PROXECTO EPÍSTOLAS

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2 MENCIóNS A Julio Vázquez Jimeno (1909-)

Xornalista de La Región de Ourense, xornal no que estivo traballando 40 anos.
Epístolas
Mencionado/a [2]
Data Relación Remitente - Destinatario Orixe Destino [ O. ] [ T. ]
Data Relación Remitente - Destinatario Orixe Destino [ O. ] [ T. ]
1974-01-16 Mencionado/a
Carta de Pilares a Luís e Maruxa Seoane. 1974
Madrid
Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Pilares a Luís e Maruxa Seoane. 1974 en 16/01/1974


Madrid, 16 de enero de 1974

Queridos Maruja y Luis:

Estos días os hemos recordado con especial cariño dada la noticia que he fotocopiado para vosotros... y todos nuestros buenos amigos.
Me hubiera gustado que el motivo de estas líneas fuese otro. Pero la vida es así. Y también la muerte.
Y ya no tengo humor ni ganas de escribiros más en esta carta. Duele ser mensajero de noticias malas. Y solamente me consuela saber que comprendéis nuestro estado de ánimo y que sabéis cuánto, cuantísimo se os quiere en estos pagos.

Abrazos.

Manuel Pilares

[Anexo.]
La Región, 8-1-74
José Suárez ha muerto
El alaricano José Suárez Fernández, mundialmente famoso por sus extraordinarios reportajes fotográficos publicados en revistas y diarios de mayor difusión, ha muerto.
La noticia no se hizo pública, pero se conoció en nuestra ciudad a media tarde del domingo. Pepe Suárez, como le llamaban sus íntimos, fue sorprendido por la muerte cuando se encontraba pasando las Navidades en un hotel de La Guardia. Un ataque cardíaco segó su vida.
Su carácter fue trasladado al panteón familiar de Allariz, en donde ante los suyos y un grupo de amigos recibió sepultura a última hora de la tarde del domingo. Los funerales se celebraron en la mañana del lunes.
La muerte de Pepe Suárez sorprendió a todos. Y a todos dejó inmersos en consternación porque, pese a faltar de Orense, muchos años en estos últimos en los que retornó al Orense y al Allariz de su infancia y juventud, había vuelto a lograr el afecto, el cariño de cuantos le han tratado; afecto y cariño unidos a la admiración, pues Pepe Suárez, el autor de aquella famosa fotografía de Unamuno en su Salamanca de mil novecientos treinta y seis que había dado la vuelta al mundo en miles de publicaciones, era un fotógrafo singular, nacido de su vinculación al cine, y proyectado luego en revistas y publicaciones de fama internacional.
Hace poco, Pepe Suárez había ofrecido a los orensanos una exposición magistral en las salas del Museo Arqueológico de una antología de su obra fotográfica, exposición que nos había revelado toda su enorme potencia de artista.
Descanse en paz el bueno y querido amigo, cuya muerte ha producido hondo dolor en nuestra ciudad, así como en su Allariz natal. A sus familiares, especialmente a sus hermanos Francisco (abogado en Monforte), Marcial (en Madrid), Antonio (en Allariz) y Camilo (abogado en Orense), queridos amigos nuestros, expresamos el testimonio de nuestra más sincera condolencia. (Foto Reza).
Segundo Alvarado

Despedida a Pepe Suárez
Yo sé, querido Pepe, que era un espíritu raro y extravagante; y que la mayor parte de la gente te aburría, porque no estabas de acuerdo con ninguna en sus gustos y en sus opiniones; que quisieras gritar a todos los vientos tu postura rebelde, inconformista contra esta sociedad que te volvía la espalda porque eras difícil de encajar en ella; y te quedaste en soledad, en esa soledad de sólo contra todos.
Y, en el fondo, Pepe, tú no eras ni misántropo ni nada que se le pareciese; hasta tu misoginia era una postura como otra cualquiera; ganas de llevar la contraria a los demás.
Hay actividades en la vida que nos llevan a menospreciar a los hombres y a las cosas, y es porque no teniendo a nuestro lado algo que ocupe ese gran vacío, nos revolvemos con cólera, desesperados. En el fondo, Pepe, todo eso no es más que hambre de amor o de amistad. Los afectos, querido amigo, son los que condicionan nuestro deseo o desgana de vivir. Tú veías la diferencia: algunos viven, digamos entre algodones. Toda su vida está llena, rodeada, colmada de afectos. Otros, por desconfianza creen que los afectos son una pura farsa, y se mantienen a la defensiva como si temiesen caer en la trampa. Esta actitud cautelosa los hace apartarse de la gente y buscar la soledad. Tu vivías en soledad porque la buscaste a conciencia, y si se va a mirar, tú llevabas dentro el hombre de las multitudes como todo quisque, aunque esas multitudes no sean las municipales y espesas de que habla el poeta. Tú ya me entiendes. Porque el hombre, querido Pepe, contra todo lo que se diga de rencor, y de odio, en una palabra, de resentimiento, no es un lobo para el hombre. Yo creo más bien, que más que un animal fiero es un pobre desvalido. ¡Pero si lo veía en ti, Pepe! Te mostrabas fiero y rencoroso y luego, un amigo cualquiera, te decía unas palabras amables y no podías ocultar tu satisfacción. Porque tú te empeñabas en aparentar una cosa y resulta que eras otra completamente distinta. ¡Una máscara, nada más que una máscara!
¿Qué te encontrabas solo? Solo, lo que se dice solo, lo estamos todos. Lo ideal sería andar por el mundo por parejas como los siameses, pero eso sólo se da de manera fugitiva, en lo que tú empezaste a no creer por experiencia propia. Y como te creías solo, existencialmente solo, huías quizá de ti mismo. Así, en el verano, y ahora, en estas fiestas que pasaron de Navidad.
Si me dijeras a mí o a cualquiera de tus amigos que querías pasar esos días con nosotros, tendrías un lugar en nuestros hogares, y a nuestro lado, aún a trueque de oír en tus labios palabras de condenación contra esto y aquello, como tu maestro Unamuno, del que has sido siempre tan fiel amigo y discípulo.
Ahora, más que sentir que te fueras, –porque hay que marcharse alguna vez–, lo que siento es que no te detuvieses un momento para decirme “¡Adiós, amigo!”.
Julio Vázquez Jimeno
9-1-74

1974-01-31 Mencionado/a
Carta de Seoane a Díaz Pardo. 1974
Bos Aires
Sargadelos
Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Seoane a Díaz Pardo. 1974 en 31/01/1974

Buenos Aires, 31 de Enero de 1974

Sr. D. Isaac Díaz Pardo
Sargadelos

Querido Isaac:

Recibí tu carta el 20 de este mes, y, como escribes habitualmente, “tomo nota de todo lo que me dices”. También recibí tus notas y cartas anteriores acompañadas de distintas fotocopias, entre ellas la de la carta de Patiño referida al fallecimiento de Lugrís y la del artículo de Corredor Matheos sobre mi pintura publicado en Bellas Artes, cuyos envíos te agradezco. Recibí asimismo una carta de Villafranca agradeciendo mi recuerdo sobre su labor de diseñador en Compostela, en Comunicacións mesturadas, y refiriéndose a Lugrís. Quizá de los que quedan en Galicia, aparte de Villafranca que no sé hasta qué punto le conoció en Madrid, el que mejor puede hacer algo sobre él es posiblemente Rafael Dieste, pues fue colaborador de éste en la empresa más importante en que participó seguramente Lugrís, las “Misiones Pedagógicas”, y gran amigo de él. Yo le debo un bello poema que me dedicó con motivo de la exposición de grabados de La Coruña. Por mi parte me alegro mucho de haber hecho en su momento un canje con Patiño de un cuadro mío por un “collage” suyo y quizá algún día escriba algo sobre él. Desde luego lo haré en la monografía sobre Maside que publicaré aquí este año. De momento no puedo hacer nada más, mi homenaje sería personal. De Patiño recibí varias cartas con anécdotas de él y noticias de su entierro. Sobre mi pierna puedo deciros que estoy totalmente restablecido y, en cuanto al calor, como ocurre siempre con el clima de Buenos Aires, varía por días. Estamos pasando un verano bueno, alterándose tormentas con jornadas de lluvia torrencial, días frescos y otros de calor. Por aquí estuvieron Costa Clavell y Fernando Mon casi al mismo tiempo, y estaban sorprendidos del buen verano de Buenos Aires. Las consideraciones sobre el clima de un país también resultan ser personales. El día peor de nuestra vida resultó ser, para Maruja y para mí el que pasamos en Lestedo, cerca de Santiago, y desde luego el calor de Río en Brasil que supera cualquier calor. Esta vez en Buenos Aires lo sufrimos dos o tres días, los de nuestra llegada y alguno más entre tormentas, como dije, y días agradables. Últimamente pasamos unos diez días en Tortuguitas, en una finca de Sofovich y regresamos el lunes día 28. Gozamos de una lluvia torrencial e hice bastantes dibujos.
En este momento resulta una sorpresa el movimiento cultural veraniego de Mar del Plata. Exposiciones de arte, estrenos cinematográficos y más de ochenta espectáculos, muchos de ellos, teatro, que funcionan en carpas inflables, climatizadas y trasladables, una novedad extraordinaria iniciada en Buenos Aire y que se instalan en plazas públicas o en terrenos baldíos. En cuanto a todo lo otro con un año económico que anuncian bueno, está transcurriendo tal como lo preveíamos. Se repite la historia. Desde Madrid me llegaron dos notas en fotocopia, sobre José Suárez, publicadas en La Región de Orense. Una de J. Vázquez Jimeno bastante buena, muy personal, y la otra, de Segundo Alvarado, más referida a su actividad y fallecimiento. Sospecho que se suicidó. Había intentado hacerlo cortándose las venas hace un año o poco más en un sanatorio de Orense y trató esto mismo, dijeron, de perderse entre la nieve de los Pirineos. En el segundo tomo, si lo hago, de Comunicacións mesturadas incorporaré una nota que hice sobre su labor a raíz de su vuelta del Japón.

Un gran abrazo de Maruja y mío para Mimina y para ti.

Seoane