Persoa: Ferdinand Hodler

Persoa: Ferdinand Hodler [4]

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1963-04-01
Carta de Seoane a Falcini. 1963
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Transcripción da Carta de Seoane a Falcini. 1963 en 01/04/1963


Ginebra, 1 de Abril de 1963

Sr. Luis Falcini
Buenos Aires

Mi querido amigo:

Hace veinte días que estamos en ésta y hasta ahora no traté de hacer otra cosa que mirar y, cuando pude, ver y comprender. Las ciudades suízas son encantadoras, más, para mí, las de la Suíza alemana: Berna, Basilea, Zurich, me gusta lo que tienen de medieval estas ciudades, sobre todo Basilea y Berna y encontrar el arte por sus calles, bueno y malo, pero siempre hecho con amor y oficio. Me gustan las fachadas pintadas, con relieves, o solo con viñetas heráldicas y frases en caracteres góticos que no entiendo, pero distribuídas de manera que uno puede encontrar en su disposición el genio gráfico suízo. Es un arte racional el que hacen las gentes de este pueblo. Racional como sus máquinas y sus comidas.
Suiza va siendo una inmensa máquina donde los hombres actúan formando parte de su engranaje y cuando tienen tiempo para detenerse a pensar en sus vidas sueñan con el apasionado desorden latino, o con la supuesta vida libre en la para ellos desconocida América de las grandes pampas, horizontes y selvas. La misma belleza del paisaje está aquí muy construida y pensada. Apenas queda rincón que el hombre no hubiese diagramado. Se trata de un esfuerzo de siglos y el propósito de libertad que les llevó a hacer este país condicionándolo a las montañas, los ríos y la nieve, y a racionalizar su religión, acaba por encadenarlos. Pienso que la vuelta de muchos suízos a la iglesia católica es un regreso instintivo a las viejas supersticiones, a la poesía de las imágenes y los ritos, a la anarquía teológica y al desorden y variedad latina que distingue a esta iglesia. Nosotros, herederos de Grecia y Roma y de las leyes bíblicas, que la iglesia nos resumió en catecismos y más bien procuró hacernos olvidar, buscamos algo de ese orden y racionalidad que a ellos ahora les distingue. Pero corremos el peligro de sumirnos en otro exceso y en la nostalgia de la acción instintiva, humana y verdaderamente libre. Perdóneme esta disquisición.
Al arte suízo le falta en general dejarse llevar por el instinto, por ese supremo valor del “me dá la gana” de otros pueblos. Todo está demasiado calculado y sabido, por esto, seguramente, su genio se expresa fundamentalmente en las artes gráficas, industriales y prácticas, lo que, a mi modo de pensar, no les desmerece, sino que los distingue. Son sobre todo notables e ingeniosos artesanos y su arte tiene siempre una finalidad colectiva. Se comprende que Le Corbusier sea suízo y hubiese inventado aquello de la “máquina para vivir” refiriéndose a la casa. Uno ve en los museos las habitaciones medievales de este país y ya entonces eran “máquinas para vivir”, como verdaderas máquinas semejan las fachadas de sus casas antiguas, cada ángulo de la decoración formada por las maderas obedece a una necesidad formal de resistencia y geometría.
Quizá esto explique a Max Bill y su concretismo. Pero uno come los sabios e insuperables chocolates de Suíza y a uno le queda en el paladar la nostalgia de los chocolates hechos a mano en las viejas ciudades españolas, heredado del descubierto en Méjico, menos dulce y más arenoso. Más primitivo y más humano, como ocurre con los quesos de Italia y España. He vuelto a ver a Hodler y a los primitivos suízos, Conrad Witz y Nicolás Manuel, se trata de extraordinarios técnicos de la pintura, de grandes pintores que hay que conocer, pero les falta el toque de dramatismo, locura e instinto, o el genio renovador de sus contemporáneos de algunas otras partes de Europa. Hodler pintó algunos cuadros con figuras yacentes. En ellos está todo lo que caracteriza a la muerte, el color y los gestos últimos, pero se trata de una muerte limpia, ascética, muy poco dolorosa y cruel, humanamente animal, tal como la descubrieron Rembrandt o Goya.
En los museos de Basilea y Zurich encontré nuevos ejemplos de escultura, incorporados a partir de 1960 por adquisición o donaciones. A la entrada del Museo de Zurich junto con La puerta del infierno de Rodin y la gran escultura de Lipschitz están ahora Moore y Marino Marini con una maternidad y un caballero, respectivamente. En el patio del de Basilea junto con Los burgueses de Calais de Rodin, está otro caballero de Marini de bronce, como el de Zurich. Pero más que en escultura es en pintura en lo que aumentaron estos museos. Extraordinarias piezas de impresionistas y casi todas las escuelas posteriores se han incorporado a ellos, pero a todo esto iremos refiriéndonos con tiempo en otras cartas. Uno siente como el arte constituye una necesidad para las gentes de Suíza. Está presente en todas partes y hasta ahora no me referí a los maravillosos libros que se ven en las vidrieras de las librerías impresos en Zurich o en Lausanne, o en Newchatel, y por los cuales uno siente, otra vez más, no ser millonario.

Un gran abrazo para todos los amigos, de Maruja y mío, saludos para los suyos y otro abrazo de su amigo para usted:

[Seoane]


1963-04-02
Carta de Seoane a Sofovich. 1963
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Transcripción da Carta de Seoane a Sofovich. 1963 en 02/04/1963


Ginebra, 2 de abril de 1963

Sr. Bernardo Sofovich
Buenos Aires

Mi querido amigo:

Estoy ahora empezando a escribir cartas. Dejé pasar todo este tiempo para poder de mejor manera concretar las impresiones que voy recibiendo de lo que veo. Suiza me gusta mucho. Me encanta su paisaje, su nieve y sus ciudades y hasta sus gentes, creo que más a partir de Berna y hacia el norte. Se ven los defectos, pero también puede uno ir admirando sus virtudes y éstas son todas aquellas que nos enseñaron a practicar de niños nuestros padres y la escuela. Se trata de virtudes elementales y prácticas que sirven para hacer cómoda la convivencia. La practicidad es la norma de conducta habitual de estos montañeses, seguramente impuesta por el clima y la necesidad de preservarse de vecinos ambiciosos. Su fantasía está destinada a la invención de objetos útiles y a encontrar en su ejecución satisfacción artística. Les gusta que las cosas estén bien terminadas y produzcan buen efecto, que sean bellas. Quizás esta cualidad les viene de una larga herencia campesina, de encierros caseros en las largas nieves de sus montañas. Alrededor del fuego para calentarse el cuerpo debieron nacer las mejores virtudes suizas, y las virtudes de su arte. Pintan, dibujan, esculpen con exacta corrección, con largo conocimiento del oficio y con tozudez destinada a hacerlo lo mejor posible. Un gran pintor suizo es Hodler, que no tiene, a mi juicio, la resonancia universal que debiera. Extraordinario dibujante y pintor, un poco frío, pero muy sabio y que en su obra es espejo fiel del temperamento de su pueblo. Yo no sé si fue verdad histórica el suceso de Guillermo Tell o es leyenda, pero, cualquiera sea su origen, esa precisión conque dispara la flecha sobre la manzana que está en la cabeza de su hijo, es la precisión que caracteriza a Suiza y a sus artistas. Posiblemente, nada se encuentra individualmente genial en este país. Su genio, en todo caso, es producto del esfuerzo colectivo. Los retratos de Holder son admirables como lo son muchos de sus paisajes de montañas, donde las nieves y las nubes se confunden en color y forma para dejarnos ver por trozos el azul del agua y el verde de los vegetales. Cada línea de sus retratos es exactamente del tamaño que corresponde y está en el único sitio donde puede estar en el cuadro, sirviendo al mismo tiempo para definir al retratado. Pero esto mismo ocurre en los retratos de Goya o de Rembrandt y existe además algo indefinible que escapa a toda lógica y a la corrección del oficio. Félix Valloton, otro suizo, es un maestro, pero le falta el valor de saber desprenderse de lo que es correcto y que fue aprendido. Uno piensa en Renoir o en Monet, que vivían por los mismos años, posiblemente de más edad, no lo sé, pero que se atrevían a dejarse llevar por la fiebre del color y de la expresión. He visto estos días un desnudo rojo de Renoir muy descuidado de dibujo en el sentido académico, pero bellísimo de color y, ¿quién nos diría que esas manchas verdes y azules de Monet componen el detalle de un paisaje?
Vi algunas exposiciones extraordinarias, una de ellas de Jawlensky, del que le hablo a Scheinberg, y en una galería dedicada a libros de arte y grabados cuatro libritos, más chicos que los librillos de papel de fumar, de 3 centímetros por 2 aproximadamente, ilustrados por Picasso con aguafuertes. Son ejemplares numerados y de muy poco tiraje y cuestan 1.000 francos suizos, unos 31.000 pesos más o menos. Aparte de esto, también algunos espléndidos Picasso que vi por galerías, aparte de los museos, que nunca he visto reproducidos.
Bueno, refiriéndome a cuestiones de otra índole. ¿Cómo va el asunto del cobro de la Hebraica? ¿Qué dice el doctor Bruetman? ¿Y Bernárdez? ¿Continúan yendo a Ranelagh? Suponemos que sí si el verano este año es tan constante en ésa como aquí el invierno. Ayer nevó en Ginebra y hoy amanecimos con lluvia y frío, a pesar de esto, los comercios y las gentes están preparadas para gozar de la primavera. Me gustaría que nos enviasen noticias de ésa. Supimos por los diarios de la renuncia del Ministro del Interior y antes de los sucesos provocados por la actitud de la Marina. Le ruego que nos escriba.

Reciban Elsa y Ud. el saludo de Maruja y mío y además Ud. un abrazo de:

[Seoane]


1963-05-13
Carta de Seoane a Payró. 1963
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Transcripción da Carta de Seoane a Payró. 1963 en 13/05/1963


Ginebra, 13 de Mayo de 1963

Sr.
Julio E. Payró
Buenos Aires

Mi querido amigo:

Llevo aquí en Suíza algo más de dos meses y estaré, seguramente, casi un mes más. Anduve por todas sus ciudades importantes, viendo museos y grandes exposiciones individuales organizadas por los mismos museos o por galerías privadas, y todo aquello que pueda ofrecerse a la curiosidad del público. Es un país difícil y espléndido en muchos aspectos.
A mi, personalmente, me conmueven sus preocupaciones teológicas en su afán de reducir la teología a sentido común, estatutos y reglamentos, el movimiento alquimista de Basilea con sus personajes curiosos, mezcla de charlatanas, teólogos, químicos y médicos, y el genio gráfico popular de sus habitantes que les lleva, sobre todo en el norte, a diagramar instintivamente una pared o cualquier espacio con una seguridad y acierto que hace, a mi juicio, perfectamente suizo y nacional el arte de Max Bill y de los concretos, no tan distante como pudiera parecer a simple vista de Hodler o Valloton a pesar de las figuraciones de éstos. Les une a todos una parecida preocupación gráfica, este gusto particular de su país, e igual exactitud en la colocación de un tono o en la disposición de una línea en la composición del cuadro. Me gusta el Hodler de la última época –siempre es un excelente pintor– el de los retratos, paisajes de lagos y montañas y cuadros históricos de lansquenetes, o lo que sea, en guerra. Su paleta gris y blanca, y esa hábil línea negra que sabía desplazar sobre los planos de color para definir un gesto o un objeto. Pero desde los primitivos suízos hasta los concretos hay una línea anímica nacional que puede explicarse por la arquitectura rural, con sus pontones del exterior de los edificios que definen espacios, por la composición de las leyendas con sus letras góticas en las fachadas de las casas, desde el siglo XIV o XV hasta hoy, por la composición coloreada de las ventanas y puertas, perfectamente concretas, o de muchos de sus emblemas. Atraviesa uno la frontera y ya no es lo mismo Francia ni la misma Alemania, más unida al norte de Suiza.
Entre éstos dos países Suíza significa el amor por la materia, solo por ella; a un color solo por éste, y a una línea exacta y definida. Si tuviese que buscar un ejemplo pondría el de los cencerros de las vacas antes de llegar al de las artes gráficas actuales. A todo esto no he dicho nada de nosotros. Estamos encantados. Alquilamos un departamento de un ambiente y trabajo, pinto. Las obras mías parece que gustan bastante y tengo esperanzas de hacer algo. Casi concretadas tengo exposiciones para la próxima temporada en Zurich y Basilea. Estuvimos con su hijo y su nuera dos o tres veces. Han estado con nosotros muy amables y nos parece conocerles de siempre. Su hijo preside una agrupación hispanoamericana que realiza una labor espléndida a través de un pequeño teatro de aficionados con obras españolas y de latinoamérica. De vez en cuando le iré dando cuenta de nuestra vida. De Buenos Aires creo que tenemos nostalgia desde la semana de salir de ahí, por los amigos sobre todo.

Reciban Anita, María Inés, Silvia y usted el saludo de Maruja y mío y usted además el abrazo de su amigo:

[Seoane]


1963-06-01
Carta de Seoane a Abt. 1963
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Transcripción da Carta de Seoane a Abt. 1963 en 01/06/1963

Genéve, 1 de Junio de 1963

Sr. Ott Abt
Palafrugell (Gerona)

Querido amigo:

Recibí su carta de hace ocho días y me alegra saber que están, su esposa y usted, disfrutando de sus vacaciones. Nosotros saldremos de Suíza dentro de unos días hacia España, Madrid en Junio y para Asturias y Galicia en Julio y Agosto. Quizás hagamos alguna escapada a Barcelona haciéndoselo saber a Uds. para poder encontrarnos. Es casi seguro que vuelva a Suíza en setiembre. La galería Edwin Engelberts, de Ginebra, se encarga de mis grabados y es posible que para el otoño haga una exposición de mis obras. Trabajé bastante. Tuve noticias de la reunión de la comisión de la Kunsthalle y del acuerdo que ustedes tomaron con respecto a mí. Estoy muy agradecido al Sr. Theller y a usted por todo cuanto hicieron en esa oportunidad. Además de escribirme el Sr. Theller, el Sr. Sigwar Blum me habló de ello y de la satisfacción que tuvo de conocerles a usted y a su señora. Se trata de un gran amigo mío de tanto valor intelectual y sensibilidad como modestia. Me alegro que usted, Otti, hubiese terminado el gran mosaico cuyo proyecto ví en su estudio. Estoy seguro que debió haber quedado espléndido, pues así se veía en el proyecto mismo. Espero que ahora hubiese abierto ya su caja de colores y empezado a aprovechar en lo posible el paisaje catalán. Por mi parte hice algunas acuarelas de montañas en las cercanías de Ginebra. Me gusta mucho este paisaje y comprendo cada vez más al Hodler de los paisajes de los últimos años de su vida. En Neuchatel ví en el Museo una sala dedicada a él, con recuerdos personales conmovedores. Pero espero hablar de esto con usted personalmente, ahí en Cataluña, o aquí en Suíza.
Les mandaremos nuestra dirección en España. Mientras tanto reciban usted y su esposa el saludo afectuoso de Maruja y mío:


TERMOS CLAVE DO FONDO Persoas: Seoane, LuísSeoane, MaruxaDíaz Pardo, IsaacFernández del Riego, FranciscoVarela, LorenzoGarcía-Sabell, DomingoDieste, RafaelPicasso, PabloHervella, EvelinaArias “Mimina”, CarmenLaxeiro, Maside, CarlosPiñeiro, RamónScheimberg, SimónPaz-Andrade, ValentínDíaz, XoséCuadrado, ArturoFalcini, LuísCastelao, Ledo, XohánSofovich, BernardoBurd, LipaGerstein, MarikaAlberti, RafaelZegrí, ArmandoOtero Pedrayo, RamónColmeiro, ManuelBurd, EstherBaudizzone, LuísGoya, Francisco deTormo, ElenaDíaz Dorado, DiegoNúñez Búa, XoséBlanco Amor, EduardoLifschitz, RafaelPayró, JulioNegri, Tomás AlvaDíaz Arias de Castro, CamiloMiró, JoanDónega, MarinoValle-Inclán, Ramón MaríaNegri, NélidaMuñoz Manzano, CarmenGil Varela, ÁlvaroWhitelow, GuillermoFole, ÁnxelFrontini, NorbertoDíaz Arias de Castro, RosendoTorrallardona, CarlosGerstein, Noemí Temáticas: artes Fondo: Luís Seoane depositado na Fundación Luís Seoane. espazos artísticosautores/asliteraturaasuntos particularesmigraciónsemigraciónColección: Isaac Díaz Pardo e Luís Seoanemedios de comunicaciónpolíticaA nova Sargadelosprensa escritaGalería Boninohistoriaradioartes escénicasExposición de Luís Seoane. Colonia. 1967Exposición de Luís Seoane. Madrid. 1973Exposición de Luís Seoane. Bonn. 1967Fábrica de Porcelanas La MagdalenaExposición de Luís Seoane. Madrid. 1963Libro de TapaspremioscineBestiario, de A. GirriExposición de Luís Seoane. Münster. 1967Martín FierroExposición de Luís Seoane. A Coruña. 1963Exposición de Luís Seoane. Bos Aires. 1968. Art Gallery InternationalHomaxe a un paxaroExposicion de Luís Seoane. Madrid. 1967Exposición de Luis Seoane. Madrid. 1970Homenaje a VeneciaBienal de VeneciaEl Toro JúbiloHomenaje a la Torre de HérculesÁlbum de GaliciaO Meco, de SeoaneXosé EiroaLuís Seoane. GravadosRetratos FurtivosInsectarioImágenes de GaliciaImaxens celtas [álbum]LonxeBienal de São PauloExposición de Luís Seoane. Madrid. 1975Fondo Nacional de las Artesexilio

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