| 1952-05-26 |
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Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa]
Transcripción da Carta de Seoane a Cohen. 1952 en 26/05/1952
Buenos Aires, 26 de mayo de 1952
Sra.
Violeta Cohen
Caracas
Estimada Violeta:
He recibido sus dos cartas y el número 1 de Cruz del Sur. La primera carta y el primer número de la revista los he recibido con un gran retraso y el número 2 no lo recibí, y coincidiendo todo ello con una salida mía de Buenos Aires hacia el sur, de modo que esperaba hacer, cuando regresé, alguna gestión de las que me encomendaba de contestar.
He solicitado colaboraciones hasta la fecha a Alberti al que entregué la carta estos días, a Héctor Agosti, ensayista extraordinariamente interesante, a Laura Onetti, escritora, a Enrique Rotzait, uno de los arquitectos jóvenes más destacados, a Cuadrado, Lorenzo Varela y continúo gestiones. Harían falta más números para poder enseñar, a mi se me quedaron con el primer número. Creo que en plazo no mayor de quince días podré mandar algunas de las colaboraciones. La distribución podría estar a cargo de Cuadrado en Botella al Mar, en Perú 613, a quien hablé de esto, pudiendo Udes. enviar para comenzar 100 ejemplares de cada número, pudiendo disponerse de 15 o 20 de ellos aproximadamente para posibles colaboradores y propaganda. De aquí enviaremos tambien noticias de interés general para América, sobre todo referidas a literatura, teatro, cine, música y arte. Si Udes. quieren me encargaré de centralizar esta labor de corresponsalía.
Recibí con su carta el cheque de Magalí. Ella no nos escribió y tampoco sé bien a la venta que grabados o grabado corresponde. Desearía que me escribiese y me informase.
Tiene que perdonarme Violeta por esta demora un poco involuntaria, en contestar, sospecho que a partir de ahora todo irá bien. A los colaboradores les he ofrecido el precio por su trabajo que Ud. me indica en su primera carta, pago que a mi juicio debe efectuarse a la llegada a esa del original por medio de giro.
¿Cómo van todas las cosas? Yo trabajo mucho, pinto, y en Agosto inauguro una nueva exposición. Tengo ganas de ir a Méjico.
Contésteme pronto y hábleme de planes. Reciba con el abrazo de Maruja el cordial de:
L. Seoane
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| 1952-12-14 |
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Ver [Carta mecanografada]
Transcripción da Carta de Seoane a Esther e Lipa Burd. 1952 en 14/12/1952
Buenos Aires, 14 de diciembre de 1952
Sres. Esther y Lipa Burd
París
Queridos Esther y Lipa:
Hace ya muchos días que debiera haber contestado la espléndida carta que nos enviaron, tan llena de alegría y de entusiasmo. El no poder contestar de igual manera, porque nos sentimos precisamente alejados de toda esa vida que Uds. Van ahora conociendo y que con pequeñas variantes es aproximadamente igual, creo yo, en toda Europa, hace que deseemos fervientemente las cartas que vienen de ahí, de cualquiera de esos países y que luego sintamos una gran pereza para contestarlas. Buenos Aires es una ciudad de seres desarraigados y nosotros somos unos desterrados más que no podemos olvidar ni esconder nuestro destierro, lo recuerda nuestro acento, nuestras preocupaciones, y los demás se encargan tambien, a veces por maldad, de recordárnosla. Cada hombre está en esos países de alguna manera afincado a la tierra, pueden tener una vida sórdida, ser sórdidos ellos mismos, pero su vida es una vida humana con un sentido oculto en cada uno que le orienta hacia la colectividad. La obra de sus manos está destinada al hombre para hacerle gozar o para herirle pero es una obra humana. Todo aquí es demasiado nuevo, recién estrenado, para que tenga ese calor, el calor del uso, de la costumbre que tiene una ciudad europea adaptada por los siglos al hombre y que París tiene como tantas otras y más que algunas. Pasear por sus calles, bordear el Sena, detenerse junto alguna pequeña iglesia gótica o románica, lo mismo que pasear por sus avenidas construídas en el siglo pasado, o pasar una tarde en ese jardín tan solitario y silencioso a pesar de estar en el centro mismo de la ciudad, como es el del taller que perteneció a Delacroix, vale bien el viaje a esa, aunque no hubiese museos, teatros y cafés, basta sólo ese aire gris, esa vieja atrabiliaria, tallada como una gárgola que pasea la calle, ese mendigo que podemos ver que aunque lo sea no dejó de ser hombre por serlo. Pero además están los museos, y los espectáculos y los cafés. Ahí están reunidas en los museos las obras de centenares de generaciones hechas cada una de ellas con amor y con sabiduría, con ese saber que se viene transmitiendo de maestros a aprendices y que para nosotros los pintores, los artistas plásticos en general, es la verdadera escuela. ¿Qué puede enseñarnos nadie más que esas esculturas egipcias o asirias, románicas o góticas con su sola presencia? Por mi parte participo, Lipa, de su misma admiración ante ellas y creo sinceramente que la escultura desde entonces no ha hecho más que retroceder o por lo menos no hacia delante un solo paso hacia delante. ¿Cómo podemos comparar el móvile de Calder, puro juego gracioso e intrascendente por bello y decorativo que él sea, con el sarcófago tallado a que Ud. Se refiere? Algunos dicen que cada época lleva consigo un estilo y no es verdad, porque en cada época se cruzan y chocan uno o más estilos y el de Calder, y este es un ejemplo, no es el estilo de nuestra época sino uno más entre muchos que quizás mueran dentro de cinco, diez, veinte años y pasen al capítulo de curiosidades. En Buenos Aires estamos iniciando nuestra época Calder, una fiebre que durará seguramente algún tiempo, todo el tiempo que tarde en llenar el marcado de monografías de algún otro escultor más reciente o haga Romero Brest un viaje al exterior para beneficio de sus discípulos; e iniciamos nuestra época Clavé en pintura y todo lo que en éste pintor es personal, lucha consigo mismo, pasa a ser en las galerías de esta capital del dominio común por la ligereza torpe de algunos que fueron últimamente a París y que no vieron lo que Vd. Vió porque estaban excesivamente preocupados por la novedad, la moda, que en el arte tiene sus raíces en el fondo de la historia y que Marc-Chagall o Picasso, o Rouault han venido encontrando sus medios y sus soluciones en el estudio de las obras del pasado más que en ninguna otra fuente. Picasso sobre todo ha extraído lecciones, las más fecundas del arte de nuestros días a mi juicio, precisamente del pasado.
Aquí hubo una buena exposición de dibujos y óleos de Spilimbergo en la que se destacaban a mi juicio los dibujos, firmes, vibrantes de línea, expresivos que ahí, en París, hubiesen alcanzado verdadera resonancia. Y casi nada más, una exposición del grupo “La Jaula” que como este apelativo se encarga de revelarnos nos dá cuenta de un grupo de artistas encerrados por propia decisión en puras fórmulas, en reglas consideradas actualmente muy “art d´aujour´hui”, en general bastante mal digeridas y de las que se copia la apariencia externa. Una buena exposición del grabado alemán “degenerado” en la que se destacaban los expresionistas. Ahora a fin de año en Plástica y en Bonino un mercado de las pulgas de objetos viejos antes de su estreno en donde en Bonino hay algunas realizadas por mí de las que me arrepiento, por ellos mismos y por haber aceptado entrar de esa manera en esa especie de comercio al menudeo.
Estoy bastante de acuerdo en lo que Vd. Dice refiriéndose a Lhote, ejemplo de pintor que cada día se desvanece más a pesar de su perfecto conocimiento de todas las reglas, pero esto que como pintor no ayuda a su obra le hace útil, a mi entender, como maestro.
En resumen, estamos aquí envidiosos de Vds. Y esperando pacientemente irnos a nuestra vez mientras sea tiempo. Por mi parte trabajo lo que puedo, hice algunos cuadros nuevos y estoy contento, sino de los resultados, de trabajar. Estos días a pesar del tiempo desigual lucen los árboles y las flores de Buenos Aires, los jacarandás de la calle Santa Fé y de Caballito Sur, los paraísos y las retamas. A Perla y Enrique los vemos a menudo y a Vds. Les extrañamos mucho. Perla nos cuenta de Vds. Y por ella vamos recordando de París todo lo que Vds. Ven. Nos alegró mucho que hubiesen simpatizado con Angeles Ortiz que es un espléndido amigo además de ser un gran artista.
Este mes saldrá el tomito de retratos de Botella al Mar, les enviaré un ejemplar tan pronto como salga. Bueno, creo que por el momento esto es todo. No se olviden de nosotros y a Lipa le recuerdo además el encargo de [Le] Crapouillot, si tienen tiempo y ganas de hacerlo. Un gran abrazo nostálgico de:
[Seoane]
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| 1953-01-27 |
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Ver [Carta manuscrita]
Transcripción da Carta de Frontini a Seoane. 1953 en 27/01/1953
Pekin, 27 enero de 1953
Querido Seoane:
Aquí estoy, desde Moscú. Maravillado. Un pueblo estupendo, cordial. Un mundo nuevo. Con un aire a familia que atrae. Gentes como no he visto en otra parte. Sencilla y con el corazón en los ojos. No puedes imaginar que variadas y profundas emociones estoy viviendo. Porcelanas, estampas antiguas, imágenes, etc. Sobre el pasado, un futuro que se construye a pasos agigantados. La tierra es como la nuestra. El Sol y el paisaje como en estas viejas estampas. Las mujeres sonríen con una gracia y una levedad enternecedora. Estudiamos todo lo que queremos. Estaremos un mes y viajaremos por el norte y noroeste. Los chinos son señores. Suaves, respetuosos y agradecidos por nuestra presencia. Nung es un pueblo conmovedor. ¡Y como comen, por Dios! Dos mil años o más hoy detrás de esta comida que llevamos a la boca con los clásicos palillos.
Cariños a Maruja y un [escrito na marxe esquerda:] abrazo para ti. Por favor, entrega esta tarjeta a Rotzait.
Norberto
[Anexo.]
LES TRESORS CULTURELS DES GROTTES DE TOUENHOUANG
Ces fresques et sculptures sont la création collective du peuple laborieux chinois dans une période de plus 1.500 ans, et offrent une description fidèle des instables conditions de vie de cette période.
Les premières fresques datent du milieu du IVe siècle au temps des Dynasties du Nord et du Sud. Touenhouang était devenu à ce moment là non seulement le centre d´affluence de l´influence artistique de l´Indebouddhiste, mais aussi la base pour la propagation de la culture chinoise à l´étranger. Dans les fresques de Touenhouang se retrouvent les traditions tant chinoises que hindoues.
Une influence hindoue prononcée peut être décelée dans la fresque Histoire de la vie du roi Sivi. On dit que le roi Sivi s´était tailladé un morceau de chair sur sa cuisse pour racheter la vie d´un oiseau blessé par un vautour. Ne pouvant pas résister à la douleur, il tomba évanoui et mourut.
Telle est l´idée de sacrifice propagée à dessein par les seigneurs de guerre de la Dynastie Wei du Nord, pour persuader le peuple à accepter plus promptement les sacrifices que celui-ci était appelé à faire dans les guerres incessantes de cette époque.
La culture féodale atteignit son apogée à l´époque de la Dynastie Tang. Les fresques de cette époque dépeignent le travail d´édification de la Dynastie, les banquets extravagants des dignitaires et le labeur des haleurs. Le loisir et la richesse demeurent côte à côte avec le labeur et la misère. Un poète de la Dynastie Tang dit en ces termes:
A l´intérieur des portes laquées en rouge,
Répand le fumet des viandes et des vins,
Cependant, dehors, sur les routes,
S´étalent les os de ceux vaincus par le froid.
Les guerres et les famines caractérisent également la période des Cinq Dynasties et les premières années de la Dynastie Song. Touenhouang qui se trouve dans le lointain Nord-Ouest n´était pourtant pas troublé par ces calamités. Deux fresques de cette période: Labourage, récolte et vannage et La traite et la cuisson du lait dépeignent une vie de paix et de travail créateur, la vie d´un peuple se consacrant à la production agricole.
THE CULTURAL TREASURES OF THE TUNHUANG CAVES
The murals and sculptures are the collective creation of the Chinese labouring people over a period of 1.500 years, and present a faithful portrayal of the changing conditions of life during this period.
The earliest paintings date from the mid 4th century at the time of the Northern and Southern Dynasties. Tunhuang at this time became not only the centre for the influx of Indian Buddhist artistic influence, but also the base for the spread of Chinese culture abroad. Both Chinese and Indian traditions are to be found in the Tunhuang paintings.
Marked Indian influence is to be found in the painting The life story of King Sivi. King Sivi is said to have cut off a piece of flesh from his thigh to redeem the life of a bird wounded by a vulture. Too delicate to stand the pain, he fell to the ground in a swoon and lost his life.
Such was the idea of self-sacrifice deliberately propagated by the warlords of the Northern Wei Dynasty, in order to induce the people to accept more readily the sacrifices which they were called upon to make in the continual wars of the period.
Feudal culture reached its zenith during the Tang Dynasty. Paintings of this period portray the constructional work of the dynasty, the extravagant banquets of the dignataries and the toiling of the boat trackers. Wealth and leisure exist side by side with toil poverty. In the words of a Tang poet:
Inside red-lacquered doors,
Wafts the fragrance of meat and wine,
While on the roads outside,
Lie the bones of those frozen to death
Wars and famines also marked the period of the Five Dynasties and the early years of the Sung Dynasty. Tunhuang, however, in the remote Northwest, was undisturbed by these calamities. The paintings of the period, Ploughing Harvesting and Winnowing and Milking and boiling milk, depick a life of peace and creative labour, the live of a people devoted to agricultural production.
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| 1953-05-04 |
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Ver [Carta mecanografada]
Transcripción da Carta de Seoane a Esther e Lipa Burd. 1953 en 04/05/1953
Buenos Aires, 4 de mayo de 1953
Queridos Esther y Lipa:
Hace mucho tiempo que les debemos carta y debería hoy comenzar ésta con la obligada disculpa, sino fuese que no tengo –mejor no tenemos Maruja y yo– disculpa alguna. Ni siquiera recuerdo en este momento si les agradecí el envío de los libros aunque estoy seguro de haberle ofrecido a Perla y Enrique el importe de ellos para que se lo hiciesen llegar, sé por experiencia propia lo que es hacer encargos que cuestan dinero estando fuera y no quisiera de ninguna manera haberles molestado y serles además gravoso. Me gustaría, pues, que le dijesen a Perla o Enrique el importe de ellos y le ordenasen que me admita ese dinero.
De Buenos Aires no tengo apenas nada que contarles que Uds. no conozcan. Todo continúa igual y nuestra vida viene siendo la misma de siempre. Pinto no sé si adelantando algo o no. Tengo algunos cuadros nuevos de los que estoy contento hasta ahora, veremos en el futuro. La lucha bastante elemental y primaria entre abstractos y figurativos parece haber amainado en los meses de verano. No se habla tanto de eso o por lo menos no me entero. A los abstractos, por un número de la revista de Maldonado1 [Nueva Visión] que leí últimamente, continúa obsesionándolos la idea de un arte cosmopolita olvidando que la naturaleza no puede hacerse cosmopolita y que fatalmente al hombre lo modifica el ambiente que lo rodea, quizá fundamentalmente la cantidad de sol que le alumbra, que por algo sin proponérselo el artista o el escritor, o el músico, los caracteres particulares de su arte vinieron entroncándose con los de su pueblo. Sin saberlo ellos e incluso a pesar de ellos. Pero Ud. Lipa sabe más de eso que yo pues es Ud. más sensible a la música, el arte más abstracto de todos y sin embargo las características nacionales –no nacionalista, esto es otra cosa, el arte el gran arte nunca es nacionalista–, se vienen marcando a pesar de los autores.
Buenos Aires continúa creciendo y sus árboles, barrios y parques están en su mejor época, pero por Perla sabrán incluso como está en cada semana el rostro urbano de la ciudad. Pasamos unos días preciosos en Miramar con Perla y Enrique los últimos días, y el mar nos hacía desear emprender cualquier viaje, ir hacia no se sabe donde, pero en primer término a Europa, en esta época más que nunca Europa, desnuda, y sobre el toro furioso como en la mitología antigua. Sabemos que dentro de pocos días comienzan su gira por el resto de Europa. Quisiéramos que en España fuesen a Galicia, a Santiago de Compostela. Para Madrid creo que Maruja les va a pedir que vean a su hermana, yo tengo en esa muchos amigos, pero no estoy en contacto con ellos desde hace quince años y de algunos no sé siquiera si han cambiado. Pero en Galicia quiero que vean de mi parte y yo les escribo anunciándoles su visita, a Carlos Maside y Ramón Piñeiro en Santiago, (Maside. Vive en Rua del Villar 42). (Piñeiro, Bar Conde, Fuenterrabía, nº 1). En Vigo a Francisco Fernández Del Riego, calle Progreso, nº 12, 5º izquierda. Maside es pintor y Uds. me oyeron hablar de mi admiración por él en Buenos Aires, es además una persona extraordinaria. Del Riego y Piñeiro son escritores, con una obra hecha en la adversidad y los dos son además grandes personas. Los tres serán amigos de Uds. inmediatamente, les presentarán a amigos comunes a ellos y a mí y les harán comprender ese país que estoy seguro les ha de resultar distinto a todos los otros de España, en una gracia aldeana que los siglos consolidaron. A los tres le escribo estos días anunciándoles la visita de Uds.
Por hoy reciban el gran abrazo de Maruja y mío con la expresión del cariño de su amigo:
[Seoane]
1 Tomás Maldonado, director da revista Nueva Visión
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| 1954-09-16 |
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Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa]
Transcripción da Carta de Fernández del Riego a Seoane. 1954 en 16/09/1954
Vigo 16-set. 1954
Querido Luis:
Hace un par de días que llegamos a Vigo, y quiero apresurarme a poneros estas líneas, para deciros con cuanto cariño os recordamos, y la inolvidable impresión que traemos de vuestra compañía. Unos momentos antes de partir el barco nos dimos cuenta de vuestra ausencia, y llevamos el tremendo disgusto que podéis imaginaros. Preguntamos a todo el mundo por vosotros, y nadie supo darnos noticia. No sabíamos que pensar, ni a que atribuir un hecho así, y nos invadió una inmensa amargura. Sólo en el momento en que fuimos al camarote, nos dimos cuenta, al encontrar la nota que nos dejásteis, de las razones que os incitaron a iros sin despediros. Creednos que, de todos modos, nos dolió mucho no poderos dar el gran abrazo que pensábamos.
El viaje ha sido demasiado largo, sobre todo la etapa de Bahía a Las Palmas. Sin embargo, lo hemos hecho felizmente, y llegamos aquí sin ninguna novedad. Ya entregué a sus destinatarios, los libros de poemas dedicados. Tanto a Piñeiro como a García Sabell les han producido una enorme impresión. Supongo que a Maside, cuando se lo entreguen, le ocurrirá lo mismo. Me prometieron los dos hacer un artículo para la prensa de aquí, y excuso de decirte que cuando se publiquen, te las remitiré inmediatamente. También les han entusiasmado el cuadro y el libro de estampas que, con toda generosidad, me regalaste. No sabremos como agradeceros nunca la prodigalidad en las atenciones que con nosotros tuvisteis. Pienso que en este caso huelgan las palabras, pues estáis siempre vivos en nuestros sentimientos. Sólo ansiamos que podamos vernos pronto de nuevo, esta vez en Galicia, para que podamos resucitar las inolvidables horas que pasamos a vuestro lado. También recordamos con gran afecto a todos los amigos que, en muchas ocasiones gratísimas, nos acompañaron; a Lorenzo y Marica, a Novoa y su mujer, a Esther y a Lipa, a Enrique y Perla, a Torres Agüero y su mujer, y a todos los demás. Transmitidles muchos saludos de nuestra parte, y ya cuando esté un poco más holgado de tiempo les escribiré.
Aquí hemos charlado mucho de vosotros dos, y todo el mundo os quiere y os admira como merecéis.
Con estas líneas, escritas sobre la marcha y con la emoción de los días pasados juntos, te envío los dos poemas de maldizer que te había prometido. Más adelante, cuando pueda ir sacudiendo el cúmulo de trabajo atrasado que aquí encontré, te escribiré extensamente e iré cumpliendo todos los encargos que me hiciste. Mostré a varios los números de la revista, incluso el tercero, que ya tenía en casa a mi llegada, y a todos les han gustado muchísimo. Creo que aquí se lograrán bastantes suscriptores, pero sobre ello ya te hablaré en la próxima carta.
La monografía de Maside ya está terminada. Sólo faltan las reproducciones en color, porque la cuestión de las tintas ha sido un verdadero problema. Ahora se han conseguido unas bastante buenas, y sólo falta que Maside dé su conformidad para que el libro salga a la calle. Parece ser que tu monografía saldrá antes de la de Eiroa por la dificultad que se encuentra para localizar las fotografías de varias esculturas de éste. Conviene que mandes inmediatamente que te sea posible, los grabados para color de dos de tus cuadros, del mismo modo que hiciste con los de Maside, pues García Sabell ya está en trance de terminar la monografía.
Y nada más por hoy. Lo mismo Evely que yo os recordamos con enorme cariño, y extrañamos vuestra compañía. Recibid un abrazo muy fuerte y muy expresivo de
Paco
[Manuscrito]
Mis queridísimos amigos: Ya Paco os dice la pena tan grande que hemos sentido al no podernos dar el abrazo que deseábamos al separarnos de vuestro lado, aún hoy me duele. Os recordamos constantemente y no olvidaremos jamás los días tan agradables que pasamos en vuestra compañía. ¿? en Las Palmas, os compré las blusas y creo que para finales de octubre tengo quién las lleve. Pensad siempre en que tenéis que venir a estar una temporada grande con nosotros. ¡Qué alegría! A todos esos simpáticos amigos que hemos conocido a través de vosotros, dadles muchos cariños y vosotros recibid miles de abrazos de vuestra amiga que no os olvida.
Saludos a vuestros padres y hermanos.
Evelina
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| 1958-09-22 |
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Ver [Carta manuscrita]
Transcripción da Carta de Scheimberg a Seoane. 1958 en 22/09/1958
Agrigento (Albergo dei Templi), 22 sept. [1]958
Querido amigo Seoane:
Mañana a las 8 salimos pª Siracusa, desde donde quiero despacharle esta carta pª que Vd. la reciba no más tarde del día 27. Así estaremos presentes, Aída y yo, el día de la clausura de su Exposición. Deseamos que haya tenido éxito. Con Vd. y Maruja, pues, y los amigos que van a rodear su mesa... Y ahora, pª que nos sigan en esta etapa de n/ viaje, ahora va el prontuario de los últimos días. El 18 llegamos a Palermo, a las 17 y 15, después de un vuelo de 1 hora y cuarto desde Nápoles, sobre un mar tranquilo como un lago y con el espectáculo de los Apeninos a n/ izquierda. Cuando descendimos del avión, el sol comenzaba a ocultarse detrás de las montañas que encierran a Palermo dentro de una herradura perfecta, presagio de buena suerte. Palermo es como una hermana menor de Nápoles, pero sin la obsesión de lo monumental, tan común a casi todas las grandes ciudades de Italia. Influencia castellana, con su sobriedad natural en todos los órdenes de la vida?, o debido a la proximidad de los Templos griegos, maravilla de proporción? Lo ignoro. En Sicilia, lo mismo que en Nápoles, abundan los apellidos españoles y el siciliano está orgulloso del legado español –que es aquí más pronunciado que en Nápoles, sobre todo en la edificación. Si no fuera por el idioma y los gestos exagerados, al cruzar las aldeas de Sicilia uno se creería atravesando poblachos de Castilla. Hasta su misma aridez y el mismo color de su tierra seca. –Vía Maqueda, nos dice un comerciante de la calle Venezia (con la que aquella se encuentra), tratando de darle el acento castellano; y agrega, orgulloso –como si se tratara de un título nobiliario: –É un nomme spagnuolo. En cuanto a lo demás, el mismo hablar a gritos de los napolitanos y una suciedad aún mayor, si cabe, que en Nápoles. Una suciedad que no se recata y que no crea que tenga igual en ninguna ciudad civilizada. Los sicilianos pobres viven prácticamente en las calles. Calles sucias, que nunca se barren, y donde tienen sus negocios o sus pequeños talleres. Allí trabajan, o se pasan las horas del día jugando a la barajas, o mirando pasar –o no mirando siquiera. Donde hay una puerta y una mesa, hay hombres –y aun niños, jugando a las cartas–. En Palermo y en las aldeas próximas, que atravesamos dos días después. Y en todas partes, abundan los niños. Aquí los niños se reproducen como las moscas y trabajan casi desde que pueden andar sobre sus pies, como mandaderos, o ayudantes de mozos y camareros, o simplemente pidiendo monedas a los extranjeros: –Hay que enseñarles a trabajar desde chicos, nos dice la dueña de una Trattoria donde entramos a cenar, refiriéndose a un gurrumín que no debía tener más de 8 años y que nos alcanzaba los platos de comida. La cuenta sumaba 1.050 liras. Dejé 1.100 y le dije al chico: “50 liras son para ti”. El chico, que no conocía el valor de las monedas todavía, pretendió quedarse la moneda de 100 liras, lo que le valió una paliza, y que la patrona (creo que tía del chico) se guardara el vuelto. Los italianos son ladrones, me dijo el mozo, pretendiendo congraciarse con nosotros, mientras el niño pasó corriendo hacia la calle y mirándonos con rencor, convencido de que yo le había querido jugar una mala pasada. Me acordé de Don Quijote y del zagal que quiso librarse de la paliza que le daba su amo... Pero que no conozcan el valor de la moneda no es frecuente. Desde chicos ejercen el comercio a su manera, o se ejercitan jugando por dinero a la vista de los policías. En las casas sólo entran pª dormir. Generalmente, se trata de una sola pieza, donde rara vez se enciende la luz, que es dormitorio y comedor y cocina y donde toda la familia duerme en promiscuidad –casi siempre sin desvestirse y, naturalmente, sin bañarse. Con todo, Palermo es una ciudad hermosa y, como Nápoles, llena de color, ese color que atrae a los turistas y que a los sicilianos pudientes (que, como en todas partes, viven bien –aunque sin preocuparse mucho, también ellos, de la higiene) les avergüenza. Se extiende, Palermo, como un arco sobre un golfo de agua azul, cortada por 4 o 5 avenidas modernas y –éstas sí limpias–. Y entre una y otra avenida, las callecitas estrechas y sucias donde los negocios casi se dividen por ramos: la calle de las bicicleterías, la de marquerías y cromos del peor gusto, la de tallercitos de carpintería, etc. Y la más característica de todas: la calle Venezia, que va de la vía Roma a la de Maqueda, materialmente cubierta de pescaderías y freedurías y de puestos de verduras y frutas... En una de estas calles está el Museo Nacional, hoy nada más que Arqueológico, donde se encuentran piezas de escultura y de arquitectura, casi únicos, extraídas de las excavaciones que se están realizando en gran escala en toda Sicilia, sobre todo en Segesta, Selinunte y Agrigento, bien clasificados y con notas explicativas de suma sencillez. Otras cosas dignas de verse y que, naturalmente, visitaos, son su catedral y, sobre todo, el Palacio Real cuya Capilla Palatina, totalmente revestida por dentro de mosaicos de los siglos XII o XIII, de una belleza extraordinaria. Como lo son de igual belleza los mosaicos de la Igl. la Martorana. Y ya en otro orden, la pequeña Igl. S. Cataldo, de estilo normando y con gran influencia musulmana, de un interior severo, casi ascético. Es realmente notable aquí la cantidad de Iglesias con influencia de estilo normando (por ejemplo, la Catedral de Agrigento) –que mi ignorancia de la historia no me permite explicar. De los mosaicos de la capilla Palatina y de la Martorana, llevo unos pocos diapositivos que pasaré en Buenos Aires para regalo de los amigos.
El 20 nos levantamos muy temprano pª salir pª Agrigento en un ómnibus de la CIAT. Desde la ventana de n/ hotel y a esa hora, el monte Pellegrino, que encierra a la bahía por uno de sus lados, se veía como una enorme mancha carmesí, como si se le hubiera volcado un tintero de tinta roja encima. A las 8 salimos pª Agrigento, adonde debimos llegar casi a las 8 de la noche. Total, unos 380 km (contando las vueltas y revueltas), costeando un mar casi siempre maravillosamente azul, o internándonos, por momentos, un poco tierra adentro, y con la compañía de sus montañas áridas, grises o amarillentas, y con un paisaje que igualmente nos recuerda el paisaje castellano. Aquí la tierra es seca y el agua poco abundante, y hay que trabajarla mucho pª obtener un rendimiento casi siempre nada más que discreto. Solamente en las pequeñas zonas donde las tierras se han distribuido en virtud de una ley agraria que el gobierno democristiano sólo aplica con cuentagotas, las obras de riego se multiplican y la producción ha aumentado visualmente –al mismo tiempo que se ha abandonado la monocultura (uvas y/o aceites) –tan fatal pª el campesino, al mismo tiempo que provechosa pª los acopiadores de la ciudad. Hemos visto abundantes parcelas con siembras de algodón, hermosas con sus capullos blancos, algunas ya listas pª cosechar. Este año parece ser que la cosecha de la uva ha sido particularmente abundante, y durante mi trayecto era interminable la fila de carretas o de mulas cargadas de enormes cestos de uvas –como una procesión báquica, pero en la que en vez de Baco, hinchado de vino y encendido en deseos lúbricos, los que los transportaban eran campesinos sucios, miserablemente vestidos y de aspecto casi siempre miserable sus rostros. Esa uva será mañana el vino de los otros mientras a ellos les faltará quizás pª cubrir los precios de los arrendamientos y el pago de los impuestos cada vez mayores. A las 11 y media llegamos a Segesta. Alguna vez, en tiempos de la colonización griega, debió ser un centro de población importante; hoy es nada más que una colina y, en su parte más alta, los restos, admirablemente conservados, de un templo dórico, con sus 36 columnas casi sin retocar y sus metopas y cornisones (Rotzait le dará los nombres técnicos, que yo desconozco). Qué maravilla, Seoane, de proporción y de majestad! No le miento si le digo que casi caigo de rodilla de la emoción. Era mi primer encuentro con Grecia... Era tal mi entusiasmo que tomé un ligero apunte a pluma –que, felizmente, no tendré que utilizar, pues en una taberna y fonda hay, perdida en esa soledad, próxima al Templo, encontré unas buenas postales– y, ya aquí, en Agrigento, un diapositivo perfecto. Ya verá Vd. almorzamos en Èrice, en una hostería emplazada sobre el monte Giulia, a unos 500 ms. sobre el nivel del mar y desde donde se domina –como bien dicen las guías turísticas– una hermosa vista. En Èrice termina el mar Tirreno, mar italiano, y después de Trapani viajamos teniendo casi siempre a la vista el mar Mediterráneo –encuentro y camino de tantas civilizaciones ilustres. Es un mar con sabor a hogar, a cosa propia. Luego, Selinunte, donde se levantan restos de otro templo dórico –que arquitectos y arqueólogos tratan de reconstruir con la montaña de piedras que, como un mar revuelto, allí están amontonados–. Luego Sciacca y Puerto Empédocles y ya, con la noche encima, entramos en Agrigento, guiados por los restos de un Templo de Hércules, el de la Concordia (uno de los mejor conservados, según la Guía Azul) y el llamado de Juno –emplazados en una de las colinas que rodean a Agrigento y que esa noche (no sé aún por qué) nos esperaban profusamente iluminados y haciendo de embajadores maravillosos pª recibirnos en Agrigento.
Yo me he preguntado muchas veces, Seoane, durante este viaje por qué ha sido tan fuerte en mí el impacto ante la visión del Templo Dórico de Segesta y porqué, en cambio, no me conmueve en igual medida la escultura griega. Como respuesta provisioria, me he dado ésta: Que los griegos han tratado al cuerpo humano como una arquitectura ideal y si en ésta, la arquitectura, basta el equilibrio de las proporciones, que yo llamo gracia, en el cuerpo humano, lejos de ser una cualidad, puede ser un defecto...
Pero dejemos esto. Ya estamos en Agrigento, centro de una época de cultura griega. Nos alojamos en un hotel que está a la entrada de la ciudad, a unos 50 ms. del camino Nacional y a casi 200 ms. más abajo del punto más alto, donde está su Catedral. Es un viejo caserón de estilo castellano, en medio de palmeras y pinos y otros árboles cuya especie ignoro, y con un algibe de piedra, en desuso, realmente hermoso. Un de las ventanas de n/ pieza, en un 4º piso, mira hacia la colina de los Templos. Más allá, se ve el mar: una línea gris en el horizonte. Desde este balcón nos quedamos a contemplar los Templos hasta que las luces que los iluminan se apagaron.
Hace dos días que no leo un diario, y por un momento, me olvido de las cosas que nos rodean y pienso que soy nada más que un contemporáneo de aquellos hombres que concibieron y levantaron esos Templos. Y me siento orgulloso de ellos... O, ya luego, pero siempre ajeno al calendario, pienso que es el 29 de abril, cuando Aída y yo nos embarcábamos en Buenos Aires, llenos de inquietud por el temor de que no le dejasen a Frondizi hacerse cargo del gobierno, pero también llenos de esperanzas en la obra que va a realizar. Qué hermosos discursos los suyos, colmando la medida sin de nuestros sueños, por lo menos de nuestras más inmediatas aspiraciones. Pero el silencio absoluto que nos rodea y la noche me devuelven a mí mismo, Dios mío! Qué fueron de nuestros sueños, qué de nuestra fé? Y todo el amargor y la desesperanza de su tan honda carta del día 4 me contagian y me devuelven a la triste realidad de n/ calendario argentino. Que el cielo, o el diablo, nos den fuerzas pª resistir. Al día siguiente, volveré a recuperar esperanzas al contacto con estas piedras ilustres –que son historia–. Y dejo para otro momento la descripción de n/ caminatas en esta Agrigento que tan extraordinaria impresión nos ha producido a Aída y a mí.
Perdóneme, Seoane, esta pesada crónica y piense que se la escribo nada más que para sentirme más cerca de los amigos. A todos ellos, a Maruja y a Vd., de parte de Aída y n/, un grande y cordial abrazo.
Scheimberg
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| 1960-05-25 |
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Ver [Carta mecanografada]
Transcripción da Carta de Seoane a Enrique e Perla Rotzait. 1960 en 25/05/1960
Gijón, 25 de mayo de 1960
Sres. Perla y Enrique Rotzait
Buenos Aires
Queridos Perla y Enrique:
Os debemos carta no sabemos desde dónde y os escribimos ahora estas líneas simplemente para deciros que existimos y que os recordamos. Andamos por España viendo familiares y amigos. Viéndolos y hablando con ellos. Dando y recibiendo noticias de veinte años de separación, conociendo nuevos familiares y a los hijos de los amigos que crecen con inquietudes parecidas a las nuestras de cuando teníamos la edad de ellos. No se ven por España esos jóvenes desesperados de ocio y mala literatura que hacen escuela en Estados Unidos y en parte de Europa y que tienen su silla curul en algunos cafés de la calle Florida. Los problemas son más serios y afectan a la vida de la colectividad y de cada uno que para jugar a la angustia o decidirse por el peinado varonil de últimos del siglo XVIII o de los emperadores romanos, y para comenzar, luego de peinados, un cuadro informal bien nutrido de texturas y de incapacidad. Estamos en España y no podemos escribir hasta ahora, tal [es] nuestra emoción, sobre lo que sentimos. Creo que mejor cuando nos encontremos hablaremos en nuestra casa o en la vuestra muy pronto. Ayer hemos visto dos maravillosas iglesias del siglo IX. Yo las recordaba. Maruja no las había visto nunca. Santa María del Naranco y San Miguel de Lillo, en la cima de una montaña de Asturias a doscientos metros una de la otra y dominando, desde su altura, la ciudad de Oviedo. Aquí sólo vienen arqueólogos y algunos yankis a ofrecer sus dólares insolentes por esas construcciones. Ya hablaremos de todo. Estaremos en esa de regreso el día 21. El 20 salimos de Lisboa. Hasta entonces, recibid, con el saludo para todos los amigos, un gran abrazo nuestro:
[Seoane]
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