LA LENGUA GALLEGA, HOY

ACTITUDES LINGÜÍSTICAS

Las actitudes lingüísticas son las opiniones, ideas y prejuicios que tienen los hablantes respecto a una lengua. Por ejemplo, se suele afirmar que para el aprendizaje de un idioma resulta positivo tener una buena actitud hacia este. Tradicionalmente, en Galicia existía la creencia de que el idioma gallego era una lengua que no servía para ciertas actividades o que no se debía enseñar en la infancia. Con el paso de los años esto ha ido cambiando, por lo que cada vez es más difícil encontrar manifestaciones abiertamente hostiles hacia el gallego.

En general, los jóvenes tienen una buena actitud hacia la lengua gallega.

Aún persisten ciertos prejuicios sobre el idioma gallego.

Se puede decir que existe bastante consenso entre la juventud gallega en el reconocimiento del gallego como lengua útil.

Sumario

1. Actitudes y comportamiento lingüístico de la juventud

El Consello da Cultura Galega publicó un informe que describe como el comportamiento lingüístico de la juventud gallega es, en general, consecuencia del idioma aprendido y usado en el contexto familiar, por lo que se percibe una «desgalleguización» por la falta de transmisión generacional de la lengua. Además, no parece que la escuela sea un foco de transmisión del idioma entre los miembros de la comunidad educativa, aunque sea el contexto en el que muchos jóvenes aprendieron a hablarlo y escribirlo.

En líneas generales, existe una actitud favorable hacia el idioma gallego, incluso entre personas castellanohablantes, que manifiestan solidaridad con el idioma y aprecio por su estatus. También existe entre la juventud que tradicionalmente es gallegohablante una defensa de la autenticidad y la legitimidad de su lengua, aunque siguen existiendo ciertos prejuicios sobre esta.

La percepción da utilidad de la lengua gallega entre la juventud arroja grandes diferencias entre quienes piensan que aprender este idioma en la escuela sirve para mejorar sus competencias lingüísticas y quienes consideran que supone un obstáculo para formarse en determinadas materias como las científico-técnicas. Las personas que alegan la utilidad o no de una de las lenguas son principalmente las bilingües y las monolingües en castellano. Una parte de la juventud reivindica la libertad del uso del castellano en aquellas asignaturas en las que es obligatorio su aprendizaje en gallego, pero non sucede al revés. Se trata de un discurso en el que el idioma gallego non debe conllevar obligaciones, pero en cambio el castellano sí que tiene ese privilegio. Hay que subrayar que, aunque existan ciertas actitudes beligerantes entre los jóvenes hacia el gallego que reflejan una visión negativa de la lengua, estas son minoritarias.

Es importante destacar que un perfil de gallegohablante se identifica como una persona que habla una variedad del idioma que denomina «ghalegho» o «castrapo» y que la considera distinta a la normativa. De hecho, existe un problema respecto a la autoestima lingüística de algunas personas jóvenes, sobre todo de las que residen en zonas rurales y en municipios pequeños, ya que una gran parte de ellas consideran que la lengua que emplean no es de calidad, incluso las que tienen un compromiso claro con su uso. Respecto a las competencias lingüísticas, la juventud en general piensa que no tiene un buen dominio de la lengua porque cree que o bien non la habla correctamente o no lo hace con la fluidez suficiente.

2. Disposición para emplear la lengua y visión de futuro

Existe un sector de la juventud gallega que adopta una actitud militante hacia el idioma gallego, especialmente aquella que lo vive como una parte fundamental de su identidad, hace uso de él en todos los ámbitos y reivindica para este más apoyo y compromiso social. Esta posición hacia el gallego como seña de identidad es minoritaria, puesto que, en líneas generales, para la mayoría la lengua que representa su identidad es el castellano, el cual se considera el idioma común de una colectividad superior a la gallega. Como consecuencia de esta percepción de dominio de una lengua sobre otra, perciben que en Galicia existe una situación de conflicto lingüístico.

Respecto a la disposición para emplear las dos lenguas, castellano y gallego, la juventud castellanohablante es más proclive a usar el gallego que la gallegohablante a usar el castellano. En esa postura que favorece la utilización más frecuente del gallego incide, en primer lugar, la dimensión afectiva de las actitudes lingüísticas, seguida de la voluntad de usarlo con las amistades, la familia, etc. y, en menor medida, la exposición al gallego y la acomodación ante interacciones iniciadas en esta lengua.

Además, la juventud gallega percibe el futuro de su propia lengua con cierta incertidumbre, lo que no impide que considere que se deban hacer esfuerzos para su protección y revitalización. De hecho, algunos jóvenes creen que hablar gallego forma parte de su identidad y reivindican un apoyo y un compromiso social mayor con la lengua, a la vez que manifiestan una disposición a transmitirles a sus descendientes el gallego.