Fundación Luís Seoane

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Jenaro Pérez Villaamil (1807-1854)

Pintor romántico especializado en paisaxes.
3 Mencionado/a [3]
Data Relación Remitente - Destinatario Orixe Destino [ O. ] [ T. ]
Data Relación Remitente - Destinatario Orixe Destino [ O. ] [ T. ]
1948-02-05 Mencionado/a
Carta de Seoane a Fernández del Riego. 1948
Bos Aires
Vigo
Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Seoane a Fernández del Riego. 1948 en 05/02/1948

Buenos Aires, 5 de febrero de 1948
Sr. Francisco F. del Riego
Vigo


Querido amigo:

Hace mucho tiempo que te debo respuesta a tu última carta, con fecha de hace ya bastantes meses. Fuí dejando la contestación por motivos distintos pensando hacerlo a cada instante y no lo hice, más por falta de ánimos, por depresión, que por cualquier otra razón justificable. Pero todo esto nada tiene que ver contigo, ni con todos los demás amigos de ahí, sino conmigo mismo y es por tanto inútil escribir de ello. Tambien le debo una carta a Maside, a quien escribiré uno de estos días.

Leí tu artículo sobre pintura gallega, que aún está por publicar esperando que la revista tenga espacio libre de cuestiones internas del Centro Gallego, de modo que pueda dedicársele casi por entero el número. Las copias fotográficas son en general muy malas y algunas no pueden reproducirse porque sería inútil, las mejores son las de Maside y Laxeiro y las peores las de Pesqueira y Torres que no dan la menor idea de las obras. También recibí por Prada las de Prego. Tu artículo lo encontré justo y acertado, pareciéndome bien enfocado el problema de la pintura gallega actual de Galicia. Los cuadros de Maside deben de ser expléndidos (sic) por lo que se puede deducir de las fotografías y tambien deben de ser muy buenos los de Laxeiro. Pero, ¿qué ocurre con la pintura de Díaz Pardo y de Prego? Desde aquí es muy dificil comprender los elogios que algunos les tributan. A mi me parece un tremendo salto atrás en la pintura gallega actual. Todo el esfuerzo de la generación anterior a ellos para marcar unas características propias, el esfuerzo de Maside, Colmeiro, Souto , Francisco Miguel , etc., buscando nuevas formas, entroncándolas con el paisaje y el arte tradicional nuestro que floreció en el medioevo, las conquistas de la pintura de nuestros días en el resto del mundo, parece ser olvidado por esos dos pintores. Quizá cambien. A mi personalmente me interesa la juventud de ellos y la inquietud que puedan tener.

En la exposición de Arte Español de Buenos Aires , donde lo único que se destacaba con gran ventaja sobre todos era Solana , ví los cuadros de Sotomayor , Julia Minguillón , de Mosquera , de Juan Luis , que me parecieron falsos y malos. Todo esto no tiene nada que ver con la pintura ni con Galicia o el espíritu gallego, es pura cháchara pictórica, mala retórica, aquella de que estábamos tan hartos. Parece que vuelve a campear la pintura de las exposiciones regionales de Bellas Artes , o de la Sociedad Económica de Santiago de Compostela y va a terminar por resultar gran maestro aquel González Blanco , el hermano de “Mandingas”, santo auxiliar de Derecho Canónico. ¡Qué gran exposición se podría hacer con las obras de Colmeiro, Maside, Souto, Laxeiro, Francisco Miguel, Palmeiro (un pintor de Betanzos que hace veinte años reside en París y que expuso este año en Buenos Aires) etc., y las esculturas de Eiroa ! En el arte de todos ellos se destacan características nuestras, profundamente gallegas y se abren nuevos caminos para el futuro. Realizan una pintura abierta y generosa que tiene poco que ver con la pintura aprendida en los museos. Una exposición así, excluyente, llamaría la atención aquí y en cualquier parte donde se realizase. Hay que haber visto la exposición de Arte Español de Buenos Aires para darse cuenta de que Galicia es hoy, con esos nombres que te cito, uno de los centros de la pintura peninsular. Lo único malo para esta generación es que solo unos pocos ven esta pintura, tú entre ellos, los demás, los ya hechos hace años, el grupo de eruditos de Orense y Pontevedra con otros méritos reconocidos por nosotros, se han dejado influenciar por las estupideces sobre arte por ejemplo de Risco , y solo han tenido pasión por la prehistoria, los archivos y los museos. Nunca se detuvieron a ver, al márgen de los datos históricos, la maravilla de nuestras catedrales, de la escultura medieval gallega y del arte popular de nuestra tierra. Para ellos no tuvo sentido aquella frase profunda de Murguía hablando del pintor gallego en general: “Hay un elemento de originalidad poderosísimo, que le obliga a buscar por sí solo lo que desea y a realizar por los propios medios aquello con que sueña.” Tienen todo esto tan olvidado como tuvieron, hasta hace poco tiempo, la literatura de los cancioneros. Hizo falta para Galicia que se originasen cambios profundos en la pintura del mundo para que apareciesen los pintores gallegos, lo mismo que ocurrió con la literatura del siglo xix. Y lo que pasó con Galicia ocurrió, por ejemplo, con Bretaña. Los países célticos estuvieron mudos y encerrados en sí mismos desde la Edad Media hasta el siglo xix, precisamente en los siglos de las reglas soberanas, de las academias y de las escuelas. No existe en Galicia ni un solo escritor académico, ni tampoco un pintor de valor académico propiamente dicho. Los primeros grandes nombres del siglo xviii son el Padre Feijóo y el Padre Sarmiento , y el último gran nombre del siglo xx es Valle Inclán . ¿Qué tienen de académicos ellos y las grandes figuras del siglo XIX, Rosalía y Pondal por ejemplo? Los dos nombres más prestigiosos de la pintura del siglo XIX fueron Villaamil y Ovidio Murguía . ¿Qué tienen de académicos? Esto a mi juicio es lo que parecen no conocer los pintores más nuevos de que tu escribes. Existe una pintura actual que se puede asegurar que pertenece al Atlántico europeo, con diferencia de países tiene mucha relación entre sí, su fuerza la adquirió en el expresionismo y sus grandes nombres son el belga Ensor , Rouault , de origen bretón, algunos franceses más como Gromaire de la zona francesa del Atlántico, el acuarelista y escultor inglés Moore , el galés Shuterland , el irlandés americano Flanagan y al lado de ellos están en algunos casos con ventaja, los nombres de Maside, Colmeiro y Souto.
Perdóname toda esta divagación, pero quería darte mi opinión aunque fuese ligeramente sobre el problema de nuestra pintura. Creo que ella no tiene aún, ni ahí, no hablemos de aquí donde existe una colectividad tan numerosa pero desde el punto de vista de la cultura tan inútil para Galicia, el suficiente prestigio ni se escribe lo suficiente sobre estos pintores; que no se reproducen suficientemente sus obras, que no se les estudia como debiera, que les falta, en fin, todo aquel elemento de propaganda que otros países utilizan en beneficio de su arte. Casi todos los eruditos de nuestra tierra suponen aún más importante el ensayo sobre la rueda de carro, o sobre una mámoa, que sobre el arte viviente, el que se desenvuelve delante de nuestros ojos. Yo no le quito importancia al ensayo sobre la mámoa, o sobre las inscripciones rupestres, pero esto no puede ocupar exclusivamente a toda una generación como vino ocurriendo, ni ser el motivo principal de nuestras publicaciones más importantes, ni de nuestros centros de estudio. Y esto que digo de la pintura vale para toda otra obra de creación, ¿qué ensayos se han publicado ahí sobre la prosa de Dieste o sobre la poesía de Aquilino? ¿Qué trabajos serios existen sobre Valle Inclán o sobre los precursores, aparte, en este caso, de los que hizo Otero? ¿Dónde están las biografías y las monografías que corresponde hacer y que sirven a la divulgación popular? Cuando pasen unos años más, no se conservarán en Galicia recuerdos de la vida de Valle Inclán, de Pondal, de Eiroa, por ejemplo, y tendremos que soportar los estudios torcidos y las biografías desfiguradas, como la que hizo del primero Gómez de la Serna en Buenos Aires, en la que parece que Galicia no hubiese existido para Valle Inclán a pesar de ser el tema fundamental de casi toda su obra, lo cual contenta a los imbéciles que quisieran excluir su galleguidad.

Por todo eso me alegra tu ensayo sobre pintura y tu libro sobre literatura gallega y las notas que haces de divulgación. Sigues en esto la tradición del siglo xix a la que tanto debemos nosotros, mucho más, desde luego, que a la que nos precedió. ¿Cuántas veces no habremos hablado a gentes de aquí, ajenas al arte de nuestro pueblo, de Maside, de Eiroa y de otros, enseñándoles simplemente las pocas fotografías y reproducciones con que contábamos? En ningún caso hemos podido ofrecerles a quienes nos escuchaban una pequeña monografía con reproduciones porque no existe, la breve monografía que puede ofrecer de sus pintores cualquier ecuatoriano, por ejemplo, aún perteneciendo a un país que apenas tiene existencia actual en el mundo de la civilización.

De mi no tengo apenas que decirte. Hice dos exposiciones en esta capital, una de óleos y otra de acuarelas con bastante éxito. Tengo para enviarte en cualquier oportunidad algunas de las fichas sobre los escritores emigrados que hice para tí y aquellos poemas gallegos de que te hablé, de Varela, de Espasandín y de Dieste. De tu libro no hay novedad ninguna hasta ahora, lo tiene el jurado del concurso del Centro Gallego y tengo esperanzas, fundadas en la utilidad de él y en su valor, de que resulte el premiado. Te daré noticias sobre él tan pronto las tenga.

Dime, refiriéndome a otra cosa, ¿te sería fácil conseguir en toda Galicia corresponsales para obtención de documentos y para ventilación de asuntos judiciales, o puedes tú simplemente conseguir atender a esto desde ahí? Porque si esto fuese posible yo me encargaría de crear aquí una especie de oficina destinada a eso, parecida a otras que existen pero con la ventaja de ser atendida por abogados de ahí y por mí mismo. Tu marcarías los honorarios en esa para cada caso, pero tendrías que adelantarme una lista aproximada de ellos. Estudia esta cuestión.

Sin más con saludos para Plácido, para Maside y para todos los amigos, recibe el abrazo fraternal de

Seoane

Nota.- Contéstame pronto, no te vengues de mi mal ejemplo.

1954-04-22 Mencionado/a
Carta de Seoane a Fernández del Riego. 1954
Bos Aires
Vigo
Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Seoane a Fernández del Riego. 1954 en 22/04/1954


Buenos Aires, 22 de abril de 1954
Sr. D.
Francisco F. Del Riego
Vigo
Querido Del Riego:
Voy a escribirte todo lo exactamente que pueda para referirme sobre todo a ésta. Recibí tus artículos, muy buenos, que utilizaré en una revista próxima a salir. Con “Imago Mundi” aprovecharé tu viaje para ponerte en contacto con su director José Luis Romero, uno de los historiadores americanos de más prestigio en este continente, y con su cuerpo de redactores, todo él compuesto por gente especializada en diversos aspectos de la cultura. La gente amiga te espera con entusiasmo y estoy seguro que vas a tener un franco éxito en ésta, quisiera, sin embargo, hacerte conocer cual es la situación real de la colectividad en la vida cultural argentina, para que reclames, cuando llegue el momento, libertad para utilizar tu tiempo para ponerte en contacto con los elementos intelectuales argentinos que son de extraordinario interés para nosotros. Te escribo sobre esto porque tengo para mí la experiencia de los viajes del año pasado, así como anteriormente el de Otero Pedrayo. Nuestra colectividad vive absolutamente al márgen, como puedes quizá haberlo observado, de la vida intelectual del país y de la cultura en general. La gente mejor, amigos nuestros, es gente modesta que limita su función a realizar una obra de divulgación cultural gallega en muy cortas proporciones. Cualquier colectividad de otro origen, la italiana, la alemana, la francesa, etc., mantienen vínculos muy estrechos con las instituciones culturales del país y han logrado crear un interesante intercambio entre los escritores y artistas de sus países con los de éste, que redunda en beneficio, por muchas razones, del país europeo de que proceden. Aprovechan para ello no solo las organizaciones que crearon sino tambien los lazos sentimentales que pueden unir a los argentinos con esos países. Un porcentaje considerable de hijos de gallegos ocupan aquí puestos destacados en el mundo cultural pero no tienen relación en absoluto con las organizaciones de nuestra colectividad, cerrada a cualquier inquietud y tampoco tienen vinculación con Galicia, porque tampoco los intelectuales gallegos supimos establecer el vínculo necesario con ellos. Si tienen curiosidad por nuestras cosas la satisfacen a través de órganos oficiales y muy rara vez de otra manera. Algunos de los que llevamos años en ésta venimos sustituyendo malamente esta relación y es necesario, a mi juicio, que tu aproveches este viaje en ese sentido. Buenos Aires puede ser un centro muy importante de nuestra inquietud intelectual. Los órganos culturales argentinos, las publicaciones etc., pueden ser un vehículo que aprovechamos y su resonancia es siempre continental, incluyendo al Brasil entre los países que ven con atención lo que aquí se hace. Para esta relación que tu puedes establecer y que los anteriores invitados a pesar de su magnífica labor no pudieron hacer por ser absorvidos (sic) por actos de la colectividad que no les dejaron apenas tiempo para ver la ciudad, es para lo que debes reclamar cierta libertad y poner un límite prudencial a tus intervenciones. Esto tambien puede servir para evitar que puedas ser utilizado en beneficio de intereses subalternos en los que fatalmente tratarán de meterte unos y otros. Por mi parte trataré de conseguir que algunas de tus intervenciones se realicen en centros universitarios argentinos, pues de esta manera tu colaboración puede ser más útil incluso a la colectividad. Creo que el objetivo más importante para Galicia en América es ganarse a los hijos de gallegos que son una cantidad abrumadora y que están situados como es natural en los puestos más destacados en los países donde nuestra emigración fué constante. Ellos pueden ser útiles a Galicia, los padres solamente de manera muy relativa. En todo caso pueden serlo como lo fueron ya para levantar un puente, editar un libro, hacer una escuela y nada más. A la enorme masa de hijos de gallegos hay que tratar de despertarles el orgullo de su origen, como supieron hacerlo otras colectividades y esa es labor vuestra y nuestra y tu viaje puede ser de enorme utilidad en ese sentido.
Siento mucho no poder explicarme mejor, de modo que dejo librada a tu intuición el planteo de este problema. En tu plan de conferencias que en principio se acordó que fuesen solamente cuatro, creo que sería necesario una que tratase el movimiento cultural gallego a través de las últimas generaciones sin excluir naturalmente a los que están fuera. Esto es muy importante, nos hace mucha falta una labor de exaltación de los actuales valores gallegos, pues quizá por el tipo de labor que los escritores y artistas en general vinieron realizando, luego de la generación de “Nos”, de carácter más estrictamente intelectual y minorista, sus nombres no son populares. Te aconsejo además que si no las escribes casi las escribas, de modo que puedas reconstruirlas facilmente a efectos de publicidad, publicaciones, etc. Todo va a ir muy bien. Por mi parte estoy deseando que llegue el día de vuestra venida, quiero charlar contigo todo lo que debimos charlar en todos estos años, hablar de muchos recuerdos comunes, de libros, de proyectos para futuras publicaciones, de todo. Serás tambien tú el que busques tiempo para esto.
Me alegro que te hubiese gustado el trabajo sobre Eiroa, pero no me gustaría que se adelantase su publicación al de Maside, pues considero muy importante la monografía sobre él. Me gustó mucho el artículo de Johan Ledo, preciso y acertado. Yo preparo el de Maside de dibujante y grabador. Si haceis algo sobre Villaamil, sobre su centenario, avisarme, pues sobre él tengo una monografía escrita hace años de la que se publicó una parte en la revista del Centro Gallego, con motivo de los muchos cuadros que hay en el Museo de Bellas Artes de esta ciudad. Tambien trato de terminar un libro de unos doce poemas, As cicatrices se va a llamar probablemente.
Bueno, creo que esta carta supera la ausencia de algunas que debí de haberte escrito ultimamente. Antes una advertencia, cuidado con las conferencias en Montevideo, etc. En Montevideo de haberla, únicamente en una entidad universitaria, nada de ningún otro sitio, así se lo manifesté a Prada, que no sé por qué me comentó sobre esto. A Prada tambien le entregué el importe del premio de Del Río para que se lo haga llegar, pero hace falta que le envíes o me envíes urgentemente la dirección de él, en Madrid.
Quisiera que me enviases, a mi cuenta, que te liquidaría aquí, basta de obsequios te lo ruego, el libro de Cuevillas sobre los celtas, el de González Alegre sobre poesía y esos dos tomitos Las Rias Bajas y Compostela, que acaban de salir en Barcelona. Tambien quiero estudiar contigo la posibilidad de venta en esa de algunos libros nuestros como el de tapas, o el de Varela por ejemplo, que va a salir y si es posible la colocación por algún librero o persona aislada que quiera hacerlo y con el descuento que corresponde de ejemplares numerados de esos libros. No es posible que estemos haciendo nuestro trabajo para gente agena (sic) a nosotros, pues la colectividad no se entera de nada, ni por desgracia lée como te puedes haber dado cuenta.
Bueno, esto es todo. A Domingo le envié el material que solicitaba para Insula y tambien una reseña sobre los autores gallegos publicados por nosotros en todos estos años. Contéstame si hace falta algo más.
Saludos para Evelina y para tí de Maruja y míos y aparte recibe el fuerte abrazo de tu amigo:

Seoane

Contéstame pronto y consúltame cualquier cosa que se te ocurra, pues cualquier pregunta que me hagas estoy dispuesto a responderla aunque sea en pocas líneas a vuelta de correo. IMPORTANTE: Es necesario que escribas una breve carta al Centro Gallego anunciándoles que vas a cambiar el título de tu libro Precursores e Novos por Galicia no espello, aumentándole además algún capítulo que llegará de un momento a otro, si no llegó a Buenos Aires.
El martes pasado la Junta Directiva tomo el acuerdo de invitar a Otero Pedrayo a venir a ésta luego de su viaje a Caracas. Hasta pronto.

1973-04-27 Mencionado/a
Carta de Paz Andrade a Seoane. 1973
Nova York
Vigo
Nova York
A Coruña
Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Paz Andrade a Seoane. 1973 en 27/04/1973

Vigo, 27 de abril de 1973

Sr. Don
LUIS SEOANE
Pintor
Paseo de Ronda 5-6º izd.
Torre de La Coruña
LA CORUÑA

Querido Luis:

A voltas coa figura de Añón, pra completar o texto d-unha conferencia que fixen hai tempo, volvin a tomar nas maos El álbum de El Miño. N-ésta rarísima colección, sen intuito de atopalo, din co artigo que ti i-eu viramos hai tempo, sobre un Museo de Pinturas en Ourense.
Mandei facer algunhas copias, e como sei do teu intrés por recuperar un rastro tan atraente, envíoche unha d-elas. O autor, como sabes, foi unha figura de gran relevancia na política liberal do seu tempo. Foi defensor de Curros na apelación do seu proceso, e estuvo proposto como Ministro da primeira República. A primeira parte do artigo revela ben a sua formación cultural, mais agora o que pode ter mas intrés son as referencias que fai do Museo de Pinturas d-Ourense, do que hoxe non se conoce nin rastro.
Aproveito a oportunidade pra decirche que temos un neto. Fai catro dias que naceu, e a os ollos d-un abó primeirizo promete sair a raza.

Nosas mellores lembranzas pra Maruxa, que Pilar, Alfonso e Gloria tamen mandan pra ti, coa mais forte aperta do te[u] sempre incondicional amigo,

Valentín

[Anexo.]
[Mecanografado.]

BELLAS ARTES

MUSEO DE PINTURAS DE ORENSE

Las relaciones que hay entre lo bello, lo verdadero y lo bueno, dan a las bellas artes una parte esencial y una influencia sobre las costumbres, que no puede ser omitida sino por el legislador que ignora o no sabe aprovecharse de estas relaciones.
(Filangieri, Ciencia de la legislación).

El esplendor de las bellas artes es un símbolo de prosperidad en las naciones. Cuando la civilización antigua, aislada como el oasis en la inmensidad de los desiertos, se fijaba en un país determinado para derramar en él la semilla de la verdad, la vida de los pueblos estaba como la del hombre sometida a una marcha fatal e inevitable, porque eran desconocidos, o no se desarrollaron aun, los elementos sociales consignados en el evangelio. La libertad del hombre, la igualdad de todos ante Dios, dieron por resultados la soberanía de los pueblos y el dogma sagrado de la fraternidad universal, fin a cuya consecución marchan las naciones realizando la idea del progreso, uniéndose en estrecha alianza para romper de una vez el círculo fatal de Vico, y aspirar constantemente al bien por esa senda misteriosa, de límites desconocidos, trazadas por la mano de Dios en el solemne día de la creación.
Los pueblos antiguos podían morir, porque su vida se alimentaba de conquistas, sus fundamentos eran las cabezas de numerosas falanjes [sic] de esclavos, el sunmun jus de sus legislaciones, era la fuerza o la voluntad de los señores.
Los pueblos de hoy no morirán como los de ayer; en la mente de todos los hombres no hay más que una patria, que es el mundo; ni más fundamentos sociales que el derecho; ni más naciones que una sola, la humanidad.
Pero los primeros tuvieron en el desarrollo de su vida un periodo brillante; igual a la juventud del hombre llenos de glorias e ilusiones de triunfos y conquistas, de expansión y de placeres. Entonces aparece el Genio de las artes, cantando al son de arpa las victorias, trasladando al lienzo los ejércitos de la patria en los momentos del combate, reanimando con los himnos el valor de los guerreros, y fundidendo al mármol inanimado el fuego inmortal de la belleza, y dando a la estatua, el secreto de la espresión [sic].
Y Grecia, coronada con los laureles de Salamina, y tendida en la falda del Olimpo, ó en las plazas del Egeo, escucha con sonrisa en los labios los cantos de sus poetas, contempla las creaciones de Fidias y las pinturas de Apeles el divino.
Y Roma, heredera del genio de la Grecia, llora al percibir las lamentaciones del vate desterrado, mira con dulce arrobamiento al Cesar que entra triunfante en la ciudad, orgulloso con el botín de los vencidos, y acoge en su regazo un libro en cuyas páginas consignara Virgilio el origen divino de la señora del mundo.
Y después del gran cataclismo de la invención bárbara renace el arte, espiritualizado por el Evangelio. Más tarde, Italia reconoce en el Dante a su poeta predilecto, y en Rafael de Urbino, al pintor del Cristianismo, y en Miguel Ángel, ve un segundo creador que dá [sic] a la idea nueva una bóveda inmensa como el cielo, destinado a recibir tal vez por siempre el incienso sagrado del sacrificio.
España, al escuchar los suaves acentos de Garcilaso, amante ruiseñor que anuncia el Siglo de Oro: se levanta hermosa como las zágalas del poeta, toma proporciones gigantescas, lucha, vence, y se duerme después, abrumada con el paso de cien coronas, y arrullada por el deleitoso aliento de sus célebres artistas.
Todos los pueblos, en fin, cuentan ese día de dulzura precursor de la noche de su muerte.
También Galicia ha sido grande.
Durante un largo periodo inaugurado, podemos decir, en el siglo IX con la aparición de las sagradas cenizas de Santiago en Compostela, la religión es dominante. La fé de nuestros mayores erige templos y monasterios, edificios sorprendentes por su lujo artístico. Testigos, la gran Basílica del Zebedeo; el Convento de S. Martín de Santiago, convertido por nuestra edad en Palacio de la Industria; el Monasterio de Osera, llamado el Escorial de Galicia, perla escondida entre montañas, los claustros monumentales de Celanova, y otros mil recuerdos, himnos en piedra, poemas de una edad grande por sus virtudes y sus vicios.

La ciencia no residía en los castillos, donde hablaba la fuerza, su mísera enemiga, pero el monasterio se encargó de alimentarla como a paloma fugitiva de los campos de batalla. El monasterio agrupó en rededor de sí la población; a su sombra se desarrolla el comercio en las ferias y mercados, celebrándolos el día de alguna festividad religiosa; enemigo a veces de los monarcas, les ayuda después de una importante obra, la consolidación de las nacionalidades; alimenta al pueblo con la sana doctrina del Evangelio, y ejerce, en fin, durante cierta época, una influencia saludable en el probreso. No descuidó las bellas artes; en su retiro se desarrolla libremente la inspiración de los artistas, alimentada por la idea cristiana, virgen de celestial sonrisa, que arroja al mundo munumentos [sic] como arroja perlas a la orilla el insondable mar.
Velázquez y Murillo, Zurbarán, y Alonso Cano, Juan de Juanes, y el divino Morales y Rivera, nombres ilustres en la historia de las artes españolas; fueron apóstoles de la verdad, como los que marchan a remotos países en busca de la palma del martirio. Toda idea, antes de ser apreciada por la inteligencia, es sentida por el corazón; el cristianismo para encarnarse en la mente de las naciones, necesitaba escitar [sic] el sentimiento; entonces, del mundo de la luz, brotaron esos genios para revelar al hombre la verdad con su pincel civilizador.
Alzad la frente de la tumba, artistas venerandos, para escuchar una verdad que el buen sentido de mi siglo hace circular de boca en boca; siempre a las grandes almas se han unido grandes desventuras; unos habéis muerto fallecidos por el hambre; a otros, la miseria os obligó a ser el juguete de la voluntad de los monarcas, que se llamaron vuestros protectores para exigir de vosotros la adulación y la mentira; la amargura acibaró vuestra agonía y el olvido veló vuestros sepulcros; pero la nueva generación que nace y se levanta para enarbolar sobre los escombros de la inquidad el pendón de la justicia, al borrar de la memoria los nombres de los que se creyeron superiores a vosotros, os bendicirán como los grandes hombres de vuestro siglo, como los obreros incansables de la civilización.
Quién desconozca la misión social de las bellas artes, desconoce al hombre y las condiciones necesarias para su desenvolvimiento en el tiempo. Las bellas artes bastan por sí solas para darnos a conocer una época dada de la historia. Aquel periodo de fé en que Galicia aparece como madre cariñosa que purifica las conciencias de millares de peregrinos, con el bálsamo de la religión, está escrito en preciosos lienzos que nuestra edad recoge cuidadosa y no destruye, porque es mentira que nuestro siglo haga escisión con lo pasado, siendo la acumulación de vida, la obra constante de progreso.
La provincia de Orense, ese bello florón de la península, ha visto alzarse durante la edad media, sobre la alfombra de sus campos, y al pie de sus montañas, monumentos de grandeza en cuyos pacíficos recintos se desarrolló notablemente la pintura.
Si al cruzar por nuestros valles divisáis las ruinas de algún convento solitario, no profanéis los claustros, habitados por el silencio de los siglos, y en donde no se escucha otro ruido que el murmullo de las fuentes; derramad sobre ellos una palabra de bendición porque han sido el refugio del saber hasta el día en que la ciencia desplegó sus alas de oro y rompió su sepultura. No busquéis allí los lienzos de que os he hablado; venid a la ciudad.
En un gran eficio moderno, destinado a las dependencias oficiales, existe como un centenar de cuadros, procedentes de los monasterios de Osera, Celanova, Melón y San Francisco.
Los límites de un artista no permiten estenderme [sic] acerca del mérito de cada uno de ellos; así me fijaré tan solo en los más notables [En nota: Debo estas indicaciones al distinguido artista Don Constancio López Corona, Director de la Escuela de Bellas Artes de esta capital.]
Llaman la atención dos grandes colecciones, representando una la vida de San Francisco y otra el Apostolado: la primera es de la escuela flamenca, y la segunda pertenece a la española; ésta última debe ser obra de algún discípulo de Rivera, el Españoleto, y al parecer de los inteligentes, el santo Tomé, pertenece al mismo Rivera, según lo indica lo riguroso de su entonación.
Existe otra colección de grandes cuadros que representa la familia de San Rosendo. Todos éstos parecen ser de don Diego de Fierro, pintor de Cámara de Carlos IV, según una inscripción que se ve en el dorso de uno de ellos.
Más que por la ejecución, aunque hay en él bellas cabezas, es notable por el asunto un cuadro de grandes dimensiones. Es el árbol genealógico de la orden de San Francisco. En él están representados por categorías los P.P. que alcanzaron el don de Santidad, los mártires, los pontífices, los cardenales y obispos.
En la esquina izquierda interior se ve el retrato bien ejecutado de Fr. Damián Cornejo, Obispo de Orense; y esta circunstancia ha ce sospechar que el cuadro, de autor desconocido, ha sido pintado de su orden.
Entre los infinitos retratos, citaré tan solo el del R. P. Maestro Fr. Manso Izquierdo, Genral de la congregación de San Benito; y el de nuestro ilustre compatriota, el venerable y erudito Feijóo; el primero muy notable por la ejecución; el segundo por la exactitud.
En otro cuadro de tamaño natural se ve a San Francisco meditando sobre la pasión de Jesucristo; sobresale por el misticismo y es del estilo de Zurbarán.
Vese en un lienzo bastante deteriorado, una pintura que representa a San Bernardo, arrodillado ante la imagen de María; me ha llamado la atención por el colorido, y porque el apellido de su autor, me hace creer que es uno de los muchos hijos dignos de Galicia, ignorados como todo lo de nuestro país. En una esquina del lienzo se conserva esta inscripción: J.A. Amoedo, 1751.
Sobre el mismo asunto hay otro cuadro muy bueno, muy superior al primero, de la escuela sevillana. Es notable también una Virgen de Alonso Cano, digna de estudio por la excelencia de sus paños y la delicadeza de los contornos, en especial de las manos.
Pero lo superior a todo elogio es una bellísima Virgen de la Ascensión, que se sospecha con fundamento sea obra del pincel de Mateo Cerezo. Sobresale este cuadro por la actitud, las sombras, la expresión y el colorido. No tiene inscripción alguna que pueda darnos luz sobre el artista que la pintó: la perla del Museo es de un autor desconocido.
Basta lo dicho para dar a conocerse algunos de los monumentos del museo de Orense. También es suficiente para que nuestro patriotismo no se satisfaga con la conservación de dichos cuadros en las salas y pasillos de una casa de oficinas; es necesario un salón especial, grande y decoroso para conservarlos, no como muebles de adornos, sino como restos de un periodo de grandezas, no unicamente para conservarlos, sino también para que el joven inspirado pueda cultivar el gusto, y desarrollar imitando, el sentimiento de lo bello. Pero en esta cuestión, como en otras muchas, se tropieza con una dificultad gravísima; cuando se despilfarra dinero en sueldos y pensiones la digna comisión de monumentos a duras penas [h]a podido conseguir la pequeña cantidad de 3.000 reales anuales, con los que tiene que atender a los gastos de secretaría y a la conservación de tantos lienzos. Séame lícito deplorar aquí la escasa significación política de las provincias y recordar al gobierno de la nación el imprescindible deber de fomentar el desarrollo de las artes. En este punto es donde conviene imitar el ejemplo de la Francia; hay en sus departamentos museos tan notables como en la cabeza del imperio.
No desdeñen los gobiernos las palabras del célebre juriconsulto Filangieri: un pueblo apreciador de la belleza está más dispuesto que otro para conocer la verdad y practicar el bien.
Y si llegase un día en que las cuatro provincias gallegas se uniesen para formar con sus tesoros un museo de antigüedades y bellas artes. Galicia entonces daría al resto de la península un elocuente ejemplo. Y puede hacerlo, tenemos monumentos que atestiguan la dominación de los celtas y los suevos, inscripciones, torres, puentes, bustos, columnas miliarias que nos prueban la de la reina de las naciones; por todas partes encontramos ruinas, tradiciones y cantares poéticos, recuerdos del poder feudal; y en la cuna de los Moures, Castros, y Villamiles, de los Feijos, Aguirres y Faraldos, nacen genios, que mueren muchas veces por falta de aire que respirar.
Abrazaos provincias hermanas, al percibir el cántico lisonjero del genio del porvenir; que ese abrazo de santa fraternidad, oh Galicia, ha de salir un día, yo lo espero, el ángel de tu redención y tu ventura.

JUAN MANUEL PAZ.

Orense, se[p]tiembre de 1859

Artículo publicado en ALBUM DE EL MIÑO, páginas 492 a 495. Se editó en Vigo, en 1858, establecimiento tipográfico de D.J. Compañel, c/ Real núm. 14. El autor, aunque no firma con el segundo apellido es Don Juan Manuel Paz Novoa.