PROXECTO EPÍSTOLAS

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Epístolas
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Data Relación Remitente - Destinatario Orixe Destino [ O. ] [ T. ]
Data Relación Remitente - Destinatario Orixe Destino [ O. ] [ T. ]
1949-10-17 Mencionado/a
Carta de Baltar Domínguez a Seoane. 1949
Chos Malal
Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Baltar Domínguez a Seoane. 1949 en 17/10/1949


Chos Malal, 17 octubre de 1949

Querido Seoane:

Recibimos oportunamente tu carta desde Londres. Anteriormente, recibiera otra desde París consultándome posibilidades de vida y trabajo de Chos Malal, a la que contestaré inmediatamente animándoos a venir y diciendo que si lo decidíais, nos avisaseis con toda la anticipación posible a fin de prepararos alojamiento cómodo. Como no tuvimos ninguna respuesta a esto ni tampoco en tu última te refieres al asunto, pienso que acaso alguna carta tuya o mía se haya extraviado.
Tuvimos la primera noticia de vuestra ida a Londres por Esther y luego la confirmamos con más detalles por otros conductos. Nos hemos alegrado todo lo que podéis suponer, especialmente al saber que el viaje estaba en relación con una exposición tuya y luego que esta había tenido un éxito evidente.
Yo llegué estos días de un breve viaje a Buenos Aires. Estuve con Anthonisen que acababa de regresar de su visita a Londres y me dio noticias vuestras aunque escasas y ya más bien remotas. Vi también a Cuadrado y Varela y hablé a tu casa, sabiendo por tu madre que estabais pensando ya en el viaje de regreso. Te escribo hoy, por lo tanto, con cierto temor de que esta carta ya no os alcance en Londres.
Por una carta de Esther a Cuadrado, supe la buena y emocionada audición en Rianjo de la charla dada por Rafael en la BBC. No sabemos directamente nada de Rafael y Carmen. Virgilio Trabazo me dio en Buenos Aires que habían oído que Rafael estaba actuando en algo de la UNESCO. Nosotros no les escribimos por no saber adonde hacerlo y te ruego que se lo digas si tienes ocasión o que cuando me escribas, me des noticias de ellos o su dirección actual.
Visité en Buenos Aires a Castelao. Salvo por él, Virginia y las hermanas no es ya un secreto que tiene un tumor de pulmón que no va a dejarlo vivir más que un tiempo que se contará todo lo más por meses. Está físicamente deformado por una hinchazón generalizada dependiente de la enfermedad; y psíquicamente embotado, en parte por la enfermedad también y en parte por los sedantes y otras drogas que necesita para aliviar los intensos dolores. Salí de la entrevista, como puedes suponer, con una tristísima impresión. Me dijo que recibiera carta de Rafael y me pidió que lo disculpase con él por no contestarle, pues se siente –y es cierto– físicamente imposibilitado para hacerlo.
No me atrevo hoy a escribirte apenas sobre Chos Malal. Pienso que a unos grandes viajeros como vosotros ya difícilmente os interesará este lejanísimo y microscópico rincón. En todo caso, puedo decir que con la primavera hay gran lujo de verde en los árboles, finísimos matices de todos los colores en el cielo y un aire ligero y tibio que hace fácil respirar y trabajar. ¡Tenedlo en cuenta!
Esperamos vuestras noticias. Felicitaciones de nuevo por lo de Londres. Abrazos a Rafael y Carmen. Un gran saludo a Maruja (todo ello con la participación de Mireya).
(Supimos el viaje de Colmeiro a sus pagos. Hablé con Alba y me dijo que tuvieran carta diciéndoles que había mucha sequía).
Otra post-data: Presenté mi renuncia en el C. G. y me fue aceptada a través de una carta llena de afectuosa cortesía.

Finalmente, recibe un fuerte abrazo de

Antonio

1962-11-06 Mencionado/a
Carta de Dieste a Luís e Maruxa Seoane. 1962
Rianxo
Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Dieste a Luís e Maruxa Seoane. 1962 en 06/11/1962

Rianjo, 6 de noviembre, 1962

Queridos Luis y Maruja:

Sin noticias precisas, pero atenidos a un cálculo razonable, os suponemos ya instalados en el nuevo departamento. Estuvieron por aquí Prada y el ingeniero Díaz –éste con las hermosas ediciones de Lorca y Unamuno– y, si mal no recuerdo, algo dijeron de mudanza. También Virginia, aunque no muy segura, y creo que también Lala en alguna carta de hace tiempo.
Hemos sabido de la prolongada huelga de correos y algún amigo navegante nos dijo –lo oiría en un bar de Buenos Aires– que hay aproximadamente un millón de cartas atrasadas y sin repartir. Unas sin repartir ahí, presumo, y otras sin enviar el resto del mundo. Entre éstas pudiera ser que hubiese alguna vuestra o de algún amigo, con vuestra nueva dirección. Como no nos fiamos de la antigua, van estas líneas por mediación de Lala.
Prada y el ingeniero Díaz os habrán dado ya noticias nuestras. Nada importante o decisivo. Pequeños rasgos de ambiente, ánimo, etc., que habrán completado un poco la impresión general que intentábamos daros en cartas anteriores. Hay cosas, sin embargo, que sólo podríamos concretar en diálogo, irreductibles a expresión esquemática, sutiles, huidizas, y que son las que más importaría poder comunicaros. Quizá no es indispensable, pues estuvisteis por aquí...
Este verano tuvimos en Rianjo a los hermanos de Carmen, con parte de sus respectivas familias. Visitas breves y en dos tandas. Enseguida llegó Eladio, que estuvo aquí unos veinte días. Poco después, mi hermano Antonio con su hijo Antonio; y a esta visita sucedió la de Esther, pero de esta vez no en Rianjo, sino en Madrid, adonde nos citó desde Nueva York, pues a punto de regresar a Montevideo en avión, había resuelto hacerlo con escala en España para encontrarse con nosotros. También estuvo aquí, en casa, Colmeiro. Y otro día Souto. ¡Ah! Faltaban por mencionar Barbudo y Ángela, que estuvieron aquí alrededor de una semana, antes de los hermanos de Carmen, y se fueron maravillados y con proyectos de retorno y hasta de relativo afincamiento, hablando de hacer por estas riberas una casa en cuanto junten los dólares. ¿Qué más? ¡Gabriel anuncia ahora su llegada de un momento a otro!
Con Eladio hicimos unas cuantas excursiones. Sería importante que hablaseis con él. Como era de esperar, vio con perfecta lucidez, y con amor directo, natural, impremeditado, los valores de España y singularmente de Galicia, en la cual acabó por reconocer no sólo la tierra de sus abuelos, sino la suya personalísima. Como ya supondréis, se volvían así más misteriosos y entrañables para él –más asistidos de fundamentos y responsabilidades– sus firmísimos vínculos con la Banda Oriental. Descubrir y sentir las clases de valores a que él se refería es sentirse, también, preocupado y consternado por todo lo que los amenaza... Resulta, pues, que se fue de aquí muy entusiasmado y, al mismo tiempo, con muy graves problemas que ya no tendrá más remedio que ayudarnos a resolver.
Esther estuvo muy animosa. Como sólo pensaba estar dos o tres días en Madrid, no vino a Galicia. Luego sintiéndose muy a gusto en España, se fue dilatando el plazo. A última hora estuvo a punto de resolverse a venir; pero optó finalmente por volver ahora a Montevideo –pensando ante todo en Alfredo–, para venir los dos sin prisa el año próximo. Tiene ya en orden, presto para editar, un espléndido libro de poemas. Se fue de aquí con la intención de encomendarlo a Losada y muy feliz con la posibilidad de que Luis tuviese alguna parte en la decoración o en la vigilancia. Con rasgo ingenuo, debo deciros que espera mucho de nuestra recomendación en tal sentido. Os la recomendamos, pues, de todo corazón, aun pensando que su influencia directa sería suficiente. Quizá os haya escrito ya sobre el particular y también –contando de todos modos con vuestra mediación– al mismo Losada.
Mientras os escribo, llega una carta de Mimina por la cual nos enteramos de que Isaac está en el Castro. Anuncian que vendrán a buscarnos.
Con el ingeniero Díaz y luego con Prada estuvimos viendo los grabados del Llanto de Lorca y de la selección del Diario de Unamuno. Quizá os hayan comunicado en términos generales algo de la magnífica impresión que nos causaron. Después los vimos más despacio, adentrándonos en sus finuras gráficas y de alusión poética. Los del Llanto valen para mí como una sutilísima exégesis de Lorca, como un vivo retrato de su poesía –hecho, naturalmente, a la luz del bellísimo poema. En adelante, cuando se estudie a Lorca, convendrá tenerlos en cuenta... Los del Diario cumplen en gran medida análoga función respecto a Unamuno, pero aquí el retrato se ve como intrincado por las luces oblicuas de un espejo roto. Probablemente a causa de la índole del texto. De todos modos, el efecto de conjunto –una vez lograda la síntesis con un poco de atención– es para mí interesantísimo.
Tuve que suspender ayer esta carta porque la llenaba de estornudos. Me alcanzó la racha de constipados que anda por ahí. Ya estoy casi bien; pero tengo que concluir a toda prisa porque acaba de llegar un telegrama de Gabriel, según el cual estará en Santiago con el primer avión. Nos hablará por teléfono. No sabemos si iremos a buscarlo o si le daremos instrucciones para que se venga solo. En cualquier caso, es inminente su llegada y con ella –al menos por unos días– la crisis de mis actividades epistolares que tan formalito y empezando por vosotros me había propuesto reanudar. Vaya, pues, en estilo telegráfico algo de lo que quedaba por decir.
Está hace tiempo en manos del censor, si no ha pasado a la imprenta sin nuevas noticias de la primera edición y algunos otros, entre ellos los que hallé de aquellas fechas en El Pueblo Gallego. Hice una cuidadosa revisión, unificando con algunos toques y con el orden oportuno la atmósfera general del libro. Mencioné, hablando con del Riego, tu proyecto de ilustrarlo, pero sin insistir en la cuestión por no estar seguro de que estuvieses ahora en buena coyuntura –tiempo, tranquilidad, etc.– para hacerlo a gusto. Sospecho que para abreviar acudirán como de costumbre a Xoán Ledo.
Recibí –el año pasado– unas simpáticas líneas de Sabsay y señora, escritas desde Canarias. Les contesté, y unos meses después, por Navidad les escribí de nuevo brevemente. No me pareció oportuno en aquel momento preguntar nada a Sabsay sobre el libro de ensayos que dejé en sus manos. Y como la situación argentina –que afectará, supongo, a las editoriales– no da señales de mejoría, no sé bien que hacer. ¿Querrías tú preguntarle algo? Él me había hablado de Taurus, con cuyas gentes parecía tener relaciones –no sé bien si amistosas o también financieras–, brindándose, si no entendí mal, a encauzar por ese lado el asunto si ahí surgían dificultades o dilaciones excesivas. Esperaré para escribirle a conocer la impresión que recibas del diálogo con él.
Asistí en Madrid a la apertura de la exposición de Souto. El efecto de conjunto era de gran esplendor. Figuraban ya algunas cosas pintadas en Galicia, un tanto improvisadas, pero que ya atestiguan, por sus valores de gracia y simpatía humana, el saludable efecto del retorno.
Acaba de llegar una carta de Lala. Nos da muy alegremente la noticia de que le ha sido otorgado a Luis con toda justicia el premio Palanza. Apenas necesitamos decir cuánto lo celebramos. Con todo el entusiasmo de esta noticia y el cariño de siempre, os abrazan Carmen y

Rafael

Saludos nostálgicos a Lala y Laxeiro, Lorenzo y Marika, Antonio y Mireya (si están por ahí), los Scheimberg...

1967-01-05 Mencionado/a
Carta de Valentín Paz-Andrade a José Ortega Spottorno (1967)
Vigo
Madrid
Orixinal
1967-01-09 Mencionado/a
Carta de José Ortega Spottorno a Valentín Paz-Andrade (1967)
Madrid
Vigo
Orixinal
1967-03-04 Mencionado/a
Carta de Valentín Paz-Andrade a José Ortega Spottorno (1967)
Vigo
Madrid
Orixinal
1969-09-22 Mencionado/a
Carta de Blanco Amor a Seoane. 1969
Ourense
Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Blanco Amor a Seoane. 1969 en 22/09/1969


Orense, 22 de Septiembre de 1969

Querido Seoane:

Hace días te mandé una carta sobre mi asunto del Centro Gallego. De aquí, escribieron muchos, algunos sin saberlo yo: Valentín (dos veces); Ben Cho Shey, Isaac Díaz Pardo, Virxinia Castelao, gente de Vigo. Ya el asunto está tomando, simbólicamente al menos, un cariz político; la gente no encuentra bien que quede de delegado el que “nombró”, ya antes de ser aprobado por la Junta, el jactancioso emisario, el “sendo”, como le dicen aquí. Quien más caciquea en A (sic) , “no sin novios” (sic) es Sebastián Risco, ese producto de la casualidad y la componenda, que llegó a donde llegó sin ninguna condición noble para ello. No sé que resultará de tanta presión... aunque me lo imagino. Yo sugerí el asunto porque me hace realmente falta. Pero, en fin, no me moriré de hambre, creo.
Te pongo estas letras, en realidad, para que no vaya sola esa foto de tu espléndido mural cerámico. No sé si lo has visto también de noche, con gran escachón de luna. ¡Increíble! Las figuras de bulto, puestas ahí adrede, monumentalizan aún más la proporción. La foto no es mala, espero.

¿Cuándo vienes? Cariños a Maruja y un abrazo para ti de tu viejo amigo

Eduardo

Hoy, que vino enmarcado, me parece que no te di las gracias por el grabado que me mandaste por Frontini, al que no tuvo la alegría de ver a su paso por Orense.

1976-03-17 Mencionado/a
Carta de Blanco Amor a Seoane. 1976
Ourense
Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Blanco Amor a Seoane. 1976 en 17/03/1976


Ourense, 17-III-1976

Querido Luis:

Acaba de chegarme a tua carta. Moitas gracia polos teus fraternáis parabéns. O Premio honróume moito máis do que poidera agardar, polo seu valor moral, nada menos que a carón de don Ramón Otero, e tamén polo seu valor económico que me priva das xa adiantadas angurias que me causaba a miña vellez, cun pé na ancianidade. Polo menos, estóu a coberto de indispensábele.
O teu cadro chegóu a tempo e puñémolo no sitio que merece. A Expo é unha pequena mostra antolóxica e foi un éisito espeitacular. Houbo un incidente que me magóu a ledicia diste xesto de tan limpa solidaridade. O refugallo (pois púxenlle como condición a Laxeiro que no[n] se invitase máis que aos meus amigos personaes ou aos que il invitase) para non quedar fora, montóu unha maniobra saboteadora tripulada por Huete, Quessada e o analfabeto de Manzano. Mandaron rapaces a que recollesen firmas polas casas. Por enriba de todo iste noxo, os ourensáns Virxil[i]o, Prego, Baltar e Buciños mandaron cousas de verdadeira calidade, rebaixando os prezos para facilitar a venda. O pior de todo iso é que a xente apúxolle a maniobra aos ideólogos “progres”, i eu sei de certo que non é verdade. Foi unha fazaña de piollosos e despeitados que quixeron quedar ben sin gastar nada, botándolle a culpa ao “estado capitalista”; o mesmo estado do que munxiron becas, subvencións e forzaron vendas –auntamentos, diputacións, etc– e fixeron ben, xa que o diñeiro é dos contribuintes e nos dos caciques feixistas; máis non era do caso que a corda crebase polo máis delgado e que me puñesen a min por “chivo expiatorio”, precisamente a min que fixen o que puden no seu favor, dende artigos, presentacións in vivo e nos catalogos, até cobrarlle unha conta de 80.000 pesetas, do ano 1969, cando andaban langreando de fame, menos o Quessada que foi millonario precoz. En fin, unha náusea...
As vendas van adispacio, pois iste país está pasando por unha crisis sin precedentes no que vai do século, asegún me dixo Prados Arrarte; é de tal feitío e fondura que nin a Oposición se atreve a denunciala nos seus verdadeiros termos. Con todo, xa se venderon algúns e hai perspeitivas de que salian a maoría. Xa che contarei. O Patiño, de Librouro, mandouche algúns catálogos.
Como aneidota aparte, mándoche a carta que lle escribín aos lambóns do Centro Galego. Contestoume o Presidente dicindo: “Yo vuelo muy alto y le invito a Vd. a que me siga”. É curioso até que punto aparva á xente en canto se ven na Direutiva, como si foran presidentes do país.
Escríbolle, e mándolle todas istas cousas ao Nuñez Bua, sin que acerte a comprender por qué non me contesta. Todo saliu dunha carta sua na que me apuña que eu non tiña respeto aos vellos galeguistas. E non hai modo de qué me acrare en que consiste tal irreverencia. A ver si tí tés máis sorte e cho dice.
Estóu agardando a que a situación arxentina millore o mínimo para facer o meu viaxe. Teño medo que xa non me cheguen os anos para volver, con certa disposición para gozalo a ise país que tanto quero e ao que, no fondo, débolle coasi todo o que son. Dixen nun reportaxe de fai uns días: “Mi vida intelectual resulta impensable de todo punto sin mi vida en la Argentina, sin el efecto automático de modelación que ejerció sobre mi espíritu, la ciudad de Buenos Aires”.

Escribe de vez en cando. Unha moi aperta moi agarimosa do voso vello e fidel amigo

Eduardo

Mentras non atopo unha casa, vivo en Hotel Miño. Ourense

[Anexo.]
[Carta mecanografada co membrete:] EDUARDO BLANCO-AMOR.

Orense 4 de febrero de 1976

Señor Presidente del Centro Gallego
Buenos Aires

De mi consideración:

Le envío a Vd, con mucho gusto, el adjunto recorte. Las noticias que contiene son el resultado paradojal de la política de abandono, descrédito e incluso calumnia que durante diez años ha seguido la fracción política de la que la actual junta directiva forma parte. Empezó con la condena al hambre cuando Virginia Castelao, Prada y otros pidieron para mi, enfermo aun de una grave enfermedad, el mendrugo de ayuda que significaba la representación de esa querida entidad en Galicia, haciéndola recaer sobre la misma persona nombrada por el señor Mourente. Siguió con la violación de correspondencia del archivo mostrando cartas mías a los señores Fernández Armesto y siguió con mi proscripción total de la columna de la revista durante todo ese plazo, en los momentos de mis éxitos literarios que no eran sólo personales, sino de Galicia y de modo muy significativo de la colonia y del Centro Gallego de Buenos Aires en cuyo ámbito me formé y actué prácticamente durante toda mi vida. El resultado también paradojal de la proscripción de los intelectuales gallegos, por determinación de esa política, llevó a la colonia al escándalo que significa tener por máximo representante –con todos mis respetos al escritor– a alguien totalmente ajeno por origen, por formación y por apellido a nuestra estirpe gallega.
Ya sé que de todo ello hay un culpable con nombre y apellido, sujeto turbio y sin escrúpulos al cual el Centro se entregó porque “aportaba avisos”, según carta que tengo de un “direutivo” de mente estrictamente comercial.
Perdone Vd. el tono amargo de esta carta, pero me creo con derecho a ello en el instante en que mi país acaba de consagrarme con un premio y nada menos que al lado de nuestro gran don Ramón, no solo con su cuantía y duración económica, sino por la resonancia jubilosa que está alcanzando en todo el país español, desde la televisión a los artículos de prensa, además de las manifestaciones personales en forma de centenares de telegramas y cartas; y puede Vd. creerme que sólo una cosa empaña estos momentos de alegría: no poder nombrar a ese Centro que fue mi hogar espiritual durante tantos años y del que solo recibi negativas y ultrajes cuando más necesitaba su apoyo.

Saluda a Vd. atentamente

E. Blanco Amor