PROXECTO EPÍSTOLAS

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1 MENCIóNS A Alberto Brodesky

Coleccionista de arte de Arxentina.
Epístolas
Mencionado/a [1]
Data Relación Remitente - Destinatario Orixe Destino [ O. ] [ T. ]
Data Relación Remitente - Destinatario Orixe Destino [ O. ] [ T. ]
1971-07-10 Mencionado/a
Carta de Seoane a Rafael e Emma Lifschitz. 1971
Bos Aires
Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Seoane a Rafael e Emma Lifschitz. 1971 en 10/07/1971


Buenos Aires, 10 de Julio de 1971

Queridos Emma y Rafael:

Acabamos de recibir una noticia que nos afectó mucho, la del fallecimiento de Payró. Ayer nos llamó por teléfono desde Hamburgo Tomás Negri* para decírnosla y no dejamos de pensar en ella. Payró era muy amigo nuestro. Escribió sobre mí alguna de las páginas que más agradezco y pienso que fue una gran personalidad en la Argentina actual y en lengua española, pues era, no solamente un notable historiador de arte, sino también un gran crítico y un gran escritor. Fue, en verdad, un hombre extraordinario en ciertos aspectos, de amistad difícil, mucha gente sentía ante él una gran timidez, parecía una hombre adusto, frío, y era lo contrario; amaba su libertad como amaba la libertad de los demás y en política. Creo que su pérdida es grande para la vida intelectual de Buenos Aires. Además, de difícil sustitución. Romero Brest es inteligente, sabe mucha historia del arte, está informado, etc., pero le falta la seriedad y el rigor intelectual de Payró y, sobre todo, de la sensibilidad de Payró. Además, escogió hace años el peor de los caminos para quien se dedica a la crítica e historia del arte, adherirse al último movimiento artístico por banal y tonto que sea como si esto a su edad renovase las glándulas. El mundo de baratijas que se ofreció en los últimos años en la mayoría de las galerías de arte del mundo deslumbraron, o parecieron deslumbrar, a Romero Brest y esto le resta ecuanimidad para la historia y la crítica artística. Y ¿si no es Romero Brest quién puede sustituir a Payró, ocupar el lugar respetado que él ocupaba? De todas maneras, lo que uno siente es la ausencia para siempre del amigo, del hombre de humor tímido que lo hacía extraño, interesado por todas las cuestiones de la vida y capaz de grandes renuncias. Una personalidad para quien fue vital el diálogo y, en los últimos años, lo concretaba sobre todo con José Luis Romero y González Lanuza.
Yo estoy trabajando, quizás poco para lo que es habitual en mí, pero es posible que me haga falta un período así de lectura y descanso para volver a las andadas. De todas maneras, hice una cabeza de las grandes de Rosalía de Castro, la gran poeta gallega del siglo XIX y algunos objetos nuevos. Pienso hacer, quizás la comience en estos días, una cabeza de Casals, además de gran violoncelista un ejemplo de lealtad a unos ideales. También hicieron en Vigo con cinco estampas mías, cinco reproducciones en serigrafía que tienen mucho éxito. Con todo, extrañamos a los amigos de Buenos Aires y a Buenos Aires. Hemos estado en sitios distintos, algunos que no conocíamos de la costa gallega, en uno que se llama Caaveiro en los últimos días, con un monasterio medieval en ruinas en un paisaje montañoso de belleza inaudita, kilómetros de bosques de robles, avellanos y castaños, en el que hubiésemos deseado concentrar a nuestros amigos. Fue un monasterio, creo que de templarios, aquellos monjes guerreros y banqueros de la Edad Media y ahora, en ruinas, sólo queda como ejemplo de enclavamiento de un monasterio que debía sufrir en su aislamiento las asechanzas de los invasores vikingos y normandos, o de los piratas ingleses que se internaban cuando podían. Nos alegramos mucho de vuestra experiencia europea, de que el viaje hubiese resultado tan feliz y de la compañía de Esther y Lipa, tan extraordinarios amigos. El lunes vamos a esperar a Lázaro Goldstein que viene de París a pasar unos días con nosotros. Creo que vino a Europa a un congreso de ingenieros, según me pareció entenderle por teléfono, y estos días está por aquí Geno Díaz*, que estuvo con nosotros.
Nos sorprendió mucho la noticia del suicidio de Alberto Brodesky* ¿Qué motivos podía tener él para tomar esa determinación?
Escribir así, largo, con noticias como lo habéis hecho esta vez, no sabéis cuanto os lo agradecemos.

Un abrazo grande para los cuatro, Emma, Rafael, Carlos y Eduardo, y para todos los amigos a quienes iremos escribiendo, de Maruja y mío:

[Seoane]