PROXECTO EPÍSTOLAS

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2 MENCIóNS A María Luísa Viqueira

Epístolas
Mencionado/a [2]
Data Relación Remitente - Destinatario Orixe Destino [ O. ] [ T. ]
Data Relación Remitente - Destinatario Orixe Destino [ O. ] [ T. ]
1948-01-31 Mencionado/a
Carta de Otero Espasandín a Seoane. 1948
Waynesburg
Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Otero Espasandín a Seoane. 1948 en 31/01/1948


[Manuscrito:] Waynesburg, 31 de enero de 1948

Querido Luis:

Hace unas horas puse fin a mis calificaciones del primer semestre, tarea delicada por mi sensibilidad y además muy laboriosa. Esta fue la causa de que no haya contestado inmediatamente tu última carta de 17 de enero. Esto te habrá sorprendido por cuanto dirigí hace unos días a tus señas una carta para Dieste. La explicación es esta: Recibí una suya explicándome ciertos pormenores de la actitud de Vercelli para con ellos; en la misma me decía que salían pronto para una playa del Uruguay (no especificada) a descansar. Pensé entonces que mi carta podría ir a parar a manos indiscretas o perderse por no hallar a su destinatario y, en consecuencia, decidí dirigirla a tus señas para que se la entregues cuando y donde convenga. Pero dejemos ahora de lado lo de Dieste, pues nada nuevo supone para ti y vengamos a lo nuestro. Cuando llegó tu carta contándonos vuestras agonías con las altas temperaturas y la humedad, empezaba Waynesburg y puntos vecinos a sufrir una ola de frío sonada. Tuvimos temperaturas de treinta grados centígrados bajo cero y todavía a estas alturas el termómetro situado del lado de afuera de la ventana debe marcar sus quince grados, o cerca, bajo cero. Todo el campo está cuajado de nieve, y el tráfico carretero encuentra con dificultades debidas al hielo. Para colmo en casa estuvimos con la calefacción estropeada y pasamos unos días duros. Hoy nos instalaron dos estufas de gas de camisa mientras llega la hora de la cena. Por cierto, acabamos de echarnos al coleto sendos helados, cada uno a su gusto, como si nada pasara. Aquí es corriente ver a los chicos comiendo un helado por la calle, mientras necesitan fundas especiales para evitar que las orejas se les congelen. Como ves, este es tu país, no sólo por este detalle, sino por muchos otros, innumerables. Yo acabo de completar mi experiencia en el colegio. He pasado prácticamente por todas las fases; he superado dificultades de cierta importancia, como es la de verme, de buenas a primeras, metido en una clase de alrededor de sesenta veteranos de guerra para explicar con mi mal inglés los rudimentos de la fonética y la ortografía españolas, pero a estas alturas, sin que ello se vea como un alarde, creo haber hecho mi aprendizaje, al menos el de bulto. Ahora sólo resta algún trabajo de lima.
Alicia no se ha sentido muy bien en estos últimos meses; el médico le recomendó descanso y aire fresco, y con ello nos venimos dando los grandes paseos, haya nieve o no la haya, por los alrededores. En estas caminatas nos recordamos de vosotros y tratamos de ver de que manera arrancaros a esa prisión; no dudamos de que lo lograremos de una manera o de otra, y de que nos daremos las grandes panzadas de caminatas a campo a través. Pensad que nosotros estamos tanteando el terreno constantemente, que no se nos escapa un solo momento lo que estáis sufriendo ahí; pero no os impacientéis porque en ciertos casos el forzar la marcha puede ser contraproducente. Aquí se habla de organizar una sección de arte en el colegio, y ello pudiera ser una buena ocasión para traeros. Por aquí hay sus aficionadillos, acaso con sus ambicioncillas más o menos ocultas y sobre todo en el secreto de lo que por aquí puede interesar. Estas teclas hay que saber tocarlas a su tiempo. Yo confío, llegado el momento, un golpe de efecto con el presidente y su señora, personas estupendas por todos conceptos. Por otro lado, teniendo nosotros casa aquí donde acomodaros provisionalmente, lo de la sección de arte basta que sirva de pretexto para las autoridades. Lo demás vendrá poco a poco. El día que os veáis aquí, os creeréis resucitados, como nos pasó a nosotros. No seréis de momento o talvez nunca personajes de cuello duro, pero os sentiréis personas de arriba abajo. Supongo que Dieste tendrá ocasión de mostraros unas fotografías de aquí hechas en la nieve. Hay árboles, colinas a montones, ríos helados durante el invierno y reducidos a la nada por el estiaje; pájaros, tipos humanos de un interés pictórico grande y mil cosas más donde podrás saciar tu apetito exasperado de pintor y olvidarte de que en el mundo existen cosas como los directivos del Centro Gallego, los personajes de las editoriales, los intelectuales borrachines y vanidosos, las estrellas y estrellitas de cine, los dirigentes políticos, etc. Me hubiera gustado mucho ver tus cosas últimas; tal como me las describes, me está gustando ya. El estudio del paisaje a secas, sin figuras humanas como hasta aquí, puede servirte para considerar ciertos valores estrictamente paisajísticos con mayor libertad y hondura si cabe. Al contrario, también las figuras se pueden aislar, como hiciste con ciertos retratos, entre ellos el de Maruja. El artista no debe limitar jamás sus puntos de vista ni sentirse comprometido con supuestos aciertos a hallazgos. Nada de apegos supersticiosos, de concesiones al público o a la crítica; nada de reglas de oro, de cánones establecidos o sancionados. Este ha sido el gran heroísmo de Picasso, que no ha sucumbido a nada, ni menos al picassismo. Ensaya, estudia, aférrate a una cosa mientras se te resista y olvídala cuando hayas dominado sus secretos. No te enamores de ellas, por tentadoras que sean, en cuanto artista, pues por muy hermosas que sean no son las únicas merecedoras de tal honor. Por mí he de decirte que acabo de encontrarme con un paisaje nuevo, totalmente nuevo, y tan merecedor de mi admiración, como cualquier otro de los que he conocido en otras partes. Ante el sería necio cerrar los ojos para volver al recuerdo de Galicia, de Castilla, de Cataluña, Francia, Inglaterra. Pero todo esto es archisabido y no merece más comentarios. Sobre mis proyectos poco te diré por el momento; he estado muy atareado, y todavía lo estoy bastante, para lanzarme al agua; antes tengo que liquidar ciertos compromisos con Atlántida, aquietar la conciencia un poco en el orden económico; ordenar mis rutinas; pensar y repensar un poco, y luego acaso me lance a un libro de recuerdos de infancia, dentro del cual quepan muchas cosas sobre la vida de mi aldea que tú ansías ver escritas. Sí, es cierto; creo que estas cosas sólo puedo decirlas yo, mejor o peor, de vuelta de mis muchas lecturas, estudios y exploraciones. Lo malo es que no sé por donde empezar y sobre todo como justificarme ante mí mismo. Pero a lo mejor todo es cosa de empezar como sin querer y dejar volar el alma a pleno recuerdo. Si para entonces estás aquí, podemos ser colaboradores, como me has prometido. Acaso también Alicia haga alguna cosa sobre la línea de la conferencia del Centro Gallego, para lo cual sería conveniente que la salves del eterno olvido y se la mandes sin publicar, dado que la publicada temo que no salga nunca. Lamento la situación de Varela y de otros amigos, pero si las dificultades a que tienen que hacer frente les pueden servir para aligerar las alforjas y echarse a campo a través, casi me alegro. Yo me creí que, después de la penitencia en la Peña Pobre, a lo Amadís, no volvería a la Argentina. Acaso esté arrepentido del prosaico término de su aislamiento y repita la hazaña el día menos pensado. Ojalá. En cuanto a Plaja también lo siento, aunque menos, claro está, pues no le movió la penitencia caballeresca en sus andanzas a buen seguro, sino el afán de conquistar con sus pasados laureles un reino demasiado grande para su talla... Pero esto para solo nosotros. ¿Qué hace Cuadrado? ¿Salió su libro? Dile que me mande un ejemplar. Aquí se siente sed de libros, sobre todo españoles... ¿Quieres saber que aún no llegó la Historia de la Literatura que me anuncias? Bueno, Luis, no te quejarás de esta sentada. Alicia y Cuqui me esperan para cenar, y también recaban un rinconcito del papel para sí, cosa que me parece muy legítima. Escríbeme pronto para que yo haga lo mismo; ten confianza en nuestra amistad y estudia inglés y pinta mientras tanto. ¿No hay manera de encontrar por ahí una copia, aunque sea vieja, del diccionario aquel que me prestó Roel? El libro de Aquilino Iglesias Alvariño me encandiló el apetito de escribir poemas y para ello me gustaría la compañía de un diccionario así. No tomes la cosa a pecho; pero si ves la coyuntura me avisas. Mándame la revista del Centro, y, si puedes, algunos números viejos con colaboraciones mías y de los amigos. Un gran abrazo para los dos juntos de

Espasandín

[Manuscrito por Alicia:] Queridos Luis y Maruja: Después de esta carta kilométrica de Ote poco me queda qué deciros. Que un día estuvimos a 32º bajo cero, que tenemos nieve a todo trapo y lo peor es que se hiela y das cada patinazo y aun cada culada que no os quiero decir, pero eso le pasa a todo el mundo, así que nadie te mira. Varios días hemos tenido que limpiar la acera y el jardín con palas, pero todo está precioso, especialmente los árboles y las montañitas que se ven desde las ventanas del comedor de la cocina. Os recordamos constantemente. Están aquí (en Estados Unidos) unos amigos españoles; la hija de Dña. Luisa Viqueira, casada con Rubén Landa; viven en Méjico, pero han venido a enseñar con un contrato de un año. Tenemos mucho interés en verlos y recordar con ellos tiempos pasados. Escribid mucho, [escrito na marxe dereita:] vuestras cartas nos encantan. ¿Qué hace la gente en Buenos Aires? Cuqui está bien; tiene un trineo muy salado. Abrazos de

Alicia

[Manuscrito na marxe esquerda por Alicia:] ¿Qué les pasa a los Salgués? Les hemos escrito varias veces, pero nunca hemos tenido contestación. ¿Por qué no los llamáis y preguntáis por ellos y les dais recuerdos? Gracias.

[Manuscrito na marxe esquerda da primeira folla:] Nuestras señas particulares por ahora son: 220 South Washington Street, Waynesburg. USA

1948-08-07 Mencionado/a
Carta de Otero Espasandín a Luís e Maruxa Seoane. 1948
Nova York
Waynesburg
Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Otero Espasandín a Luís e Maruxa Seoane. 1948 en 07/08/1948


Agosto 7, de 1948
45 E. Franklin St.
Waynesburg, Pa. USA

Queridos Maruja y Luis:

Acaba de llegar vuestra estupenda carta, que contesto en el acto, aunque sin el menor asomo de hacer alardes de puntualidad; os contesto simplemente porque la reacción afectiva de vuestras noticias me predispone a la respuesta. En primer lugar, te damos Alicia y yo las gracias por la molestia de la consulta, y esperamos saber cuanto antes su importe material, como habíamos convenido. En segundo lugar, te felicito por la labor realizada en el Centro Gallego. Uno de los muchos remordimientos que traje es el de no haber llegado a organizar un homenaje proporcionado a tu tesón y a tu patriotismo entre la colonia gallega. Puede decirse que nadie en Buenos Aires ha hecho más que tú para presentar Galicia a los gallegos emigrados con toda su proceridad, con su rango auténtico. Y así como fue necesario que vinieran los refugiados a sacarles la vergüenza injustificada que llevaban, y aún llevan algunos, en el alma, hubiera sido necesario hacerles ver la deuda que contido tiene toda la colonia y hasta Galicia. En tercer lugar, celebro la terminación de ese cuadro, que debe de ser algo serio en todos los sentidos. ¿No habréis hecho aún fotografías de él? Que la haga Melella, que tiene buena cámara, y si no que llame a uno de estos especialistas y me mande una copia. Ocho figuras en tamaño natural y diecisiete en segundo término, debe ser algo sorprendente. En una carta de Dieste recibida hace tiempo, me hablaba de tu ascenso en espiral como pintor, cosa de la cual ya estaba yo archiconvencido. ¿Cómo va tu monografía? Es asunto que me interesa, pues son muchas las personas esparcidas por el mundo que nada creen hasta verlo escrito en letras de molde, y muchas de estas personas ocupan puestos decisivos. ¿Quieres saber una noticia realmente curiosa? Pues prepárate. Hace cosa de un mes compré para Cuqui una enciclopedia con que sacármela de encima. “¿Cuánto hay de la Tierra a la Luna? ¿Cuántos centímetros tiene un pie? ¿Dónde está Cochinchina? Ahí tienes la enciclopedia”, le contesto ahora. Pero es el caso que entre las personas que figuran en ella como famosas está... Souto. Naturalmente me dio un salto de alegría el corazón, tanto más porque no se trata sino de un libro de unas ochocientas o novecientas páginas. Dónde y cuándo nació, dónde estudió, donde expuso, etc. está consignado allí. Después, al pasar por aquí Rubén Landa camino de Nueva York a donde fue desde Oklahoma para enseñar un curso de verano y preguntarle yo qué se le ocurría a él para traerte aquí sin peligro de que te expulsen luego (como acaba de sucederle a un héroe filipino condecorado por el ejército norteamericano por sus servicios durante la guerra), su mujer, la hermana de Viqueira, intervino para aconsejarme que consulte a Souto, pues tiene aquí muchos amigos y admiradores. Claro está, escribí a Méjico pidiendo las señas del célebre Souto, casi nacido al lado de mi casa, como Colmeiro. Aún no las recibí, pues parece que el recibir cartas de Méjico cuesta un triunfo, pero no creo que tarden. Yo no dejo de preguntarme que razón sacó a Souto de aquí, teniendo su fama, y un porvenir de pintor asegurado. Aquí está todo el mundo de vacaciones, desde el presidente del colegio para abajo. Este desapareció poco menos que raptado y cuando tuvimos noticias de él, se hallaba en Oregón, en la costa del Pacífico. Este año se celebra el centenario del Colegio; va a haber con tal ocasión grandes fiestas en la próxima primavera; por eso no bien llegue, descansado y sano, le voy a abordar en firme sobre la manera de que te ofrezca, sino trabajo, un buen pretexto para entrar aquí en buenas condiciones. Podría ser el de pintar uno o más retratos, el de enseñar grabado, dibujo, pintura o la Biblia; podría ser el decorar un salón, o hacer un libro conmemorativo del centenario...; podría ser incluso enseñar español, que es sin duda la mejor manera de entrar sin plazo alguno y estar tranquilo. Veremos. No hago más que cavilar. Como sé lo que es eso, estoy en ascuas pensando en vosotros, y sin exagerar un ápice, pues no hay para qué, os diré que mi felicidad aquí sólo está disminuida por la salud de Alicia, que no es tan buena como yo deseara, y por vuestro encierro en Buenos Aires.
Recibí el catálogo de Colmeiro, y me alegró la noticia de su exposición, confirmada por tu carta. Si además ha vendido, como dices, la noticia es doblemente satisfactoria. Aunque a Colmeiro hay que rescatarlo también una vez que vosotros estéis fuera de ahí. Pienso escribirle uno de estos días, pero “uno de estos días” puede significar semanas o meses, tanto más cuanto que estoy lleno de zarandajas. Con el tiempo, hemos tenido mucha suerte, pues cuando esperábamos asarnos, resulta que casi hace frío. Ayer dormimos con manta ¡en agosto! Aquí es frecuente la llegada de lo que se llama un frente frío del Canadá, y en menos que canta un gallo te hielas. También ha llovido horrores, tanto que unos pobres garbanzos que sembramos en la huerta para poner al presidente en un apuro –él es profesor de botánica y los garbanzos aquí son desconocidos– no acaban de levantar cabeza. El otro día fui a Morgantown, ciudad de West Virginia cercana, donde hay una universidad. Fuimos en especial para ver algunos libros, pues aquí no hay librerías. Salimos impensadamente y con poco dinero, y cuando Alicia y yo estábamos revolviendo mamotretos, nos encontramos con el libro de Pascin publicado en Inglaterra, de segunda mano. No está nuevo, pero si en buen estado. Dime, pues, si lo conseguiste ya. ¿Recuerdas que lo encargamos en Mitchell´s? y en caso contrario te lo envío, pues aunque no lo traje, estoy seguro de que lo van a tener por una temporada al menos, pues aquí sus desnudos más alarman que otra cosa.
Cuqui sale mañana para un campamento de girls scouts como invitada. Tiene una suerte bárbara esta pinta. Todo lo bueno va a parar a ella. La huerta va bien; estamos comiendo ya judías verdes a todo trapo, pero las lechugas nos las comieron los conejos o un bicho parecido al tejón llamado aquí ground hog. Creo que los tomates no vamos a poder comerlos todos, y no estaría de más que Maruja mandase la receta de hacer mermelada con ellos. ¿Qué es de Mariano Gómez? Dadle muchos recuerdos. Pregunta a Ayala si recibió el artículo sobre Eliot, y dile que me escriba cuanto antes pueda o te diga a ti como va ese asunto del ensayo. Recuerdo a tus padres y a Rafael, y además a medio mundo: Varela, Dieste, Melella, Frontini, Colmeiro, Antonisen, Llardona, Farias, Alberti, los pintores... Y para vosotros dos, un abrazo de toda la familia y las seguridades de que no dejamos de pensar en arrancaros de ahí, sea como sea.

Otero