Proxecto Epístola

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TEMÁTICA: Gran Café de Gijón

O Café Gijón ou Gran Café de Gijón é un café de importancia cultural situado no paseo de Recoletos de Madrid. Foi fundado o 15 de maio de 1888 polo asturiano Gumersindo Gómez. Trala guerra civil converteuse nun espazo de tertulia literaria e reunión de intelectuais. Aquí celébrase cada ano o premio literario que leva o seu nome.
Data Título Orixe-Destino Tipo [ O. ]
Data Título Orixe-Destino Tipo [ O. ]
1967-03-17
Carta de Seoane a Scheimberg. 1967
Madrid - Bos Aires
epístola Transcrición

Transcripción da Carta de Seoane a Scheimberg. 1967 en 17/03/1967


Madrid, 17 de marzo de 1967

Sres. Aída y Simón Scheinberg
Buenos Aires

Mis queridos amigos:

No tenemos noticias de ustedes. Les escribimos el 21 de febrero y no sabemos si les llegó o no nuestra carta. Hoy les enviamos el catálogo de la exposición de grabados de Alberti que está celebrándose aquí con gran éxito. A Kornblith le escribo con más detalle de esta muestra, que resultó muy importante por otras cuestiones que usted percibe y que de alguna manera se sobreentienden en la lectura de los trabajos de los dos críticos de arte y del Director del Museo de Arte Contemporáneo que se publican en el catálogo. Nosotros continuamos con la vida que, creo les manifestaba en nuestra última carta, hacíamos. Gran parte del día trabajando, al atardecer y de noche saliendo, cumpliendo compromisos, viendo cine y teatro, o simplemente paseando por las viejas calles de esta ciudad, de cuando verdaderamente era Villa y Corte, los serenos andaban con llaves de hombres, no yales, marcaban el va..., o el ahora voy con los golpes de vara y decían las horas. A las horas de los embozados en largas capas. Cuando Goya y Moratín, o Larra o Espronceda, o el Duque de Rivas, gustaban, seguramente, andar más por las calles, mientras los absolutistas discurrían en sus gabinetes románticos las más oscuras repercusiones. Cuando Valle Inclán declamaba a la luz de un farol versos del Canto a Teresa, de Espronceda, o estrofas de Zorrilla. A la hora de los maullidos de los gatos. Este es el Madrid que me gusta, el de Gómez de la Serna; el otro, el nuevo, el que está construyéndoseme parece atroz. Cuando no participa del gusto arquitectónico corriente en todas las ciudades es aún peor, pues la tradición, el viejo o los viejos estilos, sólo se guardan para algunos aspectos de la política y para la conservación de costumbres anacrónicas. La vida como las que envidiábamos siendo estudiantes desde Santiago de Compostela, con verdaderos jefes de peña, donde un escritor presidía un grupo derrochando diariamente talento e ingenio. Ahora casi el único café es el Gijón, del que escapo, pues temo escuchar el discurso de algún ex compañero mío de facultad, ahora magistrado, registrador de la propiedad o funcionario de algo, sobre como debe cazar el faisán y las características del faisán macho, o temas similares. Además se parece demasiado a las salas de estación de los pueblos, donde siempre llegan conocidos de Buenos Aires, o de otras partes, que están con nosotros de paso, por curiosidad, esperando un tren que no llega e igualmente incómodo. Lo que queda, pues, es añorar, transformar para uno la crónica en leyenda, y pasear. El pueblo es el mismo que vivieron aquellos inmortales que recordamos. Sólo cambiaron los trajes. También cantan las mismas canciones.
Escríbannos con noticias. Un gran abrazo de Maruja y mío para los dos. Azucen a los amigos para que nos escriban:

[Seoane]

1968-05-15
Carta de Pilares a Luís e Maruxa Seoane. 1968
Madrid - Bos Aires
epístola Transcrición

Transcripción da Carta de Pilares a Luís e Maruxa Seoane. 1968 en 15/05/1968


Madrid, 15 de mayo del 68

Para Marujina y Luis Seoane
Buenos Aires

Esta mañana, con un sol de brillante fiesta mayor y con una pereza sin brillo alguno, pero mayor que la fiesta, me di una vuelta por el Gran Café de Gijón.
Y, sorpresa. Triste, dramática sorpresa: me encuentro con un hermano de Eduardo Vicente que, como yo, acababa de llegar y que me dice: “Vengo al Gijón porque sé que aquí mi hermano tiene muchos amigos y conocidos. Mi hermano Eduardo a quien hemos encontrado muerto en su estudio esta mañana...”
¡Querida Marujina, querido Luis! Hace diez días vi a Eduardo Vicente. Comenté con él la muerte de Juan Guillermo; hablé de lo de siempre: de pintura, de literatura, de política. Y, al final, hablamos de lo que hablamos ya todos los españoles: de la salud del Traidor. Nos despedimos tan campantes. Y hoy... Hoy me entero como os lo digo a vosotros: que hace cuatro días ya, a las llamadas telefónicas y a la puerta, del estudio de Eduardo nadie respondía. Forzaron la entrada. Y le encontraron muerto.
Salí del Gijón y me fui al Lyon. Tal como esperaba encontrar a Marcial. Le di la noticia. Él también había hablado, hace como una semana, con Eduardo Vicente. De política, de amistad, de arte. De la salud del Traidor.
Marcial, hoy, me habló también de vosotros de los recuerdos que mandáis a los Pilares en vuestra última carta. Le dije que en cuanto llegara a casa os pondría una líneas. Éstas son. ¡Amigos, nunca me vi tan confundido al escribir una carta!
Supongo que en la prensa de la noche publicarán algo sobre Eduardo Vicente. (Son ahora las tres de la tarde) y hasta mañana por la mañana será inútil que yo fuera al correo procuraré acompañar estas líneas con algún recorte. Os mando otro par de recortes que tenía guardados. Son de hacia primeros de mes, y como estoy seguro de que las sabréis interpretar perfectamente, os los envío sin comentarios.
Procuraré ser más amplio y más sereno en la próxima carta. Ya sabéis que, tanto Pilar como yo, como los Marciales, como todos vuestros amigos, estáis siempre en nuestras conversaciones con las mejores referencias y recuerdos.
¡Queridos amigos! ¡Cómo pasa el tiempo, la vida, todo! ¡Qué solos nos estamos quedando! ¡Me gustaría teneros aquí, y hablar, hablar, hablar de tantos y tantos que se han ido ya para siempre para terminar comentando la salud del Traidor que, cuando muera de una puta vez, su muerte ni siquiera me servirá de desquite!

¡Marujina, Luis! Abrazos.

Manuel Pilares y Pilar y Pily

¡Hasta la próxima que quisiera más alegre!