Epistolario Rosalía de Castro

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Teresa Castro Abadía (1804-1862)

Nai de Rosalía de Castro. Naceu no pazo de Arretén en Iria Flavia (Padrón), filla de Xosé de Castro Salgado e María Xosefa Abadía Taboada. Son irmáns de Teresa o primoxénito Xosé Mª de Castro, herdeiro de Arretén; Ramón, finado da década dos trinta; Xosefa, que casa para o pazo de Hermida en Lestrobe, e María, casada con Tomás García-Lugín Armero. Con trinta e dous anos, e solteira, dá a luz a futura escritora nunha casa de Conxo, preto de Santiago de Compostela atendida polo Dr. Varela Montes. En 1842 residía na Rúa do Sol de Padrón coa súa filla, mais logo trasládanse a Santiago, onde aparecen rexistradas en 1850. Ela e a súa irmá María teñen alugadas habitacións no desamortizado convento de San Agustín para participaren os fillos nas actividades do Liceo de la Juventud. Debía ser unha muller de ideas liberais xa que permitiu que a Rosalía se relacionase cos círculos de estudantes máis progresistas de Santiago, e que marchase a Madrid aos dezanove anos. Ao regresar a escritora, xa casada con Murguía, Teresa de Castro sérvelles de apoio e faise cargo da súa neta Alejandra, mentres os pais residen en Vigo e de novo en Madrid. Á súa morte Rosalía dedícalle o libro A mi madre.

Fontes:
Álvarez Ruíz de Ojeda, Victoria (1999). “Sobre as orixes de Rosalía de Castro: a inclusa de Santiago de Compostela e o caso de Josefa Laureana de Castro”. A trabe de ouro n.º 39, pp. 325-351.
--------- (2011). “16 de xullo de 1885, primeira mención do capelán José Martínez como pai de Rosalía”. Revista de Estudios Rosalianos, n.º 4, pp. 205-217.
Bouza-Brey Trillo, Fermín (1955). “La joven Rosalía en Compostela (1852-1856)”. Cuaderno de Estudios Gallegos, n.º 31, pp. 231-257.
Caamaño Bournacell, José (1968). Rosalía de Castro, en el llanto de su estirpe. Madrid, Ediciones Biosca.
1 Mencionado/a [1]
Data Relación Remitente - Destinatario Orixe Destino [ O. ] [ T. ]
Data Relación Remitente - Destinatario Orixe Destino [ O. ] [ T. ]
1861-12-16 Mencionado/a
de Rosalía de Castro, a Manuel Murguía
Santiago de Compostela
Transcrición

Transcripción da epistola de Rosalía de Castro, a Manuel Murguía en 16/12/1861

Santiago, 16 de diciembre de 1861
Mi querido Manolo: Hemos llegado a esta ayer domingo, a las ocho de la noche, sin novedad particular, aunque llenas de aburrimiento y de cansancio. Después de venir la mayor parte del camino como en una prensa, se ha roto el eje de una rueda, por lo cual hemos tenido que venir desde antes de Lugo a paso de galera. Llegamos a La Coruña a las doce de la noche, aburridas y disgustadas, porque desde cerca de Betanzos hasta llegar a La Coruña, la niña vino con un cólico, que le pasó porque Dios lo quiso, pues con nada pudimos acudirle: pero como es tan fuerte, sanó sin remedio alguno. Mamá, el primero y segundo día, se mareó espantosamente, y yo me indispuse del estómago, de
comer la comida fría, en tal disposición que en lo restante del camino no hemos comido otra cosa que un té en Sanchidrián, una taza de caldo más allá de Valladolid, un chocolate en León, otro en Astorga y un café en Lugo. Así llegamos a La Coruña, donde no quisimos cenar nada, tomando al otro día otro café antes de almorzar, a pesar de lo cual nos llevaron en la dichosa Coruña, por dormir y el café, 24 reales...
Ahora vamos a otra cosa. En Santiago hace un frío espantoso y apareció a mis ojos tal cual lo he descrito en Mauro. Jamás he visto tanta soledad, tanta tristeza, un cielo más pálido. En cambio, La Coruña estaba hermosísima. Una temperatura de primavera y un sol brillante. Estaba por quedarme ya en ella. Si aquí me fuese mal, allá me iba, pues ya tenía un sitio muy bueno, y bien amueblado, donde por tres duros al mes me ponían servicio, habitación y planchado. Lo demás está tan caro en Santiago como en La Coruña.
Por ahora me encuentro aquí en extremo descontenta. Santiago no es ciudad; es un sepulcro. No vayas a creer, sin embargo, que ya tengo melancolía, que voy a enfermar. Nada de eso. Solo tengo una pequeña indisposición al vientre efecto del viaje. Por lo demás, estoy bien. Mamá y la niña también están buenas, gracias a Dios.
He llegado aquí con cinco duros; pero ya no tengo más de tres, y no creas que he gastado un solo maravedí en nada, pues lo he pasado hoy con una economía que pienso no sea mañana tan excesiva, pues casi he comido. El dinero se ha ido en pagar a los que trajeron el equipaje, en comprar varias cosas, porque no había nada en casa, y aún tengo para mañana, además de los tres duros, dos pesetas, y leña, y pan, y carne y algunas otras pequeñeces. Creo que no puedes…