Epistolario Rosalía de Castro

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Fernán Caballero (1796-1877)

Escritora costumista e recompiladora de literatura oral, era filla do hispanista Johann Nikolaus Böhl von Faber e da escritora e seguidora de Mary Wollstonecraft, Francisca Larrea. Asinaba co pseudónimo Fernán Caballero e dúas das súas obras, Clemencia (1852) e La Gaviota (1856), aparecen citadas na dedicatoria que abre Cantares gallegos, onde se salienta a súa valía como muller e escritora. Consérvase copia da carta co acuse de recibo dun exemplar de Cantares gallegos, con data do 25 de xaneiro de 1864. Nela felicita a Rosalía de Castro pola súa poesía de fondo sentimento mais tamén lle indica que o libro precisaría un glosario máis detallado, e mostra as súas discrepancias ideolóxicas. A vella escritora non comparte as queixas polo trato que reciben Galicia e os galegos e defende, pola contra, o pintoresquismo. Este comentario explicaría, segundo Anxo Angueira (2013), que Rosalía considere que Fernán Caballero se porte como unha “plebleya”. En 1868 envioulle outros libros seus: A mi madre e El caballero de las botas azules.

Referencia web

Angueira, Anxo (2013). Unha primeira edición de Cantares gallegos con fotografía, autógrafo e carta de Rosalía. Padrón: Fundación e Casa Museo Rosalía de Castro. link (consulta 3-2-14)
1 Mencionado/a [1]
Data Relación Remitente - Destinatario Orixe Destino [ O. ] [ T. ]
Data Relación Remitente - Destinatario Orixe Destino [ O. ] [ T. ]
Mencionado/a
de Rosalía de Castro, a Manuel Murguía
Orixinal Transcrición

Transcripción da epistola de Rosalía de Castro, a Manuel Murguía

...va empezar a trabajar de nuevo, y lo siento bastante. No obstante, cuando reflexiono en la miseria que puedo sacar de todo ello me dan ganas de hacer trizas cuentos, novelas y aun mi loca cabeza, que tiene la manía de entretenerse en tales cosas.
Estoy observando que hablo en un tono feroz, como si me dirigiese a una cosa mala. Pobrecito mío, ¿qué dirás de mi mal humor? Sí; estoy de un humor sombrío, y puede que lo estuviese del mismo modo aun cuando no tuviese motivos para ello. Estando lejos de ti vuelvo a recobrar fácilmente la aspereza de mi carácter, que tú templas admirablemente, y eso que a veces me haces rabiar, como sucede cuando te da por estar fuera de casa desde que amanece hasta que te vas a la cama, lo mismo que si en tu casa te mortificasen con cilicios. Entonces, lo confieso, me pongo triste en mi interior y hago reflexiones harto filosóficas respecto a las veleidades de los maridos y a la inestabilidad de los sentimientos humanos. Pero a pesar de esto te quiero mucho y te perdono todo fácilmente, hasta que me digas que te gustan otras mujeres, lo cual es mucho hacer.
Necesito, pues, estar a tu lado; de lo contrario, estoy dada a todos los santos, sobre todo cuando, además de estar lejos de ti, nos pasa lo que nos pasa. Hoy le escribo a Segade, encargándole con mucho ahínco lo que me encargas de La Coruña, pero me ha parecido notar un día que él conceptúa inútiles los esfuerzos que se pueden hacer respecto a ese particular, y yo soy de la misma opinión. Confío más en lo de Pontevedra, ahora que se halla allí el conde de San Juan, que supongo deseoso de mostrarse propicio a favorecer los talentos de su país; pero, por desgracia, don Juan de la mirra se lo apropia. ¡Bien! Fernán Caballero se porta efectivamente como una plebeya, pero se lo perdono. No dudo que es buena, pero imagínate que si tiene, como me supongo, la manía de Ferminita agregada a otras muchas y a una respetable edad, ¡de qué modo mirará las cosas! Sábelo Dios, y el efecto que le habrá hecho la...