Fundación Luís Seoane

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Art Nouveau

[arte: estilo] Art Noveau, ou modernismo en galego, designa unha corrente de renovación artística desenvolvida a fins do s. XIX e principios do XX. A súa intención era crear unha arte nova, libre e moderna, que representara unha ruptura cos estilos dominantes na época, tanto os de tradición academicista -historicismo ou eclecticismo- como os rupturistas -realismo ou impresionismo-.
Epístolas
10
Data Relación Remitente - Destinatario Orixe Destino [ O. ] [ T. ]
Data Relación Remitente - Destinatario Orixe Destino [ O. ] [ T. ]
1963-04-03
Carta de Seoane a Goldstein. 1963
Nova York
Xenebra
Bos Aires
Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Seoane a Goldstein. 1963 en 03/04/1963


Ginebra, 3 de Abril de 1963

Sr. Enrique Goldstein
Buenos Aires

Mi querido amigo:

Estamos instalados por dos meses o algo más en Ginebra y hemos andado hasta ahora por Zurich, Basilea y Winterthur, deteniéndonos sobre todo en las dos primeras ciudades. Hemos visto muchas novedades surgidas desde hace tres años, sobre todo en los museos enriquecidos notablemente con espléndidas donaciones de particulares. Suiza, en general, nos gusta. Hemos visto poca arquitectura nueva, aparte de la que habíamos visto en nuestro viaje anterior. Los edificios nuevos en Basilea y Zurich son sólidos, parecen muy bien construidos y responden al funcionalismo que resulta ya clásico. Lo más sorprendente es el destierro casi definitivo, para las nuevas decoraciones, de todo lo que no sea “nuevo diseño”. En los ambientes que se hacen se admite en general un detalle de “art Nouveau”, una mecedora, un sillón, o cualquier otro mueble que mezcla esas formas casi vegetales con la severidad de las líneas actuales. El “art Nouveau” vuelve por sus fueros. Hace dos o tres años se hizo en Zurich una gran exposición dedicada a él y otra de Van de Velde, con su obra de alrededor de 1900, muebles, tapicerías, pinturas, que derivaban en general a ese estilo. Como es natural, no pude ver esta exposición, pero pude ver fotografías, y un catálogo, y me encontré con sorpresas como algún grabado en madera fechado en 1893, creo que para ilustrar algún libro, de carácter abstracto. Hay que pensar que entre sus amigos franceses de entonces se contaban a Maurice Denis y a Maillol. André Gide habla de él en su diario sólo para pedir que no le gustaba comer fruta que la consideraba solamente como adorno, como objeto de contemplación. Si André Gide hubiese puesto más atención a la obra de Van de Velde hubiese, seguramente, advertido que la fruta era para este gran artista, por aquella época, alrededor de 1900, no solamente objeto decorativo, sino como los vegetales en general, fuente de ideas par muchos de sus dibujos. A André Gide que debió causarle asombro este hombre que no comía fruta, no pensó, quizá, entonces, en qué fuentes humildes nacen muchas veces los estilos de arte.
Hemos visto tres exposiciones muy importantes, de Jawlensky, aquí en Ginebra; de Paul Klee, en Basilea y de Jacques Villón en Zurich. Tres grandes pintores muy distintos y para quienes la pintura fue un lenguaje, lo es en el caso de Villón, destinado a reflejar un mundo. Jawlensky, un artista ruso que salió de su país por 1900, abandonando su carretera militar y que pasó su vida de pintor entre Alemania y Suíza, es un pintor místico en la última etapa de su vida y, con solo el tema del rostro, hizo cuadros maravillosos que tienen el sabor de antiguos íconos sin que se les parezca en nada. Paul Klee es un extraordinario pintor lírico que no abandona al pintor ni su humor ni su gusto por la música y Villón, tan grande como ellos, es un racionalista, un heredero de Descartes, un pintor que no puede abandonar la lógica ni la razón. Admiro a los tres, pero prefiero a los dos primeros. El Museo de Berna que parecía en 1960 ser un museo de poco interés comparándolo con los de Zurich y Basilea, se engrandeció también notablemente. Antes era casi únicamente Paul Klee su atracción principal hoy son Paul Klee y Juan Gris. De este último tiene algún cuadro más que el de Basilea y además cuenta con excelentes Picasso, Braque, Chagall, Leger, etc.
Éstas son las noticias que puedo hasta ahora contar. No muchas. Estos días empecé a pintar y tengo en proyecto una exposición de grabados en Zurich además de la posible de Basilea, suspendida una vez y sin fecha hasta ahora. Me gustaría que me contasen algo de Buenos Aires. No tenemos más noticias que las de Le Monde de París que más bien son alarmantes.

Muchos cariños de Maruja y míos para Anita y Ud. reciba el abrazo fuerte de:

[Seoane]

N/d:
4-6 Rue du Lac. Ap. 59
Ginebra

1963-04-04
Carta de Seoane a Díaz Dorado. 1963
Xenebra
Bos Aires
Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Seoane a Díaz Dorado. 1963 en 04/04/1963

Ginebra, 4 de Abril de 1963

Sr. Diego Díaz Dorado
Buenos Aires

Mi querido amigo:

Esperé para escribir a los amigos a estar un poco tranquilo y dejar de andar de un lado al otro. Nos establecimos por dos o tres meses, quizá dos, no sabemos, aquí en Ginebra, donde hemos encontrado un departamento de un ambiente en el que puedo pintar y ya comencé a trabajar. Hasta el día 29 hemos estado entre Basilea, Berna y Zurich e hicimos una visita al Museo Reinhart de Winterthur, una ciudad exclusivamente industrial que como todas las ciudades suizas tiene su interés particular. El Museo está destinado sobre todo a pintura alemana, austríaca y suiza, con una sala importante destinada al grabado francés. La parte impresionista que era lo que más nos interesaba ver está circunstancialmente clausurada lo que nos defraudó bastante. Los Museos de Basilea y Zurich aumentaron en bastantes obras desde 1960 y el de Berna, que a mi juicio es inferior, tiene ahora una colección espléndida de Juan Gris. Creo que para poder ver cómodamente a este pintor hay que venir a Suiza, pues entre Basilea y Berna se reúnen en sus museos más de treinta obras sin contar las de Zurich. Estamos viendo mucho mueble nuevo y nuevos motivos de decoración venidos muchos de ellos de los países del Báltico y de Italia. En uno de los grandes almacenes de Ginebra nos encontramos con sorprendentes Muranos, lástima que un poco caros para nuestros bolsillos, y, aparte, no sabríamos como transportarlos. En cerámica no hemos visto objetos superiores a los del otro viaje, pero sí en cuanto a trabajos en madera. En los ambientes preparados en las mueblerías para la venta, incluyen, con los muebles de línea moderna, alguno de “Art nouveau”, como si el prestigio de este estilo volviese a renacer en este aspecto. Encontramos nuevamente los trabajos de trapos como los de las montañas de Galicia, hechos por los campesinos, y que resultan encantadores en la variedad de sus colores, a pesar de la limitación de la decoración general por como tienen que ser hechos. Y volviendo a cuestiones de arte, pude ver algunas grandes exposiciones entre ellas una de Lurçat muy completa, con 70 tapices, algunos de trece metros por cuatro y medio que resultan notables de color, no tanto en su dibujo. Abusa en recursos fáciles para llenar espacios, como mariposas, estrellas y hojas de árbol. Se ve que se siente cómodo en los tamaños más chicos. En general creo que no es un muralista y que si llegó al muro es por la artesanía a que se dedica. Tiene más temperamento e imaginación de ilustrador, pero una imaginación más bien limitada. Como pintor no tiene, para mí al menos, interés. Son interesantes sus cerámicas, no así tanto sus litografías y gouaches. Pues además de los setenta tapices expone unas 110 obras más de otros procedimientos. Sorprendente para mí fue un vitral hecho con vidrios picados de color, acumulados y seguramente puestos de nuevo al horno para fundirlos. Me gustaría saber como es su técnica.
Bueno, esto es todo por hoy. Ahora acabo de recibir noticias alarmantes de ésa. Vamos a salir para encontrar algún diario que nos informe. ¿Cómo andan los asuntos de Citania? ¿Fue el libro de González López a la imprenta? ¿Debo enviar el dibujo de la tapa? Y por Montevideo, la casa, ocurrió alguna novedad? Le ruego me escriba y me dé noticias de esa.

Salude a sus padres y hermana en nombre de Maruja y mío, y a Martínez Lamela y Sra., a Julio Fernández y a los de Citania, y Ud. reciba un abrazo de:

[Seoane]

1963-04-04
Carta de Seoane a Díaz Dorado. 1963
Xenebra
Bos Aires
Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Seoane a Díaz Dorado. 1963 en 04/04/1963


Ginebra, 4 de Abril de 1963

Sr. Diego Díaz Dorado
Buenos Aires

Mi querido amigo:

Esperé para escribir a los amigos a estar un poco tranquilo y dejar de andar de un lado para otro. Nos establecimos por dos o tres meses, quizá dos, no sabemos, aquí en Ginebra, donde hemos encontrado un departamento de un ambiente en el que puedo pintar y ya comencé a trabajar. Hasta el dia 29, hemos estado entre Basilea, Berna y Zurich e hicimos una visita al Museo Reinhart de Winterthur, una ciudad exclusivamente industrial que como todas las ciudades suizas tiene su interés particular. El Museo está destinado sobre todo a pintura alemana, austríaca y suíza, con una sala importante destinada al grabado francés. La parte impresionista que era lo que más nos interesaba ver está circunstancialmente clausurada lo que nos defraudó bastante. Los Museos de Basilea y Zurich aumentaron en bastantes obras desde 1960 y el de Berna, que a mi juicio es inferior, tiene ahora una colección espléndida de Juan Gris. Creo que para poder ver cómodamente a este pintor hay que venir a Suíza, pues entre Basilea y Berna se reúnen en sus museos más de treinta obras sin contar las de Zurich. Estamos viendo mucho mueble nuevo y nuevos motivos de decoración venidos muchos de ellos de los países del Báltico y de Italia. En uno de los grandes almacenes de Ginebra nos encontramos con sorprendentes Muranos, lástima que un poco caros para nuestros bolsillos y, aparte, no sabríamos como transportarlos. En cerámica no hemos visto objetos superiores a los del otro viaje, pero sí en cuanto a trabajos en madera. En los ambientes preparados en las mueblerías para la venta, incluyen, con los muebles de línea moderna, alguno de “Art nouveau”, como si el prestigio de este estilo volviese a renacer en este aspecto. Encontramos nuevamente los trabajos de trapos como los de las montañas de Galicia, hechos por los campesinos, y que resultan encantadores en la variedad de sus colores, a pesar de la limitación de la decoración general por como tienen que ser hechos. Y volviendo a cuestiones de arte, pude ver algunas grandes exposiciones entre ellas una de Lurçat muy completa, con 70 tapices, algunos de trece metros por cuatro y medio que resultan notables de color, no tanto en su dibujo. Abusa en recursos fáciles para llenar espacios, como mariposas, estrellas y hojas de árbol. Se ve que se siente cómodo en los tamaños más chicos. En general creo que no es un muralista y que si llegó al muro es por la artesanía a que se dedica. Tiene más temperamento e imaginación de ilustrador, pero una imaginación más bien limitada. Como pintor no tiene, para mí al menos, interés. Son interesantes sus cerámicas, no así tanto sus litografías y gouaches. Pues además de los setenta tapices expone unas 110 obras más de otros procedimientos. Sorprendente para mí fué un vitral hecho con vidrios picados de color, acumulados y seguramente puestos de nuevo al horno para fundirlos. Me gustaría saber como es su técnica.
Bueno, esto es todo por hoy. Ahora acabo de recibir noticias alarmantes de ésa. Vamos a salir para encontrar algún diario que nos informe. ¿Cómo andan los asuntos de Citania? ¿Fué el libro de González López a la imprenta? ¿Debo enviar el dibujo de la tapa? Y por Montevideo, la casa, ¿ocurrió alguna novedad? Le ruego me escriba y me dé noticias de ésa.

Salude a sus padres y hermana en nombre de Maruja y mío, y a Martínez Lamela y señora, a Julio Fernández y a los de Citania, y Ud. reciba un abrazo de:

[Seoane]

1963-04-30
Carta de Seoane a Goldstein. 1963
Xenebra
Bos Aires
Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Seoane a Goldstein. 1963 en 30/04/1963


Ginebra 30 de Abril de 1963

Sr. Enrique Goldstein
Buenos Aires

Queridos Anita y Enrique:

Recibimos sus cartas con la muestra de papel, espléndido, y precisamente para grabados o libros de lujo. Creo que es papel Japón nacarado y, si no, una muy buena imitación. Con ella las diapositivas que resultaron muy interesantes. Nunca me vi tan cargado de bultos. Aquí, en Ginebra, continuamos haciendo la vida que supongo haberles comentado en la anterior. Trabajo todas las mañanas, escribo cartas a los amigos y salimos a las tardes a recorrer la ciudad, ver galerías de arte y calles. El domingo pasado estuvimos en Ivoire, un pueblecito de Francia a orillas del Lago Léman y a 15 kilómetros de Ginebra, realmente encantador. Viejas casas medievales, arcos de medio punto y piedra por todas partes. Allí mismo a la puerta de una casa una maternidad ingénua, pero preciosa, labrada por un cantero del pueblo. Un sitio para quedarse a vivir si uno fuese pescador, o supiese como no teniendo dinero. Podría hacerse una casa toda de vidrio hacia al lago, con una vista de montañas, agua y pueblos al otro lado de la costa. Allí encontraré un solar con malezas, aguardando probablemente al turista suízo o francés que lo compre para hacer su casa de fin de semana. De mis posibles exposiciones, aún nada concreto. Gustan, se lo dije en las cartas anteriores, mucho mis obras, me hablan de exposiciones de grabados y de óleos por separado, pero aún no se pudo concretar nada. Es posible que en los próximos días tenga noticias firmes sobre mis asuntos. Lo malo de Suíza es que sus habitantes suspenden una conversación para hacer un viaje a París o a Amsterdam y uno queda sin respuesta hasta su regreso. Y, además, no tienen prisa, lo que es natural, están en su casa. He pintado unos diez cuadros, cinco, con diez grabados, están en la Galería Benador de aquí, una galería de la calidad de la de Bonino en Buenos Aires, pero más chica, y estoy bastante satisfecho con lo que hago.
Hemos visto nuevos objetos dinamarqueses y nuevos muebles. La línea parece cambiar. Buscan las curvas y en los objetos decorativos, representación de animales, etc., eliminan la línea recta. Es como si buscasen un regreso al Art Nouveau. Las últimas cosas no me gustan demasiado, pierden su carácter funcional y violentan la naturaleza de los materiales. En calidad resultan estar entre las ingenuas tallas de madera para el turismo y lo racional que ellos venían haciendo en los últimos años. Puede ser que sea algo pasajero. Hemos visto también una nueva exposición de Max Ernst en la sucursal de una galería de Nueva York que se acaba de inaugurar en esta ciudad. Son últimas obras del pintor y no compiten con las que en estos días están expuestas en el Museo de Zurich. El cuadro más caro de alrededor de 1 metro cuadrado vale 150.000 francos suizos. El más barato, del tamaño de media tarjeta postal cuesta 21.000 francos. Es decir, aproximadamente 4.500.000 pesos y 650.000 pesos respectivamente. La calidad no responde a los precios. Son unas sesenta obras, casi todas chicas y pertenecen al dueño de la galería, al señor Iolá, un griego de Nueva York que seguramente con esta sucursal de Ginebra busca burlar los impuestos del Estado norteamericano.
Ruty le dijo por teléfono a Maruja que la madre está bastante repuesta, cosa que nos alegra mucho. Nosotros pensamos volver a verles cualquier día de estos.
Por favor, pregúntele a su padre si recibió una carta mía, porque sé que alguna no llegó. Escríbannos. Saludos a todos los familiares de ustedes y a los amigos. Reciban Anita y usted de Maruja y mio un fuerte abrazo:

[Seoane]

1963-05-09
Carta de Seoane a Núñez Búa. 1963
Xenebra
Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Seoane a Núñez Búa. 1963 en 09/05/1963


Ginebra, 9 de Mayo de 1963

En cuanto a la posible empresa pienso que podría ser un gran negocio y útil para fomentar en Galicia el trabajo artesano, evitando, además, la salida de gentes de oficio fuera del país. Se trataría fundamentalmente de la fabricación de muebles en serie y piezas únicas, y objetos en general de decoración en los que se aprovechase la habilidad de carpinteros, herreros, tallistas de la piedra y ceramistas, y tuviese como fundamento el arte popular gallego, y, naturalmente, el del resto de la península, pero siempre pensando que debe ser Galicia, por la madera, la piedra, los puertos, la gente, nosotros, etc., el centro de esta actividad. Galicia tuvo, por lo menos hasta el año 30, que sepa, aproximadamente, una industria del mueble, –Magariños en Santiago, Tizón en La Coruña– que se habían quedado haciendo un falso renacimiento y un falso barroco cuando imperaba el Art Nouveau en el mundo, pero que habían tenido su momento de esplendor. Cuando dejaron renacimiento y barroco se limitaron a copiar las revistas extranjeras. Yo conocí siendo estudiante en Santiago la revista de Londres The Studio, de arte y decoración, por uno de esos tallistas que estaba suscrito a ella y copiaba los estilos de muebles cuando se los encargaban. Se trata de hacer labor creadora y competir en el mercado internacional con Dinamarca y los países del Báltico, desde Galicia, buscando nuevas formas e inspirándose en el arte popular gallego y peninsular. Los plateros de Santiago continúan haciendo lo mismo que hace un siglo, por lo que yo vi, degenerando estilos pasados. No hay nada en azabache que pueda compararse con lo que se hizo en el siglo XV o XVI, y la pizarra no sirve en Galicia nada más que para techos. Se trata de aprovechar materiales populares gallegos y sacarles partido con arreglo al gusto de nuestra época. Se trata de hacer el mueble en serie, para el pequeño departamento del edificio colectivo de hoy, y el mueble singular para quien tenga gusto por el arte, los objetos artísticos y la decoración. Todo esto unido a los elementos de decoración del hogar y aún a los “souvenirs”. En Santiago hacen cucharillas para el café, de plata, exactamente igual que en Suiza, cambian casi únicamente en el motivo central de la decoración; donde el platero compostelano pone una urna del Apóstol, el suizo sitúa el emblema de un cantón o de una ciudad suiza. Los pequeños campesinos de madera tallados ahí no cambian, en el estilo, también de los suizos, sino en el traje. El negocio reside en parte notable en la originalidad y el gusto de las creaciones. Ceramistas como los de Celta en Padrón, o algunos de Vigo, han creído que cualquier artista puede servirles para decorar y crear. Así en cerámicas Celta han intervenido grandes artistas gallegos, escultores y pintores, Asorey, Castelao, que conocían muy bien su oficio pero no el de la cerámica y el destino que se daba a las obras que les encargaban. O remedaron el románico y el gótico como los Hernández de Vigo viviendo fuera de su tiempo. Cuando quisieron hacer otra cosa, cayeron en el diseño “modernista” de 1915, de Varela de Seijas en Blanco y Negro. Y sus temas, los de todos los artesanos actuales gallegos, los redujeron al Apóstol y a la ciudad de Santiago, en parte por ignorancia de Galicia, de su pasado artístico –el arte no lo hacen solamente los genios– y de su historia. En Vasco de Aponte o en el Padre Gándara, o en la prehistoria, se encuentran tantos posibles motivos decorativos como en la Compostelana o la Historia de Santiago de López Ferreiro. Se trata de buscar y de encontrar. En la vieja habitación campesina gallega puede encontrarse inspiración para mucho mueble de hoy, como en los yugos, las mantas, etc., para mucha decoración. Somos tan ricos en motivos como Dinamarca, Suecia o Finlandia, sin embargo solo éstos hasta sacaron partido de la cuchara y el tenedor de boj, labrado por campesinos en las noches de invierno o por los pastores, casi iguales o iguales a los gallegos, sabiendo adaptar a nuestra época y a nuestro estilo actual de vida las lecciones de practicidad del pasado.
Bueno, no sé que más decirte en mi carta. Pienso que todo esto puede ser origen de una gran empresa gallega. En Galicia está en estas cuestiones todo por hacer. Tanto por hacer que hasta las latas de sardinas en su presentación, que me perdone Valentín, creo que se lo dije, no pueden competir con las del resto de Europa. Y en nuestra civilización todo lo que quiera venderse debe convencer por los ojos en primer término. No sé si el genio de los países del Báltico se expresa ahora en literatura, pero lo que sé es que para el mundo se divulga en su mueble moderno y decoración. ¿Por qué no hemos de competir con estos países?

[Seoane]

1967-02-02
Carta de Seoane a Cherniavsky. 1967
Nova York
Madrid
Bos Aires
Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Seoane a Cherniavsky. 1967 en 02/02/1967


Madrid, 2 de febrero de 1967

Sres. Julia e Isidoro Cherniavsky
Buenos Aires

Mis queridos amigos:

Estamos instalados en Madrid por unos meses que alternaremos con Asturias y Galicia y yo estoy trabajando, pintando, después de unos meses de otro tipo de actividades, las normales del turismo, que nos dejaron absolutamente agotados a Maruja y a mí. Es ahora cuando podemos reflexionar con tranquilidad sobre lo mucho que vimos y podemos establecer una especie de categoría de valores deducidos de obras de artistas, numerosas ciudades, gentes, con arreglo, naturalmente, a nuestros gustos. México constituyó una sorpresa, Nueva York otra. Menos Alemania y Holanda, que ya conocíamos en parte, y ninguna París y Roma, si excluímos en París las grandes exposiciones de Picasso y la “Dadá” del Museo de Arte Moderno, que a mí, personalmente, me trajo a la memoria una juventud, la mía, desarrollada entre protestas, algaradas políticas, persecuciones y una admiración sin límites por muchos de los dadaístas que ahora se exponen en París, anarquizantes y “revoltosos” de la primera postguerra europea. Esta exposición tenía en el mes de diciembre su complemento en Roma con otras originales de pintores Dadá y con los que se considera, no sé por qué, neo-dadás de Estados Unidos, Rosenquist, Lichtenstein, etc., a quienes falta para mi comprensión la sinceridad de aquellos, el impulso verdadero de revuelta y les sobra así como una nostalgia de temas folklóricos que intentan reavivar, encontrándolos en las costumbres de sus ciudades y en los nuevos objetos derivados de la fuerza industrial del país, lo que sería legítimo y hasta elogiable si no tuviese todo ello el aire de arte popular “fabricado”, es decir, no popular. En la técnica, cuando pintan y dibujan, los encuentro, por mi parte, más cercanos al Art Nouveau, a los dibujantes cartelistas del 900, a los diseñadores de telas y papeles de pared, y cuando esculpen, a los escultores del cementerio de Génova, aunque éstos hubiesen hecho ángeles de la muerte e imágenes del dolor y los neo-dadás representen hamburguesas, linternas eléctricas o automóviles, exactamente reproducidos en bronce. Cuando los dadás del 17 o de los años posteriores hacían con fósforos un rostro o pintaban bigotes al Monna Lisa trataban de inquietar a una burguesía de la que Grosz en Alemania hizo sus mejores retratos, pero la burguesía de hoy no es la del 20 y la pintura y el arte en general no se liberaron de las academias del pasado para caer en recetas de inferior calidad y en dogmas sin apóstoles verdaderos ni mártires. Pero todo esto es para hablarlo con calma. Por mi parte, estoy exponiendo en Bonn, según parece con mucho éxito, se prolonga la exposición hasta marzo, vendí algunas cosas y han escrito muy buenas críticas sobre la muestra. Luego, no sé aún en que fecha, lo haré en Colonia. En España de momento estoy trabajando y tengo muy poco para enseñar. A todos ustedes les suponemos de vacaciones. Es posible que esta carta les llegue cuando ustedes disfrutan de ellas. No importa. Lo que quisiera es que me escribiesen y me diesen noticias de Buenos Aires. Tenemos nostalgia de los amigos.

[Escrito na marxe esquerda:] Un gran abrazo para los amigos comunes y ustedes reciban otro de Maruja y mío para los dos:
N/D: Paseo del Dr. Esquerdo 75, 3º, dcha. Madrid

[Seoane]

1967-04-14
Carta de Seoane a Goldstein. 1967
Madrid
Nova York
Bos Aires
Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Seoane a Goldstein. 1967 en 14/04/1967


Madrid, 14 de abril de 1967

Sr. Enrique Goldstein
Buenos Aires

Mi querido amigo:

Ahora soy yo el que debo carta y paso a cumplir contestando. Estamos en Madrid quizá por un mes más, luego iremos a Asturias, pero antes, por tres o cuatro días, volveremos a Colonia donde el día 25 se inaugura una exposición mía de óleos para la que desearía un éxito similar al que obtuve con la de grabados en Bonn, que llegó a prorrogarse casi un mes. Aquí, en Madrid, inauguro otra de grabados en lunes 17. Esta ciudad está, desde luego, llena de interés en todo aquello que se refiere a arte del pasado, historia y costumbres populares. Como le dije en mi otra carta, o creo haberle dicho, nada en lo que tiene atigencia con la arquitectura nueva, o muy poco. En todo caso, los grandes ejemplos se refieren a ingeniería, o a las medidas que protegen la construcción que aquí hacen de la necesidad de tener los gremios sin pararlos, en un país cuyos campesinos emigran en masa como trabajadores a las ciudades y al extranjero.
Pero Madrid tiene un gran encanto si hacemos abstracción de muchas cuestiones, y, entre ellas, uno singular es el hablar con las gentes o visitar sus lugares de reunión habituales, las tabernas las noches de los sábados y todo lo que es el Madrid viejo. De vez en cuando, se encuentra por la calle una bruja de Goya, envuelta en paños negros y agitando billetes de lotería en lugar de una escoba que a fuerza de gracia en el decir le vende a uno un décimo. Por desgracia, no toca nunca nada porque el billete resulta embrujado, la bruja goyesca ha mirado antes el número con su ojo bizco sin dejar tiempo a algún conjuro eficaz. Habrá que pasarlo, antes del sorteo, por una joroba y en España, así como hay bastantes brujas, o que lo parecen, hay pocos jorobados. Habría que tratar de encontrar uno de eficacia probada resulta muy difícil. La pena es no poder hacer abstracción de muchas de esas cuestiones y alguna de éstas, como la política, es la que hace más difícil el total contento nuestro.
De arte vimos una exposición interesante de Lucio Muñoz, después de otra bastante menos a mi juicio, de Millares, ambos conocidos en Buenos Aires por haber expuesto en Bonino y en el Museo de Arte Moderno. Lucio Muñoz hace más coloreados su especie de relieves en madera, y Millares no logra superar su gusto por los materiales putrefactos a la manera de alguna moda pasada. Ahora se trata de volver al Art Nouveau, como se admite en algunas revistas femeninas para las ilustraciones y por la moda en general. Op y Art Nouveau conjugándose. Yo de todas maneras, prefiero esto a esos materiales sucios, negros y en descomposición que quisieron elevar a categoría de expresión de nuestra época, olvidándose de que la época, una época, encierra expresiones muy distintas, muchas veces opuestas y que esa variedad constituye su riqueza. Es una lástima que la historia de las costumbres y de la moda, capítulo muy importante de la historia general de la cultura, no sea de enseñanza obligatoria en los colegios secundarios. Esto evitaría la soberbia conque se muestra en su iniciación cada nueva manera estética, abriría paso a la modestia conque se debe intentar todo lo que se crea realmente original. Esto es algo en lo que no puede estar de acuerdo nuestro dictador estético R.[omero] B.[rest], en Di Tella. O si está de acuerdo, es para fastidiarnos. Nos alegramos mucho que estén ya en la Av. de los Incas y que hubiese quedado bien la puerta del edificio. Me gustaría ver como queda de día iluminándose hacia adentro y de noche despidiendo, como corresponde y no despertar a los dormidos, su luz hacia afuera. Escríbame de esto y de sus proyectos. Ese de los murales míos, reunirlos en un libro, aunque sea modesto, estoy sinceramente deseándolo, creo que es el único modo de que algunos de ellos queden. Pero en ese libro hay que hacer el homenaje debido a quienes los hicieron posibles.

Un gran abrazo de Maruja y mío para Anita, usted y los chicos, y todos los amigos comunes de:

[Seoane]

A partir del día 10 de mayo estaremos en Asturias. N/d es:
Luis Eguiburu (Para Luis Seoane)
La Calzada (Farmacia)
Gijón. España.

Y, a partir del mes de junio, de los primeros días, estaremos en La Coruña:
Luis Seoane
Parcelanas del Castro. Osedo
Sada. La Coruña
España.

1967-05-24
Carta de Seoane a Falcini. 1967
Xixón
Bos Aires
Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Seoane a Falcini. 1967 en 24/05/1967


Gijón, 24 de Mayo de 1967

Sr. Luis Falcini
Buenos Aires

Mi querido amigo:

Recibí carta suya hace bastantes días y otra más reciente de Frontini en vísperas de nuestra salida de Madrid. Una carta larga que me alegró mucho, como la suya, como las de todos los amigos de quienes siento ausencias y con los que me gustaría charlar y discutir sobre aquellos asuntos que a todos nos interesan, porque el discutir es tambien algunas veces, prueba de amistad, no se discute con cualquiera, sino con quien se estima o al menos se estima su juicio. En cuestiones de arte se discute ahora muy poco. Más bien se escribe o se habla despreciando lo que no se estima o no se comprende. R.[omero] B.[rest] dá por muerto, en grabado, en una noticia de catálogo, a Picasso o por existente en pasado, así me dijeron, o consideró su aporte poco valioso y, sin embargo, a mí me parece que su aporte en ese género, el del grabado, como en otros, el aporte de Picasso resulta fundamental en nuestra época. En España quienes siguen las nuevas tendencias estéticas no pueden soportar a los que continúan una tradición de la pintura española que tiene ya más de un siglo, la de Goya, y al revés.
A unos les parece que el dibujo de los más jóvenes, totalmente seco, mecánico, técnico, con mucho de “art nouveau”, es preferible a ese dibujo de línea sensible, caligráfico, temperamental, que constituyó la gloria de Toulouse Lautrec, de Bonnard y, antes, de Daumier y Goya. Pero no discuten, se desprecian. Quizá en lo más hondo de ellos se envidien y no comprenden que tanto para unos y para otros lo que puede salvar su obra es la “gracia”, ese algo indefinible que para los cristianos se alcanza en la santidad, lo que los andaluces denominaron “duende” y que es lo que yo encuentro en muchas obras de arte popular.
En el Rastro de Madrid hemos comprado unos ex-votos extremeños, naturalmente anónimos, que tiene eso, “gracia”, algo encantados, inexplicable, que vence a todas las torpezas. No tienen probablemente un gusto establecido por el hábito de repetirse, que es lo que constituye un estilo, pero tienen un candor que me atraen. Eso es lo que tiene todo el arte cultivado que estimamos, junto con otras cualidades de orden distinto, técnicas, y lo que le une a la creación popular realizada sin técnica alguna, una canción, una edificación campesina, una leyenda, etc.
En la zona minera de Asturias por donde pasamos para venir a Gijón, esas casas blancas de cal, en las que destacan como ornamento la cantería de sus aberturas, el color de las puertas y ventanas y la pizarra de sus techos, o la teja roja, en un paisaje verde y negro con un cielo casi siempre gris, tienen la “gracia”, la ingenuidad de los ex-votos que compré en El Rastro y, al mismo tiempo, la de los dibujos de Bonnard o de algún artista sabio como éste. Aquí, en Gijón, queda mucha de esa edificación surgida de los constructores del pueblo y lo que desentona hasta ahora son esas nuevas construcciones al estilo de las revistas de arquitectura en uso la que le hace perder carácter, como ocurre con las nuevas construcciones en casi todas las ciudades europeas que vimos.
Pero esta rotura con un pasado que había alcanzado a distinguirse ya no se discute. Se desprecia ese pasado como los fanáticos de éste desprecian lo bueno, útil y bello de lo nuevo. Vivimos en una época en que parece no tratarse de congeniar en nada. A mi juicio podrían los arquitectos buscar de encontrar coincidencias entre ese acierto de la construcción popular y sus técnicas, pero no, se trata de cambiarlo todo en su totalidad, aunque este cambio borre las características de un pueblo antiguo.
En Gijón la guerra se llevó muchas cosas, entre ellas el espléndido museo de dibujos que había coleccionado Jovellanos y que alcanzaba desde los grandes artistas renacentistas a Goya, del que no quedó nada, y ahora tratan de borrar sus características más visibles.

Un gran abrazo de Maruja y mío para ustedes dos:

[Seoane]

1968-12-13
Carta de Seoane a Esther e Lipa Burd. 1968
Madrid
Bos Aires
Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Seoane a Esther e Lipa Burd. 1968 en 13/12/1968


Madrid, 13 de diciembre de 1968

Sres. Esther y Lipa Burd
Buenos Aires

Mis queridos amigos:

Hemos estado en diversos sitios y hasta estos días no hemos escrito a nadie. Nos acordamos de todos, pero al llegar al hotel no teníamos ganas de escribir, nos sentíamos muy cansados y nos parecía, además, que no teníamos nada que decir. Ahora tampoco tenemos demasiado que decir, quizás nada, pero tenemos muchas ganas de comunicarnos con todos los amigos. Hemos vuelto a ver los museos de Nueva York, los de Duseldorf, Colonia, Bonn y el de Arte Moderno de Roma. Ahora, en estos quince días, vimos los de Barcelona y Madrid. No quiero decir nada de los museos, solamente que envidiamos el talento fotográfico de Lipa para poder dejar testimonio en diapositivas de cuanto vió. Con nuestra pobre y pequeña máquina comprada en Panamá en un momento de parada del avión, no sacamos aún, en más de mes y medio, ni una sola fotografía. Somos gente absolutamente negada a las máquinas, al menos en el caso mío, y además olvidamos diariamente su existencia. En Nueva York nos pareció que estaban en franca retirada las últimas tendencias de arte llegadas a Buenos Aires y procedentes precisamente de Nueva York. Quedan los grandes nombres, dos o tres y nada más. En el mismo Museo Whitney –creo que se escribe así– de arte estadounidense, han retirado muchas de las obras que estaban expuestas el año pasado. Claro que esto no quiere decir nada pero es sistemático que las retiren para colgar en cambio algunos excelentes pintores que antes no estaban por considerarlos, seguramente, entonces, pasatistas. Hay una corriente de gente joven que comienza a hacer pintura lo más seriamente posible, dejando el ensayo en su lugar debido, el de ensayo, y creando obra determinada, nada desquiciada, ni loca, ni arbitraria, sino dibujando y pintando. Por mi parte creo que fué muy útil la vuelta al Art Nouveau, a la figuración que lo imita para establecer nuevamente el valor del hombre como tema eterno del arte o de aquello que lo rodea. Madrid está en estos días de fin de año llenándose de Le Parcs de todos los gustos, bueno y mal gusto, como motivo de ornamentación y aprovechando la ventaja de los motores y de los nuevos materiales. Es muy interesante todo este arte que se vuelve popular y termina siendo realizado por artesanos ingeniosos anónimos. Esto es precisamente lo que no puede ocurrirle a Picasso, a Max Ernst, a Miró, como no le ocurrió a Goya ni al Ticiano. Es posible que pase, con estas opiniones, por un conservador, pero no, no creo serlo, simplemente me ocurre que un motor eléctrico, por ejemplo, me parece en su forma más bello que los resultados estéticos que pretende un artista haciendo ensayo sobre él. Pienso que la mayor parte de las invenciones artísticas ya fueron hechas hace tiempo y una “montaña rusa” es un ejemplo estético cuyo autor no se conoce. Sin embargo, tiene belleza por sí misma y nadie la admira como obra de arte.
Bueno, nada más por hoy. Hablaremos de esto en Buenos Aires. Escribidnos de vosotros, de planes inmediatos, de los amigos, de Buenos Aires, de como llegaron las jarras. Mientras tanto recibid, con saludos a los amigos, el fuerte abrazo de:

[Seoane]

1970-02-04
Carta de Seoane a Falcini. 1970
A Coruña
Bos Aires
Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Seoane a Falcini. 1970 en 04/02/1970


La Coruña, 4 de febrero de 1970

Sr. D. Luis Falcini
Buenos Aires

Mi querido amigo:

Estamos nuevamente en Galicia luego de un mes aproximadamente entre Londres, Barcelona y Madrid. Por mi parte comencé a trabajar realizando algunas piezas para porcelana y pintando. Para el mes de Abril expondré en Madrid, en una galería nueva y debo ilustrar para una editorial de Madrid el Martín Fierro. Es posible que salga un Martín Fierro bastante galleguizado pero me agrada la posibilidad de hacerlo. Tengo que hacerlo antes del 15 de marzo.
En Londres vi nuevamente el Museo Británico, la Tate Gallery y algún otro Museo. Ví nuevamente todo lo que guardan de la escultura asiria, egipcia y oriental en el Museo Británico. Las maravillas egipcias y esos fantásticos leones alados asirios que convierten en ridículos los leones británicos y españoles de los escudos y de las entradas de los paseos. No sé como pudo ser la pintura, o, si lo sospecho, por los ejemplos que quedan, cae uno en la cuenta que la monumentalidad estuvo en aquella época solamente a cargo de la escultura.
Claro que esto ocurrió siempre que se hizo escultura monumental y pintura mural. La pintura no pudo, nunca, pienso, competir en grandeza con la escultura. Fué siempre más ilustración, procedimiento dedicado a la enseñanza más que dedicado a imponerse al espectador como en esas esculturas asirias, o esas otras gigantescas figuras egipcias. No se trata de cual arte sea superior, como se discutía hace tres siglos o algo más. Son artes distintas con fundamentos comunes.
En Méjico los relieves que se conservan de las viejas civilizaciones indígenas poséen una fuerza no alcanzada, a mi juicio, por ninguno de los muralistas de este siglo. Esas cabezas de guerreros o esas serpientes aladas, o algunos de los dioses que representaban se convierten en alegato ilustrativo a través de Ribera o de Siqueiros en un arte menos impresionante, sereno y eterno. No es igual una armadura de metal que su dibujo. Las simulaciones de la pintura no recrean la naturaleza. La escultura la eterniza. A medida que pasan los años me atrae más la escultura cuando es tarde para intentar hacerla.
En Barcelona volví a ver el Museo Picasso y el de arte románico e incluso fuí al Museo del Traje recién inaugurado, espléndido, abarca desde el siglo XVI hasta comienzos del XX y en él se representa la necesidad del ornamento que sintió siempre el hombre. A través del traje va uno identificando a las gentes de distintas épocas de acuerdo con la historia del arte. Encuentra las correspondencias a los gustos de época. Se encuentra el traje que corresponde a Velázquez o los hermanos Le Nain, o el que corresponde a Fragonard o a Goya, y no porque estos pintores los hubiesen copiado, sino porque corresponden a sus estilos, como los de comienzos del siglo XX son modernistas o Art Noveau, o como quiera decírsele.
Bueno, todo esto es una disquisición que tiene por objeto decirle algo de nuestra vida a usted y a los amigos y pedirles que nos escriban.

Un gran abrazo con saludos para todos de Maruja y mío:

[Seoane]