Entidade: Museo de Arte Moderno de New York

Entidade: Museo de Arte Moderno de New York [7]

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1948-06-08
Carta de Otero Espasandín a Seoane. 1948
Ver [Carta mecanografada con correccións manuscritas]

Transcripción da Carta de Otero Espasandín a Seoane. 1948 en 08/06/1948


45 E. Franklin St.
Waynesburg, Pa
Junio 8, 1948

Querido Luis:

Sospecho que te voy a escribir una carta más disparada aún que el papel de que dispongo en este momento para escribirte. Pero aún no pude reposar del jaleo de los exámenes y ceremonias de fin de curso y de entrada en el último año del centenario del colegio. Para colmo, acabamos de recibir la visita del Dr. Stockwell, el director del Seminario de Teología de Buenos Aires, que tú conoces, pues nos acompañó a casa del Sr. López, el bibliófilo. Aún hoy tuve una conversación de dos horas y media con el jefe del Departamento de Lenguas Modernas del colegio, de quien dependo en mi calidad de jefe del Departamento de Español. Tengo, pues, la cabeza hecha un taco real y verdadero, y una cantidad de compromisos atrasados que me aterra. Pero ahora vamos a ver si hablo de lo que más me urge. He recibido tu última carta fecha 23 de mayo, hace unos días y casi inmediatamente después, el libro que me anunciabas. La desesperación que me causó la carta la disipó el libro; es realmente lo que merece ser un libro tuyo, mejor dicho, lo que tiene que ser: original, sincero, impetuoso, dinámico, claro a su manera, prometedor y sustantivo. Las ilustraciones no son las que cabría esperar, pero no por eso son menos valiosas, sino acaso más. Uno no puede nunca sospechar las posibilidades de las líneas de tu mano hasta que se encuentra frente a frente de los dibujos. Las de estos viejos o viejo asombran simplemente por su riqueza, su madurez, su alcance. Nada dejan fuera de sus imprevisibles mallas y casi me atrevo a afirmar –no te extrañe la cautela ante tan aventurado problema– que nada dejan fuera tampoco. Llegan hasta donde deben, con una audacia goyesca –aquí goyesca significa meramente genial– y se detienen, no menos audazmente, en el límite natural de su misión plástica. ¡Qué distancia de vértigo media entre estas líneas y las de Homenaje a la Torre de Hércules, sin ir más lejos! A mí me asombran estas líneas como me asombra el canto de un mirlo, un almendro en flor o un planeta o cualquier otro cuerpo celeste que de pronto hace su aparición por un borde del horizonte y se borra con la luz del alba. Y acaso aún más, porque estas líneas son el testimonio más directo, más inmediato y claro del espíritu, esto es, de esa potestad creadora de que el hombre-producto de la creación participa en proporción superior a la de cualquier otro ser vivo. De todos los dibujos, te hubiera robado el original del último si hubiera estado en ésa, pese a todas las imaginables y más que justificadas protestas de Maruja. Estos remiendos son la costra mítica en que aparecen cristalizados el humano recuerdo y el humano anhelo, o si lo prefieres, el Mito. Pero dejemos por hoy tus líneas, que tanto me fascinan, para hablar de algo más plebeyo. Tenemos una casa al fin: cinco habitaciones, cocina, cuarto de baño, sótano y un campito suficiente, pero nada más, para hacer la casita del perro. A veinte metros del parque del colegio, con un balcón y unas ventanas hacia el nordeste y hacia el sureste. Por el momento, esta casa está casi vacía; entre las cosas que hay dentro, casi todas, excepto los libros, son prestadas o adquiridas mediante crédito. En cortinas de papel, clavos, cuatro malas cucharas y tenedores, dos sillones y un sofá de segunda mano, linóleo, algunas macetas y otras mandangas llevamos gastado un dineral, o sea, los dólares que nos habían ofrecido para ayudarnos en el viaje. Quedamos sin blanca, pero tenemos una casa que, por situación sobre todo, nos parece un sueño. En frente de las ventanas, y en especial de las de Cuqui, hay unas celindas y unos rosales divinos, donde desde el alba hasta el anochecer, canta con entusiasmo nunca visto los tordos y los cardenales de aquí, mucho más músicos que los argentinos. A lo lejos se divisan perfiles de colinas tupidas de arces, robles, manzanos silvestres, sicómoros y otras especies. Tenéis, pues, una casa en Waynesburg tú y Maruja y demás amigos. Y la tenéis sin reticencias. Aunque en honor de la verdad, de la verdad monda y lironda, deba añadir que una casa aquí no basta. Con ser importantísima, la casa supone alrededor de la sexta parte del salario. Aquí lo serio es el mercado, los comestibles, al revés de lo que sucedía en ésa cuando nosotros llegamos de Inglaterra. Es, pues, necesario pensar en lo demás ahora que ya hay un techo donde cobijarse en un momento dado. Y esto requiere un largo rodeo apenas iniciado. El presidente del colegio estuvo internado en el hospital a viva fuerza: las piernas no le sostenían, sin la mínima exageración, y en su cabeza las ideas y los recuerdos eran un verdadero enjambre. Por fin, lo dejaron salir para las exigencias de fin de curso, pero aun así la secretaria permite a muy pocas personas acercarse a él. Ahora, en estos días, terminaron las clases de invierno y el quince empiezan las de verano, mucho más llevaderas; por ejemplo, yo paso de 18 clases semanales de una hora o 55 minutos a cinco clases de 90 minutos. Esto quiere decir que el presidente tendrá tiempo de descansar y de atender a la gente que nos sea ni albacea ni alto dignatario, y yo tendré más libertad de acción para presentarle tu problema. A él lo conoce y admira medio mundo en estos contornos; entre otras facultades tiene la de conceder títulos honorarios u honoríficos a quien le parezca bien. Por ejemplo, ayer otorgó el de Doctor en Ciencias a uno de los ingenieros más encopetados de la Institución Carnegie de Pittsburgh en presencia de la facultad o cuerpo de profesores y de los graduados. Así pues, si a él le fuera difícil hacer frente por sí mismo a tu situación, espero (que) me presente a quien esté en mejores condiciones o respalde gestiones mías encaminadas a tal fin. Creo que nadie mejor que la Carnegie misma, que está aquí a mano. Bastaría que patrocinasen una exposición tuya, que te hiciesen algún encargo de importancia para saltar la burocracia de inmigración, que es el hueso aquí, etc. Con el permiso de residencia todo iría como la seda siempre que te avinieras a aceptar ciertas peculiaridades puramente formales de aquí. Pero de esto hablaremos más adelante, acaso pronto. Yo no quiero hacerte creer sin fundamento que las cosas son fáciles porque no me lo permite mi conciencia. Las cosas son difíciles, lo sabes bien, tan bien como yo; pero, cosa curiosa, lo imposible desde ahí parece factible desde aquí, y es que ahí sólo hay burócratas asustados o poco menos, y aquí hay personas que inspiran mucho respeto en Washington y que acaso son temidas. Las personas aquí pesan mucho y las hay que cuando comprenden lo justo de una demanda, no vacilan en apoyarla sin reservas. Es así como nosotros vinimos, como sabes. Nosotros haremos por ti lo que hicimos por nosotros, sin precipitaciones, porque no es posible, pero sin que nos venza nunca el desánimo. Que estas palabras te den confianza y calma en todo trance. Yo creo que la entrada como turista dificultaría las gestiones posteriores, pues despertaría recelos y los recelos nunca fueron buenos y menos aquí; se perdona la franqueza, por brutal que a veces parezca, no la cuquería. Calma, pues, y buen ánimo. Y vamos a otra cosa, no menos complicada que tus líneas y tu venida en su sencillez objetiva. Trátase del problema de la casa de ahí. Como creo que sabes, dejamos la casa a nuestro nombre con un matrimonio norteamericano dentro. Como pudiera resultar que lo de aquí no cuajara definitivamente y como había dificultades para traspasar el contrato sin elevar la renta por una parte y sobre todo para traspasarlo a quienes nosotros deseábamos, con la autorización del administrador metimos en casa dicho matrimonio a cambio de la venta de nuestros muebles: una radio, una estufa de cobre, el comedor (sillas y mesa), camas, armarios de libros, etc. y especialmente el teléfono, en 3.000 pesos. Teníamos ofertas mejores, pero la señora norteamericana era amiga de Alicia, tenía una hija enferma que necesitaba sol e iba a una escuela que está a dos pasos de allí. Pero ahora resulta que, al parecer, la señora no se ve por que, a poco de llegar, dijo al portero que nosotros no volvíamos, y este, que esperaba una comisión talvez con otros inquilinos, dio cuenta al administrador y se armó al parecer un lío gordo. La señora norteamericana apenas sabe cuatro palabras de español y parece que a pesar de mediodía de explicaciones de Alicia no se enteró bien de la situación ni de nada. Por ejemplo, confundió la estufa de queroseno con la cocina de gas, propiedad, como es lógico, del dueño de la casa, y ahora nos culpa a nosotros de una cantidad de desatinos insospechados y nos reclama parte del dinero. Desde luego, nosotros nunca dijimos que no fuésemos a volver; se metieron en el departamento con el consentimiento del administrador y con el contrato de casa y teléfono a nuestro nombre, por ser esto lo habitual en casos en que el inquilino se ausenta temporalmente; y por fin, la señora sólo tiene un recibo firmado por nosotros de 3.000 pesos argentinos por la venta de los enseres del departamento. Siendo esto así, a mí no me cabe en la cabeza que la señora tenga base legal para hacer cosa alguna en contra nuestra. Pero no deja de amenazarnos, y Alicia está aterrada, sobre todo porque procedimos con dicha señora con una claridad y una limpieza intachables. El matrimonio que vino con nosotros en el barco dejó su departamento en las mismas condiciones por casi el doble –5.000 pesos argentinos–, y eso que estaba en un sitio poco comunicado del barrio sur. A estas alturas nosotros ignoramos en qué situación está la señora en la casa; en la primera carta nos decía que la ponían en la calle; en la segunda carta en octubre nos dice que le cobran mensualmente 30 pesos más de lo estipulado en el contrato nuestro, y que además, para abandonar el departamento el administrador le pide 500 pesos. ¿Habrá hecho un contrato nuevo con el administrador por 170 pesos mensuales, y por no haber pasado el tiempo estipulado el administrador le pidiera una indemnización? ¿Será todo un cuento para intimidarnos? De contar con dinero, hubiéramos cortado por lo sano devolviendo a la señora lo que nos dio por los muebles, y san se acabó; pero a estas alturas no contamos con nada salvo el estricto salario mensual con el que vivimos. Tú que eres abogado después de todo, ¿qué crees que la señora puede hacer contra nosotros? Y si tu abogacía, como supongo, no desciende a estos laberintos, ¿podrías preguntar a un buen abogado de ahí, a un veterano de estos jaleos, qué cabe hacer? Creo que la precaria salud de Alicia tiene por causa esta situación realmente estúpida. No olvides que; 1) Para los efectos de la administración, nosotros dejamos el departamento a esta gente en nuestra ausencia; 2) Por la venta de los muebles firmamos un recibo de 3.000 pesos; 3) La señora –mejor dicho, su marido– firmó un papel para nuestro fiador el contrato de alquiler comprometiéndose a pagar mensualmente los 140 pesos de renta estipulados en dicho contrato (que Dieste tiene en su poder); 4) A nadie se ha dicho que no volveríamos. Te ruego (que) estudies esto con cuidado, pues los embrollos proliferan como las zarzas por lo que se ve, y a las personas no hechas a ellos le quitan el sueño y acaban por arruinarles la salud y el humor tan necesarios siempre, pero más ahora. No sé si Frontini o Baudizzone podrían sacarte de apuros; pero acaso fuese mejor un abogado menos literato. Bien sabes que aprecio a estos amigos; pero los aprecio como hombres de letras. Talvez Melella o López u otra persona hecha a la vida de los negocios te oriente sobre el abogado a quien acudir. Desde luego en cuanto sepamos el importe de la consulta, te lo giraremos por el medio más rápido. Por lo demás, ten en cuenta que Alicia está terriblemente inquieta y Cuqui lo mismo, pues hasta llegan a temer que las expulsen de los Estados Unidos como resultas de esta, a mi parecer, menudencia. Bueno; ahora para terminar, una ráfaga de preguntas y encargos menores. ¿Sigue saliendo Gaceta del libro? ¿Sigue saliendo Realidad? Le mandé a Ayala un estudio sobre Eliot de una profesora auxiliar del colegio y aún no tuve contestación ni acuse de recibo. ¿Cómo va el trabajo de casa de Melella? ¿Qué es de Mariano Gómez, nuestro amigo, no el ilustre? ¿Salió el libro de Dieste en la Suramericana? ¿Está ahí Alonso ya? ¿Cuales son las señas y el nombre de Silveira? Acaso se me ocurra escribirle unas líneas en un momento dado. No dejes de mandarme por avión uno de los primeros ejemplares que salgan de la imprenta de tu monografía; manda otro al Museo de Arte Moderno de Nueva York y otro a la Carnegie; las señas de este ejemplar te las concretaré más adelante, pues ahora no las tengo a mano. No olvides la importancia de tus acuarelas de Buenos Aires: como te dije entonces, un libro de acuarelas de este tipo sobre Pittsburgh –ciudad de grandes chimeneas , puentes de acero, altos hornos, minas, etc.– te consagraría aquí en el acto, y quien sabe lo que de tales acuarelas puede resultar. De tenerlas aquí, serían la mejor carta que jugar a favor tuyo. Voy a escribir algún artículo para La Nación. Siguen allí Mallea y Sirio, ¿no es verdad? Por aquí encontré algunos datos de interés sobre Galicia. ¿Donde se puede encontrar la gramática gallega de Saco y Arce? No es la que encabeza la Crónica Troyana? ¿Es posible copiarla? La leyenda de san Eros se encuentra también en Alemania. Compré un libro sobre la evolución de la lengua portuguesa desde el bajo latín; se publicó en Filadelfia en inglés. ¿Te acuerdas del sanguino, una planta o arbusto más concretamente, con bayas vinosas como el sabugueiro, de que un día hablé con tu padre? Encontré su nombre: cornejo, en castellano. Tiene aquí un pariente, el dogwood, maravilloso, por sus blancas flores de gran tamaño. ¿Sabes que Colmeiro, el botánico, publicó un diccionario sobre plantas del Nuevo y Viejo Mundo, aclarando su nomenclatura? Daría un pico por tenerlo. ¿Lo hay ahí? ¿Sabe algo de esto Manuel? ¡Qué analfabetos somos con relación a nuestros hombres! Acabo de hacerme ampollas plantando tomates y coles; por esto, te escribo ¡con dificultad! Seguiré otro día. No demores mis encargos. Abrazos de todos para los dos. No os dejéis deprimir. Recuerdos a tus padres y hermano.

Otero

[Manuscrito na marxe esquerda da primeira folla:] Si veis a la señora del departamento que se llama Ulrs Jolly no la digais que no pensamos volver.


1948-12-13
Carta de Otero Espasandín a Seoane. 1948
Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa]

Transcripción da Carta de Otero Espasandín a Seoane. 1948 en 13/12/1948


Waynesburg, Pa
13 diciembre, 1948

Querido Luis:

Si me juzgas por algunas de mis cartas anteriores al pie de la letra, no dejarás de encontrar razones para reprocharme. Por ejemplo, te he dicho que procuraría enterarme de algunas señas a las que debía enviar un ejemplar de tu monografía. Ahora por una de esas venas de españolismo que nos dan a los españoles y que no sé si tenemos derecho a reprochar en muchos casos, resulta que acabo de obtener algunos datos que te envío con mucho gusto y con el remordimiento de no haberlo hecho antes. Art Museum, Boston, Mass. –Museum of Modern Art, W. 53 St. New York City, N. Y., Art Institute of Chicago, Michigan & Adams Streets, Chicago, Ill. –Revista Artnews, 136 E. 57 St. New York 22, N. Y. –Philadelphia Art Museum, Philadelphia, Pa. –The Brooklyn Museum, New York City, N. Y. –The Museum of Art, San Francisco, Cal. –The Whitney Museum of Art, New York City. Esto es lo que ahora sé: más adelante talvez pueda enviarte más.
Ayer, sábado 12 de diciembre, recibimos tu carta del seis del mismo mes. Nos ha causado una gran alegría por todo lo que en ella decís, y particularmente te agradezco los elogios que me dedicas como escritor. Son tan calurosos, sinceros y extremados que me considero en la obligación de corresponder a ellos escribiendo ese libro de que me hablas. Desde hace más de un año me viene rondando la idea de acometer la tarea, pero si bien soy de tu parecer con respecto a Dieste, a quién un afán de perfección inhibe en detrimento de los lectores y de la Historia de la Literatura, mi caso es diferente. Una obra mía, donde no hay como en los demás libros un campo de saber más o menos organizado que me dé la pauta, requiere una cierta elaboración formal, si no ha de naufragar en un amasijo de recuerdos y anécdotas. Acaso rebase tus ilusiones en cuanto al aliento de la empresa y escriba una especie de biografía novelada cuyo primer volumen sea lo que tú anhelas: la vida global de mi aldea tal como yo la he vivido: con cohetes, gaitas, sequías, inundaciones, nieves, faenas de mil clases, nidos, escuela, iglesia, campaneros, tipos sobresalientes, el río, el monte, los juegos de la estornela, de la porca, etcétera. Otro tomo sería mi vida de estudiante en Santiago y en Madrid; otro estaría dedicado a Ribeira, con recuerdos de Dieste, Valle Inclán, Caraminas, Mosteiro, Val, Maside, Manuel Antonio, con todo aquel mar salvaje, aquellas playas, aquel Barbanza, aquellos pinos, dólmenes, mámoas, nataciones, gaviotas... Otro tomo comprendería mis peregrinaciones por el norte de África, por España durante las misiones y la guerra, por Francia, Inglaterra hasta llegar a la Argentina, que bien merece tomo aparte... Ya ves, si pienso en todo esto de que me hablas. No me lleva a escribir otra cosa que ofrecer una faceta del mundo que me ha tocado vivir que ningún otro puede hacer por mí. Ofrecer la suya mejor que yo, pero no lo que he sentido y vivido con una vehemencia que muy pocos sospechan simplemente porque, como acaso sepas, no soy muy dado a la confidencia. Justamente esto es lo que me preocupa un poco. Tendré que apelar a un recurso novelesco para hablar de mis reacciones ante el mundo como si fueran ajenas a fin de vencer un tanto esta reserva que siempre he tenido, incluso con los mejores amigos y con los familiares. Quién sabe si no inventaré un pintor que me describa, una especie de Luis Seoane que, desesperado de ver que un hipotético amigo se niega a contar su vida, se arriesga a narrarla por su cuenta y riesgo. ¡Hermosa trastada, eh! Claro está, una biografía así daría pie a trazar una hermosa galería de tipos, tales como Souto, Colmeiro, los Dieste, tú, Maside, Manuel Antonio y muchos otros que tú conoces y no conoces. Toda esa generación trágica que ahora lucha por salvarse de esta gran hecatombe que se desencadenó con la guerra de España sería en buena medida el protagonista de esta obra un tanto ambiciosa, demasiado ambiciosa para quien jamás abrigó ambiciones de escritor, ¿no crees? Pero una de las cosas que ha dejado huellas más hondas en mi alma ha sido la amistad, esa amistad sentida tan sin cálculos como se siente el paisaje, el mar, el arte, un cielo fugaz, el canto de un ruiseñor o de uno de aquellos mirlos de los aledaños de nuestras aldeas. Esta amistado estos vínculos amistosos con mil gentes en mil lugares, aún sin proponérmelo, ocuparía sin duda los alveolos más íntimos de cualquier intento de esta naturaleza y acaso fuese el móvil decisivo de la empresa misma... Ya veremos.
Estoy leyendo cosas y estudiando en relación con mi nueva tarea; sobre todo reviso los clásicos y no me falta ocasión de revalorar autores y de condenar a perpetuo desdén otros. Por ejemplo, acabo de releer las Confesiones de un pequeño filósofo, de Azorín, y me ha producido un gozo singularísimo. Hay autores que hay que leerlos un poco al margen de la pelea brutal en que estamos envueltos, dejando de lado este tono polémico que nos encrespa y las palabras fuertes que suscita. Azorín es uno. Con todas sus chocheces, con sus manías seniles, con sus resentimientos, sus pifias y otras cosas, no puede negarse que ha alcanzado finuras de sensibilidad no superadas a mi juicio por nadie desde Garcilaso acá. Por otra parte, no ha de olvidarse la sagacidad con que ha sabido valorar lo mejor de nuestra literatura, sin excluir a Rosalía, otra antena poética cuya cima penetra hondo en las regiones quietas y serenas de las almas escogidas. (Bueno, esto es un poco cursi). La Biblioteca del Colegio acaba de adquirir la colección de Clásicos Castellanos por mi consejo y mediación. Ciento diecisiete volúmenes por menos de cien dólares y con una comisión de casi un quince por cien para nuestro amigo común Trelles, que buena falta le hace. El colegio necesita libros de esta calidad para su prestigio, sobre todo ahora que celebra su centenario; pero a mí me van a ser más útiles aún. De los libros impresos en Buenos Aires no te puedes fiar. Justamente uno de estos días acaba de pasarme uno de esos incidentes de que ya me había olvidado, y es el siguiente: Estaba leyendo un trozo de la estupenda Antología de prosistas españoles de M. Pidal en la edición Austral, cuando de pronto noto que estoy en el aire. Examino el libro con el natural desconcierto pensando que sería cosa de unas líneas trastocadas, cuando advierto que falta un pliego íntegro y en su lugar hay otro repetido. Y esto se lo hacen a M. P. con toda desfachatez. ¡Qué no harán con Perico el de los Palotes! Me produjo una rabia atroz, tanto más cuando que carezco de una edición como Dios manda.
Bueno; la Navidad y Año Nuevo están en puertas. No hacemos más que explorar el horizonte de los recuerdos y localizar a los amigos. Vivimos los tres en un estado de tensión emotiva, mezcla extraña de alegría y dolor. Sobre todo nos sacan el sueño los amigos de Buenos Aires, sin frío, sin pinos nevados, sin horizonte claro, sudando indignación, retórica, hastío... Ni siquiera nos atrevemos a aconsejarles paciencia, y una sensación de fracaso o de impotencia nos abochorna. Sin embargo, no nos cabe la menor duda de que las cosas cambiarán pronto ante la fuerza de los hechos, algunos demasiado fuertes para olvidarlos. Alicia, Cuqui y yo os deseamos a los dos unas fiestas animosas, realmente alegres y esperanzadas en compañía de vuestros familiares y amigos. Piensa que, pese a todos los pesares, estás haciendo tu obra y te estás haciendo a ti mismo como artista, como escritor y en general como hombre, mientras un vacío moral y una sensación de fracaso reinan por doquier. Las cartas que nos llegan de Francia, de Inglaterra, de España y de otros puntos no dejan de convencernos de cuan afortunados hemos sido cuantos presenciamos la hecatombe pasada (y presente) desde el lado de acá. Nosotros mismos aquí, donde nada fundamental nos falta, sentimos nuestras nostalgias. Hoy mismo Alicia, (que está aquí a mi lado mientras escribo, estudiando sus cosas) me decía cuanto echa de menos esos contados amigos de Buenos Aires donde uno se explayaba a sus anchas, dejando volar corazón y cabeza atolondradamente sin temor de ser incomprendido simplemente porque un mundo común nos ligaba y unas esperanzas comunes nos sostenían. Aquí no se encuentra esta comprensión sencillamente porque nuestro mundo es un enigma para todos. Aun con el mejor deseo de entender, no pueden por carecer de ese terrible Himalaya de gozos, sobresaltos, dudas, ansias, sueños, fatigas, fracasos... Creo que Alicia comprende esto todavía mejor que yo por más generosa, más idealista, más sensible al contorno moral y con un instinto mucho más sagaz para valorar las gentes. Hay personas que se sostienen en gran medida, en medida preponderante con la cabeza, y creo que yo pertenezco a esta clase; hay otras, por el contrario, que se sostienen en la vida por cables afectivos, por el corazón. Y a este grupo pertenece Alicia, perteneces tú, Luis, y muchas otras personas entre nuestros conocidos. Para estas personas, Estados Unidos es un riesgo, hay que reconocerlo. Y si también lo es Buenos Aires o España, siempre hay una fuerte representación del mismo polo. Una de aquellas reuniones un tanto improvisadas en mi casa o en la tuya en que estábamos mano a mano unas cuatro o cinco personas durante cinco o seis horas es algo que no olvidaremos nunca, y menos Alicia, pese a todos los Clubs, donde por otra parte, la quieren y admiran y hasta envidian, y con mucha razón. ¿Comprendéis lo que son para nosotros vuestras cartas y lo que sería con mayor razón el teneros aquí?
Bueno: ¿Hablaste con Ayala? Perdóname que insista; ya te dije que estoy en una situación violenta con esta profesora, pues tuve la mala ocurrencia de aconsejarle que escribiese el artículo. Creo que Paco lo comprenderá bien, si tiene, como no dudo, instinto de escritoras nóveles. No tengo nada que reprocharle, pues es un amigo a quien estimo como sabes. Pero quisiera verme libre del asunto de una vez.
Dime las señas de Melella, que las perdí o cambió de casa. Le escribí una carta creo que a French, y no creo que la haya recibido. No te olvides llevado de tu entusiasmo por mis dotes de escritor. ¿Llegan libros de Galicia? ¿Hay por ahí la Gramática de Saco y Arce? ¿Y el Valladares? ¿Qué hace el Centro Gallego? ¿Y Castelao? ¿Y Prada y demás amigos? ¿Y Mariano Gómez? ¿Y Cuadrado? Dile que espero su libro. ¿Cómo va Nova? Dile a Perrota que aquí gustaron mucho Mar Dulce, la Cantata, y otros libros impresos por ellos. Ahora estoy exponiendo, en complicidad con la Bibliotecaria, varios libros ilustrados sobre la naturaleza. A continuación, haré una exposición de tus libros si me dejan como espero la vitrina. Habrá que ocultar ciertos desnudos por tratarse de una [manuscrito na marxe esquerda:] ciudad y hasta de un país no muy fogueado en estas cosas. Muchos abrazos, Luis y Maruja, de los tres y nuestros cariñosos saludos para vuestros padres.

Otero

[Manuscrito na marxe esquerda da primeira folla por Alicia:] Ardemos en curiosidad por saber cuando os vais, a que parte de Francia, que planes tenéis, cuando venís a vernos... no nos contáis las cosas a la mitad. Felices Pascuas a todos de

Alicia


1955-07-14
Carta de Seoane a Fernández del Riego. 1955
Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa]

Transcripción da Carta de Seoane a Fernández del Riego. 1955 en 14/07/1955

Buenos Aires, 14 de Julio de 1955
Sr. D.
Francisco F. Del Riego
Vigo

Querido Del Riego:
Comienzo como siempre, hace mucho que te debo carta, perdóname. Estuve en la ciudad de San Juan haciendo dos murales para el Banco de esa provincia, trabajando nueve horas diarias aproximadamente e incluso sábados y domingos, bajo un clima extraordinariamente frío pues está en las cercanías de los Andes. Una ciudad bastante extraña cuyos habitantes son en su mayoría sirio-libaneses y en los alrededores italianos, valencianos y andaluces dedicados a la agricultura, al olivo y a la vid. De regreso me encontré con todo mi trabajo habitual atrasado, debiendo ponerme al día en él con todo el que ya comencé dedicado a las Jornadas Gallegas de este año. Recibí todas tus colaboraciones que me anunciabas en tus cartas y no sé si te lo dije en otra el tomo de Couceiro Freijomil. Recibí tambien el artículo de Iglesia Alvariño sobre los libros de poemas de Varela y mío. Aquí todo anda regular, leyendo las entrevistas de José Blanco Amor y José Conde en las que éstos, como Alonso, muestran su resentimiento personal. El de José Blanco Amor contra mí y los que aquí están en general, pues nunca hemos tolerado su turbiedad de conducta. ¿Pero, qué pasa con el Sr. Leal Insua para que tolere toda esta infamia? ¿Crée acaso que si se malogran estos concursos del C. Gallego y su labor cultural es fácil volver a comenzar nuevamente?, ¿o es qué le concede tan poca importancia para Galicia, o al menos para la emigración gallega, que puede no importarle que toda esa obra se venga abajo? A mí ni a nadie personalmente le importan los concursos ni la obra del C. Gallego más que pueden importarle a Leal Insua o a cualquiera de los que residan ahí, si me importa y le importa a muchos es por los emigrantes gallegos y por Galicia y es estúpido y suicida que esto no lo vean los redactores de El Faro de Vigo. Pero dejemos esto que supongo tambien te habrá producido tus dolores de cabeza. Galicia Emigrante va hasta ahora bastante bien aunque sin poder aumentar páginas como hubiésemos querido ni hacer tampoco números extraordinarios. El setenta por ciento de la publicidad es de agenos (sic) a Galicia y los suscriptores son en gran parte argentinos, pero de cualquier manera va cumpliendo su obra. ¿Quién es Cosme Barreiros?, en una de las colaboraciones últimas voy a poner únicamente sus iniciales, pues voy a reunir dos de ellas en un mismo número ya que me parecen interesantes y aquí gustan en general. Tambien son interesantes los reportajes pues es éste un género que interesa mucho a la gente de ésta y es muy bueno el que hiciste a Piñeiro, aunque personalmente siento no estar de acuerdo con él en la valoración de los autores que cita en el cultivo de la prosa y poesía gallega actuales. No se puede olvidar a Rafael Dieste ni a Varela. En el caso del primero contribuyó entre los de su generación a fijar el idioma literario, aparte de haber renovado géneros como la narración y el teatro. Ahora está dispuesto a escribir nuevamente en gallego y prepararía un tomo de cuentos que propondría a GALAXIA, donde reuniese con bastantes nuevos los editados en Arquivos do trasno y al final de Fiestra Valdeira. Tambien quisiera que se copiasen a máquina las narraciones que publicó, y los artículos, en El Pueblo Gallego hace años con el título Temas galegos, pagando lo que sea a la persona que se encargue de esa labor, pues creo que Dieste lo necesitaría con cierta urgencia. Contéstame sobre esto. A Varela le pedí los poemas y la nota sobre poesía para tu libro que quedó en darme uno de estos días. Por mi parte te envío tres poemas de los más inofensivos de As cicatrices, un libro que preparo, del que una parte creo que titularé Sant-Yago y es a la que pertenecen esos poemas. Mis datos personales los conoces tu. Nací, no importa donde, en una colectividad de emigrados, en 1910. Licenciado en Derecho, y pintor, sobre todo esto último, pues lo primero no me dejaron mucho tiempo para ejercer. Como pintor puedes añadir que últimamente ha adquirido dos obras mías el Museo de Arte Moderno de New York. Periodista, alternando con la pintura desde que llegué a Buenos Aires. Esto es todo.
Estuve con el arquitecto Aslán y su Sra. que vienen encantados con vosotros y nos enseñaron las fotografías en colores que os hicieron y las que hicieron en Galicia, muchas espléndidas. En estos días se cumple el año de vuestra llegada a Buenos Aires, se acordó Maruja que fué el día 9.
Bueno, contéstame sin hacer caso de mis respuestas y recibid Evelina y tu el abrazo de Maruja y mío, además de otro grande para tí de tu amigo:

Seoane

Dime que te parecen los poemas y si te sirven esas líneas que te envío.
[Manuscrito]Te envío un poema más de los que pides para que tu selecciones los tres que te interesan: Dime si puede pagarsele alguna colaboración a Ben-Cho-Shey, pues creo que no le sobra dinero, según me dicen


1955-09-03
Carta de Seoane a Fernández del Riego. 1955
Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa]

Transcripción da Carta de Seoane a Fernández del Riego. 1955 en 03/09/1955

Buenos Aires, 3 de setiembre de 1955
Sr. D.
Francisco F. Del Riego
Vigo

Querido Del Riego:
He recibido tus colaboraciones y recortes de diarios y tus cartas. Esperé, para contestarte, a que Varela me entregase sus poemas y como hasta ahora no lo hizo creo que debes sustituirlos como puedas hacerlo por lo que tuvieses de él, pues igual me lo puede dar mañana que dentro de dos meses pues el tiempo para él no cuenta y es independiente de su voluntad de entregarlos, ya que se alegró mucho de tu pedido. La revista continúa progresando, circulando con éxito, sobre todo entre gente ajena a los círculos conspícuos de la colectividad aunque éstos la estimen cordialmente y la apoyen, y mucho entre argentinos de origen gallego como era nuestro propósito. No sé si está bien o mal, la hacemos en una imprenta más bien mala a pesar de su tamaño por su precio más reducido y estoy demasiado cerca de ella para enjuiciarla. Tengo en proyecto algunas otras pequeñas publicaciones derivadas de ella de las que te informaré en su día. La audición radial es otro éxito, en la actualidad es una de las más escuchadas entre las de cualquier clase en esta ciudad. Por su sección de entrevistas han circulado unas cincuenta personas de las cuales cuarenta aproximadamente son argentinas que van a destacar su elogio a Galicia o de cualquier aspecto de ella. Estaría muy contento de todo esto si no fuese la enorme cantidad de tiempo que me insume. Maruja y yo hemos convertido nuestro departamento en una redacción y no tenemos días ni noches. Solo tenemos tu valiosa ayuda de esa y aquí la de Fernández, Andrade y Molinari, los dos primeros para la publicidad y administración y el último que me ayuda haciendo la sección entrevistas de la audición.
En el Centro todo anda esta temporada bastante bien. Por tu parte supongo habrás recibido una carta de Ferreño, pues acaba de proponer a la Junta Directiva un aumento a tus honorarios de colaborador. Nuestros amigos estuvieron a punto de invalidar el efecto del mensaje publicándolo, antes de que el Centro Gallego lo hiciese, en su semanario imprimiéndole de esta manera carácter partidista. Algunos amigos nuestros son de una inefable inconsciencia. Por mi parte no lo publiqué precisamente para que tuviese exclusivamente el carácter que ahí se le daba, de acuerdo con el mismo Presidente del Centro Gallego, limitándome en un comentario que se publica en el número próximo a salir.
El miércoles que viene, día 7, inauguro una nueva exposición y me pidieron para el mes de mayo obras para una exposición en Nueva York. El Museo de Arte Moderno de esa ciudad me adquirió últimamente dos obras. Trabajo mucho. ¿Qué te parecieron de verdad los poemas que te envié? Tengo el libro terminado, pero quisiera hacer para él algunos grabados en madera o metal. Son todos poemas con temas medievales referidos a calles o sucesos imaginados de un Santiago remoto, con solo dos poemas actuales con que comienza y termina el libro. El primero es un poema largo que se refiere a los que tuvimos que salir de esa y estoy contento de él. Aparte de este libro me quedan para otro futuro los anteriores poemas, algunos de los cuales creo que te leí en ésta y que titularé As cicatrices. El de ahora no sé como titularlo, quizá simplemente Poemas de Sant-Iago.
Mándame las colaboraciones gráficas y literarias que puedas. Notas como las de los caballos salvajes, la de los campesinos del Cebrero, son muy importantes aquí, y reportajes como los que vienes enviando que son muy interesantes. Yo tengo que enviarte lo de Eiroa que lo haré estos días. Tengo que encargar la foto del busto pues perdí la que tenía y no creo que pueda encontrar mucho más, ¿Qué se hicieron de los dibujos de él y de la cantidad de pequeñas esculturas en yeso y piedra que tenía, además de su obra mayor?
Recibid Evelina y tu el abrazo de Maruja y mío y otro más fuerte de tu amigo:
Seoane

Nota: A Ben-Cho-Shey le pasas por su colaboración lo que sea correcto en esa, aquí son cien pesos como promedio a una revista de este carácter.


1963-10-26
Carta de Seoane a Ledo. 1963
Ver [Carta mecanografada]

Transcripción da Carta de Seoane a Ledo. 1963 en 26/10/1963




Madrid, 26 de octubre de 1963

Sr. D. Ricardo García Suárez
Vigo

Meu querido amigo:

Agradézoche moito o que fas por mín. Onte, denantes de chegar a tua carta, envieille cinco fotografías de grabados a Del Riego pra tí. Hoxe recibo a tua carta e ahí van algús datos:
Libros e álbumes de grabados en madeira, aparte de outros libros e álbumes meus de dibuxos, serigrafía e litografía, 18 en total, son:
Siete grabados en madera con ¡He, los toros!, poemas de Rafael Alberti. Emecé Editores. Buenos Aires 1944.
María Pita e tres retratos medievales, con poemas de Lorenzo Varela. Ediciones Resol. Buenos Aires 1944.
Doce Cabezas, prólogo do autor. Ediciones Bonino. Buenos Aires, 1958.
La dama y otros grabados, con poemas de Lorenzo Varela. Ediciones Stilcograf. Buenos Aires 1959.
El Toro Júbilo, prólogo do autor. Ediciones del Castro. Osedo-Coruña, 1963.
O Meco, prólogo do autor. Ediciones del Castro. Osedo-Coruña. 1963.

Libros ilustrados. Entre outros grabados en madeira:
Lonxe, poemas de Lorenzo Varela. Ediciones Botella al Mar. Buenos Aires.
Llanto por Ignacio Sánchez Mejías, de Federico García Lorca. Editorial Losada. Buenos Aires 1961.
Del diario poético de Miguel de Unamuno. Editorial Losada. Buenos Aires 1961.
La Insepulta de Paita de Pablo Neruda. Editorial Losada. Buenos Aires 1962.
Sobre los Angeles de Rafael Alberti. Editorial Losada. Buenos Aires 1962.

Soio representado con grabados, e indepedente das participaciós con óleos, participei nas seguintes coleitivas:
1958.- V Bienal de Cincinnati, USA.
1959.- Unión Panamericana, Washington.
1960.- Grabado Latinoamericano. Nueva York.
1961.- Grabado argentino. Tokio.
1961.- Grabado argentino. Berna.
1962.- Grabado argentino. Londres.
As mais importantes personaes de grabado.-
1961.- Galería Sudamericana. Nueva York.
1962.- Galería Bonino. Buenos Aires.
1963.- Galería Engelbertz. Ginebra.
Están representados os grabados en Museo de Arte Moderno de Nueva York; Metropolitan Museum, de Nueva York, Children´s Museum, de Detroit; Museo Nacional de Bellas Artes, de Buenos Aires.
Moitas gracias, e lembranzas aos amigos e pra Mimí de Maruja e miñas. Ti recibe unha grande aperta de:


1968-01-20
Carta de Seoane a Negri. 1968
Ver [Carta mecanografada]

Transcripción da Carta de Seoane a Negri. 1968 en 20/01/1968

Buenos Aires, 20 de Enero de 1968

Dr. Tomás A. Negri
Bonn

Mi querido amigo:

Ayer, viernes 19, envié como carga aérea por K.L.M. un gran paquete con 47 grabados, de los cuales seguramente hay algunos que ya tienen ustedes, otros son nuevos. Deben llegar a esa alrededor del 23 y fueron dirigidos a su nombre al domicilio de la Embajada Argentina. En cambio me resulta muy difícil mandar el linóleo, simplemente porque no encuentro en Buenos Aires linóleo en el que pueda grabar. El que se encuentra no tiene apenas espesor. Se trata de un material, según me informan, que actualmente en ésta casi no se usa. Si llegase a poder hacerlo se lo enviaría a ustedes con tiempo, si no, quizás pueda hacerse ahí un cliché con alguno de los grabados que se exponen que a ustedes les interese más, o solo con letras. Ahí va el único grabado con tema gauchesco que hice, gaucho dormido con viento sur, y van algunos nuevos, segundas versiones de los soles, del pulpo, de la otra cara de la luna, de cabeza de huaco y de alguno más, tambien dos retratos, el de Miguel Hernández, el poeta español y uno de Paul Klee por los años de la primera guerra europea.
No sé nada del álbum de Münster y tampoco nada de lo que ocurrió finalmente con la exposición en esa ciudad, ni me llegaron las críticas que me anunciaba en una carta hace meses. Me gustaría que me enviase esas críticas y me dijese algo de lo que pasó y el por qué la galería de Münster no me envía el álbum.
No sé si le escribí que en el mes de Julio se hace una gran retrospectiva de obras mías, con más de cien obras, en Art Galery, una gran galería abierta a final de la temporada pasada que se abrió en la calle Florida, entre Tucumán y Viamonte, con dos locales inmensos muy bien presentados. Dos pisos, dedicados uno a escultura y otro a pintura. La exposición estará abierta todo el mes de Julio. Le escribiré con calma sobre todo esto y sobre mis proyectos. Ultimamente vendí algunos grabados al Museo de Arte Moderno de Nueva York, donde había ya obras mías, y a la Biblioteca del Congreso, de Washington, y me invitan a hacer una exposición en la Universidad de Lima que haré, si puede ser, a partir de agosto.
Bueno, no quiero entretenerle más. Payró está en Mar del Plata. De Buenos Aires se calcula que han salido para playas del Uruguay y del Sur más de un millón de personas. Aquí hace un calor impresionante, como no recuerdo de años anteriores y por el centro de la ciudad se ven estos días bastantes turistas brasileños.
Iré guardando para usted una copia, la número 3, de cada uno de los retratos que haga de escritores o artistas. Ahora estoy con los de Kafka, H. Miller, Borges y Cortázar, de la serie solo hice los dos que envío para la exposición.

Un saludo muy afectuoso para su madre, Nélida y usted de Maruja y mío y reciba el abrazo de su amigo muy agradecido:

[Seoane]


1977-05-08
Carta de Baudizzone a Luís e Maruxa Seoane. 1977
Ver [Carta manuscrita]

Transcripción da Carta de Baudizzone a Luís e Maruxa Seoane. 1977 en 08/05/1977

Nueva York, domingo 8 [mayo], 1977

Queridos Maruja y Luis:
Estamos en USA desde hace (mañana) una semana. Primero estuvimos en Nueva Orleáns. Es una ciudad como cualquier otra –rascacielos, tráfico, gente ocupada– pero con dos cosas que le dan una personalidad extraordinaria: el barrio francés –es decir, el viejo barrio español–francés, de unas diez cuadras por diez– y la presencia de la música de jazz. El barrio es apasionante y hermoso. Las casas de colores profundos, predominando el rojo–pompeyano mezclado con el verde de las plantas que crecen en los patios más hermosos que jamás vimos. Una casa junto a la otra, una cuadra tras la otra. Todas casas bajas magníficamente conservadas y cuidadas. Ojalá se hubiese hecho algo así en nuestro San Telmo!– y en cada esquina un bar donde un grupo de gente –generalmente negros– hacen música, divirtiéndose, cantando, creando. Fueron tres días inolvidables y no quiero olvidar otra cosa hermosa –el Mississippi, caudaloso, retorcido, que nos llenaba de recuerdos del Tom Sawyer de nuestra adolescencia. En fin salimos con el alma limpia. Aquí estamos ahora, en Nueva York en el departamento que nos prestó un amigo que lo tiene desocupado, pues en este momento está en Bs. As.; el es Félix Uñó . Tal vez te acuerdes de él, pues te compró un cuadro hace un par de años.
Todavía no le tomamos el pulso a la ciudad, pues hace 10 años que no veníamos y un sábado y un domingo no son días que muestren nada. Hoy pasamos el día en el Guggenheim viendo una retrospectiva de Kenneth Noland y sobre todo el salón dedicado a Picasso; ayer estuvimos en el Museo de Arte Moderno, delicioso como siempre; y sobre todo caminamos, caminamos, caminamos (hay [sic] de mis pies!) a un sol tibio primaveral que es una bendición. Ahora son las 9; Elena está preparando una cena con algo que compramos por ahí y yo aprovecho para escribiros. Fui a cenar, me acosté a leer un rato y me quedé dormido; sigo la carta hoy lunes, mirando nieve por la ventana. Ayer fue un día dulce y tibio, hoy la tele anuncia frío y nieve fuerte. No quiero terminar la carta sin informarte, Luis, que antes de salir de Bs. As. estuve con Freddy [Guthman] quien tomó a su cargo el envío de tus cuadros a tu casa. Visitamos a tu portero (Enrique Dassini ), le dijimos tu deseo y quedamos en que Freddy le mandaría carta o telegrama anunciándole día exacto de la salida de los cuadros. Todo en orden. Me dijo Natacha [Guthman] que ellos tienen un buen contacto con un vendedor de cuadros (están ellos por vender alguno de sus [Pedro] Figari y Torres García ) y que te dijese si quieres que aparezcan también los tuyos. Escríbeles directamente; ya te mandé la dirección de Freddy, pero la repito:
Alfredo Guthman
Arenales 2138- Mar del Plata (7600) R. A.

Queridos amigos. Hasta la próxima. Si tenéis ganas, mandar dos líneas contando como están, a mi nombre, a/c Eduardo Jonquières, 3 Impasse du Moulin Vert, Paris.
Un gran, gran abrazo para los dos.
Baudi.

Mis queridos amigos:
En este momento se ha largado a nevar y verlo desde la ventana de un piso 15 es delicioso –pero que no dure porque queremos salir por las calles. No nos adaptamos [a] salir de un horno como vivimos practicamente en Nueva Orleáns y meternos en esta ciudad tan dura, tan tensa. Abrazos fuertes y muchos.
Elena


SR
LUIS SEOANE
15 Paseo de la Ronda
LA CORUÑA
ESPAÑA


TERMOS CLAVE DO FONDO Persoas: Seoane, LuísSeoane, MaruxaFernández del Riego, FranciscoOtero Pedrayo, RamónCarballo Calero, RicardoDíaz Pardo, IsaacDieste, RafaelGarcía-Sabell, DomingoVarela, LorenzoPiñeiro, RamónPaz-Andrade, ValentínHervella, EvelinaCela, Camilo JoséMaside, CarlosCunqueiro, ÁlvaroCastelao, Cuadrado, ArturoFerreiro, Celso EmilioColmeiro, ManuelLaxeiro, Fole, ÁnxelMurguía, ManuelCabanillas, RamónLedo, XohánBlanco Amor, EduardoLapa, Manuel RodriguesMartínez López, RamónBouza Brey, FermínIglesia Alvariño, AquilinoMagariños Negreira, XuliánDelgado Gurriarán, FlorencioValle-Inclán, Ramón MaríaPicasso, PabloArias “Mimina”, CarmenCastro, Rosalía deCabana, Darío XohánPrada, RodolfoÁlvarez Blázquez, Xosé MaríaRei, LuísNeira Vilas, XoséPorteiro García, María XoséValcárcel, MarcosCampos, Xesús “Chichi”Scheimberg, SimónNúñez Búa, XoséFariña Cobián, HerminiaRónai Pal, PauloPondal, EduardoMuñoz Manzano, CarmenDónega, Marino Temáticas: artes Fondo: Luís Seoane depositado na Fundación Luís Seoane. Álbum de Galiciaartes visuaisasuntos particularesmigraciónsemigraciónautores/asmedios de comunicaciónhistoriapolítica Colección: Otero Pedrayo e Carballo Calero prensa escritaespazos artísticosMulleresFondo: Arquivo da Fundación Pública Galega Camilo José Celaexilio galegoColección: Isaac Díaz Pardo e Luís Seoaneaxentes culturaislinguaA nova Sargadelospoesía Fondo: Valentín Paz-Andrade no seu arquivo persoalFondos de Radio Nacional de España en GaliciaÁlbum Nósexilioradio“cartografías” do Álbum de mulleresdereitoLingua. LiteraturanacionalismoMulleres no Álbum de GaliciaColección: Paulo Rónai con Paz-AndradeensinoHistoria da Literatura Galega ContemporáneamúsicapremiosColección: Manuel Rodrigues Lapa con Ramón PiñeiroetnografíaFondo: Ramón Piñeiro na Fundación PenzolLibro de TapasFardel d’eisiladosociedadeGalería Boninoteatroartes escénicasentrevistanovelapatrimonioviolencia

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