acabo de saber por una tarjeta de Año Nuevo que los otros Baltares –Antonio y Mireya– están en Galicia. Espera mi carta desde Portugal, Bruselas, Londres... de donde sea. Perdónanos este horrendo silencio y recibid los dos, Maruja y tú, un abrazo inmenso y jubiloso de

Alicia y Otero

1966-09-26 Mencionado/a
Carta de Seoane a Dieste. 1966
Bos Aires
Rianxo
Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Seoane a Dieste. 1966 en 26/09/1966

Buenos Aires, 26 de setiembre de 1966

Sr. D.
Rafael Dieste
Rianjo o La Coruña, no sé bien.

Querido amigo:

Te adjunto esta nota que salió ayer sobre tu último libro en La Prensa de Buenos Aires. No estoy de acuerdo con ella, pero te la envío lo mismo. Nosotros fuimos retrasando el viaje hasta ahora, que estamos próximos a emprenderlo, saldremos el día 10 del mes que viene hacia Méjico, donde estaremos unos días y luego Nueva York, otros siete días, para ir de allí a Alemania y de éste último país viajaremos a España, a Galicia, no sabemos exactamente cuando. Os informaremos desde alguna ciudad alemana. Renuncié a una exposición circulante mía organizada por Relaciones Culturales de la Argentina, en los Estados Unidos, te imaginarás por qué, creo que Díaz Pardo estaba en Buenos Aires cuando lo hice. Pertenezco a una generación de renunciantes. En Buenos Aires salió estos días una monografía sobre mi obra editada por Bonino de la que os enviaré un ejemplar por correo ordinario, quedó lo mejor posible dado su carácter popular y excluyendo la fidelidad de las reproducciones en color. Tambien un librito con la monografía que hizo Lorenzo Varela para el catálogo de Nueva York que no llegó a imprimirse. Tuvimos noticias recientes vuestras por Mireya y Antonio a quien vimos al día siguiente de llegar a Buenos Aires y algunas veces más. No sabemos nada de Espasandín, que nos mandó una carta conmovedora de Nueva York, anunciándonos su ida a Europa y prometiéndonos la nueva dirección donde fuesen a quedarse, probablemente Portugal. Quisiéramos encontrarnos con ellos, pero no sabemos cómo. De aquí no tenemos noticias que transmitir, debéis conocerlas todas por Díaz Pardo. Buenos Aires cambió bastante. Mayor cantidad de rascacielos, la Av. 9 de Julio está desconocida para vosotros, lo mismo que las otras avenidas céntricas, Santa Fe, Callao, Libertador, y el barrio Belgrano. Aumentaron considerablemente los teatros experimentales, las galerías de arte y el número de conciertos. Los cafés de Maipú y algunos de Florida se pueblan cada vez más de jóvenes barbudos y melenudos, pintores y poetas y de muchachas con minifalda, desgreñadas, y blusas “pop”, asimismo los quioscos de semanarios y de publicaciones inverosímiles. Una joven que acaba de visitarnos cambió en menos de un año tres veces de vocación, estudió pintura, Historia del Arte, nueva rama de la Facultad de Filosofía y Letras, abandonando la pintura y ahora se dedica a la política, abandonando la historia del arte. Todo se sucede y abandona en Buenos Aires con igual rapidez y en estos últimos tiempos. Bueno, recibid Carmen y tu un gran abrazo de Maruja y mío. Y hasta pronto:

[Seoane]

1968-08-31 Mencionado/a
Carta de Seoane a Díaz Pardo. 1968
Bos Aires
O Castro [parr. Osedo, conc. Sada]
Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Seoane a Díaz Pardo. 1968 en 31/08/1968

Buenos Aires, 31 de agosto de 1968

Sr. D. Isaac Díaz Pardo
El Castro

Querido Isaac:

Recibimos la carta de Maiztegui, la de Mimina y tus cuatro letras escritas con los dedos lesionados. Lamentamos el accidente y quizás esto y tu trabajo expliquen tu silencio de tanto tiempo. Por aquí estuvo unos días Celso Emilio Ferreiro, que no dejó demasiada buena impresión. Estuvo conmigo dos veces, vio unos momentos a Varela, no cumplió a última hora con la gente de la Federación, marchó sin despedirse de nadie, luego de unas conferencias muy grises. Lo único importante para él fue reunirse con sus amigos de infancia de Celanova y beber, beber… Parece que en Caracas no hay vino. De todas maneras hay que defenderlo. Llegó estos días M[éndez] Ferrín. Estuve con él. Muy bien en general. Creo que puede ser muy útil aún cuando su intervención más importante sea en los inefables Juegos Florales. El 31 se entregan los premios. Te escribiré sobre todo esto. Por mi parte acabo de cometer una pequeña traición a mí mismo. Acepté ser académico de número en la Academia Nacional de Bellas Artes de aquí. Lo hice pensando en Galicia, en la Academia Gallega, en donde jamás fui propuesto para correspondiente, como tampoco Espasandín, Baltar, Varela y Cuadrado y en cambio lo son Valentín Fernández, Estévez, Molinari… Casi veinte años dirigiendo Galicia, habiendo editado unos 100 volúmenes de autores gallegos, publicando tres libros de poemas en gallego, una decena de álbumes de dibujos y grabados con temas gallegos. Pintando una gran cantidad de cuadros también con asuntos gallegos, o casi todos, redactadas casi mil crónicas sobre cuestiones gallegas para la Audición Galicia Emigrante, haber dirigido Galicia Emigrante revista, etc., no me sirvió para nada en cuanto a los académicos gallegos… En cambio, mis exposiciones aquí, sin negar mi galleguidad, sirvió para que me designasen. Acepté por un acto de rencor, porque iba resultando tanto yo como los amigos a que antes me refería, sólo los que reciben las bofetadas, que hasta no llegan a merecer el saludo de despedida de C. E. Ferreiro, perseguido en Caracas por los mismos que él ayudó, según sabemos, en años que no podemos olvidar. Bueno, perdóname este desahogo. Pero toda paciencia tiene su límite. Estaremos en octubre o quizás más tarde, en noviembre, en esa. Te tendré al corriente. Terminé con mucho éxito las dos exposiciones, con un éxito que da vergüenza, la retrospectiva y la de grabados. Ahora tengo nuevas propuestas para Alemania pero trabajaré ahí al mismo tiempo que para Sargadelos. Creo que puedo hacer algo útil. No te olvides del envío de las jarras de Sofovich, Lipa Burd y Enrique Goldstein. Las esperan con impaciencia.

Un gran abrazo para Mimina, para ti y para todos de:

Seoane

1972-01-15 Remitente
Carta de Otero Espasandín a Luís e Maruxa Seoane. 1972
Nova York
Washington, D.C.
Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Otero Espasandín a Luís e Maruxa Seoane. 1972 en 15/01/1972

Washington, D. C.; USA
3521 39th Street, N. W.
15 enero de 1972

Queridos Luis y Maruja:

Después de muchos intentos fallidos, acabamos de recibir vuestras señas en Buenos Aires, de Carmen y Rafael. Más de una vez los hemos acosado con preguntas sobre el paradero y la suerte de los amigos, pero solían contestar mucho después de haber recibido las cartas y de haberse olvidado de lo que les parecía secundario y daban por descontado. Esta vez nos pusimos “serios” con ellos, lo que nos valió el recibo de dos cartas, una de Carmen, con muchos pormenores, metódica, documentada, y otra a Rafael, magnífica como suelen ser todas las suyas, y bastante explícita sobre las mudanzas ocurridas por allá en diversos órdenes de cosas. Al parecer, se van aflojando los ánimos poco a poco y se pueden enviar una carta fuera del país en la que se comentan –en términos bastante comedidos y académicos– aciertos y desaciertos. Lo que más nos alegró de ambas cartas es lo que os atañe a vosotros; tus triunfos en la Argentina y otros países, tu alianza con Díaz Pardo en proyectos de cerámica, en la creación del Museo Carlos Maside y en otras labores culturales. Todo ello es admirable en sí mismo y como promesa, como anticipo de lo que se puede hacer en circunstancias desfavorables o que tales parecen vistas desde aquí.
Comprenderás que estas cartas no han hecho más que abrirnos el apetito. Nos gustaría saber que se publica en gallego, bien en Galicia o fuera de ella. Aquí sólo llegan algunos libros de la editorial Gredos, porque tratan de asuntos que interesan a los estudiantes de la literatura española y temas afines, y los de las colecciones baratas de Buenos Aires: la de Losada y la de Espasa-Calpe. Me han dicho en Portugal que Galaxia ha editado bastante en gallego, pero no me fue posible poner la vista encima de ninguno de sus libros, ni menos de su catálogo. ¿Qué hace la Academia Gallega, de la que Sabell y Dieste forman parte? Me imagino que tendrá una buena biblioteca y ejemplares de muchos libros agotados, sobre todo diccionarios, como el de Carré, el de Cubeiro y otros. ¿Se enseña el gallego en la Universidad de Santiago y en los institutos de segunda enseñanza? Creo haber oído que en Lugo enseñaba un destacado profesor de gallego. Aquí me prestaron el Manual de Dialectología española, de G. de Diego, en que se dedica bastante atención al gallego. También he visto alguna referencia a un tratado de gallego publicado en Barcelona. Pero mis noticias son nebulosas, y si bien podría aclararlas un poco sumiéndome en la Biblioteca del Congreso, se da el caso que está lejos de mi casa y cuando se llega allá es poco menos que la hora de cerrarla, aparte de muchas otras dificultades. Una grata novedad para mí fue la publicación de la General Estoria por Martínez López, un esfuerzo este espléndido que acaso sirva de ejemplo y de estímulo a otros profesores españoles. Tuve noticia de esta publicación por Dieste. Inmediatamente, escribí al autor a Tejas, quien me envió un ejemplar a vuelta de correo. Carmen acaba de anunciarme que Martínez se retiró y vive en Santiago. Ojalá que, ya libre de obligaciones docentes, dedique su talento y su preocupación a trabajos parecidos en pro de la lengua gallega, de la que tanto hay que aprender. Una Gramática Histórica Gallega, precedida de unos capítulos de fonética, sería un tema muy apropósito, en el que además podrían colaborar otros especialistas.
Sentimos mucho no haber podido veros en Portugal. No teníamos a la sazón idea de que estuvieseis tan cerca. Alicia estaba muy mal y hubo que salir con bastante precipitación. Ahora estamos pensando en la posibilidad de un viaje a Europa, en primer lugar, para ver a Cuqui y a los suyos, en segundo, para echar un vistazo a la situación en general. Y pienso visitar Vigo y La Coruña y pasar unos días con los amigos. La vuelta a España me parece muy difícil por varias razones. Al final de este año empiezo a cobrar mi pensión del Estado, y si la vida aquí no sigue encareciendo, talvez pueda dedicarme a mis cosas, no muy bien definidas aún. Ahora enseño español, trabajo durante horas en el Departamento de Agricultura, traduzco y sobre todo preparo para la imprenta monografías científicas, algunas de ellas escritas por argentinos con pujos literarios y ringo-rangos de tangos. De esta manera, nos vamos defendiendo de esta inflación que nos viene comiendo sin piedad.
Hay pocos amigos con quien hablar; los que hay, están metidos hasta las orejas en sus trabajos de rutina y pasan meses sin hacernos una llamada telefónica. Por mi parte, de vez en cuando hago una “escapada”, como la llama Alicia, a las librerías donde se venden libros extranjeros o a las de segunda mano, de las que quedan pocas, y vuelvo con la cartera repleta. Lo malo es que al llegar a casa tengo que ponerme a la máquina y dejar los libros adquiridos dormir por los rincones de la casa. Con frecuencia y para romper la rutina, salimos en coche por las orillas del Potomac –el río que pasa por Washington y refleja los grandes monumentos de los hombres más ilustres de la historia de Estados Unidos–, donde abunda la vida silvestre: ardillas, pájaros, etc. y sobre todo, los árboles de las más variadas especies, algunos centenarios. Por las cercanías del río hay grandes granjas, con vacadas hermosísimas; hay también grandes plantaciones de frutales, en especial melocotoneros y manzanos, donde nos aprovisionamos de fruta cuando está madura. Lo más interesante de estos paseos, parte en coche y parte a pie, son las flores silvestres, que se suceden a medida que avanzan la primavera y el verano. Hay multitud de especies, y algunas cubren grandes praderas y terrenos baldíos. Tendrías que ver esto, este paisaje que nadie pinta y creo que pocos admiran. No recuerdo haber visto en nuestros paseos un solo pintor con el caballete. Sí, hay gente que disfruta la naturaleza, y ya quisieran otros países donde he vivido tener tantos expertos en asuntos de conservación, de parques públicos, de observadores y protectores de aves y miles de cosas más. Pero, en cambio, la pintura no tiene el arraigo que debiera, y en particular el paisaje no recibe el homenaje que merece de los pinceles.
Pero hay que dejar que la gente madure o por lo menos una fracción de ella. Llegará algo así como un Monet washingtoniano que capte, a su manera, esta luz, estos horizontes cerrados por sus colinas azules, ora fijas por la transparencia de la luz, ora deslizándose como una melodía, como un tropel de olas en alta mar, levemente esfumadas en la neblina. Los reflejos de este río son indescriptibles en todas las estaciones, lo mismo cuando queda convertido en una grieta de hielo zigzagueando entre los bosques a lo largo de cientos de millas, que cuando avanza, lento y constante, cargado de nubes, de sombras estremecidas de árboles a punto de reventar al comienzo de la primavera o saturados de colores en el otoño.
Sé que estáis ambos muy ocupados y no quisiera que esta carta sea otra cosa que un contacto espiritual con vosotros, tras esa prolongada discontinuidad. Sin embargo, acaso tengáis unos momentos para escribirnos unas letras y dejarnos saber como van vuestras cosas. Nos acordamos mucho de los amigos, de las personas, y muy poco –seamos sinceros– de los demás. Buenos Aires ha sido muy duro para mí, y me quedan muchos recuerdos dolorosos de él, en parte debidos a mi carácter, en parte a las estrecheces que tuve que afrontar. ¿Sigue Varela en Buenos Aires? ¿Cómo están tus [escrito na marxe esquerda:] padres, Luis, y tu hermano? ¿Vive Ramón Baltar? Carmen nos contó la muerte trágica de Farias. Etcétera, etcétera.

Un gran abrazo

Otero

[Manuscrito na marxe esquerda por Alicia:] Queridos amigos: ¡Cuántos años sin saber de nosotros! Ya podíamos escribir a Bartolomé Mitre! Luis, muchas felicidades por todos tus éxitos. Este país es hermoso, como dice Ote, pero lo han puesto al revés. Yo ayudo a Ote en sus traducciones, enseño español en casa y me dedico a “las faenas propias de mi sexo”. Disfruto el campo y el paisaje y leo mucho. Acabo de terminar los Diálogos de Platón. Ahora estoy a vueltas con Ortega.

Abrazos.

Alicia

1972-02-21 Destinatario/a
Carta de Seoane a Ortiz Alonso e Otero Espasandín. 1972
Bos Aires
Washington, D.C.
Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Seoane a Ortiz Alonso e Otero Espasandín. 1972 en 21/02/1972


Buenos Aires, 21 de febrero de 1972

Sr. D. José Otero Espasandín
Washington

Queridos Espasandín y Alicia:

Creo que no podéis daros cuenta de la emoción que nos produjo vuestra carta. Igual que vosotros estuvimos durante mucho tiempo pendiente de los Dieste por vuestra dirección, pero siempre se olvidan de dárnosla, seguramente por las razones que tú mismo expresas. Creo que fue en 1966 cuando recibimos una carta de Espasandín dirigida al Centro Gallego en la que daba noticia de haberse jubilado en la Organización Mundial de la Salud. En 1967, nos parece, fuimos a San João de Estoril para encontrarnos y estar con vosotros, pero acababais de marchar, no supieron decirnos hacia dónde, hacia San Andrés de España nos dijo el dueño de un ultramarinos y nosotros no conocíamos más que San Andrés de Teixido. Pensamos que sería Santander y nos pareció muy extraño que nadie tuviese noticia de esto. La dirección de Portugal nos la había dado Mincho. En otro viaje anterior habíamos estado con Cuqui y su esposo en La Coruña. En Lisboa, a nuestro regreso de San João de Estoril, nos sentimos decepcionados, pues estábamos seguros de encontrarnos. De España hay mucho que escribir, que hablar. Todo cambió mucho, pero continúa existiendo la división profunda que hizo posible la guerra. Todos los problemas que España heredó de la monarquía continúan sin solucionar, subyacen ocultos en el crecimiento de las ciudades, sobre todo de las que eran ya ciudades grandes, Madrid, Barcelona, Valencia, etc., y en el relativo bienestar de una parte de la clase media que luego de los años de hambre producidos después de la guerra, hasta alrededor del 55, pudo proveerse de todo lo que era popular en la sociedad de consumo en que vivimos. Pero el pueblo tiene que emigrar y esta vez emigran gentes de toda España. Los países que encabezan la emigración son Galicia, siempre primera en las desgracias, y Andalucía, con Extremadura, son las regiones que peor están. En Galicia, quedan aldeas desiertas. No hay quien trabaje la tierra y la gente de mar emigra a otras partes. Toda la flota mercante noruega está compuesta de tripulantes gallegos y los pescadores trabajan para empresas holandesas, alemanas, etc. En Terranova, hay unos tres mil pescadores gallegos según leí no hace mucho en un diario gallego. Es verdad que los ánimos se aflojan poco a poco en los que no es fundamental. Tú puedes escribir cartas libremente. Puedes opinar sobre muchas cuestiones que no amenazan en absoluto los fundamentos económicos, sociales y políticos del Estado español. Incluso los dirigentes de ese Estado hacen declaraciones sorprendentes en su supuesto liberalismo. Puede entrar quienquiera hubiese salido por razones políticas de España, porque, ¿qué importa la opinión de una persona en general ya anciana, que salió de España hace más de treinta años y es desconocida de todo el mundo o sólo conocida de una minoría intelectual? Pueden hacer elogios de Machado, de Hernández, de Unamuno y se editan libros de éstos y de otros heterodoxos políticos que por sus precios pueden comprar únicamente una minoría, profesionales y universitarios, que la Dirección General de Seguridad conoce sobradamente y sabe que no cambiarán jamás sus ideas. Los funcionarios de Bellas Artes pueden reclamar el Guernica de Picasso para un Museo de Madrid. Se legisla para Castilla. Se convierte a la capital oficial y a Valladolid en dos grandes ciudades industriales. Hundieron en lo posible a Cataluña. Se enseñan los otros idiomas españoles. En la Facultad de Filosofía y Letras que tiene ahora su sección de lenguas románicas, se enseña y estudia el gallego, pero, en cambio, se le niega a Galicia industrias vitales y se aplica una ley de concentración agraria que hace huir a los campesinos de su tierra. Todo es muy complejo y conviene analizarlo en España mismo. Desde fuera es imposible. Se han publicado algunos libros sobre el idioma gallego, el último que sepa es precisamente de la Facultad de Letras y se titula Gallego, Gallego 1, le dicen en las librerías porque es el número 1 de una serie sobre el idioma que prometen aparecerá. Se publican muchos libros gallegos, pero la editorial más importante continúa siendo Galaxia. Hay muchos escritores jóvenes, algunos de mucha calidad, Méndez Ferrín, Xohana Torres, etc. En cuanto a la Academia, actúa con la parsimonia de todas las Academias, pero en el caso de la Gallega no cuenta siquiera con el dinero para regularizar la publicación de algo tan indispensable como su boletín. Además de García Sabell y Dieste están Piñeiro, Fernández Del Riego, Carballo Calero y otras gentes igualmente valiosas y dinámicas, pero que no pueden hacer demasiado. Tiene, esto sí, una buena biblioteca y algunos ejemplares raros.
De nuestra vida, apenas puedo decirte otra cosas que Maruja y yo continuamos con las implacables variantes que produce en todos la edad, lo mismo. Tenemos muchos amigos, trabajo todo lo que puedo, he hecho muchas cosas, pintado, grabado, editado revistas, libros, etc., y hasta una audición radial, Galicia emigrante, que duró 17 años, para la que hacía todo el texto y en la que alguna vez te dediqué algunas notas. Luego de Londres, en 1949, vivimos en una oportunidad seis meses en Basilea y en otro viaje otros seis meses en Ginebra. Hice varias exposiciones en Alemania y otros países europeos, e hice una de más de cien obras en Madrid. Pero siempre volvemos a Buenos Aires. Esto acabó por gustarnos y hoy es en exposiciones, conciertos, teatro, cine, la ciudad que en Occidente sigue a París, Londres, Nueva York, por su enorme movimiento cultural. Resulta ya una ciudad monstruosa que no conoceríais con sus ocho millones y medio de habitantes. Varela está aquí, trabaja mucho en traducciones, estos días precisamente le acaban de encargar la traducción de las obras completas de Gil Vicente. De mi familia, falleció hace años mi padre. Mi madre tiene 85 años y mi hermano continúa trabajando en su profesión y tiene dos hijos, uno que estudia ingeniería y una chica que estudia bachillerato. De los amigos comunes venidos de España, quedan pocos. Fallecieron, además de Farias y entre muchos, Cimorra, Julián Bautista, Viladrich, Mariano Perla muchas grandes figuras de la República, políticas y militares, entre ellos Jiménez de Asúa y el general Martínez Monje. Maruja Mallo regresó a España y vive en Madrid. Cuadrado se conserva como siempre. Buenos Aires es verdad que fue muy duro con vosotros, pero en algunos años, la década del 50 al 60 todo cambió , en parte, creo que contribuyeron mucho los emigrados españoles, alemanes e italianos que tuvieron parecidos comienzos duros, y una juventud que ahora tiene alrededor de 40 años que se exigió mucho a sí misma. A Attilio Rossi lo vimos en Milán en el año 60, vive bien y está contento. Alberti está en Roma, muy bien, estuvimos con los dos, con él y María Teresa, dos o tres veces en distintas oportunidades.
Con Varela os hemos recordado muchas veces y Maruja y yo recordamos vuestra casa de Belgrano, las reuniones que hacíamos, los proyectos que forjábamos, algo que quedó atrás, pero de que continuaremos escribiéndonos. El año pasado realicé una exposición retrospectiva de grabados en el Museo de Arte Moderno y en el catálogo publiqué el retrato que hice en litografía de Espasandín. Era una especie de homenaje a unos amigos muy queridos de los que hacía muchos años no teníamos noticias. Ahora, al fin, tuvimos noticias de ellos y nos alegró como no podéis imaginaros.

Escribid. Un gran abrazo para Alicia y para ti de Maruja y mío:

[Seoane]

1972-03-17 Mencionado/a
Carta de Seoane a Muñoz Manzano e Dieste. 1972
Bos Aires
A Coruña
Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Seoane a Muñoz Manzano e Dieste. 1972 en 17/03/1972


Buenos Aires, 17 de Marzo de 1972

Sres.
Carmen y Rafael Dieste
La Coruña

Queridos amigos:

Os debemos carta desde hace tres meses o algo más, desde que llegamos. Pero en realidad no sabíamos de que escribiros como no fuesen noticias de poca importancia referidas a Buenos Aires. Tampoco queríamos referirnos al tan desagradable problema de la enfermedad de Isaac y sus lamentables derivaciones familiares. Con ellos, con Mimina e Isaac, nos escribimos, por separado, muy a menudo. Isaac me envió hace tiempo, creo que a finales de Enero, una copia de la carta que remitió a Mimina hace unas semanas. Le reproché el envío de esa copia y la carta en sí misma y desde entonces se hizo más cauta nuestra correspondencia y no nos referimos para nada a la situación creada entre ellos. Pero no podía quedarme por mi parte callado en cuanto a las injustas censuras que le hacía a Mimina. Todo esto es muy lamentable y nosotros sentimos profundamente la decisión tomada por Isaac. La Coruña, El Catro y Sargadelos no serán nunca lo mismo para nosotros que antes de ella. Mas dejemos de referirnos a esto que nos disgusta a todos y que sentimos por Mimina, por Isaac y por sus hijos. Aquí, en Buenos Aires, todo está aproximadamente lo mismo que hace un año cuando embarcamos para ahí. Continúa desvalorizándose el peso, aumenta diariamente el costo de la vida, pero no hay, en general, obreros parados y continúa absorviéndose la emigración procedente de los países limítrofes, sobre todo de Uruguay, Paraguay y Bolivia. En el orden cultural: conciertos, teatro, exposiciones, cine, continúa creciendo. Disminuye en cambio el movimiento editorial. Es decir, no sé bien tampoco si disminuye, pues nacen pequeñas editoriales de grupos estéticos o políticos que no aspiran a la exportación del libro, a crear grandes empresas distribuidoras o a depender de éstas y se defienden con poco beneficio. El Estado además no hace nada por impulsar la industria editorial, al revés de España y México. En cine tambien están en quiebra las grandes empresas filmadoras, apenas producen nada y siempre que filman algo es malo, pero en cambio se hacen películas producidas por pequeños grupos de improvisados productores con directores y actores jóvenes que están consiguiendo en películas documentales y algunos largometrajes bastantes premios internacionales. En cuanto a los amigos, Cuadrado continúa fiel a sí mismo. Varela se mudó de casa, vive en un piso 20 en la calle Charcas entre Florida y San Martín, está muy contento porque le acaban de encargar la traducción del portugués y notas para las obras de Gil Vicente. Espasandín me escribió una larga carta que le agradecí y contesté inmediatamente, esperando ahora su respuesta. Por mi parte pinto mucho. Había pasado todo el período de La Coruña sin hacerlo y pienso publicar estos meses un álbum de grabados que representan las luchas callejeras de estudiantes y policías. Esto es todo. José Luis nos escribió diciéndonos que habían cambiado ya el sistema de las ventanas del departamento nuestro, parece quedó muy bien.
No sé en que estado se encuentra la publicación de la nueva edición de tu libro, Rafael, Os arquivos do trasno. Continúo enviando los dibujos a La Voz. Lástima que los reproduzcan tan mal, líneas cortadas y deformadas, etc., pero así y todo parece que interesan. Claro que aquí es muy difícil de hacer dibujos de gentes gallegas importantes, pues ya no quedan. Trataré de hacerlos de hijos de gallegos que se destacaron en sus actividades sin renunciar a su orígen.
En esta carta no os damos más que unas cuantas noticias. Muy pocas. Contestarnos y quizá se nos ocurran nuevas cosas que puedan interesaros. Olvidaba deciros que estuvo con nosotros Mireya en un viaje que hizo a Buenos Aires. Maruja le entregó las 5.000 pesetas que vosotros nos habíais dado. No tiene aún ningún plan decidido para el futuro. Pero sospecho que de todo esto sabréis más que nosotros.

Para los dos un gran abrazo amigo de Maruja y mío:

[Seoane]

Nota: A Carmen le envío los libros de Ray Bradbury uno de estos días, no sé si Crónicas marcianas que parece que está agotado.

É unha carta moi persoal a respecto das relacións familiares de Isaac Díaz Pardo. Queda anotada na listaxe de cartas con contidos persoais ou delicados, sobre as que haberá que decidir.

1972-05-20 Mencionado/a
Carta de Ortiz Alonso a Seoane. 1972
Washington, D.C.
Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Ortiz Alonso a Seoane. 1972 en 20/05/1972


Mayo 20, 1972
Washington, D. C.

Querida Maruja:

Tanto Ote como yo, os prometimos una carta algo más explicativa que la anterior y, francamente, después del larguísimo silencio de no sé cuantísimos años, tenemos que contarnos algo, pero... ¿por dónde empezar? Ya, por agradeceros los folletos que, naturalmente, nos han gustado mucho y nos ha dado mucha alegría el ver que Luis se ha abierto camino y que ha llegado a lo que un artista como él debe llegar. No me cabe en la cabeza el que haya expuesto en Washington y no lo hayamos sabido; tan ocupados estamos, tan preocupados también y tan embrutecidos, que no nos enteramos de lo que más importa. La vida da tantos giros imprevistos y tiene tantas sorpresitas... Hemos perdido muchos contactos, no digo amigos, porque los buenos amigos no se pierden nunca; pero estamos en la higuera. Estoy segura de que si nos viésemos mañana continuaríamos: “decíamos ayer”, como si efectivamente hubiese sido ayer y... ayer fue, pues la vida tan corta que tenemos, casi ya se nos marchó sin apenas darnos cuenta.
Tuvimos dos cartas de los Dieste: de Carmen y de Rafael. Muy simpáticas y muy interesantes y muy como son ellos. No coinciden en muchas cosas con vuestra versión ni con otras. “Cada quien es cada quien”, como dicen los mejicanos, peor están contentos y optimistas y como se ven con familiares y amigos tienen gente con quien hablar de intereses mutuos. Nosotros estamos alejados del mundanal calor y encanto de las personas que entiendes y te entienden y metidos en un barullo de todos los demonios y ganándonos la vida con el sudor de todo el cuerpo. Amén.
Tuvimos aquí a Cuqui y a la nieta de 10 años que es una criatura angelical y preciosa. Si Luis la viera, tendría que pintarla. Es algo inaudito esa niña. Tiene una personalidad extraña, pero maravillosa y se ha portado como la persona más madura y más delicada y discreta de la tierra. ¿Serán cosas de abuela? Al niño también le adoro, pero no se parece a su hermana ni en físico, ni en personalidad. Va a hacer 16 años en agosto y está alto y guapísimo. Los dos son muy inteligentes y hablan 4 lenguas, pero no les gusta la escuela, por lo que creo que van a resultar genios. ¿A qué genio le gustó la escuela?
Estoy dando clases de español otra vez después de un montón de años en los que he estado metida en otros problemas e incluso cuidando del nieto. Cuando a los americanos nos iba bien, nos íbamos pescar y nos echábamos en la hierba a soñar muy tranquilamente; ahora que nos va bastante mal, estamos un tanto histéricos. ¿Qué hacer con los seres humanos? Se me va la cabeza en todas direcciones y tengo que confesar que estoy muy pesimista. Esas bombas atómicas... ¿nos llevarán a un cosmocidio? Y allá va el planetita con todo el tinglado y... tinglado es.
Leo mucho y releo también; todo lo bueno que se me presenta. Desde Américo Castro, Ortega, Unamuno, Juan Ramón, etc., hasta Moliére, Platón, etc., ¡Qué lástima! El hombre ha sido más o menos lo mismo desde los albores de la historia.
Vamos al campo todos los días y eso nos serena algo y nos envigoriza el alma y el cuerpo; los americanos han descubierto la naturaleza y se están dando cuenta de que tienen un país hermosísimo; salen a las afueras ávidos de aire, de sol, de ejercicio, de paz, de desmaquinización... y con un montón de sandwiches y de coca-colas.
De salud vamos pasablemente, por el momento.
Termino porque Ote va a echar la carta al correo.

Abrazos,

Alicia

1972-05-20 Remitente
Carta de Otero Espasandín a Seoane. 1972
Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Otero Espasandín a Seoane. 1972 en 20/05/1972


20-V-72

Querido Seoane:

Ya se marcharon la hija y la nieta y quedamos otra vez solos Alicia y yo. Eliminadas las tareas aplazadas por razón de su presencia en este piso tan pequeño, paso a cumplir la promesa de escribiros una larga carta, sin consideración al mandato retórico de que las cartas tienen que ser breves. Empezaré por deciros que tenemos una nieta muy inteligente, callada, sufrida y dinámica como un relámpago. Juntos hemos corrido por estos parques y hemos trepado rocas y salvado barrancos. Y cuando el sitio era a su juicio peligroso, me extendía la mano y tiraba de mí con todas sus fuerzas. ¡Qué pena verlas partir después de un par de semanas indescriptibles!
Ahora quiero decirte, aunque no sea necesario, cuánto agradezco el libro y los catálogos, los cuales más que saciar mi apetencia de ver cosas tuyas, de conocer tu producción posterior a mi estancia en Buenos Aires, han avivado mi avidez. Lo que dicen Whitelow, Lainez, Payró y hasta Varela más bien parecen cosas de ocasión, para salir de algún aprieto o coyuntura. A mí no me dicen nada ni de lo que conozco de antaño ni –supongo– de tu labor posterior. Una línea segura, afanosa –y casi todas lo son– de tu lápiz, pincel o lo que sea, deja a tales críticos o comentaristas en el aire. No han sentido, no han percibido (al parecer) la revelación, el relámpago, el borbollón cálido e inesperado que cada palmo, cada brochazo nos mete por los ojos y empuja, sumido en un halo de ternura, hasta las capas más recatadas y profundas de nuestra sensibilidad. La presencia de cada cuadro, de cada dibujo, desnudo de color en la reproducción o someramente velado por él, es una presencia “presentida” pese a su total novedad: parece más bien decirnos: “He aquí lo que esperaba, esa realidad que tu sensibilidad y tu nostalgia reclamaban desde hace mucho, algo categórico cuya ausencia del horizonte de tus ansias y de tus ojos te desazonaba”. Y sí, es cierto; no hay posible objeción. La “ausencia”, el anhelo de lo no creado, aún el presentimiento de lo no pintado o dibujado queda plenamente logrado o satisfecho: nada falta, nada sobra. Y nos entra muy hondo y nos restituye la confianza, la fe, el sosiego. Hay una jubilosa “toma de posesión” al contemplar una obra de arte por primera vez, aunque hayamos de conceder que no todos los que la contemplan sientan el júbilo inmediato. Y esto se percibe con cabal nitidez ante tus dibujos, tus cuadros. Casi parece a veces que el artista fuese “secundario”, el “instrumento” o ciego ejecutor de un mandato. Pero dejemos esto porque nos enzarzaría en peligrosas espesuras. Baste decir por el momento que el ensayo de interpretación de tu obra que yo ansío y creo que tú necesitas para centrar tu futura labor, tras tantos años de creación vertiginosa, está por escribir. No bastan “bondadosos” comentarios, y casi me permito la descortesía de declarar que a estas alturas sobran. Y lo mismo sobran tantas referencias a visiteos, amistades, paraderos de cuadros, exposiciones y algunos libros que nos sean esenciales. ¿Para qué convencer al que no ve ni verá y tiene que ser un parásito –en el mejor de los casos– de los videntes? Una joya de verdad, auténtica y trabajada con ojos lúcidos y manos hábiles, basta para el comprador sagaz. Hay que desconfiar del escaparate del judío. Y lo mismo de su clientela.
Con ocasión de la llegada de tus publicaciones, reuní lo que por aquí tengo a mano, como el Homenaje a la Torre de Hérules, Botella al mar, etc. y volví a maravillarme de tus ilustraciones del libro de Gobineau. Algunos amigos que las vieron, después de ver otras varias cosas, se quedaron boquiabiertos ante estos tipos del Renacimiento, que no sé “cómo pudiste dar con ellos” en el hondón de raigambre gallega. No vi ninguno de estos “frailazos” en los folletos, y los eché mucho de menos. El conjunto de ellos –de los dibujos– constituye un despliegue de talento, de capacidad creadora, de humor, en fin, de genio, para ser justos y breves, suficiente para “revelar” un artista y hasta para consagrarlo.
Por mi parte, hace mucho que no escribo una línea “mía”. He trabajado y sigo trabajando mucho para hacer frente a la pura necesidad. Leo todo lo que puedo, pero no mucho. Quisiera hacer un viaje a un país de habla española para adquirir ciertas obras. Los Dieste nos invitaron a pasar unas semanas con ellos en Rianjo el verano próximo, pero antes que a Rianjo, pese a lo que me gusta, iríamos a Bruselas, y talvez a Barcelona. No sé aún si este verano me ofrecerán o no un puesto en el Departamento de Agricultura: en caso afirmativo, el viaje me sería más fácil, porque me concederían vacaciones pagas, y bien pagas.
Escríbeme. Mándame algún libro en gallego que encuentres por ahí. ¿Se reeditó la Historia de Galicia que me enviaste hace ya muchos años?
Un gran abrazo para ambos –una Torre de Hércules– de vuestro

Otero

1974-03-19 Mencionado/a
Carta de Seoane a Dieste e Muñoz Manzano. 1974
Bos Aires
A Coruña
Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Seoane a Dieste e Muñoz Manzano. 1974 en 19/03/1974

Buenos Aires, 19 de Marzo de 1974

Sr. D. Rafael Dieste
La Coruña

Queridos Rafael y Carmen:

Recibimos en su tiempo vuestra carta que os agradecemos mucho, con motivo del fallecimiento de mi madre, escrita con todo el afecto que sabemos nos profesáis. Nuestra llegada aquí, a Buenos Aires, fué esta vez dolorosa. Habían fallecido algunos amigos, además de Falcini, de los que no habíamos tenido noticia en La Coruña, como Aldo Pellegrini, poeta y crítico de arte, historiador del surrealismo aquí en Buenos Aires que no sé si fué vuestro amigo, y a nuestra llegada Scheimberg1 a cuya amistad nosotros debemos mucho. A poco de fallecer Scheimberg ocurrió el fallecimiento de mi madre, dulcemente, abandonando sus manos entre las de mi hermana, casi repentinamente, en pocos minutos, sin que se pudiese sospechar que iba a ocurrir. Así nos cuenta mi hermana en la carta que nos envió.
En cuanto a nuestra salud, el accidente forma parte del pasado. Ni siquiera los días de humedad siento esos dolores que me pronosticaban algunos amigos. Ni en la rótula ni en la muñeca. Estoy trabajando normalmente. Tengo una serie de cuadros de mar, siguiendo en su intención los que hice ahí, y paisajes, paisajes hechos de memoria que no pueden situarse en lugar concreto alguno, pero que recuerdan en su capricho el montañés de Galicia. Tambien figuras y un Cristo con ropas de nuestros días. Me gustaría hacer un Vía Crucis donde todos los que intervienen vistiesen ropas de nuestros días, lo mismo que se hizo en otras épocas. Es posible que no lo permitiesen. En cuanto a grabados haré un nuevo álbum, esta vez con un personaje extraño, Gilles de Rais, noble caballero que acompañó a Juana de Arco en la guerra contra Inglaterra y que, años más tarde, fué ajusticiado en la hoguera a pesar de su influencia con el Rey de Francia por su sadismo. Tambien tengo el proyecto de publicar un pequeño libro sobre el Maside dibujante de Nueva España, El Pueblo Gallego, etc., de acuerdo con el medio madrileño y gallego que le tocó vivir y que los jóvenes no conocen. Mucho será recuerdo de largas conversaciones con él por los paseos de la Alameda, en su estudio de la Rua del Villar y en los jueves de Santa Susana, a donde le acompañaba para hacer apuntes de los feriantes. Sobre tu libro leí el artículo que publicó el suplemento de Informaciones y el artículo de La Vanguardia, que me parecieron muy justos. Supongo que se habrán publicado muchos más. Podéis imaginaros como nos alegró el éxito, alentando la secreta esperanza de que vuelvas a publicar nuevos libros de narraciones. Si se hubiese publicado algún nuevo trabajo sobre Historias e invenciones..., me gustaría nos lo dijéseis o nos enviáseis una fotocopia que puede hacérosla José Luis Vázquez en El Castro.
En cuanto a todo lo otro de lo que no quiero escribir y que se refiere a La Argentina, ocurre todo lo que sospechábamos. Se trata de una experiencia regresiva que puede depararnos muchas sorpresas. De los países limítrofes emigran constantemente a Buenos Aires. Una noche estuvo con nosotros Eladio. Hablamos mucho de todo, también de vosotros y de Galicia. Lo que ocurre en el Uruguay es muy triste, además se está despoblando. Creémos que es muy triste todo lo que ocurre en el mundo. A veces recordamos los planes monásticos del Tortoni, en busca del trabajo libre, soledad y naturaleza. Fué un fracaso de todos nosotros. El que más la buscaba, Espasandín, fué a residir paradójicamente en uno de los centros del mundo.

Basta por hoy. Un fuerte abrazo para Carmen y para ti de Maruja y mío:

[Seoane]
1. É difícil esclarecer se o apelido é Scheimberg ou Scheinberg, con ene, como aparece escrito noutras cartas, pois existen as dúas formas.

1976-09-02 Mencionado/a
Carta de García Sabell a Seoane. 1976
Nova York
Santiago de Compostela
Bos Aires
Orixinal Transcrición

Transcripción da epistola Carta de García Sabell a Seoane. 1976 en 02/09/1976

DR. DOMINGO GARCÍA-SABELL/DR. TEIJEIRO, 11/TELÉFONO 592116/SANTIAGO


2-IX-1976
Querido Luis:

Non sabes como agradecín as túas verbas, tan xenerosas, tan abertas e tan aleicionadoras. Os amigos, coma tí, axudan a aturar tódalas incomodidades do diario traballo. E as inquedanzas do país. Estamos confusos, inritados, sufrindo inxusticias e malas valoracións. Pro, ¿qué vou eu a contarte a tí que tanto levas apañado pola iñorancia e a mala intención dos demáis?
O que escribiches sobor de Maletvich e Rodchenko é moi bó, e sorprendentemente adiviñador.
Eu aproveitei o mes de Agosto –as miñas vacacións– para dar unha paseata por Bélxica e por Holanda. Os Memling de Bruxas e o Van Eyck de Gante deixáronme estupefacto. O Museo Boymanns-van Beuningen de Rotterdam, que de seguro tí xa conoces, contituie unha mostra sumamente completa do Arte do noso tempo. Matinei moito en tí e na tua obra, en tantos respeitos ben superior a gran parte da que alí se exhibe. E tomei notas que están xa no meu Xornal. En suma, que voltei fortecido, tonificado, e con desexos de traballar. O novo libro de ensaios anda, por ende, a ritmo decente.
Agardo o catálogo da túa nova Mostra. Non deixes de remesalo.
Apertas moi cordiales de Elena e miñas para Maruxa e para tí. E que regresedes axiña. Necesitamos de vós.

Domingo.

[Escrito a man]
Teño carta de Otero Espasandín. Operárono dún cáncer no colon. Está recuperándose. Penso que debías escribirlle.

1976-10-01 Mencionado/a
Carta de Seoane a García Sabell. 1976
Bos Aires
Santiago de Compostela
Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Seoane a García Sabell. 1976 en 01/10/1976




Buenos Aires, 1º de Outubro de 1976

Sr. D. Domingo García Sabell
Santiago

Querido Domingo:

Fai moitos dias que recibín a tua carta que agradezo como todalas tuas. Estes dias pasados estiven na cidade de Tucumán con unha nova exposición de pintura. Coñecín xente espléndida, inquedos, sabendo moito de custións de arte, en xeral universitarios, e pasámolo moi ben Maruja e eu. Foi unha nova esperencia, e a mostra constituie un éisito popular. Tucumán ten unha das millores Universidades do país. Perante a guerra contratou profesores españoles, alemáns, italians, xudeos. Fixo en pequeno o que Estados Unidos fixera en grande. Agora, estes dias precisamente, finou en Buenos Aires Mondolfo, un dos máis importantes pensadores italians, e alí estivera de profesor entre os españoles un matemático catalán moi importante, Corominas, agora en Estados Unidos, un grupo notable de filólogos discípulos de Américo Castro e Tovar, cando tivo que deixar España. É unha terra que queda no subtrópico arxentino, mais ten por kilómetros un paisaxe parecido na súa estructura a moito paisaxe galego, mais con unha flora distinta. Os montes e os vales vistos de lonxe parécense aos montes do que chamamos montaña na provincia da Coruña, Ordes, Arzúa, Melide, a zona entre o Tambre e o Ulla.
Conozo, efectivamente, o Museo que citas de Rotterdam, un dos mais importantes do arte deste século, mais tamén o é a cidade, practicamente feita despois da guerra cos eistraordinarios monumentos que se ergueron nela logo de rematada. Un sinte envexa da cultura dos alcaldes e concellales que rixen esas cidades e o amor que sinten os cidadáns delas polo progreso. Eu tiña pensado fai moito os monumentos que fan falla nas cidades galegas, tan desprovistas deles, ou con figuras ridículas que se ergueron en memoria das millores xentes nosas como o de Rosalía de Santiago, ou eses bustos que poñen ás veces como o de Pondal na Coruña, o de Cervantes tamén en Santiago, etc, frente as novas esculturas que se erguen en Rotterdam por exemplo. Deberían prohibir os bustos nas plazas, simplemente son ridículos.
A semana que ven enviareiche a monografía que salíu aquí. Non o fixen pola folga de correos de España. Temos que estudar un libro con reproduccións onde tivese cabida o que tes escrito no teu diario encol das miñas cousas. Penso que sería un libro orixinal, coas opinións favorables ou non, de acordo a como o fuches escribindo. Xa falaremos desto ao meu regreso. Agradézoche a tua opinión encol do meu traballo sobre Malevich e Rodchenko. Levareiche as outras que fixen entón sobre outros pintores que de algún xeito me interesaban. Remíteme, por favor, a dirección de Otero Espasandín, eu na (sic) teño, perdina en algún viaxe.
Unha grande aperta de nos os dous para Elena e para ti. Estamos desexando veros.

1976-10-18 Mencionado/a
Carta de García Sabell a Seoane. 1976
Nova York
Santiago de Compostela
Bos Aires
Orixinal Transcrición

Transcripción da epistola Carta de García Sabell a Seoane. 1976 en 18/10/1976







18-X-1976
Querido Luis:

Recibín a túa derradeira carta na que me contas o ben que o pasáchedes en Tucumán. E o eisito da tua Mostra, cousa que, como sempre, se produz en coanto a xente contempla as túas creacións.
Agora entréganme a monografía de Squirru. Leereina axiña e xa che darei a miña impresión. Polo de pronto, a parte gráfica é espléndida. E supoño que tamén o será o texto.
A idea do libro a base dos anacos do meu Xornal nos que trato de tí ou da tua obra paréceme moi interesante. Dende logo, queda aceptada. Cando veñades, falaremos. E cecais nos poñamos ao traballo rápidamente.
Por eiquí, as cousas vánse acrarando. Son outimista, a pesares das aparencias contrarias. Coido que o camiño da libertade é irreversibel. E ainda que se cometen moitos erros, tanto oficiales como da oposición, o pobo está cada día máis lucidío e con maior pulo de decisión política. Ista é, polo menos, a miña impresión. Craro está que a realidade vira unha e outra vegada dun xeito desconcertante, pro con todo, o resultado final é espranzador. É cáseque como un proceso biolóxico que ninguén pode deter. Ir contra a libertade é ir contra Natura.
Culturalmente, hai poucas novedades. Non me lembro si xa che falei do libro Unha ducia de galegos. Si ainda nono tes, podo remesalo. Os que dín cousas valiosas son Piñeiro, Beiras, D. Ramón e tí1. Hai algún entrevistado que é lamentabel. A mocedade, en xeral, desnortada e petulante.
Vinde pronto. Agardamos día a día por vós.
Velahí tes a direición de Espasandín: 7501 Democracy Blvd. B-215. Bethesda, Maryland, 20034. USA.
Grandes apertas para Maruxa e para tí de

Domingo



1 Neste punto aparece unha marca a man que remite ao pé de páxina onde se escribe a man: “E Araúxo”

1978-03-31 Destinatario/a
Carta de Seoane a Otero Espasandín. 1978
Bos Aires
Londres
Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Seoane a Otero Espasandín. 1978 en 31/03/1978


Buenos Aires, 31 de marzo de 1978

Sr. D. José Otero Espasandín
Londres

Querido amigo:

Unas pocas líneas para decirte de nuestra solidaridad contigo y con Cuqui, con motivo del fallecimiento de Alicia, a quien, Maruja y yo, siempre recordamos con cariño. Lamento escribirte en estas circunstancias. Siempre tuve pensado hacerlo con calma y daros noticias nuestras. En Buenos Aires hablamos de vosotros a menudo con algún argentino, Girri entre ellos, que estuvieron contigo en Washington. Y, en Galicia, los Dieste, Mincho y García Sabell. Desde aquel viaje a Lisboa, mejor, a Estoril, hecho con el propósito de veros, siempre tuvimos la esperanza de encontrarnos en España, o en los Estados Unidos, pero, por circunstancias muy diversas y que siempre han tenido que ver con el trabajo, no pudo ser. Nos hubiese gustado que fuese en Galicia, una tierra bellísima, misteriosa, de alma de luna como dijo Huidobro, y de gentes corteses y bondadosas que todos queremos. Quizás ahora, estando tan próximo a Galicia, decidas irte a vivir allí y podamos vernos y charlar como lo hacíamos en nuestra casa, en la vuestra del barrio Belgrano, o en el Tortoni. Tengo escrito bastantes cuartillas sobre esas reuniones y sobre ti, a quien todos admiramos por tu talento e inquietud. Mas un día hablaremos sobre aquellos años muy duros que pasamos juntos con la dureza que exige una tierra que está haciéndose, nacida y desarrollada con viejos defectos y que trata de hacerse a sí misma, tal como otras la dejan ir modelándose. Aprendimos mucho en todos estos años y hemos hecho una obra que, si nos satisface y no sabemos si es buena o mala, la sabemos nuestra, inspirada en los mejores deseos y puesta al servicio de nuestros gustos. Aquel grupo de amigos que nos reuníamos en el Tortoni empezó a disolverse con tu marcha, fuiste el primero en irte, y nos quedamos sólo Varela y yo hasta el año 76, viéndonos a menudo, pero ya sin tertulia a que acudir. Os recordamos siempre a todos. Varela ahora vive en Madrid. Estuve con él en Galicia y luego los primeros días de enero, cuando Maruja y yo regresamos a Buenos Aires. Nuestro destino está marcado entre esta ciudad y La Coruña, en una de las dos ciudades quedaremos definitivamente algún día. Uno no se desprende fácilmente de sus hábitos, de sus trabajos y de los amigos.
No sé si estas líneas constituyen una carta. No quiero, desde luego, que fuese una carta de circunstancias, sí, en cambio, que de alguna manera hiciese nuestra nostalgia y nuestra amistad por ti, por vosotros, y el recuerdo para siempre de tantas conversaciones con Alicia y contigo, de Maruja y mías.

Un gran abrazo a Cuqui, saludos a su esposo y para ti uno fuerte y cariñoso de:

[Seoane]

1978-03-31 Mencionado/a
Carta de Seoane a Dieste e Muñoz Manzano. 1978
Bos Aires
A Coruña
Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Seoane a Dieste e Muñoz Manzano. 1978 en 31/03/1978


Buenos Aires, 31 de Marzo de 1978

Sres. Carmen y Rafael Dieste
La Coruña

Nuestros queridos amigos:

Llevamos, efectivamente, un largo tiempo sin comunicarnos con vosotros. Por dos veces, luego de nuestra llegada, comenzamos a escribir cartas y fuimos dejando, para escribir más tarde, aquellas que nos parecía debieran transmitir nuestras inquietudes más hondas y participar mayor número de noticias y reflexiones personales referidas al futuro. Al nuestro, se entiende. Estoy muy agradecido a los homenajes, siempre dudaré si merecidos, que me tributaron los amigos y el grupo de jóvenes compostelanos; pero, al mismo tiempo, me siento aislado de empresas que contribuí a crear pensando en su utilidad para Galicia. Me veo como aquel viejo escritor emigrante que un día regresó enfermo a La Coruña y todos lo mirábamos como un ser aparte, lejano, que nada tenía que ver con nosotros y, sin embargo, había sido desde muy joven uno de los nuestros. Se trataba de Lesta Meis, cuyo único libro, creo, publicado en Galicia, lo editó otro ex emigrante, Anxel Casal. El libro se titulaba Abellas de Ouro. Algún día os escribiremos una larga carta sobre nuestras dudas. Si regresamos pienso que, de algún modo será para siempre. A sumergirnos en una especie de aislamiento que no deseamos.
Esta vez, desde que llegué a Buenos Aires, apenas trabajé. Tengo exposiciones para este año en Rosario y aquí, en Buenos Aires, y el encargo de dos carpetas de grabados, aparte otros grabados que debo hacer para el libro de un amigo.
Aquí se cerró estos días una gran Feria del Libro. Extraordinaria, en el edificio de exposiciones internacionales que se levantó en la Avda. Figueroa Alcorta, frente a la parte de atrás del Museo de Bellas Artes y edificado hace muchos años. Muy importante por la cantidad de países que acuden a la muestra, por las conferencias que se pronuncian alrededor del libro y los problemas que surgen luego de editados, etc. Juntamente con todo esto, juegos infantiles para los niños que acuden con sus padres a la feria atendidos por maestras, teatro infantil, guiñol, etc., y conciertos para mayores, audiovisuales referidos al libro, a los problemas técnicos que se presentan con ellos, etc. Fué muy importante como lo es anualmente desde hace cuatro o cinco años. Esto le permitió a Camilo José Cela decir unos cuantos chistes a costa de la Feria del Libro de Madrid, y a Julian Marias mostrarse como un auténtico y severo castellano, muy orgulloso de la pobreza de las muestras del libro español, aunque lamentándola.
Hemos escrito a Espasandín –os agradecemos el envío de la noticia del fallecimiento de Alicia– animándole a que regrese a Galicia, nosotros que dudamos de hacerlo definitivamente. En ella están algunos amigos de su juventud y podía ser útil con sus conocimientos a cuantos se acercasen a él y fueran sus nuevos amigos.
Lamentamos que no hubiese sido García Sabell, o Piñeiro, uno de los dos, designado Presidente de la Xunta de Galicia. Esperemos que el Presidente designado y el grupo parlamentario que le apoya sean capaces de llegar a consolidar la autonomía gallega. Aquí no tenemos apenas noticias de Galicia, ni en general de España. Cuando las transmiten con confusas y los comentaristas internacionales se ocupan sobre todo de aquellos países con mayor cantidad de sucesos truculentos.
Enero y Febrero, en cuanto al tiempo, fueron más bien frescos. Marzo, en general, de grandes tormentas, inundaciones en Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos, Catamarca, etc., con buen número de desgracias personales y pérdidas cuantiosas. En algunas ciudades las embarcaciones navegaban por las calles como por ejemplo en Gualeguaychú y el agua alcanzaba el metro y medio de altura dentro de los edificios públicos y casas particulares. Estos días son de calor, estamos en otoño. Se trata de los pocos días de calor de este año.
Os recuerdan los Baudizzone, Torrallardona, Frontini y demás amigos.

Un gran abrazo para los dos, de Maruja y mío:

[Seoane]

1978-04-25 Remitente
Carta de Otero Espasandín a Luís e Maruxa Seoane. 1978
Nova York
Bethesda
Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Otero Espasandín a Luís e Maruxa Seoane. 1978 en 25/04/1978


7501 Democracy Blvd. B-215
Bethesda, Maryland, 20034
USA
25 de abril de 1978

Queridos Maruja y Luis:

Acabo de recibir, con la natural sorpresa, vuestra carta de fecha 31 de marzo. Y la sorpresa es que vino dentro de una de Cuqui, o sea, desde Fowey, Cornwall, a unas cinco horas de tren rápido de Londres. Allí estuve un par de semanas en busca de mí mismo, tras el aturdimiento en que me dejó el fallecimiento de Alicia. Allí, cuna de muchas leyendas que se derramaron por el mundo celta durante la Alta Edad Media y que los naturales del país recuerdan con una amalgama de nostalgia y humor, volví a oír el canto de los pájaros de mi infancia y admire algunas de las flores que me fascinaban cuando las “rayolas” marceñas esparcían sus tibiezas por los bordes de los regatos pontevedreses.
Os agradezco muchísimo vuestras respectivas cartas por su explícito reconocimiento de vuestro afecto por Alicia, quien os quería y admiraba con gozo singularísimo. Había en su carácter y temperamento vetas afectivas muy afines a las vuestras, y siempre que en Buenos Aires o aquí en Estados Unidos afloraban en la conversación los recuerdos más entrañados, su semblante se iluminaba y se exaltaba su acento al entrar en escena Maruja y “su” Luis. Entre sus muchas fotografías de los tiempos de Buenos Aires y Miramar hay varias vuestras, que salieron de los escondrijos un poco al azar cuando, en busca de documentos de familia, me vi en la necesidad de escudriñar y revolver cajones y carpetas y sobres que ella consideraba “suyos”. Entre estas fotografías hay dos de cuño “profesional”, dedicadas.
Bueno, amigos, gracias de nuevo. Y ojalá que vuestros y mis deseos de vernos se cumplan pronto, mejor que en parte alguna, en Galicia, donde echamos raíces y acariciamos esperanzas, por lo que a mí toca, no cumplidas. Dejadme saber de vuestras andanzas, bien directamente o por la mediación de los amigos más allegados. De este modo será más factible la coincidencia, y la comunicación más directa. Por ejemplo, en este momento, no sé dónde enviar esta carta. ¿La Coruña? ¿Buenos Aires? Procuraré también ser más diligente en mi correspondencia. Pero en estos momentos, estoy tratando aún de poner cierto orden en mi vida de solitario y en mis planes de trabajo.
Vuestro camarada

Otero

A propósito, no sé a qué señas puedo enviaros las cartas en La Coruña

1978-07-05 Destinatario/a
Carta de Seoane a Otero Espasandín. 1978
Bos Aires
Nova York
Bethesda
Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Seoane a Otero Espasandín. 1978 en 05/07/1978


Buenos Aires, 5 de julio de 1978

Sr. D. José Otero Espasandín
Bethesda

Querido Espasandín:

Recibimos tu carta del 25/IV y la contestamos dos meses más tarde por causas difícil de explicar, que siempre parecen excusas, y que tienen que ver con el trabajo y con enfermedades. De nuestras andanzas no hay mucho que decir. En los últimos años, alternamos Buenos Aires con Galicia. En las dos partes trabajo lo que puedo. Expuse en Madrid y en Galicia y este año se realiza una exposición itinerante por ciudades españolas de parte de mi obra gráfica. En Galicia, el año pasado, iniciamos una posible fábrica de tapices, para la que ya llevo hechos catorce o quince dibujos que ejecuta una amiga nuestra. Trato de volver al tapiz medieval y usar como temas asuntos populares e históricos de Galicia, la guerra campesina, el paseo en jaula del obispo de Tuy, ordenado por el Conde de Camiña; el obispo Pedro Monís volando desde Roma para llegar a Santiago a la misa de Maitines; los nubeiros, que distribuyen desde el cielo la nubes y las aguas, etc. Pinto, grabo y escribo algo. Mi pintura sufrió diversas alternativas, siguiendo, en mis búsquedas, fundamentalmente fiel a mi primera obra. Aquí, en Buenos Aires, hice, hace mucho, creo que fue exactamente hace diez años, una retrospectiva de ciento y tantas obras y otra la hice en la Dirección General de Bellas Artes, en Madrid. Esperamos que te decidas a ir a Galicia. Charlaremos mucho sobre todo lo que hice y nos contarás de tus trabajos. Aquella litografía que te hice hace muchos años presidió hace pocos la retrospectiva de grabados que hice en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires. Te escribiré más sobre nosotros con el tiempo, aunque prefiero decírtelo próximamente. Nosotros volveremos a La Coruña el año próximo y es posible que nos quedemos para siempre allí. Por toda la obra que tengo aquí, por la biblioteca muy importante hoy, en gran parte de arte, etc., nos resulta difícil el traslado. Sin embargo, pensamos regresar, aunque hoy no podemos explicar cómo. Nuestra dirección en La Coruña es Paseo de Ronda 156, 6º izquierda, pero te haremos saber con tiempo nuestra ida por si aún estás en los Estados Unidos.

Recibe un abrazo grande de Maruja y mío.

[Seoane]

1978-12-14 Mencionado/a
Carta de Seoane a Díaz Pardo. 1978
Bos Aires
O Castro [parr. Osedo, conc. Sada]
Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Seoane a Díaz Pardo. 1978 en 14/12/1978

Buenos Aires, 14 de Diciembre de 1978

Sr. D. Isaac Díaz Pardo
Sargadelos

Querido Isaac:

No contesto a tus cartas. Están guardadas en otra habitación, metidas en un mueble y no tengo ninguna gana de ir por ellas. Estamos organizando todo para nuestra marcha definitiva, que será, pensamos, en el ochenta. Ahora, en enero o principios de febrero, iremos a pasar unos meses, los que podamos, en esa y, en el transcurso de ellos hablaremos de todo lo que pienso hacer y sobre todo de aquello a que renuncio. Pienso iniciar una nueva vida. Ahora solo quiero hablarte de Varela. Agradecer el telegrama que nos enviasteis anunciando su fallecimiento. Sabíamos que podía ocurrir en cualquier momento. Lo confirmamos después de un viaje al monasterio de Caaveiro, donde disimulaba su gran problema circulatorio, deteniéndose largamente para contemplar el paisaje, según él, pero no podía saber que no nos engañaba. Conocíamos por su médico de Buenos Aires la gravedad de su estado. Sospechábamos también que en su decisión de regresar a esa, escondía la intención de echarse a morir en la tierra que quiso. De este último trance hemos hablado él y yo muchas veces. En los últimos años de Buenos Aires había renunciado a bastantes ideas sostenidas casi desde su adolescencia y a proyectos, algunos de los cuales pensábamos realizar juntos, que teníamos desde que “matamos”, se puede decir así, Correo Literario hasta sus casi últimos días de Buenos Aires. Fuimos como hermanos. Él conocía muy bien mi carácter y yo el suyo y emprendimos muchas obras juntos. Lo que publicó de poesía aquí fue debido sobre todo a instancias mías, como lo saben quienes trabajaron con él y conmigo: Girri, Larralde, Cuadrado... Luego se negó rotundamente a publicar nada que no fuese al servicio de un amigo, un prólogo o un poema que lo sustituía. Fue una de las naturalezas más nobles y tiernas que conocí. Que mejor comprendía las debilidades de sus amigos y de los hombres en general. Fue uno de los mejores poetas de Galicia y de España y pudo ser uno de los mejores prosistas, de sus mejores ensayistas, o también uno de los grandes políticos y fue renunciando a todo ello y, no por falta de capacidad de trabajo, como creyeron algunos imbéciles que necesitan resultados visibles o hechos que pasmen, sino porque hacía y deshacía en lucha consigo mismo, con las ideas, las propias y las de otros. En sus mismos silencios escondía su trabajo. Recuerdo la lectura del original de un gran libro, Sonetos del ruiseñor que, luego de escrito destruyó. Él fue, por lo que sé, comisario en las batallas de la guerra civil designado por su capacidad intelectual y en ella un gran conductor por su respeto a cada hombre, a las diferencias naturales de los hombres, de cada temperamento, por respetar sus iniciativas. Conocí algunos de los diplomáticos que habían hecho la guerra y que eran amigos de Varela. Por todo esto lo quisieron casi todos aquellos que le trataron. Así como fueron sus enemigos quienes no sentían respeto alguno por las particularidades humanas. En los poetas que amó, Garcilaso, Baudelaire, o Iglesia Alvariño entre muchos, se encuentran algunos de los secretos de su temperamento. Era caballeresco como el primero, hondo y misterioso como Baudelaire y su amor se volcaba en la naturaleza, en sus representaciones humildes, en las rosas, el trébol y las hierbas, como Iglesia Alvariño. (En su poema “Ofrenda a los franceses”, recobrada París de los alemanes, él, que no posee nada material, dinero o lo que sea, les da la palabra Cairón, de la montaña de la Galicia donde se crió). A él le debo mucho. En los momentos de duda, cuando me sentía desesperanzado, él me estimuló, a muy pocas personas le debo lo que soy, a Varela, a Dieste y a Otero Espasandín en todos los años que convivimos mucho en Buenos Aires. Algún día haré un libro de agradecimiento, o de recibos en términos comerciales, donde establezca cuanto les debo en tantos años de esta ciudad.
Suspendí esta carta ayer cuando dos obreros gallegos, amigos de Cuadrado y míos, Romero y Lores, obrero el primero de una fábrica de electricidad y metalúrgico Lores, vinieron a hablarme de Varela, de cuanto debían a sus conversaciones y a sus lecturas y recordaban cuando en sus ratos de soledad fue haciendo algunos pequeños muebles y artefactos de madera para el gran departamento que, en los últimos años, tenía con su mujer, Marika, con una gran vista que dominaba el río y la Plaza San Martín y una parte de la ciudad. Lamentaba no haber sido carpintero, simplemente carpintero, un artesano sin más inquietudes que la del trabajo, las de un oficio y no las que había tenido toda su vida, que eran su tortura diaria, que a los ojos de los aparentemente eficaces y prácticos le convertían en un hombre malogrado. Hablamos los tres, Romero, Lores y yo, de Varela y de algunos aspectos de su vida de los últimos años que ellos, como yo, conocen. De su padre, de 88 años actualmente, un hombre de buena posición económica, dueño de una casa de ocho departamentos en un barrio hoy casi céntrico, Nueva Pompeya, en donde Varela había vivido de niño y cuando volvió a Buenos Aires desde Méjico, después de la guerra civil. Un anciano muy lúcido a pesar de su edad que recibió con angustia natural la noticia de su fallecimiento, hablando de su hijo con gran ternura, al que solo reprochaba no le hubiese dado un nieto. Estuvieron a verle Cuadrado y Lores. Yo no pude ir. Le conocí en mis primeros dias de Buenos Aires, en 1937, a través de un vecino de ellos, de Monterroso, Andrés Vázquez. El padre de Varela tenía entonces el cabello rubio y unos ojos azules que se fijaban interrogantes en uno. Su hijo se le parecía solamente en su contextura corpórea y en algunas líneas que se producían en sus cabellos y en la forma de la nuca y del cráneo. Durante años mantuvieron una relación tierna y aislada, como creo debe ser la relación entre padre e hijo, yo no fui padre pero fui hijo y conozco solo, pues, una parte de esa relación, pero sé que debe ser así. Romero y Lores hablaron de lo generoso que había sido con ellos, recogiendo alguna vez sus inquietudes en escritos dirigidos a las sociedades a que pertenecían, a la Federación de Sociedades Gallegas, o a la de El Grove, aconsejándoles en la política interna más justa a seguir.
No quiero continuar. Más adelante, cuando el dolor se convierta en sentimiento melancólico y todo se ennoblezca en el recuerdo, o antes de esto, haré algo sobre él. De momento quedan un retrato que le hice al óleo hace muchos años, otros dibujados y uno acuarelado, fue el último, a lápiz e iluminado con acuarela. Nadie puede saber cuanta amistad y solidaridad existió entre Dieste, Otero Espasandín, Colmeiro, Varela y yo, durante nuestra coincidencia de muchos años de Buenos Aires, trabajando juntos, levantando castillos en el aire; de cuanto hicimos juntos por Galicia y cuanto sacrificamos de nuestra vida en esas cuestiones. Fuimos verdaderos hermanos.
Lo siento, no puedo escribir nada más sobre esto, ni sobre cualquier otro asunto. Estábamos orgullosos unos de otros, cualquiera fuese la importancia del trabajo que realizábamos y durante todo ese tiempo recordábamos permanentemente a los amigos de Galicia, a los de la tertulia del Café Español, o del Derby, a Maside, a García Sabell, a Del Riego, a Paz Andrade... a los injuriados por unos pocos porque no los conocían...

Un gran abrazo a Mimina y a los tuyos, deseándoos unas felices Navidades y Año Nuevo, de Maruja y mío:

[Seoane]

1979-01-03 Remitente
Carta de Otero Espasandín a Seoane. 1979
Nova York
Bethesda
Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Otero Espasandín a Seoane. 1979 en 03/01/1979


7501 Democracy Blvd. B-215
Bethesda, Md. 20034
USA
3 de enero de 1979

Querido Luis:

Hace ya tiempo recibí la carta tuya en que me anunciabas, entre otras cosas, la determinación de volver a Galicia y dedicarte, entre otras cosas, a fabricar tapices ilustrativos de temas gallegos. Y hace pocos días recibí tus Imágenes de Galicia, ejemplar número 229, si entiendo bien la última cifra. Fue esta una gran y grata sorpresa. Te suponía ya en Galicia dispuesto a dar comienzo a tu anticipado proyecto, aunque el recibo del libro no esté reñido con tu presente labor ni implique con carácter necesario tu presencia en Buenos Aires. En fin, espero que recibas esta carta en La Coruña, ciudad encantadora, asiento de la Torre de Hércules, cuna de rebeldías y rebeldes y proa de ensueños y nobles ambiciones de las juventudes galaicas. Siempre que echo mano a tu Homenaje a la Torre de Hércules se me hace presente La Coruña, y no porque la Torre me haya impresionado de una manera especial –más me ha impresionado el retumbe de las olas atlánticas en los arenales del Orzán– sino porque en las páginas del libro se me revela la callada ansiedad de las mujeres gallegas frente al enigma del más allá, de los mundos que les robaron a sus maridos, a sus hermanos, a sus hijos, cuyo paradero apenas pueden adivinar. ¡Qué bien entendió, sintió y expresó este infortunio Rosalía! Me imagino que Maruja, la valiente coruñesa que contigo soportó luchas y triunfos a ambos lados del mar, se alegrará de acogerse a sus lares nativos y poder al fin ver ese mar sin temor, sin ansiedades. ¡Ojalá que La Coruña y Galicia entera os reciban como vuestra lealtad merece!
Aquí en Washington he visto hace poco un tapiz diseñado por Miró y ejecutado por un especialista catalán cuyo nombre no puedo recordar. Ocupa un lugar excepcionalísimo el tal tapiz en la Galería Nacional, en un edificio fue concebido por un arquitecto chino-norteamericano. En casi nada se parece el edificio original y fue objeto de muchos elogios por arquitectos y otros expertos tanto norteamericanos como extranjeros. El tapiz cuelga del segundo piso sobre un patio o rotonda, de manera que los visitantes pueden contemplarlo en cuanto entran. No puedo decir mucho de él porque lo he visto sólo una vez el pasado verano, y aquel día el número de turistas no permitía contemplaciones. Para colmo de dificultades, en una serie de salones contiguos se exhibían lo que la prensa llamaba Los tesoros de Dresden, nunca hasta entonces vistos fuera de la capital de Sajonia. Acaso algún día se me ofrezca la ocasión de visitar la Galería y adquirir algunas postales o folletos relativos al tapiz para enviártelos.
Por mi parte, sigo bajo atención médica; algo queda en mis pulmones de una neumonía mal curada y empiezo los meses de otoño e invierno con fuerte medicación antibiótica.
Aquí estuvieron durante el mes de noviembre Cuqui y su marido a devolverme la visita que les hice la pasada primavera. Fueron dos semanas maravillosas que aprovechamos minuto a minuto. La nieta no pudo venir y quedó interna en un colegio de Truro, cerca de donde viven, en Cornwall. A Cuqui le acapararon sus amigas, una de las cuales vino desde Denver, Colorado, donde ahora vive, para recordar tiempos en Buenos Aires y de aquí. Los amigos de aquí nos llevaron a lugares excepcionales de los Appalaches, uno de ellos el famoso Camp David; otro, el primer monumento erigido a George Washington en una cumbre, por los campesinos de los contornos, al borde del hoy llamado el Trail de los Appalaches, que se extiende de Main hasta Georgia. Allí, al pie del monumento, nos sacaron la foto que te envío.
Mi vida de viudo solitario se reduce a menudos quehaceres, a la revisión de alguna monografía técnica o científica, a pasear y a leer. El invierno es crudo aquí; en este momento, la temperatura en el balcón –son las 9:30 de la noche– es de 10 grados bajo cero.
De tu libro te hablaré con calma otro día más propicio.
Mis deseos de un Año Nuevo muy feliz para vosotros dos y para los amigos, que imagino dispersos, a juzgar por una carta de los Dieste.
Un gran abrazo

Otero Espasandín

[Manuscrito na marxe esquerda:] Recibí de Lugo, creo, un documento sobre la reorganización del Seminario de Estudios Gallegos para no perder el curso. Me alegró mucho ver los nombres de amigos en él, entre ellos Pardo, Martínez López, etc.

1979-01-07 Remitente
Carta de Otero Espasandín a Seoane. 1979
Nova York
Bethesda
Nova York
A Coruña
Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Otero Espasandín a Seoane. 1979 en 07/01/1979

Sobre: From: J. Otero
7501 Democracy Blvd. B-215
Bethesda, Maryland 20034
USA

Sr. D. Luis Seoane
Paseo de Ronda 15, 6º
La Coruña
Spain



7 de enero de 1979

Querido Luis:

No te sorprendan estas líneas, como pisándole loa talones a la carta anterior. Pero me urge decirte que Imágenes de Galicia –las “imágenes”, empezando por la portada, y no el libro en sí, me maravilla y me sorprendió, a pesar de conocer una buena parte de tu labor. Me perdonarás que te confiese que echo de menos el esmero y la artesanía de que has dado tantas pruebas en lo que atañe a la “obra”, al aspecto material del libro. Estas xilografías, no sólo merecen, sino reclaman, un decoro editorial de la más apurada calidad. Me di cuenta de que algo muy excepcional llegaba a mi poder en cuanto rasgué la débil envoltura y tuve ante mis ojos la portada. Pero al mismo tiempo, el “Albino y asociados, editores” escrito debajo en un tipo de letra anodino me desconcertó. ¿Cómo el autor de estas maravillas pudo consentir esta mediocridad? Espero que algún día, ya tranquilo e inmerso en tu Galicia, puedas hacer una edición de los mismos quilates que tiene el contenido. Prometo adquirir uno de tales ejemplares, numerados y pocos en número, cueste lo que cueste, y si fuese necesario, por adelantado a fin de facilitar el empeño. Supongo que conservas las xilografías originales y que su tamaño es bastante mayor. Me imagino una edición, más que “a todo lujo” a “toda nobleza”, “a todo arte”, en la mejor tradición del arte celta, que ahora se está divulgando para maravilla y hasta asombro de muchos. Por cierto, la primera lámina de tu libro, inspirada por el grabado de la roca, está pidiendo ser reproducida en el mismo material y en platino fundido, y llevada a un museo arqueológico gallego. Recuerda una de esas casullas bordadas en oro que se exhiben en algunas iglesias y monasterios, como el de Guadalupe. Pero en su conjunto y una a una, las xilografías asombran por su originalidad, bien se trate de figuras o de paisajes. Las miro y las remiro, y la sucesión de los aciertos me resulta difícil de creer. Cuqui se volverá loca cuando tenga ocasión de verlo. Cuando la visité en Cornwall me confesó que tus “cosas la volvían chiflis”, y entonces nada sabía de estas Imágenes. Cornwall es eminentemente celta. Valdría la pena que los gallegos –escritores, pintores, etc.– fuesen allá. Después de todo, está muy cerca por mar. Estuve allí poco tiempo, pero he podido ver cosas preciosas: iglesias viejísimas, vitrales, cruces celtas magníficas, etc. Si la salud me lo permite, pienso volver allá pronto, y acaso desde allí salte a La Coruña acompañado de alguien de la familia. Sería bueno ver a tantos amigos, en particular a vosotros, a los Dieste, a Mincho Sabell, Colmeiro.
Por favor, escribidme y decidme cómo va todo eso. Imágenes tuvo que causar una conmoción en Galicia: por mi parte, lo considero uno de los jalones más altos, más originales y audaces del arte gallego. Una maravillosas sinfonía de líneas. Si estuviese allá, lo recibiría con un tremendo aturuxo.

Otero

[Manuscrito na marxe esquerda:] Acaso os agrade ver esas fotos de Miramar. Aparecieron entre otros papeles y recuerdos que Ali guardaba, a veces en los rincones más inverosímiles para que nos e perdieran. Carmen Dieste me pidió hace tiempo que le enviase lo que hubiese de Buenos Aires, no sé con qué objeto. Un abrazo para vosotros dos.

[Manuscrito na parte superior:] Foto de Cuqui, su marido y mía en los picos de los Appalaches, cerca de Camp David, saca en noviembre.