Carta sobre a censura dun libro de historia (disuasión/represión, cap. VIII), sen data
00/00/0000 O remitente responde a unha carta do 29 de marzo e agradece a xestión do destinatario no seu «modesto pleito» coa censura. Defende o uso correcto, segundo o dicionario, das palabras «disuasión» e «represión», fronte ás obxeccións do censor (Sr. Cruz Hernández), e discute o emprego de «dictadura» e «dictador» aplicados ao réxime español. Sostén que os autores non son quen someten os libros á censura senón os editores, e máis tratándose dunha editorial estranxeira dun país de significación histórica para México. Acepta matizar as cifras de exiliados e emigrados, situando o inicio da migración clandestina ou irregular en 1948 e non en 1942. Defende o carácter histórico e non difamatorio do capítulo oitavo da súa obra. Anuncia o envío duns libros que lle reeditan en Barcelona.Querido amigo:
Recibo hoy la carta del 29 de marzo ppdo. y me apresuro a contestarla, y en especial agradecerle toda la molestia que se toma por mis asuntos. Veo que no era en vano que le pidiese auxilio en mi modesto pleito.
Sobre el fondo del asunto creo, a la fecha, que yo sigo "despistado" en algunos aspectos, y que tal vez eso explique buena parte del asunto. Sucede que yo uso el castellano tal como lo define el diccionario. Así la palabra disuasión, que viene del latín dissuadere, quiere decir "mover a unos con razones a mudar de dictamen", etc. En cambio "represión", que también viene del latín, quiere decir -siempre según el diccionario- "contener, refrenar, templar o moderar". Es evidente que por ej. los servicios de propaganda disuaden y los servicios coactivos reprimen, y eso sucede en España, en Suiza, en la URSS y en cualquier parte, donde exista policía y ejército. En el caso de España en los años 1942-1945 hubo incluso operaciones en que intervino el ejército regular, como en el Valle de Arán. ¿Quién puede dudar que se ejerció represión? Aquí volvemos al mismo misterioso asunto de "dictadura". El censor me suprimió repetidas veces esa palabra, pero acepta que la use con mayúscula, o cuando la cita Carrero Blanco. El diccionario de nuevo es correcto: dictador es un "magistrado supremo con facultades extraordinarias" (sic) ¿Quién puede dudar que lo era el Generalísimo?
Uno piensa que los censores que censuran libros de sociología, de derecho y de historia conocen el léxico, y en definitiva veo que se atienen a versiones periodísticas, superficiales y obviamente peyorativas. De todas maneras, por aquello de que París bien vale una misa, no hago cuestión por una palabra, pero la decisión última la tiene la editorial.
El Sr. Cruz Hernández parece ignorar que no somos, y menos en mi caso, los autores quienes sometemos libros a la censura sino los editores, y yo comprendo bien que lo hagan por los riesgos que implican las ediciones. Más en este caso que se trata de una editorial extranjera, de un país que tiene la significación histórica de México.
El Sr. Cruz Hernández en cambio tiene razón de que debiera matizar lo de las cifras de exiliados y emigrados, pues es cierto que hubo retornos especialmente después que estalló la guerra mundial. En cuanto a la migración lo que yo afirmo es que antes o al margen de la migración llamada "asistida" hay una clandestina o irregular que es anterior, pero es cierto que no arranca de 1942, sino desde 1948, y esto lo aclararé como corresponde.
En una palabra yo soy en este caso un historiador y no es cierto "que en todo el cap. octavo no aparece un sólo hecho positivo", por propósito difamatorio. Estaría dispuesto a la admisión de hechos positivos, si ellos fueran puestos en mi conocimiento. Son los mismos españoles los que se quejan de aquellos años, empezando por los mismos que participaron del "triunfalismo" y otros ismos ya superados.
Le mandaré unos libros que me reeditan estos días en Barcelona. En tanto le deseo buenas vacaciones, y vuelvo a agradecerle su feliz intervención por la que quedo eternamente obligado. Suyo, con un abrazo su amigo


