| 1971-10-17 |
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Ver [Carta manuscrita]
Transcripción da Carta de Alvajar a Luís e Maruxa Seoane. 1971 en 17/10/1971
Ginebra, 17 de octubre de 1971
Queridos Luis y Maruja:
Acabo de recibir una carta de Quiroga, de Torremolinos, en la que no da esa dirección aproximada vuestra y me dice que pensáis iros a Buenos Aires a principios de noviembre, por lo que me apresuro a escribiros, claro está que interesadamente. Comprendo que con el viaje tan cerca (¿hasta cuando estaréis en Buenos Aires?) no estará Luis para ocuparse mucho de las cosas de los demás, pero tengo que aprovechar esta última oportunidad y darle la lata, mal que me pese.
Se trata de que quisiera poner en escena, en los gallegos de aquí, Os vellos non deben de namorarse, de Castelao: He leído hace poco que las máscaras de la obra están ahora en el Museo Maside. Supongo que se conservarán los dibujos de los decorados y de los trajes. Me interesaría mucho conseguir buenas fotografías en colores de las máscaras y copias de los dibujos. ¿Cabe esa posibilidad? Correría la cosa “cierta” prisa, no excesiva, y pienso que a lo mejor Luis podría hacer algo o dejárselo encomendado a alguien. Necesitaríamos unos vente ejemplares de la obra (yo tengo uno y el grupo tiene otro, y nada más), y desearía saber si se los puede conseguir allá o si tengo que ponerme urgentemente a copiar el texto, lo que sería un trabajo monstruoso, puesto que también tendré que “sacar” cada papel, ya que los demás no saben hacerlo, y es muy poco el tiempo que me queda y mucho el trabajo.
¿Podríais contestarme con cierta rapidez, para saber con qué puede contarse? No quisiera que los demás perdieran el entusiasmo, como suele suceder cuando se pasan meses hablando de una cosa y no se hace nada.
Veo con mucha frecuencia cosas de Luis en La Voz de Galicia.
Cabe la posibilidad de que dentro de unos meses vaya a Buenos Aires. Se celebra en Chile una gran conferencia a la que irá gente de aquí, y tengo esperanzas de que me manden, aunque son esperanzas y no seguridad. Si me mandaran (que sería en abril y mayo), me quedaría luego, a la vuelta, en Buenos Aires tres o cuatro semanas, siempre y cuando no me resultara ruinoso. Quiero decir, que no influyera en mis posibilidades de trabajo para el resto de año. Me gustaría, pues, saber cuáles son vuestros planes.
Os ruego que me respondáis a lo de Castelao para no tener durante mucho tiempo en la incertidumbre a la gente que trabajaría conmigo. Ya sabéis lo difícil que nos resulta una cosa así en Ginebra.
Supongo que estáis bien, ya que no veo motivo para que no lo estéis.
Saludad a los Dieste de mi parte, y mandadme la dirección de Mireya, que no sé si recibió la carta que le escribí, puesto que ella me hablaba vagamente de sus planes, sin darme fecha ninguna, y le escribí a Buenos Aires sin saber si seguiría allí.
Mil cariños.
Amparo
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| 1971-11-05 |
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Ver [Carta mecanografada]
Transcripción da Carta de Seoane a Alvajar. 1971 en 05/11/1971
La Coruña, 5 de noviembre de 1971
Sra. Dña. Amparo Alvajar
Ginebra
Querida amiga:
Nos llegó tu carta hace unos días cuando, por indicación de Domingo Quiroga, pensábamos escribirte. Marcharemos dentro de pocos días para Buenos Aires y no volveremos hasta dentro de algo más de un año. Nos hubiese gustado haberte encontrado o visto en La Coruña, pero para el próximo viaje trataremos de ponernos de acuerdo contigo para que así ocurra. Por Quiroga o por algún amigo común, sabrás lo que Díaz Pardo y yo hemos hecho en estos últimos tiempos: una fábrica de porcelana en Sargadelos, cerca de Vivero en la provincia de Lugo, donde hubo una famosa de loza y un gran complejo industrial a fines del XVIII, y un Museo, el Museo Carlos Maside, en El Castro, al lado de Sada, a 15 kilómetros de La Coruña. Este es ya un centro cultural muy importante el más dinámico quizás ahora en La Coruña pero situado en una aldea de muy pocos vecinos y donde hay otra fábrica de porcelana fundada por Díaz Pardo. Todo esto, la fábrica de Sargadelos y el Museo nacieron en Buenos Aires con una institución que Díaz Pardo y yo fundamos con el nombre de Laboratorio de Formas y que hubiésemos llamado Laboratorio de Iniciativas si no nos hubiese parecido muy chestertoriano el título. En el Museo hay ya alrededor de 200 obras en las paredes y unos 1500 dibujos y grabados en el archivo, conseguidas a base de donaciones. Yo traje muchas obras de Buenos Aires y compré algunas aquí. Todo esto es muy largo para contártelo por carta. Ya hablaremos con calma en cualquier oportunidad, quizás en Ginebra en 1973. De cualquier manera, no queremos, de momento, dejar Buenos Aires. Es la ciudad en que más nos gusta vivir. La Coruña sigue el destino tremendo de Galicia entera. No quedan gentes de 18 a 45 años. Amamos el mar de la ciudad y la ciudad, cada año sin embargo más desfigurada, pero nos faltan muchas cosas, desde luego la inquietud anterior a la guerra.
En cuanto a lo que nos pides, se van a encargar de enviártelo desde El Castro, se encarga de ello Díaz Pardo. Van a hacerte las fotos y te mandarán las de las caretas de Castelao y las de las que hice yo para una agrupación de teatro de estudiantes de Coímbra, dirigida por el director catalán Ricart Salvat, y que por razones policiales, expulsaron a Salvat de Portugal, no pudo estrenarse. Es seguro que todo esto puede serviros. Las caretas pueden hacerse remodelando caretas corrientes de cartón y pintándolas nuevamente. Por mi parte lo había hecho así y quedaron bien. Muchas veces nos acordamos de tí. No escribimos por esta maldita pereza en escribir cartas que en España se hereda de padres a hijos. Supimos que habías estado en España, al menos en Madrid, y los Dieste lamentaron que no hubieses venido a Galicia. A mí es ya lo único que me interesa de la península aparte los monumentos y las obras de arte. Quizás tambien Barcelona para alcanzar una vida cultural más completa que la de aquí, pero nada más. La gente aquí continúa siendo estúpidamente bondadosa. Ojalá fuese esta una tierra capaz de organizar “La mano negra” o cualquier maffia que la defendiese. Pero no, la gente emigra. Y cada vez más los prados y las huertas se convierten en tojales y proliferan los funcionarios, los caballos salvajes y los lobos.
No te doy más la lata. Escríbenos a Buenos Aires. De aquí te enviarán todo lo que necesitas.
Un gran abrazo de Maruja y mío:
[Seoane]
La dirección de Buenos Aires: Montevideo 1985, piso 13, Dto 68. Bs. As.
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| 1972-01-11 |
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Ver [Carta mecanografada]
Transcripción da Carta de Seoane a Vázquez Freire. 1972 en 11/01/1972
Buenos Aires, 11 de Enero de 1972
Sr. D. José Luis Vázquez
La Coruña
Querido José Luis:
Agradecemos la carta del 27/XII y las noticias que nos transmite. Le devuelvo, con ésta, el duplicado de la liquidación de A. Álvarez Blázquez. Supongo que todo estará bien. Me refiero a la liquidación. El talonario de la Caja de Ahorros, guárdelo, por favor, usted. Recibí también con la suya, aparte, aparte de las fotografías de los dibujos de Maside y mío del Nº de Nosotros, las diapositivas de las caretas de Castelao, muy buenas, muy fieles en el color a los originales, y que supongo les serán útiles a Amparo Alvajar para el teatro que dirige en Ginebra. En cuanto a la casa, el saber que usted se ocupa de eso es para Maruja y para mí garantía de que todo irá bien. Lo único que lamentamos es el trabajo que con todo esto, reuniones de copropietarios y vigilancia de obras, le damos.
Isaac me escribe y envía noticias. Se queja de los ruidos y parece desear verse con un psiquiatra de acuerdo con García Sabell y si éste lo cree conveniente, así escribe en la última carta. No se refiere en ningún momento a Mimina ni a los hijos y a nada que no sea el Museo y Sargadelos o asuntos culturales generales. En cuanto a la otra todo resulta mucho más turbio luego de algunas averiguaciones que hicimos aquí a través de amigos comunes. Estuvo en tratamiento psicoanalítico durante dos meses, que abandonó antes de llegar a resultado alguno y parece tratarse de una psicópata depresiva, es decir, un tipo de enferma que posee una característica muy importante y coincidente en el caso de ella, la de inspirar muy hábilmente compasión, además de proponerse, parece, conquistar a Isaac aprovechándose de la enfermedad de éste. Algo muy curioso, que algunos de los que fueron sus mejores amigos no pueden decir demasiado de ella, pues siempre les ocultó cualquier detalle sobre su vida e intenciones. Creemos cada vez más que ella es un motivo importante en la enfermedad de Isaac, por lo menos una complicación para su curación. Camilo está muy preocupado, no conoce estos problemas que se plantearon con la enfermedad del padre y está estudiando con muy buenos resultados. Ahora aprovecha las vacaciones para estudiar y examinarse en marzo. Nos dijo que el padre le había escrito últimamente.
Bueno, por aquí todo sigue aproximadamente como cuando nos marchamos en abril del 71. Nada hay resuelto políticamente y el dólar duplicó su valor. Esto es todo. No dejen de escribirme.
Un fuerte abrazo de Maruja y mío para María Elena y usted:
[Seoane]
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| 1972-01-11 |
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Ver [Carta mecanografada]
Transcripción da Carta de Seoane a Alvajar. 1972 en 11/01/1972
Buenos Aires, 11 de Enero de 1972
Sra. Dña. Amparo Alvajar
Ginebra
Mi querida amiga:
Te envío las diapositivas de las caretas de Castelao que me las enviaron a Buenos Aires en lugar de hacerlo directamente a tí como les había pedido. Creo que están muy bien. Estamos aquí desde hace un mes y nos toca un verano como parece no hubo otro desde hace medio siglo. Estuvimos con algunos de los amigos comunes, aún no con todos, y, en general, perdieron toda esperanza. Galicia está cada vez más abandonada. La gente joven marcha. En las aldeas apenas quedan hombres y mujeres de 18 a 45 años y crecen en las huertas y prados los tojos y las retamas. Aumentan los lobos y caballos salvajes. Un sociólogo italiano la da como un país europeo moribundo, al igual que Irlanda y Sicilia. Un país moribundo maravilloso de paisaje, con ciudades que se modifican por el giro del emigrante. La Coruña es otra, y Vigo y Santiago. Pero no se trabaja la tierra, la explotación pesquera está en quiebra y no hay apenas otras industrias fundamentales. Debemos coincidir en La Coruña el año próximo. Yo trabajo lo que puedo, pinto, grabo, hago porcelana y monté un Museo, el Museo Carlos Maside, con Díaz Pardo, que es un éxito de público. Está a 15 kilómetros de La Coruña, en El Castro, ayuntamiento de Sada.
Estuvimos con Domingo Quiroga, con los Dieste, ya coruñeses, los Martínez Barbeito, etc. Hablamos de tus artículos de La Voz, debías continuar escribiéndolos. Hace falta que la gente que está fuera ayude a quienes como pueden hacen algo en Galicia. Todos estaban contentos con tu colaboración. Bueno, Amparo, te escribo de prisa. Quiero que esta carta salga hoy con las diapositivas. Un gran abrazo de Maruja y mío. Escríbenos.
[Seoane]
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| 1972-07-12 |
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Ver [Carta manuscrita]
Transcripción da Carta de Kantor a Seoane. 1972 en 12/07/1972
TEL AVIV, 12 de julio 1972
Querido Luis Seoane:
Creo que pocos días o semanas llegará el primer paquete de libros (por barco) de regalo para mi familia y los amigos. Entre esos 10 primeros va UNO PARA VOS, y otro para Lorenzo Varela.
Para lograr esta hazaña, tuve que pagar UN AÑO exacto que el editor se tomó para hacerlo –(mejor dicho, que me tomó a mí, ya que yo trabajé día y noche sin reposo ese tiempo...). El libro es hermoso y valía la pena. Tuvo un gran éxito e Milán y con las personas con quienes tomé contacto en París y Ginebra y Roma. Me hizo sufrir mucho, pero me dio y me da satisfacciones muy profundas. En lo único en que me da una desesperación es que yo no puedo de ninguna manera volver a B.A. por ahora y llevarlo como carga acompañada –digamos que la mitad de la edición (que es de 1.500 libros). No tengo posibilidad de regresar antes de 6 meses o quizá un año (YA VAN AÑO Y MEDIO que salí de B. A.). El retraso del libro me descompaginó todos mis planes de trabajo en Europa y aquí, donde hace 3 meses que estoy, pero apenas recién comienzo.
Los objetivos del viaje se cumplieron en hacer el libro y que este me abra un Camino en Italia y Francia. Este segundo plan comenzó inesperadamente a dar frutos mayores a los que yo suponía, especialmente a Milán (también en PARÍS). Pero yo no podía ya seguir deteniendo mi viaje a Israel.
Siempre recuerdo las cosas que me dijistes de los problemas que tendría y las dificultades si hacía el libro en Europa en vez de hacerlo en B. A. –Y como siempre cada uno tiene razón, y para c/ uno las razones tienen otro sentido–. ERA verdad, pues, lo que dijistes que llevaría mucho tiempo, que un arteggiani hace todo con el máximo de “vuelta a hacerlo” –y que saldría caro y que luego habría dificultad en el envío del libro. En lo que todo esto fue para bien, es que topé con un tipo que resultó ser un gran artista y un tipo generoso y orgulloso de su trabajo. Me cobró la mitad de lo que pedían los impresores simplemente industriales que sólo podrían figurar en el colofón –mientras que éste, considerado el último clásico de la tipografía italiana, (que es una especie de COLOMBO –pero con una obra fabulosa– de poetas, pintores, y para bibliófilos). Me cobró con el tiempo y puso de su bolsillo la otra mitad. Donde yo “soné” fue en pagar un año de vida en Europa (a veces me escapaba a Suiza para ganar unos pesos y logré sacar allá NAFTA para la mitad del tiempo. En lo que fue un acierto hacerlo en Milán, era el que con la maquette logré 2 prólogos de 2 grandes figuras de Italia –y al terminarse, la Librería y editora y Galería Rizzoli hizo la vitrina, la presentación (2 poetas, famosos críticos –uno el del Corriere della Sera y el otro el de la RAI) (y van 4). Gran público y, entre ellos, el dueño de la Galería Schubert que se interesó, se hizo amigo y me convidó para ocuparse de mis cosas. Figuras como Zavattini, Sinisgalli, en Roma. Jean Cassou y Aragón, Asturias y Neruda en París. Lo tienen el libro y gustaron de él.
La France Press envió un largo y entusiasta telegrama a América Latina que desde B. Aires no habrá interesado enviar a ninguna parte.
Me topé con LAJOS SZALAY en París que me dijo “LO ENVIDIO, LO ENVIDIO con NOBLEZA, con altura…”. En fin, sería largo contar todo lo que pasó en año y medio y, sobre todo, a partir de NAVIDAD. Cuando me llegó le libro a París y por el cual en el verano pasado fui a parar nada menos que a Puerto Pollensa, en Mallorca.
En Lausanne me gané mil dólares por un dibujo –y vendí en Ginebra 2 óleos a esos precios (en 6 meses vendí a 100 y 50 dólares libros, con un dibujo original, por un total de 150 dólares)– y, sin embargo, el DESASTRE ECONÓMICO que yo me organicé no me deja levantar cabeza por ahora y recién estoy saliendo del pozo.
Total: me pasaron cosas maravillosas y cosas terribles –que no vale la pena ahora contar. Pero me siento prisionero, no sólo por no poder ir a Bs. As., sino por pertenecer a un país que además de ser el más desdichado del planeta y que da salida a ningún problema, me da la idea que c/ día va hacia el abismo. Imagina que aquí, donde estás en un país en guerra y donde no sabés que bomba te pusieron en el autobús en que viajás, se vive en una sensación de paz interior y de seguridad (incluso del mañana que en Argentina –paradógicamente, es tan incierto). (Y sobre todo que aquí todo tiene un sentido).
Bueno, Ana María llegó en Navidad a París y vivimos en Europa 3 meses y luego aquí otro tanto. Ella está muy bien y, por primera vez, sin la preocupación de las vacaciones que terminan. Mi hija que vive en Jerusalem donde tiene su cátedra y su casa. Acaba de ir por un año a Estrasburgo a defender su tesis para el doctorado. Está muy bien en todo sentido.
Encontré en cada país y ciudad amigos comunes. Ángeles Ortiz, Amparo Alvajar, María Teresa y Rafael, Roberto Payró (hijo). Attilio Rossi, Aquiles Badi. Larralde.
Entre las noticias trágicas, la de Julio Payró y Castagnino me impresionaron mucho. Si bien en tanto tiempo perdí muchos más amigos. A Castagnino lo encontré en París de 2 a 3 meses antes de su fin que ya parecía visible en su angustiada expresión.
Yo no sé porqué pareciera que la gente hace hoy una vida en que, arrastrados por fuerzas inevitables, apresuran el ritmo maléfico de estos tiempos y aumentan las penas que ya de por debemos sobrellevar. Una incomunicación caracteriza a los que debieran ser las personas que nacieron para comunicarse.
Como verás, hay dos capítulos en mi prólogo que tienen que ver contigo. Uno en que hablo de ti –otro el de España, y una cita además en una llamada.
Yo te agradecería le alcances esta carta a Lorenzo, ya que todo lo que cuento es también para él. Discúlpame, Luis, que te hable de tantas cosas prosaicas. Teniendo, a pesar de la terrible lucha del año 1971, tantas cosas maravillosas que pasaron y especialmente en el 72.
A pesar que nunca contestas. Siempre, de lejos, te recuerdo, como cuando éramos muchachos y me hago la ilusión que en vez de ser un gruñón incorregible y un tipo a quien la mayor fortuna acompañó –sin que diera cuenta de ello y que con los años te pones cada vez más gruñón– me hago la ilusión de verte sonriendo como en los buenos momentos y los tiempos felices.
Te envío un abrazo grande. Otro para Maruxa y otro para Lorenzo. Y, si lo ves, a Arturo, dividirlos.
Cariños de Ana María.
Manuel Kantor
varias cores empregadas para enfatizar.
[Anexo.]
[Mecanografado.]
EL DIBUJO, LA PINTURA Y LA LOCURA
Algún día se hará la historia del dibujo, tan injustamente postergado.
En la Argentina hay un momento en que los dibujantes se revelan casi todos en el periodismo, como ilustradores, y ello sucede de 1920 al 30. Posteriormente, vienen de Europa dos dibujantes políticos. Uno, alemán, Clement Moreau, que hizo día a día su guerra antinazi. Era un grabador en madera con el rigor dinámico del trazo de Van Gogh y la síntesis de los japones antiguos. Pocas veces conocimos un caricaturista de humor travieso y elegante como Toño Salazar, que era el otro. Vivió en el París de la época gloriosa donde fue conocido. Era centroamericano de El Salvador. Pasó muchos años con nosotros en Buenos Aires, hasta que Perón lo deportó por sus caricaturas y su país lo nombró embajador en Roma, donde lo encontré. No se podrá conocer su obra, pues era un gran conservador y prefería este arte al de ocuparse de sus dibujos.
Por el año 1937 surgió el nombre de Carybé quien realizó una obra de ilustrador y reveló una condición admirable de dibujante. Nacido en Buenos Aires, vivió su infancia en Brasil, adonde se sintió atraído en el momento en que comenzaba a sentir el color. Un año después que yo regresé de Bahía, él partió para la Terra Boa, que le hechizó definitivamente, dedicándose al muralismo. Hoy su nombre es inseparable del folklore de Bahía.
En 1939 se consagró el nombre de Mauricio Lasansky, joven grabador de la provincia de Córdoba. Cuatro años después partía para Estados Unidos, donde vive desde hace 28 años. Es considerado ya hace mucho tiempo como uno de los grabadores de mayor jerarquía universal.
Luis Seoane, nacido en Argentina y formada su juventud en Galicia, apareció con la guerra española. Dibujante de acento propio, continuó en el grabado, el mural y el cuadro que caracterizó por su alegría del color, desarrollando en los cuatro géneros, con creciente éxito, su definida imagen y su poesía. Es además, como Carybé y Toño Salazar, un interesante escritor. De estos cinco artistas con quienes, con diferencias de años, fuimos contemporáneos, amigos y compañeros, conservo el recuerdo de nuestra convivencia en un tiempo en que se creía en cosas trascendentales.
Junto con ellos hay otros dibujantes que no se iniciaron en el periodismo o la gráfica y provinieron de la pintura. Un desarrollo inesperado fue el de Juan Carlos Castagnino que no había llamado tanto la atención por su fino dibujo cuando ya era un pintor consagrado. Una enfermedad alérgica que le duró tres años, proveniente de los colores del óleo, que le abría la piel de las manos haciéndolas sangrar, lo decidió dedicar esos años al dibujo que desarrolló con intensidad, culminando en la ilustración del Martín Fierro que lo coloca entre los más grandes ilustradores contemporáneos.
Antonio Berni, que en la Argentina fue precursor del fauvismo, del surrealismo, del arte social, y del collage figurativo, ganó en la Bienal de Venecia el premio de grabado. Grabados dibujados con tal vigor y novedad que resultaron una revelación cuando él era ya maduro y famoso.
Gertrudis Chale, una vienesa que descubrió el paisaje solitario de nuestro suburbio pampero, siguió hasta el norte argentino vecino de Bolivia, donde encontró el tema de sabor indígena y la forma que buscaba. Fue quizá la primera artista que incluyó lo telúrico en el arte moderno de esta región con tanta sinceridad y jerarquía, sacándolo del pintoresquismo menor. Tenía un dibujo vigoroso y personal, que la ubica entre los mejores dibujantes y continuadores de los mejicanos. Un clima metafísico y dramático. Gertrudis, mujer alta, interesante, de ojos verdes, de hermosa estampa, se mató en un avión al cruzar los Andes en 1952. El caso de Spilimbergo es especial, pues fue quizá el más grande de los dibujantes y era, simultáneamente, uno de los maestros de la pintura americana.
[Manuscrito na marxe dereita da segunda folla:] A Lorenzo le envío la parte sobre España.
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| 1972-07-22 |
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Transcripción da Carta de Seoane a Díaz Pardo. 1972 en 22/07/1972
Buenos Aires, 22 de julio de 1972
Sr. D. Isaac Díaz Pardo
Sargadelos
Querido Isaac:
Recibí, ya, creo, todas tus cartas, 20/VI, 5/VII y 13/VII. La más lejana, la del 20 de junio, anterior a una que había recibido antes y ya contestada por mí, pero de fecha posterior a una de F[rancisco] Pillado del 5/V que recibí ahora con las tuyas. Afortunadamente terminó estos días el trabajo a reglamento de correos y todo se normaliza en cuanto a correspondencia, envíos de libros, etc. Te voy a contestar, pues, ahora, como pueda y sobre todo en cuanto a cuestiones pendientes.
1) Recibí las fotocopias del proyecto de decoración de la pileta con la sugerencia que tú haces sobre la escala de la estrella de mar que me parece muy atinada. Había pensado en esto cuando hice el proyecto no exigiendo demasiado a dicha escala, es decir, no sujetándome rigurosamente a ella y para ello dejé esos dos tentáculos cortados para que fueses aumentados o disminuidos con arreglo a la visualidad total de la decoración y de acuerdo con la exigencia natural de la pared en primer término. Si quieres tú puedes resolver el problema que planteas aumentando dichos tentáculos y siguiendo para el dibujo de estos la ondulación que señalo en el boceto. Puedes también no preocuparte demasiado de la relación estrella de mar-pulpo pensando en cambio en otra relación blanco-negro, que es la que más pienso yo, y que son sorprendentes los caprichos de la naturaleza y más, por menos conocidos de nosotros, los que presenta el paisaje del interior del mar. Además un ángulo divide la pared de la pileta de su piso. Bueno, todo esto queda a tu mejor criterio.
2) Cuenta conmigo para cualquier decisión que se refiera a tus intereses y a los tuyos referidos a la fábrica de Sargadelos. No conozco las razones de Varela, quizás sean respetables. Las mías son claras. No me interesa Sargadelos como un negocio personal mío sino como una empresa superior destinada a afianzar la personalidad artística de Galicia y a fomentar trabajo en un rincón de Galicia. Estaré, como sabes, para eso creamos el Museo y Sargadelos, de acuerdo con esas dos finalidades y para eso hemos proyectado otras pequeñas industrias de las que aún no nos hemos ocupado. Además no pensé nunca tener acciones en Sargadelos. Esta parte se te ocurrió a ti. Me gustaría más que tener acciones que en decoración me respetasen los colores de mis pobres trabajos, no corrigiéndome la plana después de toda una vida dedicada al color. En cuanto a Xosé le escribiré uno de estos días. Recibí su catálogo de la exposición de Vigo y le debo carta. Pero espero que todo esté arreglado entre vosotros, por lo menos quisiera que así fuese.
3) No envié la ponencia al seminario del libro gallego dado el estado del correo argentino por aquellos días y por la urgencia de algunos trabajos a entregar. Pero si se hace el libro que reseñe la actividad de ese seminario y del resultado de las muestras de Barcelona y El Castro haría un prólogo o un epílogo como miembro del L[aboratorio de] F[ormas] a él y para referirme al libro gallego en América y a la primera exposición del libro gallego que fue hecha por mí, para el C[emtro] G[allego] de aquí, hace 24 años, en 1948.
4) Me alegro que hubiese decidido aplazar el asunto del Patronato del Museo C[arlos] Maside hasta mi regreso y deseo triunfes sobre el “farmacéutico de Cuenca” como tú dices, en cuanto a Sargadelos. Siento no poder hacer nada para ayudarte desde aquí.
5) Recibí las notas, reportajes y críticas sobre la exposición del libro y el estreno de Valle Inclán. Recibí el catálogo de la muestra y el programa de los esperpentos estrenados, muy buena tu tapa pero no me imagino el color que le suprimieron. Al ejemplar que me enviaste le faltan páginas, le falta por lo menos la continuación del trabajo de González López y fueron arrancadas. La tapa, además, no corresponde a estas páginas. Te rogaría que me enviases otro, pues me gustaría conservarlo completo. Recibí también las diapositivas de la exposición, muy flojas como diapositivas pero dan idea de la importancia de la muestra. También recibí los libros de Pita y González Martí[n] cuyo envío te agradezco. No recibí en cambio fotografías de tus decorados y trajes que me gustaría tener, creo que te lo escribí en otra carta.
6) La próxima semana te enviaré los colores para el libro de Blanco Amor. En ningún momento conté con colores.
7) Importante. Amparo Alvajar me escribe desde Ginebra para que interceda contigo y te pida estudies de exportar a esa ciudad porcelanas del Castro y Sargadelos a unos emigrantes gallegos que lograron instalar un taller en el que hacen caja de relojes finos, oro y piedras preciosas y fundaron al mismo tiempo una sociedad de importación y exportación. Pienso que puede ser interesante, sobre todo tratándose de un grupo de gente dinámica, por lo que dice Amparo. Quisiera que le escribieses a Amparo Alvajar, 15, Avenue Krieg. Genéve-Suisse y le envíes toda la propaganda que tengas de las fábricas. Ginebra es un buen centro internacional. Los escandinavos tienen allí una gran central de ventas de muebles y artesanías.
8) Creo que contesté todo. A partir de ahora quedo en paz conmigo mismo y desaparecen de mi mesa tus cartas.
Recibe un fuerte abrazo de Maruja y mío:
Seoane
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| 1972-08-28 |
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Ver [Carta mecanografada co membrete:] SEMINARIO DE ESTUDIOS CERÁMICOS / ATALLO AO CAMIÑO DOS MORTOS, N.º1 / SARGADELOS – CERVO – LUGO
Transcripción da Carta de Díaz Pardo a Seoane. 1972 en 28/08/1972
[Ollo con esta carta. Nela aparecen varias notas manuscritas, superpostas ao texto mecanografado, do tipo “Non vai esta” (p. 1), “Non vai” (p. 3), “Non vai esta. Fíxena de noite” (p. 4). Polo mesmo motivo, hai lagoas grandes de texto. Polo que di Seoane en cartes posteriores, recibiu unha carta de Díaz Pardo con esta data. Pode tratarse de supresións feitas polo propio Díaz Pardo]
28 de agosto de 1972
Sr. Don Luis Seoane
Buenos Aires
Querido Luis:
Ayer me encontré aquí con tu carta del 21 cte. que se cruzó con la mía de la misma fecha, que te confirmo. Al menos de alguna for[FALTA TEXTO]. Lamenté mucho no ver al Ing[eniero] Díaz, también a Lipa Burd que también anduvo por aquí y por el Castro. ---- Excuso decirte cuánto celebro que trabajes y doy por descontado el éxito de todo lo que hagas y por supuesto de esa última muestra que inauguras el 30 en Bonino. ---- En efecto desde hace tres meses vivo en una casita muy chiquita que hice en el monte. Tenía la idea que te había hablado de ella en más de una carta. Es una cosa modestísima y no tiene ningún gran estudio. Te enviaré una fotografía y, además, alguno de los amigos que vinieron por acá le hicieron fotos y películas. Se trata del primer pequeño eslabón de lo que va a ser Seminario de Estudios Cerámicos. ---- Por las notas de la conferencia de Castro Arines te ente[ra]rás algo de como han andado las cosas. Aquí en Sargadelos quiso él dar una lección a los alumnos de la Escuela. Les leyó una sobre los nuevos materiales que es el tema que lleva este año a la Universidad Intern[acional] de Santander. Resultó muy bien. Castro Arines quedó entusiasmado con todo. Cree que lo de la Escuela de Cerámica puede ser lo más importante que se hace hoy en el mundo en el terreno de la investigación y de la enseñanza. Él quiere colaborar en esto. ---- Creo que se marchó muy contento. ---- Para la clausura de la de Clavé creo que contaremos con una conferencia de Ricard Salvat. Estoy esperando la confirmación. Los otros ni contestaron. Salvat es profesor de estética en la Universidad y dado su talento creo que está capacitado para tratar este tema.
Mi problema familiar está en vías de resolverse, al menos de revelarse en parte los límites de los campos de cada uno. El día de la conferencia de Arines, al fin, Rosendo y José abandonaron la casa del Castro. Desde entonces Mimina está conmigo. A producir esta situación contribuyeron algunos amigos, entre ellos Álvaro Gil, y le tocó la decisión más importante a Castro Arines y a su esposa en cuanto a convencer a Mimina. La descomposición de la conducta de los chicos, hecha evidencia, contribuyó, jugó, también una buena parte. Esta descomposición se manifestó, por ejemplo, en que Rosendo ni siquiera asistió a clase lo que se comprobó por una carta que me envió Fdez Alba y que llegó en esos momentos. Ahora nos proponemos cerrar la casa del Castro, yo quiero que con carácter definitivo, ella no. A partir de este momento los chicos estos tendrán que empezar a acostumbrarse a vivir en la realidad. Lo malo es que por lo de ahora aunque los mates no la ven. Figúrate cual será nuestro drama que tengamos que llegar a la conclusión de que es un mal menor echar a los hijos fuera de casa. No quiero pensar en las causas que han podido conducir a esta situación. Habría que analizar todo un proceso de brujería. Los dictados de la conciencia de cada cual no me justifican nada. ---- Te mando fotografías de la Pía. En una de ellas veréis a Mimina, y al fondo de otra mi casa en el monte. En la vista general de la pila verás el dibujo de los pulpos y verás que por refracción estos llegan a ocupar toda la superficie del agua sin que sea necesario, a mi manera de verlo ahora prácticamente, que se haga nada lateralmente. De todos modos tú verás esto cuando vengas y decidirás ya que a esto no le tocaremos hasta el año que viene. ---- Continuando cosas actuales, el conflicto con los socios capitalistas está pendiente de la decisión de Rey para arreglarse. Nogueira parece que entró en razón y prometió aceptar el convenio de estabilización. Digo parece porque por ahora es una promesa y yo ya no me fío más que del testimonio notarial. Rey se enganchó en el tren de sus equivocaciones y le costará trabajo salir de él. Yo puedo esperar. Tengo margen, creo, para tener paciencia. Si veo que se agota ese margen preferiré dejar morir el Castro antes de saber que se convierte en un peligro para el futuro de Sargadelos.
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Contesto, al fin ahora, tus tres cartas de 11, 22 y 27 de julio. Me fue materialmente imposible hacerlo en los momentos de recibirlas. Pero mantuve, eso sí, la correspondencia contigo a base de recortes, fotocopias, etc. Recibí con ellas los dibujos para el color de las cosas de Blanco Amor. Yo me había limitado a transmitirte una petición de él que, naturalmente, no me arrancó ningún pronunciamiento. ---- También llegaron, efectivamente tarde, los figurines, hermosos, para el grupo de baile. Estos trajes tuyos se harán más adelante y cuando estés tú. Lo cierto es que yo les tenía preparados unos trajes muy parecidos en cierto orden: blusas y minifaldas. Las de las mujeres con un nudo delante como las peixeiras y los hombres con la camisa de fuera y el pantalón remangado, y para algunos bailes descalzos. Los colores para las muchachas falda violeta y blusa rosa-teja; para los hombres pantalón azul y camisa azul claro. La blusa de las muchachas, con una marca de Sargadelos (no del L[aboratorio de] F[ormas]) serigrafiada directamente en cada pecho, y los hombres una misma marca al lado izquierdo y otro en el lado opuesto en la espalda. Como contraste de esto tenía pensado formar un grupo de hombres, cuatro o cinco, gaiteiros etc. que constituyeran una masa barroco-pétrea roja y negra. Ya veremos. La actuación del grupo resultó una cosa limpia, muy geométrica y de buen gusto y tuvieron mucho éxito tanto en las actuaciones que tuvieron aquí en Sargadelos como en la del Castro. ---- Amparo Alvajar, ya esta[ILEXIBLE] en comunicación con ella. Va un programa de la obra de Salvat completo. La cubierta que va suelta la hicimos luego por nuestra cuenta en vista de los que había hecho con mi proyecto el Ministerio, que es lo que arma el programa. Pero ahí se quedó todo sin poder utilizarlo a la vista de la destitución de Salvat. Va también una copia del texto mío que prohibieron para el catálogo. El texto tuyo, que también prohibieron, había sido seleccionado por Ramón Piñeiro del texto de la Univ[ersidad] de La Plata. Creo que ya te dijera todo esto.
Segundo Cuaderno L[aboratorio de] F[ormas], completamente de acuerdo con tu propuesta. Espero en consecuencia tu diagramación, tu trabajo y todas las sugestiones que creas conveniente. ¿Cambiarías la tapa para este segundo? Acaso no estaría de más. Tú verás. La transcripción de lo del Seminario está casi terminada. Se enviaron los textos a la corrección de cada uno, y si te parece se pueden pedir algunos trabajos monográficos sobre el tema. Ilustraciones, etc. Algunas podemos utilizar, digo yo, del catálogo del libro, pero es mejor que las propongas tú. El trabajo del Seminario se ilustraría con [FALTA TEXTO].
Bueno, de tus cartas también tomo tu preocupación porque alguien trata de corregir tus originales y modificar tus planteamientos, observaciones que son, naturalmente, muy agradables de leer. ---- Quedan pues contestadas tus cartas.
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Como en mi última te anunciaba estuvieron por aquí el Subdirector Gral. de Bellas Artes, el Comisario Adjunto del Plan de Desarrollo y Gobernador Civil acompañados de Álvaro Gil. Habíamos almorzado en casa de Álvaro y por la tarde vinimos aquí. El Gobernador Civil a regañadientes va aceptando las cosas y parece que renuncia a sus propósitos. El Comisario quedó con la boca abierta de esta organización y el de Bellas Artes está dispuesto a que el Ministerio proteja todo lo que nosotros programemos especialmente en la docencia y en la conservación. Quería que aceptásemos ya ayuda para la escuela que funciona ahora. Espera que nosotros les hagamos el proyecto para ordenar el Decreto de calificación de Sargadelos.
Y nada más por hoy. Te mandaré otras diapositivas mejores sobre lo del libro. Irán enseguida. ¿Cómo anda Maruja? ¿Cuándo venís? Todo el mundo pregunta por vosotros y pregunta esto.
Abrazos muy fuertes a entramos.
[Díaz Pardo]
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| 1973-02-14 |
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Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa]
Transcripción da Carta de Alvajar a Seoane. 1973 en 14/02/1973
Ginebra, 14 de febrero de 1973
Marujiña querida:
Ni bien hube echado la carta en que te decía que aún no había atrapado yo la gripe que por derecho correspondía, tuve que llamar corriendo al médico para pedirle un certificado para quedarme en casa, porque tenía 40 de fiebre. Así que antibióticos, pastillas para la tos, supositorios para la fiebre y toda la parafernalia de la gripe. Ahora ya va bien y mañana regreso a la oficina.
¿Cómo va tu flebitis? No me extraña que te haya dejado la gripe esa secuela, porque la que yo tuve hace dos años me dejó una neuritis en el brazo izquierdo que me pasé tres meses viendo y contemplando todas las estrellas de firmamento. Todavía que queda de eso un temblor en los dedos que a veces no lo puedo dominar. Espero que estés mejor.
Aún así me las arreglé para ir a ver a mi notabilidad de profesor Feldman, a causa de lo otro que es más importante. Al principio estaba un poco picado, porque después de todo yo lo había abandonado en el año 1967, y eso a nadie le gusta. Me dijo con un ligero retintín: “Yo pensé al ver que usted volvía: “Afortunadamente, Mme. Alvajar es inteligente y comprende”. Le contesté: “Dr. Feldmann, eso es lo que pensé yo: “Afortunadamente el Dr. Feldmann es inteligente y comprende”. La verdad es que uno tiene tendencia a suponer que todo médico, y especialmente todo psicólogo o psiquiatra, es un hombre inteligente y comprensivo, y yo te digo por experiencia que de los muchos que he visto ninguno me ha dado la impresión de una verdadera inteligencia, salvo éste. A pesar del fracaso de su tratamiento anterior, siempre he pensado en él como el único hombre inteligente que he visto aquí. Luego todo marchó muy bien, tanto que, ¡oh, sorpresa, sobre todo viniendo de un suizo!, al despedirse de mí hasta dentro de quince días me dio un tiernísimo beso en la mejilla, y aún no he salido de mi asombro. Comprendió muy bien todo lo que le expliqué, me dijo (lo que yo ya sabía) que desde el año 1967 en que yo había interrumpido el tratamiento con él hasta ahora la psiquiatría y ramas conexas de la medicina habían hecho enormes progresos, que había muchísimos medicamentos nuevos, que comprendía mi necesidad de recuperar la “joie de vivre” y de sentirme bien, que “qu´est que c´est que cette histoire de se coucher à sept heures du soir?”, etc., etc. Me dio dos misteriosísimos medicamentos, uno de ellos que fui a buscar en la farmacia, donde me contaron las pildoritas una por una y me las dieron en un frasco en el que no hay ni el nombre del medicamento, y otro que se sacó el mismo como quien dice del bolsillo del chaleco, y que debe de ser un medicamento que está todavía en experimentación, porque no viene de ningún laboratorio médico, sino de un instituto de investigaciones sobre Lípidos, y me dijo que volviera dentro de quince días. También me dijo, “Pero tiene usted una cara estupenda”, y le contesté: “Dr. Fielmann, esta cara que tiene usted delante tiene encima catorce colores mezclados, así que no le extrañe que el resultado sea decente”. Claro está que se echó a reír. Ahora hay que tener paciencia, porque estos medicamentos (que creo que son de los que llaman “imaos”) son de actuación lenta.
Ahora voy a ver si os digo todo lo que tengo que deciros, que siempre se me queda alguna cosa en el tintero.
Me contestó Anita diciéndome que os escribía directamente y que ya había recibido carta vuestra. Parece que vuelve a Buenos Aires en marzo, peor que antes pasará por aquí.
Recibí una carta de Aurora Cortázar, que debe de haber venido por sus propios pies, puesto que debe de ser así como mandan las cartas que no traen ni un solo sello, ni siquiera el nombre del remitente. Fecha de la carta: 11 de diciembre. Llegada: 10 de febrero. Todas las noticias que me da ya las había recibido, claro está, de los propios interesados, en cartas con sus debidos sellos, salvo la noticia del nacimiento de la niña de Arturo. Dice Aurora, entre otras cosas, que tenéis la intención de venir por aquí. Os quiero prevenir antes. Lo que está sucediendo en este país es un verdadero escándalo. De un día para el otro suben las cosas, a veces de repente un 230%, aunque parezca mentira. Tenéis que contar con que todo está por lo menos el triple más caro que la última vez que pasasteis por aquí. Y digo “por lo menos”. A mí me parece un verdadero disparate pagar estos precios. Mi casa es pequeña (no es la de las fotografías que mandé para Quiroga, que están tomadas en casa de los Fernández Buján, que él es de Corcubión), pero hay dos habitaciones, una de ellas con una cama grande. En la otra hay un sofá cama, donde yo duermo muchas veces y donde he dormido todo el tiempo que Aurora estuvo aquí. Trataría de no molestaros por las mañanas, porque me levanto muy temprano (a eso de las seis menos cuarto). Me voy a las ocho y no vuelvo hasta las seis o las seis y media. Tendríais la casa para vosotros, con absolutamente todo lo necesario para vivir. Las tiendas necesarias están cerca. Hay autobuses en la esquina que os llevan a todas partes de la ciudad. La Ciudad Vieja está a un paso, con las galerías de arte y los museos. Aunque no sea época de vacaciones de verano de Marta, la cosa tiene arreglo. Viene los jueves a bañarse y arreglarse y a asistir a sus clases de latín, solfeo y guitarra, y ese día tampoco duerme en casa. Sólo duerme aquí los sábados, y los Fernández Buján están encantados de tenerla con ellos ese día, tanto que tengo a veces que pelearme para que me la dejen en casa. Sonia, su hija, es muy amigota de Marta y les gusta mucho estar juntas. Me gustaría mucho que las conocierais, porque tiene excelentes cualidades, y además hace mucho tiempo que tengo ganas de hablar con vosotros acerca del porvenir y los estudios de esta niña, porque creo que Luis puede darme buenos consejos. No entro ahora en el asunto porque pienso que de una manera o de otra os veré pronto.
La Galería Kreuger sigue mandando las invitaciones para los “vernissages” a nombre de Luis acá a casa. Medio se disolvió. Tiene fama de ser un hombre muy competente en lo suyo y honrado, pero insoportable en el trato con sus asociados. Una socia de él, una italiana casada con un suizo sobrino de Le Corbusier, llamada Ana María no sé cuantos (he estado buscando los catálogos donde está su nombre, pero me los debe de haber robado Marta, que es museómana y galeriómana) acaba de abrir una galería nueva que se llama Arte Moderno, aquí cerca de casa. Está en un piso alto, y son dos “dúplex” unidos, una casa lujosísima. Inauguró la galería con una exposición de Fernando Maza, que al llegar aquí lo primero con que se encontró fue con mi nombre en la lista de invitaciones a los “vernissages”, claro está que a casa de Luis. El ya traía mi dirección, que se la había dado su madre; llamó en seguida y pasamos varios ratos juntos. Acababa de exponer en la Bienal de Venecia, con mucho éxito, y ahora tiene una exposición en París y otra creo que en Turín. Aunque está separado de su mujer, que es norteamericana, pasa largas temporadas con ella y con su hijo en un pueblecito que está a unos kilómetros de Palma de Mallorca, un pueblecito muy sencillo, poblado de artistas, al parecer. Me ha invitado a ir allá, pero dudo de poder hacerlo.
Sigo recibiendo La Voz de Galicia, que está mucho mejor informada que La Tribuna de Ginebra o cualquier otro periódico de aquí, y sobre todo trae muchas noticias de Buenos Aires y Chile. Hace unos días sacaron una fotografía del Perón con un aspecto de apolillado que da miedo, diciendo que se va a Rumanía a hacerse un tratamiento gerontológico, lo cual no deja de ser una especie de “pajueranada”, porque el tratamiento de la Dra. Aslam nos lo estamos haciendo todos desde hace mucho tiempo, a título preventivo, porque tan apolillados todavía no estamos. Hace más de veinte años que tengo yo correspondencia con ellos y de vez en cuando me hago el tratamiento, y también Aurora lo emprendió, aunque con pildoritas, porque le tiene verdadero pánico a las inyecciones. También otra vez sacaron como gran novedad una fotografía de una pianista que se acababa de hacer un lifting, una “cara nueva”, como ellos decían. Supongo que sacan esas cosas cuando no encuentran otras con que rellenar un hueco, pero no dejan de asombrarte.
Me tienen prometidos para el sábado los dos discos de que os hablé. El de Grassens es el último y estaba agotado. Así pasaron la canción de los reyes por radio un par de veces, y luego no volvieron a pasarla más, porque como tienen tanto miedo de ofender a los jefes de Estado de otros países... Tanto que está seriamente penada cualquier ofensa pública a cualquiera de ellos. El otro resulta que es de Juliette Greco, cosa rara, porque esa mujer se ha dedicado a cantar las mayores estupideces del mundo desde hace varios años, de modo que no respondo de la clase de canciones que hay en ese disco, a parte de la que se llama “Mon fils, chante”. Os lo mandaré por correo la semana que viene.
Ahora os dejo, porque aprovechando estos días que he pasado en casa me estoy haciendo un pijama “serio”, es decir, sencillo. Todo lo que se encuentra por aquí está lleno de froufrous y de chichis, y no comprendo por qué razón hay que vestirse de idiota para meterse en la cama. Ya veremos lo que sale, porque hace muchos años que no coso en serio.
Y ahora dejo de daros la lata. Ya me avisaréis cuando recibáis los discos, para que me quede tranquila y sepa que no os los robaron por el camino.
Saludos a Rafael y Carmen. Ya sé que estuvo aquí Mireya, porque me escribió. Le contesté, pero no sé si mi carta llegó a tiempo, porque estaba a punto de volverse a América.
Saludos igualmente a Pillado y mil cariños para vosotros.
Amparo
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