PROXECTO EPÍSTOLA

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TEMÁTICA: enfermidade

Epístolas
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Data Relación Remitente - Destinatario Orixe Destino [ O. ] [ T. ]
Data Relación Remitente - Destinatario Orixe Destino [ O. ] [ T. ]
Carta de Rosalía a Murguía. Sen data
Orixinal Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Rosalía a Murguía. Sen data

...nos hallamos demasiado lejos. Paciencia. Ninguna contestación tuve de Joaquina, y no quiero mandarle más a la niña, a no ser que tú me mandes otra cosa. Que se lo coman y se lo guisen todo.
Nada sabía de que Compañel estuviese enfermo. Cierto es que no tenía por quién. Apresúrate, sin embargo, a hacer cuentas; bueno será. Si yo fuese hombre, saldría en este momento y me dirigiría a un monte, pues el día está soberbio; tengo, sin embargo, que resignarme a permanecer encerrada en mi gran salón. Sea. Adiós. Recibe todo mi corazón y perdóname cuanto te hago sufrir: tú eres el que tienes que perdonarme a mí y no yo a ti. He leído ayer un cuento de Poe, precioso aunque sencillo. Allí comprenderías que era poeta. Otro que he leído de él, de un género opuesto, se parece al modo de escribir de Larra. Las damas verdes de Jorge Sand tienen muchísima semejanza en cierto estilo con mi joven azul. ¿Qué te parece? Van a decir que he querido imitarla.
Cien besos y adiós. Voy a pasearme un poco por tu cuarto, pues tengo los pies helados.
Tuya,
Rosa

Carta de Rosalía a Murguía. Sen data
Orixinal Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Rosalía a Murguía. Sen data

Mi querido Manolo: acabo de recibir el parte, que me alegró el corazón. Son las once y media de la mañana, y ya empezaba a estar impaciente, pues desde ayer, viernes, que le esperaba. Ahora, como esto no me satisface bastante, estoy deseando recibir la tuya, para saber las particularidades del viaje, y qué aposento has encontrado ahí.
Como aquí hace ahora muy buen tiempo, me estoy imaginando el sol de Madrid, y a ti, paseando por todos aquellos lugares de que yo me hallo tan lejos. Te confieso que paso momentos bastante tristes, aun cuando los hermosos días que está haciendo parece que me dejan respirar algo más libremente.
Ayer fui a paseo con Peregrina Compañel y con Tomás, y entramos en San Lorenzo. Excuso decirte cuánto me acordaría de ti. Vi aquel patio plantado de bojes con aquella fuente profunda y aquella virgen de piedra, todo lo cual me ha dejado encantada. ¡Qué silencio tan inmenso! ¡Y tú nunca has querido llevarme allí! De buena gana hubiera pagado una habitación en San Lorenzo para poder escribir en aquel claustro Romana. Es imposible que no saliese una cosa buena. En el claustro de Conjo no se retrata un olvido tan completo como en el de San Lorenzo. No parece que han pasado por aquel convento treinta años de olvido, sino treinta siglos...
Hoy hace un día tan hermoso como el de ayer, y Tomás, Peregrina y yo cogeremos de nuevo por el camino de Noya. Voy a estar muy triste. Cuando tú te vas parece que me llevas la salud, pues vuelvo a hallarme sin apetencia, y hago malísimas digestiones. Si sigo así voy a enflaquecer. Pero ya pasará. Te remito esa carta para que la contestes de palabra. Recibe mi corazón.
Rosalía, la niña buena.

Carta de Rosalía a Murguía. Sen data
Orixinal Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Rosalía a Murguía. Sen data

Mi querido Manolo: no debía escribirte hoy, pues tú, que me dices lo haga yo todos los días, escaseas las tuyas cuanto puedes, pues casualmente los dos días peores que he tenido, hasta me aconteció la fatalidad de no recibir carta tuya. Ya me vas acostumbrando, y como todo depende de la costumbre, ya no me hace tanto efecto; sin embargo, estos días en que me encuentro enferma, como estoy más "susceptible", lo siento más. Te perdono, sin embargo, aunque sé que no tendrías hoy otro motivo para no escribirme que el de algún paseíto con Indalecio, u otra cosa parecida. Pero no reñiremos por esto, cuando tan desdichados somos ya. Yo prosigo con mucha tos, mucha más que antes, aunque me cesaron los escalofríos. Sin embargo, se me figura que este golpe ha sido demasiado fuerte y que si llego a sanar, que no lo sé, me han de quedar restos y reliquias. Ya sabes que no soy aprensiva y que cuando estoy buena no me acuerdo de que he estado enferma, pero te aseguro que éste ha sido un golpe de lanza soberano y que no sé cómo quedaré. Te confieso que lo mismo me da, y que si en realidad llegase a ponerme tísica, lo único que querría es acabar pronto, porque moriría medio desesperada al verme envuelta en gargajos, y cuanto más durase el negocio, peor.
¿Quién demonio habrá hecho de la tisis una enfermedad poética? La enfermedad más sublime de cuantas han existido (después de hallarse uno a bien con Dios) es una apoplejía fulminante, o un rayo, que hasta impide, si ha herido como buen rayo, que los gusanos se ceben en el cuerpo convertido en verdadera ceniza. Pero dejemos de hablar de esto, puesto que, según todas las trazas, sea hoy, sea mañana, más tarde o más temprano, pienso que tendré que morir despacio y a modito, y sin duda será un bien, porque en realidad me hallo cada vez menos resignada, y por lo mismo menos a bien con Dios; y de este modo, muriendo de repente, me iría muy mal.
Pero reflexionando en lo que te escribo veo que soy una loca, y tienes mucho que perdonarme. Tú ya sabes que cuanto estoy enferma me pongo de un humor del diablo, todo lo veo negro y, añadiendo a esto que no te veo y nuestras circunstancias, malditas cien veces, con una bilis como la mía, no hay remedio sino redactar una carta como esta, precisamente cuando va dirigida a la persona que más se quiere en el mundo, y a la única a quien se le pueden decir estas cosas. Perdóname, pues, y sobre todo no me hagas caso. Muchas veces he creído que iba a morirme y aún estoy [viva, y probablemente esta vez, si] Dios quiere, sucederá lo mismo.
Sigo tomando la leche de burra, pues el buen médico no me dijo ni oste ni moste, ni me dio más remedio; hoy compré otra botella de cerveza, y le regalaré a esos ladrones con título 28 cuartos. Gallinas no quiero comprar más; lo mismo me he de morir de un modo que de otro. Hoy cuando quise mandarte los libros ya era tarde, pero mañana irán sin falta trece tomos y La guerra de los dioses, que bien harías en quemarla, más bien que en darla a nadie, pues esas obscenidades ensucian en donde están. Veremos si mañana soy más feliz que hoy. Se me olvidaba. Tu tía Teresa está ahí, pues al pasar por allí la niña la vio, pues la llamó ella y le dijo que me diese un recadito, y que no venía por aquí porque estaba sola la tía Pepa. Yo no salgo, pero aunque así no fuera, no iría a verla. Respecto a lo que me dices de comprar sillas para tu cuarto, etcétera, nada haré…

1861-12-16
Carta de Rosalía a Murguía. 1861
Santiago de Compostela
Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Rosalía a Murguía. 1861 en 16/12/1861

Santiago, 16 de diciembre de 1861
Mi querido Manolo: Hemos llegado a esta ayer domingo, a las ocho de la noche, sin novedad particular, aunque llenas de aburrimiento y de cansancio. Después de venir la mayor parte del camino como en una prensa, se ha roto el eje de una rueda, por lo cual hemos tenido que venir desde antes de Lugo a paso de galera. Llegamos a La Coruña a las doce de la noche, aburridas y disgustadas, porque desde cerca de Betanzos hasta llegar a La Coruña, la niña vino con un cólico, que le pasó porque Dios lo quiso, pues con nada pudimos acudirle: pero como es tan fuerte, sanó sin remedio alguno. Mamá, el primero y segundo día, se mareó espantosamente, y yo me indispuse del estómago, de
comer la comida fría, en tal disposición que en lo restante del camino no hemos comido otra cosa que un té en Sanchidrián, una taza de caldo más allá de Valladolid, un chocolate en León, otro en Astorga y un café en Lugo. Así llegamos a La Coruña, donde no quisimos cenar nada, tomando al otro día otro café antes de almorzar, a pesar de lo cual nos llevaron en la dichosa Coruña, por dormir y el café, 24 reales...
Ahora vamos a otra cosa. En Santiago hace un frío espantoso y apareció a mis ojos tal cual lo he descrito en Mauro. Jamás he visto tanta soledad, tanta tristeza, un cielo más pálido. En cambio, La Coruña estaba hermosísima. Una temperatura de primavera y un sol brillante. Estaba por quedarme ya en ella. Si aquí me fuese mal, allá me iba, pues ya tenía un sitio muy bueno, y bien amueblado, donde por tres duros al mes me ponían servicio, habitación y planchado. Lo demás está tan caro en Santiago como en La Coruña.
Por ahora me encuentro aquí en extremo descontenta. Santiago no es ciudad; es un sepulcro. No vayas a creer, sin embargo, que ya tengo melancolía, que voy a enfermar. Nada de eso. Solo tengo una pequeña indisposición al vientre efecto del viaje. Por lo demás, estoy bien. Mamá y la niña también están buenas, gracias a Dios.
He llegado aquí con cinco duros; pero ya no tengo más de tres, y no creas que he gastado un solo maravedí en nada, pues lo he pasado hoy con una economía que pienso no sea mañana tan excesiva, pues casi he comido. El dinero se ha ido en pagar a los que trajeron el equipaje, en comprar varias cosas, porque no había nada en casa, y aún tengo para mañana, además de los tres duros, dos pesetas, y leña, y pan, y carne y algunas otras pequeñeces. Creo que no puedes…

1957-11-01
Carta de Otero Pedrayo a Fraguas
Orixinal
1977-01-19
Carta de Filgueira Valverde a Paz Andrade. 1977
Pontevedra
Vigo
Orixinal Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Filgueira Valverde a Paz Andrade. 1977 en 19/01/1977

Pontevedra 19-I-77


Sr. D. Valentín Paz Andrade
Vigo


Benquerido Valentín:

Renóvoche a miña embora polo diálogo radiofónico. Gustou moito. Sorprendeume a xente que escoita a esas horas.
Xa sabes que Sánchez Cantón ordeou que a sua correspondencia estivera pechada cinco anos. Cumpridos xa, envíoche esta «carta entreaberta» que leva a data do 16 de xullo do 36 e a que me escribiu a min o 17 pra que cha mandara. É un «índice de utopías galegas» cheo de fondura.
Pasei unha tempada moi triste con doenza e a morte dunha irmá de María Teresa que viñera pasar eiquí as festas.
Ponme aos pes da tua muller. Lembranzas a todos.

[Manuscrito:] Apertas de



Fdo. Xosé Filgueira Valverde




[Manuscrito:]


Carta entraberta


Madrid, no día do Carmen, 1936

Sr. D. Valentín Paz Andrade


Meu querido amigo:

Penso que os que non fixemos nin soupemos cousa do Estatuto, o mellor servizo que hoxe comprimos con Galicia é calar, deixando moer ôs que arelaban andar no muiño; alá eles se no pan de mañá mestúranse os farelos coa fariña.
E cô dito abondaría, se non fose que na tua chamada escoito berros que famne esquecer memorias acedas, e crebando a liña proposta parrafearei un anaco de tempo respeito o rego que Galicia ten de abrir no agro artístico.
Eu non vexo, non podo ver a Galicia, dende o outeiro do Arte, mais que como un-a cidade espallada. Non-a vexo, non podo vela, como enxame de vilas no cortizo teórico de un-a nación. Fai anos que roe en min un verme teimoso, que de cote se afonda e me di: «contra o nacionalismo -narcótico prós nugallans que ensonan un mañá que non chega-, cidadanía –choio de un hoxe fecundo que non finda». ¡Galicia, un-a vila; i-os galegos, seus cives, sempre a traballar; e nosos probremas desfaríanse como a brétema ô sol.
En Arte, como no resto. Mais, n-un-a carta non se fan prans, nin se ditan regras, fálase, mellor... parólase. ¿Leria? ¿Ensonos?... ¿Quén o sabe? Parolemos, logo.
E... vai de sono...
Vexo â nosa Matria –máis doce que Patria- forte e leda, e que o xogo do Arte brinca por riba da terra nosa...
... Un rapaz naceu e criouse n-un-a casiña branca e limpa –o chan, branco do xabón, ou dourado pol-a cera; as paredes caleadas e con estampiñas feitas en buxo, do Apostol, da Pelengrina, do Santo Cristo de Ourense; fiestras e portas de azul, ou de verde: o redor da casa, naval e horta sen valados, pois a cerca é unha sebe con silvas e roseiras, recortadiño, froleado e con amoras; no naval, chícharos, pementos, cebolas e repolos; na horta, pexegueiros, cerdeiras e maceiras que nas suas tempías énchense de mazás, cereixas e pexegos.
Os ollos do rapaz reloucaban ô ver as liñas eispresivas das estampas, os recortes das follas, as coroas das froles i-as coores das froitas. No inverno degoirábase en valeira as memorias do outono farto debuxando cereixas e ácios no papel, ou nas paredes cos sinxelos meios que tiña a carón.
Na escola o mestre insinoulle o camiño e levouno a certo «taller» onde un artista –pago por Galicia- deprendía ôs rapaces afeizoados; pois, xa non había xiadas Escolas de craustro i-escalafón –nin esta verba tiña son na fala nosa. Os rapaces ían d-uns mestres n-outros, cando podíase trocar. Nos talleres, demáis dos traballos «d-encarga», facíase un-a laboura para Galicia –a reixa d-un-a eirexa, a pintura pra un-a escola, o teito pra un concello...- na que todos poñían man; deprendían facendo.
Rexía os talleres un-a «Xunta de .... poucos», que ditara regras craras i-abertas. Nos outonos os «talleres» corrían a terra –mosteiros, castelos e pazos- escadaban castros; de sol nado a solpôr enchían seus foles de canto Galicia amostraba –leiras e vías, portos e facendas, soutos e fábricas-. Ollos e mans fadigábanse de mirar e de acugular pra, no inverno, facer.
Ô gromar dos albres serodios, i-o quentar a raxeira tiñas os Talleres exposta a seara anal. E ía vela a Xunta de .... «poucos»: escollía cadros e tallas, forros e tecidos; e falaba côs rapaces –lonxe do eisamen-; i-os máis doados dáballes consellos e conqués para viaxaren pol-o Mundo. Cheos da terra, donos do seu oficio, ían aproveitar o que outros povos fixeran.
Ô tornar Galicia púñalles «talleres» pra que novos gromos agoirasen flores e farta colleita. Deste xeito sinxelo ninguén restaba sen poderse formar artista; ninguén saía da terra sen coñecela; o esforzo non se perdía, pois os que non chegaban a cume espallaban o deprendido o seu redor porque deprenderanllo sen mágoas nin rixideces, xogando ledos.
I-o Arte non era en Galicia segredo fechado de xente sabida, senón lume aceso en todal-as lareiras.
Por riba desta maneira de «facer artistas», e pra axudala, abríranse en Galicia outras fontes de estudo e arte: Museos, moitos Museos...
Non eran almacéns, nin panteóns; certo esprito animábaos e facíaos bulir; a ideia que aquela «Xunta», da que falamos, eispresou na sua primeira sentada:
«En Galicia, máis que un-a Historia e un Arte, temos hoxe un-a forte vôntade de facelos».
E nos Museos traduciuse esta arela de porvir. Recollíase neles o pasado, trouxérase de fora canto poidérase mercar, ou ter por troques; mail-o desinio non era revivir tempos idos, senón camiñar cara tempos por nacer. Non temos un Rubens nin un Velázquez pra adourar. E mestre Mateo... está tan lonxe de nos.
Porque é de ben nados, hase estudar o que fixeron os abós, i-hase gardar «mirando, non imitando» como decían os vellos eisemplarios; e aínda compre mesura e siso no profundar no pasado: a vellez non sempre dá «beleza».
I-este desinio conformábase nos Museos da nosa terra: no arqueolóxico, como no do mar; no románico como no do agro; no dos vellos oficios como no moderno, no barroco como ...
Íase o Sono e, xa na porta, inda tivo forzas pra me pintar outros cadros da política do Arte -¡non do arte da Política!- na Galicia.... autónoma; máis que cadros, estampiñas sinxelas, que custa poucos cartos levalas a termo e realidade, se nos alonxamos dos pedantismos de bule-bules e fura-furas, e se mercamos aquel siso e aquela praítica de «cidadanía» nas que vexo as dúas rodas do carro no que Galicia pode camiñar, chea de arelas, pol-a estrada do Tempo por vir.
Teu bô amigo

F.J. Sánchez Cantón


1977-05-02
Carta de Filgueira Valverde a Paz Andrade. 1977
Pontevedra
Vigo
Orixinal Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Filgueira Valverde a Paz Andrade. 1977 en 02/05/1977

Pontevedra 2-V-1977


Sr. D. Valentín Paz Andrade
Vigo


Benquerido Valentín:

Podes maxinar cánto teño agradecido a tua gasalleira ideia de que te fixera compañía na candidatura senatorial pontevedresa. Tornóu o choio á consulta e a negativa médica foi total; o meu fillo dixo que razoaría os motivos nunha carta que has recibir un destes días. Ademáis de tódalas outras razóns, xurdiu un impeitizo legal que é decisorio. Non renunciéi a tempo ao cargo, gratuito e incómodo, mais, eso sí, por decreto, de «Consejero Provincial de Bellas Artes».
Sinto ben contrariarte, anque sei recoñecer o moitísimo que sinificóu pra min a tua xenerosa proposta.


[Manuscrito:] Apertas garimosas de


Xosé Filgueira Valverde

1982-03-29
Carta de Paulo Ronai a Paz Andrade. 1982
Rio de Janeiro
Orixinal Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Paulo Ronai a Paz Andrade. 1982 en 29/03/1982

Sítio Pois é, 29 de março de 1982


Meu caro Amigo,

Devo-lhe diversos agradecimentos: pelos votos ao casamento de minha filha Laura; por ter dado meu endereço a seu filho; por ter-me remetido, por intermédio dele, as Greguerías e a linda cerâmica de Sargadelos, gentil lembrança de D. Pilar, que guardarei como testemunho da honrosa amizade de ambos.
Lamento sinceramente não ter podido apertar pessoalmente a mão de seu filho e agradecer-lhe a gentileza. Nós praticamente não mais descemos ao Rio, sobretudo não durante o calor, por conselho médico. Quando, pelo telefone, convidei o Dr. Alfonso a visitar-nos neste eremitério, infelizmente não lhe sobrava mais tempo assim o nosso encontro ficou para outra ocasião.
Soube por ele da doença de D. Pilar; espero que ao receber esta carta, ela já esteja totalmente restabelecida.
Leio com prazer as Greguerías; elas realmente não podiam faltar do meu dicionário de citações, no qual trabalho a todo vapor.
Estou ansioso a ler o seu livro sobre o grande Castelao. Ele desperta a curiosidade do leitor desde o titulo.
Da minha parte, esperava poder mandar-lhe, há tempos, a Rosiana, minha seleta de pensamentos e imagens do nosso Guimarães Rosa. Infelizmente a Livraria José Olympio ainda não se refez de crise em que se encontra há vários anos e, por enquanto, ela se restringe à publicação de reedições.
Seu filho deve ter-lhe falado da grave inflação que se observa no Brasil. Ela chegou a 120% por ano (ao passo que os nossos ordenados e aposentadorias foram reajustados apenas em 77%); ela está arruinando aos poucos toda a classe média. Suas consequências se fazem sentir também no mercado dos livros: devido ao grande investimento que exige a publicação de cada livro (o preço de venda de cada volume de Mar de Histórias é agora de 1000 cruzeiros!), os editores só querem publicar best-sellers de venda garantida.
Nossas noticias são estas. Aguardo as suas com carinho, mandando-lhe um forte abraço e meus respeitos a D. Pilar



Paulo

1983-11-16
Carta de Paulo Ronai a Paz Andrade. 1983
Rio de Janeiro
Orixinal Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Paulo Ronai a Paz Andrade. 1983 en 16/11/1983

Sítio Pois é, 16 de novembro de 1983


Querido Valentín,

Recebi a sua carta amiga de 27 de outubro. Muito abrigado pelos seus parabéns a propósito de meu Prêmio Machado de Assis.
Neste interim chegou-me a edição brasileira da Galeguidade, feito com cuidado e bom gosto. Até agora descobri apenas uma falha: na epígrafe de meu prefácio, a frase de Lorenzo Varela: «E sempre, sempre, sempre em Galiza...» saiu assim: «E sempre...».
Quanto à organização de tardes de autógrafo no Rio e em São Paulo, ela é da competência exclusiva da editora e não depende de nenhum crítico. *
Li com alvoroço as notícias que me dá dos progressos de sua autobiografia e das conferências que tem dado; admiro cada vez mais a sua incansável energia.
Os artigos de Drummond publicados em agosto foram escritos antes da operação a que ele se submeteu; mesmo enquanto ele esteve no hospital, o jornal continuou publicando-os. Ele agora está bem; foi muito festejado por ocasião do 81 aniversário.
Em outubro, fui eu que tive de submeter-me à operação da próstata no mesmo hospital, pelo mesmo médico. Ainda me encontrava hospitalizado no Rio, quando minha casa de Friburgo foi arrombada e saqueada. Os ladrões, além de levarem muitos valores (jóias, dinheiro, roupas, armas) fizeram estragos consideráveis, que estamos consertando aos poucos. Felizmente a minha convalescência está-se processando satisfatoriamente.
Queira aceitar um abraço cordial, extensivo a D. Pilar e a seu filho.


Paulo



* Se vier ao Brasil pro essa ocasião, não deixe de incluir em seu programa alguns dias para uma visita ao Sítio Pois é (a 2h 30 do Rio de Janeiro).

1984-11-19
Carta de Paulo Ronai a Paz Andrade. 1984
Rio de Janeiro
Orixinal Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Paulo Ronai a Paz Andrade. 1984 en 19/11/1984

Sítio Pois é, 19 de novembro de 1984


Querido Amigo,

Como vão vocês? Estamos com muitas saudades do casal amigo. Mandem notícias.
Você encontrará anexo à presente um discurso do Prof. Luis Otávio Savassi Rocha, da Faculdade de Medicina da Universidade de Minas Gerais, conterrâneo de Guimarães Rosa e eminente estudioso de sua obra. Há nele oportunas referências à Galeguidade na obra de Guimarães Rosa, que devem interessá-lo. O endereço do Prof. Savassi Rocha é Rua Maranhão 1305, apto. 104, Belo Horizonte, 30000.
E, por falar em nosso livro, você gostará de saber que sua tradução me valeu o Prêmio Jabuti desse ano: é uma estátua de bronze oferecida pela Câmara Brasileira do Livro.
Depois de muita demora, acaba de sair o vol. VII de Mar de Histórias, de que já lhe mandei um exemplar.
Mais noticias daqui:
Carlos Drummond de Andrade encerrou suas atividades de cronista. Essa decisão, lamentada por seus leitores e por muitos articulistas, foi anunciada há mais de um mês numa crônica de adeus.
O nosso Aurélio continua doente, afetado que está do mal de Parkinson, que lhe dificulta escrever e até locomover-se.
A situação política do Brasil está muito inquieta por causa das próximas eleições presidenciais. O candidato do governo se vê ameaçado de perder, mas teme-se que o da oposição, se vencer, não venha a ser empossado. Enquanto isto, a inflação chegou a 300% ao ano. Nós outros tentamos viver sossegados no isolamento do nosso sítio, entre flores e bichos, e pensamos muito em você e em D. Pilar. Recebam nossas melhores lembranças e nossos abraços cordiais.



Paulo

1986-09-25
Carta de Paulo Ronai a Paz Andrade. 1986
Rio de Janeiro
Orixinal Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Paulo Ronai a Paz Andrade. 1986 en 25/09/1986

Sítio Pois é, 25 de setembro de 1986


Querido amigo Valentin,

Acabo de receber a sua amável carta de 9 de setembro, acompanhada da cópia da que você escreveu ao Sr. Melchior Jahnel.
Bem que eu estava apreensivo com o seu longo silêncio e ia escrever-lhe para reclamar notícias. Agora soube com pesar o motivo do atraso; uma broncopneumonia que o manteve por longos meses doente, afastado de todas as atividades. Nora e eu ficamos penalizados e formulamos votos para que a sua convalescença seja rápida e completa. Guardamos de você a imagem de uma pessoa enérgica, ativíssima, entregue a muitas ocupações: não conseguimos imaginá-lo enfermo. Por favor, fique fiel a sua imagem.
Espero que o afeto da família, a solicitude dos amigos, assim como a concessão de distinções excepcionais de que foi alvo (a medalha de Ouro de Vigo e o Prêmio Trasalva), se não conseguiram curá-lo, pelo menos tenham suavizado o seu sofrimento.
No Brasil, tem havido mudanças importantes. Em fim de fevereiro, o governo, para pôr um paradeiro à inflação desenfreada, substituiu o cruzeiro pelo cruzado (1 cruzado valendo 1000 cruzeiros) e congelou os preços dos artigos de primeira necessidade. Essas medidas foram acolhidas com grande entusiasmo mas infelizmente estão aos poucos perdendo o impacto: começou a faltar carne, leite, ovos, etc., que só se conseguem com ágio, o que equivale a uma inflação disfarçada. Enquanto isto, os salários permanecem fixos e os impostos estão aumentando. As eleições previstas para novembro hão de mostrar se o governo continua dispondo da confiança do povo. As liberdades públicas foram restabelecidas, mas a crise econômico-financieira permanece crítica.
A nossa vida particular pouco mudou. Continuamos a viver em nosso sítio, de onde saímos cada vez menos, o que resulta num certo isolamento. Vendemos o nosso antigo apartamento de Copacabana: agora, quando descemos ao Rio, alojamo-nos em casa de nossa filha Cora. A não ser isso, fazemos poucas viagens.
Em abril fomos com um grupo de escritores a Lençóis Paulista (cidade onde existe uma rua com o meu nome) para assistir à instalação de computadores na Biblioteca Municipal Origenes Lessa (à qual costumo doar livros). Fazia parte do grupo o próprio Origenes Lessa, nosso grande amigo, que infelizmente veio a falecer semanas depois. Estava presente também o presidente da República José Sarney, e nós pudemos avaliar a sua popularidade, que no momento estava extraordinária.
Em maio, fomos a Porto Alegre: a Universidade de lá convidara-me para fazer o brinde no banquete dos 80 anos de Mauricio Rosenblatt, ex-gerente das editoras Globo e José Olympio. O banquete foi impressionante, com trezentos amigos festejando um livreiro aposentado. Visitamos também parentes e amigos que moram em Porto Alegre. A excursão teria sido ótima se um dia depois do banquete eu não tivesse sido agredido na rua por um assaltante, que me derrubou no chão com uma rasteira e roubou o dinheiro que guardava no bolso. Escapei com alguma contusões e escoriações –mas o incidente é um bom exemplo de insegurança em que atualmente vivemos no Brasil.
De volta a Friburgo, recomecei a trabalhar. A Editora Nova Fronteira, à qual tinha entregado meu dicionário francês-português e português-francês há mais de cinco anos, finalmente resolvera publicá-lo e me tinha pedido uma revisão e uma atualização. Depois disto ainda terminei o vol. IX de Mar de Histórias, que Aurélio está revendo agora. (O vol. VIII acaba de sair: daqui a pouco vou manda-lhe o seu exemplar.) Infelizmente Aurélio não vai muito bem. Ainda assim conseguiu terminar a 2ª edição, aumentada, do seu Dicionário. Quanto a Drummond, vai bem: as últimas vezes que quis visitá-lo houve desencontro, assim não nos vemos há mais de um ano. Há tempos ele interrompeu a sua colaboração regular na imprensa.
Enquanto isto, as estações se sucedem e o tempo corre num ritmo vertiginoso. Parece-me incrível que já tenham passado mais de três anos de nossa visita a Vigo, de que guardamos lembranças indeléveis.
Queira transmitir nossas lembranças cordiais a D. Pilar e aceite um abraço afetuoso de os votos de saúde de seus amigos



Paulo e Nora