Epistolario Rosalía de Castro

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Conde de San Juan (1821-1888)

Estudou dereito na Universidade de Santiago. Conde de San Juan e vizconde de San Vicente, militou no Partido Moderado. Foi deputado sucesivamente polos distritos de Noia (1857), Vilalba (1864), e Mondoñedo (1867), gobernador e presidente da deputación de Pontevedra entre decembro de 1863 e maio de 1864. Durante a Restauración foi senador por Lugo e A Coruña. Rosalía e Murguía parecen confiar na súa boa disposición cos talentos do país para conseguir algunha achega económica da Deputación de Pontevedra. O seu primoxénito Benito Calderón Ozores casou cunha filla de Montero Ríos, Eugenia Montero e Villegas, entrando así dentro da rede de influencias do político compostelán.

Fonte

Barreiro Fernández, Xosé Ramón (2012). Murguía. Vigo: Galaxia.
1 Mencionado/a [1]
Data Relación Remitente - Destinatario Orixe Destino [ O. ] [ T. ]
Data Relación Remitente - Destinatario Orixe Destino [ O. ] [ T. ]
Mencionado/a
de Rosalía de Castro, a Manuel Murguía
Orixinal Transcrición

Transcripción da epistola de Rosalía de Castro, a Manuel Murguía

...va empezar a trabajar de nuevo, y lo siento bastante. No obstante, cuando reflexiono en la miseria que puedo sacar de todo ello me dan ganas de hacer trizas cuentos, novelas y aun mi loca cabeza, que tiene la manía de entretenerse en tales cosas.
Estoy observando que hablo en un tono feroz, como si me dirigiese a una cosa mala. Pobrecito mío, ¿qué dirás de mi mal humor? Sí; estoy de un humor sombrío, y puede que lo estuviese del mismo modo aun cuando no tuviese motivos para ello. Estando lejos de ti vuelvo a recobrar fácilmente la aspereza de mi carácter, que tú templas admirablemente, y eso que a veces me haces rabiar, como sucede cuando te da por estar fuera de casa desde que amanece hasta que te vas a la cama, lo mismo que si en tu casa te mortificasen con cilicios. Entonces, lo confieso, me pongo triste en mi interior y hago reflexiones harto filosóficas respecto a las veleidades de los maridos y a la inestabilidad de los sentimientos humanos. Pero a pesar de esto te quiero mucho y te perdono todo fácilmente, hasta que me digas que te gustan otras mujeres, lo cual es mucho hacer.
Necesito, pues, estar a tu lado; de lo contrario, estoy dada a todos los santos, sobre todo cuando, además de estar lejos de ti, nos pasa lo que nos pasa. Hoy le escribo a Segade, encargándole con mucho ahínco lo que me encargas de La Coruña, pero me ha parecido notar un día que él conceptúa inútiles los esfuerzos que se pueden hacer respecto a ese particular, y yo soy de la misma opinión. Confío más en lo de Pontevedra, ahora que se halla allí el conde de San Juan, que supongo deseoso de mostrarse propicio a favorecer los talentos de su país; pero, por desgracia, don Juan de la mirra se lo apropia. ¡Bien! Fernán Caballero se porta efectivamente como una plebeya, pero se lo perdono. No dudo que es buena, pero imagínate que si tiene, como me supongo, la manía de Ferminita agregada a otras muchas y a una respetable edad, ¡de qué modo mirará las cosas! Sábelo Dios, y el efecto que le habrá hecho la...