PROXECTO EPÍSTOLAS

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1 MENCIóNS A Fernando Armesto

Epístolas
Mencionado/a [1]
Data Relación Remitente - Destinatario Orixe Destino [ O. ] [ T. ]
Data Relación Remitente - Destinatario Orixe Destino [ O. ] [ T. ]
1968-02-17 Mencionado/a
Carta de Blanco Amor Eduardo a Paz Andrade. 1968
Barcelona
Orixinal Transcrición

Transcripción da epistola Carta de Blanco Amor Eduardo a Paz Andrade. 1968 en 17/02/1968

Barcelona, 17 de febrero de 1968


Querido Valentín:

Gracias por tu carta y por las gestiones. Yo entendí de tu anterior que Cerezales “proyectaba” esa sección pero no que la tenían ya en marcha. Mañana mismo le escribo.
Marina ya está bien, dentro de lo relativo; tienen que hacerle más adelante una segunda operación, pero ya es secundaria. Mi permanencia aquí, que pudo acortarse en un mes, obedece que me dieron un trabajo -corrección de estilo no siempre literario, para una casa de traducciones- que termina con el presente mes. Por cinco horas diarias y por dos meses me dan treinta y cinco mil pesetas que, con lo de Álvaro, me han permitido afrontar los ingentes gastos de esta enfermedad sin acabar con la pequeña reserva de la venta de mi piso, que quedó bastante diezmada; pero en fin, esta pobre criatura se salvó que es de lo que se trataba. Te cuento estas intimidades, por las que tú nunca preguntas sin duda para no herir la delicadeza de los demás, pero que sé que te preocupan. Si este trabajo fuese firme y no temporario, créeme que me quedaría a vivir en Barcelona, pues lo que tiene mi mente alertada -quizá en demasía- es la inseguridad, la dolencia peor a mis años, cada vez, como los de todos –o quizá menos a causa de la mayor vigencia de mi oficio –más indefendibles. Ya ves, lo más seguro que parecía la jubilación, hace seis meses que no me llega. (A propósito de esto. Una buena amiga que tengo en la Caja, en la Secretaría de su Gerencia, me dice que ni Baudizzone, ni Núñez intentaron nada; que la única gestión firme e insistente, aunque irá todavía para largo, es la del propio Banco Español, que tiene poder mío para cobrar estos haberes; supongo que se trata de mi ex compañero de trabajo, el secretario general del Banco, Monasterio, a quien yo enseñé, siendo cadete a mis órdenes, correspondencia bancaria, allá por el año 22. ¡Qué abismo! De manera que si les escribes diles que dejen el asunto, pues según me informa Emma -mi amiga y aliada- a lo mejor es contraproducente desde el punto de vista político, precaución universal que hay que tomar ahora allí para todo. Que se lo agradezco igual.
Aquí no he visto a ningún gallego -aparte la excelente, y ya tan viejecita, María Luz Morales, casi retirada del todo-. El amigo ese de Lalín -no me acuerdo el nombre- no creo que valga la pena; y el Presidente del Centro Gallego es un falangista de tomo y lomo, que ni siquiera tomó nota de la visita que hice a la sociedad y de la tarjeta que allí dejé.
El Centro, de Buenos Aires, me escribe proponiéndome como Delegado para la Asamblea constitutiva, en Orense, de la Federación Mundial de Sociedades Gallegas; hay una nota aparte en la que, con muchas reviravueltas y finezas se me ofrece devolverme, mejorada, la situación que en aquella casa tenía. ¿Qué les habrá pasado con el felón de nacimiento que mal lleva mis apellidos? Siempre pensé que a ese carpintero impaciente, tan ingrato con las venturas que le deparó el destino, lo socavaría su desmedida ambición que es siempre propia de las almas plebeyas. En fin, es asunto –el ofrecimiento- para pensarlo en serio. “Sólo cuando se ha secado el agua se conoce el valor del pozo”. B. Franklin. La Delegación, en compañía de mi siempre involuntario Dioscuro en estos asuntos, que es Paco del Riego, la aceptaré.
Tengo en marcha una pequeña gestión a ver si pesco -con la ayuda de Fernando Armesto- una colaboración en La Vanguardia. Ya escribí un artículo “para ver”, como dijo el Director. Hace unos años salía este aviso en la prensa de Buenos Aires. Muy frecuentemente “Pantalonera con muestra se necesita”. Esto es lo que menos me molesta. Me parece lo más natural del mundo que nadie me conozca aquí. También mandé, por gestión de Víctor, dos cosas a ABC. Tengo seis en La Voz de Galicia (como hace más de un mes, escribí a Isabel que me los mande devueltos; una cosa es pedir y otra mendigar); he publicado casi veinte “Fiadeiros”, algunos resultaron sensacionales; trabajé como un minero en la “corrección de estilo”... ¿Quién podrá decir que no lo intenté todo, a pesar de todo lo que me rodea, incluyendo las limitaciones del post infartum, antes de volverme a donde siempre he vivido sin tantos esfuerzos ni tanta mezquindad?
Siempre que te escribo, desde hace un tiempo, me propongo no contarte mis cosas personales y siempre me traiciono. Perdona, una vez más.
Y con mis afectos a Pilar, te abraza tu amigo

Eduardo


[manuscrito:]
Yo me voy de aquí el tres de marzo. Estaré en tres o cuatro días, luego seguiré a Orense. No sé si te di mi nueva dirección (en mi ausencia, mi sobrina nos mudó:)

Capitán Cortés 43, 2º