Fondo Fundación Luís Seoane

----

historia

Epístolas
85
Data Relación Remitente - Destinatario Orixe Destino [ O. ] [ T. ]
Data Relación Remitente - Destinatario Orixe Destino [ O. ] [ T. ]
1932-10-25
de Arturo Cuadrado, a Luís Seoane
A Coruña
Transcrición

Transcripción da epistola de Arturo Cuadrado, a Luís Seoane en 25/10/1932

25 de octubre de 1932

Sr. D. Luis Seoane
La Coruña

Amigo:

Hace unas horas que acaba de llegar una carta de Cunqueiro –Cunqueiro es un amigo poeta– que dice: “Cuadrado escribe en papel del Concejo”. Hace unas horas que acaba de llegar una carta en cuyo membrete figura; “Cuadrado –Teniente Alcalde del ayuntamiento de Santiago”. No necesito hacer comentarios puesto que la vida lo es todo. Así que cuando viene tu carta, que es una canción de alegría y que hay que masticarla entre este cobarde medio de vivir, lo mejor es soñar y soñar es encontrarse solo entre los colores de Resol. Tú también llegas a rebelarte, pensando en mi humorismo y juntos bailamos esa honda realidad que nosotros vivimos en este estado social en que nos encontramos ausentes, ausentes como el negro Langston Hughes. Gracias a que en el mundo aún hay un atisbo de verdad y esa verdad es la que íntimamente lanzamos al mundo a la cara.
Por eso tu carta es difícil de contestar. Viene llena de problemas que soy incapaz de lograr. Coruña tiene que ser un gran campo para Resol. No te preocupe la recaudación. Pasea por la calle Real y entrégalos a la voracidad de las manos ausentes de ansiedad. Ellos llegarán. Resol debe pasar por todos esos sinsabores para retozar y renegar de ser intelectual. Resol sale en francés porque así lo reclama el público de Francia, como saldrá también lleno de sangre porque así lo reclaman nuestros hermanos los hambrientos. Resol lo es todo. América dice: ¡Gallego! y Resol va preparando su gran caudal de sensibilidad para llenar todos los ámbitos en donde haya luz y en donde haya obscuridad. Yo descanso en ti como descanso en esta gran tranquilidad del mundo. Con esa paz libertaria de ¡Viva la Libertad! Resol está preparado para salir. Un número dedicado a Goethe íntegro. Algo maravilloso. De homenaje. Y suena la voz de propaganda, propaganda...
Para Yunque mandé el artículo que hice para el Pueblo Gallego dedicado a Souto y que en el Pueblo no, seguro, lo publicaron diciendo que era propio de Mundo Obrero. Así está Galicia y toda su Autonomía. Yunque sale pronto y Fole crece. Crece como toda esta generación que debe estar profundamente unida para esta gran batalla que debemos dar a todo lo que nos atosiga y pretende ahogar.
Me parece bien lo de hacer el retrato de la peña y quien debía hacerlo eres tú, ya que eres un hombre bárbaramente sincero y esto es el único patrimonio de los escritores revolucionarios. Nosotros, los demás, llenaremos todo de literatura y no seremos capaces de ilustrarlo con esos pequeños juguetes que nos rodean en todo instante.
El Comité dio un acto a cargo del abogado D. Luis Hoyos sobre un viaje por Rusia. –En la universidad está Fidelino de Figueiredo dando un cursillo muy bueno sobre literatura portuguesa. García Lorca me anuncia su llegada. Sainz de la Maza también quiere volver. Y la vida de Santiago está girando alrededor de nosotros. Estamos organizando un núcleo encargado de recitales poéticos. Apareció en el periódico y supondrías quienes andamos por medio. Mony Harmelo vendrá a Santiago y recitará sobre los nuevos poetas argentinos y vivirá unas horas con esta peña que dice Ramón no la encontró en el mundo. Modestia aparte por lo que nos toca.
Manda cosas para Resol. El presupuesto que das me parece muy barato y aceptable. Puntualiza más sobre clase de papel, tipo de letra y grabados. Y forma de pago. No olvides que Resol no tiene dinero y que gracias al actual editor vamos tirando, ya que voy pagando poco a poco, y se debe bastante. Pero tengo confianza en el porvenir y ganaremos en nuestros oficios correspondientes dinero y triunfaremos. Y haremos un esfuerzo y tiraremos ese Millón de ejemplares necesarios para nublar al sol y dar un nuevo matiz a los corazones. Contesta sobre esta parte legal de la vida, la económica.
De América vino un paquete dirigido al director de Resol en donde me mandan la Antología de César Tiempo. No sé quien será algún admirador de nuestra hojilla, ya que recibí distintas cartas haciendo elogios de nuestra obra.
Dile a Plácido R. Castro que ponga su gran sentimiento en nuestra obra y envíe alguna traducción irlandesa. No te olvides.
Colmeiro está en Santiago y no va a La Coruña. Estamos proyectando lo de Lisboa y pasamos con él esas horas dulces de su color puesto en su gran y sincera amistad, pasando constantemente ese recuerdo de la ausencia de Seoane.
Puse en mi solapa un letrero que dice: “No me hable usted de política”. Y aun Fole de vez en cuando tiene su frase en ese círculo viciado de unas elecciones. Tuve carta de Dedalus y le escribiré. Que no se olvide de Resol.
Hay que hacer la lista de Resol para ir a los 10.000 ejemplares de Coruña. Hay que ir seguros. Pregunté al Gobernador por su hijo y me dijo que actualmente está en Orense. Será un buen elemento y hay que esperarle cuando vaya por ahí.
Sale Universitarios de la mano de Domínguez y Riego, y ya el S. J. prepara su pluma para buscar la verdad.
De Barbeito el madrileño no sé nada. Quería su dirección para mandarle Resol.

Y nada más. Un abrazo.

Arturo Cuadrado

1938-11-20
de José Caridad Mateo, a Luís Seoane
Nova York
Barcelona
Bos Aires
Transcrición

Transcripción da epistola de José Caridad Mateo, a Luís Seoane en 20/11/1938

Barcelona 20 de noviembre de 1938

Sr. Dn. Luis Seoane

Querido amigo:

Como ves te escribo desde Barcelona, pues he podido evadirme de La Coruña en unión de mis 4 hermanos y estamos hoy en el ejército republicano. Si escribes a Galicia no hagas mención a nuestra fuga que provocaría las iras de la guardia civil y falange sobre mis hermanas que allí quedaron.
La hermana de tu mujer y su hermano Emilio quedaban perfectamente, así como la viuda de Manolo: no puedo darte muchos detalles pues como comprenderás a nadie le dije mis propósitos de evasión. Plácido Castro, después de su detención por los falangistas se fue a su tierra y no volvió a La Coruña. Rey Barral estuvo preso pero hoy está libre y trabajando en su taller. De nuestra peña del Galicia apenas queda algún despojo visible, pues el que no ha sido fusilado o está movilizado o escondido.
En cambio aquí en Barcelona me he encontrado con muchos gallegos, evadidos del campo faccioso, entre ellos a Valenzuela (los dos hermanos), que también están movilizados.
Nuestra moral es fuerte, y nuestra fé en el triunfo es absoluta, a pesar de las dificultades y privaciones a que nos vemos cometidos. Y a propósito de esto te agradeceré, que si tu situación te lo permite me envíes algo de café, azúcar, tabaco, o lo que tú veas por ahí que está barato, pues tales productos están aquí, como es lógico, destinados enteramente a hospitales.
Te supongo haciendo una campaña intensísima en nuestro favor, así como a tu hermana a la que conocí en La Coruña y a la que saludarás de nuestra parte.
Poco antes de evadirnos los dos últimos de mis hermanos, que quedábamos en La Coruña, (en el pasado mes), me despedí de Nache, el odontólogo que marchó para ahí y que quizás te hayas encontrado.

Recibe un fuerte abrazo de tu amigo que desea dártelo pronto en el “Galicia”.

J. Caridad

Mis señas: J. Caridad Mateo, Claris 104-4º-1º Barcelona.

1948-04-00
de Ramón Otero Pedrayo, a Luís Seoane
Trasalba
Orixinal Transcrición

Transcripción da epistola de Ramón Otero Pedrayo, a Luís Seoane en 00/04/1948

Trasalba (Orense), Abril de 1948

Muy querido y recordado amigo Seoane:sss

Con ésta pereza primaveral, apenas tiene uno energía para escribir. Sé que me voy haciendo viejo. Vuelvo a sentir los días calmizos de Abril como a los 15 años. Vds. no pueden figurarse, y muy poca gente nueva en estos tiempos los encantos y el orgullo un poco petulante de gastar las horas a lo millonario, propio de señoritos de aldea de cuya casta soy uno de los últimos tipos aunque nada valleinclanesca ni siquiera a lo Pardo Bazán . De los escritores que se ocupan actualmente de Galicia en castellano, casi todos están en un período de optimismo de barra de bar o de comida de aldea en casa grande de extraperlista y día de entierro: todo se vuelve exaltar el vino del Ribeiro y cantan mil proezas de borrachos de que se reirían los buenos bebedores de cerne de la aldea. Aquí se hace erudición. En general bien. Se publican muchos documentos, se afina poco a poco en el conocimiento literario de épocas antes incógnitas como el xvii. Algún día surgirá el historiador de profundas y evocadoras temáticas. En la aldea se nota la baja del ganado y del vino, lo que trastorna rapidamente la Economía. Las Fiestas se convierten en campeonatos de engullir y el paisano se pone serio. Serio a lo burgués. Se aburguesa. El ideal es: un negocito, un camión, concejalía y respetabilidad en la capital de la provincia. Vigo sigue atrayendo pintores. Se habla de una gran exposición de Pintores Gallegos en Madrid. De Orense ha salido un chico muy bueno, de leal pintura, maestro en el gris de los retratos y en las actitudes que reflejan o un cansancio melancólico sin complicaciones, o una pausa germinal: Prego de Oliver .

Creo que el joven maestro, indiscutible, no captado por su provechosa y estupenda maestría clásica es Díaz Pardo, Isaac Díaz Pardo. De nuestros amigos, poco puedo decirte. En todo el invierno sólo salí, creo que dos veces, a La Coruña. Mucho me acordé de Vd., como le decía en mi anterior, a lo que pude recordar, y saludé a la Torre en representación de su prodigioso mitógrafo que es Vds... Es posible que vuelva por el Jardín de San Carlos dentro de unos días. Es curioso, pero, según vamos llegando al verano, me represento con mayor claridad las dichosas horas pasadas con Vds. Le pido un saludo para Colmeiro. Ahora están los centenos como él solía pintarlos para el Dr. Baltar. Escribiré en éstos días a Rafael Dieste. Afecto de Fita, mi esposa, para la suya, a las que uno mi saludo respetuoso. Y Vd. Muchas veces hablamos en este viejo silencio de la casa de los momentos que pasamos reunidos.


Un gran abrazo de


Ramón Otero Pedrayo

1949-07-04
de Xosé Otero Espasandín, a Luís Seoane
Waynesburg
Transcrición

Transcripción da epistola de Xosé Otero Espasandín, a Luís Seoane en 04/07/1949


Waynesburg, Pa. USA
4 de julio de 1949

Amigos Seoanes:

Hemos recibido vuestra carta de 31 de mayo con la alegría que podéis suponer; temíamos haber cometido alguna indiscreción en nuestras cartas anteriores para explicarnos vuestro silencio, y este temor quedó disipado con la llegada de dicha carta.
No nos es nada difícil comprender vuestra alegría al dejar atrás el Río de la Plata y entrar de nuevo en contacto con un mundo más vasto y más a tono con nuestras tradiciones culturales y personales. Después, ese París, por el que yo pasé sólo una vez como un relámpago con la impresión de perseguido por los gendarmes, debe ser algo fantástico a fuerza de representativo del genio e idiosincrasia del occidente de Europa. Os imagino paseando maravillados de calle en calle, de iglesia en iglesia, de museo en museo, de parque en parque con esos ojos maravillados de quien descubre fuera de sí el mundo interior, los últimos rincones de ese orbe que nos acompaña y que sin embargo ignoramos y necesita ser reiterado a cada paso para que la vida tenga sentido. ¡Cuánto nos alegramos de saberos ahí contentos y maravillados a ratos, después de tantos años de soñar con la salida al mundo que realmente se ama y se anhela profundizar! También yo anhelo ese mundo de aquí, a pesar de encontrarme bien, mejor que nunca, quizá. Con frecuencia, tratamos de descubrir el mundo de allá. Hace una semana nos fuimos los tres por una carretera apartada que corre al pie de un regatillo análogo a los de Galicia, de Asturias, Santander, Vascongadas... Después de un día calurosísimo había refrescado y daba gusto apretar el paso. Los perros de los granjeros salían a darnos el agasajo, un pájaro muy divertido nos dio una especie de serenata a dos metros de nosotros, pero una serenata llena de sorpresas entre irónicas, simplemente cómicas, graves y hasta de una sencilla humildad.
Si –nos decíamos–, esto recuerda lo nuestro, es igualmente maravilloso, más fogoso, más rico... Pero le falta algo, acaso lo humano, el canto de una campesina, el toque de una campana, el humo de unas chimeneas, el canto de un carro, una frase amistosa bien modulada y acordada con el eco devuelto por un cerro o una cañada. Este algo no puede encontrarse en todo este continente, estoy convencido. En cuanto te salta a los ojos una ciudad europea cualquiera, lo comprendes. Pero si bien se piensa, no es de extrañar. Las cosas del espíritu cuajan lentamente, necesitan siglos de siglos para tomar cuerpo, para cristalizar, y aquí puede decirse que, para el caso ayer, vagaban los indios de un lado para otro persiguiendo el búfalo y el pavo silvestre. Cuando en Galicia descubrías una mámoa o un grupo de ellas, te sentías proyectado hacia un pasado tuyo, hacia tu propia cuna, hacia la raíz de tu estirpe. Habían venido e ido tribus, habían nacido y muerto afanes, habían tomado cuerpo mitos y creencias bajo tus propios pies, y con todo aquello te sentías solidarizado. Por el contrario, aquí barrieron todo lo que había, que no era mucho, hace unos siglos, y encima se establecieron unos europeos sin una muy clara noción quizá de lo que dejaban en pos; y sin esa virtud de la vieja pipa que crea el vino auténtico, sin ese poso del tiempo milenario, cuajado en piedras, en labores, en ruinas, librotes, dibujos, cuentos y otras cosas, se dejaron engañar por la riqueza, por una noción somera de progreso, por una libertad no muy necesaria aquí, porque el coeficiente de inquietud es pobre relativamente aún. Cuando los reveses vengan, cuando el dolor haya dado sus frutos, cuando la soberbia sea abatida, que lo será tarde o temprano, no sé si para bien o para mal, América del Norte empezará a ser otra cosa más cercana a Europa, empezará a ahondar en su propio espíritu en busca de lo que esta civilización no tiene ni puede tener. El paisaje se humanizará, será percibido, cantado, pintado, mezclado con los huesos, las cenizas, las ruinas... y el nuevo licor del alma humana empezará a gotear en la roca verdinosa del tiempo, del tiempo histórico, humano, vivo, que ahora Alicia y yo echamos de menos cuando nos lanzamos por estos caminos sin coches de negocios.
Dile a Colmeiro que he recibido su carta, pero que no me es posible darle de momento los informes que me pide. Saint-Guadens, el director de Bellas Artes del Carnegie Institute está casi siempre fuera y sólo por casualidad se le pesca en Pittsburg. De todos modos, si puedo averiguar algo provechoso para vosotros, os lo comentaré en el acto. Por vuestra parte, no tardéis en escribir contando cosas, sean cuales sean. Aquí vuestras cartas son muy bien recibidas por los tres y leídas y releídas. Las cosas de afuera aquí apenas repercuten y si lo hacen cobran un tinte muy especial, pues se interpretan en función de los intereses y opiniones de Norteamérica. ¿Se publican libros por ahí? ¿Cómo se piensa en los círculos españoles? ¿Y en los artísticos? Contad, contad. ¿Qué es de Baltar? ¿Tenéis sus señas? No sabemos nada de Buenos Aires. Sólo Trellez me pone unas letras de vez en cuando. Creo que hay una depresión tremenda por allá, pero este fenómeno se va generalizando por todas partes, hasta por aquí, donde la situación económica del mundo se sigue con ansiedad.
Alicia y Cuqui están bien aunque, como yo, aplanadas con el calor. Estamos pasando una racha de altas temperaturas que hacen particularmente penosas las clases de verano y las labores de la huerta. Os estoy escribiendo en mi mechinal en shorts y zapatillas, las únicas prendas tolerables. Las dos os mandan muchos recuerdos y Cuqui se siente halagada por esa dedicatoria de las flores parisienses. Muchos abrazos a Colmeiro y demás amigos, justamente con los que os envía a vosotros.

Espasandín

[Manuscrito por Alicia:] Un abrazo a los dos. Escribid y contar cosas. Aquí estamos pasando ahora un calor digno de Buenos Aires que nos tiene agotados; aquí todo es por lo grande, cuando hace frío es espantoso y cuando hace calor, te asas.

Alicia

1951-10-08
de Luís Seoane, a Sebastián Salazar Bondy
Bos Aires
Lima
Transcrición

Transcripción da epistola de Luís Seoane, a Sebastián Salazar Bondy en 08/10/1951


Buenos Aires, 8 de octubre de 1951

Sr. Sebastián Salazar
Lima

Querido Salazar:

Estoy avergonzado por no haber contestado a su tiempo la carta que te agradezco y que hace días, demasiados para mi conciencia que recibí. Antes me había llegado una tarjeta postal reproduciendo una maravilla de fachada barroca, española-americana. El día 2 inauguró mi exposición en Viau, que está obteniendo un gran éxito de público, entre los pintores y también entre los críticos que no tienen diarios donde escribir, como Payró, por ejemplo. Estoy muy contento. La sala constituye realmente un espectáculo y la pintura se destaca en las paredes claramente unida, popular, alegre y fuerte. Hasta Viau está contento y a él mismo le gusta la exposición. La inauguración fue realmente un acontecimiento artístico, otros te podrán decir más. Por mi parte, sólo puedo decirte que estoy muy contento.
A Elisabeth Flower le escribiré uno de estos días. La recuerdo perfectamente. Aquí tuvimos noticias por Inda del éxito de tu obra en Lima y nos alegramos mucho como puedes suponerte y deseando conocer el Rodil, ese personaje terco, duro, bronco, de ese país lunar, amado y odiado, pero que yo quiero como un continente aparte, solo, que es España y allá ellos, los otros países con sus modistos, sus mecánicos, sus físicos y sus heladeras eléctricas. Yo estoy con los apestosos y los mendigos de España y con su grandeza miserable y con el puntapié que cada medio siglo le lanzan los gañanes y astrosos españoles al globo terráqueo. El puntapié puede ser Pablo Picasso, Juan Gris, la Guerra Civil española o también ¿por qué no? el gesto de Rodil. Tengo esperanzas de que algún día los españoles patearán tanto en su parte del globo que hundirán esa parte para hacer un nuevo polo. A luz virá prá caduca Iberia dice una estrofa del himno nacional gallego.
Perdóname Sebastián que no te escriba más extensamente, otro día lo haré. Ahora sólo quiero felicitarte por el éxito de tu estreno. En cuanto a los pesos de ahí, me los mandas como sea... Te extrañamos, incluso alguno para discutir. Saludos de todos los amigos y de Maruja y tú recibe el abrazo de tu amigo.

[Seoane]

1954-01-27
de Ramón Piñeiro, a Luís Seoane
Santiago de Compostela
Bos Aires
Orixinal Transcrición

Transcripción da epistola de Ramón Piñeiro, a Luís Seoane en 27/01/1954

Compostela, 27 de xaneiro do 1954
Sr. D. Luis Seoane
B. Aires

Benquerido Seoane:
Recibín a tua carta. Fólgome moito do éisito que tiveron os dous murales que recentemente fixeches. Eu sabía que che foran encomendados, pois informárame oportunamente o Domingo, e confiaba instintivamente no teu trunfo. As mostras que pouco a pouco vannos chegando de teu contínuo e intenso labor artístico non poden ser máis confortadoras. Un vigor san, no que vida e sentimento fúndense nunha pura inocencia ideal, resprandece nidiamente en tódal-as tuas cousas. Máis que a de artista ningún, a tua obra está feita co celme do teu propio corazón, co celme de un grande corazón. E iso, que se percibe misteriosa i-espontaneamente nas tuas cousas, espertou primeiro o noso interés, dispois a nosa simpatía e, derradeiramente, a nosa ademiración afervoada, o noso entusiasmo sin reservas. O teu arte, querido Luís, témolo por un arte “noso”, vivímolo e sentímolo como algo que “nos pertenece”. Níl hai algo co que todos sentímonos identificados, seipamos ou non seipamos ben o qué. Poidera coidarse que consiste nise logradísimo acerto formal de saberes identificar a nosa entrañábele tosquedade románica co-a elementalidade esencial do feitío moderno. A min paréceme, con todo, que non consiste soio niso, senón que máis ben atopamos en todal-as tuas cousas a imaxe de unha realidade vista desde un plano ideal do sentimento. Todo está envolto nunha invisíbele atmósfera de idealismo sentimental, todo se nos amostra con unha presencia real, vigorosa, san, e ó mesmo tempo, con unha sutil e vaga sensación de irrealidade, talmente coma se fosen cousas ó mesmo tempo vividas e soñadas no sentimento, ó mesmo tempo reales e irreales. Ou seña: é unha realidade dotada de toda a súa plenitude entitativa e ó mesmo tempo idealizada, ennobrecida sentimentalmente. De ahí que esteñas en posesión de un dos grandes segredos do esprito galego: o lirismo. O lirismo é o lingoaxe da nosa trascendencia. E tí, querendo ou non, sabéndoo ou sin o saberes, fálasnos nise lingoaxe das nosas verdás íntimas. Por iso as cousas que saen das tuas mans “son de todos nós”. Comprendo moi ben o amargurado dunha vida como a tua que ten que loitar co-a soedade, co-a lonxanía e co-a aspereza do medio. Moitas, moitas, moitas veces pensamos en vós e comprendemos a vosa mágoa. Non penses que non nos doe moi fondamente a lembranza da vosa lonxanía. Mais nós chegamos a nos decatare de que o único xeito de acompañar, a única maneira de crebar o voso isolamento espritoal, é facendo cousas, boas ou malas, que vos leven o alento vivo da Terra, que vos leven a certeza de que eiquí hai vida e confianza na diñidade do noso ser coleitivo. Canto facemos, cada ún na medida das súas forzas, está destinado a vós inantes que a ninguén. Por iso mesmo, prestamos unha grande atención a canto vós facedes, que pra nós vén a ser motivo de confianza e de fe. Cada cousa nova que nos chega, é un testemoio de que os perigos (pasados, presentes ou futuros) que amenacen a creación cultural dentro da terra, nunca poderán comprometer o seu destino inmortal. Fora hai quen a continúe. E tí, meu bó e querido amigo, tés a responsabilidade de encarnar en tí mesmo unha das máis firmes e outas garantías dista nosa fe, dista confianza que tanto nos anima nas horas de inquedanza. Non podes, de ningunha maneira, abandonarte á desilusión, por longa que vaia sendo a tua ausenza, porque todo o teu labor ten pra nós un outo siñificado. Si así non for, non sentiríamos a necesidade de facer presente en Galicia a tua obra. E ista necesidade sentímola, non por impulsos de pura amistade, senón pol-a sua siñificación ouxetiva. E pol-as mesmas razóns ouxetivas foi pol-o que lle encarregamos a Domingo de ser o seu definidor, xa que íl é, entre todos, o único que ten o privilexio de a conocer de maneira plena e direita, ademáis de ser, pol-a sua sensibilidade finísima e pol-a sua crara intelixencia quen millor o podía facer.
Nistes dias sairá o primeiro tomiño da coleición Monografías de Arte Novo, que está adicado a Colmeiro, con introdución de Bonet Correa. Axiña irá o adicado a Maside, con introdución de Xoán Ledo. Dispois virán o Eiroa e máis o Seoane, ún feito por ti i-o outro por Sabell.
Tamén estamos facendo unha nova edición da Guía de Galicia, de Otero Pedrayo, que quixéramos ter lista aló pra o abril. E simultaneamente iremos imprentando o Onomástico Etimológico de la Lengua Gallega, do P. Sarmiento. Xa ves que tratamos de ir facendo cousas. Teño a espranza de que tamén dentro de iste ano pubricaremos un tomo de prosas galegas de Sabell, que por certo será unha verdadeira revelación. Estou convencido de que íl ha ser un verdadeiro renovador da prosa literaria galega.
Como podes comprender, alégrome moito da próisima saída dise libro de Lorenzo Varela. Lémbrome moi ben dos primeiros versos galegos que escribíu nos tempos da nosa adolescencia luguesa. Dende aquiles tempos sempre fun sabendo indireitamente da súa vida e traballos, pois sempre conservei a mesma fe que xa de rapaces tiñamos na súa valía. Daquela, xunto co-as íntimas inquedanzas poéticas, que níl eran ben acusadas, amostraba unha vontade enerxicamente aitiva e unha crara intelixencia, que facían díl un eficaz home de aición. Coido que foi desenvolvendo a súa vida paralelamente nistas duas liñas; supoño que asegún o mandado das circunstancias entregarase á poesía ou á aición. Pol-a miña parte, como sempre gostei da súa poesía, non lamento calisquer impotencia aitiva imposta pol-as circunstancias que lle poida ocurrir, pois nos versos ten un radio de aición máis amplio, tanto espacial como temporalmente, e sempre seremos máis os que participemos nos seus froitos.
Mandeiche o meu traballo novo sobre a saudade. Supoño que xa o terás no teu poder.
Por eiquí estamos padecendo unha boa invernía. Onte e hoxe está Santiago nevado.
Unha aperta moi forte do teu amigo
Ramon.

1955-11-11
de Luís Seoane, a Francisco Fernández del Riego
Bos Aires
Vigo
Transcrición

Transcripción da epistola de Luís Seoane, a Francisco Fernández del Riego en 11/11/1955

Buenos Aires, 11 de noviembre de 1955
Sr. D.
Francisco F. Del Riego
Vigo

Querido Del Riego:
Ayer recibí tu carta con la noticia que siento hondamente de Maside, al que voy a escribirle uno de estos días una larga carta, ¡ojalá no pase todo de una falsa alarma o de un error!. Algún día nuestra gente verá todo cuanto se le debe a Maside. El significa para el arte gallego un rigor que éste no conocía o que había perdido hacía siglos. El es, en pintura, lo que fué Casas y Novoa en la arquitectura de Galicia, una conciencia lúcida, una medida, un orden. Puso en la construcción del cuadro una lógica solo igual a la de un Juan Gris aún persiguiendo propósitos distintos. Un dibujo de Maside es un dibujo con comienzo y fin donde ninguna línea ni ninguna expresión se descuida. Un color tiene en sus temples u óleos un sitio exacto y nada más que ese sitio. El vino al arte gallego a hacerlo preciso, lógico, en unos años en que otros artistas desbordaban todas las medidas aún con genialidad. Su lirismo se detiene en el tiempo preciso, en la hora, en el momento justo. El mide su diálogo con las cosas, con los objetos. Se detiene como buen gallego frente a ellas y pregunta, responde preguntando, y cuida de que no le traicione cada línea o cada color como si líneas y colores fuesen palabras, expresivas como son las palabras para el arte del pintor. Dialoga pintando como debe hacer un gallego pintor, para ser fiel a su estirpe y a sí mismo. Se trata de que las cosas tengan su precio justo, su palabra justa, su línea justa. Otros han tenido una vida artística más brillante, no sé si más ambición, porque la de él es de las más altas y nobles, más oportunidades aún con todos los infortunios. Maside se hizo solo, vivió solo e hizo una pintura sola, de una soledad que fecundará, estoy seguro, el arte gallego del futuro y tiene la suerte inmensa de que su obra casi entera queda en Galicia. Por mi parte admiro a Maside como admiro a pocos pintores actuales y lo siento además como una conciencia para todos nosotros. Como a alguien que sin decirnos nada nos revela con su mismo silencio la justicia o la injusticia de nuestros actos. En pintura fué audaz cuando debía de serlo para abrirles los ojos a los babiecas y riguroso realista cuando los babiecas solo exigen audacias. Me alegro de no haber sido de su generación porque así pude aprender de él lo que no hubiese aprendido por ceguera o envidia siendo de sus años. Bueno, excuso decirte cuanto me dolería que le ocurriese algo, no quiero ni siquiera pensarlo.
Recibí todo cuanto me enviaste en tus cartas y te agradezco estos envíos. Eres casi, o sin casi, la única persona que me ayuda en este esfuerzo en el desierto de Buenos Aires. Aquí la revista gusta bastante aunque no dejan de exigirme actitudes más decididas en el orden que te imaginas, que no pienso tomar en cuenta en beneficio precisamente de lo que los exigentes estiman. Después de todo lo que pasó aquí esto está tomando un aire normal. No recibí los 42 dibujos de Maside de que me hablas. ¿Quién los trajo o quien los trae? Me interesa, como puedes suponer, saber de esto, para mí es un material extraordinario que me permitía hacer muchas cosas. Me interesa mucho me respondas concretamente a esto. Por tu carta parece que debiera tenerlos ya en mi poder, y no tengo más noticias de ellos que la que tu me das ahora, en tu carta.
El envío de la revista aquí se hace normalmente aunque pienso que puede producirse alguna pérdida. Me interesa en todo caso me dijeses a quienes debe repetírsele el envío cuando no le llegue. Esperamos impacientes el libro de Cabanillas que se titulará como él quiere. Sería, creo, interesante incluir en el de Villar Ponte el discurso de él en la Academia, que tengo el recuerdo de que era muy bueno y útil. Estos días salen dos tomos de Vesteiro Torres, su Galería de Gallegos Ilustres, con prólogo de Vilanova, y dentro de muy poco uno de poemas de Blanco Amor. El mio está ya en la imprenta. Le hice para ilustrarlo diez grabados en metal.
Bueno, hoy estoy contento porque te he escrito una carta decorosamente larga y contesto inmediatamente a la tuya. Quisiera que cuando esta llegase estuviese Evelina totalmente restablecida. Ella y tu recibid el saludo de Maruja y míos y tu el abrazo fuerte de:

Seoane

1958-06-24
de Simón Scheimberg, a Luís Seoane
Nova York
París
Transcrición

Transcripción da epistola de Simón Scheimberg, a Luís Seoane en 24/06/1958

París (Hôtel Quai Voltaire), 24 de junio [1]958

Amigo Seoane:

Me he tomado esta tarde unas pequeñas vacaciones para escribirle. Pensaba hacerlo en Santander, antes de abandonar España –para despacharle la carta desde Hendaya, por temor a que fuera abierta y que la mención de nombres de los amigos de España pudiera crearles a estos alguna molestia (lo sucedido a a Del Riego es para tenerlo en cuenta); pero las cosas se dieron en tal forma que no pude cumplir con mi deseo. Al llegar a París, el día 19, me enteré de la muerte de Maside y Vd. no se imagina todo lo que me ha conturbado esta noticia. Aunque sólo cambié con él algunas palabras, pues su estado de salud (como se lo dije a Vd. en una postal despachada desde Santiago) le impedía casi hablar y no había mejorado, cuando unos días después fui a despedirme de él, su muerte me impresionó como si se hubiera tratado de un viejo amigo mío. Y es que todos sus amigos, nada más que por serlo nosotros de Vd., nos recibieron, a Aida y a mí, como si hubiéramos sido amigos de toda la vida. Y yo se lo agradezco ahora. Si en toda España no me he sentido en ningún momento extraño, en Santiago nos hemos sentido, Aída y yo, como en n/ propia casa. Cuánta cordialidad y calor humanos hemos hallado en sus amigos! Era a nosotros, si, pero era principal y fundamentalmente a Vd. a quien agasajaban. Aquí –es decir, en Galicia–, se lo quiere a Vd. talvez como a ninguno. Y yo me alegro de que así sea... Cuando cruzamos el Miño, en la frontera que separa a Portugal de España, a Aída y a mí se nos apretó el corazón y casi lloramos de emoción. El Miño, para Aída y para mí, era muchas cosas juntas: era Rosalía de Castro (cuya tumba visitamos e Santiago, en compañía de Bouza Brey) y era Unamuno, en sus Andanzas y visiones de España y Portugal1 y eran Vds., Vd. y Maruja. Veníamos de Coimbra, donde durante tres días nos sentimos por un momento estudiantes –aunque un poco maduros– Aída y yo y participamos de los festejos de la Quema de las Cintas, tan particulares y tan llenas de encanto. El paisaje era el mismo (Portugal y Galicia forman casi una unidad –no sólo geográfica, sino idiomática) y, sin embargo, nos pareció distinto. Y lo es en verdad. El paisaje parece que se adulzara y el ser humano es más hondo. Sí, creo que se trata de eso en realidad. En el portugués, talvez, haya siempre algo de teatral, como en el andaluz –aunque en menor medida–; en el hombre gallego no hay nada de teatral. Daría la impresión que se mueve siempre como si estuviera entrecasa, con naturalidad, pero con una naturalidad llena de señorío... Pero, por Dios!, no es de eso de lo que yo quería hablarle, sino de la cordialidad de que nos rodearon sus amigos a Aída y a mí. Con Del Riego y su mujer, Evelina, pasamos dos días deliciosos en Vigo... Y sólo estaba en mi plan quedarnos allí algunas horas! Pero quién se separa así como así, de las personas tan agradables e inteligentes ambos, que rivalizan en agasajarlo a uno? Con Evelina caminamos la ciudad y con ambos, conocimos las comedurías típicas y hablamos de tantas cosas que nos eran comunes. Y luego, Santiago... Llegamos allá el 22 de mayo a eso de las 8 de la noche. Dejamos n/ equipaje en el hotel España y salimos a caminar, Aída y yo, debajo de los soportales, a meternos la ciudad en el alma. Es una ciudad viva, donde las piedras llenas de ancianidad no son un obstáculo. El encargado del hotel se empeñó en que esa misma noche me comunicara con Maside y me presentó para eso a un sobrino de éste, un estudiante que está cursando, creo que el último año de sus estudios de medicina y es aficionado a la pintura. Se llama Carlos. A él le entregué la carta suya para Maside –y por él me enteré de la gravedad del estado de su tío. El pobre no quiso dejar de cumplir con su pedido y comprometió al doctor Bouza Brey para que nos acompañara a todas partes. No creo que muchos hayan tenido un más entendido guía que nosotros. Con él caminamos de arriba abajo Santiago. Y a cada momento, nos repetía: “No dejen de decirle a Seoane que conocieron la calle del Preguntoiro y la iglesia de la Ánimas, y..., y....” así toda la ciudad. En el Instituto de Estudios Folclóricos nos presentó a a P. Jesús Carro. Qué viejecito simpático! Allí en el Instituto guardan todas las cosas que Vd. publica. Por primera vez, creo que no me habría costado ningún esfuerzo decirle padre a un cura, a pesar de mi natural resistencia a hacerlo (y de aquellas palabras del Evangelio que dicen más o menos: “No me llaméis padre; Padre hay uno sólo, y está en el cielo”). Sólo la Catedral la quisimos visitar sin Bouza Brey. Qué majestuosa fábrica romana [sic] la Catedral de Santiago! Y luego, su Pórtico de la Gloria... No menos de seis veces volvimos a verla, a distintas horas y tratando, yo, de no dejarme llevar por recuerdos o sugestiones literarias.... Tiene talvez razón Unamuno cuando dice que aquí no se puede, como con el gótico, hacer literatura. Ni aquí caben distracciones. Y, sin embargo, dos misas importantes que allí, en la Catedral, escuchamos –la que se celebra el 23 de mayo en recordación de la batalla de Clavijo, y una misa del Episcopado (creo que el 25), carecieron de unción mística...
Pero vuelvo a sus amigos. El día 24 estuvimos con el matrimonio García Sabell. Le dejé su carta en el consultorio y unas horas más tarde nos llamó al hotel para que fuéramos a tomar el café a su casa. Qué persona extraordinaria es el doctor García Sabell (y qué hermosa y agradable su esposa)! Había muchas personas a la mesa y se habló de muchas cosas –y de todas era de ver y oír con qué precisa exactitud hablaba García Sabell. Al llegar a la casa y ver allí tanta gente reunida casi lamenté haber ido, pero luego sentí –después de casi 3 horas– tener que marcharme. Tiene una extraordinaria biblioteca con raras y lujosas ediciones de literatura y de arte, y pinturas y dibujos seleccionados con un finísimo gusto. Como recuerdo de ese día, para Vd., hizo firmar a los presentes una foto en que él –García Sabell– está en su Consultorio, con la pared del fondo cubierta con los estampados que le editó Bonino a Vd.. No se la envié desde España –y sí lo hago ahora, por temor a que se perdiera. El único que allí desentonaba era un socialista ,Tarul o Marul, que decía una sarta de banalidades en un tono que habría envidiado Lerroux –y a quién García Sabell había pedido que me informara sobre las cosas de España. En un momento dado, García Sabell le corto el discurso para mostrarnos la biblioteca y las pinturas, y todo terminó bien... Felizmente en España hemos tenido mejores informantes que ese presuntuoso y trasnochado socialista: lustrabotas, mozos de café, un changador en La Coruña, un maquinista de la RENFE en el camino de Salamanca a Madrid, un conductor de automóvil en Santander, etc., etc. En la misma mesa de García Sabell, un señor Briones de Villa García de Arosa. Estos socialistas tan fuera de época y que no sirven ni para colgarlos de la pared! (Ahora, al releer las firmas, veo que se llamaba Martul)... Pero me estoy perdiendo en detalles sin interés. Abandonamos Santiago, Aída y yo, con verdadera pena, dejando amigos y cariños. Y me fui a despedir de Maside, sin sospechar que se nos moriría pocos días después. Para Vd. me mandó un gran abrazo, un emocionado abrazo. Ahora, al transmitírselo, pienso que él presentía que era el último...
Y luego según n/ desfile precipitado: La Coruña, con su Torre de Hércules, a cuyo faro ascendí hasta el punto más alto –celebrando así a mi manera lo que Vd. celebró en dibujos de sabia caligrafía y Rafael Alberti en emocionados versos; León, cuya catedral sigue siendo un milagro de ligereza, y su Igl. de San Marcos –de un románico sobrio y cuya capilla funeraria conserva en su cúpula unos frescos sólo equiparables a los del Museo de Arte antiguo de Barcelona. Y luego más, Zamora –en que todo, o casi todo, es románico y en la que el reloj del tiempo pareciera haberse detenido. Y Salamanca, que para mí estaba llena de recuerdo de Unamuno; y, sin embargo, en esta España de Franco sólo se ha salvado de él el hermoso busto en bronce de Victorio Macho (y una cabeza en bronce, de la misma obra, en Madrid, en la Academia de San Fernando). Con quienes intenté hablar de Unamuno, o no sabían mucho de él, o temían hacerlo, y hasta el aula donde en 1920 le escuché dictar una de sus clases de filología ha desaparecido. Sólo el chófer que nos condujo de Santander a Irún tuvo un recuerdo emocionado para Unamuno; y era nada más que un obrero del volante!.. En Madrid estuvimos con Maíztegui (políticamente muy bien ubicado) a quien hicimos llegar su carta y con quien caminamos y hablamos mucho. Debo volver sobre las emociones experimentadas frente a Goya, y Velázquez, y el Greco? En cada sitio nos fuimos despidiendo como si fuera la última vez que vamos a verlo. En Madrid, al salir de San Antonio de la Florida, visitamos una vez más el Manzanares y con Aída nos juramentamos que volveríamos, sí, a España –pero acompañando a los españoles del exilio y para danzar todos juntos sobre los podridos restos de Franco... Yo no sé si se puede crear sobre el odio; pero cuando pienso nada más que en lo que en España tenemos oído sobre este grotesco payaso de la historia que es Franco, empiezo a creer que el odio es casi un deber. Odiar, sí, y hasta la muerte. Hay que formar el gran ejército del odio contra los enemigos de la vida. Cómo se comprendería en España a un nuevo [Mateo] Morral! Pensándolo serenamente, ya sé que no sirve de mucho el atentado individual; pero qué satisfacción se sentiría si alguien hiciese estallar por los aires a esa carroña. O es que solamente los tiranos tendrán derecho a disponer de la vida de los demás y nos hemos de horrorizar si alguien les revienta a ellos los huesos? Desvarío, pero, Seoane, hay que haber oído todo lo que llevamos oído en España y pensar en este pobre pueblo que se muerde los codos de rabia ante su propia impotencia –y que nos venga luego con reflexiones académicas sobre la buena táctica política. El atentado individual, sí, ya lo sé, no es solución –pero a veces puede ser una lección; y el tiranicidio, en cualquier caso y en última instancia, siempre será una medida de higiene para el mundo... Desgraciadamente creo que habrá Franco para rato –y solamente un vuelco total en la política internacional podría precipitar su caída. Se producirá ese vuelco? Lo espero. Pero, cuándo?.. Yo he recogido datos sobre lo que ganan los obreros y los empleados en España y lo que cuestan los artículos de primera necesidad. Pensaba mandárselos a Vd., pero, después de reflexionarlo, me parece tonto hacerlo. De qué le serviría a Vd.? Bástele eso: el pueblo está cada vez peor y las cárceles no se vacían. Todos los días se filtran noticias de nuevos procesos y nuevas condenas, mientras los rufianes de la prensa ensayan nuevos ditirambos para el Gran Payaso. Es un asco! Y termino, Seoane. Lea en los diarios españoles la “interviú” que acaba de hacerle a Franco un periodista de Le Figaro; produce náuseas...
De otras cosas quería hablarle, y ya ve, siempre se cae en lo mismo. Pero algún día eso deberá terminar. Terminar... Es lo único que ya nos queda por pedir.
Si en otro momento llego a estar más tranquilo (y aquí, en Francia, con De Gaulle, no es como para estarlo) le escribiré de otras cosas. Esta vez, perdóneme. Sepan, Vd. y Maruja, que están en nuestro corazón –y que, para Vds. y para nosotros, deseamos un mejor porvenir.

Los abrazamos

Scheimberg

P. D. He retenido esta carta hasta hoy, 25, y al fin me decido a mandarla; no sabría que cambiar en ella, o si destruirla del todo. Esto lo dejo a su arbitrio…Y adiós.

S.
1. O autor éstase a referir ás obras Por tierras de Portugal y España (1911) e Andanzas y visiones españolas (1922) , mesturando os títulos.

1960-02-22
de Luís Seoane, a Lala de Prada, a Laxeiro
Basilea
Bos Aires
Transcrición

Transcripción da epistola de Luís Seoane, a Lala de Prada, a Laxeiro en 22/02/1960

Basilea, 22 de febrero de 1960

Sres. Lala y Laxeiro
Buenos Aires

Queridos amigos:

Aquí estamos desde hace más de veinte días, muy contentos de esta ciudad que nos parece espléndida, así como Zurich, que está a una hora de viaje, y las dos con museos notables, sobre todo en arte primitivo europeo y, en el caso de Basilea, con una cantidad considerable de obras de Holbein que vivió aquí. Luego, ambos museos, cuentan con grandes colecciones de impresionistas franceses, expresionistas alemanes y, desde el cubismo hasta el manchismo norteamericano, están representadas sus figuras más importantes, sobre todo Picasso, Braque, Juan Gris, Léger, Chagall, Paul Klee; de todos ellos hay bellos ejemplos en los museos de ambas ciudades. De Juan Gris existen solamente en el museo de Basilea once cuadros bellísimos en una sala, así como otra grande con Braque, Picasso y otra con Léger y Chagall. De todo esto gozo como podéis imaginaros. Seguimos como podemos desde aquí, y con esperanza, las últimas noticias de España y también las de Buenos Aires, donde las últimas películas yankis de la guerra, con submarinos y hombres rana, parecen haber influido notablemente en la imaginación de sus autoridades. Por aquí, la gente está indignada con el estallido de la bomba atómica francesa que les parece inoportuna y pedante. Los sucesos de Árgel, así como la política de Adenauer, tiene muy intranquilos a los suizos. Éste es el resumen político sintético que pude deducir de conversaciones, muy parcas, con algunas gentes de aquí. Pareciera que todos desean, por temor a una guerra o a situaciones políticas desesperadas, marchar a América del Sur, donde suponen una tranquilidad paradisíaca. La visión es, unos cuantos indios saltando alegres como también en algunas películas yankis, o fumando muy tranquilos, pipas de la paz con los rubios europeos que pueden ir de Centroeuropa (no cuentan España y Portugal), sirviendo a éstos para hacerse millonarios y comprar lujosos coches norteamericanos que en estas ciudades de Europa, a su regreso, tropiezan los lados con las dos hileras de casas en las calles estrechas. Son gentes que, como las autoridades argentinas, también está influenciadas por el cine yanki, en este caso con respecto a América. Unos rubios de origen alemán, claro está, en Nueva York, muy listos, y un continente de negros e indios hacia el sur, no tan listos. Su conocimiento sobre América, si no leyesen de vez en cuando algún folleto o aviso de agencias de viajes o de compañías de aviación, corresponde exactamente al que podían tener los españoles en el año 1500, luego del segundo viaje de Colón. Todo esto que te escribo es seguramente un poco exagerado, más responde bastante al pensamiento del tipo medio suizo y tienen la culpa los países americanos por no saber poner en valor su realidad.

Bueno, por nuestra parte, estamos muy contentos y ya os iremos contando de nosotros. Recibid el gran abrazo de Maruja y mío para vosotros y todos los amigos, y tú, Laxeiro, otro muy fuerte de:

[Seoane]

1960-05-23
de Luís Seoane, a Rafael Dieste, a Carmen Muñoz Manzano
Xixón
Transcrición

Transcripción da epistola de Luís Seoane, a Rafael Dieste, a Carmen Muñoz Manzano en 23/05/1960


Gijón, 23 de mayo de 1960

Queridos Carmen y Rafael:

Os debemos cartas desde no sé donde, desde Italia creo, desde Génova, desde donde debí haber escrito dándonos noticia de dos espléndidos Zurbarán y un Cristo maravilloso tallado en madera, de anónimo castellano, que me pareció lo mejor del museo. Pero no quiero escribiros sobre esto ahora ni sobre Italia por donde estuvimos hasta Roma, parando a capricho en sus ciudades y viendo lo que a nosotros nos gustaba y no a las oficinas del turismo italiano, tan despistado como el de cualquier parte, sino de España, cuyo pueblo, países y paisajes nos tienen sumidos en admiración y silencio. Pasaron más de veinte años y bastó llegar a Barcelona, escuchar el castellano por sus calles, aún el de los catalanes, para sentirnos de pronto incorporados a nuestra sangre. Aquí encontramos el ademán justo y la cortesía popular que habíamos casi olvidado. En Barcelona, en Madrid y en Asturias hasta ahora. De la miseria nace la grandeza. Recuerdo a un viejo mendigo de la calle de la Calderería compostelana que se limitaba a descubrirse con gran cortesía y solamente decía: “Ud. lo pase bien”. Mantenía sus ojos a la altura de los nuestros y no arqueaba sus espaldas, sino que las sostenía erguidas en un gesto hidalgo que hubiese enviado el más galano Caballero de Santiago. Así nos parece ahora el pueblo de España limitándose a decir al mundo “Udes. lo pasen bien” desde la cima de sus desgracias, dando otro ejemplo de señorío y grandeza. Yo no puedo deciros en una carta todo cuanto siento, precisamente porque lo siento hondamente, muy dentro de mí y no puedo expresarlo. Tengo miedo de llegar a Galicia a donde iremos dentro de unos días. Creo que hicimos bien venirnos desde Barcelona y pasar por Madrid y Gijón, habituándonos nuevamente a pisar el suelo de la península y a escuchar otras voces de las Españas. En Asturias estamos como oliendo a Galicia como estuvimos en Portugal y por fin, dentro de unos días, estaremos en su territorio.
Perdonadme esta carta. Creo que hacéis bien en veniros. Deberíamos, si fuese posible regresar todos. Hasta algunos enemigos después de veinte años parecen haber recobrado el gesto velazqueño y español de la Rendición de Breda aún sabiendo que no podemos entregarnos, que nunca nos entregaremos. Tenía razón Díaz Pardo y Baltar diciéndonos que había que venir y ver y escuchar. Bueno, ya estamos aquí. Vemos y escuchamos y ya pronto hablaremos. Hasta entonces, un gran abrazo para los dos de:

[Seoane]

1961-07-11
de Luís Seoane, a Ignacio Winizky
Bos Aires
Bos Aires
Transcrición

Transcripción da epistola de Luís Seoane, a Ignacio Winizky en 11/07/1961


Buenos Aires, 11 de julio de 1961

Dr.
Ignacio Winisky
Capital

Querido amigo:

Aquí van cuatro líneas sobre Martínez Risco. A los que vienen de España a la Argentina sin apoyo oficial, les resulta siempre difícil darse a conocer, aún cuando vengan invitados por el pueblo español emigrado y defiendan causas tan remotas para los argentinos como puede ser la del derecho y la libertad de Galicia. España, lo que ocurre en España, los españoles, no son, en general, populares en 1961. El prestigio va unido al poder de los cañones.
El Dr. Sebastián Martínez Risco terminó su carrera en la Facultad de Derecho de Madrid. Hizo oposiciones a judicatura y fue magistrado durante aproximadamente veinte años, en distintas capitales españolas siguiendo normalmente su carrera judicial que tiene características especiales en España, entre ellas la inmovilidad de los jueces, algo que debe señalarse en Buenos Aires. Se especializó en Derecho Civil y en problemas de Derecho Foral Gallego. Publicó diversas monografías sobre asuntos de esta índole cuyos títulos no recuerdo –yo me olvidé del Derecho– y es miembro de asociaciones jurídicas españolas y portuguesas. Es colaborador asiduo de Scientia Iuridica de Braga y de publicaciones españolas. Estudia el sentimiento de la justicia en la literatura y en los pueblos. Es un tema que le apasiona. Fue Decano del Colegio de Abogados de La Coruña. La colegiación es obligatoria en España y para poder ejercer la profesión y La Coruña es una de las ciudades de más cantidad de abogados y más sutiles de la Península entera, me atrevería a decir de Europa. Es la capital de un país minifundista y el minifundo es, por fortuna para los abogados, buena fuente de pleitos muy complicados. Escritor notable en idioma gallego, un idioma perseguido desde el siglo xv, no oficial, pero idioma del pueblo, y en idioma castellano, es desde hace algunos años Presidente de la Academia Gallega. Pertenece a una familia ilustre en valores intelectuales. Su hermano Manuel que falleció desterrado en Francia, fue un ilustre físico. Desempeñaba en París el cargo de Maitre de Recherches Scientifiques en la Sorbona. Quien nos visita es un magnífico orador. Por mi parte, no haría esta gestión si no me sintiese solidario de una colectividad de gentes modestas en Buenos Aires, en general, de trabajadores, a quienes se mira con conmiseración y que está deseosa de poder mostrar los valores de su país que vienen a ésta. Si fuese irlandés o bretón que es lo mismo que ser gallego por su antigua cultura común y por su común origen, en Buenos Aires no existirían problemas y yo no tendría que rogarle a usted su intervención. El Decano es posible que fuese al puerto a esperarle y algún edecán de nuestro honrado Presidente. Como no es irlandés ni bretón aunque es lo mismo, yo le ruego, Dr. Winisky, que me ayude. Sé que si dependiese de usted no existiría problema alguno con respecto a esta gestión y estoy seguro que es posible que así ocurra con el profesor de Derecho Civil.

Un saludo muy cordial de su amigo:

[Seoane]

1961-10-05
de Luís Seoane, a Carmen Muñoz Manzano, a Rafael Dieste
Bos Aires
Transcrición

Transcripción da epistola de Luís Seoane, a Carmen Muñoz Manzano, a Rafael Dieste en 05/10/1961

Buenos Aires, 5 de octubre de 1961

Queridos Carmen y Rafael:

Hemos recibido hace dos días vuestras cartas que esperábamos con la impaciencia que podéis imaginaros, aún habiendo leído la enviada a Varela y la copia circular de la que enviásteis a Esther. Deseamos vuestras impresiones de Rianjo, de Galicia y de España, porque necesitamos de ellas como sabeis muy bien para ordenar, si se puede, nuestro futuro. Pudimos habernos equivocado, que hasta ahora no creo, en nuestra fugaz visión española. Desde que marchásteis, los seis que quedamos en Buenos Aires incluyendo a Marika, nos vemos con más frecuencia en una u otra casa, como si sintiésemos la necesidad de compartir una soledad acrecentada por tu ausencia y la de Carmen. En los comentarios que hacemos me queda a mí la sensación de que guardase cada uno para sí una elegía que no puede expresar por toda una vida perdida noblemente, pero perdida sin servir realmente a nada, viéndola en cambio cumplida en aquellos que se limitaron a vegetar sin ambición alguna en el rincón de su infancia y de su juventud. Estos quedaron naturalmente incorporados a la historia de su pueblo, aún sin saberlo, mientras que nosotros constituímos una especie de almas en pena y sin arraigo posible. Hablamos de vosotros y estamos deseando que os vaya muy bien y esteis felices en España para que nos sirva y decida. Varela está escribiendo y aceptó ultimamente algunas conferencias y Laxeiro pinta con más intensidad que hace algunos meses, preparando su exposición en Madrid, con la que está muy ilusionado. Por mi parte el próximo sábado cierro otra exposición en Bonino que tuvo mucho éxito de crítica, público y aún de venta y de la que os mandamos por correo aéreo un catálogo, con una espléndida presentación de Varela, firmado por todos los que asistieron a la comida de inauguración, que va resultando tradicional, y en la que se cantaron esas canciones gallegas que van quedando entre nosotros desfiguradas por el tiempo y la nostalgia, como seguramente se fueron quedando los romances ibéricos, en la primera generación de sefardíes, en los puertos del Mediterráneo y del Atlántico. Cantar por no llorar. Díaz Pardo se mantiene solitario en su aislamiento de Magdalena de nuevo en compañía de Mimina, que acaba de llegar. Núñez Bua se droga en conversaciones telefónicas con amigos y posibles clientes. De Antonio tenemos apenas alguna noticia lejana por la que sabemos que insiste en su vocación de Ulyses médico. Los amigos comunes argentinos nos preguntan mucho por vosotros. En Buenos Aires todo continúa aproximadamente lo mismo que en todos los órdenes que cuando os fuísteis. Amenazas de huelgas generales y rumores de posibles cambios tienen estos días a las gentes preocupadas. A veces uno piensa en aquella frase escrita con alquitrán que leí, cuando acababa de llegar a Buenos Aires, en el pedestal de la estátua a Colón y en la cual un gallego emigrado expresó con rencor su desesperanza: “¡Por que non te calaches, idiota!”; quizá a España y a los gallegos y a los otros españoles les hubiese ido mejor limitándose solo a utilizar sus energías en Europa, pero había que contribuir a hacer realidad un sueño, el reino igualitario de Dios, antes que tratar de ir allá en el propio oficio heredado, sedentario. Pero Colón no se guardó más secreto que el de su orígen.
Si volvéis a La Coruña no dejéis de visitar los interiores de las iglesias de la ciudad vieja y hacer el paseo hasta El Ferrol costeando la bahía de los Artabros. Pienso que es uno de los más bellos paisajes de la tierra. Todos esperamos de tí ensayos, teatro y narraciones de tu reencuentro con Galicia y España. Creemos que con todo lo que tu has visto y vivido, con toda tu experiencia acrecentada durante años puedes dar una visión original y única de Galicia. Hablamos entre nosotros de esto. Tienes que relatar la aventura silenciosa de Galicia, los sueños de sus habitantes, la novela de el Berberecho que describe Carmen tan perfectamente y obligar también a que Carmen escriba, con el rigor severo con que parece, según los extranjeros, que tratan a sus mujeres los maridos españoles. Nosotros tenemos muchas ganas de ir el año que viene, aún no sabemos como, trataría de preparar una exposición en Galicia y otra en Madrid de pintura y grabados. Para el mes que viene salen de Losada el Llanto por Sánchez Mejías de Lorca con grabados en madera míos y una plaqueta de poemas religiosos y a Castilla, de Unamuno tambien con grabados míos, que representan Cristos y recuerdos de pueblos castellanos tal como a éstos en la memoria. Se inicia éste último con la mano del Pantocrator en colores. Os mandaré los dos tan pronto salgan.
Tenemos noticias de Carmen, la hermana de Maruja, de la visita que le hicísteis. Quedaron encantados de vosotros. Cuando volváis a Madrid, te recomiendo que no dejes de ir a alguna corrida con Paco, creo que como Hemingway es admirador de Ordóñez, pero es un aficionado que conoce a los toros tan pronto asoman el hocico al ruedo y sabe injuriar con gracia a los toros y a los toreros que resulta la contrapartida del piropo, géneros absolutamente españoles.
Espero que estas líneas no os resulten aburridas y con muy pocas noticias de Buenos Aires, pero es que en realidad no hay casi novedades desde que vosotros marchásteis. La primavera es muy desigual, se alterna el calor con el frío y la humedad y días espléndidos de sol con días de lluvia como el que hoy hace, igual que otras primaveras que vosotros debeis de recordar. Recibid con el recuerdo de los amigos de ésta el fuerte abrazo para Carmen y para tí de Maruja y mío y un ruego, escribidnos.

[Seoane]

1961-11-21
de Luís Seoane, a Carmen Muñoz Manzano, a Rafael Dieste
Bos Aires
Transcrición

Transcripción da epistola de Luís Seoane, a Carmen Muñoz Manzano, a Rafael Dieste en 21/11/1961


Buenos Aires, 21 de noviembre de 1961

Queridos Carmen y Rafael:

Estamos comenzando el verano, caluroso, húmedo y desigual, de Buenos Aires y en este momento la luz, si uno se asoma a la calle, resulta tan implacable, agresiva y deslumbrante que pareciera proyectada para torturarnos. ¿Por qué las autoridades municipales no promulgarán una ordenanza prohibiendo el color blanco para las paredes? Buenos Aires estaría posiblemente mejor en verano si los propietarios de los edificios o los constructores volviesen a usar los tonos de la arquitectura porteña del siglo XIX: el rosa, el azul celeste, así el blanco del cielo en verano sería menos hiriente. Anoche tuvimos una asamblea en casa para leer las dos últimas cartas que me enviásteis. Estuvieron Varela y Marika y Laxeiro y Lala. Otra asamblea fue cuando llegó la de Carmen, y Maruja, en ambos casos, guisó pulpo para festejar la ocasión y sumirnos de algún modo en el ambiente marinero de Rianjo y el estado de ánimo que las cartas que nos enviasteis reflejan de alegría y fiesta. A Mimina y Díaz Pardo no logramos sacarlos de la fábrica donde profesan, en la que Mimina es mártir y Díaz Pardo un extraño ermitaño que se disciplina consagrado a un Dios monstruoso y alemán u oriental de caolín y fuego. Núñez Búa como los ángeles buenos hace muy esporádicas apariciones vigilando muy especialmente la rara ermita industrial. Antes de llegar estas últimas cartas estuvimos pasando algunos días con ellos en Magdalena. Allí decoré cien platos para un mural inspirado en la decoración de unas casas del Sudán e hice cuatro grandes dibujos coloreados para unos mosaicos de porcelana que ejecutó luego Díaz Pardo para un establecimiento de La Plata. En la reunión de ayer tus cartas, las que me enviaste y la copia de la de Souto, produjeron la alegría y esperanza que podéis imaginaros hasta en los más reacios al regreso como pueden ser, por circunstancias particulares, Marika y Laxeiro. Con Laxeiro casi hemos decidido decorar conjuntamente en Galicia un monasterio en lo alto de una montaña, o una iglesia donde quiera que nos la ofrezcan o la encontraremos. La poblaríamos con figuras del pueblo y de animales domésticos hasta el altar y buscaríamos en el santoral gallego aquellos santos que si no fueron reconocidos por la burocracia del Vaticano están impuestos en Galicia por las leyendas y la fé populares y que solo hicieron milagros sencillos, curar un niño o una vaca, conseguir un pan o un vaso de leche, que son los más bellos y hondos milagros. Si tuviésemos que representar un castigo, figuraríamos la emigración, un castigo bíblico. Por nuestra parte, Maruja y yo, aún no sabemos como, tenemos casi decidido volver a España en agosto o setiembre del año próximo. Trataré de hacer algunas exposiciones en Madrid y Barcelona, o donde cuadre, e intentaré defenderme con la esperanza de quedarnos ahí. Estos días próximos salen por fin de la imprenta los libros de Unamuno y Lorca con grabados en madera míos para el homenaje de la Editorial Losada a ambos, creo que van a quedar dignos. Varela está escribiendo poesía. Participó en dos homenajes a Picasso con motivo de cumplir éste 80 años, en uno de ellos leyó una notable conferencia y en el otro cuatro espléndidos poemas que espero que se publiquen. Laxeiro está pintando para su exposición de Madrid que creo que es en mayo. Hace pocos días vi uno de sus nuevos cuadros, una pareja curiosa, el hombre viste algo así como un traje de rayadillo de los que volvieron de la guerra de Filipinas y la mujer resulta tosca e ingénua y como envejecida de esperar. Tambien hizo antes una especie de retablo guiñolesco muy bello de color. A mi me parecen dos obras espléndidas si no insiste demasiado en ellas y sabe dejarlas a punto. Díaz Pardo tambien ha pintado algo, muy poco, una figura recordada de su fábrica del Castro y hecho algunos dibujos. No tiene tiempo. Está en todo en la fábrica y está tratando de conseguir piezas nuevas. Por vosotros preguntan todos los amigos y en el caso de los españoles desean que vengan de vosotros buenas noticias porque alienta en ellos, aunque no lo confiesen, secretas esperanzas de retorno y pienso que en los argentinos se crea en ellos como una especie de conciencia de fracaso de su país para retener a las gentes que no buscan solamente bienes materiales. Todos, sin embargo, preguntan por igual con cariño por vosotros y se alegran de las noticias que les damos y que responden a las cartas. Nos alegramos de la decisión de Souto y celebramos la carta de ánimo que le enviaste.
A Ranelagh hemos vuelto muy poco. Llevamos un mes de huelga de ferrocarriles sin que lleve trazas de resolverse y dependemos, para ir, de algún amigo que quiera hacer un paseo hasta allí de ida y vuelta, para abrir las ventanas, ventilar la casa y estimular al señor Juan. Estos días conseguí el afiche de la exposición de arte románico de Santiago con la fotografía del rey David del pórtico de las Platerías. Me alegró mucho conseguirlo, pues copiando una y otra vez esa figura, con un compañero que murió muy joven, Mayer Méndez, creo que aprendí a dibujar. Antes de hacer apuntes de las torres de la catedral y de los campesinos de las ferias de los jueves.
Creo que no os doy demasiadas noticias de todos nosotros ni de Buenos Aires. La ciudad está igual que cuando os fuísteis. Más cara de precios y tan mal iluminada y sucia. Las gentes cada vez más desilusionadas. Esto es todo por hoy. Escribidnos.

Recibid el abrazo de todos los amigos y uno grande nuestro, de Maruja y mío, para los dos:

[Seoane]

1963-03-27
de Luís Seoane, a Simón Scheimberg
Basilea
Bos Aires
Transcrición

Transcripción da epistola de Luís Seoane, a Simón Scheimberg en 27/03/1963


Basilea, 27 de marzo de 1963

Dr. Simón Scheinberg
Buenos Aires

Mi querido amigo:

Hemos estado en estos días en cuatro ciudades suizas: Ginebra, Zurich, Winterthur y Basilea. Estamos ahora en esta última ciudad, la más agradable de las cuatro, la que mejor se hace querer y dentro de dos o tres días regresaremos a Ginebra, la más antipática para mi gusto y en la cual uno va distinguiendo el calvinismo en el rostro de sus habitantes, en general, unos rostros desabridos. Sin embargo, esta vez nos quedaremos más tiempo en esa ciudad. Se dice que en el siglo XVI Calvino estimuló a los orfebres para que en lugar de imágenes de santos y cálices hiciesen relojes. También cuentan que cuando quemaba a Miguel Servet, éste, entre llamas, le gritó algo así como: “Calvino, eres un miserable, un tacaño, quisiste ahorrarte leña en esta ocasión”. Es posible que el reformista fuese un genio de la economía, tal como la entienden algunos, que ahorrando leña a los condenados al fuego e impulsando la fabricación de relojes en lugar de obras de fantasía, imprimiese fisonomía y carácter práctico a las gentes. Una nariz es sólo para respirar y una boca para comer. Desconcierta que en Ginebra hubiese nacido Rousseau y hubiese vivido Voltaire. A Miguel Servet, quemado con leña, pudieron esculpirlo con tiempo la liga de librepensadores franceses con el gesto español furioso que tiene su estatua en París. Afortunadamente, en Ginebra, hay rostros de todas partes del mundo que hacen olvidar los ginebrinos, y por ellos, y por mis asuntos, nos quedamos de momento en esta ciudad para hacer desde ella viajes frecuentes a Zurich y a Basilea y tal vez a Milán. Hemos visto tres grandes exposiciones igualmente magníficas: de Jawlensky, en Ginebra; Jacques Villón, en Zurich, y de Paul Klee, en Basilea. La menor en cantidad, la de Paul Klee, reúne sesenta y dos obras. Me impresionó enormemente la de Jawlensky, del que ya conocía muchas obras, pero sus cabezas de la última época, de pequeño formato, repetidas como tema, pero creándose nuevos problemas de pintura, me pareció una lección espléndida para un pintor. Le vienen a uno al recuerdo, contemplándola, el carácter obsesivo de los íconos rusos e igual misticismo. Jawlensky en su último período es algo así como un San Juan de la Cruz en pintura. Pienso –otros lo pensaron antes– que sólo Rusia y España produjeron hasta ahora en Europa, temperamentos así de obsesionados, y de fanáticos por igual de claridad y tinieblas. Ni España ni Rusia ahorraron jamás la leña de los condenados, ni cambiaron, cuando la tuvieron, la fantasía por los relojes. Y, sin embargo, en mi caso estaré en Ginebra, no en otra parte, por si los relojes pueden ser útiles a los fines que me propongo. Los Museos de Basilea y Zurich han aumentado en estos últimos tres años con valiosas obras de arte contemporáneo. La última donación, la de un señor multimillonario, La Roche, dueño de una de las firmas más importantes de productos químicos, se está exponiendo actualmente en una de las grandes salas del museo y consta de 1 Picasso (ya había donado cuatro), 1 Juan Gris (anteriormente había donado 11), 11 Braque, 6 Le Courbusier, 20 Ozenfat, 7 Leger y 4 esculturas de Lipschitz, entre otros. El Museo de Basilea es una maravilla y se lo merece esta ciudad por su amor al arte. Estos días en la vidriera de una zapatería se exponen obras primitivas de arte popular australiano que colecciona su dueño y nosotros estamos parando en un hotel que tiene, solamente en su comedor, un Matisse, dos Roualt y una serie de litografías de Manessier, con un Buffet y otros autores. Todas obras originales y, en otras dependencias, Paul Klee, Bonnard y otros pintores, y obras de franceses, alemanes y suizos en los dormitorios. Tiene además una espléndida colección de piezas etruscas, dos grandes vitrinas en el comedor y una en el vestíbulo. El dueño del hotel va él mismo a excavar a Italia y las piezas que encuentra, algunas de valor incalculable por su originalidad, fueron descubiertas por él. Basilea es un centro de arte y fantasía. Lo fue con los alquimistas de la Edad Media, con Holbein que dejó aquí donde vivió gran parte de su obra y con los químicos actuales. Es una de las ciudades que prefirieron siempre los alemanes mejores cuando no podían respirar en su patria, Nietzche, Stefan George, y ahora, desde Hitler, Jaspers.
Refiriéndome a otras cuestiones, la prensa francesa Le Monde y L´Express se refieren con extensión a la polémica sobre literatura y arte en Rusia. L´Express trae en sus últimos números del 610 al 614, correspondientes a este mes de marzo, importantes revelaciones del poeta Evtovchenko sobre la actitud de escritores y artistas, y Le Monde por su parte la crónica de la polémica levantada en Francia en el P. con motivo de negarse los estudiantes afiliados a cualquier clase de autocrítica por considerarla hipócrita y negativa. Con respecto a Buenos Aires tuvimos noticias bastante buenas por este diario y negativa. Con respecto a Buenos Aires, tuvimos noticias bastante buenas por este diario de la actitud de la M. Creo que convendría leer el libro de Evtovchenko que acaba de salir en París, L´autobiographie précoce, además del de poemas Trois minutes de vérité.
Esto es, en general, un resumen de lo que vamos viendo. En cuanto a Buenos Aires, estaremos emocionados por las atenciones de todos los amigos.

Un gran abrazo para Aída, usted y los suyos y otro para los amigos comunes, a algunos de los cuales escribo también hoy, de

Seoane

[Manuscrito:] Nota: Esta carta fue escrita en Basilea hace unos días. La echamos al correo ahora en Ginebra. Las manchas de arriba del papel vienen desde la fábrica. No son salpicaduras de nuestra cena.

1963-05-09
de Luís Seoane, a Xosé Núñez Búa
Xenebra
Transcrición

Transcripción da epistola de Luís Seoane, a Xosé Núñez Búa en 09/05/1963


Ginebra, 9 de Mayo de 1963

En cuanto a la posible empresa pienso que podría ser un gran negocio y útil para fomentar en Galicia el trabajo artesano, evitando, además, la salida de gentes de oficio fuera del país. Se trataría fundamentalmente de la fabricación de muebles en serie y piezas únicas, y objetos en general de decoración en los que se aprovechase la habilidad de carpinteros, herreros, tallistas de la piedra y ceramistas, y tuviese como fundamento el arte popular gallego, y, naturalmente, el del resto de la península, pero siempre pensando que debe ser Galicia, por la madera, la piedra, los puertos, la gente, nosotros, etc., el centro de esta actividad. Galicia tuvo, por lo menos hasta el año 30, que sepa, aproximadamente, una industria del mueble, –Magariños en Santiago, Tizón en La Coruña– que se habían quedado haciendo un falso renacimiento y un falso barroco cuando imperaba el Art Nouveau en el mundo, pero que habían tenido su momento de esplendor. Cuando dejaron renacimiento y barroco se limitaron a copiar las revistas extranjeras. Yo conocí siendo estudiante en Santiago la revista de Londres The Studio, de arte y decoración, por uno de esos tallistas que estaba suscrito a ella y copiaba los estilos de muebles cuando se los encargaban. Se trata de hacer labor creadora y competir en el mercado internacional con Dinamarca y los países del Báltico, desde Galicia, buscando nuevas formas e inspirándose en el arte popular gallego y peninsular. Los plateros de Santiago continúan haciendo lo mismo que hace un siglo, por lo que yo vi, degenerando estilos pasados. No hay nada en azabache que pueda compararse con lo que se hizo en el siglo XV o XVI, y la pizarra no sirve en Galicia nada más que para techos. Se trata de aprovechar materiales populares gallegos y sacarles partido con arreglo al gusto de nuestra época. Se trata de hacer el mueble en serie, para el pequeño departamento del edificio colectivo de hoy, y el mueble singular para quien tenga gusto por el arte, los objetos artísticos y la decoración. Todo esto unido a los elementos de decoración del hogar y aún a los “souvenirs”. En Santiago hacen cucharillas para el café, de plata, exactamente igual que en Suiza, cambian casi únicamente en el motivo central de la decoración; donde el platero compostelano pone una urna del Apóstol, el suizo sitúa el emblema de un cantón o de una ciudad suiza. Los pequeños campesinos de madera tallados ahí no cambian, en el estilo, también de los suizos, sino en el traje. El negocio reside en parte notable en la originalidad y el gusto de las creaciones. Ceramistas como los de Celta en Padrón, o algunos de Vigo, han creído que cualquier artista puede servirles para decorar y crear. Así en cerámicas Celta han intervenido grandes artistas gallegos, escultores y pintores, Asorey, Castelao, que conocían muy bien su oficio pero no el de la cerámica y el destino que se daba a las obras que les encargaban. O remedaron el románico y el gótico como los Hernández de Vigo viviendo fuera de su tiempo. Cuando quisieron hacer otra cosa, cayeron en el diseño “modernista” de 1915, de Varela de Seijas en Blanco y Negro. Y sus temas, los de todos los artesanos actuales gallegos, los redujeron al Apóstol y a la ciudad de Santiago, en parte por ignorancia de Galicia, de su pasado artístico –el arte no lo hacen solamente los genios– y de su historia. En Vasco de Aponte o en el Padre Gándara, o en la prehistoria, se encuentran tantos posibles motivos decorativos como en la Compostelana o la Historia de Santiago de López Ferreiro. Se trata de buscar y de encontrar. En la vieja habitación campesina gallega puede encontrarse inspiración para mucho mueble de hoy, como en los yugos, las mantas, etc., para mucha decoración. Somos tan ricos en motivos como Dinamarca, Suecia o Finlandia, sin embargo solo éstos hasta sacaron partido de la cuchara y el tenedor de boj, labrado por campesinos en las noches de invierno o por los pastores, casi iguales o iguales a los gallegos, sabiendo adaptar a nuestra época y a nuestro estilo actual de vida las lecciones de practicidad del pasado.
Bueno, no sé que más decirte en mi carta. Pienso que todo esto puede ser origen de una gran empresa gallega. En Galicia está en estas cuestiones todo por hacer. Tanto por hacer que hasta las latas de sardinas en su presentación, que me perdone Valentín, creo que se lo dije, no pueden competir con las del resto de Europa. Y en nuestra civilización todo lo que quiera venderse debe convencer por los ojos en primer término. No sé si el genio de los países del Báltico se expresa ahora en literatura, pero lo que sé es que para el mundo se divulga en su mueble moderno y decoración. ¿Por qué no hemos de competir con estos países?

[Seoane]

1963-05-13
de Luís Seoane, a Enrique Azcoaga
Xenebra
Madrid
Transcrición

Transcripción da epistola de Luís Seoane, a Enrique Azcoaga en 13/05/1963


Ginebra, 13 de Mayo de 1963

Sr. D.
Enrique Azcoaga
Madrid

Mi querido amigo:

Estamos en Suíza desde hace dos meses viajando de una ciudad a otra pero instalados, momentáneamente, en Ginebra, hasta el mes que viene que iremos a París, donde solo estaremos unos días, antes de irnos a España que es donde realmente tenemos ganas de estar. Nos reunimos muy de vez en cuando con algunos españoles y argentinos que trabajan en organizaciones internacionales y más a menudo con Herrera Petere. Por Ginebra pasó Núñez Búa con quien paseamos de un lado al otro de la ciudad los dos días de su estancia en ésta y quien nos dió noticias tuyas. Continúo pensando en aquellos proyectos de ediciones de que hablamos en Buenos Aires para realizar en colaboración y también en alguna exposición en esa. Tienes que orientarme. Aquí gustan mucho mis cosas y creo que van a quedar organizadas para la próxima temporada dos o tres exposiciones entre Basilea y Zurich, no sé aún Ginebra, de grabados y óleos. Trabajé bastante en este último mes y tengo nuevos cuadros además de otros que haré que lleguen a Madrid o a Vigo alrededor de Julio. Ayer, domingo, ví en una vidriera el tomo de Seghers, de París, dedicado a la poesía española. Por los nombres que cita en la cubierta, la antología reúne poemas desde fragmentos del Cid hasta nuestros días y me pareció absolutamente arbitraria la selección. Es posible que tu ya lo conozcas. Todas estas ciudades están llenas de emigrantes españoles. Dicen que solamente en Ginebra hay 16.000, y por las calles se puede escuchar todos los acentos de España. Igual ocurre en Francia por las pequeñas ciudades de la Saboya, que recorrimos en estos últimos días. Vosotros debéis tener ya seguramente organizada vuestra vida. ¿Qué haces? ¿Se concretó alguno de los proyectos que tenías? Escríbenos unas letras, simplemente para decirnos si estáis contentos y cuales son vuestros planes. Si han variado o no. Si María se encuentra a gusto en Madrid y no lejos de Aragón, y si sentís alguna nostalgia de Buenos Aires. Maruja y yo no sentimos nada más que la lejanía de familiares y amigos. Estamos muy contentos en Europa. Las noticias que vienen de la Argentina no dan ganas de regresar. Núñez Búa se marcha creo que con ganas de volver a vivir en España. Escríbeme.
Un gran abrazo de Maruja y mío para María, para tí y los chicos. Otro fuerte para tí de:

[Seoane]

N/dirección es: 4-6 Rue du Lac. Ap. 59. Ginebra

1963-06-19
de Luís Seoane, a Simón Scheimberg
Madrid
Bos Aires
Transcrición

Transcripción da epistola de Luís Seoane, a Simón Scheimberg en 19/06/1963


Madrid, 19 de junio de 1963

Sr. Simón Scheinberg
Buenos Aires

Mi querido amigo:

Llevamos algo más de una semana en Madrid. No hemos visto casi nada ni, en general, a nadie que no fuese de nuestra familia. Hoy salieron para Barcelona Esther y Lipa. Con ellos estuvimos una mañana en El Escorial viendo las líneas severas de una arquitectura hecha de razón, contemplando, además, por breves instantes El carro de heno de El Bosco. Me acordé de un amigo que en su apasionamiento político encontraba tétrico este edificio y veía a su través lo negro de España. Confundía severidad y medida con otras cuestiones. España sorprende a las gentes y son los mismos españoles, a mi juicio, los principales creadores de mucha confusión y españolada. Nos hemos habituado como permanentes. Juzgamos a Carlos I o Felipe II, Trastámaras o Austrias, como personajes de hoy, sin calcular la época en que les tocó actuar. Se habla del temperamento de los españoles y se juzga por una de las caras de la moneda dejando de lado la otra cara, el canto, material, decoración, etc. El Escorial es para mí una de las obras más lógicas de la Península Ibérica, representativo además de uno de los períodos de su historia más absolutamente razonable, cuando todo se medía y legislaba haciendo que el cálculo fuese norma de Gobierno. España era entonces fría y flemática y eran otros europeos los que tenían la sangre caliente y voceaban. El fracaso económico cambió más tarde sangre y voces. La economía, todo el mundo lo sabe en nuestros días, altera el temperamento de los pueblos y de los hombres, cambia sus gritos y las virtudes o defectos de la sangre y de la herencia. La teoría de los reflejos es tanto como una ley biológica una ley económica. Cuando alguien dice toma a otro, por lo general, se le produce saliva en la boca. Toma y daca es un principio de economía. Pero me estoy perdiendo con todo esto. Lo que quiero decir es que me maravilló volver a ver El Escorial y juzgarlo pensando luego de lo visto unido a esa capacidad de medida un vigor que tiene algunas veces el español. Herrera, Velázquez, Cervantes, Juan de la Cruz... Y mucho más viéndolo con Esther y Lipa que saben observar muy bien y no se dejan desorientar por juicios precipitados. El Museo de Arte Contemporáneo, el único que vi hasta ahora, tiene a su entrada dos notables obras de escultura en piedra de un escultor gallego, Otero Besteiro, que figuran un cerdo y una vaca. Dentro una preciosa cabeza de caballo. Pero no tuve tiempo realmente a juzgar nada de lo poco que hasta ahora vi. Aquí me encontré con muchos parientes que hacía más de un cuarto de siglo que no veía, de todas las ideas y temperamentos, y con uno sobre todo, un tío mío que lleva el mismo tiempo que yo fuera de España, algo menos, que tiene 82 años y que regresó lleno de nostalgia para volverse para siempre seguramente a México. Estoy con ellos desde hace una semana. No hacemos nada más que hablar y comer. Lipa les contará.
Aquí alquilamos un pequeño departamento como centro de trabajo. Pienso pintar mucho. En Suiza, dejé un contrato en Ginebra con una galería que va a representar mis grabados, me encargaron un mural en Zurich para unas oficinas, que tendré que entregar en septiembre, y se expondrá pintura en Basilea, seguramente en otoño.
Esto es todo. Creo que conseguí bastante hasta ahora.

Un abrazo para todos los amigos comunes, para Aída, usted y los suyos, de Maruja y mío, los recordamos a todos. Y otro más grande de:

[Seoane]

1963-06-28
de Luís Seoane, a Sara Pagano
Madrid
Bos Aires
Transcrición

Transcripción da epistola de Luís Seoane, a Sara Pagano en 28/06/1963

Madrid, 28 de Junio de 1963

Sra. Sara B. de Pagano
Buenos Aires

Querida amiga:

Una carta muy breve para dos noticias tambien breves de nuestra vida. Estamos en Madrid desde hace veinte días. Estamos encantados de muchas cosas de la ciudad y del pueblo, y se confirma y agudiza nuestro desencanto y aversión de otras. La ciudad parece más próspera, asimismo las gentes, pero de cualquier manera esta prosperidad es, a nuestro juicio, un milagro de picaresca. En el Siglo de Oro los hidalgos hambrientos lucían su atuendo por las calles de las ciudades castellanas y exhibían entre sus labios un palillo de dientes como si de verdad se hubiesen dado el banquete con el que soñaban. Ese palillo de dientes es ahora general y las trampas son de una gran variedad. Tanta como jamás hubiesen soñado los autores de novelas picarescas del pasado. El pícaro Guzman de Alfarache conduce ahora un automóvil último modelo y tiene un televisor nuevo cada tres meses, pues, cada tres meses, la casa que primero se lo vendió a crédito se lo retira. El automóvil es ahora el palillo de dientes. Este es el caso de la pequeña burguesía. En el de las clases más modestas, las trampas son menores y más necesarias, pero tambien existen. Es una cadena de ingenio que no conozco donde nace y termina, aunque lo sospecho. La gente del pueblo es siempre amable y simpática y nosotros estamos encantados de estar aquí aunque solo sea por breve tiempo. Una mujer que vende lotería derrocha gracia por vendernos un billete y nosotros acabamos de comprárselo, más que por el posible y futuro premio por el instante de espléndida literatura que nos hace vivir. Y así el mozo de café, el empleado y el obrero a los que nos dirigimos por cualquier cuestión. Hasta ahora no hemos visto casi nada más que calles y pueblo. El Escorial y algún museo, pero, momentáneamente, es la calle lo que más nos atrae. Ya les escribiremos sobre todo esto con más calma. Mañana vamos a Salamanca donde estaremos dos días. Volveremos el lunes. La próxima semana marcharemos a Asturias y Galicia después.
Ahora, Sarita, quisiéramos pedirle un favor y es que me gire si es posible el dinero que pueda tener de los cobros de cuadros a La Coruña, a la siguiente dirección: Sr. Emilio Fernández (Para Luis Seoane). San Andrés 162. La Coruña. De modo que nos llegase en el transcurso del mes de julio. Sentimos molestarla con este problema, pero es seguro que vamos a tener necesidad de él. Dias pasados le escribí a Scheinberg y a Falcini. Hoy tambien le escribo a Sofovich, así iré haciéndolo a todos los amigos. Con Esther y Lipa pasamos dos espléndidos días en Madrid. Saludos a todos los amigos comunes en nuestro nombre. De todos nos acordamos. A Silvia, a Anita, Nélida, María, Petroni, etc. A todos un gran abrazo de Maruja y mío y otro de los dos para usted y los suyos:

[Seoane]

1963-07-07
de Luís Seoane, a Lorenzo Varela
Madrid
Bos Aires
Transcrición

Transcripción da epistola de Luís Seoane, a Lorenzo Varela en 07/07/1963


Madrid, 7 de julio de 1963
Sr. Lorenzo Varela
Buenos Aires

Querido Varela:

Estamos pasando unos día de calor impresionantes, Madrid es en estos días un horno y en esta caldera de Pedro Botero debo andar haciendo gestiones para que en la aduana de Port-Bou dejen pasar mis cuadros, aunque solamente sea en tránsito. Ya está conseguido. Hoy a la noche partimos para Gijón y luego iremos a Galicia. He visto bastante gente a pesar de que no es nada buena la época del año, pues muchos están de vacaciones. Madrid está hermoso descontando el calor y sumando noches, y el pueblo continúa siendo esa maravilla a la que uno desea integrarse. Pero todo esto es para escribirlo en cartas más largas sin otras noticias. Ahora van éstas:
Se está celebrando el cuarto centenario de la fundación de El Escorial que se incluye en el plan turístico de Festivales de España. La conmemoración del cuarto centenario de la obra de Juan de Herrera, aparte de los discursos oficiales y ceremonias religiosas, ofrece al público representaciones nocturnas de música, danza, teatro, entre los cuales se destaca la actuación del bailarín Antonio y su compañía de ballet en el Patio de los Reyes. Se anuncia, para dentro de pocos días, la representación de la obra de Calderón de la Barca La cena del Real Baltasar por la compañía de Lope de Vega de Madrid.
En Barcelona, se celebra en la Galería Gaspar una nueva exposición de grabados al linóleum de Pablo Picasso, que como la anterior de ese procedimiento está obteniendo extraordinario éxito. Cada exposición de Picasso que se realiza en cualquier ciudad española se acompaña de un éxito popular como no conoció jamás pintor alguno y en el que el público premia la lealtad del artista a su pueblo. Ocurrió con la gran exposición de grabado celebrada en Madrid en el Museo de Arte Contemporáneo en la temporada anterior, con las varias exposiciones celebradas en Barcelona en los últimos años y con la de cerámica en Málaga, su ciudad natal, donde además los críticos de arte reunidos en congreso, lograron colocar casi sorpresivamente una placa dedicada al gran pintor en la casa donde nació.
La Editorial Arión de Madrid publicó recientemente tres valiosos volúmenes de Julio Caro Baroja con el título de Los judíos en la España moderna y contemporánea, aporte valioso a la historia española que se señala como de igual importancia que los ensayos históricos de Américo Castro y a través de los cuales se significa la honda raigambre de España de ese sector de su pueblo, finalmente integrado a éste. Se trata de una obra muy valiosa en los cuales Caro Baroja deduce conclusiones muy afines a las de Américo Castro, luego de estudiar más de diez años los archivos españoles, y que deberían servir de advertencia a esos antisemitas de apellido español que de vez en cuando surgen en Buenos Aires.
En Dieppe, Francia, se celebra actualmente una importante exposición de Georges Rouault. Rouault el terrible es el título de una nota sobre el gran pintor fallecido octogenario hace muy pocos años, amigo de Leon Bloy y de Suarès, admirador de ellos al mismo tiempo que de Baudelaire y Huysmans. Los críticos afirman con motivo de esta exposición su arte grave y religioso está unido en su intención al de los grandes pintores españoles.
Jorge de Oteiza, el escultor vasco que residió largo tiempo en Buenos Aires que en 1957 obtuvo el Gran Premio de escultura en la Bienal de San Pablo, y en 1960, junto con el arquitecto Puig, ganó el concurso internacional de Montevideo para erigir un monumento a Batlle, acaba de publicar en San Sebastián un libro titulado Quosque tandem..! Libro desordenado al mismo tiempo que valioso documento humano, donde se hacen afirmaciones como ésta: “Lo que hoy contemplamos en galería y revistas, casi en su totalidad, es la producción secundaria y tardía de un inconformismo, de una pintura gesto (arte-acción) ya academizada en feria de muecas y caricaturas”.
Esto es todo por hoy. Seguramente, tendré que echar esta carta en Gijón, de modo que volverá a Madrid antes de llegarte a Buenos Aires. Estuve en Salamanca pasando tres días. Me hubiese gustado vivir allí, tomar café todas las tardes en la Playa Mayor y pasearme algún día que otro de la semana por las orillas de Tormes, pero ésa es una vida que solo pueden gozar en esa ciudad funcionarios y catedráticos. Un gran abrazo para Marika y para ti de Maruja y mío:

[Seoane]

1963-08-09
de Luís Seoane, a Simón Scheimberg
O Castro de Samoedo
Bos Aires
Transcrición

Transcripción da epistola de Luís Seoane, a Simón Scheimberg en 09/08/1963

El Castro, 9 de agosto de 1963

Dr. Simón Scheinberg
Buenos Aires

Mi querido amigo:

Estoy en deuda con usted y con todos los amigos. Desde hace bastantes semanas no escribo a nadie, y no es que me falten novedades que transmitir, pero es que más bien prefiero, cuando llegue el momento, hablar de ellas. Existen ocasiones en que no se debe o no se puede, según se vea, escribir. Estoy muy contento en Galicia. Estoy en mi salsa como quien dice y pasmado, como hoy mismo le escribo a Varela, pasmado una vez más del paisaje que me rodea. Una leyenda gallega, que tiene su correspondiente irlandesa como ocurre con mucha sabiduría popular de este país, expresa que hace muchos siglos un monje salió de su convento hacia el bosque vecino para meditar. Llegando al bosque se distrajo con el canto de un pájaro y quedó encantado por su música durante doscientos o trescientos años. Cuando regresó al monasterio, el prior y los frailes eran otros y había cambiado la arquitectura del edificio. Había transcurrido el tiempo que duró el encantamiento y cuando despertó sólo habían cambiado los hombres y lo que éstos hacen. El paisaje y él habían permanecido eternos e iguales. El monje era san Ero de Armenteiro, un santo gallego no aceptado, que sepa yo, por el Vaticano, como muchos santos de esta tierra, vagabundos, o muy estáticos y románicos como era él, pero están en las leyendas o venera el pueblo. Santos que sólo pueden percibirse en el cielo neblinoso de Galicia. El pájaro fue un ruiseñor y el monasterio de Armenteira existe aún, incorporado, éste sí, al santoral de los monumentos oficiales. Yo estoy encantado como el personaje legendario, pero del canto del paisaje me despiertan a menudo cuestiones de índole real. Pero no es momento de hablar de ellas. Galicia continúa siendo para nosotros una maravilla y más en este verano de lluvias finas y nieblas que convierten en fantasmal el paisaje de las montañas y del mar. Estamos en casa de Díaz Pardo, al lado de la nueva planta que acaba de inaugurar de su fábrica de porcelana y a doce o trece kilómetros de La Coruña. Apenas hemos visto familiares, tan a gusto nos encontramos entre ellos, los amigos, y las gentes del pueblo que les rodea. He trabajado algo. Estos días sale de una imprenta coruñesa un álbum de grabados en madera titulado El toro júbilo, un remoto tema ibérico de Castilla la Vieja, salvaje y pagano como son en general los temas de Castilla, pero que se celebra anualmente. Al san Ero de Galicia algún gallego humorista le buscó correspondiente castellano. Salió el monje de un convento, se dispuso a andar por la llanura de su país meditando y, en un árbol solitario, abrasado por el sol, –allí no había bosque– cantó un pájaro perdido. El monje distraído en su meditación, colérico, levantó una piedra del suelo y mató un pájaro para continuar orando o meditando. Con la versión del fraile castellano se establece la división de caracteres entre Galicia y Castilla. El toro júbilo es una fiesta que corresponde a la Prehistoria. Los campesinos sujetan un toro bravo, cubren su cuerpo de barro y ponen brea a los cuernos que se encienden con fuego. Empavorecido el toro corre por la noche castellana ahuyentando con las llamas los malos espíritus, las brujas, o convocando no sé cuales seres misteriosos. Nos hubiese gustado coincidir aquí con los amigos personales de Buenos Aires. Hubiésemos visto juntos montañas, bosques, mar, y hubiésemos traído a la memoria antiguas leyendas gallegas. Ahora los ingenieros acaban de anegar la laguna Antela, para no sé qué beneficio hidroeléctrico y con ella se anegó la leyenda de la ciudad hundida sobre cuyos techos y campanarios cruzaban peces negros, y desaparecieron innumerables caballeros del rey Arturo que allí se habían convertido en mosquitos.
Perdóneme esta carta bastante disparatada, la leyenda es un refugio y éste es un país maravilloso propicio a ellas. Envíenme noticias de ésa. De los amigos, de arte, de la situación general. Estamos ansiosos de ellas. Le escribí a Sofovich y no me contestó porque le falta tiempo, o no me llegaron sus cartas. Yo estaré aquí hasta el primero de septiembre, luego regresaré a Madrid. A Falcini le escribiré mañana y a los otros amigos.

Un gran abrazo para Aída, usted y los suyos de Maruja y mío. Les recordamos siempre.

Seoane

1963-09-14
de Luís Seoane, a Lipa Burd, a Esther Burd
A Coruña
Bos Aires
Transcrición

Transcripción da epistola de Luís Seoane, a Lipa Burd, a Esther Burd en 14/09/1963

La Coruña, 14 de setiembre de 1963

Queridos Esther y Lipa:

Hace tres meses o algo así que no sabemos nada de vosotros, en parte, creo, que por culpa mía. Desde hace casi dos meses estamos en La Coruña y no queremos deciros nada de lo contentos que estamos de estar aquí este verano de lluvia, casi invierno, a orillas de su espléndido mar. Trabajé mucho. Hice dos álbumes de grabados en madera y por estos días está abierta una exposición en una vieja entidad coruñesa, la Asociación de Artistas, con un éxito completo. Mucha gente me recuerda y me hacen llegar su adhesión y el día que se inauguró vinieron gentes de toda Galicia convirtiéndose en un gran acto que no puedo definir pero del que hablaremos personalmente. La prensa se comportó valientemente y se nutrió de artículos cargados de intención sobre la muestra y sobre mí. Esto es algo de lo que por ahora puedo contaros. Díaz Pardo me prestó un espléndido estudio que tiene en su fábrica de porcelanas y en él trabajo todo lo que puedo. Pinté algo, no mucho, pues en noviembre realizo otra exposición en Madrid. Me gustaría que coincidiese con algún viaje vuestro. Encontramos a Galicia maravillosa, teníamos hambre de ella, de la venerable tradición de su existencia, de los dos mil años de su historia conocida. Nos gusta pasear por sus ciudades que no tienen fecha de nacimiento, pues son casi todas anteriores a nuestra era, que fueron destruídas muchas veces y otras tantas renacieron, y por las que fueron vencedores y vencidos tantos pueblos de occidente desde los vikingos, o de oriente, desde los fenicios y romanos. En ellas vive un pueblo viejo, mezcla de muchas sangres también antiguas, sabio como lo son todos los pueblos viejos, sufrido y paciente como lo es la vejez, pero en el que nuevamente renace la esperanza. Hace pocos días fuimos a una ermita cercana a El Ferrol, Santa María de Chamorro, la ermita se fundó sobre un supuesto milagro de la Virgen –la Virgen quedó dormida sobre una roca y quedó la huella de su cuerpo estampada en ella, eso nos dijo el sacristán– pero la roca debió haber sido antes objeto de veneración pagana, como otras rocas de Galicia, como los árboles y las fuentes, y la iglesia aprovechó esa veneración para fundamentar el milagro. Pero desde esa ermita situada en lo alto de una montaña, lo que vimos fué un milagro de paisaje, las cuatro rías que componen el mar de los Artabros, las tres ciudades extendiéndose en ellas; La Coruña, El Ferrol, Betanzos y muchas aldeas y villas, y el mar y las montañas. Un paisaje como creo deben encontrarse muy pocos en el mundo, pues desde allí veíamos esas tres ciudades y las aldeas y los bosques y las tierras labradas, y los montes con sus malezas y el mar y el cielo, con la más considerable variedad de verdes y amarillos, de grises y azules. No puedo describirlo. Es imposible. Con todo, sin embargo, tenemos nostalgias de vosotros y de todos los amigos. Algo quiero deciros, aquella conversación absurda con el escultor de Madrid en casa de Azcoaga, no responde a ninguna realidad. Al contrario, existe una comprensión extraordinaria, sobre todo entre lo más jóvenes, para quienes están fuera, aunque no sepan, como no saben, nada o casi nada de ellos.
Os ruego nos escribáis alguna carta. Necesitamos noticias de los amigos. Hace un mes o más que no recibimos carta de nadie. Marcharemos a Madrid a finales de este mes. Un abrazo para todos los amigos comunes y uno muy fuerte de Maruja y mío para los dos:

[Seoane]

1965-08-12
de Alberto Vilanova, a Luís Seoane
Bahía Blanca
Transcrición

Transcripción da epistola de Alberto Vilanova, a Luís Seoane en 12/08/1965

Bahía Branca, 12 de agosto de 1965

Amigo Luis:

Ehí che mando o artigo pra revista. Pensaba faguer outro encol do sesquicenteario da morte de Porlier ou do bicenteario da fundación da Academia de Agricultura de Galiza, mais salíanme moi longos, e tendo en conta que o próximo número terá que estar adicado principalmente ás Xornadas Galegas, preferín faguelo curto.
Ademais estou pouco pra istes mesteres, pois tiven unha brutal contrariedade na Universidá, pois nomeáronme Rector do Colexio adscripto de Río Gallegos e teño que trasladarme alí, onde pasarei probabelmente o que resta de ano, co que o meu desexo de entregar o libro no mes de outubre sofre un golpe cáseque mortal, polo que teño que acabalo prescindindo de novas aportacións que estimaba indispensábeles. Xa te podrás maxinar canto me entristurou e desespera iste novo bodrio que me botaron a costas. En fin, gaxes do oficio.
Xa te tendrei ao tanto diste choio malaventurado.

Unha forte aperta do teu invariábel amigo

A. Vilanova

1966-12-26
de Luís Falcini, a Luís Seoane
Bos Aires
Madrid
Transcrición

Transcripción da epistola de Luís Falcini, a Luís Seoane en 26/12/1966


Buenos Aires, 26 Diciembre 1966

Señor Luis Seoane
Madrid

Mi querido amigo:

Su hermosa carta de París, fechada 13-12-66, llegó en momentos difíciles para nosotros. Días antes, el 10 de diciembre, perdimos al hijo; después de una larga dolencia y una penosa intervención quirúrgica, un cáncer generalizado se lo llevó, cuando pensábamos que se recuperaba.
Sus cartas del París de Picasso, con la evocación de mis primeros amores con la escultura, confirmándolos, me hizo bien:
La terrible imagen de Rotterdam devastada de Zadkine, la figuración más impresionante de este gran escultor, tan vinculado a cierta escultura gótica y tan saqueado hoy por tantos escultorcitos que pretenden explotar sus soluciones, sin recordarlo. Comparto su impresión y su juicio, Seoane. Lo mismo le digo de la obra total de Barlach. Ignoro aún El ángel de los muertos de Colonia. De Kathe Kollwitz conocía la escultura monumental Los padres de duelo, cuya realización escultórica me impresionó, sin saber que recordaba al hijo muerto en la guerra. Tampoco sabía que Barlach y Kollwitz fueron compañeros de lucha. Las imágenes del dolor humano de Nuestra señora de las ruinas, como la de La cruz de la peste, todas forman un rosario de obras comprometidas por su significación al extremo de su carta me estimula para el trabajo. Tuvo usted Seoane en esta carta el acierto psicológico que yo necesitaba.
Además, su entusiasmo ante lo que va descubriendo en su deambular por el arte del presente y del pasado es muy comunicativo, máxime frente a la exposición de Picasso. Todavía se expone, en Di Tella, 150 grabados del monstruo sagrado, todos de la colección Leirís¿? . Es una muestra impresionante. En estos momentos estamos gestionando la muestra en Bs. As. de los óleos de Picasso que están en Leningrado, di Tella se haría cargo de los gastos.
1966 será y es el año de Picasso, veremos si él autoriza el préstamo de las obras. Yo lo tendré al tanto de las gestiones.
Todavía no me llegó el almanaque con las reproducciones de Barlach que desde ya le agradezco con un gran abrazo para ustedes dos, los mejores votos para 1967.

Falcini

PD: Sus cartas van circulando entre los amigos.

F.

1967-02-11
de Luís Seoane, a Enrique Azcoaga
Madrid
Transcrición

Transcripción da epistola de Luís Seoane, a Enrique Azcoaga en 11/02/1967

[Manuscrito:] Para Azcoaga: reportaje
[Manuscrito:] Madrid. 11-II-67

El arte mural contribuye a la arquitectura. Esto es algo de lo que siempre se habló mucho, por lo menos en lo que va de siglo, y no se hizo demasiado. Se hicieron en todas partes de América y Europa congresos y coloquios sobre arte mural e integración de las artes, pero parecen haber servido de muy poco. Los arquitectos y constructores en general, a la hora de los proyectos, parecen olvidarse de las hermosas teorías sostenidas por ellos referentes a integración de las artes y en el mejor de los casos cuentan con el pintor y el escultor a último momento como recurso para resolver el problema de un vestíbulo, de una pared. Sin embargo el escultor y el pintor debieran estar presentes desde el comienzo mismo, cuando se pergeñan los anteproyectos. De esto se quejaron, hace mucho, Leger y Henry Moore, artistas con vocación de muralistas y que en este género realizaron grandes obras. Por mi parte asistí como espontáneo curioso a un congreso de integración de las artes que se celebró en Londres en 1949, donde intervenían Herbert Read y Henry Moore y donde se repitieron, con los mismo[s] argumentos que se habían dicho en un congreso anterior de París, en el que intervino Le Corbussier, no recuerdo si provocado por éste, y se dijeron más tarde en otros congresos. El pintor y el escultor, los dos o uno de ellos al menos, deben estudiar con el arquitecto los problemas de arte mural, de ornamento, desde el comienzo mismo del proyecto. En muchas etapas de la obra puede surgir la posibilidad de intervención del artista y la naturaleza que rodea al solar y la luz pueden ser ayudantes importantes de su labor. Otra cuestión es encargar la obra a último momento para una pared o un espacio que, en los comienzos, no se había pensado utilizar con ninguna obra de arte. Sobre fue publiqué un ensayo en la Revista de la Universidad de Buenos Aires hace unos tres o cuatro años. Lo escribí a solicitud de su director, José Luis Romero, y valido de la experiencia propia luego de haber hecho numerosos murales con distintos procedimientos. Porque, otra cuestión es ésta, la de los procedimientos a usarse. No se trata de pintura y escultura sino de la utilización de otras artesanías como se hizo en distintas épocas, pero sobre todo con el manierismo y el barroco, las más brillantes, a mi juicio, en la Edad Moderna. Y como se había hecho antes, en Egipto, en Grecia, con el románico y con el gótico. El pintor y el escultor estuvieron presentes orientando al constructor cuando no existían verdaderas especialidades tituladas para la erección de un edificio. En Méjico y en España, he visto verdaderas “herejías” de “desintegración de las artes”, palacios y monasterios que constituyen importantísimas obras arquitectónicas donde el pintor no fue capaz de respetar la arquitectura en su afán de expresarse únicamente como pintor, de acuerdo a temas y no relaciones formales. Tambien he visto como arquitectos, verdaderamente irresponsables en éstas cuestiones, encargan murales a pintores de caballete, a ilustradores, para realizar una pared y así se pueden ver numerosos disparates que en lugar de acrecentar la belleza en las ciudades, la disminuyen. La obra mural debe respetar el edificio y la naturaleza que lo rodea. Hay que volver, además, como en la Edad Media, a trabajar con los materiales. En esa edad el Maestro, el arquitecto, tenía unas ideas generales que expresaba en geometría, luego los artesanos humanizaban contribuyendo con su arte e iniciativa, las obras monumentales. Se trabajaba más con la intuición y se sabía que un edificio se enseña y se pueden conceder títulos, como una ciencia, pero que nadie puede enseñar a nadie a ser artista. Sobre éstos expresó razonamientos muy hondos el gran arquitecto Wright, que nunca quiso enseñar. Pienso, pues, que hay que integrar las artes en arquitectura uniendo intuiciones y despojándose arquitectos y artistas de los títulos para poder colaborar.

[Seoane]

1967-02-15
de Luís Falcini, a Luís Seoane
Bos Aires
Madrid
Transcrición

Transcripción da epistola de Luís Falcini, a Luís Seoane en 15/02/1967


Buenos Aires, Febrero 15 de 1967

Señor
Luis Seoane
Madrid

Querido amigo:

Recibimos vuestras cordiales expresiones, que agradecemos mucho a Maruja y a Usted.
Precediendo a sus afectuosas palabras, me llegó el calendario con reproducciones de esculturas de Barlach, el escultor alemán cuya humanidad ganó mi admiración desde los comienzos de mi larga autodidacia de escultor, de artista.
Siempre me impresionó, en su escultura, el drama que la agitaba, a través de sus originales expresiones artísticas.
Las esculturas que reproduce el calendario alemán confirman mi entusiasmo cuando conocí su obra, en piezas mas dramáticas, más aún de las reproducidas aquí.
Gracias, de nuevo, por el buen recuerdo.
Su carta de España me alcanzó mientras leía el cuarto tomo de las memorias de Erhenburg: La Nuit Tombe. Sus recuerdos de España, de las virtudes del pueblo español, son tan sentidos, tan entrañables, que comunican su amor a la condición humana de la gente con la cual alternó y vivió en las buenas y en las malas. Qué exaltación del poeta y del hombre MACHADO.
Mientras tanto, nos llegan noticias de lo ocurrido en Baeza; de lo ocurrido con María Pineda, y de lo actual... y de la consagración del poeta a través de Pablo Serrano.
Hace unas noches nos reunimos en casa de Scheimberg para enterarnos del gran homenaje de Francia a Picasso, en el hermoso catálogo que Ud. le envió. Con nosotros estaban Sima e Isaac Kornblith y Bernardo Waisman. Pero es un catálogo para ver detenidamente.
Aquiles Badi, recordando mi amor de Florencia, me envió por unos amigos una publicación de reciente aparición:
Firenze–I giorni del Diluvio que es una nueva versión de Apocalipsis, lleno de reconocimiento a la solidaridad, la fraternidad del pueblo florentino.
De Aquí, poco de bueno. La crisis hace viajar a todos. Deseamos que Uds. vivan lo positivo de lo que ven y saben.

Los abrazan Germaine y este su amigo que lo hace trabajando fuerte, enriqueciéndose en su pensamiento y en su producción. De cuyos frutos no hemos de tardar en ver, con Uds.

Falcini

1967-03-04
de Xosé Núñez Búa, a Luís Seoane
Transcrición

Transcripción da epistola de Xosé Núñez Búa, a Luís Seoane en 04/03/1967


4/3/67

Querido Luis:

Con ise articuliño daraste conta da razón pol-a que non contestei axiña á tua carta. Onte regresei de Bs As., do sanatorio Antártida, onde estiven 11 días. Parez que a hernia vai a quedar acochada. Agora, con Laxeiro, Cuadrado, Abraira, etc., etc., vamos a facer a Sociedad de los excollombaos galaicos. Se cadra gañamos os eleiciós do C[entro] G[allego]. Xa sei que víchedes á miña xente. Eu teño mentes de ir a Europa en maio. Veremos como ando de folgos e de cartos. Ises brutotes do derradeiro Correo contra o teu sucesor debe ser cousa de Prada. Voulle a decir que reproduza ise artigo de Guieiros. É o que ti me deras pra El Día e que alí lle paresceu moi político, pol-o visto, según me dixo Canabal. As eleiciós do C. G., ausente e “calado” Villa, gañaronas Andrade e Vidrierita, que visitaron un por un ós amigos e clientes de Pepe cunha carta amañada por iles. O segredo estaba na enemiga de Pepe pra Prado e os Pérez, donos con Reboreda de “Galicia”. A ausenza forzosa e o silencio, supoño que querido, de Pepe, deixoulle o camiño ceibe a Andrade e Vidriera, e Mourente gañou por 130 votos. As maniobras dos mandatarios de Villa deulle uns 2.000. Pepe voltou; dise nemigo de Mourente, eu non dubido; pro está calado, non pode e non quer desautorizar ós seus “mandatarios”. En fin, eu nin falar quero de todas istas porcalladas. Mandeille un artigo pra ti a Míguez. Pra Maruja e pra ti apertas tensas.

Pepe


[Anexo.]

[Artigo de Luis Seoane, “El pensamiento de Castelao”. Guieiro, sección “O pensamento galego”, p. 5. Anotación manuscrita: Nbre 1966]

El pensamiento de Castelao

por Luis Seoane

(Especial para GUIEIROS)

En París acaba de publicarse una antología del pensamiento vivo de Castelao, El pensamiento político de Castelao, realizada por el joven escritor coruñés Alberto Míguez sobre el libro publicado hace años en Buenos Aires, reeditado hace poco, “Sempre en Galiza”. Le precede un acabado estudio sobre la ilustre personalidad del escritor, artista y político gallego, del mismo antologista, en la que destaca el aspecto universal, peninsular, revolucionario, del pensamiento de Castelao generalmente interpretado como simplemente destinado a la consecución de una Galicia modificada administrativamente, autónoma en algunos aspectos de esa posible administración vigilada por un poder central y detenida en el tiempo, en su presente, en cuanto a su economía y vida social. La culpa de esta interpretación del ideario de Castelao la tienen, en general, sus mismos admiradores, más preocupados por reformas formales en cuanto a Galicia, administrativas dijimos, que por una verdadera transformación capaz de hacer olvidar la estructura medieval, anacrónica en bastantes aspectos, que fundamenten su actual realidad. En la emigración sólo parece recordarse de Galicia lo que constituye su aspecto idílico, las suaves montañas, los verdes valles, los alegres bosques y la extensa puntilla que forman la[s] rías en casi toda su costa, dejando que el mar disuelva sus espumas en las playas y entre las rocas. Pero nadie parece recordar el otro paisaje, el de los precipicios montañeses, el del mar de tormentas y naufragios, el de los bosques oscuros que guarecen al jabalí y al lobo, el de las nieves inhóspitas y de las interminables lluvias. Castelao vio también este paisaje y su correspondencia humana. Asistió, en el límite de su juventud, a los levantamientos campesinos que agitaron Galicia hace cincuenta años, con su rosario de muertos en refriegas con la Guardia Civil, en Nebra, en Sofán, en Narón... De aquellos años, (1916, 1917, 1918), son los dibujos que recoge en el álbum “Nós”, con los que incita a la rebelión. Un dibujo que representa a un campesino pensativo, con la cabeza apoyada sobre los brazos cruzados sobre un gran hacha, expresa la siguiente reflexión: “Y que su brazo solamente sirva para abatir árboles...” En una estampa tierna, como muchas de él en las que gustaba dibujar niños, dos huérfanos, o tal nos parecen, en el camino de la iglesia que se anuncia por un alto ciprés, expresan en la leyenda: “¡Un Padrenuestro por los que murieron en Sofán!”. Es este un dibujo anterior, en el orden del álbum, al de una campesina que reza rodeada de sus tres hijos para que Dios los libre de la justicia. Coinciden estos dibujos con los años de las rebeliones campesinas gallegas, surgidas esporádicamente y como reacción a abusos comarcales, independientes unos de otros, no sujetos a una organización que las abarcase a todas, y a la crisis en algunos países americanos donde habitaban numerosos emigrantes gallegos que hace que Castelao reflexione, también en dibujos, sobre el triste destino del emigrante. En el prólogo de su álbum “Nós”, el artista afirma: “Yo no quise cantar la delicia de nuestras fiestas, ni la hartura de los casamientos, sino las tremendas angustias de cada día de los labradores y marineros”, añadiendo: “Algunos espíritus sensibles que lloran por la melancolía de los tangos y de los fados, encontraron desmedido este dolor de mis estampas; otros espíritus inertes vieron poco patriotismo en el afán de ser verdadero”. Pues bien, este Castelao fuertemente emparentado en su intención con los dibujantes franceses de “L’assiette au beurre”, pero en general menos demagógico que éstos y más rebelde en la calidad de su dibujo, familiarizado aquellos años con el modernismo de Munich, va resumiendo su pensamiento con respecto a la renovación política y social de Galicia. De ellos se nutre tanto como “Sempre en Galiza”, la enorme cantidad de leyendas posteriores a sus otros dibujos publicados en la prensa gallega y los casi finales, en su obra de artista gráfico, de los álbumes de la guerra. A ellos hay que atender en primer término cuando se trata de establecer el pensamiento social del artista, tan hondo como su pensamiento político. Su galleguismo no consisitía en dotar a Galicia de un nuevo ornamento administrativo capaz de satisfacer a una minoría que, en sus preocupaciones de todo tipo, no difiere demasiado de las que poseen los que detentan poder en la sociedad gallega actual. Consistía en mucho más, y eso es lo que ven en la actualidad los jóvenes gallegos como Alberto Míguez. Castelao sabía de la existencia de esa Galicia idílica a que antes nos referimos, pero no podía gozarla por la presencia constante de esa otra a que se refiere en el prólogo de “Nós” y que, medio siglo después de publicado este álbum, no se ha modificado demasiado.

1967-04-14
de Luís Seoane, a William Shand
Madrid
Nova York
Bos Aires
Transcrición

Transcripción da epistola de Luís Seoane, a William Shand en 14/04/1967


Madrid, 14 de abril de 1967

Sres. Susana y William Shand
Buenos Aires

Mis queridos amigos:

Hoy es 14 de abril, mañana seguramente echaré esta carta al correo, pero tengo que decirle a un amigo de alguna manera que hoy es un día que los españoles debieran festejar y que, sin embargo, al parecer, muy pocos de ellos recuerdan. Hoy hace 36 años se proclamó la Segunda República en España. Fue un día de fiesta como recuerdo muy pocos. Quizá la liberación de París, o el día 28 de junio de 1936, cuando Galicia celebró el triunfo de su plebiscito por la Autonomía. En este día en los montes de Galicia, se encendieron hogueras conmemorativas y las gaitas, con tambores y bombos, desfilaban en grupos por las calles. El pueblo acrecentaba con leña las llamaradas de las hogueras y las gentes iban y venían abrazándose. Todo aquel fuego de las montañas parecía encendido para quemar en él todo el mal pasado y todos los rencores históricos. Era como un fuego de San Juan que preservase a Galicia de futuras brujas centralistas. Aquella fue una fecha alegre que se extendió a poco menos de un mes. La otra, la que hoy debiera conmemorarse, duró unos pocos meses más de cinco años. Yo era un joven estudiante que había conocido ya la persecución y que había aprendido a repasar mis libros de texto y mis apuntes entre huelgas. El día 14 de abril salimos en columna de la Universidad donde nos concentramos obreros y estudiantes, hacia el edificio de correos en el centro de la ciudad y juntos izamos la bandera tricolor. Fuimos un compañero estudiante de medicina y yo, estudiante de derecho, quienes primero la izamos. La ciudad fue Santiago de Compostela, una ciudad maravillosa, pero levítica de donde procede parte de mi familia, y las mujeres envueltas en grandes mantos negros con el rosario en la mano y el libro de rezos se hacían cruces. Veían en nosotros al diablo. Las que se llaman fuerzas vivas no daban señales de vida. Los guardianes del orden estaban desorientados. No podían imaginarse cambio alguno y veían en los triunfadores a los que ellos suponían delincuentes de ayer. Algunos habían sido duros e injustos con nosotros. Pero estábamos alegres y dispuestos a olvidarlo todo, y si ahora pienso que si en aquella fecha no lo abrazamos, era por que ellos de alguna manera se sentían culpables y nosotros, aún en nuestra alegría aún perdonándolos, los sabíamos tales. Mucha gente que hoy anda por la calle debió sentir entonces lo mismo que yo, pero no encuentro en gesto alguno una señal de que con esta gente de mi edad que hoy veo en Madrid hubiese habido un día de comunión, de alegría y esperanza común. Miro a los ojos de todos, y nada. Tienen los ojos de un día cualquiera. Siento una enorme pena por aquel sueño colectivo perdido, por tantos años inútiles, o que así me lo parecen y así se lo escribo a ustedes, a quienes me había propuesto escribirles sobre otras cuestiones. Pero, ¿qué museo, obra de arte, monumento arquitectónico, puede alcanzar la grandeza de todo un pueblo cantando un himno, festejando un triunfo realmente popular, conmemorando pacíficamente un porvenir que se espera, de felicidad? Yo no he podido volver a ver jamás un espectáculo como aquel de las montañas que rodean La Coruña con las hogueras encendidas en sus cimas cuando ya la noche había envuelto la ciudad, el 28 de junio de 1936, ni a tantos hombres y mujeres cantando por las calles de 14 de abril de cinco años antes. ¿Quién puede pintar esto? ¿Quién puede describirlo en su grandeza habiéndolo vivido? Ya lo sabemos, La guerra y la paz se escribe siempre mucho después. Quizá dentro de medio siglo o más surja La guerra y la paz, o La Ilíada. Hasta ahora sólo se pueden relatar recuerdos. Esta nostalgia de hoy, un día de lluvia en Madrid que debiera ser de sol y de fiesta, se lo brindo a ustedes. Han pasado muchos años y parece que nadie es feliz ni tienen esperanzas. Me parece notar, sin embargo, que hay menos viejas vestidas de negros que pasan las cuentas del rosario por la calle. Escríbanme.

Un gran abrazo de Maruja y mío para los dos, para Bernardo y los amigos:

[Seoane]

Nota: Después del 10 de mayo estaremos en Asturias en casa de mi hermana, escriban a: Luis Eguiburu (Para Luis Seoane)
La Calzada (Farmacia)
Gijón. España.
Y a principios de junio en La Coruña a: Luis Seoane
Cerámicas del Castro
Osedo. Sada
La Coruña. España

1967-05-11
de Sara Pagano, a Luís Seoane, a Maruxa Seoane
Transcrición

Transcripción da epistola de Sara Pagano, a Luís Seoane, a Maruxa Seoane en 11/05/1967


Mayo, 11, 1967

Queridos Maruja y Luis Seoane:

Desde México y luego de Nueva York, les envié sendas tarjetas para saludarlos y comunicarles el insólito viaje que realizamos Silvia y yo. Y digo insólito porque lo decidí en menos de 48 horas.
Silvia viajaba con su hermano y cuñada; el itinerario me tentó y sin pensarlo demasiado me largué. A último momento Henry, Raquel tuvieron que desistir de viajar y lo hicimos solitas.
La 1ª etapa, México, resultó magnífica. El plan que nos habíamos trazado era muy ambicioso y lo pudimos realizar a costa de una tremenda fatiga. De los 18 días que estuvimos en México, quedamos 10 en el Distrito Federal y sus alrededores.
Aquí quedamos deslumbradas con su Museo Arqueológico, que visitamos varias veces. Existen varias colecciones privadas, entre otras la de Diego Rivera con una riqueza artística increíble. Hemos visitado cuanto edificio tuviera murales de Rivera, Orozco. Seguimos a Tamayo. Me atrevo a decirles que Rivera me aburrió por lo repetido, en cambio el que fue creciendo para mi fue Orozco.
Hemos visitado hermosas iglesias de los siglos XVI, XVII en el interior de México, cerca de Puebla, especialmente, Santa María de Tonantzintla de un barroco popular indígena hermosísima. Su interior está totalmente decorada en blancos, dorados, azules, rojos con cabezas de niños ángeles pintados en forma brillante. (Silvia, trajo diapositivas de esta iglesia y a nuestra vuelta las veremos). Hemos visto a Sequeiros pintando en el Castillo de Chapultepec un mural muy hermoso.
País increíble, México: condena a un artista por participar en un movimiento de maestros a cuatro años de cárcel, luego lo deja en libertad y le encomienda la pintura en los muros de edificios públicos. Al mismo tiempo, está pintando en Cuernavaca un mural de 10.000 m2. Se imaginan? Tendrá que pintar durante todo el tiempo que le falta vivir, que esperemos sea mucho; porque se lo ve muy bien y muy vital. El día que lo vimos había comenzado a trabajar a las 8 de la mañana y regresó a su casa a las 21 horas. Confiesa tener 70 años. Nos invitó a su casa, estuvo cordialísimo y tiene emocionados recuerdos de la Argentina y sus artistas.
En la ciudad de México encontramos a los Baudizzone y luego los volvimos a ver en N. York.
Dejamos la capital y nos fuimos al encuentro del arte maya en Yucatán; Palenque en Talaxo y luego Uxmal y Chichén Itzá en Yucatán. Aquí el segundo descubrimiento.
En verdad, poco conocíamos del arte indígena prehispánico, pero los mayas tenían una riqueza cultural y artística que nos deslumbró. En Chichén Itzá, en medio de castillos y palacios, el juego de pelota, etc., un observatorio astronómico digno de la era electrónica. Sus calendarios, el ritual y el solar con conocimientos de astronomía y matemáticas y su arquitectura. En Palenque, hemos visto la más pura arquitectura maya en medio de una vegetación tropical, de la que se extrajeron estas riquezas artísticas, porque la maleza la había cubierto totalmente.
Yo no conozco América, pero creo que México es América. Todo su pasado es tan auténtico y lo exhibe con tanto orgullo!
Cualquier hombre de la calle, hasta un vigilante, lo orienta al turista al encuentro de la riqueza artística de México.
Hemos tenido muchos contactos humanos. Hemos conocido gente muy interesante, hemos viajado en los camiones, como ellos le llaman al ómnibus, donde viaja la gente del pueblo. Y hemos conversado con ellos. Qué país contradictorio!
Por un lado, nos exhiben con orgullo su pasado histórico y, sin ningún pudor, sus miserias actuales, alternando con los signos del gran progreso la miseria más tremenda. En medio de las lujosas avenidas el mestizo y [la] mestiza descalzos con harapos, envuelta la mestiza con el rebozo y dentro del mismo un niño prendido a su pecho y en las espaldas otro niño casi desnudo.
En Acapulco, donde estuvimos de paso un día, una niñita totalmente desnuda de dos o tres años sucia de tierra, porque seguramente en la choza donde vivía dormía sobre letrinas, cuando me vio pasar, me dijo : “Hellow, one pesos” me pedía la limosna en inglés. Y entonces nos preguntábamos, y la Revolución Mexicana?
Del Yucatán pegamos el salto y llegamos a N. York, EE.UU.: otro país, otro mundo.
Sin pasado cultural ni artístico, posee todo cuanto el hombre puede adquirir con dinero: grandes museos, grandes teatros, grandes salas de conciertos, grandes galerías de arte, grandes colecciones privadas, etc., etc.
Si en el Museo Metropolitano faltan muchos artistas del Renacimiento, en cambio, hay 26 Rembrandts. Si en la sala de escultura griega es pobrísimo, tienes Degas, Monet, Renoir, Gauguin o montones y qué decir del Museo de Arte Moderno?
Además la gente se interesa muchísimo por cualquiera de las manifestaciones del espíritu, la prueba está en que no hemos podido conseguir a ningún precio localidades para el teatro ni para un concierto ni ópera.
Hemos visitado a Bonino y su hermosa galería. Exponía una muchacha, cuyo nombre no recuerdo; el apellido era alemán muy raro, exponía cosas ídem.
Estaban en ese momento Le Parc y Bonevardi, un argentino que tiene gran éxito en EE.UU. y vende mucho.
Hemos visto una gran retrospectiva de Paul Klee en el Guggenheim y, no obstante, haber 10º bajo cero de temperatura en la calle, la gente hacía cola para entrar.
Nueva York como ciudad no me impresionó mayormente. Sí, en cambio, me sentí como sepultada en medio de tanto rascacielo. Yo pienso que así serán las ciudades del futuro, pero desearía que fueran más a la escala humana.
Queridos Seoane: hoy he sentido nostalgia de Uds. por eso me he puesto a escribirles. A la mañana, hojeando el Clarín, leí las noticias de la exposición en Colonia. Yo ya lo sabía por algunas de las cartas de los amigos que he leído. Les deseo mucha suerte.
De estos pagos, creo que no tengo nada que agregar a lo que escriben de aquí los amigos... No obstante, el nuestro es un gran país. Vuelvan, los esperamos. Reciban un fuerte abrazo de

Sarita

Saludos de todos los míos y especialmente de Falcini que, por suerte, está muy bien.

1967-05-24
de Luís Seoane, a Luís Falcini
Xixón
Bos Aires
Transcrición

Transcripción da epistola de Luís Seoane, a Luís Falcini en 24/05/1967


Gijón, 24 de Mayo de 1967

Sr. Luis Falcini
Buenos Aires

Mi querido amigo:

Recibí carta suya hace bastantes días y otra más reciente de Frontini en vísperas de nuestra salida de Madrid. Una carta larga que me alegró mucho, como la suya, como las de todos los amigos de quienes siento ausencias y con los que me gustaría charlar y discutir sobre aquellos asuntos que a todos nos interesan, porque el discutir es tambien algunas veces, prueba de amistad, no se discute con cualquiera, sino con quien se estima o al menos se estima su juicio. En cuestiones de arte se discute ahora muy poco. Más bien se escribe o se habla despreciando lo que no se estima o no se comprende. R.[omero] B.[rest] dá por muerto, en grabado, en una noticia de catálogo, a Picasso o por existente en pasado, así me dijeron, o consideró su aporte poco valioso y, sin embargo, a mí me parece que su aporte en ese género, el del grabado, como en otros, el aporte de Picasso resulta fundamental en nuestra época. En España quienes siguen las nuevas tendencias estéticas no pueden soportar a los que continúan una tradición de la pintura española que tiene ya más de un siglo, la de Goya, y al revés.
A unos les parece que el dibujo de los más jóvenes, totalmente seco, mecánico, técnico, con mucho de “art nouveau”, es preferible a ese dibujo de línea sensible, caligráfico, temperamental, que constituyó la gloria de Toulouse Lautrec, de Bonnard y, antes, de Daumier y Goya. Pero no discuten, se desprecian. Quizá en lo más hondo de ellos se envidien y no comprenden que tanto para unos y para otros lo que puede salvar su obra es la “gracia”, ese algo indefinible que para los cristianos se alcanza en la santidad, lo que los andaluces denominaron “duende” y que es lo que yo encuentro en muchas obras de arte popular.
En el Rastro de Madrid hemos comprado unos ex-votos extremeños, naturalmente anónimos, que tiene eso, “gracia”, algo encantados, inexplicable, que vence a todas las torpezas. No tienen probablemente un gusto establecido por el hábito de repetirse, que es lo que constituye un estilo, pero tienen un candor que me atraen. Eso es lo que tiene todo el arte cultivado que estimamos, junto con otras cualidades de orden distinto, técnicas, y lo que le une a la creación popular realizada sin técnica alguna, una canción, una edificación campesina, una leyenda, etc.
En la zona minera de Asturias por donde pasamos para venir a Gijón, esas casas blancas de cal, en las que destacan como ornamento la cantería de sus aberturas, el color de las puertas y ventanas y la pizarra de sus techos, o la teja roja, en un paisaje verde y negro con un cielo casi siempre gris, tienen la “gracia”, la ingenuidad de los ex-votos que compré en El Rastro y, al mismo tiempo, la de los dibujos de Bonnard o de algún artista sabio como éste. Aquí, en Gijón, queda mucha de esa edificación surgida de los constructores del pueblo y lo que desentona hasta ahora son esas nuevas construcciones al estilo de las revistas de arquitectura en uso la que le hace perder carácter, como ocurre con las nuevas construcciones en casi todas las ciudades europeas que vimos.
Pero esta rotura con un pasado que había alcanzado a distinguirse ya no se discute. Se desprecia ese pasado como los fanáticos de éste desprecian lo bueno, útil y bello de lo nuevo. Vivimos en una época en que parece no tratarse de congeniar en nada. A mi juicio podrían los arquitectos buscar de encontrar coincidencias entre ese acierto de la construcción popular y sus técnicas, pero no, se trata de cambiarlo todo en su totalidad, aunque este cambio borre las características de un pueblo antiguo.
En Gijón la guerra se llevó muchas cosas, entre ellas el espléndido museo de dibujos que había coleccionado Jovellanos y que alcanzaba desde los grandes artistas renacentistas a Goya, del que no quedó nada, y ahora tratan de borrar sus características más visibles.

Un gran abrazo de Maruja y mío para ustedes dos:

[Seoane]

1967-06-01
de Luís Seoane, a Simón Scheimberg
Xixón
Bos Aires
Transcrición

Transcripción da epistola de Luís Seoane, a Simón Scheimberg en 01/06/1967


Gijón, 1º de junio de 1967

Dr. Simón Scheinberg
Buenos Aires

Mi querido amigo:

Estamos en Gijón en casa de mi hermana hasta el martes próximo, día 6, y estamos, como quien dice, lejos de todo lo que viene preocupándome en los últimos tiempos, museos, galerías, etc.; Gijón tuvo antes de la Guerra uno de los museos de dibujos más importantes de Europa, el Jovellanos, con el nombre de este ilustre político asturiano, de aquí, de esta ciudad, cuyas doctrinas se habían nutrido de los enciclopedistas franceses y de Feijóo, como muchos de los grandes americanos de la independencia. El museo fue destruido en la Guerra y poseía centenares de dibujos del Renacimiento italiano, Miguel Ángel, Leonardo, etc., y luego Velázquez, El Greco, Zurbarán, hasta Goya y pintores de su época de finales del XVIII hasta principios del XIX. Cuidador de este Museo en la década del 20 fue Moreno Villa, el notable poeta y pintor que falleció exiliado en México, quien confeccionó un catálogo que ya no se encuentra. Fue una gran pérdida la del Museo Jovellanos. Hoy sólo queda el Museo Municipal que posee algunas obras interesantes sobre todo de artistas de la ciudad, los naturalistas de los últimos años del siglo pasado, Álvarez Sala, Martínez Abades, que fueron muy reproducidos en las páginas artísticas del Blanco y Negro y de La Esfera, de un naturalismo regionalista como entonces se usaba, bastante sentimental muy de acuerdo con las poesías de otro asturiano, Campoamor, con sus Doloras. De esa época también, pero que falleció hace pocos años, fue un gran pintor de aquí, de Gijón, Evaristo Valle, triunfador como dibujante en París en revistas de moda, que repentinamente deja la capital del mundo para encerrarse en ésta, puerto industrial, y pintar escenas mineras, trabajos del puerto y escenas populares, con un humor y desgarro próximo por igual a Ensor y a Solana y a quien Lafuente Ferrari, el historiador de arte madrileño, dedicó un tomo impresionante hace dos o tres años. Otro pintor que aún vive, nonagenario, es Piñole, que pintó esos mismos temas y que aún siendo interesante no alcanza a mi juicio, el humor ni el dramatismo de Evaristo Valle. Esto es todo en cuanto a arte. En lo que se refiere a naturaleza, aquí está el Mar Cantábrico que se extiende hasta el Finisterre gallego, acerado, profundo, tormentoso, poblado de naufragios y leyendas, como todo el Atlántico Norte, donde intervienen por igual sirenas y embarcaciones errantes, apestadas, condenadas a errar para siempre, o marinos corsarios, iguales o muy parecidas leyendas que en la costa gallega. Junto a ese mar un país montañoso, abrupto, verde, cuando no negro de minerales, de carbón, que es uno de los más bellos de Europa. También estas montañas encierran leyendas, hadas, las xanas y brujas y sucesos históricos deformados por el pueblo referidos a los moros, muy presentes en Asturias, porque aquí comienza, en Covadonga, la Reconquista. En una ladera de la costa, casi junto al mar, en una casa solitaria, vivió hasta hace diez o quince años una anciana poeta gallega, Rosario Acuña, que tenía fama de bruja y de quien decían las gentes del pueblo que convocaba a los espíritus. Las gentes evitaban el contacto con ella y se apartaban de la casa y a mí me hubiese gustado conocer su misterio, pero parece imposible. Todos los que conozco dicen lo mismo, que tenía fama de bruja, de echar a las gentes el mar de ojo y de reunirse con los espíritus. Es posible que hubiese contemplado más de un naufragio desde alguna de las ventanas de esa casa blanca y solitaria en que vivía. Me hubiese gustado ser su amigo. Debía ser como una vieja sacerdotisa de tiempos remotos. Le escribo a usted sobre pintores y la naturaleza de Gijón y Asturias y, nada de Rosario Acuña, sobre las gentes, mejor lo hablaremos a nuestro regreso. Impunemente, podría hablarse de los indianos que aquí hay muchos en los cafés, hablan en voz alta y recuerdan todos los acentos de América, pero no vale la pena, el asturiano es, en general, bastante vanidoso. Escríbannos. Pueden hacerlo ya al Castro.

Un abrazo para todos los amigos, para sus hijos y un fuerte abrazo para Aída y usted de Maruja y de:

[Seoane]

Porcelanas del Castro. Osedo. Sada.
La Coruña. España.

1967-07-22
de Luís Seoane, a Simón Scheimberg
O Castro de Samoedo
Bos Aires
Transcrición

Transcripción da epistola de Luís Seoane, a Simón Scheimberg en 22/07/1967

El Castro, 22 de julio de 1967

Sr. Simón Scheinberg
Buenos Aires

Mi querido amigo:

Hace semanas que debí haberles escrito, pero pasan los días prometiéndome hacerlo y otras cuestiones menos importantes seguramente que la comunicación con los amigos, me distraen. Estoy tallando unas cabezas de personajes medievales gallegos para jarras de porcelana en el estudio que me cedió Díaz Pardo. Se trata de poetas, héroes, revolucionarios, soldaderas, reyes y santos gallegos anteriores al siglo xv y las hago pensando que en un país con una historia prohibida, o que se oculta, alejada de la enseñanza, de la primaria y de la otra, bueno es que se comience a divulgarla por los bazares, interrogándose el posible comprador sobre el personaje representado. ¿Quién era ese rey García al que Víctor Hugo dedicó uno de sus dramas, y por qué fue rey de Galicia en el siglo xi, que ocupa el trono por muy poco tiempo y está preso por su hermano Alfonso vi durante casi veinte años en el castillo de Luna? ¿Y Ruy Xordo, el jefe de la rebelión campesina de mediados del siglo xv? ¿Y quiénes, la jefe de un levantamiento popular Mari-Castaña y otro, conductos de la burguesía medieval compostelana, Juan Tuorum, o la soldadera María Balteira, o el poeta Martín Códax? ¿Quién ese San Rosendo que lucha contra los vikingos, conducidos por otro santo, San Olaf, y les vence? En los rostros que tallo, procuro analizar la psicología de estos personajes, imprimiéndoles el carácter que parecen revelar sus hechos para colorearlos luego al modo popular. Es posible que Falcini tuviese mucho que reprocharme de estas tallas desde el punto de vista formal, pero actúo en cierto modo tallando yeso como el pastor que con una navaja lo hace en madera, o el cantero que labra un tema de su gusto sin ninguna preocupación de oficio. Ya hice once de las dieciocho que me propuse hacer. Además lucho con ellas un poco a la manera compadrita del jovenzuelo que amenza a otro y dice, “a ti te puedo solo con la mano izquierda”, puesto que mi brazo derecho continúa doliéndome con cualquier movimiento no calculado y no puedo extenderlo ni levantarlo. Con esto, sin embargo, no justifico nada. Aquí, aparte de esto, hacemos una vida retirada, sólo saliendo de vez en cuando para ver alguna maravilla románica o barroca y paisaje. Galicia, abandonada por los campesinos, que emigran en cantidad al norte europeo, se ha convertido en un gran bosque y recuerda en la montaña a los paisajes de los viejos miniados de finales del medioevo, los del Libro de Horas del Duque de Berry, por ejemplo. Incluso, con el crecimiento de los bosques, vuelven a aumentar algunos animales salvajes, el jabalí y el lobo, lo cual le hace más similar a las viñetas ilustradas del Libro de Horas.
De Buenos Aires apenas tenemos otras noticias que las que los amigos nos envían. Leemos La Nación aérea que da la sensación de que todo ocurre ahí de color de rosa. Es posible que sea así, peor no lo creemos.
Bueno, esto es todo por hoy. Estamos deseando ver a todos los amigos. A todos, nuestro abrazo. Y ustedes y familia reciban uno más fuerte de Maruja y mío:

[Seoane]

Saludos para Aída y usted de Díaz Pardo y Mimina que les recuerdan con cariño.

1967-08-15
de Luís Seoane, a Guillermo Whitelow
O Castro de Samoedo
Bos Aires
Transcrición

Transcripción da epistola de Luís Seoane, a Guillermo Whitelow en 15/08/1967


El Castro, 15 de Agosto de 1967

Sr. Guillermo Whitelow
Buenos Aires

Mi querido amigo:

Ahora te debía carta yo. Llevamos bastantes meses en España y supongo que a través de amigos comunes debéis haber tenido, Enzo –que no me escribió– y tú, noticias nuestras. Estuve un mes inválido, con el húmero del brazo derecho astillado por una caída, aún no me repuse el todo, fue en junio y pasé julio y agosto tallando y decorando cabezas de personajes medievales gallegos para jarras de porcelana. Una experiencia nueva que pretendo me sea útil en el porvenir. Ya terminé, pero me quedó el deseo de hacer escultura, algo que siempre me gustó sin que nunca me atreviese intentar hacerla. Estos días comenzaré una carpeta de grabados para la galería de Munster donde expongo hasta el 25 de este mes y de cuya exposición os envié el cartel que supongo habréis colgado muy discretamente en la puerta del patio. Saldremos para ahí a finales de septiembre, luego de terminados los grabados de la carpeta y de haber recibido lo que queda de los cuadros y grabados expuestos en Alemania, pues he vendido bastantes grabados y algún óleo, sin que sepa aún el resultado final de Munster. Las cuatro exposiciones, las tres alemanas y la de Madrid, tuvieron además mucho éxito de crítica. En cuanto a nuestra vida, aparte de estas cuestiones, la desenvolvemos viendo a familiares y amigos y pasando los fines de semana recorriendo Galicia, por la costa, por las rías y villas marineras y por la montaña, con el pretexto de ver un monasterio, una ermita o algún castillo medieval generalmente preciosos ejemplares de arte románico con maravillas de ménsulas, capiteles, portadas y rosetones, o algunos barrocos también ejemplares, muy posteriores, de los siglos XVII y XVIII, barroco muy distinto al del resto de la Península, pues, el material, el duro granito gallego, condicional el estilo. Todos ellos, castillos, monasterios, etc., enclavados en altas montañas, aisladas, entre bosques, de modo que resulta dificultoso al turista poder conocerlos. A veces, hay que subir a pie por senderos transitados casi únicamente por campesinos. Así hemos visto hace dos semanas unos murales góticos en una iglesia con representación de damas del siglo XV, con curiosos peinados y sombreros. Muy cerca de donde nació el apellido Varela, de Lorenzo y de los antepasados de Mujica Láinez. A pesar de toda la belleza que nos rodea, bien aquí en cuanto a trabajo, estamos con nostalgia de Buenos Aires, por mi parte de la visita mañanera a Galatea y al Café Moderno.
De ese cortado, de la 9 o 10 de la mañana, tomando en compañía de Enzo o tuya. Cuando Enzo llega, después de comprar El Mundo en el kiosko de la esquina. Y nostalgia de los cines. De ti sé que tus clases particulares de historia del arte tienen gran éxito, no sé, en cambio, si lograste la cátedra en la Universidad. Espero que sí.

Recibe el saludo de Maruja y mío extensible a Adriana, Julia y Enzo –que no contesta– y el abrazo fuerte de:

[Seoane]

1967-08-15
de Luís Seoane, a Nélida Negri
O Castro de Samoedo
Bonn
Transcrición

Transcripción da epistola de Luís Seoane, a Nélida Negri en 15/08/1967


El Castro, 15 de Agosto de 1967

Srta. Nélida Negri
Bonn

Querida amiga:

Recibimos su carta con todas las informaciones que le agradecemos: la de la exposición Pettoruti cuyo catálogo, no sé si les dijimos, quedó espléndido y suponemos que muy bien el juicio de Payró que precede a las reproducciones y el de Tomás, que están en alemán. Las referidas a Payró mismo del que nos alegramos se decida a crear el Instituto de Historia del Arte dedicado a la investigación y en el que formarán parte Ketty y usted. Es un modo de continuar la espléndida labor de la Universidad que las circunstancias les obligaron a abandonar. Pienso que ese propósito justifica cualquier sacrificio y enriquece el país. Tambien las noticias de la exposición de grabado, de la que nosotros no teníamos ninguna otra aparte de que iba a realizarse. No conocemos tampoco el catálogo que le agradeceríamos, si usted puede, nos enviase o hiciese enviar. Trabajé bastante. Tallé 20 jarras para porcelana, 18 representando personajes medievales gallegos y además una figura de heroína del siglo XVI que defendió La Coruña contra el navegante inglés Drake y un jarrón grande con gaviotas muy abundantes en esta costa, donde como en toda Galicia, nadie mata un pájaro. Hoy, precisamente, terminé de decorar las últimas jarras de personajes medievales, las que figuran al Maestro Mateo, autor del Pórtico de la Gloria, y la de Inés de Castro que reinó después de muerta en Portugal. Ahora me dispongo a hacer los grabados para la Galería de Munster si me envía prontas noticias Tomás contestándome a la carta que le envié hace cuatro o cinco días, pues nuestra intención es regresar a Buenos Aires a finales de setiembre, cuando se cumple casi el año de nuestra salida de allí. Si usted sabe algo le ruego me lo diga por si Tomás tarda en contestar por su trabajo o por las vacaciones. Tambien le pido igual favor con respecto a la galería de Colonia. Parece que envió los cuadros tan pronto se cerró la exposición pero no han llegado aquí y tengo necesidad, para reclamarlos, de la fecha y datos de envío y medio por donde salieron de Alemania, ferrocarril o lo que sea, itinerario y número de la expedición. Todos los datos que tengan en la galería. Asi mismo si fueron asegurados. Si los enviaron por tren a que ciudad española de la frontera llegaban, Irún o Port-Bou, pues esto es necesario para el despachante de aduanas. Les rogaría a Tomás o a usted que me enviasen estos datos, pues estoy intranquilo con respecto a ellos. Ya sé que no se pierden pero temo que estén en algún depósito del que no tenemos noticia.
En cuanto a nuestra vida aquí aprovechamos el tiempo que podemos para ver todo lo posible del románico y barroco, estilos de los que es muy rica Galicia, aparte del paisaje siempre bellísimo. En el interior es similar al de la Alemania de la Selva Negra y Bavaria, posiblemente en más bosques y en la costa toda esa belleza bordada de rías y mar. Hemos visto algunos monasterios, castillos o iglesias realmente notables. Alguna fachada barroca ornamentada con figuras geométricas absolutamente formalistas, así como capiteles románicos anteriores del mismo carácter. Les recordamos siempre a ustedes. A su hospitalidad y a los días espléndidos que pasamos en Bonn. Recordamos las largas caminatas por Colonia y Duseldorf con su mamá y usted. De los catálogos que usted me ofrece le pediría, si no es abuso, que me enviase alguno que usted considerase de interés, de artistas nuevos alemanes o de esa parte de Europa, siempre que usted me cobre su importe. Escríbanos.

Un saludo muy cariñoso para su madre, Tomás y usted de Maruja y mío:

[Seoane]

1967-09-04
de Luís Seoane, a Simón Scheimberg
O Castro de Samoedo
Bos Aires
Transcrición

Transcripción da epistola de Luís Seoane, a Simón Scheimberg en 04/09/1967


El Castro, 4 de septiembre de 1967

Sr. Simón Scheinberg
Buenos Aires

Mi querido amigo:

No sé si deben ustedes carta o somos nosotros los que estamos en deuda. Es lo mismo. Es posible que la deuda sea nuestra. Ha transcurrido el tiempo estos meses sin apenas haber tomado conciencia de su tránsito, por lo menos en lo que se refiere a días y semanas.
Acabo de terminar los grabados de un nuevo álbum con destino a una colección de la galería Das Schwarzw Schaf, de Munster, donde terminó, según me dicen con bastante éxito, la exposición de grabados. El álbum va a constar de seis grabados, ya hechos, a dos colores con un tema, el pulpo y debo enviarlos estos días a esa ciudad alemana. Tenía el proyecto de hacerlo hace algún tiempo, en realidad desde que había hecho uno de mayor tamaño, también a dos colores, hace algo más de un año en ésa. El pulpo es una especie de animal totémico de los gallegos y se dicen de él aquí muchas cosas interesante, pero lo más importante para mí es que es un elemento indispensable de las grandes reuniones populares y resulta una forma familiar de las gentes de esta tierra. Algunos eruditos dicen que en la antigüedad mercaderes griegos se lo llevaba a ciudades del Mediterráneo y a su país donde tenía una gran aceptación, por lo que es posible que los pulpos representados en sus cerámicas fuesen de origen gallego. Yo no me meto en esto, todo es posible. De cualquier manera, me atrae la idea de que así hubiese ocurrido. Venir a esta costa de tormentas, la costa del olvido que le decían los romanos, para llevarse pulpos no me parece demasiado descabellado. Con otros medios, antes de hacerse popular en Buenos Aires, se lo hacían llevar hasta ahí los emigrantes de Galicia y como recuerdo de esto queda desde el siglo XVIII la palabra pulpería. Los antiguos pulperos colgaban el pulpo seco junto a las cuerdas, los rebenques, las velas y los baldes del techo de esos establecimientos, como se colgaban aquí, sin los rebenques de las tabernas. Pues bien, hice seis grabados de ellos y es lo último que por esta vez hago en Galicia, pues a mediados de este mes salimos para Madrid dispuestos a emprender el regreso a Buenos Aires luego de estar dos o tres días en Barcelona y uno o dos en Salamanca. Creo que este viaje fue fecundo en trabajos. Lástima del mes perdido con motivo del accidente del brazo. De ahí no sabemos apenas nada. Los diarios de aquí sólo destacan las grandes desgracias latinoamericanas y la Argentina no parece haber entrado, al menos para la prensa española, en un período de grandes desgracias. Sus mejores páginas están dedicadas a grandes relatos, memorias, reportajes, etc., de exdirigentes de la última guerra mundial, o de príncipes en el destierro, o de artistas de la canción y del cine. Sustituyen así a las novelas por entregas de mediados de fines del XIX. Uno vive como en una isla remota y a veces tiene uno la sensación de estar toda Galicia poblada de Robinsones Crusoes. Pero de todo esto ya hablaremos con calma a nuestro regreso. Aquí todo parece eterno e inmodificable, aunque crezcan las ciudades y la costa se pueble cada vez más de viveros de mariscos. La belleza del país contribuye a esta impresión y el carácter bondadoso, escéptico y cortés del pueblo.
Esta carta, como casi todas las mías, dicen muy poco, pero el caso era monologar con ustedes desde lejos, aunque sólo fuese del pulpo y de los diarios. El diálogo será muy próximamente sobre otros muchos temas y más fundamentales. Hasta entonces reciban Aída y usted, sus hijos y los amigos comunes, el gran abrazo de:

[Seoane]

1969-03-20
de Luís Seoane, a Simón Scheimberg
O Castro de Samoedo
Bos Aires
Transcrición

Transcripción da epistola de Luís Seoane, a Simón Scheimberg en 20/03/1969

El Castro, 20 de marzo de 1969

Dr. Simón Scheinberg
Buenos Aires

Mi querido amigo:

Acabo de escribir a Falcini y le hago mención de cruceros gallegos hechos por canteros del pueblo que se conservan policromados y de algunos monasterios que voy viendo que se encuentran diseminados por la montaña y la costa gallega y que Maruja y yo, acompañados por los Díaz Pardo, mejor dicho, llevados por éstos, vemos los sábados a la tarde y domingos. Es impresionante ir constatando el centro cultural que llegó a ser Galicia hasta que los Reyes Católicos la domaron, como dice el cronista de ellos. Durante tres siglos crearon los cancioneros, uno de los monumentos literarios más importantes de la Edad Media, impulsaron la escultura románica hasta crear su mejor ejemplo con el Pórtico de la Gloria y desarrollaron la arquitectura hasta sembrar Galicia de iglesias y monasterios de ese estilo. De ahí casi se salta al barroco, pues los ejemplos góticos y neoclásicos son muy pocos, aunque algunos, como el Hospital Real de Santiago, hoy Hostal, es un excelente ejemplo de plateresco. Pero el barroco vuelve a ser el otro gran estilo gallego, que los gallegos adoptan porque se aviene a su temperamento, como se avino antes el románico. Y románica y barroca es Galicia, siempre libre, y romántica como seguramente pocos pueblos. La comida continúa siendo románica, como la vida y la conversación, y la literatura es en gran parte barroca. Valle Inclán es un buen ejemplo de lo último y Camba y Castelao de lo primero. El clasicismo es el estilo que no parece venirle bien a los gallegos. En general, se trata de un país anárquico, aún en el siglo XX, de tribus y clanes, de parroquias, que son heredadas de los viejos castros célticos, con iglesias asentadas sobre piedras de dólmenes, que cree en las propiedades de la luna, adora al sol, quizás porque llueve mucho, cree en la transmigración de las almas y cuando no ponen a la puerta de las casas un ramo de flores silvestres que le ahuyenten el mal de ojo y el aire de muerto, clavan en los hastiales de las casas astas de vaca con conjuros. Algo que podría decribir Walter Scott de su Escocia. Ambos países, muy viejos y misteriosos. Misterioso porque su historia conocida, la de Galicia, comienza con Roma y todo lo anterior es leyenda y mito. Me gustaría vivir en un país que uniese todo esto a la inquietud cultural de Buenos Aires y que reuniese para mi egoísmo a los amigos de uno y otro sitio. En cuanto a los jóvenes, de los que hablamos en otras cartas usted y yo, es posible que no sepan a donde les lleva su rebeldía, pero lo importante es que éstas existan; siempre llevan a alguna parte. Nadie sabía en qué iban a parar las dos revoluciones más importantes del siglo XVIII, pero ellas se hicieron y mejoraron el mundo, aunque, luego de realizadas, los burócratas, tecnócratas, etc., hubiesen formulado cánones y creado disciplinas y se hubiesen convertido en conservadoras.
Bueno, esto es todo por hoy. Está lloviendo seguido desde hace días. Todo el paisaje que se ve desde mi estudio, las montañas y el mar, lo cubre a lo lejos la niebla y de cerca el verde de los prados y las huertas. De vez en cuando pasan por el camino unas vacas muy mojadas conducidas por una mujer o un niño, ambos de botas y que cubren su cabeza y sus cuerpos con paños. La lluvia para ellos no tiene importancia, están habituados a ella. Como los cuervos y las gaviotas. Saben, además, que ella es la pobre riqueza de Galicia. La otra riqueza, la opulenta, la van a buscar los hombres sobre todo al norte de Europa, a otras partes menos lluviosas, pero más frías.

Un gran abrazo para Aída, Augusto, Rosita, Olika, Schtirbu, los amigos comunes, y usted y Aída reciban otro además de Maruja y mío:

[Seoane]

1969-03-26
de Luís Seoane, a Julio Payró
O Castro de Samoedo
Bos Aires
Transcrición

Transcripción da epistola de Luís Seoane, a Julio Payró en 26/03/1969


El Castro, 26 de marzo de 1969

Sr. Julio E. Payró
Buenos Aires

Mi querido amigo:

Me alegro mucho que le hubiese gustado Homaxe a un paxaro, hecho en una madera de Guinea que encontré en Asturias y en recuerdo de un hornero de Ranelagh. Desde entonces trabajé bastante, hice algunos óleos, unas cuantas figuras de porcelana talladas en yeso y tres cabezas: Valle Inclán, Unamuno y Castelao, para jarras, unas jarras bastante más grandes que las de los personajes medievales que usted conoce y casi del tamaño natural de las cabezas, y para iniciar una iconografía peninsular de escritores y políticos y artistas de nuestro tiempo, desde luego heterodoxos. Esto es un proyecto que es posible no pueda realizar. De Cataluña me gustaría hacer Maragall y Companys, éste entregado por Laval, fué ejecutando en Montjuich descalzo, a petición propia, para sentir en sus pies la tierra de su país. Esta es la única manera que tenemos de vengarnos los seres pacíficos, fijando en el recuerdo de las maldades que cometieron quienes no soportan la diferencia de ideas. Hice tambien para Coímbra, para un teatro universitario que dirige por contrato un gran director catalán, Ricart Salvat, los bocetos para ocho decorados, 25 figurines y 23 caretas, para una obra de Castelao. Es una colaboración catalano-gallego-portuguesa. Están ocurriendo cosas notables de las que hablaremos. Ediciones en los cuatro idiomas de España: catalán, gallego, vasco y castellano, y, tanto en uno como en otro país, excluyendo, por miopía, las editoriales madrileñas. Yo debo hacer cuando regrese a Buenos Aires para enviar desde ahí, un grabado en madera para la traducción gallega de un gran poeta catalán actual, Salvador Espriú, del que se editará una obra para una edición cuatrilingüe. Todo esto conseguido por influencia popular, porque los pueblos nunca dejaron de ser lo que fueron y confiaron siempre en el futuro. Pero ya charlaremos de todo esto algún día de comienzos de mayo que nos reunamos con José Luis Romero, sabio en estas cuestiones, y González Lanuza que las comprende muy bien.

Hasta entonces un gran abrazo a todos los Romero, los Giangrande, Maya, si la ven de vez en cuando, y otro grande para Silvia, María Inés y usted de Maruja y mío:

[Seoane]

1969-04-19
de Luís Seoane, a Isaac Kornblith
Xixón
Bos Aires
Transcrición

Transcripción da epistola de Luís Seoane, a Isaac Kornblith en 19/04/1969


Gijón, 19 de abril de 1969

Sr. D. Isaac Kornblith
Buenos Aires

Mi querido amigo:

Estamos en Asturias y a muy pocos días, 10 o 15, de regresar a Buenos Aires, pasando unos días con mi hermana. Aquí, en Gijón, tengo una hermana y un cuñado, farmacéuticos ambos, con sendas farmacias, que aún tienen tarros antiguos con nombres medicinales en latín. Estamos a pocos kilómetros de la cuenca minera donde también tengo una prima hermana farmacéutica. En la ciudad, de muy vieja tradición y más que milenaria, todo está negro de carbón, las fachadas de los edificios, las calles y el puerto. Todo huele a carbón. Los antiguos escudos heráldicos, de rancios palacios de piedra carcomidos por la sal del mar, tienen carbón. Como si el carbón lo fuese aquí todo, y lo es, o, mejor dicho, lo fue hasta hace muy pocos años. Ahora se están cerrando minas en una y otra parte de Asturias y se crean fábricas de otros productos que dependen en parte de grandes empresas europeas o yankis y que no rinden lo que se espera. Gijón tiene una gran playa, unas estatuas de sus hombres más ilustres, el rey Pelayo, supuestamente asturiano, lo disputan los gallegos, el de la Reconquista contra los mahometanos, y la de Jovellanos, un gran prócer de la Ilustración Española de fines del XVIII y comienzos del XIX, en sus comienzos jacobino y afrancesado, amigo de Goya, preso y desterrado por la Inquisición y que escribió muy bien sobre casi todo: economía, sociología, política... y que, naturalmente, influyó en España y en los que libertaron América, lo mismo que Feijóo, tanto como los enciclopedistas franceses, y los libros prohibidos que, en el caso de la Argentina, iban de La Coruña a Buenos Aires en el “Correo del Río de la Plata”. Pero todo esto es historia. En la mentalidad de las gentes para la vida diaria esto no cambió demasiado desde los tiempos de Jovellanos. Solamente se incorporaron a los hábitos ciudadanos los nuevos productos industriales y el automóvil para pasear el ocio de los días de fiesta. Pero la mentalidad es casi la misma, treinta años de una política les hizo volver atrás un siglo o dos, en cuanto a determinadas cuestiones y la gente de aquí como la de toda España, marcha al norte de Europa. Es curioso este irse de la gente al norte en Europa. En cierto modo, pasadas muchas generaciones es una vuelta en parte a los lugares de orígen, pues en las múltiples mezclas de las sangres españolas están las de los pueblos que vinieron del norte, de las orillas del Báltico, o del que que se llamó Germania, de los godos, de los vándalos, los suevos, alanos... Ahora vuelven los nietos, los tartaranietos de una parte de esa sangre a servir de peones y el éxodo parece no tener fin. Pero de todo esto ya hablaremos a nuestro próximo regreso. Estos días, el lunes, saldremos para Madrid donde esperamos encontrarnos con Frontini.

Reciban Sima y usted, y todos los amigos comunes, un abrazo grande de Maruja y mío:

[Seoane]

1970-01-21
de Luís Seoane, a Simón Scheimberg
Nova York
A Coruña
Bos Aires
Transcrición

Transcripción da epistola de Luís Seoane, a Simón Scheimberg en 21/01/1970


La Coruña, 21 de enero de 1970

Sres. Aída y Simón Scheinberg
Buenos Aires

Queridos Aída y Scheinberg:

Hoy empezamos a escribir cartas a los amigos. Entre resfríos, yo no lo tuve, Maruja sí, viajes, visitas a los parientes y amigos, no nos quedó tiempo para escribirles aunque siempre les recordamos. Volvimos a Londres después de veinte años. Habíamos estado en 1949. Todo está muy cambiado, pero continúa gustándonos mucho, es una gran ciudad en la que creo podríamos vivir con gusto. Es la misma sensación que experimentábamos en 1949. Los ingleses tienen muchos defectos, pero tienen fantasía, humor y son acogedores, claro que no me olvido de Gibraltar y las Malvinas, pero sospecho que ese peñón y estas islas las tienen para que los gobiernos español y argentino tengan pretexto, a cuenta del imperialismo inglés, para esconder, cuando conviene a esos gobiernos, otras cuestiones. No me entiendan mal, por mi parte no renuncio a reivindicar ambos territorios, pero me gustaría que antes esos gobiernos resolvieran los múltiples problemas de las naciones a que se deben. Por ejemplo, no acabo de entender por qué se ofrece cooficializar el inglés y castellano a los gibraltareños y un grado de autonomía que ni siquiera éstos piden y eso no se hace con los idiomas gallego, catalán y vasco y no se les da la autonomía a que tienen derecho y piden, pues se trata de países con territorio más importante que el de Gibraltar y que vienen solicitando sus libertades desde hace mucho. Tampoco entiendo por qué se aspira a incorporar las Malvinas cuando se tiene una inmensa tierra sin poblar y una de las mayores costas del mundo sin explotar. Claro que no tiene porque tenerlas Inglaterra, pero creo que debe existir un orden de preferencias en las reclamaciones y, en este caso, me parece más oportuno rescatar para la Argentina, por ejemplo, la Patagonia de los Menéndez. Behety y yanquis y en España no reclama Gibraltar cuando se vende la Península entera. Pero no era de esto de lo que quería escribirles, sino de los museos que volvimos a ver en Londres invirtiendo más tiempo que otros en el Museo Británico y en la Tate Gallery, esta vez ocupaba muchas de sus salas por una exposición de arte isabelino inglés, (hay también un isabelino español más reciente y pertenece a la picaresca) interesante, pero me hubiese gustado volver a ver la Tate Gallery completa. El Museo Británico siempre deslumbrante sobre todo con el arte de las antiguas culturas. Afortunadamente, los escultores asirios y egipcios no conocieron los nuevos materiales y alcanzaron con la piedra tallada un arte eterno y esto ocurre con el arte de otras civilizaciones, el griego, la de oriente, las de Roma las que proceden de la Prehistoria. Vivimos una época de transición y de experimentos. Es posible que de nuestra cultura queda muy poco para los próximos 5.000 o 10.000 años, solamente lo que ese escriba sobre ella y, en todo caso, ejemplos técnicos de como se dio comienzo a muchas aventuras del futuro que ni siquiera podemos soñar. Una lámpara eléctrica, un transistor o un televisor de hoy será motivo de curiosidad como lo son ahora, a sólo medio siglo, un automóvil de la década del 10 al 20, o un gramófono. Pero esos egipcios sentados, tallados pacientemente en piedra, esos dioses griegos o esos leones alados asirios, estarán lo mismo que hoy, estoy seguro, sorprendiendo la sensibilidad de los hombres futuros. Es posible que no quede para entonces nada de Kósice, se levantarán Iguazúes en cualquier parte mucho más importantes que unos chorros de agua, siempre la misma agua o sólo unas gotas, también siempre las mismas. En Galicia estamos gozando de la lluvia, un material imposible de encerrar de momento y una escultura hidráulica que sería inconcebible, pero, en cambio, que bien vendría mucha más piedra que la que hasta ahora se labró, brillando con la lluvia, criando musgo sobre la pátina que ella crea. Figuras como las egipcias o las orientales o las románicas que representasen a las gentes de ahora hieráticas, como absortas ante lo que vendrá y que ni siquiera sueñan. Aída y Scheinberg, perdonen el disparate de esta carta, sólo quería saludar a ustedes y a todos los amigos. En la próxima, les escribiré sobre España.

Un abrazo para Falcini, Sarita, Ana, María, hijos y nietos, a todos los amigos comunes, etc. Y uno muy fuerte de Maruja y mío para ustedes dos:

[Seoane]

N/D es: Paseo de Ronda 15, 6º izquierda. La Coruña. España

1970-01-21
de Luís Seoane, a Rafael Lifschitz, a Emma Lifschitz
A Coruña
Bos Aires
Transcrición

Transcripción da epistola de Luís Seoane, a Rafael Lifschitz, a Emma Lifschitz en 21/01/1970


La Coruña, 21 de Enero de 1970

Sres. Emma y Rafael Lifschitz
Buenos Aires

Queridos Emma y Rafael:

Hace un poco más de un mes que salimos de Buenos Aires y aún no hemos escrito a nadie. Hoy empezamos a hacerlo. Estamos instalados en La Coruña y, por mi parte, empezando a trabajar. El día 1º de abril expongo en Madrid y creo, si aceptan las condiciones, que comenzaré pronto a ilustrar el Martín Fierro para una empresa editorial también de Madrid. Es posible que las acepten. Desde que salimos de Buenos Aires no dejó de llover, en Londres, en Barcelona, en Madrid y ahora aquí. Contábamos con lluvia en Londres y La Coruña, pero no en Barcelona y Madrid; este año la lluvia desacredita la “costa del sol” de España. Para mí es un magnífico invierno, con lluvia y días de frío como debe ser un invierno, y en cuanto a ésta, nuestro clima de Galicia siempre ofrece al turista unos espléndidos inviernos sobre todo con abundantes lluvias y grandes temporales en su costa. Pero quiero primero referirme a Londres. Somos dos sobrevivientes de la peste de Londres. En los días que estuvimos allí, parece que murieron en la ciudad unas trescientas personas de gripe y nos hemos venido a España cuando la gente acudía al trabajo con una especie de bozales, o algo parecido, para evitar contagios. Los que llamo bozales deben tener un nombre sanitario que no recuerdo, pero visualmente parecen bozales. Los médicos del siglo XV o del XVI, los famosos de Montpellier, los convertían en una especie de picos de aves y le añadían grandes gafas y una especie de bonete, llevaban también un largo guardapolvo y guantes y unos zapatones muy cerrados de modo que el virus de lo que fuese no encontrase ningún resquicio por donde atacarlo. De esto debe saber mucho Carlos. A parte de esto y del gran resfrío de Maruja, lo pasamos muy bien. Volvimos a ver los museos que no veíamos desde el año 49, gozando extraordinariamente del Museo Británico y de lo que quedaba de arte moderno en la Tate Gallery, pues una parte muy importante de él estaba consagrada a una exposición del arte Isabelino, naturalmente inglés. Londres continúa gustándome mucho a pesar del racismo incipiente que se observa por la cantidad de indúes y negros que viven allí y que, sin embargo, deben ser relativamente más felices que en sus tierras que no les dan para vivir, pues, para las autoridades y leyes inglesas aún se trata de personas, sin discriminación de color de piel. El arte isabelino muestra un predominio del dibujo sobre el color y el cuidado conque el artista se detenía en los detalles de ornamentación de ropas y muebles. Trataba de señalar el rango del retratado, en general se trata de retratos, a través del diseño de las joyas, de los vestidos, de los cortinados, de los sillones y otros muebles y de los escudos heráldicos. Comenzaba la prosperidad inglesa. Pirateaban sobre todo en el Atlántico, en las costas de la colonias españolas de América y entre África y España. Nacía un gran imperio y sin quererlo se reflejaba en el arte de los pintores a solicitud de los príncipes y de los nobles que la reina extraía de entre corsarios y piratas. La pintura no importaba aún mucho, sino lo que ella podía representar y la competencia social reflejada en la riqueza de los retratados. En muchos casos, se trata de bastante buenos artesanos más que de artistas con el significado actual, el que se lo da, que para mí no tiene, pues el artista es siempre un hombre de oficio, un artesano, las artes son las del oficio, las artes de un pescador son las redes y los anzuelos y las trampas de mimbre o de lo que sea, y, la del carpintero, la mesa de trabajo y los útiles de que se vale. Así, al menos, se continúa entendiendo en los pueblos. Todo esto es para hablarlo, lo haremos el próximo otoño ahí. Hasta ahora solamente estas noticias nuestras y un gran abrazo para todos los amigos, Martínez Vallerga, Noemí, los Edelstein, el ingeniero Herman y Sra, y Carlos, Eduardo y vosotros, Emma y Rafael, un fuerte y fraternal abrazo de Maruja y mío:

[Seoane]

1970-02-04
de Luís Seoane, a William Shand
A Coruña
Bos Aires
Transcrición

Transcripción da epistola de Luís Seoane, a William Shand en 04/02/1970

La Coruña, 4 de febrero de 1970

Sres. Susana y William Shand
Buenos Aires

Mis queridos amigos:

Llevamos mes y medio fuera de Buenos Aires y somos, Maruja y yo, dos de los supervivientes de la gripe inglesa. Estuvimos en Londres menos tiempo del que pensábamos, solamente diez días, pero los suficientes para volver a ver los espléndidos museos de la ciudad, lástima que en la Tate Gallery nos tocó una exposición de pintura isabelina relativamente interesante, muy buena artesanía, muchos retratos y, a través de ellos, la estampa general del imperio que se iniciaba. Bastantes piratas vestidos de señores. En España, la pintura se hacía al mismo tiempo más negra. Claudio Coello, en la Península y Moro en Flandes es posible que previesen la decadencia a través de sus retratos de reyes, los duques de Alba, etc. En Flandes, en cambio, también aproximadamente por la misma época, los pintores se ocupaban de hacer una pintura costumbrista, de más humor, con escenas campesinas y burguesas, y con algún cuadro muy pequeño de guerra contra los imperialistas españoles. No pongo imperialistas en comillas porque no lo fuesen. No los disculpo, sino simplemente porque la denominación imperialistas y la conciencia de subordinación a un imperialismo vino después, comenzó contra los ingleses en época reciente y ahora forma parte del lenguaje común pudiendo referirnos con el término a varios Estados, juntos o separados, según nuestras simpatías; hasta un Estado imperialista puede denominar imperialista a otro en el juego diplomático de, llamo para que no me llamen. Lo cierto es que volvió a gustarnos mucho en Londres las calles y los ciudadanos a pesar del mal tiempo constante, de la gripe y de haber encontrado un Londres distinto, lo esperábamos, al de 1949, con muchos negros, indúes y latinos, comprendiéndonos a los gallegos entre los latinos. Estuvimos después den Barcelona y Madrid hasta venirnos a La Coruña el día 15 del mes pasado instalándonos en el departamento que amueblamos y en el que me puse a trabajar para la fábrica de porcelanas de Sargadelos, en el norte de Galicia. Tengo nuevas grandes jarras hechas, tres más, entre ellas una de Picasso, alguna otra pieza en proyecto y preparo la exposición de pintura que se celebrará en abril en Madrid. Trabajo. Llueve, como es natural, todos los días, en algunos solamente unas horas y desde la ventana del estudio, puedo ver el oleaje del que se llamó Mar de los Ártabros, de donde salieron los reyes Breogán, Gael, que invadieron Irlanda y dieron lugar al nacimiento de los gnomos. De noche veo la luz del faro de Hércules, el más antiguo del mundo fundado no se sabe bien por quién, reedificado por los romanos, vuelto a modificar en el siglo XVIII y electrificado en el XX. Las olas alcanzan alturas gigantescas. Ésta es toda nuestra vida en el mes y medio que salimos de Buenos Aires. Comentaremos muchas más observaciones hechas, exposiciones vistas, ocurridos políticos en próximas cartas, siempre que Shand no discuta algo de lo que ya puse en esta carta y polemice, como creo que hizo alguna vez con motivo de alguna carta mía, de otro viaje. Necesitamos noticias de ahí, alguna buena, las malas en general se leen en la prensa española gozosa de situarnos en un desastroso tercer mundo para brindarnos un generoso apoyo, o dar a sus lectores la sensación de que lo brindan. Envíennos noticias, por favor.

Grandes abrazos de Maruja y míos para todos los amigos, para Bernardo, y especialmente para los dos:

[Seoane]

1970-02-11
de Luís Seoane, a Tomás Alva Negri
A Coruña
Bos Aires
Transcrición

Transcripción da epistola de Luís Seoane, a Tomás Alva Negri en 11/02/1970


La Coruña, 11 de Febrero de 1970

Dr. Tomás A. Negri
Buenos Aires

Mi querido amigo:

Estamos sin escribir apenas a nadie. Maruja estuvo con un gran resfrío en Londres. A mí me tocó en Madrid y desde que llegamos a La Coruña estoy trabajando. Hice cuatro grandes jarras para la serie de Valle Inclán, Unamuno, etc., que corresponden a Pérez Galdós, Pablo Picasso, León Felipe y el Marqués de Sargadelos, esta última una extraordinaria figura de la Ilustración, en la época de Carlos III, un “déspota ilustrado”, que fundó en el norte del país gallego, en Sargadelos, unos altos hornos, los primeros que tuvo España, y una fábrica de loza, cuya obra, con un amigo, Isaac Díaz Pardo, tratamos de continuar haciendo porcelana. Los altos hornos y la vida del Marqués de Sargadelos fueron destruídos como consecuencia de la invasión a España de Napoleón y los sucesos que siguieron. Desde que salimos de Buenos Aires solamente hemos tenido unos pocos días de sol. La lluvia aquí, en Galicia, es casi permanente en estos meses, ya se sabe, pero no así en Madrid y Barcelona y este año parece que tambien a ellos les cae en cantidad. De Buenos Aires no tenemos apenas noticias. A Payró le he escrito hace un poco más de una semana pero sospecho estará en Mar del Plata o alguna playa como lo están casi todos los amigos. González Lanuza debe estar en el Uruguay. A Nélida le hemos escrito. Nos contestó y ahora le debemos carta. Le hablamos por teléfono desde Barcelona para encontrarnos allí por Navidad pero no pudo ser. Esperamos que se anime a venir a La Coruña y pase con nosotros unos días, así verá una de las regiones más bellas de Europa con un pasado extraordinario y con un presente desdichado.
En Abril expongo en Madrid sin ganas, estoy arrepentido de haber aceptado y, antes del 15 de marzo, debo entregar las ilustraciones al Martín Fierro para una editorial madrileña. La idea de ilustrar el Martín Fierro me gusta y, sobre todo, hacerlo para una editorial española.
Esto es todo, o una parte del todo, porque dejo de escribirle sobre la emoción de estar nuevamente en Londres después de veinte años, volver a ver sus extraordinarios museos y respirar ese aire de libertad y seguridad en uno mismo que Londres infunde. Me correspondió ver en la Tate Gallery una gran exposición de arte isabelino, perdiendo algunas salas de arte del siglo XIX y de los ingleses de este siglo que me hubiese gustado volver a ver. Es una mala costumbre levantar salas de un museo para hacer una exposición por muy interesante que ésta sea. Debiera haber un edificio para exposiciones de esta naturaleza. A mi personalmente me interesaban las salas habituales de la Tate Gallery y muy poco el arte isabelino y sospecho que les ocurría a la mayoría de los visitantes. Sin embargo me dediqué a estudiarlos, se trata de una época muy importante de Inglaterra, nacía el imperio y los piratas y corsarios se transformaban en nobles y se hacían retratar solos o con sus mujeres y los muebles. Existía un gozo muy curioso por el ornamento y el dibujo de los detalles que importaba más que el color.
Por favor escríbame. Un saludo de Maruja y mío para su madre y para usted y reciba el abrazo de su amigo:

[Seoane]

1970-04-22
de Luís Seoane, a Diego Díaz Dorado
A Coruña
Bos Aires
Transcrición

Transcripción da epistola de Luís Seoane, a Diego Díaz Dorado en 22/04/1970


La Coruña, 22 de Abril de 1970

Sr. D. Diego Díaz Dorado
Buenos Aires

Mi querido amigo:

Se clausuró hace unos días la exposición que realicé en Madrid. Obtuvo mucho éxito de crítica y de público e incluso vendí algunos cuadros. Aprovechando el viaje entregué al editor las ilustraciones para el Martín Fierro que me había encargado, más de cincuenta dibujos a la aguada con escenas que relata Hernández, de gauchos, indios y milicos, algo que nunca había hecho pero que me gustó hacer, hacerlo sobre todo aquí en España, en Galicia, pues creo que debe ser la primera edición ilustrada que se hace aquí del Martín Fierro. El tomo parece que llevará a guisa de prólogo un trabajo que había hecho Unamuno a principios de siglo y como epílogo otro de Azorín. Unamuno fué un gran defensor del Martín Fierro, a él se le debe en gran parte la valoración de este libro, así como del Facundo de Sarmiento. Azorín tambien tuvo gran afición al poema de Hernández y se refirió muchas veces a él como ejemplo de obra americana muy entroncada con la literatura popular y primitiva castellana. La edición esta parece que sale aproximadamente para setiembre. Aparte de esto continúo trabajando. Hice las nuevas jarras-cabezas proyectadas para Sargadelos y dos murales tambien para la fábrica de Sargadelos. Uno con el tema de la muerte violenta de Ibáñez, el fundador de los altos hornos y la fábrica de loza a fines del siglo XVIII, arrastrado por un caballo vencidas las tropas de Napoleón en el XIX, para la entrada; y otro con escenas de campesinos. No pude hacer hasta ahora, ahora es difícil que pueda hacerlo esta temporada, el refranero gallego que proyectaba. Tendré seguramente que dejarlo para otro viaje. No sé. La fábrica de Sargadelos queda espléndida, muy racional en su interior y muy adaptada al paisaje ondulado de esa zona de la provincia de Lugo, con su forma circular, como ocurre con las pallozas del Cebreiro. Se decoró el patio interior con la marca del “Laboratorio de Formas” que es una especie de laberinto prehistórico gallego. Se hizo con piedra y pizarra, así como mis murales con pizarra y porcelana. El color general de la fábrica es blanco y gris oscuro de la pizarra, en el techo, los portones llevan una especie de círculos hechos con pirograbado.
De Buenos Aires no sabemos nada. La prensa de aquí nos informa de vez en cuando de algún asalto. En general vienen compadeciéndonos como pertenecientes al mundo del subdesarrollo y prometen ayuda técnica y económica si cabe, a tanto país subdesarrollado de América. Todo esto es propaganda interior para que las gentes continúen emigrando a los países europeos de verdad desarrollados y sin analfabetismo ni desocupación.
Esto es todo. Cuando nos escriba, díganos si hubo alguna novedad por la calle Montevideo o si no pasa nada.

Reciban Carmen y usted el saludo y abrazo de Maruja y mío:

[Seoane]

1970-07-31
de Domingo García Sabell, a Luís Seoane
Nova York
Santiago de Compostela
Bos Aires
Orixinal Transcrición

Transcripción da epistola de Domingo García Sabell, a Luís Seoane en 31/07/1970

D. GARCÍA-SABELL/LA ROSALEDA/SANTIAGO DE COMPOSTELA

31-VII-1970


Querido Luis:

Velahí van os versos de D. Ramón. Foron, como recordas, escritos pra nós, os estudiantes da FUE.
Os dibuxos de Bagaría non teñen pé. A caricatura de Ortega debeu aparecer nalgún xornal con motivo da pubricación de un libro do filósofo. Supoño que o xornal sería El Sol.

A caricatura das escuadras alemá e italián tamén penso que a daría ó público nalgunha revista de Madrid, alá polo ano 37. Pro non podo aseguralo. A mín regaláronma eisí como está, sin lenda de ningunha cras.

Volve pronto. Unha moi forte aperta.


Domingo

1971-01-02
de Luís Seoane, a Beatriz Rey
Bos Aires
Madrid
Transcrición

Transcripción da epistola de Luís Seoane, a Beatriz Rey en 02/01/1971


Buenos Aires, 2 de Enero de 1971

Srta. Beatriz Rey
Madrid

Querida Beatriz:

Hace unos días que recibimos tu carta, debimos haberla contestado antes, pero Buenos Aires en este mes del año, el de Diciembre que terminó hace dos días con el año, es imposible. Todos tratamos de cumplir con los últimos compromisos de amistad y trabajo, descansamos poco, andamos de cena en cena y todo ello aguantando los primeros calores húmedos, con presión baja, muy semejantes a los de Nueva York y que se pueden ver documentados en algunas películas de la ciudad, cuando sus habitantes deben dormir en las azoteas y en los descansos de las escaleras de auxilio. John Sloan, gran dibujante y grabador de costumbres de Nueva York, fallecido hace algunos años, hizo bastantes aguafuertes con el tema de esa gente dormida sobre colchones en las azoteas, o trasladando sus colchones. Aquí el espectáculo de las azoteas en Diciembre es distinto. Se trata de jóvenes que a mediodía suben a tenderse al sol, a tostarse en bikinis, extendidas sobre toallas de baño para poder viajar ya tostadas a las playas en el mes de Enero.
Ayer recibí una fotocopia de un diario madrileño, Ya, que me envió Tamames referido al concurso de ideas para la remodelación de la Plaza Colón, por el cual me enteré que resultó con mención especial. El equipo, equipo 15, era el más numeroso de los premiados. No me imagino por la descripción de Ya como puede ser el primer premio. Únicamente que en la parte referida a la exaltación de América, o de España con respecto a ésta no se ocurrieron más que dos tópicos, desde luego verdaderos, históricos, el de Isabel la Católica vendiendo sus joyas para ayudar a Colón y a éste con sus naves. Temas repetidos hasta el hartazgo. Lo más importante del descubrimiento de América es el esfuerzo sostenido durante tres siglos de los conquistadores y colonizadores, los interminables caminos abiertos, las ciudades fundadas, el afán por eliminar la selva y explorarlo todo siguiendo la marcha de los ríos y bordeando la costa. Así nacieron, con respecto a los gallegos, una Nueva Galicia en Méjico y una Nueva Galicia en Chile. La de México es ahora Jalisco con capital en Guadalajara y patria de los “mariachis”. Sobre la de Chile escribió Blanco Amor hace años, es una isla grande, Chiloé, donde se conservan algunas costumbres gallegas.
Lo de Mimina nos preocupa. Debéis animar a Isaac, aprovechando vuestra estancia en La Coruña que la lleve a ver el especialista catalán de gran prestigio que está en Barcelona. Nosotros lo hacemos como podemos, animarles, que no es demasiado, pues escribir sobre estas cuestiones no es lo mismo que hablarlas, discutirlas, incluso.
Bueno, esta carta no tiene más objeto que desearos muchas felicidades, todo lo mejor para 1971. Recibid todos vosotros de Maruja y mío un grande abrazo:

[Seoane]

1971-06-04
de Luís Seoane, a Bernardo Sofovich
A Coruña
Bos Aires
Transcrición

Transcripción da epistola de Luís Seoane, a Bernardo Sofovich en 04/06/1971


La Coruña, 4 de junio de 1971

Sr. D. Bernardo Sofovich
Buenos Aires

Queridos Elsa y Bernardo:

Estamos en La Coruña desde hace aproximadamente veinte días. Gozamos de la lluvia, de la niebla, del fresco de la primavera y vemos desde las ventanas un mar acerado. Estuvimos en Roma, Barcelona y Madrid, nada más. En Roma, entre muchas visitas a museos y lugares consagrados, volvimos a sentarnos en la Plaza Navona, esa plaza bellísima donde se concentran pintores ingenuos, vendedores ambulantes de juguetes, la paloma que vuela desconcertando a las verdades palomas y a los turistas. Y volvimos al Café Grecco donde está el retrato de Búfalo Bill, que seguramente fue a ese café a fines de siglo, cuando al Café Grecco comenzaba a vivir los recuerdos y aumentar los precios de los años del romanticismo, de los artistas que habían hecho tertulia alrededor de sus mesas y Búfalo Bill disparaba desde un caballo de circo y enlazaba supuestos comanches. ¡Qué bella época ese final de siglo europeo! Paul Klee describe en su diario los caracteres físicos de las bailarinas y tonadilleras de moda en Europa, la Bella Otero y Cleo de Merode. Los anarquistas atentaban contra el Zar, el rey de España y los Presidentes de la República Francesa, y los dibujos satíricos se reían del Papa, de los reyes, del mundo... Pero luego de Roma, de una Roma con más huelgas que en Buenos Aires, nos hemos venido a Barcelona donde gozamos del Museo Picasso ampliado a otro palacio vecino y con toda la obra, 700 u 800 óleos, dibujos, acuarelas, etc., que tenía en Barcelona, donada por él al Museo. Creo que hoy no se puede conocer bien a Picasso sin venir a verle a esta ciudad que además da gusto vivirla con su barrio gótico, su barrio chino, para quien se atreva a entrar en él y las espléndidas ramblas sin contar con sus monumentos y con algunos que rodean a la ciudad. Anduvimos por Madrid bastante cansados, estuvimos con algunos amigos, no hemos podido ver a todos y ya estamos en La Coruña, en mi caso empezando a trabajar. Tengo alguna exposición en proyecto. De ahí no sabemos más que las calamidades que describen los corresponsales de los diarios españoles y las noticias guerrilleras que transmiten las agencias. Nos gustaría mucho saber algo más, sobre todo quisiéramos noticias de los amigos. Nos gustaría que dedicasen una media hora el sábado o del domingo a contarnos lo que ocurre en ésa y lo que hacen todos. En Roma, encontramos todo muy caro. Una gran diferencia de precios con España. Los esperamos. Verán maravillas casi desconocidas del turismo en arquitectura, monasterios, castillos, etc., y hasta es posible que les inviten a desencantar el hada de alguna fuente o de un río, y que los pequeños trasnos (diablillos) juguetones les hagan trastadas por el placer de reírse. Los fantasmas están en todas partes. Si la emigración continúa, pronto será Galicia como el barco holandés errante.

Escríbannos. Un fuerte abrazo de Maruja y mío para Claudia, Pablito y ustedes dos:

[Seoane]

1971-06-12
de Luís Seoane, a Julio Payró
A Coruña
Bos Aires
Transcrición

Transcripción da epistola de Luís Seoane, a Julio Payró en 12/06/1971


La Coruña, 12 de Junio de 1971

Sr.
D. Julio E. Payró
Buenos Aires

Mi querido amigo:

No sé por donde comenzar. Quizás lo haga por el principio como parece debe ser. Estuvimos unos días en Roma. La ciudad estaba llena de flores, en la Plaza de España flores y hippies. Volvimos a ver todo lo visto. Nos sentamos más de una vez en uno de los cafés de la Plaza Navona, una de las más bellas de Italia, frente a cuadros pintados para vender al turismo, vendedores de caramelos, de juguetes, etc., viendo volar palomas artificiales que lanzaban al aire algunos de esos vendedores y mirando para las fuentes y las casas que teníamos enfrente. Cuando no descansábamos en esta plaza lo hacíamos en algún café, el Grecco, aquí nos sentábamos frente a un Fortuny que hay en una de sus paredes, entre tanto dibujo y cuadro del siglo XIX, o frente al retrato de Búffalo Bill de cuando éste pasó por Roma empleado de un circo para cabalgar y tirar el lazo como en las praderas o montañas del oeste de Estados Unidos. A mi, Roma me encanta, y Alberti, de orígen florentino, creo, está allí como en su salsa. Está haciendo un notable alfabeto grabado. De Roma nos fuímos a Barcelona donde vimos la ampliación del Museo Picasso con las 800 obras que tenía depositadas en casas de familiares suyos en España, dibujos, acuarelas, óleos, grabados de todas las épocas aproximadamente hasta el año 25. Resulta un Museo extraordinario. Pienso que se podrán hacer otros museos Picasso pero ninguno tendrá la riqueza de éste de Barcelona, que constituya tan verdadera historia de su evolución. El palacio que estaba pared por medio del que constituía el antiguo Museo Picasso es igualmente bello y los arquitectos del Ayuntamiento de Barcelona supieron incorporarlo muy bien. Resulta uno de los mejores museos de Europa. Se abrió en esta ciudad otro museo. Museo de Calzado antiguo. Realmente Barcelona es extraordinaria y la gente argentina se siente muy a gusto en esta ciudad. En Madrid todo está lo mismo en cuanto a Museos pero se han abierto muchas galerías de arte. Existen actualmente como unas cincuenta. Y Galicia está lo mismo, aumenta en fantasmas. La gente se marcha a trabajar a otros países de Europa. Cuando pueda, tenga libertad para orientarse económicamente, la dejen, será como un país del Báltico, no le faltan nieblas y sus habitantes son igualmente pacientes, liberales y trabajadores. Por otra parte en toda la tierra gallega abundan los diablillos juguetones, las hadas y un batallón de santos que resultaron apócrifos según la sección del Vaticano dedicado a estas cuestiones, pero una parte del pueblo continúa creyendo en ellos y en los misteriosos milagros que les hicieron santos. Desde luego yo simpatizo con estos santos desterrados de las listas del Vaticano, santos a partir de ahora desterrados, vagabundos a quienes van a mirar de reojo los otros santos, una especie de santos burgueses que disfrutan de todas las oraciones, representaciones, aderezos y otras prerrogativas eclesiásticas.
De Buenos Aires no sabemos más que las noticias de atracos y conversaciones peronistas-gubernamentales que aquí se publican. Lamentamos no haber podido ver la exposición de Calder. Nos hubiese gustado verla. Nos gustaría que nos enviasen algunas noticias.

Un gran abrazo de Maruja y mío para María Inés, Silvia y usted:

Luis Seoane

1971-06-18
de Julio Payró, a Luís Seoane
Bos Aires
A Coruña
Transcrición

Transcripción da epistola de Julio Payró, a Luís Seoane en 18/06/1971


Buenos Aires, Junio 18 de 1971

Sr. D. Luis Seoane
A Cruña

Mi querido amigo:

Recibí con alegría tu carta del 12 de este mes. Observo que apenas cruzas el Atlántico olvidas que nos tuteamos y reviertes al tratamiento de usted. Y eso que vives en el país del tú. ¿Será que renacen en ti los pudores al recordar al venerable anciano?
Viste el retrato de Buffalo Bill. Yo lo ví a ÉL, en carne y hueso, al mismísimo William F. Cody, montado en un alazán y todo vestido de blanco, botas, pantalones, chaqueta, camisa, pañuelo, sombrero, blanca también la larga cabellera, blanco el bigote y blanca la “pera” o imperial. Mi encuentro con ese ser de leyenda acaeció el año en que tú naciste, 1910, en Bruselas, en la Gran Exposición Internacional, donde Buffalo Bill actuaba en un espectáculo maravilloso de guerra entre indios y blancos, insuperado por el cinematógrafo. Primero, como en las corridas de toros, salía el elenco –pieles rojas, exploradores, militares–, encabezado por el hombre de blanco, que recorría toda la pista saludando con grandioso ademán. Después, ¡qué de galopes y de tiros! No es para contar. Mis hijos, uno tras otro, cuando les decía haber visto a Buffalo Bill, no me creían, y con razón, porque un tipo como ese es algo parecido a los santos gallegos de que me hablas: “ese animal no existe”.
Hablando de santos no admitidos por la Rota, creo que uno de estos días vas a integrar tú mismo el santoral galaico, que bien lo mereces por tus obras y milagros americanos y europeos. Aunque sólo fuera por ser tan gallego un porteño nativo como tú, o por resucitar el acento de Don José de San Martín. Sin hablar de la creación de museos en villorrios ignotos, ni de donaciones de grabados, ni de otras muchas generosidades.
Bueno, me hizo bien tu carta, en momentos en que estoy bastante deprimido por motivos que yo me sé y que son un poco los de todos nosotros cuando nos ponemos a reflexionar, mirando para atrás.
En estos tiempos, he salido muy poco por motivos de salud y no he visto casi nada de lo que se ha mostrado en las galerías. Me gustó la exposición de Calder, aunque era muy inferior a la que vi en Berlín en 1967, admiré la donación de Mercedes Santamarina, así como una muestra de afiches polacos que organizó Whitelow y otra de tapices argentinos que se mostró en Sívori. En el cine, he visto dos cosas soberbias: la italiana Investigación acerca de una persona insospechable y la magnífica Tristana de Buñuel, que me hizo revivir ambientes y personajes de mi infancia barcelonesa. Qué impresión, entre muchas otras, la de ver a la criada preparando el chocolate espeso, y la de contemplar a los tres curas y al ex-liberal sentados a la mesa metiendo azucarillos en las tazas. Me parece que Buñuel se ha superado al desprenderse un poco bastante de sus pasados superrealismos. El “clima” español 1890, Toledo y sus puertas y callejas, el café de la Plaza de Alcodover, todo eso me parece espléndido.
Los amigos te echan de menos, como yo. Gracias por tus noticias. Espero que trabajes mucho.

Cariños a ambos, de nosotros tres.

Payró

P.S. En 1910, vi otro portento: el cometa Halley.

1971-07-10
de Luís Seoane, a Rafael Lifschitz, a Emma Lifschitz
Bos Aires
Transcrición

Transcripción da epistola de Luís Seoane, a Rafael Lifschitz, a Emma Lifschitz en 10/07/1971


Buenos Aires, 10 de Julio de 1971

Queridos Emma y Rafael:

Acabamos de recibir una noticia que nos afectó mucho, la del fallecimiento de Payró. Ayer nos llamó por teléfono desde Hamburgo Tomás Negri* para decírnosla y no dejamos de pensar en ella. Payró era muy amigo nuestro. Escribió sobre mí alguna de las páginas que más agradezco y pienso que fue una gran personalidad en la Argentina actual y en lengua española, pues era, no solamente un notable historiador de arte, sino también un gran crítico y un gran escritor. Fue, en verdad, un hombre extraordinario en ciertos aspectos, de amistad difícil, mucha gente sentía ante él una gran timidez, parecía una hombre adusto, frío, y era lo contrario; amaba su libertad como amaba la libertad de los demás y en política. Creo que su pérdida es grande para la vida intelectual de Buenos Aires. Además, de difícil sustitución. Romero Brest es inteligente, sabe mucha historia del arte, está informado, etc., pero le falta la seriedad y el rigor intelectual de Payró y, sobre todo, de la sensibilidad de Payró. Además, escogió hace años el peor de los caminos para quien se dedica a la crítica e historia del arte, adherirse al último movimiento artístico por banal y tonto que sea como si esto a su edad renovase las glándulas. El mundo de baratijas que se ofreció en los últimos años en la mayoría de las galerías de arte del mundo deslumbraron, o parecieron deslumbrar, a Romero Brest y esto le resta ecuanimidad para la historia y la crítica artística. Y ¿si no es Romero Brest quién puede sustituir a Payró, ocupar el lugar respetado que él ocupaba? De todas maneras, lo que uno siente es la ausencia para siempre del amigo, del hombre de humor tímido que lo hacía extraño, interesado por todas las cuestiones de la vida y capaz de grandes renuncias. Una personalidad para quien fue vital el diálogo y, en los últimos años, lo concretaba sobre todo con José Luis Romero y González Lanuza.
Yo estoy trabajando, quizás poco para lo que es habitual en mí, pero es posible que me haga falta un período así de lectura y descanso para volver a las andadas. De todas maneras, hice una cabeza de las grandes de Rosalía de Castro, la gran poeta gallega del siglo XIX y algunos objetos nuevos. Pienso hacer, quizás la comience en estos días, una cabeza de Casals, además de gran violoncelista un ejemplo de lealtad a unos ideales. También hicieron en Vigo con cinco estampas mías, cinco reproducciones en serigrafía que tienen mucho éxito. Con todo, extrañamos a los amigos de Buenos Aires y a Buenos Aires. Hemos estado en sitios distintos, algunos que no conocíamos de la costa gallega, en uno que se llama Caaveiro en los últimos días, con un monasterio medieval en ruinas en un paisaje montañoso de belleza inaudita, kilómetros de bosques de robles, avellanos y castaños, en el que hubiésemos deseado concentrar a nuestros amigos. Fue un monasterio, creo que de templarios, aquellos monjes guerreros y banqueros de la Edad Media y ahora, en ruinas, sólo queda como ejemplo de enclavamiento de un monasterio que debía sufrir en su aislamiento las asechanzas de los invasores vikingos y normandos, o de los piratas ingleses que se internaban cuando podían. Nos alegramos mucho de vuestra experiencia europea, de que el viaje hubiese resultado tan feliz y de la compañía de Esther y Lipa, tan extraordinarios amigos. El lunes vamos a esperar a Lázaro Goldstein que viene de París a pasar unos días con nosotros. Creo que vino a Europa a un congreso de ingenieros, según me pareció entenderle por teléfono, y estos días está por aquí Geno Díaz*, que estuvo con nosotros.
Nos sorprendió mucho la noticia del suicidio de Alberto Brodesky* ¿Qué motivos podía tener él para tomar esa determinación?
Escribir así, largo, con noticias como lo habéis hecho esta vez, no sabéis cuanto os lo agradecemos.

Un abrazo grande para los cuatro, Emma, Rafael, Carlos y Eduardo, y para todos los amigos a quienes iremos escribiendo, de Maruja y mío:

[Seoane]

1971-08-13
de Luís Seoane, a Bernardo Sofovich
A Coruña
Bos Aires
Transcrición

Transcripción da epistola de Luís Seoane, a Bernardo Sofovich en 13/08/1971


La Coruña, 13 de agosto de 1971

Sr. D. Bernardo Sofovich
Buenos Aires

Queridos amigos:

Nos alegramos mucho del éxito profesional de Bernardo, de sus sesenta años cumplidos, del viaje al Brasil, de las cartas que nos enviaron y de la proximidad del viaje que prometen a Galicia. Pasearemos juntos por algunos sitios extraordinarios. Lázaro Goldstein estuvo unos días con nosotros, apenas una semana, algo menos creo, y le hicimos ver Santiago como hay que verlo en su gloria románica y barroca, con peregrinos que sólo se parecen a los del medioevo en la fertilidad de sus barbas, más turistas que peregrinos, y cubierta la ciudad de nubes y leyendas. Le acompañamos a un monasterio barroco en la montaña. Galicia conserva más de medio centenar de monasterios semirruinosos que serían el orgullo de cualquier país europeo. Los famosos castillos del Loire, tan pulcros, no son competencia para estos monasterios y castillos gallegos cubiertos en parte de maleza, de musgo y de bellas y nerviosas lagartijas que escapan atacadas de pudor de sólo mirarlas tomar el sol. Pero Galicia es, como Irlanda y Sicilia, un país moribundo de Europa, lo afirma un sociólogo italiano, con una tercera parte de su población emigrada y olvidada del centralismo. Van ustedes a ver un pueblo celta de hace más de 2000 años y astilleros que hacen barcos de trescientas mil y pico de toneladas y paisajes de costa con bosques que tienen kilómetros de extensión y caballos salvajes. Un país de gentes apacibles, sin crímenes, sin más ladrones que sus políticos y sus hosteleros y con los más bellos ojos verdes del universo céltico. Veremos juntos algunas de las fuentes donde las hadas transformadas en monstruos esperan al joven que las desencante, pues los encantamientos de hadas y príncipes no fueron exclusiva de Alemania y de Jean Cocteau. Les aguardamos. Por mi parte, continúo trabajando. Hice algunas nuevas piezas de porcelana y además de la jarra-busto de Rosalía de Castro, hice la de Pablo Casals. Al mismo tiempo, hice algunas ilustraciones para libros de amigos y me estuve ocupando del Museo Carlos Maside inaugurado el año pasado. Lo ampliamos con una nueva sala y con una galería de exposiciones importantes, que se inaugura con una de grabados de Picasso y Miró el día 20 de este mes. Todo esto es lo que me hizo atrasar mi correspondencia. Debo carta a todos los amigos. Conocía al dibujante Sabat de Primera Plana que luego dejó, hijo del escritor uruguayo Sabat Ercastey y desde luego con un gran talento, y le agradezco los dibujos que me envió de él. De Buenos Aires se publicaron aquí muchas noticias políticas nada gratas, muy peronistas. En cuanto a este asunto de Perón, tomaré por mi parte una actitud que algunos supondrán de viejo. Pero yo no puedo transigir con quien pudo hacer algo por lo menos una reforma agraria y no la hizo y se considera revolucionario; con quien ordenó la muerte o dejó que mataran a muchos obreros y estudiante; el último, creo, el abogado Ingalinella en Rosario. Con quien fue nazi o partidario de Hitler y de Mussolini y es... no quiero decir ahora más. Su rencor le hace utilizar desde lejos a unas masas ingenuas en contra de sus propios intereses a fuerza de declaraciones contradictorias, de manifiestos absurdos, atizando divisiones partidarias en beneficio no sabe uno de qué fin. Aquí nadie entiende el peronismo de los argentinos. Siquiera este general hubiese sido como Velasco Alvarado, el del Perú, pero no es, es alguien que hizo en la Argentina mientras tuvo tesoro que derrochar, de rey mago, acompañado de una hada madrina, de alguien que alimentaba todas las esperanzas con su sonrisa de felicidad, y que imitaba a Mussolini –uno de sus ídolos– en cuanto a riqueza de disfraces. Todos esos que miran para atrás en política, ¿por qué no releen los discursos de Perón si no los recuerdan? ¿Por qué no se publican sus discursos para los jóvenes que no gustan de informarse? Esto no es tampoco una defensa de los políticos que le siguieron y que hicieron posible esta nostalgia. En todo caso, es una lágrima que suelto por todas las ilusiones que voy perdiendo por los ideales que parecen marchitarse en uno a fuerza de verlos traicionados y desfigurados por aquellos en quienes uno creía.
Termino esta carta. No quiero escribir más de estas cuestiones. Me da asco el Perón de Madrid. Tartarín de Puerta de Hierro. Dejándonos en ridículo a los argentinos con sus multitudes de visitantes que vienen a arrodillarse y esperar de su boca la bendición consagratoria del pequeño puesto en el sindicato o en su partido. Y estoy contra todos los que le siguieron en el poder hasta hacerlo pasar por bueno. Perdóneme Elsa y Bernardo.
Sentí las muertes de los amigos a quienes se refieren: Policastro, Pacenza, Nalé Roxlo, Payró, sobre todo sentí a Payró, fue un verdadero amigo mío al que debo juicios importantes sobre mi obra. Pocos días antes había recibido una muy bella carta suya en la que me narraba recuerdos de su infancia europea. Ahora sí termino. Escríbannos. Aguardamos las cartas de los amigos. Dígannos cuando viajan.

Un fuerte abrazo de los dos para los dos:

[Seoane]

1971-08-31
de Luís Seoane, a William Shand
A Coruña
Transcrición

Transcripción da epistola de Luís Seoane, a William Shand en 31/08/1971


La Coruña, 31 de agosto de 1971

Sres. Susana y William Shand
Buenos Aires

Queridos amigos:

Recibimos la carta vuestra hace más de mes y medio y nos disculpamos de no haber respondido antes por el gran desorden en mi trabajo en todo ese tiempo transcurrido, por la variedad de cosas que tuve que hacer. Por aquí estuvo unos días con nosotros Lázaro Goldstein y le acompañamos para que conociese una pequeña parte de esta Galicia tan llena de maravillosos paisajes, de obras de arte del pasado y de leyendas, y tan poco conocida. Le llevamos a iglesias románicas escondidas en los bosques y a monasterios que comenzaron siendo románicos y terminaron, seis o siete siglos después, siendo barrocos, pero quedando en ellos huellas del románico y de los estilos que se sucedían. Le enseñamos castillos que fueron fortalezas medievales contra los vikingos y los ingleses, y bosque de robles, avellanos y castaños, y preciosas playas escondidas tras esos bosques, y el hacía observaciones muy notables de ingeniería con respecto a las obras antiguas. Pasamos muy buenos días juntos. Mientras tanto sé que han ocurrido muchos buenos sucesos culturales en Buenos Aires, exposiciones, cine, etc., sentimos estar alejados de ellos. La vida aquí transcurre muy plácida. Hoy el mar está verde veronés y ayer era de un gris plomo y la niebla que convierte en misteriosa la naturaleza y esta lluvia civilizada, fina, constante, constituye nuestro mejor espectáculo junto, a veces, con la puesta de sol sobre el Atlántico, un disco rojo hundiéndose en el mar.
Sentimos mucho todas las muertes últimas de Buenos Aires, la de Payró que era un gran amigo mío y de quien había tenido una preciosa carta pocos días antes de su muerte en la que me hablaba de su niñez en Europa a propósito de Búfalo Bill, del retrato sobre el que le había escrito yo del Café Grecco de Roma; también el fallecimiento de Pacenza, que si no frecuentaba mucho era también amigo mío, y la de Nalé y Policastro, toda gente muy valiosa de Buenos Aires a quienes la ciudad y el país entero deben mucho. Cuando llegue ésta a Buenos Aires, quizá estén ustedes en USA en el estreno de la ópera con Ginastera. No importa, escribo lo mismo. En todo caso, la respuesta tardará más, tanto como la mía, o la escucharemos de viva voz en Buenos Aires. Lo que quiero, de todo corazón, es que triunfe la ópera en Nueva York, por ustedes y por el arte argentino.

Un gran abrazo para los dos de Maruja y mío. Otro para Bernardo y todos los amigos:

[Seoane]

1971-09-03
de Luís Seoane, a Margot Parker
A Coruña
Bos Aires
Transcrición

Transcripción da epistola de Luís Seoane, a Margot Parker en 03/09/1971



La Coruña, 3 de setiembre de 1971

Sra. Margot Parker
Buenos Aires

Querida amiga:

Hemos tenido noticias de la inauguración en El Triángulo de tu exposición y deseamos de todo corazón que fuese un éxito. Suponemos que así fué. Nosotros estamos en Galicia desde Mayo o algo así y no hemos escrito muchas cartas. Estoy trabajando en cosas muy diversas y nos encontramos con ganas de recibir noticias de Buenos Aires pero sin tener demasiado, poco, que transmitir de aquí como no sea referirme siempre a la belleza de este país, cargado de historia como todos los europeos, y de leyendas, como muy pocos y con tantos monasterios, castillos e iglesias y ermitas en su pequeño territorio casi como toda Francia, y creo que más milagros y más hadas conservándose en el tiempo, o en ruínas, pero siempre escondidas entre los bosques o en lugares difíciles de llegar de las montañas, porque hay que echarse a andar, subir cuestas y bajarlas y que están a kilómetros de las carreteras.
Castillos en ruínas levantados en lugares estratégicos de la costa para la defensa de ésta contra los wikingos, los normandos y los ingleses, nidos ahora de aves de rapiña y monasterios que nacieron en los siglos X y XI y antes, que terminaron siendo barrocos, pero que conservan, en su interior, ejemplos de todos los estilos que se sucedieron, algunos conservados y restaurados y otros cubiertos de maleza como en las páginas de los románticos. Y algún que otro dólmen salvado de la rapiña de los buscadores de tesoros del siglo XVIII. Pero no quiero escribir más sobre esto. Me gustaría escribir un libro sobre Galicia, si fuese capaz de hacerlo, sobre las mejillas de los niños, los ojos verdes y gris azules de las mujeres, los esqueletos anchos de los hombres y los pómulos de todos, pero es muy difícil.

Un abrazo muy grande de Maruja y mío:

[Seoane]

1973-02-02
de Luís Seoane, a Bernardo Sofovich
A Coruña
Bos Aires
Transcrición

Transcripción da epistola de Luís Seoane, a Bernardo Sofovich en 02/02/1973

La Coruña, 2 de febrero de 1973

Dr. Bernardo Sofovich
Buenos Aires

Querido Bernardo:

Llevamos un mes en España, no nos comunicamos todavía con nadie de Buenos Aires. Hemos estado en Barcelona y Madrid. En esta ciudad, Maruja estuvo encerrada en la habitación del hotel con gripe, una gripe fuerte con cuarenta grados y décimas durante cuatro días y, sin aún curarse del todo, viajamos a La Coruña en donde padeció una flebitis en su pierna derecha que tardó una semana en desaparecerle. El invierno se manifiesta, sin embargo, benigno y en Galicia este año no llueve demasiado. No hemos, pues, visto mucho. Galicia está muy bella y ustedes la verán en uno de sus mejores meses sin que la niebla y la lluvia impidan su visión. En Barcelona, hemos estado en algunos de sus museos y entre ellos nuevamente en el de Picasso, soberbio siempre y siempre con alguna nueva obra recientemente incorporada.
Compré para usted Carnet Picasso, París 1900, soberbia edición facsimilar editada por Gustavo Gili y que ha de agotarse pronto seguramente, como ocurrió con el carnet de La Coruña y el otro que no recuerdo su título, creo, que de Barcelona, los dos anteriores también facsimilares, todo lo otro que vi sobre Picasso creo que usted lo tiene. ¿Tiene el de Cirlot, Picasso, el nacimiento de un genio? Le ruego me lo diga para adquirirlo en caso de no tenerlo. Se trata de la obra que hasta ahora compone el Museo Picasso. De política argentina no sabemos apenas nada, únicamente de los ataques a Perón de en general la prensa española y el dibujante sienten sobre problemas propios y no pueden decir. Por otra parte, el pueblo español, en general, el gallego no tanto, como el catalán, venera al héroe y Perón resulta ser todo lo contrario y sin honor en un país como éste donde resultó ser la virtud, nada evangélica, más importante. Aquí ya verán ustedes que paraíso tan pronto se alejen de las rutas de turismo, y de Madrid, construyéndose como el edificio de una empresa. Barcelona es más señorial. Madrid era una aldea cuando Felipe II la hizo Capital de España, y le queda desde entonces a nuestro modo de ver, ese carácter de nueva rica que no puede abandonar. Barcelona se la ve más pobre ahora, pero le quedan los modales de sus ciudadanos y todas esas joyas de calles y arquitecturas que a mí me gustan y que gustan también más a los argentinos en general. Empecé a pintar y es posible que cuando ustedes vengan esté en los comienzos la edificación del Museo que fundamos Díaz Pardo y yo. Encontramos un amigo mío, aficionado a la pintura, poseedor de una gran fortuna e industrial muy importante, dispuesto a ayudarnos. Un arquitecto amigo nuestro está estudiando el proyecto.
Bueno, esto es todo por hoy. Estamos deseando recibir noticias de ahí. ¿Qué pasa con la política argentina? Lanusse anuncia un viaje a España, ¿para qué? Sospechamos para qué, pero nos gustaría saber qué se comenta ahí.

Un gran abrazo para Elsa, Pablito y usted de Maruja y mío. Conteste, por favor:

[Seoane]

1973-02-03
de Luís Seoane, a Lipa Burd, a Esther Burd
A Coruña
Bos Aires
Transcrición

Transcripción da epistola de Luís Seoane, a Lipa Burd, a Esther Burd en 03/02/1973


La Coruña, 3 de Febrero de 1973

Sres. Lipa y Esther Burd
Buenos Aires

Queridas Lipa y Esther:

Estamos desde hace un mes en España y aparte de haber estado en Barcelona y Madrid no hemos podido realizar la primera parte de nuestro plan, pues Maruja, ahora está bien, pero se contagió la gripe “inglesa” u oriental (a la gripe siempre se la nacionaliza en el país que no nos cae simpático, o con el que tenemos problemas) y estuvo cuatro días con fiebre de alrededor de cuarenta grados, y, un día, de cuarenta grados y décimas, y, como consecuencia de esa gripe, con una flebitis en la pierna derecha que la tuvo una semana o algo más con ella estirada, aquí en La Coruña. En España todo está lo mismo que en noviembre de 1971, cuando regresamos a Buenos Aires después del otro viaje. Un poco más cara o bastante más cara la vida según lo que se va notando al adquirir lo que se necesita y todo lo mismo en cuanto a otras cuestiones. Estos días se publicó la noticia del viaje de Lanusse a Madrid, sospecho que para tratar de terminar con el asunto del deslenguado de Puerta de Hierro, que siquiera fuese como deslenguado de la calidad del Aretino, o como Marcial el epigramista de Roma. Pero de Buenos Aires no tenemos otras noticias que la de algún secuestro o atraco, y hoy, el bien lamentable tornado de Sarandí y la capital. Aquí también se están produciendo secuestros y atracos, de los que ahora dan noticia los diarios con un sentido parecido. Desde luego, en mi caso, empiezo a sentir envidia de las gentes de otras épocas con mucho menos medios de comunicación que se enteraban meses después de cualquier suceso ocurrido lejos de ellos, y, cuando les llegaba la noticia, la traían en romances que cantaban los ciegos violinistas y repartían impresa en hoja de color, o se publicaban en los periódicos de carácter muy local, cuando era muy importante y afectaban al Estado, o se trataba de alguna peste o guerra y cruzaban los países unos correos a caballo. Las noticias que traían los ciegos y aún estas últimas venían muchas veces embellecidas por la deformación a punto de convertirse en leyenda. Pero ahora no. Los diarios, la radio, el cine, la televisión, etc., lo publican todo y nos ofrecen una imágen del mundo como no conocieron hace poco más de un siglo. Ningún conquistador se pondría en nuestra época en camino para llegar a El Dorado, ni a Jauja, pues todo el mundo sabe que estos países y ciudades no existen y es una lástima haber perdido toda ilusión de que alguien los encontrase o de encontrarlos nosotros.
Del auto todo muy bien en la agencia. Pero lo hemos usado muy poco hasta ahora. En La Coruña apenas nos hace falta y esperamos que haya menos lluvia y nieve para poder desplazarnos todo lo que queremos. A pesar de esto Maruja comenzó a practicar nuevamente para no perder todo lo ganado en Buenos Aires. Por mi parte empecé a pintar. Quiero hacer unos grandes cuadros de mar siguiendo los que hice para la exposición de Bonino. El mar está aquí estos días bellísimo con olas impresionantes y color de tormentas que por otra parte abundan en esta época. Ahora mismo si levanto la cabeza lo veo gris verdoso, con un cielo muy bajo color plomo. Es el mar del barco fantasma y de las ciudades hundidas de la Atlántida legendaria.
Bueno, por favor escribirnos, contarnos algo de Buenos Aires. Estamos deseosos de saber noticias de toda clase aunque sólo sean políticas, pues las de otro carácter sé que apenas se producen en verano.
Un gran abrazo de Maruja y mío para los dos. ¡Qué lástima que no hubiese sido ahora vuestro viaje!

Otro abrazo:

[Seoane]

1973-02-14
de Luís Seoane, a Simón Scheimberg
A Coruña
Bos Aires
Transcrición

Transcripción da epistola de Luís Seoane, a Simón Scheimberg en 14/02/1973


La Coruña, 14 de febrero de 1973

Dr. Simón Scheinberg
Buenos Aires

Querido Scheinberg:

Estamos en España desde hace algo más de un mes y no tenemos demasiado que contar. Todo está como si fuese ayer desde muchos puntos de vista en cuanto a las cuestiones que siempre nos interesaron más. En Barcelona, volvimos a ver algunos de sus museos, algunos mejorados o engrandecidos como el de Picasso, por ejemplo, con nuevas y muy valiosas piezas y terminado el arreglo de la unión de los dos palacios, casi terminado hace dos años, pero que ahora lo vimos terminado totalmente. En Madrid, se puede decir que vi yo solo la ciudad, pues Maruja padeció una fuerte gripe que le obligó a guardar cama en el hotel durante cuatro días. Madrid está en pleno desarrollo. Es una ciudad convertida a la fuerza en gran ciudad, sin que el destino ni los ciudadanos hubiesen hecho nada por engrandecerla. Se engrandece a la fuerza porque así conviene al Estado, tratando de hacer de ella la capital de España sin que una otra ciudad pueda parangonársele. Aquí se trató en estos últimos años de que Madrid fuese más importante que Barcelona, y las ciudades de Castilla, Valladolid, Burgos, fuesen más importantes de lo que fueron en los últimos siglos. Para esto las convierten en ciudades industriales. Se puede afirmar las convirtieron. Desde hace medio siglo y más, concretamente, hoy un Estado puede disponer el porvenir de un país haciendo que se instalen grandes industrias en determinadas zonas para que progresen y esto se vino haciendo aquí. En el caso de Galicia, nos toca la peor parte. El Mediterráneo y Castilla absorben todo lo que significa riqueza industrial. Sobre ella se proyecta la maldición de Isabel la Católica y la política aragonesa de su esposo Fernando, ahora centralista. Domaron Galicia, según expresión del Padre Zurita, el cronista de ellos y si no la domaron, porque esto no ocurrió, la arruinaron y hoy continúa el destino incierto de Bretaña e Irlanda, sus hermanas de origen. Se conserva bellísima, pero muy pobre y hasta los secaderos de pescado y las fábricas de salazón de pescado disponen de arriba, se instalan en ciudades castellanas. En cuanto a problemas culturales, se me ocurrió ayer un dibujo donde representase a dos campesinos gallegos hablando entre ellos diciéndole uno al otro, “¡Qué suerte tienen los castellanos que pueden estudiar su idioma en la escuela..!” Esto dicho en gallego, claro está.
En Madrid, aumentaron las galerías de arte, hoy hay muchas. Ocurre el mismo fenómeno de hace unos años en Buenos Aires y se hacen remates con obras representativas sobre todo de fines de siglo y los primeros años de éste. Los precios que la pintura española en los remates de ahí se alcanzan en pesos se pagan aquí las mismas cifras en pesetas, lo que resulta un negocio espléndido para los negociantes, veinte veces más o algo así, de lo que se paga en Buenos Aires. Ahí los nietos se deshacen de los cuadros que compraron los abuelos y, en Madrid, otros nietos nuevos ricos, compran los cuadros que les hubiese gustado comprar a los abuelos. Así ocurre.

Escríbannos. Reciban un abrazo muy fuerte de Maruja y mío:

[Seoane]

1973-03-05
de Luís Seoane, a Margot Parker
A Coruña
Bos Aires
Transcrición

Transcripción da epistola de Luís Seoane, a Margot Parker en 05/03/1973

La Coruña, 5 de Marzo de 1973

Sra. Margot Parker
Buenos Aires

Querida Margot:

Estamos aquí en La Coruña desde hace poco más de un mes. Madrid esta vez lo gozamos, en cuanto a lo que tiene que ver del pasado, poco, pues Maruja estuvo con una gripe fuerte dese el día siguiente de nuestra llegada encerrada en la habitación de un hotel y a nosotros, si no es el pasado, Madrid no nos gusta. Es una ciudad hecha de favores, a la fuerza por Felipe II y ahora, en los últimos años, para crearle un vértice a España en la cual la periferia, los países diferenciados de Castilla, Galicia, Cataluña, etc., sean la base que sostiene ese vértice de una unidad que no existe. Gozamos de Barcelona, en cambio. Una ciudad que tu quieres y nosotros tambien. Apenas hemos visto gente. Estuvimos pocos días. Pero vimos nuevamente alguno de sus museos, el de Picasso por ejemplo, cada vez más extraordinario, con nuevas obras y nuevos arreglos en los palacios góticos que ocupan. Es, efectivamente, creémos, uno de los más bellos museos de Europa, aparte el pequeño y modesto museo de arte gallego que fundamos con otro amigo en una aldea cercana a esta ciudad. Suponemos que es uno de los pocos museos, si no el único, que está situado junto a una fábrica de porcelana, entre montes, a pocos kilómetros del mar que llega a verse desde una de sus ventanas, y entre campesinos que trabajan la tierra con arados romanos aún, con sus pobres trajes de campesinos aparentemente libres, no vestidos de mecánicos sujetos a un patrón, y escuchándose desde el mismo museo el mujido sostenido de las vacas. Tambien la pintura que se encierra en ese museo, la mayoría de las obras de jóvenes artistas gallegos, es, en general, una pintura ruda que recuerda en sus figuraciones la de los capiteles románicos o no sabe uno por qué la de las muy antiguas inscripciones de las rocas. Hay en ella ironía y humor y está presente la desgracia de esta tierra. Ayer nos encontramos con una señora correntina que vive desde hace algunos años en la montaña gallega y nos habló de un fantasma, el de una vieja casera muerta hace años que se había posesionado de una parte de su casa y que, al emplazamiento del párroco que hizo las exorciones correspondientes, solicitó unas misas por su alma. Dichas esas misas aparentemente desapareció. La gente teme, nunca se sabe si para siempre. Parece que ese fantasma se añadió a la historia de otros fantasmas de esa zona muy poblada de ellos que se manifiestan permanentemente, pues no tienen solucionada su pena eterna. Quizás algún día volvamos Maruja y yo de fantasmas a esta tierra. Apareceremos a las doce de la noche como corresponde, nos lamentaremos de algo, aún no podemos saber de qué, y desapareceremos en la niebla, esta bella niebla de Galicia, al nacer el sol.
Estoy trabajando. En Mayo expongo en Madrid. Tengo unos pocos cuadros nuevos y hasta entonces pienso trabajar lo más posible. Recordamos a todos los amigos. Siempre sentimos nostalgias de Buenos Aires. Quizás nuestros fantasmas cuando lo sean tenga[n] que aparecerse en dos lugares de la tierra lejanos entre sí, pero a ellos debe serles más fácil viajar. Será el único modo de que nosotros, pobres infelices, atemoricemos a los demás.
Ésta es una carta un poco extraña pero así te va tal como salió, la culpa la tiene este país encantado que pena desde los malditos Reyes Católicos.

Con saludos a los tuyos y a los amigos comunes, un gran abrazo de Maruja y mío:

[Seoane]

1973-03-05
de Luís Seoane, a Luís Falcini
A Coruña
Bos Aires
Transcrición

Transcripción da epistola de Luís Seoane, a Luís Falcini en 05/03/1973


La Coruña, 5 de marzo de 1973

Sr. D. Luis Falcini
Buenos Aires

Querido amigo:

Llevamos pronto dos meses en España. O los llevamos ya, ayer se cumplieron, el mismo día en que le dedicaron la calle de La Coruña al Almirante Brown, con bandas de música, el Embajador argentino, estallido de bombas y banderas argentinas y españolas. Todo ocurrió cerca de casa, casi junto al mar. Estamos pasando unos días de invierno espléndidos, luego de otros días de tormentas marinas y vientos fuertes en el mes de febrero, y yo trabajo, pinto lo que puedo para una exposición que se celebrará en mayo en Madrid, a fines de Mayo. Quisiera que fuese lo mejor posible. Como todos los artistas en general de nuestra época, creo, vacilando en cuanto a los propósitos. ¡Que lejos de aquellos de hace varios siglos, o casi de uno nada más, que solamente seguros de su oficio, sin fines ulteriores, realizaban su obra con destino concreto, el rey, la iglesia, la nobleza, la burguesía... Todo el cambio comenzó con la revolución francesa, o antes, con los enciclopedistas, y el pintor, el escultor con la libertad de temas y ejecución ganaron en dudas y problemas. Perdieron en seguridad y en tranquilidad. Luego los críticos... Uno piensa lo feliz que debe ser un carpintero, un herrero, etc., ese artesano que trabaja en su taller esforzándose en la obra bien hecha, depositando en ella un oficio muy sabido, y dirigiéndose, luego de terminado su trabajo, a reunirse con sus compañeros en una taberna o en un café a hablar de todo menos de su oficio.
Hoy al artista se le exige que, aparte de esculpir o pintar, hable de su arte como Baudelaire y se le exigen propósitos y explicaciones. Yo no puedo imaginar a nadie que se hubiese acercado a un pintor de la Edad Media o del Renacimiento, por ejemplo, a pedir explicaciones por un Neptuno que hubiese pintado, o por una Piedad que le hubiese encargado la iglesia. Es posible que dijese, “ese fué el encargo”. Pero es que además en aquella época nadie soñaba con rebasar el planeta pero en cambio las gentes conocían mejor al mundo que les rodeaba. Hoy nadie me preguntaría nada por un tritón que pintase, pero sí, seguramente, me preguntan por un campesino, a pesar de tenerlos, el que pregunta, a su lado mismo e incluso descender de ellos. En cuanto al oficio... ¡Que tragedia la de aquellos que desdeñan el dibujo…! por ejemplo. No pensaron que todo pasa, hasta en arte.
Pero lo mejor es encerrarse en el taller y trabajar. Buscar uno el propio mundo e ir aislándose intensamente con ese mundo que va naciendo de sus manos, su única torturante gloria. Cualquier día empiezo a ponerles nombres, José, Carmen, etc., a los personajes que fuí pintando y están en los cuadros que no me compraron y me quedan a mí. Viviendo con ellos vivo con mi verdadero pueblo, mi Buenos Aires, mi La Coruña. Les encontraré defectos, como se les encuentra a los familiares, a los vecinos, a los seres que se quiere y que a uno le preocupan, y me olvidaré de los que vendí, como ocurre con todos los pueblos que siempre, en general, se olvidan de sus emigrantes, o les queda de ellos un recuerdo remoto, pero ya sin nombres que les individualice.
Perdóneme esta carta. Pero prueba de que estoy encerrado trabajando y apenas veo a nadie. Por favor envíeme noticias de Buenos Aires. Dentro de muy pocos días son las elecciones en la Argentina. ¿Qué pasará? ¿Qué pasará hoy en Chile? ¿Y en Francia?

Un gran abrazo para todos los amigos y otro grande de Maruja y mío para usted y su esposa:

[Seoane]

1973-04-23
de Luís Seoane, a Raúl Heredia, a Anatilde Curutchet
A Coruña
Madrid
Transcrición

Transcripción da epistola de Luís Seoane, a Raúl Heredia, a Anatilde Curutchet en 23/04/1973


La Coruña, 23 de Abril de 1973

A Nati y Raúl Heredia
Madrid

Queridos amigos:

Tenéis que perdonarnos por no haberos escrito antes. Recibimos dos cartas estupendas de Raúl y el catálogo con la nota que dejásteis en la portería de la casa de La Coruña. Anduvimos de un lado para el otro y tratando de conciliar este andar con el trabajo, pues expongo en Madrid alrededor del 20 de Mayo y todos son cuadros hechos aquí desde que llegué. A Vigo hablé dos veces con mala suerte. Una fue el día de la inauguración, a la mañana. No contestó nadie y entonces hablé a María José Queizán para que os saludase, y otra fue el martes pasado, creo, y acababais de salir para Madrid. Sentimos no coincidir en La Coruña, pues hubiésemos ido juntos a ver algunos monumentos románicos y góticos extraordinarios y algunos monasterios comenzados en los siglos IX y X románicos y terminados barrocos en el XVIII. Alguno con fachada influenciada por el barroco americano. Galicia es muy bella, pero está triste. Cada vez emigran más los jóvenes y pronto no será más que un país de viejos y niños. Mantiene una burguesía colonizada por el centralismo, en su mitad sin juicio independiente. Aparte de la venta, sé que las exposiciones han sido un éxito. Me lo dijo Castro Arines por teléfono. Ir a Vigo nos fue imposible. Nos veremos en Madrid. De Buenos Aires tenemos muy pocas noticias. La gente quedó tan cansada luego de haber emitido su voto que no escribe y nosotros estamos hambrientos de noticias de Buenos Aires. Queremos saber algo más que declaraciones políticas y acciones guerrilleras. Galicia si uno puede defenderse es el Nirvana. La tierra del olvido que supusieron los conquistadores romanos. Un fin de la tierra en la antigüedad europea y en el medioevo, y un fin de la tierra hoy mismo si uno quiere olvidar o llega a olvidar.
Bueno, les recordamos con cariño Maruja y yo. No se dejen vencer. Trabajen, son muy jóvenes y Raúl ya logró hacer mucho y bien. Estoy seguro que pronto resolverán todos sus problemas. Un gran abrazo de Maruja y mío:

[Seoane]

1973-04-27
de Valentín Paz Andrade, a Luís Seoane
Nova York
Vigo
Nova York
A Coruña
Transcrición

Transcripción da epistola de Valentín Paz Andrade, a Luís Seoane en 27/04/1973

Vigo, 27 de abril de 1973

Sr. Don
LUIS SEOANE
Pintor
Paseo de Ronda 5-6º izd.
Torre de La Coruña
LA CORUÑA

Querido Luis:

A voltas coa figura de Añón, pra completar o texto d-unha conferencia que fixen hai tempo, volvin a tomar nas maos El álbum de El Miño. N-ésta rarísima colección, sen intuito de atopalo, din co artigo que ti i-eu viramos hai tempo, sobre un Museo de Pinturas en Ourense.
Mandei facer algunhas copias, e como sei do teu intrés por recuperar un rastro tan atraente, envíoche unha d-elas. O autor, como sabes, foi unha figura de gran relevancia na política liberal do seu tempo. Foi defensor de Curros na apelación do seu proceso, e estuvo proposto como Ministro da primeira República. A primeira parte do artigo revela ben a sua formación cultural, mais agora o que pode ter mas intrés son as referencias que fai do Museo de Pinturas d-Ourense, do que hoxe non se conoce nin rastro.
Aproveito a oportunidade pra decirche que temos un neto. Fai catro dias que naceu, e a os ollos d-un abó primeirizo promete sair a raza.

Nosas mellores lembranzas pra Maruxa, que Pilar, Alfonso e Gloria tamen mandan pra ti, coa mais forte aperta do te[u] sempre incondicional amigo,

Valentín

[Anexo.]
[Mecanografado.]

BELLAS ARTES

MUSEO DE PINTURAS DE ORENSE

Las relaciones que hay entre lo bello, lo verdadero y lo bueno, dan a las bellas artes una parte esencial y una influencia sobre las costumbres, que no puede ser omitida sino por el legislador que ignora o no sabe aprovecharse de estas relaciones.
(Filangieri, Ciencia de la legislación).

El esplendor de las bellas artes es un símbolo de prosperidad en las naciones. Cuando la civilización antigua, aislada como el oasis en la inmensidad de los desiertos, se fijaba en un país determinado para derramar en él la semilla de la verdad, la vida de los pueblos estaba como la del hombre sometida a una marcha fatal e inevitable, porque eran desconocidos, o no se desarrollaron aun, los elementos sociales consignados en el evangelio. La libertad del hombre, la igualdad de todos ante Dios, dieron por resultados la soberanía de los pueblos y el dogma sagrado de la fraternidad universal, fin a cuya consecución marchan las naciones realizando la idea del progreso, uniéndose en estrecha alianza para romper de una vez el círculo fatal de Vico, y aspirar constantemente al bien por esa senda misteriosa, de límites desconocidos, trazadas por la mano de Dios en el solemne día de la creación.
Los pueblos antiguos podían morir, porque su vida se alimentaba de conquistas, sus fundamentos eran las cabezas de numerosas falanjes [sic] de esclavos, el sunmun jus de sus legislaciones, era la fuerza o la voluntad de los señores.
Los pueblos de hoy no morirán como los de ayer; en la mente de todos los hombres no hay más que una patria, que es el mundo; ni más fundamentos sociales que el derecho; ni más naciones que una sola, la humanidad.
Pero los primeros tuvieron en el desarrollo de su vida un periodo brillante; igual a la juventud del hombre llenos de glorias e ilusiones de triunfos y conquistas, de expansión y de placeres. Entonces aparece el Genio de las artes, cantando al son de arpa las victorias, trasladando al lienzo los ejércitos de la patria en los momentos del combate, reanimando con los himnos el valor de los guerreros, y fundidendo al mármol inanimado el fuego inmortal de la belleza, y dando a la estatua, el secreto de la espresión [sic].
Y Grecia, coronada con los laureles de Salamina, y tendida en la falda del Olimpo, ó en las plazas del Egeo, escucha con sonrisa en los labios los cantos de sus poetas, contempla las creaciones de Fidias y las pinturas de Apeles el divino.
Y Roma, heredera del genio de la Grecia, llora al percibir las lamentaciones del vate desterrado, mira con dulce arrobamiento al Cesar que entra triunfante en la ciudad, orgulloso con el botín de los vencidos, y acoge en su regazo un libro en cuyas páginas consignara Virgilio el origen divino de la señora del mundo.
Y después del gran cataclismo de la invención bárbara renace el arte, espiritualizado por el Evangelio. Más tarde, Italia reconoce en el Dante a su poeta predilecto, y en Rafael de Urbino, al pintor del Cristianismo, y en Miguel Ángel, ve un segundo creador que dá [sic] a la idea nueva una bóveda inmensa como el cielo, destinado a recibir tal vez por siempre el incienso sagrado del sacrificio.
España, al escuchar los suaves acentos de Garcilaso, amante ruiseñor que anuncia el Siglo de Oro: se levanta hermosa como las zágalas del poeta, toma proporciones gigantescas, lucha, vence, y se duerme después, abrumada con el paso de cien coronas, y arrullada por el deleitoso aliento de sus célebres artistas.
Todos los pueblos, en fin, cuentan ese día de dulzura precursor de la noche de su muerte.
También Galicia ha sido grande.
Durante un largo periodo inaugurado, podemos decir, en el siglo IX con la aparición de las sagradas cenizas de Santiago en Compostela, la religión es dominante. La fé de nuestros mayores erige templos y monasterios, edificios sorprendentes por su lujo artístico. Testigos, la gran Basílica del Zebedeo; el Convento de S. Martín de Santiago, convertido por nuestra edad en Palacio de la Industria; el Monasterio de Osera, llamado el Escorial de Galicia, perla escondida entre montañas, los claustros monumentales de Celanova, y otros mil recuerdos, himnos en piedra, poemas de una edad grande por sus virtudes y sus vicios.

La ciencia no residía en los castillos, donde hablaba la fuerza, su mísera enemiga, pero el monasterio se encargó de alimentarla como a paloma fugitiva de los campos de batalla. El monasterio agrupó en rededor de sí la población; a su sombra se desarrolla el comercio en las ferias y mercados, celebrándolos el día de alguna festividad religiosa; enemigo a veces de los monarcas, les ayuda después de una importante obra, la consolidación de las nacionalidades; alimenta al pueblo con la sana doctrina del Evangelio, y ejerce, en fin, durante cierta época, una influencia saludable en el probreso. No descuidó las bellas artes; en su retiro se desarrolla libremente la inspiración de los artistas, alimentada por la idea cristiana, virgen de celestial sonrisa, que arroja al mundo munumentos [sic] como arroja perlas a la orilla el insondable mar.
Velázquez y Murillo, Zurbarán, y Alonso Cano, Juan de Juanes, y el divino Morales y Rivera, nombres ilustres en la historia de las artes españolas; fueron apóstoles de la verdad, como los que marchan a remotos países en busca de la palma del martirio. Toda idea, antes de ser apreciada por la inteligencia, es sentida por el corazón; el cristianismo para encarnarse en la mente de las naciones, necesitaba escitar [sic] el sentimiento; entonces, del mundo de la luz, brotaron esos genios para revelar al hombre la verdad con su pincel civilizador.
Alzad la frente de la tumba, artistas venerandos, para escuchar una verdad que el buen sentido de mi siglo hace circular de boca en boca; siempre a las grandes almas se han unido grandes desventuras; unos habéis muerto fallecidos por el hambre; a otros, la miseria os obligó a ser el juguete de la voluntad de los monarcas, que se llamaron vuestros protectores para exigir de vosotros la adulación y la mentira; la amargura acibaró vuestra agonía y el olvido veló vuestros sepulcros; pero la nueva generación que nace y se levanta para enarbolar sobre los escombros de la inquidad el pendón de la justicia, al borrar de la memoria los nombres de los que se creyeron superiores a vosotros, os bendicirán como los grandes hombres de vuestro siglo, como los obreros incansables de la civilización.
Quién desconozca la misión social de las bellas artes, desconoce al hombre y las condiciones necesarias para su desenvolvimiento en el tiempo. Las bellas artes bastan por sí solas para darnos a conocer una época dada de la historia. Aquel periodo de fé en que Galicia aparece como madre cariñosa que purifica las conciencias de millares de peregrinos, con el bálsamo de la religión, está escrito en preciosos lienzos que nuestra edad recoge cuidadosa y no destruye, porque es mentira que nuestro siglo haga escisión con lo pasado, siendo la acumulación de vida, la obra constante de progreso.
La provincia de Orense, ese bello florón de la península, ha visto alzarse durante la edad media, sobre la alfombra de sus campos, y al pie de sus montañas, monumentos de grandeza en cuyos pacíficos recintos se desarrolló notablemente la pintura.
Si al cruzar por nuestros valles divisáis las ruinas de algún convento solitario, no profanéis los claustros, habitados por el silencio de los siglos, y en donde no se escucha otro ruido que el murmullo de las fuentes; derramad sobre ellos una palabra de bendición porque han sido el refugio del saber hasta el día en que la ciencia desplegó sus alas de oro y rompió su sepultura. No busquéis allí los lienzos de que os he hablado; venid a la ciudad.
En un gran eficio moderno, destinado a las dependencias oficiales, existe como un centenar de cuadros, procedentes de los monasterios de Osera, Celanova, Melón y San Francisco.
Los límites de un artista no permiten estenderme [sic] acerca del mérito de cada uno de ellos; así me fijaré tan solo en los más notables [En nota: Debo estas indicaciones al distinguido artista Don Constancio López Corona, Director de la Escuela de Bellas Artes de esta capital.]
Llaman la atención dos grandes colecciones, representando una la vida de San Francisco y otra el Apostolado: la primera es de la escuela flamenca, y la segunda pertenece a la española; ésta última debe ser obra de algún discípulo de Rivera, el Españoleto, y al parecer de los inteligentes, el santo Tomé, pertenece al mismo Rivera, según lo indica lo riguroso de su entonación.
Existe otra colección de grandes cuadros que representa la familia de San Rosendo. Todos éstos parecen ser de don Diego de Fierro, pintor de Cámara de Carlos IV, según una inscripción que se ve en el dorso de uno de ellos.
Más que por la ejecución, aunque hay en él bellas cabezas, es notable por el asunto un cuadro de grandes dimensiones. Es el árbol genealógico de la orden de San Francisco. En él están representados por categorías los P.P. que alcanzaron el don de Santidad, los mártires, los pontífices, los cardenales y obispos.
En la esquina izquierda interior se ve el retrato bien ejecutado de Fr. Damián Cornejo, Obispo de Orense; y esta circunstancia ha ce sospechar que el cuadro, de autor desconocido, ha sido pintado de su orden.
Entre los infinitos retratos, citaré tan solo el del R. P. Maestro Fr. Manso Izquierdo, Genral de la congregación de San Benito; y el de nuestro ilustre compatriota, el venerable y erudito Feijóo; el primero muy notable por la ejecución; el segundo por la exactitud.
En otro cuadro de tamaño natural se ve a San Francisco meditando sobre la pasión de Jesucristo; sobresale por el misticismo y es del estilo de Zurbarán.
Vese en un lienzo bastante deteriorado, una pintura que representa a San Bernardo, arrodillado ante la imagen de María; me ha llamado la atención por el colorido, y porque el apellido de su autor, me hace creer que es uno de los muchos hijos dignos de Galicia, ignorados como todo lo de nuestro país. En una esquina del lienzo se conserva esta inscripción: J.A. Amoedo, 1751.
Sobre el mismo asunto hay otro cuadro muy bueno, muy superior al primero, de la escuela sevillana. Es notable también una Virgen de Alonso Cano, digna de estudio por la excelencia de sus paños y la delicadeza de los contornos, en especial de las manos.
Pero lo superior a todo elogio es una bellísima Virgen de la Ascensión, que se sospecha con fundamento sea obra del pincel de Mateo Cerezo. Sobresale este cuadro por la actitud, las sombras, la expresión y el colorido. No tiene inscripción alguna que pueda darnos luz sobre el artista que la pintó: la perla del Museo es de un autor desconocido.
Basta lo dicho para dar a conocerse algunos de los monumentos del museo de Orense. También es suficiente para que nuestro patriotismo no se satisfaga con la conservación de dichos cuadros en las salas y pasillos de una casa de oficinas; es necesario un salón especial, grande y decoroso para conservarlos, no como muebles de adornos, sino como restos de un periodo de grandezas, no unicamente para conservarlos, sino también para que el joven inspirado pueda cultivar el gusto, y desarrollar imitando, el sentimiento de lo bello. Pero en esta cuestión, como en otras muchas, se tropieza con una dificultad gravísima; cuando se despilfarra dinero en sueldos y pensiones la digna comisión de monumentos a duras penas [h]a podido conseguir la pequeña cantidad de 3.000 reales anuales, con los que tiene que atender a los gastos de secretaría y a la conservación de tantos lienzos. Séame lícito deplorar aquí la escasa significación política de las provincias y recordar al gobierno de la nación el imprescindible deber de fomentar el desarrollo de las artes. En este punto es donde conviene imitar el ejemplo de la Francia; hay en sus departamentos museos tan notables como en la cabeza del imperio.
No desdeñen los gobiernos las palabras del célebre juriconsulto Filangieri: un pueblo apreciador de la belleza está más dispuesto que otro para conocer la verdad y practicar el bien.
Y si llegase un día en que las cuatro provincias gallegas se uniesen para formar con sus tesoros un museo de antigüedades y bellas artes. Galicia entonces daría al resto de la península un elocuente ejemplo. Y puede hacerlo, tenemos monumentos que atestiguan la dominación de los celtas y los suevos, inscripciones, torres, puentes, bustos, columnas miliarias que nos prueban la de la reina de las naciones; por todas partes encontramos ruinas, tradiciones y cantares poéticos, recuerdos del poder feudal; y en la cuna de los Moures, Castros, y Villamiles, de los Feijos, Aguirres y Faraldos, nacen genios, que mueren muchas veces por falta de aire que respirar.
Abrazaos provincias hermanas, al percibir el cántico lisonjero del genio del porvenir; que ese abrazo de santa fraternidad, oh Galicia, ha de salir un día, yo lo espero, el ángel de tu redención y tu ventura.

JUAN MANUEL PAZ.

Orense, se[p]tiembre de 1859

Artículo publicado en ALBUM DE EL MIÑO, páginas 492 a 495. Se editó en Vigo, en 1858, establecimiento tipográfico de D.J. Compañel, c/ Real núm. 14. El autor, aunque no firma con el segundo apellido es Don Juan Manuel Paz Novoa.

1973-06-25
de Luís Seoane, a Albino Fernández, a Arturo Cuadrado
A Coruña
Bos Aires
Transcrición

Transcripción da epistola de Luís Seoane, a Albino Fernández, a Arturo Cuadrado en 25/06/1973

La Coruña, 25 de Junio de 1973

Sr. Albino Fernández
Buenos Aires

Queridos Albino y Arturo:

Recibimos vuestra carta y me sorprende digáis que no contesté a la de Cuadrado y tuya recibidas hace mucho. A Cuadrado, de ésta guardo copia, le contesté el 3 de Febrero y no tuve respuesta. Que lo recuerde. Y en cuanto a la tuya, Albino, te decía muy brevemente que era posible que hiciésemos una exposición de tus grabados entre agosto y setiembre si tu lo permitías, aunque ya habíamos hablado algo de esto antes de salir nosotros de Bs. Aires.
En cuanto a lo que pasa ahí no me sorprende.
Aquí los “Círculos José Antonio” y los falangistas festejaron el triunfo de ahí como algo propio. Y hubo actos de recibimiento y despedida de Cámpora y P. en Madrid extraordinarios. Yo no tengo nada que decir. Pienso en todos los momentos de aquí y del mundo defendiendo ideales que aún comparto.
Me sorprendió la noticia del fallecimiento de Falcini. Nadie me escribió sobre ella. Éramos amigos desde 1937. Lo había conocido cuando dirigía el Museo Municipal. Sabíamos que estaba mal pero no creíamos que estuviese tanto. Haré una nota para un diario de aquí recordándolo. Giambiagi y él fueron dos grandes amigos míos que me estimularon en mi trabajo. Pero no quiero escribir sobre esto ahora quizá lo haga muy pronto. Se trata de un Buenos Aires que desaparece sin remedio.
Hice una exposición en Madrid con mucho éxito de público, crítica y venta en una galería espléndida que montó Carmen Waught, y trabajo lo que puedo, que no es demasiado. Galicia es un país para no trabajar y morirse pasmado de tanta belleza y ya tengo ganas de regresar, pero aún no sé cuando.

Un saludo para los vuestros y vosotros de Maruja y mío y un gran abrazo para los dos de:

[Seoane]

1974-06-10
de Marino Dónega, a Luís Seoane
A Coruña
Bos Aires
Orixinal Transcrición

Transcripción da epistola de Marino Dónega, a Luís Seoane en 10/06/1974




A Cruña, 10.6.74

Luis Seoane
Bs. As.

Meu querido e ademirado Seoane:

Contesto a tua do 23 do mes pasado. Debíache carta, sí. Ben vexo que levas unha boa contabilidade. Mais non o fixen denantes por mor dunha viaxata que argallamos polas terras do Al-Andalus pra lle facer unha visita ao noso fillo. E, xa sabes, entre o previaxe, o viaxe e o postviaxe ficóu todo demorado. Pasámolo mo ben. Impresionounos, especialmente, Córdoba. Alí batemos con vellos e conocidos amigos. Séneca, Averroes, Ibn Hassam, Maimónides, Góngora, Duque de Rivas e... mesmo Manolete, deixámolos, previo o conocemento abstracto que deles tiñamos, cáseque vivencialmente incorporados a nós. E Granada, Motril, Málaga, Ronda, Arcos, Sevilla, Cádiz, Huelva, Rábida, Palos, Moguer, pra voltar por Itálica, Mérida, Trujillo, Cáceres, Yuste, Guadalupe, Plasencia, Salamanca e Zamora. Como verás, polos camiños da millor historia galega. Porque xa sabemos, –tí nolo dixeches– que sempre haberá un paisán noso remexendo nos feitos que aqueles nomes evocan. E, claro está, non deixamos de lembrarte ao noso paso pola serranía xienense, afogada a súa soedade e desertización polos colonos galegos e cataláns –e alemáns católicos– asentados no XVIII por Carlos III nas vellas “Nuevas poblaciones...” Mais, vaiamos ao noso.
Fai xa máis de vinte días que fixen entrega ao noso amigo do anteproiecto dos Estatutos polos que se ha gobernar a nova Fundación. Entreguéillo pra que fixera nél as observacións que a ben tivera. Estóu en agarda das mesmas. Polo de pronto, vexo que do tidúo desaparez o nome de Castelao. Que era, si mal non recordo, idea túa incorporalo ao nome da Fundación. Tan axiña teña algunha nova verbo do choio, faréicha saber. Deica o de agora somentes falou de comenencia de estudar a incorporación ao Consello ou Padroado da Fundación dun representante dunha nonnata asociación de “Amigos” que, naturalmente, habería que constituír. Ben se ve que a simplicidade, que a sinxeleza e que a esencialidade non entran no canón estético e social do noso amigo. A impronta do seu delirante barroquismo fica sempre ben patente onde queira que toque. Con todo, téñolle lei.
O Día das Letras foi un éisito. Tivo moi boa acollida tanto nos medios populares como nos culturais e nos de comunicación social. Semella que é festa que callóu na concencia do país. O nome de Viqueira, cáseque esquecido, foi unha revelación pra moitos.
Tamén estivemos en Padrón co gallo da imposición a Álvaro Gil desa trapallada do Pedrón de Ouro. Vímonos amigos de toda Galicia. O Álvaro estivo algo amolado coa “festa”, mais non a puido refugar. Seica foi presionado por compromisos que non foi quen de vencer. O Isaac lanzou, no nome do Museo Maside, unha fermosa medalla conmemorativa. O etnógrafo portugués Santos Junior foi o mantedor do acto. E no xantar, en Rois, falou don Ramón Otero.
E pra rematar, queremos que seipades da nosa ledicia pola noticia do voso próisimo viaxe á Terra. Entramentras, de nolos dous pra volos dous, cinguidas apertas

Dónega

1974-10-28
de Luís Seoane, a Emilio Ellena
Bos Aires
Santiago de Chile
Transcrición

Transcripción da epistola de Luís Seoane, a Emilio Ellena en 28/10/1974


Buenos Aires, 28 de Octubre de 1974

Sr. Emilio Ellena
Santiago

Mi querido amigo:

Contesto rápida y brevemente a su carta del 21 de este mes. Recibí la carta conjuntamente con las diapositivas de los Bagaría que agradezco mucho, alegrándome la promesa de Romera de algunos datos que seguramente desconozco. Tambien agradezco el catálogo de Roser Bru, su dedicatoria y el mensaje que significa para nosotros las palabras de Unamuno en Salamanca. En cuanto al cuadrito lo haré estos días, pueden venir a retirarlo cualquier día después del 9 ó 10, pues estará seco, posiblemente antes. Se tratará de un alcaucil y quizá otro elemento, o nada más. Cada vez pienso más en el orgullo de pintor Morandi aparentemente tan humilde. En cuanto al precio ya hablaremos, de momento no lo tiene, quizás lo intercambiemos por algo que se nos ocurra, un libro, por ejemplo.

Muchos saludos para Roser y los suyos y para usted y su madre el abrazo afectuoso de Maruja y mío.

[Seoane]

El cuadro medirá 30 x 18 cms.

1974-11-11
de Luís Seoane, a Marino Dónega
Bos Aires
A Coruña
Orixinal Transcrición

Transcripción da epistola de Luís Seoane, a Marino Dónega en 11/11/1974

Buenos Aires, 11 de Novembro de 1974

Sr. D. Marino Dónega Rozas
A Cruña

Meu querido amigo:

Déboche carta dende non sei cando, mais, si vou á Cruña nos primeiros días do ano que ven, teño que traballar arreo, e, entre o traballo e a vida de Buenos Aires, axitada como poucas, e onde cada saída leva ás veces duas horas de ida e volta, e o tempo da xestión, e todo o que pasa, réstalle a un azos pra escribir, añadindo enmais a correspondencia con Isaac que non fai mais que aguilloar dende Sargadelos. Estou moi canso. Protestei pola escritura pois tiña de lle dar ó notario os elementos que caracterizaron a fundación do Museo Carlos Maside e destacar os nomes dos donantes, pois nengún museo do mundo faise en xeral sen éstes e todos síntense obrigados a destacar a súa donación. Por outra parte todos os outros elementos. Nós non fixemos un museo pra recoller o pasado galego senón soio o que nos consideramos un arte inquedo do noso tempo. Falamos desto en moitas oportunidades e, enmais, pubriquéi no caderno número 1 de Laboratorio de Formas un traballo falando do noso propósito, naturalmente de acordo os dous. O museo reúne as obras de artistas galegos a partir da xeneración do 30, Maside, Souto, Colmeiro, Torres, Eiroa... senón ¿pra qué se quere un museo na Cruña, si pra reunir a Juan Luis, Mosquera, Camino, Quintas Goyanes, etc., xa existe o Museo da Cruña e outros museos galegos? Incluíamos a Castelao porque él, enmais de un artista de intención galega, proieitou a posibilidade de un arte galego, e tiñámolo no Museo como exempro da xeneración anterior. Mais non vou a repetir o que está escrito e creo coñeces. Agora insísteme que a culpa a tes tí e mais eu. Eu, porque según as súas cartas, deixéiche instrucciós pra o que se tiña de facer con arreglo ó Museo. Na que recibín fai uns días insiste, “no solo instruiste a Dónega, sino que él te leyó en casa de Álvaro, ya en Vivero, la minuta del acta fundacional...” E xa leva duas ou tres cartas insistíndome no mesmo, e, naturalmente, eu teño que lle responder. E esta correspondencia a min enférmame. Respondinlle que non deixei instrucciós a tí nin a ninguén, que mal podía deixarchas posto que eu non coñecía os trámites e que a situación do Museo ti a coñecías por él e por mín. Pois non, acabo de recibir unha carta…

1975-02-14
de Antonio Pérez Prado, a Luís Seoane
Bos Aires
Transcrición

Transcripción da epistola de Antonio Pérez Prado, a Luís Seoane en 14/02/1975


Buenos Aires febrero 14 de 1975

Mi querido Seoane:

Circunstancialmente varias y, creo que debo aceptarlo, un poco de resistencia interior, demoraron esta carta imprescindible. Cuando me llamó usted antes de partir, le dije que hubiésemos tenido que hablar en eso días y –añadí– trataría de reemplazar ese diálogo con una o más cartas. Y aquí me tiene, cumpliendo con esa necesidad que es también una obligación; escribo en mi bufete hospitalero, en un pronto, sin buscar elegancias y apenas levantando mi cabeza sobre un mar de inquietas dudas. Trataré de ser claro, sincero como lo fui siempre que pude y ahora sé que puedo y debo. Le pido que con su tradicional franqueza me responda; sus consejos, absoluciones o palmetazos serán por mí bienvenidos una vez más y de todo corazón.
A riesgo de fatigarlo, será menester un poco de historia. Usted conoce a Jorge Prelorán y a sus deseos de filmar una película sobre nuestra Tierra y pueblo; es, creo, uno de los frutos que ayudarán a perdonar las muchas faltas de mi librito, pues en él descubrió este niño grande a nuestra Galicia y empezó a dolerle nuestro drama. Pero entre los sueños del filme y su concreción mediaba un abismo de millones que sólo pudimos rellenar con amistad y fantasía. El asunto trascendió, sin embargo, y lo comentaron algunos paisanos. Por fin y como residuo, quedó en el aire la sensación de que yo conocía a un gran experto en cine –y, para colmo, americano– a quien las cosas de Galicia interesaban. Y un día, en el Centro Gallego, me abordó Valentín Fernández con la pregunta de si a ese amigo que decían que yo tenía podría hablársele de un trabajito profesional: el de poner en mínimas condiciones potables unos cuantos metros de película que guardaban en el Orensano.
Y lo puse en contacto con Jorge y vimos ese material. Castelao aparece algunos segundos, el resto son escenas donde con gran tenacidad y cómplices sonrisas aparecen y desaparecen –y, fatalmente, reaparecen– el señor Puente y el señor Prada más algunos otros, menos perseverantes. Ese malísimo documento, al que no falta cierta macabra inocencia, incluye como agregado metros filmados en Galicia y en España donde con buena vista alcanzan a verse lugares en los que vivió Castelao.
Prelorán dijo que no quería hacer, a estas alturas de su vida y evolución creadora, tareas como ésta que le pedían, de mínimo profesionalismo, aún si cumplían con las amenazas de pagarle bien. Él buscaría un amigo capaz y esa compaginación, pegoteos y mínimas tijeras que pedían los dejaría satisfechos a corto plazo y costo. A esta declaración de asepsia o voluntad artística siguieron días y semanas de avances y retrocesos, danzas y contradanzas cuyo detalle menudo es inútil. Lo cierto es que, paso a paso, con americana tenacidad por el lado galaico dirigido por nuestro robusto paisano y con barrocas gallegadas por cuenta del indeciso Jorge, llegose a un acuerdo muy alejado del proyecto original. Prelorán, a quien entre tanto zambullí en el mundo plástico de Castelao, filmaría una película con toda libertad y como él sintiera la cosa. Sólo pedía un algo así como una beca, una asignación mensual capaz de mantenerlo durante los seis meses previstos fuera de otros compromisos y dedicado, pues, plenamente a su nuevo personaje. Habría que pagar las facturas que apareciesen en concepto de película –en blanco y negro, pero muchísimos rollos– y quizás otros gastos. (Para dar a usted la información más completa: los honorarios totales de Prelorán fueron por él fijados en dos millones y medio, que prefería en cuotas mensuales durante el semestre) Jorge pidió todo el material gráfico posible, independencia y un asesor que trabajaría duro y en equipo durante los seis meses y que él elegiría. Por supuesto que resulté yo y que abrumado por las dudas y las reservas que usted supone ni siquiera acepté: simplemente descubrí que estaba metido en el asunto sin remedio. Alcancé, sí, a declarar exigencias mínimas: yo colaboraría si entendíamos todos que se trataba de una película de Jorge Prelorán sobre Castelao; empresa que requería dineros, materiales y cierto asesoramiento; que como en cualquier trípode bien equilibrado cada una de las patas valía tanto como las otras y sólo valía en conjunto; nadie, pues, fuera de Prelorán y en tanto creador, podía llamarse campeador en la odisea. Exigí también libertad para moverme por sobre los valados, los muros y los fosos que separaban a quienes pudieran colaborar o a quienes yo debía informar. Hablaría con todos y con la mayor franqueza; así lo hice y hasta ahora sin tropiezos. Prada, Faustino Iglesias, Abraira, Pita, el Tacholas, etc.., me ofrecieron lo que tenían luego de conocer de qué se trataba. Se realizaron las filmaciones. En lo de Prada, por ejemplo, sudamos varias horas bajo lámparas y por fin le quedamos dos veces la instalación eléctrica. Con artes diplomáticas que hubiera consentido Gondomar, pero con la mayor limpieza y claridad pasé de Fulano a Zutano que se detestan y de Mengano a Perengano que no pueden verse. Al parecer, todos comprendieron como traté de convencerme yo de que se trataba de una oportunidad para divulgar la obra de Castelao y que no era el caso de hacerle el caldo gordo a nadie aunque a la postre se lo hiciéramos... Actué con una voluntariosa inocencia y con una instrumental ingenuidad, pero sin ocultar, ante cada uno de los bos e xenerosos, mis dudas y recelos.
Llevamos gastado lo que a mí me parece mucho dinero. Hay pilas de rollos filmados y estamos a pique de terminar con el registro gráfico; la casa de Prelorán es un museo de material tridimensional aunque no creo que podamos mostrar nada muy original. En fin, pronto vendrá la tarea en sí y quien sabe qué con ella. Trataré de salvar para nosotros a la película. Jorge puede hacer otra gran obra de arte de las suyas, quizá, pero si alcanzo mi propósito, no quedará el filme en eso, con ser tanto, y llevará expresado el compromiso ineludible.

Seoane: retomo la carta unos días más tarde. La independencia que goza –por ahora– Prelorán, me tranquiliza por un lado y me inquieta por otro. Es una especie de fértil retiro donde no llegan las interesadas presiones y es una patente de corso que Jorge puede usar como un niño en una confitería: probando lo que solicita el gusto o el capricho y dejando a un lado, quizás, el alimento de substancia. Claro que soy yo quien tendría que guiar a Jorge y darle un rumbo a seguir, una inexcusable melodía a tocar para que la adorne, si quiere, con variaciones y genialidades. Pero no es fácil, ya lo veo. Ayer, por ejemplo, pasé unas seis o siete mortales horas para convencer al barbado de que lo del 28/6/1936 es el meridiano al que corresponde ajustar el tiempo de la película. En otros términos: que hasta esa fecha se trepa por distintos caminos de diferente conciencia y desde allí se baja lentamente. Y que tanto la subida como el descenso existen y cobran sentido contempladas desde la cima. Y que luego de aquel 28 de junio y en dramática dialécticas con las Españas y el mundo entero se pierde con un juego de altibajos donde alternan los zumos frescos de la esperanza con las amargas hieles de la impotencia y los vidrios molidos de la tradición.
Como Jorge es, además, músico, creí lícito apelar a metáforas de pentagramas y le dije que, a mi juicio y aparte de todo lo que inventara su genio y enriqueciera la línea interesaba, sobre todo, esa línea: un crescendo donde hasta el clímax jubiloso, un calderón de hora estelar y epifanía; y un descender quebrado, luego. En esa lisis, el nervio vertebral de nuestro drama concierta su diálogo con la esperanza escuchando los ciegos instrumentos: desde las trompetas claras y los timbales limpios al ovillo enfermizo de tantos y tantos violines sin que falte la prestidigitación de las arpas. En fin: Gondomar tratando de venderle whisky a su Graciosa Majestad, sólo que con un propósito nada tabernario. Y Prelorán, que naturalmente carece de mucho de lo que nos sobra y quiere a nuestra Tierra, pero todavía ella no le duele, respondía con iracundas genialidades y afirmaciones técnicas. ¡Eso no es cine! ¡Eso carece de ritmo cinematógrafo! ¡No se puede; no tengo, no veo, no sospecho imágenes para dar fondo a esa historia! Pero creo que lo dejé preñado: me pidió, al fin, agotado y meditabundo, una suerte de guión esquelético donde yo, para su información, le diese formalmente mi idea de lo que tenía que ser la película. En eso estoy.
Quizá dentro de algunas semanas y seguramente dentro de un par de meses sabré con alguna certeza si el medio año que le regalo a esta patriada está justificado. Y usted conocerá entonces mi desaliento, mi conformidad o mi esperanza.

Con el afecto de siempre y con mis cariños para Maruja le envío un apretado abrazo.

Antonio

Antonio Pérez Prado
Salta 760, 3ºB
Buenos Aires

P.S. En un momento, se entreveró en el proyecto S. Feldman, quien tiene una gran experiencia en lo que llaman ellos animación (o sea, filmar estampas, dibujos, etc.). Hasta llegó a pedir un millón de pesos en concepto de honorarios y se aceptó su ingreso al equipo –y todo por sugerencias del propio Prelorán–; sin embargo, se apartó luego, excusándose por su mucho trabajo. Alcanzamos a charlar y me dijo del cariño y admiración que por usted siente. Y, por fin y al fin, tome al pie de la letra todo lo que le dije y no acepte por ahora otras versiones... que ya las vi impresas y no del todo veraces.

1975-03-04
de Luís Seoane, a Lipa Burd, a Esther Burd
A Coruña
Nova York
París
Transcrición

Transcripción da epistola de Luís Seoane, a Lipa Burd, a Esther Burd en 04/03/1975


La Coruña, 4 de Marzo de 1975

Sres. Esther y Lipa Burd
París

Queridos Esther y Lipa:

Os debemos carta desde que llegamos a esta a fines de Enero. De Buenos Aires salimos el día 10 y la vuestra fué del 4. Desde entonces no hice más que pintar, pues tengo la exposición en Madrid el 29 de Abril. Marcharemos a esa ciudad alrededor del 15 y estaremos en ella unas tres semanas aproximadamente. La exposición la tengo casi hecha. De Buenos Aires tenemos las noticias que seguramente tendréis vosotros ahí. Hoy el diario local publica la que se refiere a la devaluación del peso, un 50%, lo que nos reduce considerablemente todo lo que nos quedaron a deber las galerías de Buenos Aires y Mar del Plata. Art Gallery por un álbum de serigrafías que le hice y Mar del Plata por la exposición que se inauguró en Cassará en el mes de enero que se vendió integramente el primer día y cuyo pago la realizan a partir del 10 de Marzo. Antes de venirnos, alguien, no recordamos quien, nos dijo que habíais comprado un departamento en París. Enhorabuena, creemos que hicísteis bien en comprarlo. A Aurora no la vimos. Tampoco a Girri, sospechamos que estarían en Punta del Este, pues llamamos a casa de ambos. Nuestra vida aquí resulta muy tranquila. Trabajo, pinto y no hago más que eso. Estos días tengo que empezar con algunos encargos referentes a la fábrica de porcelana. Tengo tambien un álbum para publicar que es posible que salga a mediados del mes que viene, etc.
La colección de Peggy Guggenheim de que nos escribís ¿es la de Venecia?, porque ésta la conozco aunque es seguro que no completa, pues desde que la vimos suponemos habrán adquirido bastantes nuevas obras. Desde luego que me hubiese gustado volver a verla. Nosotros vimos las exposiciones que había en Barcelona y Madrid a nuestra llegada. Un muy completa de artistas de la Galería Maeght de París que montó una extraordinaria sucursal en la capital catalana, en un palacio gótico a no muchos metros del Museo Picasso, y otra, pocos días después, de Tapies tambien artista de esa galería. En Madrid, se abrieron nuevas galerías y en una de ellas, Multitudes, se hizo una completísima y muy sorprendente de la vanguardia artística española hasta la guerra civil. Ahora se está haciendo en esa misma galería de decorados, figurines, carteles, fotografías, etc., de La Barraca, creación de la Federación Universitaria Española del año 32 aproximadamente y que resulta una sorpresa para el público joven por su audacia y desconocimiento de su existencia. El director de La Barraca era García Lorca. Las exposiciones estas y las de Barcelona muy bien presentadas y de verdadero interés. De espectáculos no hemos vista nada. Quizás ahora cuando vayamos a Madrid y me libere del trabajo veamos algún cine y teatro.
Galicia con lluvias y mar tempestuoso está muy bella y la vemos desde nuestras ventanas colorida de paraguas. Lástima que todo lo veamos, en general, desde las ventanas. Estuvo por aquí Sabat con su familia, el gran dibujante que presentó en Buenos Aires poco antes de terminar el año un excelente album dedicado al jazz con dibujos extraordinarios y un texto de él no menos extraordinario. Anduvimos juntos tres o cuatro días por Galicia, mejor dicho por esta parte del norte de Galicia. Ahora sospecho que debe estar en Londres. El album lo publicaron los Salesianos, creo que deben ser casi los únicos que tienen papel para este género de ediciones. La presentación del libro fué un acontecimiento. Pero allí, en Buenos Aires, empiezan a pulular los hiperrealistas, que abundan en España como resultado del academicismo de la Escuela de Bellas Artes de Madrid sobre todo muy parecida a la de París y Roma pero sospecho que aún más tradicional. Empiezo a creer que se trata de una escuela muy representativa de nueva época, pues se trata casi siempre de miembros y torsos separados, un solo brazo, o un brazo y una pierna independientes uno del otro, medio rostro, el torso de una mujer o de un hombre, etc., que recuerdan seguramente meses de disección, comida de caníbales o el resultado de un descuartizamiento antes de que el asesino haga los paquetes para su reparto.
La leyenda sobre la creación del hombre según los etíopes que nos contáis al final de vuestra carta tambien se cuenta en España por los gitanos, es posible que su orígen sea etíope. Nosotros la conocíamos. De cualquier forma si aún hoy los hombres salen cocidos en exceso o crudos en los hornos de Dios es posible que por voluntad de los hombres en unos siglos más de continuar las cosas de la tierra como deben saldrán todos a punto. Claro que los demasiado crudos se resisten, pero llegará un momento, está llegando, que será inútil toda resistencia.
Escribimos muy de prisa y no podemos enviaros tantas noticias interesantes como las que nos transmite vuestra carta y solo nos queda que deciros que os esperamos. Escribid, por favor, no toméis en cuenta este retraso nuestro de esta vez en contestaros.
Un gran abrazo para los dos de Maruja y mío. Os extrañamos el 31 de Diciembre. Las sirenas en el Río de la Plata sonaron muy tristes.

[Seoane]

1975-06-12
de Luís Seoane, a Ricardo Palmás
A Coruña
Bos Aires
Transcrición

Transcripción da epistola de Luís Seoane, a Ricardo Palmás en 12/06/1975


La Coruña, 12 de Junio de 1975

Sr. Ricardo Palmás
Buenos Aires

Querido Palmás:

Llevamos algo más de cinco meses de estancia en esta y no hemos escrito a los amigos, luego de una primer carta enviada a los quince o veinte días después de nuestra llegada y que no recibió casi nadie. El silencio que teníamos por respuesta nos hizo hablar por teléfono con mi hermano resultando que no habían llegado nuestras cartas y así ocurrió con Sofovich y con Baudizzone y otros amigos. Ahora, después de tanto tiempo, nos decidimos a escribir nuevamente y parecen estar llegando, puesto que recibimos respuestas.
Estuve trabajando encerrado en el departamento de La Coruña, pintando para una exposición en Madrid que se inauguró el 29 de Abril y se clausuró el 10 de este mes, Junio, y que obtuvo gran éxito de crítica y público. Antes se había inaugurado la Galería Sargadelos en esa ciudad, constituyendo un acontecimiento intelectual. Se realizó en ella una muestra muy importante del libro gallego, con el aporte de la Academia Gallega, Archivo de Galicia, Biblioteca Penzol, etc., desde el siglo XVI hasta la actualidad, conjuntamente se hicieron grandes fotografías de escultura románica, gárgolas, algunas obras de escultura actual, murales góticos, los de la Catedral de Mondoñedo, Vilar de Donas, Sta. María de Melida y, en vitrina especial, objetos prehistóricos cedidos por la Universidad compostelana y de tallas en azabache. Documentos de los siglos XV y XVI y todo presidido por el mapa de Galicia de Fontán. Pronunciaron cuatro conferencias Ramón Piñeiro, García Sabell, Rof Carballo y Rafael Dieste, referidas al hombre gallego, al medio en que se desenvuelve y a la formación de su cultura. Cuatro conferencias extraordinarias. El gran descubrimiento de Madrid y Barcelona es Rafael Dieste. La gente joven que lo desconocía admira su prosa y la originalidad de su pensamiento. Lo consideran el gran prosista de la generación del 27. Por mi parte, independientemente del éxito personal que en mi caso pueda obtener no acaba de atraerme la vida cultural actual de España. Las gentes están en general muy poco informadas, o tienen grandes lagunas en su información que no tratan de evitar y quizás la envidia corroa a una gran parte de sus intelectuales, como si unos estorbasen a los otros y no hubiese sitio para todos. A América en general se la desconoce.
Se admira y se rechaza o se polemiza alrededor de una literatura latinoamericana que a España llegó vía París y Londres más aún que Buenos Aires, Méjico, tratando de probar las influencias europeas que puede haber en sus autores como si esa literatura no tuviese iguales orígenes, comunes, que la de cada país aislado de Europa.
En Galicia los jóvenes están trabajando muy bien y en general todos los conocidos de generaciones anteriores. Blanco Amor representa constantemente su teatro en ciudades gallegas y Barcelona. Sus novelas son tan estimadas en castellano como en gallego, viviendo a saltos entre Galicia, Madrid y Barcelona. No parece tener domicilio fijo, está muy contento, trabaja.
Por mi parte, como dije antes, también trabajo. Dentro de un mes aproximadamente, saldrá un nuevo álbum de dibujos, Ramallos caramuxos, e un epílogo con outros dibuxos, pienso que así se titulará. Tengo el encargo para una editorial de artistas jóvenes de Madrid, en la que está Patiño, de un álbum de grabados que será un Bestiario, y algún que otro encargo más. Veremos todo lo que puedo hacer.
Por favor contésteme y transmítanos noticias, las que se le ocurran interesantes.

Un abrazo de Maruja y mío:

[Seoane]

1975-09-02
de Antonio Pérez Prado, a Luís Seoane
Nova York
Bos Aires
Transcrición

Transcripción da epistola de Antonio Pérez Prado, a Luís Seoane en 02/09/1975


Buenos Aires, 2 de septiembre de 1975

Mi querido Seoane:

Hace ya largo tiempo recibí su carta. Hoy, como en aquella mía que usted contesta, vuelvo a mis tribulaciones cinematográficas.
Con mil inconvenientes, con periódicas glaciaciones, con prolongadas y vociferantes sequías, con desalientos aluvionales y con varias y firmísimas determinaciones –por cuenta de Prelorán y por mi humilde cuenta– de plantar, abandonar y entregar, quizá con un suspiro de alivio, todo el material filmado, seguimos adelante con nuestro Castelao. Y ahora y aunque parezca mentira –a mí me parece un sueño– estamos ya en la última etapa y es más fácil terminar la obra que dejarla morir nonata. La filmación que resta será la de algunas fotografías que aparecerán en nuestras excavaciones de periodismo arqueológico; unos segundos más o, como diría nuestro barbado Prelorán, algunos pies de film y listo. Tenemos lo suficiente para cien minutos de proyección; el material desechado no es mucho: quizá otro tanto. Esa relación de 2 a 1 es muy económica y debemos agradecérsela a Jorge quien ahora es medio gallego y del todo galleguista. Él supo disparar su cámara con acierto sobre los documentos que allegamos entre todos, batiendo la selva de papel. El ojeador más fértil, Roberto Rodríguez, encargado de la biblioteca del Centro, mostró un ansia venatoria indeclinable.
Yo soy el autor del libro, según rezan los carteles. Mi oficio, sin embargo, tiene más requilorios y fue más complicado; pues debí meter en el asunto a Prelorán, adobar y condimentar a nuestro gusto la marmita, luchar en dos frentes principales y en multitud de secundarios y demostrar, en fin, que la raza de los Gondomares dura tanto como nosotros. A veces, lamento no haber escrito un diario, un journal de la película; otras creo que hubiera sido casi imposible derramar en papeles tantas incidencias y tantas malas sangres, fatigosas dialécticas y tornadizas meteorologías. Pero no sé si alguna vez, con más recuerdos que documentos, no me pondré y, al volar de la máquina, no dejaré crónica del periplo. Le aseguro que tendría su interés y, por lo menos, justificaría tal cual defecto o exceso.
Castelao irá en dos grandes rollos: primera y segunda parte. En 35 mm lo común es tener dos proyectores a mano; en 16 mm eso no suele ocurrir. Hay que contar con un intervalo, pues, que sería brevísimo en caso de no rebobinar enseguida. La banda sonora es del tipo llamado internacional, para distintas versiones. Por ahora grabaremos dos: castellano y gallego.
El orden que sigo en el relato es el lineal y cronológico, casi siempre. Fotografías de Castelao, sus dibujos, las fotografías de personajes o sucesos que fueron importantes en su vida y en lo que más importó a su vida; algunos metros de película que nos lo muestran en viajes, inevitables banquetes y hemerotecas. Ese material gráfico es la imagen que apoyan meses de librerías, archivos y principales: la de Castelao y la del relator; muchas otras, diversas, recitan los famosos epígrafes. Si estuviéramos filmando un libro mío cualquiera, previo y completo, las cosas me resultarían menos inquietantes. Yo sería el autor de unas letras y Prelorán buscaría los señores que las pronunciaran y los escenarios en que lo hicieran. Pero nuestro camino discurre exactamente al revés. Encontramos las escenas, los documentos gráficos y debemos armar –y modificar continuamente, sin perder el norte– la historia para sacarles provecho y ensartarlos como perlas. Imagine mis piruetas.
Después de no pocas escaramuzas iniciales y de un paciente trabajo doctrinario que me dio al fin sus frutos en Prelorán, conseguimos armar una estructura con ritmo cinematográfico –a pesar de la sofocante mayoría de escenas fijas– y, creo, eficaz. Quiero decir que cualquier persona de mediana sensibilidad y completa ignorancia en la materia puede tolerar sin fatigas esa hora y media y ya no puede ignorar quien fue Castelao y cual su lucha y cuales los problemas de nuestra patria gallega.
La película empieza con fotografías de la niñez de Castelao y con su voz. Todos los parlamentos que dice esa voz en primera persona están sacados textualmente de sus obras: libros, discursos, papeles diversos. Yo traduje con fidelidad y recorté con intención y de la manera que convenía según nuestro propósito y las posibilidades de imagen con que contábamos. Prelorán fijaba los estrechos límites temporales. Así Castelao, con fragmentos de su obra, nos cuenta su vida y explica lo que mostramos ayudado por el relator. Pero esa estructura debía contener su mensaje patriótico en forma clara y agónica, dramática. Y yo tenía que hallar la manera de representar o encarnar de algún modo la tontería centralista, la españolada de chafarrinón, el menosprecio de corte. Y entonces, y para los años que llegan al advenimiento de la Segunda República, elegí como figura contrapuntística a don Alfonso XIII. Con la imprescindible y santa pequeña injusticia y perdonable malicia que tienen inevitablemente estas cosas, elegimos entre sus muchas fotografías aquellas que lo muestran en sus diversos años y en su constante bobalicón perfil. Atusándose el bigote en una, vestido como un polista británico en otra, al comando de un luciente automóvil en esta, empingorotado y con charrateras; en un sarao, en un arenal de Marruecos o dando limosnas; en una corrida de toros, en el palacio, en el hipódromo. No es mucha imagen real en total computable, pero cada una de las veces en que interrumpiendo el relato aparece Su Majestad unos compases de pasodoble torero añaden su bronce y su chunga al contrapunto. El ser contemporáneos, tocayos y el haber coincidido etapas importantes de sus vidas en fechas muy cercanas (y el tener muchas fotografías del Borbón, claro) me incitó a brindar a nuestro paisano tan elegante partenaire. Conseguí además, espero, gracias al rey y a sus veleidades, sus tropiezos en Marruecos, sus lances políticos y su política de reinado, mostrar con cierta agilidad esa historia que vivió España y el mundo en los años que van desde Rianxo a esa primavera del 31. Después, apoyo mi contrapunto en los grandes acontecimientos y en algunos de sus protagonistas; el relator apostilla las imágenes del bienio negro, de los estatutos y del Estatuto, la Guerra de España, la Guerra Mundial y el triunfo, la postguerra y la derrota.
Prelorán grabó muchas voces buscando a la de Castelao, que no se pretendía omitir y ni siquiera evocar. Quería un hombre viejo, que no fuera ni se creyese actor, ni locutor. En la del señor Baltar –quien ya dijo todo el texto de Castelao– cree Prelorán haber hallado lo que buscaba. El relator debía ser más joven, con voz y acento diferentes. Luis Medina Castro fue el elegido y ahora ensaya mi texto. Luego, como dije, muchos anónimos cuyo timbre o estilo encajan en los epígrafes. La banda sonora –que incluye música– es cosa de Prelorán y del asesoramiento que me permita.
La tarea de Prelorán ha sido –y es– formidable. No puedo imaginar a nadie tan atrapado por una vida de la que no tenía sospecha y hasta por un país en cuyas venturas y desventuras lo introdujeron no hace mucho mi librito y nuestras charlas. Sus ahogos económicos –aún los domésticos– fueron muy grandes en estos malos tiempos y, con la inocente blandura que usted diagnosticó, Jorge fue lastimado muchas veces por las actitudes del entorno que usted, asimismo, tan certeramente pronostico. En gran cariño y respeto trabajamos durante meses con algunas crisis de su parte. Hace unos días, y sin que esto lleve relación directa con nuestro trabajo, pero sí en forma de bienvenida compensación y alivio, Jorge acaba de ganar (por segunda vez) la beca Guggenheim. Tratará de cumplir la mayor parte de su término en la Argentina.
Quizá, luego de los primeros y muy difíciles momentos, los inconvenientes más grandes que tuve con Jorge fueron debidos a un violentísimo celtismo que contrajo en las páginas de Castelao. Su parte de sangre irlandesa entró en ebullición y pronto mostró un fanatismo digno de cualquier troglodita de la Cova Céltiga. Y hasta con la ayuda de Simón Feldman imaginó una serie de mapas animados con los más peregrinos desplazamientos de las célebres tribus. Llegamos a una etapa en que los celtas y su influencia parecían bastarle para explicar todo y a mis violentos contraataques respondía con santa indignación, hoscos silencios y renovadas guerras y guerrillas. En su casa de él y en la de Simón o en cualquier lado mientras filmábamos –él por los celtas y yo aliado a cualquier otro pueblo histórico que me viniese bien o sólo, a pie firme– luchábamos con denuedo y sin cuartel. Temía yo y temo, pues Jorge me parece incurable celtómano y didactomaníaco, que se malograra nuestro esfuerzo y en especial su magnífico esfuerzo al seguir cualquiera de las teorías históricas más o menos tópicas que luego pasan o pasaron de moda, amén de aguar el mensaje y ablandar el carozo. Y, mañosamente y sin que me faltara razón, le decía que una cosa es el celtismo –actitud emocional y hasta postura existencial muy digna y aún política, si a mano viene– y otra son las precisiones eruditas sobre temas que ni él ni yo dominábamos y sobre los que, para colmo, no había acuerdo. Y que si todo lo que sabemos o podemos llegar a saber sobre los misteriosos celtas y los indudables romanos y los suevos y todos los que usted quiera se demostrara falso o cosa de fantasía y sueño, no por eso iban a terminar o torcer su modo esas injusticias que denunciábamos ni desaparecería con un suspiro esa nación que defendíamos. En verdad, creí muchas veces haber derrotado a los queridos celtas y otras tantas volvían ellos y acometían mandados por el barbado Prelorán (¿No será Breogán?) y hasta por Simón quien armó con su entraña pétrea un inesperado celtismo. Créame Seoane que si los celtas hubieran tenido tanta resistencia e insistencia como la de estos buenos amigos en el día de hoy y en nuestra Galicia no hablábamos ningún latín corrompido sino algo así como el gaélico.
Prelorán es, como usted sabe, muy trabajador, muy ingenuo y hasta inocente. No puede ni pretende usufructuar grandes lecturas ni mayores erudiciones, pero cuando se le mete una idea entre pelos y barbas es de ver como echa luego raíces y lo mueve a lecturas atragantadas, y florece y frutece y vierte por fin sus jugos en una suerte de breves trabajos cuidadosamente mecanografiados y sometidos, con toda gravedad, a mi crítica. ¡Y menudas angustias las que me dan esas prosas! Esas afirmaciones impávidas que debo atenuar para eludir el traspiés o los azotes de cualquier crítico; esas detonantes ingenuidades quizás inofensivas en un cine-club, pero suicidas frente a otros públicos más sólidos y esos crasos errores que debo tratar suavemente con injertos, barroquismos y sutiles alquimias y procurando no lastimar... Y no hay más remedio que hacer la cirugía porque los trabajosos trabajos de Jorge son la base o el texto mismo que imagina para comentar su lenguaje cinematográfico, sus escenas filmadas, expresión ésta sobre la que reina con absoluto imperio y de la que es más celoso que Otelo. Con aparente docilidad y sin tontas veleidades literarias (Jorge carece –¡felizmente!– de cosquillas) Prelorán acepta mis recortes o mis rechazos y ortopedias, pero vuelve luego con otro texto y torno yo a mis cosméticas y podaderas. El proceso tiende a repetirse y adquirir la mecánica del cuento de la buena pipa y, en cuanto me descuido, de sutil contrabando y con nuevas ropas trata Jorge de volver a pasar un argumento que le suena bien o un clan entero de celtas.
Este didactismo de Prelorán me saca el sueño y me hace temer empresas tan gratuitas como las de explicar que el Mediterráneo está rodeado de tierra y, para colmo, relleno de agua y otras enfadosas disgresiones. Como Prelorán no andaba muy enterado de las andanzas de todos esos iberos, celtas, romanos y bárbaros, moros y cristianos, Prelorán cree su deber exponer el asunto a la manera audiovisual para beneficio y remedio de quienes padezcan esa misma falta. Y como Prelorán no conocía nuestra tierra, sus gentes y su drama, él cree lícito admitir en ambas primitivas inocencias un nexo causal. Y –repite– para conocer Galicia es necesario saber que es Galicia (lo que en su idioma significa tener una idea de su historia... si fuera posible con mapas animados por el amigo Feldman). En fin, que termino usando contra todos aquellos pueblos la energía con que luché contra nuestros celtas. Pero no será fácil impedir algunos mapitas –temo– y haré lo que pueda por evitar que nos den al traste con el esfuerzo y terminemos provocando la zumba de los inteligentes y el aburrimiento de los simples. ¡Qué falta me hace usted, Luis, en estos momentos! Estoy solo en la parte que de verdad interesa y soy el único que puede manejar el negocio y salvar nuestras almas y llevar las aguas discretas a nuestro patriótico molino.
Seoane: quisiera lograr una película rescatable, eficaz, decorosa, permanente; y lo quiero sobre todo por usted y también por Eduardo quienes, en estos Buenos Aires me desbravaron un poco en galaicología y me abrieron generoso crédito de amistad y confianza. Entiendo que nosotros, los hijos de gallegos que llegamos a su lado, tenemos el deber de retornar una obra que justifique tan altos magisterios. Y si meu señor Sant-Yago me da forzas, como a Gaiferos, llegaré, no al Pórtico de la Gloria, pues no tengo para el pasaje, pero sí quizás a salir del anónimo etcétera y ser nombrado en la Enciclopedia Gallega (ver art. sobre Alén Mar...)
Un gran abrazo. No gaste su tiempo en contestar, salvo para ordenarme lo que fuera o para darme un consejo sobre toda esta lata. Quiero decir que mucho quisiera unas líneas suyas, pero no me atrevo a pedirlas.

Cariños a todos y muy especialmente a Maruxa.

Pérez Prado

P.S. Si todo anda bien, creo que la película podría verse allá en noviembre. (Prelorán insiste en procesarla en el exterior, para mejor calidad; eso puede demorarnos, pero no creo que más allá del citado mes).
Salta 760, 3ºB

1976-08-05
de Luís Seoane, a Ricardo Palmás
Bos Aires
Londres
Transcrición

Transcripción da epistola de Luís Seoane, a Ricardo Palmás en 05/08/1976

Buenos Aires, 5 de Agosto de 1976

Sr. Ricardo Palmás
Londres

Querido Palmás:

Recibí su carta de hace algo más de dos meses que no contesté, hasta ahora que me dispongo a hacerlo, por esa falta de ánimo que muy lentamente va dominando como una enfermedad, lo es, a todos los porteños. La actualidad nos confunde y domina y es bastante peor que la droga más nociva. Recibí estos días su libro Castelao: prosa en el exilio, que es un gran libro. Muy bueno el estudio de su labor literaria en el exilio del prólogo y la reunión de los artículos, breves ensayos y conferencias que fue haciendo a medida que se lo solicitaban las circunstancias que fue viviendo. Lástima no poder decir que Castelao murió a tiempo para no verse injuriado por las gentes de la colectividad, como lo fueron otros, por lo menos desdeñado, al no aceptar el compadrazgo de una minoría con ideas tan ridículas que “meten medo”. Por mi parte continúo apartado de todos ellos. Hace un mes aproximadamente me ofrecieron la presidencia de la sección cultural del Centro Gallego, ni siquiera recuerdo su nombre. No acepté. Continúo encerrado en mi taller trabajando lo que puedo. Estos días estoy exponiendo una colección de óleos en Bonino, con mucho éxito. Creo que es una de las mejores exposiciones que hice en los últimos tiempos y estoy a punto de hacer, juntamente con Alberto Girri, un Bestiario, en mi caso contribuyendo a él con grabados en madera. En el caso de los santos podría hacer, creo, un libro con referencia a los que nacieron en Galicia, a los que adoptaron como el Apóstol Santiago y el dumiense y con los apócrifos. Quizás sería bueno que se hiciese un álbum con grabados en madera míos y textos suyos que se titulase Doce (o los que sean) santos apócrifos galegos, que son aquellos que el pueblo decidió que fuesen santos. Podríamos editarlo en O Castro en una edición reducida. En cuanto a su libro de poemas lo ilustraré con mucho gusto y espero la copia para estudiar sus ilustraciones y presentación. También puede publicarse en O Castro.
De Varela no sé nada más que esta temporada está en Galicia con Marika que se fue de Buenos Aires hace un mes aproximadamente. No escribe, es, creo, su defecto importante. De España tenemos noticias abundantes, aparte [FIN DA PRIMEIRA FOLLA]

[COMEZO DA SEGUNDA FOLLA. NON SE CORRESPONDE COA PRIMEIRA] injusta de grandes figuras españolas. Pita Romero pudo haber sido un candidato extraparlamentario apto para ocupar la presidencia de la Junta de Galicia de no serlo García Sabell o Piñeiro. En cuanto a esa estupidez de Augusto Assía de que el galleguismo no puede ser más que conservador prueba su mala fé e ignorancia. El galleguismo en su rama más numerosa, nació del hundimiento de la primera República con el nombre de regionalismo y lo componían republicanos federales. Al anteponer el problema vamos a decir de la libertad de Galicia, hubo una tregua con los procedentes del carlismo, sabiendo que triunfada esa libertad con la autonomía el P.G. se dividiría en otros en consonancia con los ideales económicos, políticos y sociales del c/u. Esto fue hasta vísperas de la guerra civil en que se separaron del P.G. los elementos de derecha, pues la inmensa mayoría votó en asamblea su entrada en el Frente Popular que no fue precisamente de derechas como sabe A. A.
No, no me envían el periódico. Quizá supongan, creo que tienen razón, que se trata de una generosidad que no será retribuida.
Estoy ya empezando a trabajar. Tengo bastantes encargos para este año en cuanto a grabados. En Mayo inauguro una exposición en Rosario, y, en septiembre expongo en Buenos Aires. Esto es todo. Recibid Chelo, tus hijos y las nietas y desde luego tú, un gran abrazo de:

[Seoane]

1976-08-08
de Luís Seoane, a Lorenzo Varela
Bos Aires
O Castro de Samoedo
Transcrición

Transcripción da epistola de Luís Seoane, a Lorenzo Varela en 08/08/1976



Buenos Aires, 8 de agosto de 1976

Sr. D. Lorenzo Varela
O Castro

Queridos Lorenzo y Marika:

Nos alegramos que tú, Lorenzo, hubieses comprobado una vez más después de tantos años de ausencia, una vida, que Galicia es hermosa y tú, Marika, que lo hubieses descubierto. Galicia es bellísima, pero los gallegos, entre los que me cuento, no pueden, ya lo sabemos, vivir en ella y los que pueden quedarse, se molestan unos a otros, se comprueba diariamente, como si no cupiesen. Nuestros jóvenes van a París a descubrir a Tomasello y para esto debían venir a Buenos Aires donde hay bastantes, o ir a New York a donde emigraron otros. Éste es un país que se distingue por su ingenio. Pero dejemos esto. No estamos en desacuerdo en que la capital gallega sea París, en esta ciudad quedan restos de gallegos del pasado que allí habitaron, Rodríguez del Padrón; fundadores como un Valladares que ayudó a la fundación de la Iglesia de San Germain de Prés, un banquero del XIX como Calzado y, en los comienzos de ese siglo, un cura gallego, José Fernández Caamaño, Monsieur Camagnó, que secundó al General Malet, jacobino, contra Napoleón y llegó a formar un Directorio de poca duración con otro sacerdote renegado. Tuvo que vivir más tarde en Londres de liberal exilado. Y en nuestro siglo hubo también bastantes gallegos, pero sólo destaco dos, la Bella Otero y María Casares. Tenemos, pues, te lo digo a ti, Varela, ciertos derechos a París sin olvidarnos de los antecedentes célticos comunes y de que Galicia se llamó por los peregrinos, la llama Rodríguez del Padrón, la pequeña Francia. Pero a París le faltan el mar y los Cantones. Rocas como o boi y a vaca donde naufragan barcos petroleros y peñas como la de As Ánimas cuya denominación lo dice todo, olvidándonos de los reyes y conquistadores que descubrieron esa patria de locos que es Irlanda, no tanto Francia, o si los hay en este país igualmente magníficos, son mayoría los muy cuerdos dueños de hoteles y pensiones y los chauvinistas de toda laya. Pero quizás tú esperes noticias de aquí. He estado varias veces con Girri y Barba-Azul Larralde, que os recuerdan lo mismo que Sofovich y los Pirosky, a quienes también vimos dos o tres veces y Bonino, que esta temporada está aquí, etc. Buenos Aires ha cambiado desde marzo. No te puedo explicar esto como quisiera, soy inútil para hacerlo, decirte en qué consiste el cambio. Pero sospecho que ahí estáis al tanto de todo. Yo leo a un portugués de fin de siglo, gran compañero y amigo de Eça de Queirós, Ramalho Ortigão, de quien tengo los XIV tomos de As farpas de espléndida prosa, de humor gallego, el fue un galego de O Porto, que se ríe igual de los inmensos pies de un cantante y de las españolas –sospecho que castellanas de 1880, que comen el pescado con faca– la llevan en la liga para algo, pienso yo, que de Castelar y Alfonso XII y de los reyes portugueses, del Emperador del Brasil y los obispos de su país. Escribe un portugués espléndido, ama a Baudelaire y a Nerval, que citas en tu carta, y se duele de su región miñota que produce emigrantes que se enriquecen en Brasil y hacen desde este país lo que pueden por su desgraciada tierra. Es un consuelo leer en estos días a escritores como Ramalho Ortigão y saber que siempre le queda a uno el arma de la ironía para defenderse de quien abusa de su poder físico o del poder en general.
Por mi parte, trabajo. Estoy exponiendo en Bonino con mucho éxito de crítica y público. ¡Cómo me hubiese gustado que estuvieseis aquí! La exposición creo que queda bien. Antes de ésta hice otra de grabados en una galería nueva que dirige Albino Fernández y está en Lavalle al 1500. Se abrieron nuevas galerías, pero se cerrarán otras al ser liberados los alquileres de departamentos y locales. Me queda una exposición en Rosario para septiembre y otra a final de año de óleos y acuarelas en Art Gallery –desde este mes galería Víctor Najmías–. Estoy pintando óleos de tamaño chico. Hice diez con tema de pájaros de 12 x 10 centímetros y otras diez cabezas de 18 x 18. Se me ocurrió después de la exposición de Berni donde los cuadros medían 4 x 4 metros o alrededor de estas medidas y ampliaba en grande lo que Otto Dix hizo en Berlín en 73 x 60 centímetros, por poner ejemplo de gran tamaño para este pintor social y dadaísta alemán. Los temas de Berni son los de las novelas por folletines o por entregas del XIX, sin la gracia, naturalmente, de Alejandro Dumas padre, o de Eugenio Sue. Ya no existen en el mundo los Juanitos Laguna o Ramona Montiel vistos con ojos tan cándidos y demagógicos, nada realistas.
Bueno, ésta es una carta que si no te dice demasiado es al menos larga. Esperamos el regreso de Cuadrado que supimos llegó sin voz a España, pero lo recobró enseguida, deshaciendo así el bello misterio de lo que no podía expresar. Un gran abrazo para los dos y para todos los amigos comunes. Me alegro que te hubiese gustado la compañía de los Suárez, Pilares, etc. Son grandes amigos.

Otro abrazo de:

[Seoane]

1976-10-04
de Arturo Cuadrado, a Luís Seoane, a Maruxa Seoane
Santiago de Compostela
Transcrición

Transcripción da epistola de Arturo Cuadrado, a Luís Seoane, a Maruxa Seoane en 04/10/1976

Santiago de Compostela, 4 de octubre de 1976

Luis y Maruja:

No podía ni debía escribir antes. Ya estoy “jubilado”. Un bastón, una boina y pasear por la Alameda.
Tenías razón: Todo difícil. Difícil lo de antes. Fácil lo de hoy. El Congreso Mundial de la Emigración fue una necesaria experiencia. Todo quedó en cenizas. El Centro Gallego liquidó todo, pero dejó una mala semilla que costó trabajo eliminarla.
Lo inesperado es que gané dinero. Mis conferencias están bien pagadas. Era necesario, pues, mi mujer e hijos lo pasaron muy mal. Camy me dice que tú, que vosotros fuisteis admirables con ella. Gracias.
He dado muchas conferencias y me las pagan a 10.000 pesetas. La más emocionante fue la de Rianxo, presentado por Carmen Dieste. Acto inolvidable.
Rescaté tres retratos tuyos, uno de Colmeiro, y otros dos de Souto y Maside. Lo demás fue quemado o robado. Salgo pronto para Buenos Aires. Y necesito de vuestro consejo, pues me ofrecen vivir en España. Hay que estudiarlo. Vivo entre viudas y huérfanos. Y viejos recuerdos. Santiago ya no es mi Santiago. Tengo proposiciones para unas cien conferencias en las 4 provincias. Pero no tengo tiempo, pues Camy anda con dificultades. A Lorenzo lo vi muy poco.

Gracias por vuestra ayuda a mi mujer e hijos. Os saluda, recuerda y quiere.

Arturo

[Manuscrito na parte superior:] Isaac, Pío y Mincho, Admirables. Lueiro, amigo infatigable.

1976-10-15
de Luís Seoane, a Ricardo Palmás
Bos Aires
Londres
Transcrición

Transcripción da epistola de Luís Seoane, a Ricardo Palmás en 15/10/1976


Buenos Aires, 15 de octubre de 1976

Sr. Ricardo Palmás
Londres

Querido Palmás:

Recibí su carta del 18 de agosto, que nos alegró mucho y estos días recibirá usted una monografía sobre mi pintura que hizo Squirru para una colección sobre arte, que dudo perdure, pues nada aquí lleva camino de ser regularmente permanente en el orden cultural. Tuve carta de Lorenzo Varela, parecía contento, y, en los últimos días otra de Cuadrado que fue como delegado de la Federación a un congreso de emigración gallega, y consiguió, al paso, el retiro como jefe de negociado que fue del ayuntamiento de Santiago. Gana dinero pronunciando conferencias y regresará pronto, según dice, pues tiene aquí a su mujer y dos hijos. Estoy de acuerdo con lo que dice sobre el problema español. También tengo yo miedo de participar en Galicia en luchas en las que no creo y de asistir con mi presencia a decisiones planteadas queriendo que tome partido. De todas maneras aceptaría la proposición de Beiras. La Universidad, creo, pasa por un gran momento y su inquietud está pesando mucho en España. Por otra parte no acepto que España sea un país más desarrollado que Argentina. Este es un país, igual que aquel, con regiones desarrolladas, aparte la capital y el gran Buenos Aires, con un desarrollo cultural al menos superior al de muchas capitales del mundo, desde luego a Madrid, y regiones subdesarrolladas. Campesinos españoles viven en la prehistoria, o casi en ella, igual que los elementos indígenas del norte o del oeste argentino. Esto ocurre también en muchas partes de Europa. Por otra parte los campesinos vivieron igualmente con muchos siglos de atraso en toda Europa. Todo cambió en algunas partes en lo que va de siglo. Estúdiese a los campesinos alemanes, ingleses o franceses de 1900 aproximadamente. Ahora mismo las condiciones de vida campesinas de algunas zonas en los países que se tienen por más adelantados. No hay que olvidar que el televisor y los electrodomésticos significan confort, igualmente el automóvil, y no desarrollo. Creo que nos veremos en Galicia o en Londres, pues calculamos pasar unos días en esa ciudad, quizás en la próxima primavera europea, si para entonces queda primavera o las estaciones del año vuelven a corresponderse con los meses. Aquí sobreviviendo. Trabajo. Expongo. Expuse con mucho éxito en Tucumán donde hay una minoría cultural sorprendente y dejaré antes de marcharme una exposición en Art Gallery y otra en Mar del Plata, en la Galería Cassará. Esto es todo. Espero noticias de los santos. Un gran abrazo de Maruja y mío para usted a quien deseamos ver:

[Seoane]

1977-02-09
de Luís Seoane, a Bernardo Sofovich
A Coruña
Bos Aires
Transcrición

Transcripción da epistola de Luís Seoane, a Bernardo Sofovich en 09/02/1977

La Coruña, 9 de febrero de 1977

Dr. Bernardo Sofovich
Buenos Aires

Queridos amigos Elsa y Bernardo:

Salimos hace un mes de Buenos Aires y hace poco más de una semana que llegamos a La Coruña. Estuvimos los otros veinte días en Madrid y Barcelona. Todo mejor, en cierto orden que en el 75, pero la vida más cara y con una gran desconfianza con respecto al porvenir. Madrid está lo mismo. Allí estuvimos con Marika y Varela, intentando establecerse, con perspectivas Varela de trabajo y pensando ir en breve a París. Muchas exposiciones de todas clases, buenas y malas, pero pasado ya el boom que duró hasta el 75. Triunfan en Madrid Nacha y Cipe Lincowsky en un momento en que se realizan buenos espectáculos. En este sentido, cambió mucho todas Españas. Hoy mucha esperanza en el desarrollo cultural en libertad y gran parte de la población trata de olvidar el pasado como una pesadilla que parece imposible hubiese ocurrido. Los más jóvenes lo suponen tan historia como las guerras de Flandes y se sienten absolutamente ajenos a los hechos de su infancia. Los de nuestra edad somos para ellos una especie de supervivientes prehistóricos. Hay quienes creen que esta indiferencia por el pasado inmediato es sana. Por mi parte, no lo creo así. Aunque no crean, tampoco será útil sentirse, en cuanto a ese pasado, los caballeros acompañantes del Rey Arthur. Jóvenes y viejos están esperanzados en lo que resulte de las posibles elecciones. Escribo posibles sin poder concretar bien por qué mi desconfianza en ellas. Se repiten demasiado iguales, quizás sucesos de la Segunda República. Dejemos esto. Todos ello empieza a resultarme ajeno, aquí y en todas partes. Admiro a gentes como Álvarez del Vayo, el gran periodista español, ex-delegado por España en la Sociedad de la Naciones y ex-ministro de Relaciones Exteriores, de quien la Editorial Grijalbo de México acaba de publicar sus memorias. Vivió siempre luchando por sus ideales y el relato que hizo de su vida es extraordinario, se lo recomiendo. Lo admiro porque parece no haber dudado jamás de lo que él consideró desde muy joven su verdad, nunca se desanimó. Conoció las mejores gentes de la Europa desde poco antes de la Primera Guerra Mundial y hasta hace dos o tres años que murió. Fue muy amigo tanto de políticos como de escritores y artistas europeos y de Estados Unidos. De mucha gente que no hubiese deseado conocer.
Estuve en Barcelona viendo algunas buenas exposiciones y la Fundación Miró, realmente extraordinaria, encerrada en una arquitectura muy bella de Sert en la que sigue su estilo que concreta formas mediterráneas. Se realizan en ella actos culturales muy diversos y en el momento en que la visitamos estaba expuesta la participación de España en la Bienal de Venecia. Habían descolgado parte del Museo Miró para la exposición. No tengo, hasta ahora, demasiado que contar. Hoy está un buen día, pero desde que llegamos no hizo más que frío y llovió siempre o con intermitencias en el día. El mar está magnífico con su impetuosidad y todo promete una primavera espléndida.
Nos gustaría mucho que volvieran a La Coruña. Tengo para usted, Bernardo, el Carnet de Madrid de Picasso, 1898, editado por Gili de Barcelona, creo que a finales del año pasado y que, según nos dijeron, está ya casi agotado o agotado. Es una pequeña joya gráfica.
Les ruego nos escriban contándonos lo que ocurre en ésa, aunque sospecho que todos continúan de vacaciones.

Un gran abrazo de Maruja y mío para los dos y para Pablo.

[Seoane]

1977-04-13
de Luís Seoane, a Bernardo Sofovich
A Coruña
Bos Aires
Transcrición

Transcripción da epistola de Luís Seoane, a Bernardo Sofovich en 13/04/1977


La Coruña, 13 de abril de 1977

Dr. Bernardo Sofovich
Buenos Aires

Querido Sofovich:

Nos alegramos mucho cuando nos habló por teléfono hace muy pocos días. Nadie contestó a las cartas que enviamos lo primeros días de febrero. Esperamos que haya sido por las vacaciones de verano y se decidan a hacerlo ahora. Necesitamos saber de todos los amigos. Tuvimos noticias del fallecimiento de J. L. Romero en el Japón, que nos produjo un gran dolor y también el de Audivert por una carta que nos envió la mujer de Pedro Bermejo, secretario de la embajada de España. Con uno y otro estuvimos unos días antes de venirnos. A Audivert le hice un prólogo para un libro suyo sobre la técnica del grabado a buril, que él me pidió se lo dejase utilizar como texto para una monografía, pues en ese prólogo estudiaba yo su labor y personalidad en relación con el grabado americano en general. Sentimos mucho el fallecimiento de quienes fueron dos grandes amigos nuestros y de quienes, como de todos los amigos, somos deudores de muchas horas gratas de nuestra vida.
Galicia está bellísima. La cantidad de lluvia de este año la convirtió en más rica en matices de verdes. Los frutales y arbustos comenzaron a florecer y el blanco y el amarillo se mezclan con esa gama que va desde el pálido verde limón hasta el oscuro verde gris. El cielo está gris y rosado al atardecer, y el mar, el que vemos desde la ventana, es también casi negro, tenebroso. Siempre que miro para él, pienso que es difícil pintar el mar sin caer en esa especie de praderas agitadas por el viento que constituye el de Courbet y la sabiduría de los japoneses al hacerlo sólo con grandes tonos sin matizar y expresando su movimiento con un muy hábil grafismo, o como en el caso de la ola de Hokusai. Terminé de hacer un álbum de grabados, Imaxens celtas, en madera de camelio, durísima, que me rompió alguna gubia y me hirió varias veces en los dedos que sostenían el taco, al resbalar la herramienta sobre su superficie. Puede ser curioso, pues la moneda celta y sus medallas surgieron imitando las monedas griegas, sobre todo una que representaba a Felipe de Macedonia y un auriga. A partir de esta moneda, casi copiada al principio, fueron esquematizándola, aumentando en ella sus símbolos, convirtiendo en casi signo la figura humana y los animales hasta convertirlas en abstracción. Resulta ser una de las más bellas aventuras estéticas del pasado. El tránsito del realismo a la abstracción duró, creo, tres siglos de la Prehistoria. Esta abstracción no constituyó, que se sepa, un lenguaje, ni tampoco un alfabeto. Este pueblo que adora la piedra, las montañas y el agua, imaginativo y supersticioso, proclive a la parapsicología, no conocía la escritura y transmitía oralmente sus fantasmas y leyendas que llegaron hasta nuestros días, tenía, en cambio, la pasión del ritmo, que es fundamental. Contrariamente al egipcio y al griego, que amaban el realismo y el naturalismo en arte, que humanizaban y bestializaban a sus dioses respetando el cuerpo humano y el de los animales, los celtas trataban de expresar solamente el ritmo que éstos le sugerían y el total en general de la naturaleza. Hicieron un arte simbólico y abstracto. Lo que hice yo fue seguir ese tránsito a través de 20 grabados. Pienso que puede ser interesante.
Por favor, escríbannos. Estamos deseosos de saber de ustedes y de los amigos. También si entre los proyectos de ustedes está el de hacer un viaje por Europa. Nos gustaría verlos aquí antes de nuestro regreso. Y ahora, un gran abrazo de Maruja y mío para usted, Elsa y Pablo.

[Seoane]

1977-04-26
de Luís Seoane, a William Shand
A Coruña
Bos Aires
Transcrición

Transcripción da epistola de Luís Seoane, a William Shand en 26/04/1977


La Coruña, 26 de abril de 1977

A Susana y William Shand
Buenos Aires

Queridos Susana y William:

Creo que os debemos carta. Acabo de terminar un nuevo álbum de grabados en madera, Imaxens celtas, y desarrollo en imágenes el paso de una especie de naturalismo influido por el arte griego a la abstracción. Trato de recordar una de las aventuras estéticas más bellas de nuestro pasado remoto y que nos queda en algunos museos en forma de medallones y monedas. Ayer fuimos de excursión al impresionante y bellísimo Finisterre gallego y a uno de los puertos, Muxía, con rocas que vienen venerándose desde la Prehistoria por sus cualidades curatorias, tanto como el terror que infunde el violento mar que encierran. Frente a ese mar está una iglesia que antes de la guerra estaba adornada con exvotos que representaban naufragios de barcos de toda clase y colgaban de las bóvedas barcos que recordaban a los que el mar no había devuelto jamás a la superficie. Ahora desaparecieron los exvotos pintado y sólo quedan unos pocos barcos colgados. Galicia es bellísima, con esa niebla que se extiende en el mar aún en un día espléndido de sol, como fue ayer, de primavera, después de cinco meses de lluvia, según nos dicen.
Es curioso que los viajeros prefieran ver ciudades y no tierras misteriosas, con leyendas y costumbres antiguas y el rostro de las gentes del pueblo, su forma de andar, de hablar, sus gestos, los colores que prefieren, buscando uno similitudes con otros pueblos. Galicia, pobre como los otros países celtas, pasa los siglos escuchando las campanas de sus propias ciudades hundidas, en la costa Atlántica y en sus lagunas, en alguna de las cuales cruzan el aire los Caballeros de la Tabla Redonda que aguardan por el regreso del Rey Arturo o tienen en la ermita de una de sus montañas más altas, la Copa del Santo Grial, según la leyenda medieval que otros supusieron a los Pirineos y en otras montañas europeas y jamás encontraron. A medida que pasan los años uno se consuela con el propio pasado o, como en mi caso, con ese pasado remoto del que sólo quedan la belleza de las leyendas y del escenario, el paisaje, en que se desarrollaron. De aquí salió también, obsequiado por caballeros gallegos, el caballo de Guillermo el Conquistador y luego de conquistada Inglaterra por los normandos, los miles de bretones que huyeron y se establecieron, junto a los celtas gallegos, en el norte de Galicia.
No contesto carta alguna, sólo evoco hoy mis recuerdos de ayer, sólo la ligera bruma del horizonte aún con el glorioso sol que plateaba y hacía brillar el mar, nos impedía ver la costa irlandesa como aseguraban los ancianos los veían cuando yo era niño. Claro que la veían. Ahora empiezo a verla yo, a medida que pasan los años. Se ve todo lo que se quiere ver.
Contestad como queráis, pero contestar. Sólo queremos saber de vosotros y de los amigos, no recibimos carta de nadie. Nos enteramos del fallecimiento de María Rosa Oliver a quien todos queríamos. Se publicó la noticia en un diario de aquí.

Un gran abrazo para vosotros y para los amigos comunes de Maruja y mío:

[Seoane]

1977-05-16
de Luís Seoane, a Margot Parker
A Coruña
Bos Aires
Transcrición

Transcripción da epistola de Luís Seoane, a Margot Parker en 16/05/1977


La Coruña, 16 de Mayo de 1977

A Margot Parker
Buenos Aires

Querida Margot:

Nos alegramos mucho que estés pintando, aunque te parezca broma, es uno de los modos de luchar contra la bronquitis y contra todo, y, trabajando, vas realizando tu propio homenaje a los que has querido y quieres, al mundo. Todos estamos de paso pero tenemos la esperanza de que quede algo nuestro; quienes somos de naturaleza gallega tenemos el oscuro presentimiento de continuar de alguna manera poblando un espacio entre la niebla, o acompañando a un ser de otra especie que peregrinará, porque no lo hizo en vida, a una ermita de la costa del norte de Galicia, donde creo termina el Mar de los Ártabros, que se llama San Andrés de Teixido. Este país está cubierto por la más rica variedad de verdes que puedas imaginarte y el mar y la cima de las montañas se diluyen en nieblas. Así, casi siempre, es el mes de Mayo en cuyos días se alternan las lluvias. Yo estoy muy metido en casa y trabajo.
A otros amigos les digo que hice una serie de grabados. Veinte de ellos están destinados a un álbum, Imaxens celtas, del que hablaremos a nuestro regreso, pues se trata de figurar un desarrollo estético realizado en la prehistoria por los celtas a través de medallas y monedas partiendo de la figuración naturalista. Los celtas no expresaban literariamente su pensamiento. No poseían alfabeto alguno y su sentimiento lo fijaban a través de sus figuraciones y con el tiempo de los signos que las recordaban.
Galicia posee un tesoro de insculturas abstractas grabadas en sus rocas, en joyas y en algunas rudas esculturas de guerreros. Las medallas y monedas son de los celtas de Europa oriental, de los de ambas orillas del Rhin y de los galos, los irlandeses, bretones y gallegos no hicieron monedas, eran orfebres o al menos no tuvieron el sentido del ahorro de los galos por ejemplo y por eso no perduraron sus monedas. A orillas del Rhin estaba establecido un orfebre celta gallego cuando llegaron las tropas romanas, creo que en época de Cesar o éste dirigía esas tropas, así lo cuenta un cronista de entonces.
A ese mundo dedico este álbum que grabé en madera de camelio, la madera más dura que trabajé nunca, haciendo que me hiriese constantemente con la gubia la mano que sujetaba el taco de madera. Efectivamente, la Fundación Miró es una maravilla pero tambien lo es como ciudad y por amor a la cultura, Barcelona, que mantiene dentro de su recinto 26 museos, acabo de leerlo, de los cuales yo sólo conozco seis o siete. Y uno piensa que vive en ciudades cuatro o cinco veces más grandes que apenas pueden sostener dos o tres.
De no haber nacido de origen gallego me hubiese gustado serlo de origen catalán. Creo que de ser de otro origen español –perdóname esta digresión– me gustaría ser de Cataluña, de León o de Andalucía, o tambien de Castilla la Vieja, no de la Nueva, ni de La Mancha, ni del Mediterráneo, con la excepción de Cataluña. A todos, sin embargo, prefiero Galicia. Somos un misterio para el resto de los españoles. Tenemos hadas, nieblas y un cielo poblado de muertos, aparte de los fantasmas, y, personalmente, tres pensamientos a un tiempo en la cabeza, según fama, o como dicen los madrileños somos el hombre que estando en una escalera, los ajenos a Galicia no saben si sube o baja. A mi me gustaría saber que los demás no saben si subo o bajo, si voy o vengo y en cambio saber yo todo eso de ellos. Es un buen modo de defenderse.
Creo que he escrito mucho. Te mandamos, Maruja y yo muchos abrazos:

[Seoane]

1977-05-17
de Luís Seoane, a Rafael Lifschitz, a Emma Lifschitz
A Coruña
Bos Aires
Transcrición

Transcripción da epistola de Luís Seoane, a Rafael Lifschitz, a Emma Lifschitz en 17/05/1977


La Coruña, 17 de Mayo de 1977

A Emma y Rafael Lifschitz
Buenos Aires

Queridos Emma y Rafael:

Acabamos de escribirles a Carlos y Malena. Les debíamos carta y nos remordía la conciencia, pues ellos han sido muy atentos con nosotros. Les invitamos a que vengan a comprobar la existencia de sol en Galicia, aunque para verlo tengan que pasar más de una día, aunque en uno puedan verlo alternando con la lluvia. Estamos siguiendo la propaganda electoral en vísperas de las primeras elecciones que se realizan en España desde Febrero de 1936, es decir, desde hace cuarenta y un años, casi medio siglo. Nosotros somos espectadores, espectadores como de hecho venimos siéndolo desde hace bastantes años. Es curioso como el pueblo español olvidó el pasado inmediato que parece haberlo sufrido como una pesadilla y una gran parte se acoge a la figura de los Reyes que se presentan sencillos en todo, como si procediesen de la clase media, de una familia de trabajadores y rechazan todos los halagos de los cortesanos, autoridades políticas y administrativas, etc. No admiten regalos de joyas ni nada que de algún modo sea hecho en metales y piedras preciosas, etc. Todo esto lo agradece el pueblo que estaba acostumbrado en estos últimos cuarenta años a que ocurriese lo contrario con sus gobernantes. Los discursos son también sencillos, nada pomposos y de los labios de ellos no surgen amenazas ni palabras agrias. Esto debe reconocerlo uno aún siendo contrarios a la Monarquía como forma de Estado y a las familias herederas de Estados.
Sentimos mucho lo de Maria Rosa Oliver*, nos veíamos poco, pero éramos amigos desde hacía tiempo. Lo mismo ocurría con Córdova Iturburu, que cuando salimos de ahí estaba bien, solamente muy sordo, y de quien fui compañero, primero en mi etapa de periodista y luego en la Academia.
Galicia, ya os lo dijimos muchas veces y se lo repetimos a todos los amigos, está muy bella. La cantidad de lluvias en lo que va de año, aparte del año lluvioso que fue el pasado, hace que sea imposible de contar la cantidad de matices de verde que la cubre, como también imposible de describrir el mar cuyo color varía constantemente con arreglo al cambio constante de la lluvia al sol en el mismo día. Queda permanente la niebla que lo difumina. Nosotros viajamos de vez en cuando a ver una iglesia románica perdida en una montaña, o una ermita prerrománica o algún edificio barroco, del barroco severo que es el gallego, acondicionado al estilo por su material mas importante en Galicia, el granito, o viendo solamente un paisaje determinado de la montaña o de la costa, imposible, a mi juicio, de reproducir en su grandeza en sólo unos centímetros. De todas maneras, sentimos estar lejos de todos los amigos y de Buenos Aires. Regresaremos tan pronto termine con las exposiciones y con el trabajo a que estoy comprometido, quizás en noviembre. Si regresamos ese mes es, en parte, para encontrar a los amigos en ésa y no esperar a ver a algunos meses después, como ocurrió en 1975 y empezar a trabajar más pronto, de modo que pueda hacer una buena exposición en Agosto o setiembre del 78. Ya veremos.
Escribir. Os agradecemos que nos escribáis. Estamos deseando recibir cartas.

Un gran abrazo para los dos de Maruja y mío:

[Seoane]

1977-05-17
de Luís Seoane, a Carlos Lifschitz
A Coruña
Copenague
Transcrición

Transcripción da epistola de Luís Seoane, a Carlos Lifschitz en 17/05/1977


La Coruña, 17 de Mayo de 1977

A Carlos Lifschitz
Copenhaguen

Queridos Carlos y Malena:

Tardamos mucho en contestaros las cartas que nos habéis enviado, perdonadnos. Ahora estamos un poco más tranquilos y vamos a hacerlo con alguna calma. La nueva España de que habláis en la vuestra está por hacer y es la gente joven si limita sus impaciencias la que puede realizarla. Pesan mucho los cuarenta años del dictadura, muertes y silencios, quedan aún las estructuras del pasado, las organizaciones procedentes de la Guerra Civil y el fascismo. A las elecciones se va con los municipios, gobiernos civiles, provinciales y hasta el mismo Gobierno, que son del pasado franquista y que no pueden ofrecer más garantías que saber, los partidos políticos, que los ojos de los pueblos de Europa Occidental y sus gobiernos están fijos en las elecciones españolas. En las elecciones saldrá, seguramente, uno claramente dirigido por políticos claramente franquistas continuadores del pasado inmediato, u otro de centro inventado por el actual presidente del Consejo de Ministros que sigue el camino del Rey y que quiere probar ser democrático, pero que ocupó altos cargos con el régimen anterior. Mucha gente votará a éste como si fuese una posible tabla de salvación para el país. El pueblo está muy dividido. Surgieron como un centenar de partidos aparte los exclusivamente nacionales, los movimientos autonomistas de Cataluña, Galicia y Vascongadas. Los actos de provocación de los que perdieron a Franco son constantes y una parte de la juventud de izquierdas más radicalizada y superdividida actúa y ataca con la ceguera furiosa y suicida de los toros. Por nuestra cuenta, pensamos que la tabla de salvación que sería el triunfo del Centro trae el peligro de convertir al país en una supuesta democracia de partido único a la manera mejicana. Sin embargo, creemos que sería imposible tal como se presenta el problema, otra solución. El Rey parece hacerlo bien. El y la Reina son dos personas muy sencillas y populares y todos suponen que tienen buenas intenciones. Naturalmente, nosotros continuamos siendo republicanos. Los problemas españoles muy graves no pueden resolverlos la sola simpatía de unas personas ni, naturalmente, los sobrevivientes del régimen que los acrecentó.
Nosotros hacemos una vida tranquila. No pinté apenas desde que llegué, pero, en cambio, grabé bastante. Trabajamos y gozamos de la naturaleza gallega. Nos gustaría que vinieseis unos días antes de irnos a Estados Unidos para comprobar que Galicia tiene también días de sol, aunque sus hoteles no pueden ofrecer a los turistas, como en el Mediterráneo, seguro de sol.
Nos alegramos mucho de la posibilidad de trabajo en U.S.A. pero no dejéis de pensar en Buenos Aires. Es una gran ciudad, o en toda Argentina que es asimismo un gran Estado y en el que hay mucho que hacer y también, aún, que descubrir.
Tenemos de Paula los mejores informes, todos a través de los abuelos y sospechamos que deben ser auténticos. Decidiros y venir.

Un gran abrazo para los dos de Maruja y míos:

1977-07-03
de Amparo Alvajar, a Luís Seoane, a Maruxa Seoane
Xenebra
Transcrición

Transcripción da epistola de Amparo Alvajar, a Luís Seoane, a Maruxa Seoane en 03/07/1977

Ginebra, 3 de julio de 1977

Queridos Maruja y Luis:

Recibí con mucha alegría la carta de Luis, porque hacía mucho tiempo que no sabía ni dónde estabais.
Os haré una brevísima descripción de mi vida, para teneros un poco al tanto. Desde hace cosa de un año que no paro. Primeramente, fui a Manila, a una conferencia del Grupo de los 77 (países insuficientemente desarrollados), preparatoria del cuarto período de sesiones de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo. Luego (claro está que en todos los intervalos he seguido trabajando en las Naciones Unidas, sin un solo día de reposo, desde el día mismo del regreso) estuve en Kenya, en Nairobi, para ese período de sesiones. Luego vuelta a trabajar en Ginebra; luego, aprovechando mis vacaciones, para no perder contacto durante tanto tiempo con la Unesco, vuelta a Nairobi (aquí trabajamos en combinación con el Satélite Sinfonía) a la Conferencia General de la Unesco; vuelta a las Naciones Unidas a Ginebra, sin un solo día de intervalo; luego que las Naciones Unidas necesitan que vaya a Viena a la Conferencia sobre la sucesión de Estados en materia de tratados, de plenipotenciarios, para lo cual hicieron un extrañísimo arreglo administrativo que les permitió “despacharme” a Viena y traerme de vuelta para que continuara mi contrato aquí, que se dio por interrumpido y no cortado. Renuncio a contaros lo que me pareció Viena y lo que me pareció Austria, por falta de tiempo. Ya hablaré de cosas gratas en otra. Aproveché (era la primera vez que iba a Viena) para saludar a viejos compañeros que son ahora jefes en el Organismo Internacional de Energía Atómica, en la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial y en el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. Vuelta a Ginebra a las Naciones Unidas. En vísperas de mi salida para Viena llegó a Ginebra mi sobrina Marta, que tuvo que adelantar su viaje a causa de mi salida para Viena se adelantó en un día, y tuvo la suerte de que le ofrecieran en las Naciones Unidas un pequeño contrato de tres meses, como guía trilingüe, que le convenía mucho. Arréglalo todo, déjala instalada, y sola con su primer trabajo, que es bastante difícil. Vuelvo: que le prologan el contrato y que la asistenta me deja plantada de la noche a la mañana. Desde entonces friego, lavo, plancho, cocino, etc., porque Marta viene muy cansada y tiene que seguir estudiando en casa. Al mismo tiempo, la oficina Internacional del Trabajo me pide que les traduzca un libro. No puedo decir que no, por razones largas de explicar. Ya lo he hecho, levantándome a la una de la noche para trabajar, con dos horas de sueño, y con un trabajo en las Naciones Unidas durante el día verdaderamente agotador, porque lo que se está viendo este año no se ha visto nunca. Tengo forzosamente que cortar mi contrato (cuestiones de reglamento de personal) por un mes, en septiembre, y pensaba que podría tomar vacaciones. Imposible. Primeramente, cabe la posibilidad de que la tomen a Marta más permanentemente, pero no se sabrá hasta finales de agosto, de modo que tendremos que estar pendientes de eso. Segundo, el Organismo de Energía Atómica me mandó ya hace más de un mes un contrato por dos semanas para su Conferencia de Viena, y voy a ir (última semana de septiembre y primera de octubre). Lo mandó con tanta anticipación para estar seguro de que no decía que no a último momento. Por otra parte, el BIT me ha pedido que en septiembre les traduzca uno de sus manuales de educación obrera (que ni han tenido tiempo de decirme de qué trata, que lo mismo puede ser de contabilidad que medicina de trabajo) de 400 páginas, y tampoco puedo decir que no, de modo que me pasaré los días que me quedan libres trabajando 14 o 16 horas por día. Quieren que les traduzca otro a mi vuelta de Viena, e inmediatamente, pero es algo más corto. Me traje de Viena documentación sobre el Organismo de Energía Atómica, porque hace años que no trabajo en eso y hay muchas cosas nuevas, y aún no he tenido tiempo de leer un solo papel. Llevo tres meses sin poder leer más que el periódico. Además, por recomendación del jefe de la División Lingüística de la Oficina Internacional del Trabajo, me llamaron el otro día de la sección de asistencia técnica porque quieren iniciar un nuevo procedimiento de trabajo, que aún están discutiendo, para ver si a partir de octubre o algo así me puedo ocupar de los informes de la Organización sobre los programas de asistencia técnica para América Latina, trabajo que puede consistir en poner en castellano claro los informes de los expertos o en estudiarse expedientes de más de un metro de alto porque la Organización duda de la veracidad de los informes, lo cual significa que hay que hacer el informe. Será un trabajo que estará mal pagado, por comparación con el tiempo que va a llevar, pero les he dicho que en principio sí, porque es un trabajo que me interesa. Claro está que tendré que hacerlo en casa, después de la oficina, y calculan que cada informe lleva, por lo menos, 120 horas de trabajo. Pero esto todavía no está decidido, porque andan discutiendo internamente cuestiones de dinero.
He llegado en estos últimos tiempos a un grado tal de cansancio que a veces me encierro en la cocina y me pongo a llorar, de fatiga. He empezado a tomar un medicamento contra el surmenage que parece ir bien. No es el trabajo lo que me cansa, sino la dichosa casa, porque me hace daño ese tipo de movimientos y me ponen tan enferma que no puedo ni andar por la calle, de mareos y de vértigos. Estaba mucho mejor, porque he descubierto lo que me pasa y estaba tratando de no hacer las cosas que me ponen peor, pero con esta situación de la asistenta retrocedo a pasos de gigante y vuelvo a sentirme muy mal. No se resolverá hasta finales de agosto, y me pregunto si voy a poder aguantar hasta allá. Pero se trata del porvenir de mi sobrina y hay que resistir. La situación temporaria en que está no nos permite alquilar un estudio para ella, porque es muy corto su contrato y no se lo alquilan. Ahora estoy aprovechando que la han dejado libre este fin de semana para que fuera a Normandía en un viaje relámpago, al casamiento del hermano de su novio, para escribiros y escribirle a mi hermano, que hacía seis meses que no le escribía, y como he terminado el libro del BIT para ver si (aunque os parezca mentira) me puedo bañar como Dios manda, y no en cinco segundos, y echarle una mirada al Newsweek de hace tres meses, que lo llevo atrasado. Lo más probable es que sea hoy el único día de vacaciones que tenga, si se le pueden llamar vacaciones a preparar la comida para mañana y planchar ropa, que ayer fue el primer día que hemos visto aquí el sol, aunque no se sabe cuánto va a durar.
Estando en Viena, me enteré por Le Monde del asesinato de dos amigos en Buenos Aires y por el Herald Tribune International de la muerte de Policho Córdova Iturbara. No pude escribirle a Carmen en ese momento porque no tenía allí su dirección. Le escribí al volver a Ginebra. Con quien estoy en relativo contacto es con Clement Moreau. Hace cosa de un año me enteré de que estaban aquí. Nelly hace psiquiatría infantil en Saint Gall, de donde ella es, y Yup tiene cursos en St. Gall y pasa el resto de la semana en Zurich, porque colabora en varias revistas y hace no sé qué otras cosas. Han vuelto a publicar el libro de dibujos sobre Hitler que le costó la nacionalidad, y están preparando un libro de 300 grabados de él, que llevará un largo estudio de Fritz, el escritor suizo que es muy amigo de él y que lo admira mucho. Ha venido a Ginebra (yo no estaba en ninguna de esas ocasiones) para la preparación de algunas obras de Brecht que han puesto aquí. Desde hace un año cambiamos breves cartas y a veces nos hablamos por teléfono, pero todavía no me ha sido posible ir a ver a Nelly y a Tina, su hija, porque las cosas se complican, y ya dice Yup que está bien eso del amor platónico, pero que a ver si nos vemos.
¿Qué está haciendo Luis y cómo estáis vosotros? ¿Y los amigos? Mi hermano está ahora establecido en Tabeayo. Como hace siglos que no le puedo escribir a Quiroga, hacedme el favor de darles a él y a Aida un fuerte abrazo de mi parte.

Cien para vosotros.

Amparo

1977-08-17
de Luís Seoane, a Bernardo Sofovich
A Coruña
Bos Aires
Transcrición

Transcripción da epistola de Luís Seoane, a Bernardo Sofovich en 17/08/1977


La Coruña, 17 de agosto de 1977

Sr. Bernardo Sofovich
Buenos Aires

Querido Sofovich:

Quiero decirle antes de nada que nos alegró mucho la llamada telefónica que nos hizo, hace ya algunos meses, creo que en abril. Desde entonces, ocurrieron bastantes cosas, aparte de esperarles siempre. Trabajé mucho, grabé, dibujé y pinté, esta vez algo menos. Se publicaron tres álbumes, los tres con textos en gallego y, dos de ellos, referidos al pasado. Uno con siete poemas de Álvaro Cunqueiro hechos para un álbum mío que iba a publicarse en el 32 y que constituían el prólogo y una larga crítica de Montero Díaz que serviría de epílogo. Cunqueiro y Montero Díaz se convirtieron en dos grandes personalidades de la literatura y de la enseñanza en España. El primero es un gran prosista en gallego y castellano y el segundo es el profesor erudito más importante dedicado a historia antigua. Los tres éramos muy amigos por el 32 y lo fuimos hasta el 36. El álbum no llegó a publicarse nunca porque los originales se perdieron en ese último año, era unos cuarenta dibujos con influencia dadaísta que sentí mucho haber perdido. Desde entonces, guardé esos poemas y la carta que ahora publico. Otro álbum se denomina Carantoñas e outros dibuxos. Carantoñas significa en gallego caretas, máscaras y se trata de unos pocos de los muchos dibujos que hice en Buenos Aires desde 1937 a 1952 y creo que resulta curioso. El último, que salió hoy, es de grabados en madera, en madera de camelio, durísima, por la que resbalaban los buriles sin lograr algunas veces herirla, hiriéndome, en cambio, la mano izquierda por la fuerza del impulso. Se titula Imaxens celtas. Se trata de un homenaje a uno de los procesos estéticos de la Prehistoria, cuyo desarrollo se realizó en el transcurso de unos 1500 o 2000 años a partir de la imitación de una moneda griega, naturalista, que representaba en el anverso a Filipo de Macedonia y en el reverso a una cuadriga. Primero las medallas y monedas celtas fueron naturalistas como su modelo clásico griego y luego simbolistas y, más tarde, signos, siguiendo un curioso proceso de abstracción. También, con un matrimonio amigo, montamos un pequeño taller de tapices, siguiendo el tejido y normas de los de Madame Cuttoli y Aubusson, hecho a mano en telar, con nudos más gruesos, siguiendo el tapiz medieval y buscando el contraste de colores. Hicimos seis, los dos primeros de prueba y cuatro que consideramos definitivos; tres de los cuatro últimos de 1,50 x 0,78 y el último hecho de 2 metros x 1,20. Este último lleva 12 colores y representa a un grupo de marisqueras. Quiero, antes de regresar, dejar hechos ocho dibujos más, algunos con tema histórico referido a Galicia. Éstas son todas mis novedades. A fines de septiembre expongo en Santiago de Compostela. Una especie de exposición retrospectiva con cuadros desde 1963 a este año, además de grabados y libros ilustrados y álbumes, entre ellos expondré el Bestiario. En Santiago, comencé a exponer en el año 1929, hace casi cincuenta años. En esa ciudad hice dos exposiciones. En la segunda estaban presentes las líneas fundamentales de mi pintura en bastantes años más tarde. Menos dos de la obras expuestas, de pequeño formato, las compró todas en inglés del que no supe más y tampoco del destino de las témperas. Al inglés le gustaba mucho el color. Aplacé las otras exposiciones de Madrid y Barcelona para el otoño de aquí, en 1978.
Entre las exposiciones que vi cuentan una de Picasso, juntamente con Bacon, en la que Picasso dominaba como pintor, dibujante, gracia y color sobre el irlandés-inglés; y otra extraordinaria de Juan Gris. También una muy buena, en el Museo de Arte Contemporáneo de Madrid, de acuarelas, dibujos, grabados de propiedad de Olivetti, una gran exposición en la que figuraban obras notables de muchos grandes artistas.
Creo que esto es todo por hoy. Me gustaría mucho reanudar nuestra correspondencia. Nosotros no volveremos hasta noviembre. Reciban un gran abrazo para todos de Maruja y mío:

[Seoane]

Por favor, escriban.

1977-08-17
de Luís Seoane, a Lipa Burd
A Coruña
Bos Aires
Transcrición

Transcripción da epistola de Luís Seoane, a Lipa Burd en 17/08/1977

La Coruña, 17 de Agosto de 1977

Sr. Lipa Burd.
Buenos Aires

Queridos Lipa y Esther:

No quiero comenzar protestando, pero no sabemos nada de vosotros y nos gustaría mucho tener noticias de vuestra vida. De si Lipa está pintando, de la vida que hacéis, si veis cine, teatro, escucháis música, vais a exposiciones, etc. Nosotros os recordamos mucho y añoramos vuestra amistad, los diálogos de muchos días, el cambio de toda clase de inquietudes, todo lo que verdaderamente justifica, aunque a algunos no les parezca así, una parte importante de la vida. Maruja y yo continuamos nuestra vida coruñesa que a veces le depara a uno sorpresas, como la de la salida de la embarcación de cuero que sale hoy o mañana de este puerto hacia Gales e Irlanda para luego regresar por Bretaña, itinerario que ex seguido por los celtas gallegos para, después de invadir Irlanda, hacer comercio entre ellos. Sus tripulantes son casi todos jóvenes arqueólogos ingleses, irlandeses, galeses, bretones y gallegos. Esperan el viento sur que les guiará hasta esas costas impulsando las pieles de la vela. La barca es una reproducción de aquellas de la prehistoria y uno siente respeto por todo ese pasado misterioso que el hombre trata de develar. Hace muy pocos días vimos Maruja y yo, algo que no habíamos visto antes, en un pequeño Museo arqueológico que hay en esta ciudad, enclavado en la exisla de San Antón, un bellísimo casco de oro, celta, dicen que de ceremonias, de finísimo oro labrado con los ornamentos circulares que caracteriza esta cultura. Lo encontró un campesino en las cercanías de Rianxo, el pueblo de Dieste, encerrado en una olla de barro que no pudo conservarse, pues la rompió, sin quererlo, el labrador al trabajar la tierra. Es posible que el poseedor de ese casco lo hubiese escondido en el cántaro de barro y enterrado por temor a que fuese saqueado por los guerreros de alguna tribu enemiga o de otro pueblo que llegara por mar dispuesto a invadir. El miedo hizo que la gente, en la antigüedad, ocultase sus bienes más queridos o valiosos, y siempre. Aún se encuentran por aquí pistolones de las tropas de Napoleón y Maruja, de niña, encontró, escarbando para plantar unas flores en la aldea de su padre y junto a la casa, un anillo de entonces, primeros años del siglo XIX, que decía “Souvenir”. Ese casco, dicen los arqueólogos que es el más bello y el mejor cuidado de entre los encontrados celtas. No quisieron las autoridades de aquí que se lo llevasen para Madrid.
Hemos hecho algunas excursiones por zonas que no conocíamos y cada vez más nos maravilla el paisaje de Galicia. Hemos viajado a un cabo de la costa gallega, Corrubedo, y atravesado una sierra, Outes, y, en el transcurso del viaje pasamos entre montañas de grandes bosques que nunca habíamos visto y que son una maravilla. Lo mismo que el paisaje de San Andrés de Teixido, del que alguna vez ya os hemos hablado, donde hacen las figuras de San Andrés y los objetos atribuídos al santo en miga de pan cocido y policromado, en un lugar de muy altos acantilados, un mar violento y una tierra abrupta y legendaria. Si me gustase la soledad y necesitase aislarme en las gentes, trataría de vivir en sitios como estos en los que además parece demostrado que no se encuentran más reumáticos que en la Costa del Sol o en la Azul. En esto puede desmentirme Esther. Son paisajes de cuervos, grandes lechuzas y brujerías que se prestan a la experimentación de grandes miedos.
Lipa, Esther, escribidnos. Necesitamos de vuestras cartas, de las de todos los amigos.

Un gran abrazo para los dos de Maruja y mío:

[Seoane]

1978-04-05
de Luís Seoane, a Marino Dónega
Bos Aires
A Coruña
Orixinal Transcrición

Transcripción da epistola de Luís Seoane, a Marino Dónega en 05/04/1978

Buenos Aires, 5 de Abril de 1978

Sr. D. Marino Dónega
A Coruña

Querido Dónega:

Recibimos a tua carta do 7 de Marzal. Enchéunos de contento o recibila, e de ter noticias vosas e de algúns amigos. Nos estamos preguiceiros para escribir cartas e xa matinamos con ledicia nas respostas que recibiremos con novas noticias. Alegréime moito do ingreso dos novos académicos, pois os tres, por distintas razóns, merecen a designación. Tiven noticias da designación de Rosón para Presidente da Xunta de Galicia e perdín xa calquer clase de fe no porvir desta. Sempre pensei que os parlamentarios galegos, por moi romos que fosen, serían capaces de xunguirse para designar unha persoalidade do seu país. García Sabell ou Ramón Piñeiro tiñan de ser, ó meu xuicio, os candidatos mais claros, entre os poucos que pode contar a Galicia de hoxe, con unha conducta de moitos anos ao servicio dos ideales galeguistas. Alegreime tamén da noticia de que de vez en cando ves a Dieste, tan xenerosamente comunicativo do seu grande talento e intuición. Cando chegou a Buenos Aires deslumbróu ao público dunha sociedade cultural de aqueles anos, polo 1939 ou 1940, coas suas conferencias encol de Velázquez e Edgar Poe. O análisis da pintura de un e o desmiuzamento de técnica narrativa de Poe, foi extraordinaria. Causou sorpresa, como anos mais tarde a que pronuncióu encol da laboura das Misións Pedagóxicas durante os anos da República. Dieste é un dos mais grandes exemplos do inxenio galego, e, tamén o é da disipación dese talento en conversas con amigos e tertulias. Moita xente débelle moito. Moitos que hoxe trunfan en Madrid ou en México, ou en Buenos Aires. Un dos seus grandes méritos é a xenerosidade. Estimulóu a moita xente para que escribisen ou pintasen. Débenlle moito os pintores, mais tamén bastante os escritores dos que foi amigo.

De Isaac non sei nada dende fai un mes aproximadamente. Debe estar moi ocupado. Eu estou matinando publicar unha nova revista semestral, Cuco Rei que siga a de seis páxinas feita xa fai moito.

Cóntame do viaxe a Salamanca e dime si pode haber convivencia en España de culturas.

Unha gran aperta para Fernanda, Milagro e Fernando, e para tí de Maruxa e miña:

1978-04-05
de Luís Seoane, a Xohán Ledo
Bos Aires
Vigo
Orixinal Transcrición

Transcripción da epistola de Luís Seoane, a Xohán Ledo en 05/04/1978

Buenos Aires, 5 de Abril de 1978

Sr. D. Ricardo García Suárez
Vigo

Querido Ricardo:

Supoñemos estaredes xa gozando da primavera, da vosa casa e do mar. Que tí estarás traballando en pequenas cousas da obra que che resta por facer na casa, e pintando o mar, tan dificil de pintar, tanto como o lume e o ar, tendo un sempre que recurrir a liñas convencionales, ou a min eso paréceme. Eiquí entramos no outono, unha estación tamén belísima, con antecedente, neste ano, dun vran moi desigual, de grandes choivas, ventos impresionantes, desbordes dos rios e grandes inundacións, chegando nas ruas de algunhas cidades a un metro e medio de auga que matóu xente, gando e arruinou fogares. América é esto, un continente enorme con grandes accidentes xeográficos tamén grandiosos: terremotos, desbordamentos de ríos, ventos, choivas que non rematan de parar, e un mar tamén de tormentas. Todo esto influie no home americán, nas suas desigoldades de carácter, no seu aventureirismo.
Pola miña parte non me repoño da desesperanza de que falaba na miña carta anterior e a desgana para todo, e que en parte ten orixen na frustración política de Galicia. Cada vez estou mais convencido do erro que foi dar por rematada a laboura do Partido Galeguista. Para construir un estado e erguer unha nación ten un que se ocupar desta soia finalidade, os programas económicos e sociaes veñen logo de conquerida esa primeira finalidade. Nos deixamos de formar parte da categoría que tiñamos de sempre xuntamente con Catalunya e Euzkadi, para estar á par das rexións administrativas do resto de España. Non somos mais, en canto á consideración dos políticos de Madrid, que os murciáns ou valencianos. Eu estou de acordo coa visión que transmites da actualidade política española en relación co problema da nacionalidade. E tamén coa autosuficiencia dos galegos, os mais mozos sobre todo con respecto ás esperencias do pasado que non consideran sirvan como aporte importante para hoxe. Tamén con respecto á obra de Castelao, vixente na sua actualidade, como moi poucas obras, porque ven tratando problemas non limitados polo tempo e nin siquera na noticia exclusivamente do dia. Esquécense os seus discursos parlamentarios, como tamén os de Picallo, os de Otero e outros que trataron os problemas vivos de Galicia, os que aínda continúan hoxe. O noso Estatuto fora feito por xentes de partidos, sobre todo pola xente do Partido Galeguista, por especialistas e técnicos e moi pouco cambiou o mundo occidental dende entón no aspecto político, sobre todo no aspecto administrativo, e, non embargantes, os parlamentarios galegos, semianalfabetos en parte nestas custións, síntense con azos para redactar un novo sin poñer en discusión o do plebiscito do 36. Tamén como ti farei o que poida, mentras poida, por Galicia. Adiqueille toda a miña vida pasada e continuaréi, aínda quedándome soio. Estou desespranzado e síntome frustrado na miña acción en ouxetivos que proietei perante moitos anos pra o futuro, mais quedará de tí, de min, de todos nos, os que quedamos do vello galeguismo, esta entrega a Galicia i esta laboura feita, matino, en peores condicións que os da xeneración anterior a nós. Eles non viron a posibilidade tan inmediata de resolver os problemas de Galicia e tampouco a división minifundista da política galega. Tampouco poido Galicia nunca ter un representante capaz de enchela de vergoña como Victoria Fernández España, según as noticias que chegan a Buenos Aires.
Ti tes que pintar, grabar e dibuxar. Tes xa feito algúns dos cadros, grabados e dibuxos mais belidos do arte galego. Pero penso, perdóname, que eres o que menos traballaches, polo que sexa. Aproveita ahora o tempo. Este tipo de traballos é o que quedará de nós. Escribe encol do arte galego. Escribe.
Non podo decir mais. Unha aperta moi grande para tí, Mimí e os fillos, de Maruxa e miña. Temos ganas de voltar unha tarde, non sabemos cando, á vosa casa fronte ó Atlántico, entre Baiona e A Guardia, con todos vos:

1978-04-05
de Luís Seoane, a Ramón Piñeiro
Bos Aires
Santiago de Compostela
Transcrición

Transcripción da epistola de Luís Seoane, a Ramón Piñeiro en 05/04/1978


Buenos Aires, 5 de Abril de 1978

Sr. D. Ramón Piñeiro
Santiago

Querido Piñeiro:

Recibín os recortes que me enviaches e unha nota na que evocas o plebiscito do 36. Pasaron, efectivamente, 42 anos dende entón e si ben a idea da autonomía é mais popular, matino, en troques, que as testas que a sosteñen son menos sabias, senón, ¿cómo é posible que o descoñecido señor Rosón, do que falan mal políticamente seus veciños emigrantes, sexa presidente da Xunta de Galicia, e non tí, que tanto traballaches nun medio tan dificil como o universitario durante trinta anos, ou Domingo, cuias dotes políticas eu coñezo dende a época da F.U.E. e cuia laboura de ensaísta, de conferenciante, etc., feita tamén dende entón é da mais importante da sua xeneración, e tamén é un parlamentario? ¿É que Galicia vai ter sempre en cada unha das provincias catro ou cinco concellos de cuios votos poder dispoñerse en unha elección pra erguer a categoría de parlamentarios a calquera? E posibre que dentro dun ano Galicia teña a sua autonomía. Mais ¿terá de ser con xente como a que agora compón a sua Xunta? Fágoche estas preguntas, non as contestes si queres. Eu, logo de ter traballado casi soio, sin medios, eiquí, e feito moitos plans que nunca se cumplirán para ahí, xa non espero nada senón o continuar grabando e pintando que parece ser o meu. Tampouco estou xa seguro. Agradezoche os recortes. Hoxe recibín o número 3 de A Nosa Terra, seguramente porque trae unha carta do lector Xosé Abraira, referíndose a A Nosa Terra de Buenos Aires, unha caricatura de aquela feita polas Irmandades da Fala e logo do Partido Galeguista. Ou cecáis pra que vexamos como se meten con Valentín, porque a historia da vida dos homes non conta.
Unha gran aperta pra Isabel, Sara e tí de Maruxa e miña:


[Escrito a man]
Agradezoche moito o envío dos recortes e a única información miña de Galicia.

1978-04-25
de Luís Seoane, a Marino Dónega
Bos Aires
A Coruña
Orixinal Transcrición

Transcripción da epistola de Luís Seoane, a Marino Dónega en 25/04/1978

Buenos Aires, 25 de Abril de 1978

D. Marino Dónega
A Coruña

Querido Dónega:

Rematamos, fai uns intres, de falar con Fernanda por teléfono. Enchéunos de contento a tua designación e desexábamos felicitarte. Onte recibimos a tua carta e facía dous ou tres dias uns recortes de xornaes que me remitíu Piñeiro. Mais, tiñamos que sabelo de outro xeito e recibimos a tua carta. Non temos que decirche da nosa emoción e contento porque tí, un galeguista, integres a Xunta de Galicia. É como un soño que recobrásemos do 1936. É como un soño que haxa ao fin un galeguista nunha Xunta en que tí soio, ao meu parecer, entre todos os que a compoñen, merece en xusticia formar parte dela. Non está, teño entendido, Domingo, nin foi designado Presidente, como algúns eiquí agardábamos, Piñeiro, nin coñezo aos designados polas outras diputacións. Ti, pois, representas lexítimamente a todos nos, os que durante coarenta anos, dentro ou fora da terra, con pasaporte español ou sin él, fixemos o que poidemos por Galicia, soñando con ela, padecendo con ela, traballando por ela e sendo sempre leales aos grandes homes da nosa historia e á nosa historia. Como eu, estarían hoxe moi ledos, os desaparecidos fai anos ahí e fora desa, os Vilar Ponte, Plácido Castro, Castelao, Casal, os dous Picallo, etc., todolos irmáns esquecidos, soio lembrados por nos.

Onte decíamoslle a Fernanda deste sentimento, desta emoción, como xa dixen. Chegas ao cárrego por méritos dabondo, por ter mantido unha conducta honesta, intelixente e patriota dos vellos galeguistas. Sentimos moito non estar ahí para ter celebrado contigo e os poucos irmáns que quedan de outros tempos, probados de moitos xeitos polas circunstancias que vivimos, a integración tua na Xunta de Galicia.
Non quero decirche, hoxe, mais. Escribe. Unha aperta moi fonda de Maruxa e miña para cada un de todos vos, Fernanda, Fernando, Milagro e tí, e os agoiros para tí no teu cárrego. Repito, escribe.

1978-06-13
de Luís Seoane, a José Luís Vázquez Freire
Bos Aires
Sada
Transcrición

Transcripción da epistola de Luís Seoane, a José Luís Vázquez Freire en 13/06/1978


Buenos Aires, 13 de Junio de 1978

Sr. D. José Luis Vázquez Freire
Sada

Queridos Mª Elena y José Luis:

Recibimos la carta que enviasteis del 30 del mes pasado con las diapositivas que nos gustó mucho recibir y pienso que todos los tapices nos gustan menos uno en el que creo no haber acertado con determinados colores. Me refiero al de la mujer sentada con fondo de mar donde se confunden los colores claros. También me gustó mucho saber del éxito de la inauguración de Sargadelos de Santiago y del Homenaje al Seminario de Estudos Galegos. No sabemos aún cuándo volveremos. Tengo exposiciones aquí y en alguna ciudad del interior. Acabo de hacer una en Rosario y tengo otra, en Julio, en La Plata. En Buenos Aires la tengo para septiembre. Cuando vengáis, en el mes de octubre (nos agradó mucho esta noticia y haremos planes para acompañaros en lo posible para que conozcáis esta ciudad en sus muchos aspectos) hablaremos de nuestros propósitos. Cuando veáis todo lo que encierra de cuadros y libros esta casa os daréis bien cuenta de nuestras dificultades. No es nada fácil nuestro traslado definitivo, sino renunciando a cuarenta años o más de vida. Sin embargo, nuestro deseo es quedarnos ahí, pero no sabemos cómo. Muchos de los libros que tengo, muy valiosos, se consideran por las leyes de bien público y no pueden salir del país, así como los cuadros, buenos o malos, se consideran divisas, etc. No tenemos el genio tramposo que nos capacite para burlar leyes. Imposible, o así nos parece, de burlar, dado nuestro modo de ser. Iremos, desde luego, el próximo año y para entonces habrá material suficiente para hacer una primera gran exposición que trataremos circule por toda la península.
El Mundial constituye, desde el punto de vista del conocimiento de Argentina por los extranjeros, un éxito. Supongo que habréis visto su inauguración por T.V. No se conoce que se haya hecho nada parecido de apertura en ninguno de los mundiales efectuados hasta ahora. Pero, desde luego, el mes de octubre es más importante porque, en ciertos aspectos, Buenos Aires está en plena temporada de espectáculos, cultural, etc. A fines de este mes enviaré un nuevo dibujo para tapiz, con alguna otra leyenda o asunto histórico de Galicia como tema.
Hoy, y rogando siempre nos contéis lo que pasa por ahí, nos despedimos con un gran abrazo para los cuatro:

[Seoane]

1978-11-28
de Manolo Pilares, a Luís Seoane, a Maruxa Seoane
Madrid
Bos Aires
Transcrición

Transcripción da epistola de Manolo Pilares, a Luís Seoane, a Maruxa Seoane en 28/11/1978

Madrid, 28 de noviembre del 78

Para Maruja y Luis Seoane
Buenos Aires

También fue una dolorosa y cruel sorpresa para nosotros, para cuantos tuvimos la suerte de conocerle. La noticia nos la dieron, a primeras horas del sábado, Inesita y Marcial...
Vosotros sabéis que, últimamente, ese gran hombre que era Lorenzo Varela solía beber bastante, aunque nadie le podía acusar de borracho. Yo, la última vez que lo vi fue en Sargadelos. Observé que, al igual que en ocasiones anteriores, parecía estar muy lejos de sí mismo, como si quisiera verse libre de los reproches que su inteligencia y su sentido mítico pudieran hacerle, como si pretendiera juzgarse con la liberalidad que suele dar la distancia, como si hubiera renunciado a regresar de un exilio aún más duro que el político y el sentimental. Y como si a pesar de lo claro de tus razones y lo equilibrado de su cerebro tuviera un supremo desdén para cuanto le obligara a trabajar. Era capaz de realizar grandes obras. Y como lo sabía, las daba por echar . Por eso, cuando me dijeron que atribuía a un catarro, a una gripe el cansancio físico que le obligó a consultar a Caldar sobre sus sofocos –y contra el diagnóstico de Caldar– renunció a dudar de la fortaleza de su corazón, y se negó a ser tratado del corazón; comprendí, disculpé y perdoné su última noche...
¡Querida Marujina, querido Luis! Vuestro amigo y hermano en tantísimas penas y alegrías, pasó esa noche sentado en un sillón, sin querer acostarse, mirándose desde todos sus años y todos sus pensamientos y todos sus sueños, escuchando los tenues, los lentos, los últimos latidos de su corazón. Su esposa había luchado por hospitalizarle. Pero él, él ¿cómo podía desconfiar de un corazón que siempre le había servido con tanta fidelidad? Y fue al amanecer cuando cedió, cuando el cerebro le dictó que pidiera una ambulancia. Y en la ambulancia falleció. Hubo que hacerle la autopsia. Fui a verle al depósito, en el siniestro caserón de las cercanías de Atocha, el domingo por la mañana. Allí estaba la dulce y bella Inesita, y un hijo de Marica...
El lunes, hacia las dos, le enterraron. No pude ir. Pilar me contó que estaban los amigos comunes, que Díaz Pardo –llegado en avión– compró una cámara para hacerle fotos... Todo muy triste, muy penosísimo...
Os escribo así porque pienso que es imposible que pueda causaros más dolor del que tenéis. Y porque temo que el veneno de la literatura pueda amargaros más. No he visto desde hace días a los Marciales. No quiero salir. No puedo borrar de mis pensamientos a ese hombre sentado en la última noche de su vida, y me lo imagino rebobinando sus recuerdos, en los que, sin duda alguna, vosotros ocupabais un preferente lugar, en los que tantos caminos, peripecias, estancia y huidas tuvieron señales indelebles de poemas, conversaciones, copas.
Por lo poco que le he podido tratar y por lo mucho que vosotros le habéis tenido, siento lo terrible que será vuestra pena. Porque la mía es y será profunda.
Perdonadme ahora. Sabéis que en la antigüedad se solía castigar ferozmente a los mensajeros que traían malas noticias. Yo he querido, egoístamente, cobardemente, llegar a vosotros después del telegrama fatal, de ese telegrama que nadie quería firmar jamás.
Es tarde, muy tarde, muy noche. Y estoy sentado en otro sillón, oyendo como late mi vivo corazón, en redoble por Lorenzo, por todos. Y estoy temiendo que vuestro perdón venga con lágrimas por mí. Porque ni las merezco, ni las quiero, aunque también las necesito, Marujina, Luis, hermanos del camino y de la posada

Abrazos.

Manuel Pilares

[Anexo.]

Entierro del poeta gallego Lorenzo Varela
Los restos mortales del poeta y crítico Lorenzo Varela, fallecido el pasado sábado en Madrid a consecuencia de un infarto de miocardio, recibieron ayer sepultura. El gran poeta gallego había regresado del exilio hace tres años. Celso Emilio Ferreiro y Varela eran las dos figuras cumbres de la poesía gallega contemporánea. Lorenzo Varela nació en La Habana, en enero de 1915. Estudió bachillerato en Lugo y luego vino a Madrid, donde se incorporó al movimiento de innovación poética y político de los primeros años de la República. Colaboró en la revista Pan, en el diario El Sol. Trabajó en Misiones Pedagógicas con Luis Cernuda y Antonio Sánchez Barbudo. Durante la guerra civil fue redactor-jefe de Claridad, órgano de las Juventudes Socialistas, y colaboró en la fundación de la revista Hora de España. Durante el exilio en México, y luego en Argentina, creó revistas y editoriales. Entre sus obras más importantes cabe señalar Torres de amor, Lonxe y Canción a Picasso. Fue un agudo crítico de arte en el periódico La Razón, de Buenos Aires. Con el gran pintor Luis Seoane crearon un grupo poético-político que influyó decisivamente en las nuevas generaciones gallegas.
El País, 28-XI-78