Persoa: Rosalía de Castro

Persoa: Rosalía de Castro [50]

Data Material Ver
Data Material Ver
Rosalía de Castro e a poesía española contemporánea
1864-04-06
Carta de Rosalía a Pondal. 1864
Ver [Carta manuscrita con firma autógrafa]

Transcripción da Carta de Rosalía a Pondal. 1864 en 06/04/1864

Mi estimado amigo:
Después de los apuntes biográficos sobre Mourelle que me ha enviado, recibí su atenta carta, que me ha causado gran satisfacción, tanto por la amabilidad con que en ella nos trata, como por saber que sigue V. tan mejorado. En verdad no podía menos de ser así, pues según todas las apariencias, aun cuando se hallase V. un poco delicado, no presentaba ninguno de esos síntomas fatales que el menos entendedor es capaz de conocer. Le diré, pues, ante todo que prosiga cazando y comiendo bien sobre todo, que es lo esencial, y al cabo de algún tiempo espero que llegaremos a verle tan bueno como es de desear. Por mi parte, le puedo asegurar que las aguas de Caldas obraron en mí un verdadero milagro. Pasé todo este invierno (que ha sido crudo) sin un constipado, cosa que en mí casi parece imposible, y si no estoy robusta, que fuera mucho decir, ya no tengo por lo menos aquel semblante demacrado y aquellas mejillas enjutas que me hacían parecer diez años más vieja, ni aquella postración general que me hacía semejante a un mueble inútil. Ahora subo y bajo, corro y paseo sin grande agitación, en resumen, paso tan bien la vida como nunca me atrevería a esperar. Con esto debe V. cobrar inmensas esperanzas, pues no puedo suponer se ponga V. más enfermo que lo estaba yo, a quien Varela juzgaba mujer muerta. Yo misma, a quien todos suponían llena de aprensión, me sentía morir realmente y a pasos agigantados, siendo solo mi gran fuerza de espíritu la que me hacía sostenerme en pie. Verdaderamente estaba mortal, todo lo tenía contra mí, sin ninguna probabilidad favorable, y sin embargo, aquí me tiene V. resucitada, ¡a Dios gracias!
Respecto a trabajar, absolutamente nada, y aun cuando V. se digna hacerme algunos elogios que estoy muy lejos de merecer, y que solo puedo deber a su buena amistad, le aseguro que se pierde muy poco con que yo no escriba. Francamente, no tengo ninguna fe en la gloria y, por otra parte, conozco demasiado mis pequeñas fuerzas. Acaso consistirá en que soy muy ambiciosa, pero es lo cierto que nada de cuanto hice me satisface en lo más mínimo y por eso, después de haber ensayado algunos nuevos trabajos de los cuales quedé muy descontenta, he roto cuanto hice y no volví a coger la pluma. Manolo me riñe algunas veces, pero nada mejor que una conoce hasta donde puede alcanzar. Y como no tengo demasiada paciencia para luchar me abandono, convencida de que poco se pierde. V. sí que debía dedicarse formalmente a hacer algo original, pues aunque mi pobre juicio de nada vale, sin que pretenda devolverle a V. una galantería, le diré, como lo he dicho siempre, que sus versos son los que me hacen sentir más de cuantos en Galicia se escriben. Aun cuando por mero descuido sea V. algunas veces desaliñado, sus versos siempre son versos, y versos de ese género que no puede menos de impresionar, porque encierra ese sentimiento escogido que vibra en el corazón y que solo se encuentra el que ha nacido verdaderamente poeta. Por esto, me atreveré a aconsejarle que, permitiéndoselo su salud, mejor que traducir hiciese cosas originales. En mi opinión, el traducir en verso es un trabajo demasiado penoso y demasiado ingrato; todos, por lo general, se admiran del genio del autor, y jamás del traductor. Es, en fin, un trabajo de abnegación, y cuando se tiene genio pienso que no se debe desperdiciar el vigor de su inteligencia en un trabajo ajeno.
Cuando sea V. viejo, ya es otra cosa, pero en tanto tenga V. fuego en el corazón trabaje V. para alcanzar gloria, y demostrar a las gentes que esta pobre tierra que se llama Galicia también tiene poetas, pues por lo de ahora debemos confesar que, respecto a ese punto, nos encontramos flojos.
Manolo se halla en Madrid, desde noviembre, y vive para lo que a V. se le ofrezca, [en] Calle del Gato, nº 4 cuarto 2º. Hoy me escribe que piensa venirse en todo este mes, pero como las cosas de Madrid son cosas de Corte, no sé si en realidad podrá cumplir lo que promete. El ofrecimiento que V. le hace con tanta franqueza, y por el cual le doy las más sinceras gracias, pienso que ha de ser muy de su agrado, y yo estaría muy lejos de oponerme a una cosa que así le complace a él, como a un amigo como V. Quede, pues, sentado que por mi parte no habrá el menor inconveniente en que VV. pasen juntos parte del verano, siendo por el contrario una gran satisfacción para mí el que V. le honre de tal modo con su aprecio. Le he dado parte del recibo de su carta y de sus apuntes: hoy le escribiré las señas con que se ha de dirigir a V. y pienso que pronto sabrá V. de él directamente.
Nada más le digo, sino que me alegraré progrese en su salud, y que eche lejos de sí toda aprensión. Con el buen método de vida que ha emprendido pronto le veremos en buen camino, y en ello sentirá una verdadera satisfacción, la que le estima con la mayor sinceridad, afectísima amiga,
Q. B. S. M.
Rosalía Castro de Murguía
Santiago. Abril 6 de 1864


1868-06-23
Carta de Rosalía a Posada. 1868
Ver [Carta manuscrita parcialmente procedente de transcrición]

Transcripción da Carta de Rosalía a Posada. 1868 en 23/06/1868

Sñr. D. José María Posada.

Muy señor mío y de mi mayor aprecio: a su debido tiempo he recibido el tomito de sus poesías, que V. ha tenido la bondad de enviarme, así como su atenta carta, y si no he contestado más antes, como era mi deber, fue porque me lo han impedido circunstancias bastante desagradables entre las cuales, aparte de otros disgustos, se cuenta la falta de salud, y la reciente muerte de dos tíos, a quienes, uno tras de otro, se ha servido llevar el Señor. Además, quería antes de escribirle, leer a mi gusto sus bellas poesías, las cuales, en efecto, me han servido de grato recreo en las varias [horas de tristeza y mal humor por que he pasado. No le adulo, pues, al decirle que me he alegrado infinito de conocerlas, primero por ser fruto de un ingenio de mi país, y segundo, porque ha sabido V. escoger un género dulce y grato al ánimo, que hará que sus poesías agraden siempre, sean cualesquiera las circunstancias de la vida en que se lean. Me gustan, sobre todo, las que llevan por título El corazón, El valle, Entierro de un ángel, La desconfianza (soneto), Mi patria, Un mensajero misterioso (soneto), Ciprés y rosas, y algunas otras, que ahora no puedo recordar. En fin: su librito de V. es un ramillete que todo buen gallego debe apreciar en sumo grado, como se merece, y que yo tengo en gran valía. Le doy, pues, por él, las más expresivas gracias, y no dude de que lo conservaré como una prenda digna de ser preferentemente guardada.
Supongo que no se habrá V. contentado con haber escrito tan parcamente, aun cuando, como dice el adagio, vale más poco y bueno que mucho y malo. No obstante yo espero que algo más he de poder leer de V. y me atrevo a pedirle que cualquier cosa que haya publicado o llegue a publicar me la envíe tan pronto pueda, y dispense la franqueza.
Mucho me alegrará que los disgustos, que según nos decía en su primera carta le agobiaban, hayan desaparecido, y que goce como merece, al lado de su familia, esa paz por que todos suspiramos, y que por desgracia tan difícilmente se encuentra.
Concluyo volviendo a rogarle me dispense el que haya tardado] tanto en escribirle y con mil afectos de Murguía se repite su amiga y servidora
q. b. s. m.
Rosalía Castro de Murguía
Santiago - 23 de junio - 1868


1881-07-10
Carta de Rosalía a Pondal. 1887
Ver [Carta manuscrita con firma autógrafa]

Transcripción da Carta de Rosalía a Pondal. 1887 en 10/07/1881

Sr. D. Eduardo Pondal

Mi apreciable y distinguido amigo: He tenido el gusto de poder recibir su atenta carta y me apresuro a decirle son en mi poder los 400 rs. que V. ha tenido a bien entregarle para mí a don Felipe Núñez.
Doile a V. un millón de gracias por las molestias que en nuestro obsequio se toma, y le suplico nos dispense el que le obliguemos, impulsados por la necesidad, a ocuparse de la venta de una mercancía que, como V. dice muy bien, tan poca salida tiene en nuestras plazas, aunque es posible que por esta vez consista la escasez de compradores en lo flojo del género.
Mucho le agradezco, asimismo, las benévolas frases con que procura alentarme, pero, creyéndolas inspiradas por su generosidad y la buena amistad que nos profesa, no pueden hacerme esperar en la inmortalidad, que nunca le estuvo reservada a las medianías en cuyo número me encuentro. Trabajo, pues, amigo Pondal, porque las circunstancias me obligan a ello, y al trabajar lo hago como puedo y sé, en aquello que siento y es más grato a mi corazón, el enaltecimiento de nuestra amada Galicia.
Y a propósito de esto, ¿cuándo saldrá a la luz el poema que tiene V. anunciado? Yo lo espero con ansia hace tiempo y lo mismo les pasa a todos los amantes de la verdadera poesía y que desean refrescar el entendimiento con algo selecto y delicado. V., que es de los verdaderos elegidos, es el que no debe dormirse ni un día; no nos haga, pues, esperar mucho la publicación de su obra, que supongo, a juzgar por su índole y el amor con que V. parece tratarla, ha de superar todavía en mérito a las que todos conocemos.
Sin más, con afectuosos recuerdos de Alejandra, tengo la satisfacción de repetirme su admiradora y afectísima amiga
q.s.m.b.
Rosalía Castro de Murguía.
Lestrove, 10 de julio – 1881


1881-07-25
Carta de Rosalía a Murguía. 1881
Ver [Carta manuscrita con firma autógrafa]

Transcripción da Carta de Rosalía a Murguía. 1881 en 25/07/1881

Lestrove, 25 de julio de 1881
Mi querido Manolo: te he escrito ayer, pero vuelvo a hacerlo hoy deprisa para decirte únicamente que me extraña que insistas todavía en que escriba un nuevo tomo de versos en dialecto gallego. No siendo porque lo apurado de las circunstancias me obligan imperiosamente a ello, dado caso que el editor aceptase las condiciones que te dije, ni por tres, ni por seis, ni por nueve mil reales volveré a escribir nada en nuestro dialecto, ni acaso tampoco a ocuparme de nada que a nuestro país concierna. Con lo cual él no perderá nada, pero yo perderé mucho menos todavía.
Se atreven a decir que es fuerza que me rehabilite ante Galicia. ¿Rehabilitarme de qué? ¿De haber hecho todo lo que en mí cupo por su engrandecimiento?
El país sí que es el que tiene que rehabilitarse para con los escritores, a quienes, aun cuando no sea más que por la buena fe y entusiasmo con que por él han trabajado, les debe una estimación y respeto que no saben darles y que guardan para lo que no quiero ahora mentar. ¿Qué algarada ha sido ésa que en contra mía han levantado, cuando es notorio el amor que a mi tierra profeso? Aun dado el caso (que niego) de que yo hubiese realmente pecado por lo que toca al artículo en cuestión, ¿era aquello suficiente para arrojar un sambenito sobre la reputación literaria grande o pequeña de cualquier escritor que hubiese dado siempre probadas muestras de amor patrio, como creo yo haberlas dado? No; esto puede decirse sencillamente mala fe, o falta absoluta no solo de consideración y gratitud, sino también de criterio. Pues bien: el país que así trata a los suyos no merece que aquellos que tales ofensas reciben vuelvan a herir la susceptibilidad de sus compatriotas con sus escritos malos o buenos. Y en tanto, ya que tan dañada intención han encontrado en lo que narré, para dar a conocer (y no para alabarla ni censurarla) una costumbre antiquísima, y de la cual aún quedaba algún resto en nuestro país, pueden consolarse leyendo la estadística (que no tiene amor propio ni entrañas) y en la cual hallarán datos científicos respecto de la moralidad de nuestra tierra, por lo que toca a cierta cuestión que han sacado a relucir ciertos periódicos escandalizados con mi artículo. Si así arremetiesen contra la estadística sería mejor, a ver si así lograban borrar lo que es peor mil veces que lo que en mí han censurado tan bravamente.
Hazle, pues, presente al editor que, pese a la mala opinión de que al presente gozo, ha tenido a bien acordarse de mí, lo cual le agradezco, mi resolución de no volver a coger la pluma para nada que pertenezca a este país, ni menos escribir en gallego, [de] una vez que a él no le conviene aceptar las condiciones que le he propuesto. No quiero volver a escandalizar a mis paisanos.
Los niños quedan buenos y ennegreciéndose cada vez más al sol; bueno es que parece que ha aplacado un poco sus ardores insoportables de esos días atrás. Nada sé de lo que pasa por Santiago, ni un periódico logro ver de allá. Lo que sí recibo diariamente es El Noroeste de La Coruña, que tienen la atención de mandarme en lugar de El Clamor. Respecto de El Imparcial, lo recibo un día sí y dos no. Variaciones de Correos.
Me llaman a comer. Recibe cariños de todos y tú sabes te quiere tu mujer.
Rosalía


1884-02-04
Carta de Rosalía a Ínsua. 1884
Ver [Carta transcrita]

Transcripción da Carta de Rosalía a Ínsua. 1884 en 04/02/1884

Señor don Waldo A. Insúa - Habana.

Muy señor mío y de mi consideración: Son tan escasos los números de El Eco que llegan a nuestro poder que la primera noticia que tuve de lo que se pensaba hacer en mi obsequio en La Habana fue por medio de mi antiguo amigo, señor don Ángel Baltar, alcalde de esta población, cuando se presentó en nombre del Centro Gallego a pedirme permiso para dar una función dramática en mi beneficio. Juzgue usted, por tanto, de mi sorpresa.
Nada sabía de que hubiese usted publicado artículo alguno en mi favor -que a haberlo leído ya hubiera yo escrito a usted dándole gracias-; nada de lo que, merced a su iniciativa, se pensaba hacer en mi obsequio; nada, en fin, de que fuese deudora a mis paisanos en general y a usted en particular de la espontánea muestra de cariño y estimación que tan inmerecidamente acaban de otorgarme. La soledad en que vivimos no permitió tampoco que nadie me hablase de su artículo, cosa que siento en el alma, pues temo que haya juzgado mal de mi silencio; hoy mismo no puedo referirme a dicho trabajo más que por lo que se desprende de los últimos números recibidos. Mas no por eso, sean los que quieran los términos en que se haya expresado, que yo bien sé habrán sido siempre superiores a mis merecimientos, dejo de quedarle, y de todo corazón, perpetuamente agradecida.
Adjunto va, para que me haga el obsequio de publicarla en su revista, la carta de gracias a mis paisanos. Bien siento que las palabras sean en ocasiones tan impotentes para decir lo que uno siente que no permitan expresar con toda la verdad que desearía y era necesario los sentimientos que experimento; mas han de perdonármelo todo mientras llegue aquel día y ocasión oportuna en que me sea dado probar a todos ustedes cuán lealmente agradezco y cuán profundamente queda grabada en mi alma el hecho y la consideración que con él me han demostrado, tomando una parte tan directa y tan espontánea en las contrariedades que experimento.
Supongo que por este correo nuestro amigo don Alejandro Chao remitirá a la Propaganda los primeros ejemplares de mi nuevo libro de versos En las orillas del Sar, que según telegrama del impresor está ya listo para ponerse a la venta. Si antes de salir el correo recibiese alguno, tendría sumo gusto en remitirle el que le he de dedicar, como una muestra de distinción y agradecimiento. Temo, sin embargo, que no llegue a tiempo y que, por tanto, no me sea posible mandarlo hasta el próximo inmediato correo.
Mi esposo, que acaba de llegar de Madrid y se halla sumamente ocupado, piensa escribirle muy pronto: mientras no lo hace da a usted infinitas gracias por todo y se le ofrece para cuanto lo considere útil. Me encarga asimismo ruegue a usted que, si no le fuese muy molesto, se sirviese enviarle el número en que se publicó el primer capítulo de la biografía de Serafín Avendaño, pues no lo recibió, ni tampoco el ejemplar de La Nación Española, de Buenos Aires. También había de agradecerle, ya que no el número de El Eco en que se publicó un artículo y romances de Silvana, que le remitió hace tiempo, una copia al menos de dicho trabajo y romances.
Creo será más que excusado añadir aquí que aprovecho gustosa la ocasión que se me presenta de hacer a usted patente toda la estimación que me merece y le profeso, no sólo por el acto que respecto a mí acaba de llevar a cabo, sino como al defensor de nuestra patria Galicia. Sea o no necesario, siempre será un hecho que ahora y en toda ocasión puede contar con la inútil pero sincera amistad de su siempre afectísima y segura servidora q. b. s. m.,
Rosalía Castro de Murguía
S/c., Padrón, 4 de febrero de 1884


1936-00-00
Carta de Martínez López a Paz Andrade. 1936
Ver [Carta manuscrita co membrete:]

Transcripción da Carta de Martínez López a Paz Andrade. 1936 en 00/00/1936

Santiago [1936]


Meu amigo Valentín:

Rescebín a tua. Pareceme moi ben que te ocupes de duas das persoas mais siñificativas do noso dazanove grande e sin estudar ainda. Tuvestes sorte en dirixirte a min en precura de datos pois e probable que che poda facilitar datos que eu soio poseo. Pol-o depronto ahi che van de Faraldo o que atopei no meu arquiviño caseiro. O expediente e firma e... todo esta inédito (podese decir asi pois os artigos periodísticos...). Pero ó que me referia denantes era ó periodico (descúbrete) El Porvenir do que son o único poseedor, que llo teño prestado a D. Salvador e que tan pronto como veña este de Madride (o sábado ou domingo) che mandarei, sempre que me des a tua mais valorada palabra de honor de que mo coidaras (os nos que se publicaron teñoos todos) como si fora eu mesmo ou ainda millor. De Aguirre teño tamén Corona funebre a Aurelio Aguirre feita pol-os poetas e escritores da epoca –Rosalía, Pondal, etc- que da moitos datos da vida de il... Dime si a tes, e si non mándocha. Teño tamén (e me parez que duplicadas) a sua coleccion de poesías (faltan un ou dous pliegos).
De Faraldo e Aguirre fala bastante Murguía nós Precursores, Bibl. Gallega da Cruña de M. Salazar, T. I (si non o tes mándocho eu que o teño). Tettamanci en Hª de la Revolución Gallega de 1846, e Carré nunha das suas obras (non me acordo agora cal é) de Literatura Gallega (Me parece que a hai no C. Mercantil de Vigo).
De Aguirre hai un artigo publicado na Ilustración Gallega y Asturiana (tes esta obra completa na redacción do P. Gallego no despacho de Angulo na librería abaixo, en rustica e postos verdes de papel) e outro que me parece unha tonteria pero que tes que mirar por si acaso na [ilexible] de N. Correal.
De Faraldo, debes escribir a Betanzos ao cura que che mande a p. de nascimento e che poña en comunicación cos descendentes (constame que os hai e un deles e o autor do artigo do Compostelano) que che pode dar moitos datos. Si atopo algo mais xa cho direi pero coido que como o teu traballo mais ben que un traballo erudito será unha visión do noso dazanove a traves de Faraldo, Aguirre e Añón pode ser que te abonde co istes datos.
Non che convirian datos do ambente cultural e político de Galicia nos anos de estes homes? Podes facer unha cousa bonita, bonita, de estampa integral da Galicia de aqueles anos. Si esto fas eu che podo proporcionar moitos datos por ser unha das miñas chifladuras o periodismo e a cultura do XIX.
Boeno, abonda. Xa me estou entusiasmando demais. Miña fonda e cordial embora pol-a tua conferencia en Madrid. Pareceume xunta coa de Otero (non sei se a deu pero sei de que vai falar) as cousas cousas serias, os unicas cousas finas de esa serie de conversas. Si escribes a Fernando dille... o que queiras pois non quero cair na cursilería de encargarte abrazos, recordos, etc.
O que si che ei de agradecer e que si podes te enteres de si certo desconto que das permanencias se nos facia todol-os meses para o Bibliotecario se reintegraron os catedraticos e si ese e o caso que fagan o favor de mandarme o meu. Esto pregoche o fagas con toda a diplomacia diplomática de un embaixador italiano.
Non estou ainda en Boiro senon en Santiago e ainda estarei bastante tempo.
Espero as tuas novas

Ramón


Fte. De San Miguel, nº 1-2º, ou mais seguro

Seminario de Estudos Galegos


1948-12-13
Carta de Otero Espasandín a Seoane. 1948
Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa]

Transcripción da Carta de Otero Espasandín a Seoane. 1948 en 13/12/1948


Waynesburg, Pa
13 diciembre, 1948

Querido Luis:

Si me juzgas por algunas de mis cartas anteriores al pie de la letra, no dejarás de encontrar razones para reprocharme. Por ejemplo, te he dicho que procuraría enterarme de algunas señas a las que debía enviar un ejemplar de tu monografía. Ahora por una de esas venas de españolismo que nos dan a los españoles y que no sé si tenemos derecho a reprochar en muchos casos, resulta que acabo de obtener algunos datos que te envío con mucho gusto y con el remordimiento de no haberlo hecho antes. Art Museum, Boston, Mass. –Museum of Modern Art, W. 53 St. New York City, N. Y., Art Institute of Chicago, Michigan & Adams Streets, Chicago, Ill. –Revista Artnews, 136 E. 57 St. New York 22, N. Y. –Philadelphia Art Museum, Philadelphia, Pa. –The Brooklyn Museum, New York City, N. Y. –The Museum of Art, San Francisco, Cal. –The Whitney Museum of Art, New York City. Esto es lo que ahora sé: más adelante talvez pueda enviarte más.
Ayer, sábado 12 de diciembre, recibimos tu carta del seis del mismo mes. Nos ha causado una gran alegría por todo lo que en ella decís, y particularmente te agradezco los elogios que me dedicas como escritor. Son tan calurosos, sinceros y extremados que me considero en la obligación de corresponder a ellos escribiendo ese libro de que me hablas. Desde hace más de un año me viene rondando la idea de acometer la tarea, pero si bien soy de tu parecer con respecto a Dieste, a quién un afán de perfección inhibe en detrimento de los lectores y de la Historia de la Literatura, mi caso es diferente. Una obra mía, donde no hay como en los demás libros un campo de saber más o menos organizado que me dé la pauta, requiere una cierta elaboración formal, si no ha de naufragar en un amasijo de recuerdos y anécdotas. Acaso rebase tus ilusiones en cuanto al aliento de la empresa y escriba una especie de biografía novelada cuyo primer volumen sea lo que tú anhelas: la vida global de mi aldea tal como yo la he vivido: con cohetes, gaitas, sequías, inundaciones, nieves, faenas de mil clases, nidos, escuela, iglesia, campaneros, tipos sobresalientes, el río, el monte, los juegos de la estornela, de la porca, etcétera. Otro tomo sería mi vida de estudiante en Santiago y en Madrid; otro estaría dedicado a Ribeira, con recuerdos de Dieste, Valle Inclán, Caraminas, Mosteiro, Val, Maside, Manuel Antonio, con todo aquel mar salvaje, aquellas playas, aquel Barbanza, aquellos pinos, dólmenes, mámoas, nataciones, gaviotas... Otro tomo comprendería mis peregrinaciones por el norte de África, por España durante las misiones y la guerra, por Francia, Inglaterra hasta llegar a la Argentina, que bien merece tomo aparte... Ya ves, si pienso en todo esto de que me hablas. No me lleva a escribir otra cosa que ofrecer una faceta del mundo que me ha tocado vivir que ningún otro puede hacer por mí. Ofrecer la suya mejor que yo, pero no lo que he sentido y vivido con una vehemencia que muy pocos sospechan simplemente porque, como acaso sepas, no soy muy dado a la confidencia. Justamente esto es lo que me preocupa un poco. Tendré que apelar a un recurso novelesco para hablar de mis reacciones ante el mundo como si fueran ajenas a fin de vencer un tanto esta reserva que siempre he tenido, incluso con los mejores amigos y con los familiares. Quién sabe si no inventaré un pintor que me describa, una especie de Luis Seoane que, desesperado de ver que un hipotético amigo se niega a contar su vida, se arriesga a narrarla por su cuenta y riesgo. ¡Hermosa trastada, eh! Claro está, una biografía así daría pie a trazar una hermosa galería de tipos, tales como Souto, Colmeiro, los Dieste, tú, Maside, Manuel Antonio y muchos otros que tú conoces y no conoces. Toda esa generación trágica que ahora lucha por salvarse de esta gran hecatombe que se desencadenó con la guerra de España sería en buena medida el protagonista de esta obra un tanto ambiciosa, demasiado ambiciosa para quien jamás abrigó ambiciones de escritor, ¿no crees? Pero una de las cosas que ha dejado huellas más hondas en mi alma ha sido la amistad, esa amistad sentida tan sin cálculos como se siente el paisaje, el mar, el arte, un cielo fugaz, el canto de un ruiseñor o de uno de aquellos mirlos de los aledaños de nuestras aldeas. Esta amistado estos vínculos amistosos con mil gentes en mil lugares, aún sin proponérmelo, ocuparía sin duda los alveolos más íntimos de cualquier intento de esta naturaleza y acaso fuese el móvil decisivo de la empresa misma... Ya veremos.
Estoy leyendo cosas y estudiando en relación con mi nueva tarea; sobre todo reviso los clásicos y no me falta ocasión de revalorar autores y de condenar a perpetuo desdén otros. Por ejemplo, acabo de releer las Confesiones de un pequeño filósofo, de Azorín, y me ha producido un gozo singularísimo. Hay autores que hay que leerlos un poco al margen de la pelea brutal en que estamos envueltos, dejando de lado este tono polémico que nos encrespa y las palabras fuertes que suscita. Azorín es uno. Con todas sus chocheces, con sus manías seniles, con sus resentimientos, sus pifias y otras cosas, no puede negarse que ha alcanzado finuras de sensibilidad no superadas a mi juicio por nadie desde Garcilaso acá. Por otra parte, no ha de olvidarse la sagacidad con que ha sabido valorar lo mejor de nuestra literatura, sin excluir a Rosalía, otra antena poética cuya cima penetra hondo en las regiones quietas y serenas de las almas escogidas. (Bueno, esto es un poco cursi). La Biblioteca del Colegio acaba de adquirir la colección de Clásicos Castellanos por mi consejo y mediación. Ciento diecisiete volúmenes por menos de cien dólares y con una comisión de casi un quince por cien para nuestro amigo común Trelles, que buena falta le hace. El colegio necesita libros de esta calidad para su prestigio, sobre todo ahora que celebra su centenario; pero a mí me van a ser más útiles aún. De los libros impresos en Buenos Aires no te puedes fiar. Justamente uno de estos días acaba de pasarme uno de esos incidentes de que ya me había olvidado, y es el siguiente: Estaba leyendo un trozo de la estupenda Antología de prosistas españoles de M. Pidal en la edición Austral, cuando de pronto noto que estoy en el aire. Examino el libro con el natural desconcierto pensando que sería cosa de unas líneas trastocadas, cuando advierto que falta un pliego íntegro y en su lugar hay otro repetido. Y esto se lo hacen a M. P. con toda desfachatez. ¡Qué no harán con Perico el de los Palotes! Me produjo una rabia atroz, tanto más cuando que carezco de una edición como Dios manda.
Bueno; la Navidad y Año Nuevo están en puertas. No hacemos más que explorar el horizonte de los recuerdos y localizar a los amigos. Vivimos los tres en un estado de tensión emotiva, mezcla extraña de alegría y dolor. Sobre todo nos sacan el sueño los amigos de Buenos Aires, sin frío, sin pinos nevados, sin horizonte claro, sudando indignación, retórica, hastío... Ni siquiera nos atrevemos a aconsejarles paciencia, y una sensación de fracaso o de impotencia nos abochorna. Sin embargo, no nos cabe la menor duda de que las cosas cambiarán pronto ante la fuerza de los hechos, algunos demasiado fuertes para olvidarlos. Alicia, Cuqui y yo os deseamos a los dos unas fiestas animosas, realmente alegres y esperanzadas en compañía de vuestros familiares y amigos. Piensa que, pese a todos los pesares, estás haciendo tu obra y te estás haciendo a ti mismo como artista, como escritor y en general como hombre, mientras un vacío moral y una sensación de fracaso reinan por doquier. Las cartas que nos llegan de Francia, de Inglaterra, de España y de otros puntos no dejan de convencernos de cuan afortunados hemos sido cuantos presenciamos la hecatombe pasada (y presente) desde el lado de acá. Nosotros mismos aquí, donde nada fundamental nos falta, sentimos nuestras nostalgias. Hoy mismo Alicia, (que está aquí a mi lado mientras escribo, estudiando sus cosas) me decía cuanto echa de menos esos contados amigos de Buenos Aires donde uno se explayaba a sus anchas, dejando volar corazón y cabeza atolondradamente sin temor de ser incomprendido simplemente porque un mundo común nos ligaba y unas esperanzas comunes nos sostenían. Aquí no se encuentra esta comprensión sencillamente porque nuestro mundo es un enigma para todos. Aun con el mejor deseo de entender, no pueden por carecer de ese terrible Himalaya de gozos, sobresaltos, dudas, ansias, sueños, fatigas, fracasos... Creo que Alicia comprende esto todavía mejor que yo por más generosa, más idealista, más sensible al contorno moral y con un instinto mucho más sagaz para valorar las gentes. Hay personas que se sostienen en gran medida, en medida preponderante con la cabeza, y creo que yo pertenezco a esta clase; hay otras, por el contrario, que se sostienen en la vida por cables afectivos, por el corazón. Y a este grupo pertenece Alicia, perteneces tú, Luis, y muchas otras personas entre nuestros conocidos. Para estas personas, Estados Unidos es un riesgo, hay que reconocerlo. Y si también lo es Buenos Aires o España, siempre hay una fuerte representación del mismo polo. Una de aquellas reuniones un tanto improvisadas en mi casa o en la tuya en que estábamos mano a mano unas cuatro o cinco personas durante cinco o seis horas es algo que no olvidaremos nunca, y menos Alicia, pese a todos los Clubs, donde por otra parte, la quieren y admiran y hasta envidian, y con mucha razón. ¿Comprendéis lo que son para nosotros vuestras cartas y lo que sería con mayor razón el teneros aquí?
Bueno: ¿Hablaste con Ayala? Perdóname que insista; ya te dije que estoy en una situación violenta con esta profesora, pues tuve la mala ocurrencia de aconsejarle que escribiese el artículo. Creo que Paco lo comprenderá bien, si tiene, como no dudo, instinto de escritoras nóveles. No tengo nada que reprocharle, pues es un amigo a quien estimo como sabes. Pero quisiera verme libre del asunto de una vez.
Dime las señas de Melella, que las perdí o cambió de casa. Le escribí una carta creo que a French, y no creo que la haya recibido. No te olvides llevado de tu entusiasmo por mis dotes de escritor. ¿Llegan libros de Galicia? ¿Hay por ahí la Gramática de Saco y Arce? ¿Y el Valladares? ¿Qué hace el Centro Gallego? ¿Y Castelao? ¿Y Prada y demás amigos? ¿Y Mariano Gómez? ¿Y Cuadrado? Dile que espero su libro. ¿Cómo va Nova? Dile a Perrota que aquí gustaron mucho Mar Dulce, la Cantata, y otros libros impresos por ellos. Ahora estoy exponiendo, en complicidad con la Bibliotecaria, varios libros ilustrados sobre la naturaleza. A continuación, haré una exposición de tus libros si me dejan como espero la vitrina. Habrá que ocultar ciertos desnudos por tratarse de una [manuscrito na marxe esquerda:] ciudad y hasta de un país no muy fogueado en estas cosas. Muchos abrazos, Luis y Maruja, de los tres y nuestros cariñosos saludos para vuestros padres.

Otero

[Manuscrito na marxe esquerda da primeira folla por Alicia:] Ardemos en curiosidad por saber cuando os vais, a que parte de Francia, que planes tenéis, cuando venís a vernos... no nos contáis las cosas a la mitad. Felices Pascuas a todos de

Alicia


1951-07-16
Carta de Fernández del Riego a Seoane. 1951
Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa]

Transcripción da Carta de Fernández del Riego a Seoane. 1951 en 16/07/1951

Vigo 16-jul. 1951
Sr. D. Luís Seoane
Buenos Aires


Mi querido amigo:

Ahora mismo acabo de recibir tu carta y me apresuro a contestarla sin perder más tiempo. Antes de nada, te ruego encarecidamente que no des mayor importancia a lo que te dije en la mía anterior. Bien sabes que jamás se me ocurriría poner en duda tu bien probada amistad. Cuanto te indiqué obedecía, precisamente, a ese vínculo de relación amistosa que nos une desde siempre. Un azar puso en mi conocimiento frases absurdas que ese bobo te atribuía a tí. Como comprenderás, nunca pude creerlas. Pero creía un deber ponerte en antecedentes, para que no te confíes demasiado a ese chico. Tengo la seguridad de que lo que pretendía era significar su importancia ante un reducido grupo de amigos, y para ello nada mejor que transcribir supuestas confidencias que le habías hecho. La cosa no tendría mayor transcendencia, si no fuese que al escribir así alegremente, puede comprometer tu nombre y el de otros, sin ninguna necesidad. Como te imaginarás, no puedo ser más explícito. En cualquier ocasión te contaré lo sucedido con más detalle. Lo importante es que, con la inconsciencia que le caracteriza, ese muchacho deje de escribir parvadas. Y ya te digo, no vuelvas a preocuparte de la cosa, porque no merece la pena.

Supongo que a estas horas ya habréis logrado retirar de la aduana los cuadros de la Exposición. A pesar de las dificultades en los trámites, nunca serán tantas como las que nosotros hemos sorteado. Tienes razón que te sobra, en lo referente a las dimensiones de algunos lienzos. Eso mismo se lo indiqué yo a Díaz Pardo. Pero no puedes imaginarte la de susceptibilidades y tonterías que demostraron los expositores; y ya no era cuestión de agravarlas. Por Laxeiro podrás enterarte de la cantidad de tiras y aflojas que hubo que hacer, y de las rabietas que yo sufrí. A mí, en último extremo, quienes me interesaban principalmente eran Maside y Laxeiro, pero al final, los dos redujeron el número de obras a exponer. Por lo que respecta a tu opinión sobre lo que debe ser la pintura gallega, excuso de decirte que es exactamente la que yo sostengo.

Recojo lo que me dices de Moisés da Presa. Tendré en cuenta tu consejo y por mi parte puedo asegurarte que lo atenderé íntegramente. De manera que no te preocupes sobre el particular. Lo que lamento de verdad es lo de Puente. Nosotros vivíamos en perfecto desconocimiento de lo que cuentas. No puedo comprender como, entonces, hay algunas personas que me parecen sensatas, y que hablan de su mecenazgo. En fin, por lo pronto, es importante que me hayas informado sobre él.

En cuanto a la labor cultural que tú realizas, puedes tener la absoluta certeza de que aquí nadie la desconoce, y que todo el mundo la valora en sus verdaderos términos. De mí no hace falta que te diga nada, porque aunque tú no me lo indicases, he visto siempre tu mano en todas las empresas de altura intelectual que ahí se realizan. Yo no puedo engañarme en este respecto, porque conozco a la gente.

Supongo que habrás recibido el ejemplar de Historia de la Literatura Gallega. Como verás, he cambiado varias partes del texto original y tuve que traducir éste. Creo que en la época contemporánea incluyo un número bastante abundante de literatos. Ya me dirás tu opinión.
Estoy deseando recibir los libros que me anuncias. Estamos terminando de preparar el original del segundo Cuaderno para enviarlo a la censura. Falta sólo el ensayo de Maside, que está terminando. Cuando lo leas, te sorprenderá por el interés y originalidad del tema.
Desde luego está a tu entera disposición el libro Precursores e Novos. Lo que me temo es que no cuente con valor literario suficiente para ser editado. De todos modos, si después de leerlo, crees que vale para publicar, con muchísimo gusto te autorizo para hacerlo.
Y ahora, una cosa. Para el concurso de Curros envié un trabajo. A fin de no violentar a nadie, lo remití desde Pontevedra por medio de un sobrino mío. De ese modo, el jurado calificador no sabrá quien es el autor. Te ruego que esta noticia la tomes como confidencia, pues ni aquí, ni ahí, sabe nadie una palabra. Quiero que el Jurado valore la obra por lo que es, y no por quien la haya escrito. De ese modo, si no se hace acreedora al premio, no debe llevarlo.

Mañana comeremos con Calzado, Valentín y yo, para tratar de los actos en honor de Curros, la Pardo Bazán, Rosalía y Perfecto Feijóo. No sé si será posible la intervención en el sentido que el Centro quiere. Tú de esto no digas nada hasta ver como se desarrollan las cosas. Como observarías por el artículo que te envié en la carta pasada, el panorama ofrece sus dificultades, sobre todo en lo que respecta a mí.

Estoy verdaderamente interesado en saber como marcha lo de la Exposición. Aquí existe una gran expectación y convenía que me mandases recortes de la crítica de esa, para reproducirlos en la prensa de Galicia.

Bueno, nada más por el momento. Saludos muy afectuosos a tu mujer, de la mía para ambos, y para ti el fuerte y cordial abrazo de siempre de


Fdez del Riego


1952-11-22
Carta de Seoane a Fernández del Riego. 1952
Ver [Carta mecanografada con firma autóctona]

Transcripción da Carta de Seoane a Fernández del Riego. 1952 en 22/11/1952


Buenos Aires, 22 de noviembre de 1952

Sr. D. Francisco Fernández Del Riego
Vigo

Querido Del Riego:

Sin noticias tuyas desde mi última carta y sin saber bien el motivo de ese prolongado silencio, te escribo nuevamente hoy, hace unos días lo hice a Maside, para agradecerte por si no habías recibido mi última, Cancioeiro da poesía céltiga y 7 ensayos sobre Rosalía, dos libros que te agradezco mucho y del que destacaba en mi anterior el conjunto magnífico de trabajos sobre Rosalía especialmente para mí los de García Sabell y de De la Vega, así como tu recopilación sobre los juicios críticos que se emitieron sobre ella. Tipográficamente está muy bien y resulta un bello esfuerzo editorial, lo mismo que la Historia de Galicia de Risco, obra con la que no estoy tan de acuerdo a pesar del riguroso método y del sentido de utilidad con que está hecha. Te pedía asimismo que agradecieses a Concha Castroviejo la nota de La Noche y me enviases su dirección, así como la de algunos más, Borobó, García Sabell, Fole, Pimentel, Anxel Xohan, Celestino F. de la Vega, Sevillano y algunos otros que tú me indiques para enviarles Paradojas de la Torre de Marfil y Fardel de eisilado que está a punto de salir hoy o mañana y que te enviaré casi con ésta. Del primero te envié un ejemplar por Vázquez, así como tambien a Valentín, a Maside y a Concha Castroviejo y a algunos más, que supongo en tu poder y me gustaría conocer vuestra opinión. Forma parte de una serie más extensa de la que solo publiqué esos dibujos por dificultades difíciles de explicar. Estos días tambien sale un libro de poemas de Cuadrado que te enviará.
Por mi parte estoy pintando bastante. Trabajo todo lo que puedo. Creo que es el único modo de liberarse de la desesperación y de todas las amarguras que produce el estar lejos de todo aquello que uno quiere entrañablemente. Casi no veo a nadie. A Vázquez lo ví dos o tres veces y hablamos de todos vosotros con la nostalgia con que puedes imaginarte de parte mía. A Laxeiro apenas lo veo. Mañana lo espero en casa. Creo que está pintando. En el Centro Gallego está casi todo paralizado, pues acaban de celebrarse elecciones y tienen que ajustarse las nuevas comisiones. Ya ví por una crónica que me enseñaron de Borobó que el presidente, y el secretario de esa institución se atrevieron a opinar sobre pintura, lo que me pareció extraordinario, pues aquí no serían capaces de hacerlo. Creo que os excedeis en vuestra hospitalidad y creo saber quienes tienen la culpa, en parte, de vuestro exceso, en Buenos Aires.
Los libros de “Galaxia” encuadernados para el Centro Gallego quedan espléndidos y quisiera tener el de Otero Pedrayo referido a América. ¿Por qué no envían aquí esos libros para la venta en el Centro Gallego?
Sé que Colmeiro expuso en Vigo con mucho éxito pero no tengo más noticias que las que una tarde me dió la mujer. Me gustaría que me dijeses tu impresión, así como de las conferencias que se celebraron en el transcurso de dicha exposición.
Bueno, espero que me digas que pudo originar tu silencio de este último tiempo por si algo mío te molestó, de cualquier manera espero escribirte más a menudo y mientras tanto con el saludo de mi mujer para la tuya y para ti, y el mío, recibe el abrazo de tu amigo:

Seoane
[Manuscrito]
Con esta sale Fardel de eisilado para ti y algunos amigos. Escríbeme y dime tu opinión.


1952-11-25
Carta de Fernández del Riego a Seoane. 1952
Ver [Carta manuscrita]

Transcripción da Carta de Fernández del Riego a Seoane. 1952 en 25/11/1952

Vigo 25-nov. 1952
Sr. D. Luís Seoane
Buenos Aires

Mi querido amigo:
¿Qué te ocurre? Me extraña mucho tu prolongado silencio. Es esta la cuarta carta que te escribo sin que haya tenido contestación a ninguna de las anteriores. Recibí, en cambio, el bello libro que me enviaste por Vázquez. Te lo agradezco mucho, y me ha gustado mucho también. Realmente es sorprendente la labor que estás realizando. El día de mañana, cuando se haga el justo recuento de tu ímprobo esfuerzo, podrá apreciarse cuanto te debe la cultura gallega, y todos nosotros. ¿Y cuándo editas el volumen de versos que tenías proyectado? Creo sinceramente que ha de constituir una verdadera revelación en el campo de nuestra lírica.
De por aquí son pocas las noticias que puedo darte. Parece ser que no permitirán que salga más Grial. Procuraremos que no se deje sentir mucho su falta, publicando tomos de ensayos de tipo semejante al dedicado a Rosalía. Yo tuve que cesar en el cargo de Secretario de la Editorial para que ésta no experimentase mayores perjuicios. Pensamos publicar unos Cuadernos de Arte, y queríamos que el ensayo sobre Maside lo hicieses tú. Pero Maside esta temporada está un poco resentido por el asunto del cobro del cuadro que adquirió el Centro, creyendo que hay algo de abandono por mi parte. Tú bien sabes que no. La exposición me ha causado muchos disgustos, a pesar de que yo no hice más que sacrificarme y llevar feos. Nuestro proyecto inicial, sobre el que hablamos cuando pasaste por aquí, era que la exposición se redujese a Maside y a Laxeiro. En todo lo demás no tuve la menor intervención directa, como no desconoces. Sin embargo, estoy siendo el blanco de unos y de otros. De cualquier modo, mejor es no hablar de ello.
Y ahora un nuevo favor: ¿Podrías mandarme la traducción de poesía medieval gallega de Paco Luís Bernárdez? Te lo agradecería. También me urgían cuatro ó cinco ejemplares del libro de Danzas populares más, para cubrir unos compromisos insoslayables. Yo te enviaré de aquí, en correspondencia, las obras que tú desees. No me olvido del 2º tomo del Diccionario de Couceiro. Está terminando de imprimirse, y tan pronto salga, te lo enviaré. Y por cierto, el Centro ha obsequiado a varias personas de aquí con un lote de ejemplares de Emecé y Nova, entre ellos a Valentín. A mí, en cambio, me han olvidado, a pesar de que no tengo esos libros, y deseo poseerlos. ¿Podrías hacer que se rectificase la omisión?
También tengo pendientes de cobro varias cosas en el Centro: colaboraciones, premios, etc., desde hace más de dos años. ¿Se te ocurre alguna fórmula para que yo percibiese ese dinero?
Ya sabrás que el comportamiento del Presidente durante su estancia aquí ha sido muy digno.
Tengo grandes deseos de verte y hablar contigo largamente sobre mil cosas. Quizá quepa dentro de lo posible que vaya a dar una vuelta por esas tierras. No lo sé.
Llevo una temporada agobiado de trabajos y preocupaciones. Total para nada; para vegetar simplemente y dejar que pasen los días en un ambiente depresivo y estéril.
Y nada más. Escribe. Bien sabes con cuanta satisfacción recibo tus noticias.
Se me olvidaba decirte que aquí estuvo María de Villarino con su marido. Dijo una conferencia en Vigo sobre Rosalía, y a última hora tuve que presentarla yo, porque Valentín, intempestivamente, se enfermó el día anterior. Asistió mucho público, y tuvo éxito.
Cariñosos saludos a tu mujer, de la mía para ambos, y para tí un fuerte abrazo de

Fdez del Riego


1952-12-21
Carta de Fernández del Riego a Seoane. 1952
Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa]

Transcripción da Carta de Fernández del Riego a Seoane. 1952 en 21/12/1952

Vigo 21-dic. 1952

Sr. D. Luis Seoane
Buenos Aires

Mi querido amigo:

Acuso recibo de tu carta de 22 de noviembre último. Me ha disgustado enormemente lo que me comunicas de que, desde hace tiempo, no llegó ninguna mía a tu poder. Precisamente, en carta que se cruzó con esta tuya, te manifestaba mi extrañeza porque no obtuviera respuesta a tres o cuatro anteriores. No puedo explicarme a que se debe esta anormalidad.
Me satisface que te haya gustado el tomo de ensayos sobre Rosalía. Estoy de acuerdo contigo en la opinión sobre la Historia de Risco, y lo mismo les pasa [a] otros muchos.
En nota aparte te adjunto las direcciones que me solicitas.
Esa crónica de Borobó, a que aludes, en la que se reflejaban las opiniones pictóricas del Presidente y Secretario, no tiene mayor importancia. Fueron aquéllas, al parecer, producto tímido de una conversación de café. Ya te decía que el primero se ha portado muy bien, a pesar de que las circunstancias y los asedios se conjuraban para que procediese de otro modo. Para compensar esa actitud fué que lo homenajeamos. El segundo personaje, en cambio, era diferente y a mí no me resultó simpático.
Hace varios días que se te ha enviado un ejemplar del libro de Otero Por os vieiros da saudade. Iba a imprimirse una magnífica traducción al gallego de la obra de Heidegger, Esencia de la verdad, con un prólogo especial del filósofo para la edición gallega. La cosa tenía interés, pues aún no había sido traducida al castellano. La versión a nuestro idioma, hecha por Piñeiro y de la Vega, es magnífica. El propio Heidegger la encontró impecable. Pero ahora nos encontramos con que aquí nos denegaron el permiso para editarla. De manera que además de la prohibición de Grial, tenemos ahora ésta. No sabemos si seguirá la racha.
En una de mis anteriores te hablaba de la exposición de Colmeiro. Concurrió a ella la gente de mayor interés intelectual de Vigo y Santiago. La conferencia de García Sabell fué muy buena. Las ventas regulares, pero supusieron bastante remanente después de enjugados los gastos. Colmeiro marchó de nuevo a París, aunque con el propósito de volver.
Recibí tu segunda carta de fecha ocho de las corrientes. Precisamente dos días antes del paso por aquí del Laenec. El barco llegó ayer aquí de madrugada. A las nueve de la mañana fuí al puerto, pero no se pudo entrar hasta las diez y media. Localicé a Aurora Bernárdez y le leí la parte de tu carta en la que me pedías que fuese a saludarla, y a darle disculpas por no haberle entregado las cartas de presentación. Pude estar poco tiempo con ella porque a las once el barco siguió la ruta. No dejaron siquiera que el pasaje desembarcase por eso no me fué posible acompañarla por Vigo, como sería mi deseo. Me pareció una chica muy interesante y simpática. Me ofrecí para todo lo que desease. Quedó en escribirme desde París, y después le enviaré algunas cartas de presentación para intelectuales de Madrid. Si viene a Galicia, como proyecta, excuso de decirte que la acompañaré a Santiago y a algún sitio más, con objeto de hacerle aquí la estancia lo más grata posible.
Me ha llegado tu Fardel de eisilado. Sin ninguna concesión a la amistad, debo decirte que el libro me ha impresionado. Algunos de los poemas son de una tremenda fuerza y vigor. Era realmente insospechada esta faceta tuya. Se trata de una obra que quedará y en la que alienta una enorme sinceridad y emoción. Te felicito de verdad, pues con ello no hago más que reconocer un hecho real de poesía auténtica que tu magnífico libro transmite al lector.
El volumen de Paco Luís Bernárdez, cuyo envío me anuncias, y que tengo interés en conocer, no lo recibí todavía.
Nada más por hoy. Os deseamos una feliz entrada en el nuevo año. Un afectuoso saludo a Maruja, de mi mujer para los dos, y para ti un fuerte abrazo de

Fdez del Riego


1953-00-00
Eduardo Blanco-Amor en América (I)
1953-12-05
Carta de Fernández del Riego a Seoane. 1953
Ver [Carta manuscrita]

Transcripción da Carta de Fernández del Riego a Seoane. 1953 en 05/12/1953

Vigo 5-dic. 1953

Sr. D. Luís Seoane
Buenos Aires
Mi querido amigo:

Supongo en tu poder dos cartas mías. En una te adjuntaba el recorte del artículo de Xohán Ledo, que me habías pedido. Y en la otra, la estampa ampliada, dedicada a tu obra, para el libro Galicia no espello, además de otras rectificaciones para el mismo libro. Con esta tercera carta te acompaño una breve glosa de la pintura de Maside, para incorporar, según tus deseos, al mencionado volumen.
Hace unos días recibí tu bello Libro de Tapas, cariñosamente dedicado. Debo decirte que me entusiasmó, por su originalidad y su gracia. El prólogo es profundamente emotivo, y el poema de Varela, aunque un poco de pie forzado, también me ha gustado. El conjunto de la obra, y su presentación, son impecables. Sobre la marcha hice un comentario, que se publicó en La Noche de ayer. Ahí te va el recorte para que lo leas. Te mando, asimismo esas notitas aparecidas en el Faro y en El Pueblo que, sin duda, te sorprenderán. ¿De dónde salió la peregrina información del nombramiento de Eliseo Alonso como director de Galicia?
Supongo que te habrá escrito García Sabell, como me prometió. Se le ha encargado que te informe del propósito que tiene Galaxia de publicar un cuaderno de arte tuyo. La propuesta ha sido aprobada en consejo. Muy pronto saldrá el de Colmeiro, con prólogo de Bonet-Correa. Después el de Maside, con prólogo de Xohán Ledo y epílogo de Cunqueiro. Luego un estudio sobre arte nuevo, de García Sabell. Seguidamente uno de Eiroa, con prólogo tuyo. A continuación el tuyo, con prólogo de García Sabell. Después el de dibujos de Maside, también con prólogo tuyo. Creo que fue ésto lo que se acordó, aunque Domingo tomó nota de la cosa, y te lo diría con más exactitud.
Mañana te enviaré, por correo ordinario certificado, un ejemplar de La saudade. Se trata de un tomo de ensayos, por el estilo del que dedicamos a Rosalía, con trabajos de Piñeiro, García-Sabell, Tobío, Rof, Elías de Tejada, Alonso Montero, Vidán y mío. Ya me dirás lo que te parece.
Recibí todos los paquetes que me remitieron con las publicaciones del Centro. Están todas estupendamente editadas. Supongo que serán para enviar a la prensa, y repartir entre amigos de aquí. No recibí ninguna instrucción al respecto. Por cierto que me extraña que no me llegue la menor noticia de ahí, desde hace meses. ¿Qué pasa? ¿A qué es debido tu largo silencio?
Anteayer envié mi colaboración mensual para la Revista, y el recorte de un comentario sobre el libro de Otero.
Por aquí no hay nada nuevo que comunicarte. A ver si me contestas a las tres cartas que te he escrito, y me cuentas algo de vuestra vida.
Nada más por hoy. Cariñosos saludos a Maruja, de mi mujer para los dos, y para tí un abrazo muy fuerte de
Fdez del Riego


1954-01-03
Carta de Fernández del Riego a Seoane. 1954
Ver [Carta manuscrita]

Transcripción da Carta de Fernández del Riego a Seoane. 1954 en 03/01/1954

Vigo 3-enero 1954
Sr. D. Luís Seoane
Buenos Aires

Mi querido amigo:
Recibí la tuya del 21, con la hermosa felicitación navideña. En cambio, aún no llegó a mi poder el nº 6 de la Revista. Los suscriptores van recibiendo los cinco primero, enviados por correo ordinario. Dime cual es el importe de la suscripción para ir organizando los cobros.
Tu monografía sólo está pendiente de la portada y de la encuadernación. Espero que hacia mediados del presente mes puedas tenerla en tu poder.
Trataré de conseguir las crónicas de deportes que me solicitas.
Supongo que habrá llegado a tu poder una carta mía del 16, con un recorte de un artículo mío sobre el libro de González Carbalho, y los saludos de Domingo, Piñeiro y mío que habías pedido. El 20 te envié los de Otero y Cabanillas, con un artículo de Fole. Espero que todo llegaría con tiempo. El 22 te remití el artículo de Bouza sobre las máscaras, con 4 fotos. Y hoy te adjunto unas notas sobre C. Calero y D. Jesús Carro, con fotos para ilustrarlas, y un artículo sobre Rosalía, Pondal y Curros con dibujos de los tres poetas. Dime si recibiste todo, así como lo que os enviamos por medio del Sr. Hurtado.
El día 1º se publicaron en La Noche los artículos de Piñeiro y Domingo sobre Lonxe. Este me dijo que te los remitiría por correo aéreo de manera que yo te enviaré otros duplicados por correo ordinario.
Estuve con Laxeiro y hablamos mucho de vosotros. Ayer fuí a Cambados a ver a Plácido. Es una verdadera pena la situación en que se encuentran. No sé lo que podemos hacer para ayudarlos.
Evely me dice que uno de estos días contestará a la cariñosa carta de Maruja.
Y nada más por el momento. Un fuerte abrazo de
Fdez del Riego


1954-01-12
Carta de García Sabell a Seoane. 1954
Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa e membrete:]

Transcripción da Carta de García Sabell a Seoane. 1954 en 12/01/1954

DR. DOMINGO GARCÍA-SABELL/GELMÍREZ, 15/TELÉFONO 1330/SANTIAGO



12-I-1954
Sr. D. Luis Seoane
BUENOS AIRES

Querido Luis:

Fai moito tempo que non tés noticias miñas. Houbo dous motivos de retraso. Un: as cartas d-eiquí non chegaban a Buenos Aires. No principio do meu regreso parece que todas as misivas se perdían. Xa ves. Quedei mal con algunha xente hasta que me decatei da “broma” e puiden acrarar o misterio. Agora parece que as cousas van acougando. Por iso agardei bastante. Non quería escribirche de vagar, extensamente, e que logo tudo se evaporara. (Ista de hoxe vai certificada).
Outro motivo: A chegada do teu Libro de Tapas deixoume deslumbrado. E hai ocasións, irmán entrañabel, en que o exceso de emoción i-o colmado de afeitividade, fai sumamente difícil a comunicazón axeitada mediante carta. O Libro de Tapas foi pra todos os amigos un acontecemento. Pra mín resultou unha fonda conmoción. Dende a adicatoria –que Elena i-eu tanto che agradecemos– xa comencei a tremer. Logo, a obra. O prólogo, que tí me leras ahí, tan nobre e tan evocador, renovóume intres inesquecibels na túa casa, sentado a ouvir as verbas carregadas de lembranzas, n-aquila lus plomiza do ceo bonaerense, a carón dos lenzos honestamente berradores, e sentindo no meu interior –hoxe a vivencia é idéntica– que estaba diante –¡por fin!– do auténtico pintor, do forte, fecundo e orixinal artista galego po-lo que a Terra sempre clamóu e que os fillos, con frivolidade e trampa, sempre lle negaron. O libro levábame ó cadro teu que está, no meu fogar, colgado en sitio de honor. O cadro devolvíame ó libro e, por si esto non abondáse, alí estaban os versos de Varela, versos que turran d-ún, versos que conmoven e limpan a un tempo a sensibilidade de malos e noxentos resabios. (Moito haberá que falar de Varela. Paréceme que tudo está por decir. A min dáme a impresión de un poeta impositivo, un poeta que asedia e hostiga ó leitor e o obriga a entregarse rendidamente, urxentemente, acuciantemente, po-la forza e a intensidade do seu pálpito. Sempre hai unha outa e frenética vibrazón nos poemas d-iste grande lírico. Dende a pirmeira liña xa produce algo así como un arrepío eléitrico. Varela obliga. Sobor da perfeición da forma e o garbo do ritmo ou a riqueza das imáxes –hoxe cáseque as únecas virtudes da poesía contemporánea, po-lo menos da poesía que priva– anda na obra de Varela a enerxía reconcentrada, dura, vital e humán da propia, alucinante personalidade, –hoxe virtude de poucos i–esgrevios artistas–. Ó meu ver, Varela emociona porque domina. Hai un derradeiro segredo varelián que se trasluce nos seus poemas e que é como a inquietude premonitoria que tén o chán antes de racharse n-unha sacudida xeolóxica. Varela tén moito de telúrico, de planetario, velado a propósito, como si temera que, a cada intre, o mundo fora a saltar en anacos. Varela, poeta lúcido i-estelar. Varela, con medo de sí mesmo. Varela, poeta anguriado ante a forza do seu corazón. Por iso, poeta fondamente galego. Non sigo. Sería mester ampliar isto con moita percisión).
Volvamos a tí. Andiven, pois, revolto i-exaltado. Mais eu teimaba escribirche con serenidade. Nada de pegar catro urros delirantes. Non. Eu quería darte unha aperta razonada. Eu quería espresar o meu entendemento da túa obra. E a emoción non-o permitía. O Libro de Tapas tén a culpa. Soio agora escomenzo a acougar un pouco. Soio agora.
I entón, ¿que decir? Nada máis que isto: vou facer, pra coleición de Arte de Galaxia, unha monografía sobor Luis Seoane. E quero que n-ela se amostre, con rigor e frialdade e ouxetividade, o miragre da Pintura galega enxendrada n-ún artista verdadeiro.
Haberá que afincar bén o senso galego da obra de Seoane. Como eiquí, na Galicia, hai vieiros aldeáns que son como ele os pintóu, dende a ausenza e o desvío. Cómo hai petrucios e mozos que pican o cigarro, e rapazas pasmadas, e probes de pedir, e solpores e amañecidas, que son as réplicas dos seus cadros, dos seus cadros feitos pulo a pulo e congoxa a congoxa, na soedade imensa de América, ca lembranza de Terra vista cando home novo e sostida na ialma artista por escuras, misteriosas razóns de sangue e de Raza. Nada de facer con isto –tan sagrado– literatura xemente e tristeira. Non. Ademostrar concretamente, centíficamente, valéndose dos máis avanzados e serios estudos da Psicoloxía das Estructuras e do análisis eisistencial do Arte, a radicalidade galega da pintura de Luis Seoane.
A seguida espricar en que consiste a orixinalidade e as innovacións de tal pintura. En suma, pescudar a esencia da aportación escrusivamente pictórica de Seoane, ou seña, o que fai d-ele un auténtico creador, xa que eisisten unhas formas (eu podo defiñilas longamente), seonescas, únecas e típicas. Eiquí radica a grandeza e o tidóo de groria d-ise arte. Non se trata da fidelidade a unha escola ou do sometemento a un estilo. Trátase da trasposición da realidade esterna n-unhas composiciós que reflexan, sutilmente, a intimidade do autor, siñalando preferenzas e desdéns, marcando predominios e singularidades, nos córes que cantan e nas liñas que ordean. Non importa que Seoane pinte en bermellóns ou en grises ou en azules. O modo de usálos é o que interesa. I ese modo responde a unha afinidade moi marcada po-lo cór no que iste tén, por unha banda, de espresivo, e po-la outra, (isto coido que é esencial en Seoane), po-lo que ten de espricativo. Haberá que subrayar ista nota con gran enerxía. Seoane esprica emotivamente. Tal feito é conmovedor e profundamente celta. Por iso os cadros de Luis Seoane –como a poesía de Rosalía ou a conversa dos nosos labregos– son todos, en cada ún de por sí, puro monólogo plástico, discurso ou poema, no que volumes e distancias, perfiles e contrastes, son outros tantos rexistros da voz poderosa do artista que grita o seu amor ou a súa protesta, o seu desacougo ou a súa nostalxia. A pintura de Luis Seoane é como a obra d-ún neno que denantes foi home i-está a recordar, na súa aitual pureza infantil, a severidade e a honestidade do varón d-outro tempo, do varón entrevisto e cáseque esquecido en unha vida máis soñada que vivida. E tudo isto arremoíñase nos cadros de Seoane con ofrecemento sinxelo e xeneroso. Pintura a de Seoane de entrega cos brazos abertos. Sin argumento, nin retóricas de ningunha crase, n-un falar inspirado, fresco i-espontáneo de cada lenzo, froito lucidío de moitas sabencias e longos, difíceis e recatados estudos.
Velahí tés o senso do meu futuro ensaio. Eiquí queda presentado velozmente, en seco esquema e tén aire cecais un pouco cabalístico ou arbitrario. Pró eu aseguroche que non será d-ise xeito. Obrígame a falar agora así o non facer ista carta un fárrago inacababel. Mais as ideas que me bulen na cabeza e, sobre tudo, o que ten de ser escrito, há levar o arranxo totalmente ceñido, –cáseque de seguro estilo científico-natural– que hoxe os tempos piden pra tratar dos problemas artísticos. E velahí tes o que eu tiña de decirche unha vez dominada a primeira emoción que desencadou o teu espléndido libro.
A monografía –si che parece bén o proyeito e o aprobas– levará algunhas reproduciós dos teus cadros. Por fortuna, eu trouxen as formidables fotos que tí me regalache. Mais algunha debe ir a todo color. ¿Cáles prefires tí? (Tendrás que enviar os clichés como se fixo cas ilustraciós da obra de Daniel. A cousa non urxe pois tudo o de Galaxia vai con bastante retraso. Pró convén que vaias dispoñendo o material).

XXX XXX

Noticias concretas: O Libro de Tapas foi amostrado n-unha cea á que asistiron, entre outros, D. Ramón Otero Pedrayo, Piñeiro, Borobó, Floro Morán (un rapaz moi entendido en Pintura e grande entusiasta ademirador teu), e unha moréa de xente nova. Houbo fonda emoción e brindóuse con entusiasmo por Luis Seoane e a súa obra.
Teño xa feito un artigo prá Nación. Vou revisálo e axiña o enviarei á túa direición. Non-o fixen antes por esceso tremendo de traballo profesional. Prá escribir algunha cousa teño que roubar horas ó sono.
Recibo Imago Mundi. Moi boa. De gran alento. Fixen a suscrición por intermedio de Perfecto López ó que din o encargo cando voltóu pra isa. En canto teña vagar, tentarei facer un pequeno ensaio. Veremos si sale bén.
Recibín o libro de Rafael ca adicatoria. Dalle unha aperta cordial da miña parte. Aínda que non-o conozo persoalmente fai xa moitos anos que o teño entre o meu Parnaso particular e a ele debo moi puras emociós. É un grande e noble poeta.
Por correo aparte mándoche o volúmen de ensaios sobor da Saudade que, por fin, saíu á rúa. (Retraso involuntario). Tamén vai un artigo méu de fin de ano. Eiquí levantóu moitos comentarios, inda que n-ele eu soio me refiro ó extranxeiro, ¿comprendes?
Finalmente, vas as fotos feitas na túa casa.
Non deixes de mandarme as fotografías dos teus murales. Eiquí percísase tudo o teu. E o libro dos poemas de Varela que tí ilustras.
Prometo firmemente escribirche con absoluta regularidade.
Floro Morán pídeme un exemprar do Libro de Tapas. Si o podes enviar, que veña dedicado a iste home, que tanto te quere. Xa dirás a forma de pago. Non andes con remilgos. Tí tes os teus gastos e n-iste caso trátase de xente en posición económica moi boa. Mándalo á miña direición e nome. (Temo que xa non dispoñas de ningún exemprar).
Apertas fortes pra Lorenzo. ¡Que home máis inquietante! Apertas prá Cuadrado. ¡Qué bó rapaz! Todo o meu afecto e o meu agarimo pra Maruja. Pra tí, pra tí non hai verbas nin despedidas. Pra tí isa aperta de irmán que se dá con ledicia e, ó mesmo tempo, con un nudo na garganta.

Domingo

¿Poderías mandarme o Cancionero de Unamuno? Moito se fala eiquí d-ele.


[Escrito a man]

Querida Maruja:

Hace mucho tiempo que no te escribo, pero no creas que por ésto dejo de acordarme de vosotros, pues ha sido para mi una gran satisfacción el haberos conocido y vivir con vosotros los momentos tan agradables que hemos compartido y que ojalá pronto podamos repetirlos, porque ahora me figuro que no tardareis mucho en venir por aqui.
Hemos recibido el Libro de Tapas tan hermoso de Luis. Ha sido una sorpresa deliciosa, pues es un libro soberbio que nos gustó sobremanera. Habeis sido muy amables molestandoos tanto, pero el libro desde luego es una preciosidad. Lo enseñamos a todo el mundo y tiene un éxito estraordinario. Bueno, desde luego los amigos que no os conocen es igual que si os conocieran, pues no cesamos de hablar siempre de vosotros.
Recibir un cariñoso abrazo de vuestra amiga Elena.
Muchos recuerdos a Cuadrado. Supongo que estará más contento que cuando estuvimos en esa. Me alegraria mucho que asi fuese.


1955-01-25
Carta de Fernández del Riego a Seoane. 1955
Ver [Carta manuscrita]

Transcripción da Carta de Fernández del Riego a Seoane. 1955 en 25/01/1955

Vigo 25-enero 1955

Sr. D. Luis Seoane
Buenos Aires
Mi querido amigo:
Hace mucho tiempo que no tengo noticias tuyas y me extraña tan largo silencio. ¿A qué es debido? Supongo que habrán llegado oportunamente a tu poder las siguientes cartas mías:
Una del 16 de diciembre, en la que te adjuntaba el recorte de un comentario sobre el libro de González Carbalho, y los saludos de G. Sabell, Piñeiro y mío, que habías pedido. Otra del 20 de diciembre, conteniendo un artículo de Fole sobre la lengua, y los saludos de Cabanillas y Otero. Otra del 22 de diciembre, que contenía un artículo de Bouza Brey sobre las máscaras, y 4 fotos para ilustrarlo, que te ruego me devuelvas cuando tengas hechos los grabados. Y otra del 3 de enero, en la que iban unas notas sobre don Jesús Carro y Carballo Calero, con sus correspondientes dibujos, y un artículo sobre Rosalía, Pondal y Curros, con dibujos de los tres. Ayer te remití por correo ordinario un artículo de Valentín sobre Galicia y el mar, con cinco fotos; una breve historia del Celta con cuatro fotos; un artículo titulado Cinco poetas na paisaxe, y tres caricaturas de Cebreiro. Por medio de nuestro amigo de la Mahía te envié 5 ejemplares de tu monografía y un sobre, conteniendo un comentario titulado Tres pintores gallegos, con dibujos de Maside, Laxeiro y Virgilio Blanco; un artículo de Piñeiro sobre la poesía de Pimentel, con dibujo de éste; y tres notas tituladas Imágenes de Galicia, con tres series de cinco fotos cada una: de Vigo, de un pueblo ribereño, y de torres de Compostela. Dime si llegó todo a tu poder. Supongo que también habrás recibido de manos del Sr. Hurtado un paquetito con turrón que envió Evelina, tres ejemplares del discurso de Otero en la Universidad, uno del Cancionero de Monfero, una página dedicada a Serafín Avendaño, otra de caricaturas por Joaquín de Arévalo, tres dibujos de Xohán Ledo, y uno de Piñeiro hecho por Maside.
Ayer salió por avión el primer ejemplar de tu monografía. Dentro de poco te remitiremos uno encuadernado especialmente para ti, con dedicatoria hecha por Otero y firmada por todos nosotros. Indícame cuantos ejemplares más quieres que se te envíen, y cuanto tenemos que abonarte por los grabados en color. Dime, además, tu opinión sobre el libro.
Algunos han recibido ya el nº 6 de Galicia Emigrante. En cambio, a mí no me llegó. Le agradecería mucho a Maruja que se encargase ella de remitírmelos, porque sino siempre se olvidan. ¿Salió ya el número 7? Aquí gusta mucho la revista, que estiman realizada con altura gran dignidad literaria. Por cierto que varios de los suscritores incluidos en la lista, no recibieron ningún número, entre ellos Ricardo García Suárez. ¿A qué es debido? Indícame la forma de cobro de las suscripciones.
Y nada más por el momento. Afectuosos saludos a Maruja, de Evelina para los dos, y para tí el fuerte abrazo de siempre de
Fdez del Riego


1955-07-27
Carta de Fernández del Riego a Seoane. 1955
Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa]

Transcripción da Carta de Fernández del Riego a Seoane. 1955 en 27/07/1955

Vigo 27-julio 1955
Sr. D. Luís Seoane
Buenos Aires

Mi querido amigo:

Recibí, por fin, una carta tuya, fechada el 14 de los corrientes. Estaba un poco extrañado de tu largo silencio, justificado en parte por tu ausencia de Buenos Aires. Lo de los Concursos literarios me trajo de bastante mal humor, aunque sé encajar con bastante serenidad los contratiempos. Desde luego, tienes toda la razón en cuanto dices. Leal cortó con las interviús de Conde y Blanco Amor, la serie de envíos de Eliseo Alonso. El último venía firmado por Cándido González y lo tengo yo en mi poder. Es el artículo torpe de un resentido, que ya no verá publicado. La contestación del Centro a las insidias estaba muy bien hecha. Supongo que en su redacción habrás intervenido tú. Después de darle muchas vueltas a la cosa para lograr algo eficaz con que respaldar vuestra labor cultural, optamos por el envío del mensaje. Si no hubiese sido tan precipitada la cosa, podríamos haber reunido más de quinientas firmas solventes. No obstante, creo que con las remitidas hubo suficiente para desarticular la maniobra puesta en marcha.
Me ha llegado el número de abril–mayo de la revista. No dejéis de seguir enviándomela por correo aéreo. Vuelvo a insistirte en que aquí gusta mucho. Creo que hay que realizar todos los esfuerzos posibles para mantener su continuidad. Su mima presentación tipográfica es realmente sugestiva. Yo sigo mandándote colaboraciones, que supongo irás recibiendo. A principios de mes te envié una serie de magníficas fotos de Suárez. Para cada una de ellas escribieron pies, Piñeiro, Alvarez Blázquez, García Sabell, estc. Seguiré enviándote más. También te remitiré interviús. Por lo que se refiere a la de Piñeiro, yo tampoco estoy de acuerdo en la valoración de algunos nombres, pero como él tiene debilidad por algunos nombres literarios nuevos, se manifiesta un poco apasionadamente.
La idea de que le editemos a Dieste un libro de cuentos me parece magnífica. Tengo la seguridad de que a los demás les parecerá lo mismo. Podrá publicarse un bello volumen ilustrado por tí. Lo que ha de tener algún inconveniente es lo referente a las copias de los cuentos aparecidos en El Pueblo Gallego. Hace unos meses podría lograrlo con relativa facilidad. Pero ahora sustituyeron a los redactores antiguos, y vino gente nueva de fuera de Galicia. De cualquier modo, intentaré todas las gestiones posibles, aunque indirectas, para satisfacer vuestros deseos. El otro día ví en la Academia Gallega la colección del periódico Galicia, donde se insertaron varios cuentos de Dieste. ¿Te interesaría que mandase copiarlos? No sé si alguno de ellos se habrá publicado en Dos arquivos do trasno. Pregúntale al interesado. También por la BBC se habían leído dos. Si el autor no los tiene, yo podría facilitárselos.
Me han gustado mucho los poemas que me enviaste para la Antología. También me pareció muy interesante la nota poética. Quizá tenga que sacarle a ésta unas líneas, para que no resulte demasiado extensa.
Con los artículos de Cosme Barreiros puedes hacer lo que se te antoje. Creí que te habías dado cuenta que Cosme Barreiros soy yo. Utilizo a veces este seudónimo, para no prodigar tanto el que empleo habitualmente.
Dime lo que quieres que se le pague a Benchosey (sic) por sus colaboraciones para hacérselo efectivo.
Te agradecería que le dijeses a Aslán que hiciese el favor de mandarme alguna de las fotografías que nos sacó, pues nos gustaría mucho tenerlas.
Ya tengo en mi poder doscientas fotografías de los dibujos de Castelao, que hicieron en La Coruña. Cobraron 35 ptas. por cada placa y dos copias, pues el fotógrafo se queda sin aquélla. Como ves, la cifra resulta muy elevada. Ahora empiezan a hacer las del Faro y van a sumar mucho más. Para mí resulta un poco fuerte adelantar esas cantidades. Porque, además, tuve que realizar otros muchos pagos: compra de libros y copias de otros de Cabanillas; copias de trabajos de V. Ponte; viajes y estancias en La Coruña; pago de coronas de flores a Rosalía y Alfredo Brañas, correspondientes a este año y al pasado, etc.
En este mismo momento recibo la versión definitiva del poema O Campaneiro y las líneas adjuntas. Lo de Varela ya lo tenía todo dispuesto, incluso la nota poética, que tomé del prólogo de Dieste a su libro de poemas en castellano. Sin embargo, lo haré de nuevo si no tardas en enviarme lo que me prometes.
Y nada más. Con saludos muy cariñosos a Maruja, y de Evely para los dos, te manda un fuerte abrazo

Fdez del Riego


1957-04-25
Carta de Otero Pedrayo a Carballo Calero (1957)
1957-04-28
Carta de Carballo Calero a Otero Pedrayo (1957)
1957-07-25
No Centro Gallego de Buenos Aires (25/07/1957)
1957-09-30
Carta de Carballo Calero a Otero Pedrayo (1957)
1957-10-08
Carta de Otero Pedrayo a Carballo Calero (1957)
1958-01-17
Carta de Carballo Calero a Otero Pedrayo (1958)
1958-03-18
Carta de Otero Pedrayo a Carballo Calero (1958)
1958-06-24
Carta de Scheimberg a Seoane. 1958
Ver [Carta manuscrita]

Transcripción da Carta de Scheimberg a Seoane. 1958 en 24/06/1958

París (Hôtel Quai Voltaire), 24 de junio [1]958

Amigo Seoane:

Me he tomado esta tarde unas pequeñas vacaciones para escribirle. Pensaba hacerlo en Santander, antes de abandonar España –para despacharle la carta desde Hendaya, por temor a que fuera abierta y que la mención de nombres de los amigos de España pudiera crearles a estos alguna molestia (lo sucedido a a Del Riego es para tenerlo en cuenta); pero las cosas se dieron en tal forma que no pude cumplir con mi deseo. Al llegar a París, el día 19, me enteré de la muerte de Maside y Vd. no se imagina todo lo que me ha conturbado esta noticia. Aunque sólo cambié con él algunas palabras, pues su estado de salud (como se lo dije a Vd. en una postal despachada desde Santiago) le impedía casi hablar y no había mejorado, cuando unos días después fui a despedirme de él, su muerte me impresionó como si se hubiera tratado de un viejo amigo mío. Y es que todos sus amigos, nada más que por serlo nosotros de Vd., nos recibieron, a Aida y a mí, como si hubiéramos sido amigos de toda la vida. Y yo se lo agradezco ahora. Si en toda España no me he sentido en ningún momento extraño, en Santiago nos hemos sentido, Aída y yo, como en n/ propia casa. Cuánta cordialidad y calor humanos hemos hallado en sus amigos! Era a nosotros, si, pero era principal y fundamentalmente a Vd. a quien agasajaban. Aquí –es decir, en Galicia–, se lo quiere a Vd. talvez como a ninguno. Y yo me alegro de que así sea... Cuando cruzamos el Miño, en la frontera que separa a Portugal de España, a Aída y a mí se nos apretó el corazón y casi lloramos de emoción. El Miño, para Aída y para mí, era muchas cosas juntas: era Rosalía de Castro (cuya tumba visitamos e Santiago, en compañía de Bouza Brey) y era Unamuno, en sus Andanzas y visiones de España y Portugal y eran Vds., Vd. y Maruja. Veníamos de Coimbra, donde durante tres días nos sentimos por un momento estudiantes –aunque un poco maduros– Aída y yo y participamos de los festejos de la Quema de las Cintas, tan particulares y tan llenas de encanto. El paisaje era el mismo (Portugal y Galicia forman casi una unidad –no sólo geográfica, sino idiomática) y, sin embargo, nos pareció distinto. Y lo es en verdad. El paisaje parece que se adulzara y el ser humano es más hondo. Sí, creo que se trata de eso en realidad. En el portugués, talvez, haya siempre algo de teatral, como en el andaluz –aunque en menor medida–; en el hombre gallego no hay nada de teatral. Daría la impresión que se mueve siempre como si estuviera entrecasa, con naturalidad, pero con una naturalidad llena de señorío... Pero, por Dios!, no es de eso de lo que yo quería hablarle, sino de la cordialidad de que nos rodearon sus amigos a Aída y a mí. Con Del Riego y su mujer, Evelina, pasamos dos días deliciosos en Vigo... Y sólo estaba en mi plan quedarnos allí algunas horas! Pero quién se separa así como así, de las personas tan agradables e inteligentes ambos, que rivalizan en agasajarlo a uno? Con Evelina caminamos la ciudad y con ambos, conocimos las comedurías típicas y hablamos de tantas cosas que nos eran comunes. Y luego, Santiago... Llegamos allá el 22 de mayo a eso de las 8 de la noche. Dejamos n/ equipaje en el hotel España y salimos a caminar, Aída y yo, debajo de los soportales, a meternos la ciudad en el alma. Es una ciudad viva, donde las piedras llenas de ancianidad no son un obstáculo. El encargado del hotel se empeñó en que esa misma noche me comunicara con Maside y me presentó para eso a un sobrino de éste, un estudiante que está cursando, creo que el último año de sus estudios de medicina y es aficionado a la pintura. Se llama Carlos. A él le entregué la carta suya para Maside –y por él me enteré de la gravedad del estado de su tío. El pobre no quiso dejar de cumplir con su pedido y comprometió al doctor Bouza Brey para que nos acompañara a todas partes. No creo que muchos hayan tenido un más entendido guía que nosotros. Con él caminamos de arriba abajo Santiago. Y a cada momento, nos repetía: “No dejen de decirle a Seoane que conocieron la calle del Preguntoiro y la iglesia de la Ánimas, y..., y....” así toda la ciudad. En el Instituto de Estudios Folclóricos nos presentó a a P. Jesús Carro. Qué viejecito simpático! Allí en el Instituto guardan todas las cosas que Vd. publica. Por primera vez, creo que no me habría costado ningún esfuerzo decirle padre a un cura, a pesar de mi natural resistencia a hacerlo (y de aquellas palabras del Evangelio que dicen más o menos: “No me llaméis padre; Padre hay uno sólo, y está en el cielo”). Sólo la Catedral la quisimos visitar sin Bouza Brey. Qué majestuosa fábrica romana [sic] la Catedral de Santiago! Y luego, su Pórtico de la Gloria... No menos de seis veces volvimos a verla, a distintas horas y tratando, yo, de no dejarme llevar por recuerdos o sugestiones literarias.... Tiene talvez razón Unamuno cuando dice que aquí no se puede, como con el gótico, hacer literatura. Ni aquí caben distracciones. Y, sin embargo, dos misas importantes que allí, en la Catedral, escuchamos –la que se celebra el 23 de mayo en recordación de la batalla de Clavijo, y una misa del Episcopado (creo que el 25), carecieron de unción mística...
Pero vuelvo a sus amigos. El día 24 estuvimos con el matrimonio García Sabell. Le dejé su carta en el consultorio y unas horas más tarde nos llamó al hotel para que fuéramos a tomar el café a su casa. Qué persona extraordinaria es el doctor García Sabell (y qué hermosa y agradable su esposa)! Había muchas personas a la mesa y se habló de muchas cosas –y de todas era de ver y oír con qué precisa exactitud hablaba García Sabell. Al llegar a la casa y ver allí tanta gente reunida casi lamenté haber ido, pero luego sentí –después de casi 3 horas– tener que marcharme. Tiene una extraordinaria biblioteca con raras y lujosas ediciones de literatura y de arte, y pinturas y dibujos seleccionados con un finísimo gusto. Como recuerdo de ese día, para Vd., hizo firmar a los presentes una foto en que él –García Sabell– está en su Consultorio, con la pared del fondo cubierta con los estampados que le editó Bonino a Vd.. No se la envié desde España –y sí lo hago ahora, por temor a que se perdiera. El único que allí desentonaba era un socialista ,Tarul o Marul, que decía una sarta de banalidades en un tono que habría envidiado Lerroux –y a quién García Sabell había pedido que me informara sobre las cosas de España. En un momento dado, García Sabell le corto el discurso para mostrarnos la biblioteca y las pinturas, y todo terminó bien... Felizmente en España hemos tenido mejores informantes que ese presuntuoso y trasnochado socialista: lustrabotas, mozos de café, un changador en La Coruña, un maquinista de la RENFE en el camino de Salamanca a Madrid, un conductor de automóvil en Santander, etc., etc. En la misma mesa de García Sabell, un señor Briones de Villa García de Arosa. Estos socialistas tan fuera de época y que no sirven ni para colgarlos de la pared! (Ahora, al releer las firmas, veo que se llamaba Martul)... Pero me estoy perdiendo en detalles sin interés. Abandonamos Santiago, Aída y yo, con verdadera pena, dejando amigos y cariños. Y me fui a despedir de Maside, sin sospechar que se nos moriría pocos días después. Para Vd. me mandó un gran abrazo, un emocionado abrazo. Ahora, al transmitírselo, pienso que él presentía que era el último...
Y luego según n/ desfile precipitado: La Coruña, con su Torre de Hércules, a cuyo faro ascendí hasta el punto más alto –celebrando así a mi manera lo que Vd. celebró en dibujos de sabia caligrafía y Rafael Alberti en emocionados versos; León, cuya catedral sigue siendo un milagro de ligereza, y su Igl. de San Marcos –de un románico sobrio y cuya capilla funeraria conserva en su cúpula unos frescos sólo equiparables a los del Museo de Arte antiguo de Barcelona. Y luego más, Zamora –en que todo, o casi todo, es románico y en la que el reloj del tiempo pareciera haberse detenido. Y Salamanca, que para mí estaba llena de recuerdo de Unamuno; y, sin embargo, en esta España de Franco sólo se ha salvado de él el hermoso busto en bronce de Victorio Macho (y una cabeza en bronce, de la misma obra, en Madrid, en la Academia de San Fernando). Con quienes intenté hablar de Unamuno, o no sabían mucho de él, o temían hacerlo, y hasta el aula donde en 1920 le escuché dictar una de sus clases de filología ha desaparecido. Sólo el chófer que nos condujo de Santander a Irún tuvo un recuerdo emocionado para Unamuno; y era nada más que un obrero del volante!.. En Madrid estuvimos con Maíztegui (políticamente muy bien ubicado) a quien hicimos llegar su carta y con quien caminamos y hablamos mucho. Debo volver sobre las emociones experimentadas frente a Goya, y Velázquez, y el Greco? En cada sitio nos fuimos despidiendo como si fuera la última vez que vamos a verlo. En Madrid, al salir de San Antonio de la Florida, visitamos una vez más el Manzanares y con Aída nos juramentamos que volveríamos, sí, a España –pero acompañando a los españoles del exilio y para danzar todos juntos sobre los podridos restos de Franco... Yo no sé si se puede crear sobre el odio; pero cuando pienso nada más que en lo que en España tenemos oído sobre este grotesco payaso de la historia que es Franco, empiezo a creer que el odio es casi un deber. Odiar, sí, y hasta la muerte. Hay que formar el gran ejército del odio contra los enemigos de la vida. Cómo se comprendería en España a un nuevo [Mateo] Morral! Pensándolo serenamente, ya sé que no sirve de mucho el atentado individual; pero qué satisfacción se sentiría si alguien hiciese estallar por los aires a esa carroña. O es que solamente los tiranos tendrán derecho a disponer de la vida de los demás y nos hemos de horrorizar si alguien les revienta a ellos los huesos? Desvarío, pero, Seoane, hay que haber oído todo lo que llevamos oído en España y pensar en este pobre pueblo que se muerde los codos de rabia ante su propia impotencia –y que nos venga luego con reflexiones académicas sobre la buena táctica política. El atentado individual, sí, ya lo sé, no es solución –pero a veces puede ser una lección; y el tiranicidio, en cualquier caso y en última instancia, siempre será una medida de higiene para el mundo... Desgraciadamente creo que habrá Franco para rato –y solamente un vuelco total en la política internacional podría precipitar su caída. Se producirá ese vuelco? Lo espero. Pero, cuándo?.. Yo he recogido datos sobre lo que ganan los obreros y los empleados en España y lo que cuestan los artículos de primera necesidad. Pensaba mandárselos a Vd., pero, después de reflexionarlo, me parece tonto hacerlo. De qué le serviría a Vd.? Bástele eso: el pueblo está cada vez peor y las cárceles no se vacían. Todos los días se filtran noticias de nuevos procesos y nuevas condenas, mientras los rufianes de la prensa ensayan nuevos ditirambos para el Gran Payaso. Es un asco! Y termino, Seoane. Lea en los diarios españoles la “interviú” que acaba de hacerle a Franco un periodista de Le Figaro; produce náuseas...
De otras cosas quería hablarle, y ya ve, siempre se cae en lo mismo. Pero algún día eso deberá terminar. Terminar... Es lo único que ya nos queda por pedir.
Si en otro momento llego a estar más tranquilo (y aquí, en Francia, con De Gaulle, no es como para estarlo) le escribiré de otras cosas. Esta vez, perdóneme. Sepan, Vd. y Maruja, que están en nuestro corazón –y que, para Vds. y para nosotros, deseamos un mejor porvenir.

Los abrazamos

Scheimberg

P. D. He retenido esta carta hasta hoy, 25, y al fin me decido a mandarla; no sabría que cambiar en ella, o si destruirla del todo. Esto lo dejo a su arbitrio…Y adiós.

S.
1. O autor éstase a referir ás obras Por tierras de Portugal y España (1911) e Andanzas y visiones españolas (1922) , mesturando os títulos.


1958-10-18
Carta de Otero Pedrayo a Carballo Calero (1958)
1958-10-19
Carta de Carballo Calero a Otero Pedrayo (1958)
1959-09-18
Carta de Seoane a García Sabell. 1959
Ver [Carta mecanografada]

Transcripción da Carta de Seoane a García Sabell. 1959 en 18/09/1959

Buenos Aires, 18 de setembro de 1959

Sr. D.
Domingo García Sabell
Santiago.

Querido Domingo:

Recibín o número de Insula, cuio envío agradézoche moito e que me parece –nos parece en xeral– un grande número. Destaco pol-a miña parte a tua colaboración e a de Piñeiro, a de Celestino de la Vega, a de Carballo Calero, Fole, a de Ledo. En xeral todas son moi boas e reveladoras, escluíndo, ao meu xuicio, a de Franco Grande. Teñen de evitarse os xuicios particulares en panorámicas coma a que pretende facer, e dende logo non pode esquecerse a Lorenzo Varela nun ensaio sobre poesía galega contemporánea. Igoalmente a visión galega de Landeira Irago é ledamente caprichosa. Algús que amamos a Celtia ollamos non a xente viva do noso país marchando ao través dos séculos con unha gaita ao frente, senón unha interminábel marcha da Santa Compaña con isa gaita, iso sí, levada por un esquelete como a representaría dendo logo Peter Brueghel, autor tamén de grabados como “artículos de fondo” do mesmo xeito que nas Cantigas de Alfonso atópanse notas sociaes e periodísticas que non son o peor das Cantigas. Dende Peter Brueghel deica Ensor ou Ghelderode mixturanse a crónica, o humor, a ledicia de vivir, a traxedia e o drama, coma unha constante de todol-o arte flamenco. Ren mais céltico que o poema de Curros a Rosalía, por exempro. Nos voltaremos de América cun libro de poemas e unha úlcera de estómago, con moito mais ás veces que un libro de poemas, e tamén con doencias mais graves que a úlcera de que fala o ledo cronista, e tendo pol-a distancia cicáis unha visión deformada de Galicia, non tan parva e deformada coma a do señor Landeira Irago, que escluíu do celtismo aos eisilados Shaw, Joyce, Moore, O´Casey, ou Yeats, irlandés de Londres; Beckett ou Brendan Behan, voces distintas máis xunguidas nun mesmo “candor emocional”; ou ao Oscar Wilde de A balada da cárcel de Reading: “Aquil que vive mais dunha vida, mais dunha morte tamén ten que morrer”. Os emigrantes morren de morriña, Rosalía, Curros. Voltarán algús emigrantes, sí, voltarán cun libro de poemas, é algo mais dooroso que unha úlcera de estómago. Tí es moito mais que médico e sábelo. Que ben acougado debe sentirse o Sr. Landeira, ao que non coñezo, no carnaval de Rio, e que desacougo pra íl leere o fermoso poema “Galicia” de Pimentel, da terceira páxina dise número de Insula. Mais a pesare distas miñas reaiciós é un número notábel que supoño ten de sere dunha enorme utilidade. Eiquí aínda non chegou. O teu ensaio Europa desde Galicia tes que amplialo, é moi bon, coma tamén o de Piñeiro. Mais todo o número é importante i é un trunfo. Notábel o ensaio de Ledo sobre arte e o de Fole sobre ensaio.

Recibín a tua carta e dín a noticia da reaición encol da tua conferencia e do libro de Cunqueiro a uns poucos, non sei si é prudente facelo púbrico. Non lle dixen ren a Don Ramón, xa tería tempo de enterarse e non quixen preocupalo. As conferencias de Otero foron eistraordinarias. Fixéronno traballar e asistir a banquetes arreo. Eu traballo. Envíoche por correio aparte o meu derradeiro libro de dibuxos. Istes meses expoño, casi simultáneamente en San Pablo, Rio, Nueva York i eiquí. En Xaneiro marchamos a Suiza, e teño en preparación algunhas cousas que deixarei feitas denantes de fin de ano. Escríbeme unha carta longa, necesítoa. Síntome soio, penso que perdín unha vida. ¡Ou... ditoso señor Landeira, que pode, cego, rir…! Dende un burato, centos de cadros, grabados, dibuxos, vinte muraes, libros de varios xéneros, ¿pra qué? O señor Landeira que é un home sensíbel, soio dianostica unha úlcera de estómago. Despois de todo somentes un emigrante, ¡que outo irmán Curros!.

Saúdos de Maruxa e meus pra Elena e pra tí, e recibe a forte aperta do teu amigo:

Seoane.


1961-06-27
Carta de Celso Emilio Ferreiro a Camilo José Cela. 1961
1963-05-19
Carta de Otero Pedrayo a Carballo Calero (1963)
1963-07-17
Carta de Varela a Seoane. 1963
Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa]

Transcripción da Carta de Varela a Seoane. 1963 en 17/07/1963

Buenos Aires, julio 17 de 1963

Querido Seoane:

Miserables: estáis atlánticos y felices mientras nosotros hibernamos y envidiamos. Vuestros amigos los radicales del pueblo están en vísperas de ocupar el sillón de Plaza Mayo. Hay más gente entusiasmada –incluidos los barrios–, de lo que podrías suponer. La esperanza, –si va unida a la pérdida de memoria–, es la clave de una supervivencia feliz.
Hora Once es un gran éxito. Pero sólo gracias a un avisito de Peugeot podemos pagar el espacio del día y lo que se adeuda. Hay grandes esperanzas –como en el caso radical. Tus envíos son muy comentados: los leemos a cuatro voces, con ráfagas de Strawinsky. Te acompaña Sakai, que escribe desde Nueva York (“un lugar para la lucha, no para la contemplación, pero para la lucha a muerte”). Formo parte del Jurado del Centro e intervengo en el acto académico en homenaje a Rosalía, con Blas González y no sé quien Núñez Buesco. Preparo, con calma, la gran audición dedicada a Galicia. ¿Qué se puede hacer desde ahí –oh, si pudiera ser grabado con música–? Ramallo es crítico de arte de La Prensa. Mujica está medio peleado con La Nación y la sección la hace un chico. M. L. escribió al director: “Está bien que a un crítico de arte le encarguen una gacetilla pero que a un gacetillero le encarguen la crítica de arte...”
Mucho, pero mucho, frío. La pobre Aída Scheimberg se está quedando sorda. [Manuscrito:] Por hoy, nada más. Abrazos. Saludos a todos.

Lorenzo
[Manuscrito por Marika Varela:] Abrazos, besos, recuerdos, promesas de escribir

Marika


1968-08-12
Carta de Seoane a Díaz Pardo. 1968
Ver

Transcripción da Carta de Seoane a Díaz Pardo. 1968 en 12/08/1968

Buenos Aires, 12 de agosto de 1968

Sr. D. Isaac Díaz Pardo
El Castro

Querido Isaac:

Recibí tus dos cartas y el recorte de tu artículo para La Voz de Galicia que te agradezco mucho. La retrospectiva fue, efectivamente, un éxito no esperado en las proporciones que alcanzó y ahora estoy exponiendo grabados en una galería también nueva, “Galería Perla Figari”, también muy bien. Después de esto me preparo para marchar para esa en octubre y trabajar ahí. Esta temporada, para los actos del Día de Galicia, estuvo Celso Emilio Ferreiro, estuve con él dos o tres veces. En general en conversaciones privadas muy bien, no pude escuchar sus conferencias por coincidir con mi exposición y se marchó finalmente sin despedirse. Creo que convenció a los organizadores de los Juegos Florales que traigan a Méndez Ferrín. Me parece que fue un buen consejo. También estuvo en ésta el catedrático de Valladolid José Luis Varela, nacido en Orense, creo, invitado, por el Centro Gallego dando conferencias sobre Rosalía y Valle Inclán y alguna otra más. No tuvo demasiado público –creo que en una de ellas dijo que Rosalía había escrito sus Cantares Gallegos muy bien y para siempre, que las páginas de ella no se sentían en esta época del desarrollo gallego. Parece ser que se trata de un catedrático elocuente con capital en Valladolid. No puedo escribirte demasiado sobre esto pues estuve al margen de los actos, en gran parte por coincidirme en horas con mi exposición. Te envío un recorte de Correo de Galicia para que te informes de noticias inusitadas en relación con la revista del Centro Gallego. No vale la pena, a mi juicio, ni comentarlas. Cada uno debe procurar ser él y lo mejor posible y que los demás hagan lo que quieran. Algunos –no tienen remedio– nacieron para ganarse la vida como chacales, alimentándose del cadáver de los caídos. Parece quedar muy bien la parte de la obra de Sargadelos. La enseñé a muchos amigos por el recorte y las fotos anteriores que me enviaste. Este año Buenos Aires continúa sin invierno. Niebla, humedad y apenas lluvia y frío. Llueven OVNIS. Según un científico, creo que físico español, se espera antes de fin de año una invasión de OVNIS que comenzará por esta parte de América. Si ocurre antes de nuestra marcha y funciona el correo os comentaremos.

Grandes abrazos a todos, a Mimina, Camilo, Rosendo, Mariluz, todos y para vosotros dos uno grande de Maruja y mío:

Seoane


1971-06-18
Carta de Seoane a Girri. 1971
Ver [Carta mecanografada co logotipo do Laboratorio de Formas]

Transcripción da Carta de Seoane a Girri. 1971 en 18/06/1971


La Coruña, 18 de Junio de 1971

Sr. D. Alberto Girri
Buenos Aires

Mi querido amigo:

Acabo de terminar un busto de Rosalía de Castro para ser reproducido en porcelana en una jarra grande como las que tú conoces. Creo que debió haber sido así como la hice. Tiene los pómulos altos, como en general los tienen los gallegos y los eslavos, unos ojos que soñaban el mar desde Castilla y un peinado y una gola que debió haberse llevado en una ciudad provinciana a fin de siglo. Como debió llevar ella tan ajena a modas y al siglo. Parece que era enfermiza y algo fea, a mí esto no me preocupó, más bien quisiera que la gente leyese en este busto como fué la autora de tantos desgarrados poemas y de una de las novelas más irónicas y bellas del siglo XIX peninsular. No sé por qué te escribo esto. Únicamente para decirte que en arte, como en literatura, creo que todo es narración. Uno trata de decir algo propio sobre los demás y sobre el mundo. En mi caso, haciendo un busto de Rosalía creo haber hecho un largo ensayo sobre ella.
Estamos empezando a escribir a todos los amigos y quiero decirte que te recordamos diariamente por el mate de cuerno y la bombilla conque nos has obsequiado y que tenemos a la entrada de nuestra casa, sobre un mueble, como un emblema heráldico. Entrando en ella, podemos ver este mar gallego, acerado de tormentas y leyendas, y, mirando hacia la calle, o hacia cualquier parte, la llovizna permanente que no nos abandonó hasta ayer desde que salimos de Buenos Aires, siguiéndonos por Roma, Barcelona y Madrid. Al llegar a Galicia, uno se olvida del mundo. Si uno tiene dólares o suficientes pesetas, puede imaginarse haber entrado en el Nirvana. Vivir en encantamiento. Todo es antiguo, o más antiguo que en otras partes. Nada tiene fecha de orígen, tanto el calzado de las campesinas actuales como el dólmen, o el collar de oro, que fué, seguramente, de un rey de clán y que acaban de excavar. Alguien nos habló ayer de una bruja que está en una aldea al pié del Pindo, una montaña cercana al mar, en la Costa de la Muerte, y que hace muy importantes hechizos. En una fuente, aguarda una doncella encantada en figura de dragón qu espera que un doncel le arranque con sus dientes la flor que sostiene entre los suyos en la enorme boca bestial. Así es todo, pero la gente emigra hasta despoblar el país, porque parece que en nuestro siglo no se puede vivir en compañía de hadas y hechiceras, tampoco en un país, como parece ser éste, olvidado de los almanaques. Éstas son nuestras noticias. Os las enviamos como surgen, a tí y a Aurora, que conoce muy bien esto. No os alarméis demasiado por ellas. Estamos desintoxicándonos del siglo.
Enviadnos a cambio, si tenéis humor, alguna noticia de Buenos Aires. Las deseamos.

Un abrazo de Maruja y mío para Aurora* y para ti:

[Seoane]


1971-06-27
Carta de Girri a Seoane. 1971
Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa]

Transcripción da Carta de Girri a Seoane. 1971 en 27/06/1971

Buenos Aires, junio 27/[1]971

Querido Luis:

Con tu penetración habitual, me contás del busto de Rosalía de Castro que acabás de terminar, y me apresuro a decirte que pienso exactamente lo mismo que vos en cuanto a considerar que todo arte es, implícita o explícitamente, narración. Pero esa narración debe ser revulsiva, recreada constantemente por el observador-lector. Como en el poema, esa escultura tuya de Rosalía ha de poner ante quien la mire cosas de muy variado orden. El objeto creado, sea poema, sea tela o escultura, es en realidad un dato a partir del cual ha de ser una y mil veces recreado. A condición de admitir como regla absoluta que una cosa es lo que vemos con los ojos y otra es lo que ve nuestra mente. Acabo de publicar un poema –que te adjunto– y que me interesa especialmente por pertenecer a una serie –ya intentada en libros anteriores–, donde se plantean directa o lateralmente cuestiones relacionadas con el punto de vista de las artes plásticas. Para sintetizarlo con términos más o menos pedantes, diría que todo se sintetiza en el problema de la impersonalidad-personal de la creación (o a la inversa, si querés), única actitud, creo, para intentar llegar a una universalidad. En el poema que leerás, la idea es que esa inmovilidad de los retratos les confiere una inmortalidad muy especial; despreocupados del movimiento porque ese movimiento lo da el espacio y el silencio que se produce en torno a ellos. Incidentalmente, pienso que aquí todo ocurre al revés de los móviles de Calder, pongamos por caso, donde espacio y silencios en torno de los objetos parecen estáticos, vacíos o huecos. Ahora voy a intentar un poema sobre Giacometti. Sobre la mirada de alguien obsedido por lo real, capaz de entender que si uno es capaz de copiar un modelo de una manera profunda y absoluta el resultado no será un objeto realista, sino formas que constituyen la verdadera naturaleza de lo copiado.
Gracias por haber colocado el mate en lugar de preferencia, a estas alturas nuestra única posibilidad de salvación es ser anacrónicos. Lo que me contás sobre la despoblación de tu país, es patético, pero el demonio de la modernidad y el progreso (sic) poco y nada tiene hoy que esforzarse para arrasar con todo. ¿Y si acaso no fuera lo más deseable? ¿Si lo mejor que acaso nos depara nuestro destino es volver a las catacumbas? ¿Y de hecho no nos movemos ya en las catacumbas? ¿No lo es hacer un busto de Rosalía, acariciar un mate, buscar una perdida leyenda, escuchar un Gardel de 1925, escribir poema para contar que Giacometti veía que entre una fosa nasal y la otra la diferencia es tan amplia como un Sáhara?
Querido Luis, te agradezco tu carta, hacía mucho tiempo que no escribía una y me ha hecho bien. Seamos, pues, ultra avanzados, seamos anacrónicos.

Muchos cariños de Aurora y míos a Maruja y a vos, y hasta muy pronto,

Girri

[Anexo.]

Lección de lo inmóvil
Por Alberto Girri
Para LA NACIÓN
BUENOS AIRES, 1971

Esos Holbein
de su período inglés,
lápices de colores
y toques de pluma y pincel
sobre papeles teñidos de rosa
superficies
elaboradas como un negativo
de la carne que enfrentamos, gráfica,
y la que intenta mostrarse;
Rembrandt sacudiéndose
desde halagadoras demandas de burgueses
a profundos, radicales cortes,
a técnicas de alterar
rasgos hasta la descomposición;
los ojos incomparables
de Jacqueline de Rohan
suficientes para abarcar un reino,
y la nariz de Carlos VII
colgando como un péndulo;
las victorianas, novedosas
estilizaciones en papel fotográfico,
sensibles cabezas
al uso prerrafaelista;
el virtuosismo de los cuellos, mujeres cisnes,
Greta Garbo retratada por Arnold Genthe,
atenuados los perfiles, artificiosamente
conmovido el gesto de las manos;
quietudes, diversidades,
datos de la ocular docilidad
recorriendo un alfabeto del que las imágenes
son sus letras,
esos nichos
en paredes, álbumes, inmortalizados
para preservar lo viviente de corrosiones,
abortos, bestialismos, espectros que demudan,
e iluminados por una persuasión
idéntica a lo que alumbran:
lo duradero es estático, sólo
el arte consigue el punto de equilibrio
entre una masa y su punto de apoyo.


1971-08-30
Carta de Seoane a Scheimberg. 1971
Ver [Carta mecanografada co logotipo do Laboratorio de Formas e con correccións manuscritas]

Transcripción da Carta de Seoane a Scheimberg. 1971 en 30/08/1971


La Coruña, 30 de agosto de 1971

Sres. Aída y Simón Scheinberg
Buenos Aires

Mis queridos amigos:

Esta vez soy yo el que no escribe. He pasado más de un mes desde que recibimos la última carta de ustedes y no hemos contestado, pero es que pasaron muchas cosas en cuanto a trabajo, prisas por hacerlo, etc., que nos tuvieron alejados de todos los amigos. Inauguramos una nueva sala del Museo, hicimos una galería de exposiciones para éste y se inauguró con enorme éxito con una muestra de Picasso y Miró. La próxima será de Solana. Pero de todo esto ya hablaremos a nuestro regreso. Entre las jarras-busto que hice últimamente, luego de la de Rosalía de Castro, está la de Casals. Hice también algún grabado y bastantes dibujos. Mientras tanto, fui recibiendo algunas noticias de Buenos Aires de los amigos, y políticas, de estas últimas muchas se vienen publicando en los diarios de aquí, comentadas por sus corresponsales o dejadas en simples noticias. Se publican muchas noticias procedentes o dejadas en simples noticias. Se publican muchas noticias procedentes de ahí, por desgracia, y por ellas parecen rivalizar Buenos Aires con el Nueva York de hace bastantes años en cuanto a atracos. Claro que éstos se extienden y se están produciendo en Europa, igualmente en Colonia y Berlín, que en Madrid o Sevilla. Buenos Aires, sin embargo, parece llevar el primer puesto. En España no dejaron entrar el primer número de la revista Libre, que hacen en París Cortázar, Vargas Llosa, García Márquez, etc., que fue dirigida en este primer número por Juan Goytisolo, el escritor catalán. Parece que une ensayos de sociología y política con obras de creación. Me hubiese gustado leerla. Igual ocurre con Plural, una publicación literaria de México, dirigida por Octavio Paz. Pero estas lecturas resultan muy difíciles aquí. Entran, o van a entrar esas publicaciones, siempre entran, pero no se pueden adquirir fácilmente. En cuanto a Buenos Aires, tengo noticias de que se publican dos nuevos diarios, uno muy bien hecho, según me dicen, de Timermann, y de que se ha publicado una muy buena novela de María Granatta, ¿es con dos tt? De exposiciones no sé nada. Las últimas noticias en cuanto a ellas las tuve por Payró, ¡cuánto siento su fallecimiento! Parecía que se iba a presentar una buena temporada iniciada con los afiches polacos y Calder. Siento haberme perdido estas dos exposiciones. Aquí, claro, es una ciudad pequeña, se hacen pocas exposiciones. En cuanto a cine, estamos viendo, en general, o volviendo a ver, películas vistas en Buenos Aires y que, por razones que desconocemos, no se dejaron ver aquí hasta ahora. De teatro hemos visto Romance de lobos, muy mal puesta en escena, con el hidalgo brutal de la obra de D. Ramón convertido en un alfeñique, mas bien en una especie de burócrata en vacaciones, desafiando una tormenta con unos zapatitos muy cuidados, para andar sobre pisos encerados y pantalón con raya, como para oficinas. Nos acordamos mucho, aún con sus defectos, de la misma obra puesta en el Teatro San Martín.
Bueno, esta vez son las pocas noticias que puedo enviar. Estamos bien, trabajamos, vamos algunos días al cine, vemos el mar desde las ventanas, un mar muy bello y en el portal de la casa se amontonan los niños del barrio, en general, de ojos claros y con dos manchas rojas cada uno, naturales, en sus mejillas. Conocí un día al cónsul argentino Sr. Quiroga, pariente, me dijo, de Sarmiento, sanjuanino, gris como la niebla.

Un gran abrazo de Maruja y mío para los dos y para los parientes y amigos:

[Seoane]


1971-08-31
Carta de Seoane a Girri. 1971
Ver [Carta mecanografada co logotipo do Laboratorio de Formas e con correccións manuscritas]

Transcripción da Carta de Seoane a Girri. 1971 en 31/08/1971

La Coruña, 31 de agosto de 1971

Sr. Alberto Girri
Buenos Aires

Mi querido amigo:

Recibí tu carta, una espléndida carta, de hace dos meses y que te agradecí mucho. Desde entonces ya “salió” la jarra-busto de Rosalía, terminé la de Pablo Casals e hice algunos nuevos objetos, con figuraciones, claro está, también para porcelana. Inauguramos una nueva sala del Museo que fundamos Díaz Pardo y yo, que no sé si tú sabes de él, e inauguramos una galería de arte con grabados de Picasso y Miró. Todo esto llevó tiempo. El museo está en una aldea a diez kilómetros de La Coruña y dedicado a pintura gallega a partir de la generación gallega del 30 hasta los más jóvenes. Es en realidad, un museo de arte moderno gallego, pero prescindimos de la palabra moderno, que en realidad no explica nada. Con algún amigo turista, recorremos toda esta zona de la costa gallega, con alguna salida a la montaña, nada conocida del turismo, más bien conocida por muy pocos y mucho menos, naturalmente, que por los invasores vikingos y los piratas ingleses. Galicia es una enorme sorpresa. Tan pequeña superficie y tan cargada de arte, historia y leyendas y tan desconocida hasta del resto de los peninsulares.
Me gustó mucho tu poema Lección de lo inmóvil y la frase de un verso, lo duradero es estático es de una exactitud extraordinaria. Duraderas con las esculturas asirias y egipcias, desde ellas la escultura decae, y las pinturas románicas y las de Piero della Francesca y las de Velázquez. Lo que se llama movimiento en pintura no existe más que como tema, Goya convirtió en estáticas a las brujas para siempre, y los persas y los turcos a esas figuras que conducían camellos y que andan sobre arena, pero que se detuvieron para la eternidad porque la mano de un artista así lo quiso, deteniéndolos en esa actitud determinada. Cuando regrese a Buenos Aires, te daré a leer un ensayo de un pintor gallego fallecido hace años, Carlos Maside, sobre el estatismo en arte. Un ensayo curioso donde compara retratos populares de campesinos con obras de arte de hoy y del pasado y a propósito del estatismo. Estáticas son las representaciones de (¿Burr?) y las de esa Virgen con Cristo en el regazo. Estática es la doctrina que propugna La lámpara maravillosa de Valle Inclán y la del Padre Molimos, en Castilla. Discutiré contigo tu programa exaltando el anacronismo. Todos somos anacrónicos de nacimiento. Esa es nuestra diferencia y nuestra libertad. Ocurre que nos pasamos la vida anulando nuestra individualidad, nuestro anacronismo. Algunos ancianos en eso que llaman la segunda infancia vuelven a ser anacrónicos, libres, pero ya es tarde.

Un abrazo de Maruja y mío para Aurora y para ti:

[Seoane]


1971-09-08
Carta de Girri a Seoane. 1971
Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa]

Transcripción da Carta de Girri a Seoane. 1971 en 08/09/1971


Buenos Aires, septiembre 8/[19]71

Caro Luis:

Ahora que me confirmás que ya saliste del busto de Rosalía y de la jarra de Casals, opciones inobjetables, qué duda cabe, me gustaría que cuando contestes (si es que ya no has vuelto, pues he oído que te tendremos aquí en octubre), me informés sobre el significado de ese laberinto circular que figura en tu papel de carta, arriba a la izquierda. Mis conjeturas son varias: ¿distintivo masónico? ¿marca de ganado?, ¿sello para las cartas lacradas, de esas que tanto lo impresionaban a uno de niño?, ¿los colores del Celta de Vigo, colores que no se ven? ¿el monograma del beato Antonio Aita? En fin, mi convivencia con una gallega me hace admitir la posibilidad de cualquier cosa en materia de celtíberos con papel con membrete. Ya veremos.
Te agradezco el juicio sobre el poema. Sé muy bien que sos uno de los poquísimos capaces de ver la cosa en su sentido real. De entender que no se puede hacer poesía, ni pintura, ni nada que valga la pena –al menos como riesgo personal– si uno hace de lo que hace una finalidad en sí misma. Quiero decirte que nunca me interesó la literatura sino con vistas a otra cosa; la poesía como un medio para desentrañar algo de la misma realidad que la produce. ¿Qué es, también, tu pintura sino una estilización del mundo objetivo, pero graduada y matizada de tal manera que lo que surge como resultado es una tercera cosa, un cuadro o un objeto que no es ni objetivo ni subjetivo: es la vislumbre de lo ideal, como solamente la atención artística a veces apresa?
Más aún agregaría que esa insensatez aparente –en primera instancia–, que consiste en eludir por igual el realismo y el subjetivismo, es lo que da la humanidad verdadera al artista, por mediocres que sus resultados sean desde el ángulo meramente estético. Hoy, y desde hace tanto, se sigue confundiendo los términos; se confunde indagación con resultado, cuando lo cierto es que la indagación sobre la realidad ES el resultado. Etcétera, etc. No es a vos, por supuesto, a quien debo enseñarle estas obviedades, pero el “anacronismo” es así, piensa al revés, piensa que si un creador, o presunto, no es capaz de descubrir la pólvora en dos de cada tres cosas que haga o diga, está perdido. Eso explica, también, por que el anacronismo es hoy casi una actividad de catacumbas: hace mucho ya que quienes leen se olvidaron de leer lo que leen, y no otra cosa, que quienes contemplan, miren lo que ven en el cuadro, y no otra cosa.
Terminé el poema sobre Giacometti: Cuestión no resuelta. Si para la próxima aún no has regresado, te lo enviaré. Algo tiene que ver con esta desordenada cháchara.

Un fuerte abrazo para Maruja y para vos

Girri


1972-05-17
Conferencia de Filgueira Valverde sobre Lamas Carvajal e Rosalía de Castro
1972-11-07
Carta de Otero Pedrayo a Carballo Calero (1972)
1976-07-16
Carta de Seoane a García Sabell. 1976
Ver [Carta mecanografada]

Transcripción da Carta de Seoane a García Sabell. 1976 en 16/07/1976


Buenos Aires, 16 de Xulio de 1976

Sr. D. Domingo García Sabell
Santiago

Querido Domingo:

Recibín o teu Ensaio II con unha adicatoria que Maruxa e eu agradecémoste moito e mais porque sabémola sinceira, de irmáns como sodes verdadeiros. O teu libro ¿qué vou decir eu que non teñan dito outros mais autorizados pra facelo que eu? Pola miña parte matino que eres unha das persoalidades da Galicia do que vai de século pola tua laboura de ensaísta, polo idioma que escribes, polo teu aporte centífico, pola túa curiosidade intelectual, universal como houbo poucas dende o noso renascimento. Son espléndidos os catro ensaios por razóns diversas. No primeiro, independente o seu valor centífico, pos a proba a seguridade e calidade do teu humanismo nun tema do noso tempo con unha claridade de xuicio sempre túa, e un moi importante coñecimento do estudado deica hoxe. No segundo ensaio, Pintura e conocimento, comezo por decirche que me parece, como o primeiro, fundamental, mais en este síntome máis cómodo pra te expresar un xuicio e penso que poucas vegadas se escribiu na penínsua ensaio tan definitivo onde pos, a carón dos teus conocimentos estéticos, os de carácter biolóxico e antropolóxico distinguindo eu o referido ao arte zoolóxico e a obra de arte do home e a besta, supoñendo un arte da besta, pois máis ben redúcese o que fai a instinto, ou a instinto e curiosidade, e, o do home dos nosos días, tendendo a voltar casi soio coa suma de instinto e conocimento a unha Edade de ouro perdida pra sempre.
Sorprendéronme tamén o acerto das tuas consideracións encol das ideias de pintores como Kokoschka e Klee, ou Mondrian, Kandinski, Maletvich, etc., mais déste derradeiro, pois os outros Klee mais que ningún, foron mais familiares dende os meus anos de Galicia. Maletvich non tanto, pois aínda que tiña algúns catálogos moi completos dél non o leera deica a publicación dos seus escritos por “Editions Champ libre” do ano pasado que merquei en Buenos Aires ao chegar. A Maletvich, como a outros artistas rusos do seu tempo, Kandinski, ocurríalle nas suas proposicións estéticas o que lle tiña ocurrido aos simbolistas de fin de século, que se nota a influencia que exerceu neles o interés polas especulacións ocultistas e o pensamento oriental, polo misterio en xeral, dito de outro xeito. “¿De dónde vimos? ¿Qué somos? ¿Onde imos?” é o tídoo de un cadro de Gauguin, o iniciador cecáis do simbolismo. As ideias esotéricas que atraen a todo o mundo, mais que, non sei por qué, parecen arraigar mais fondamente nos artistas. Os prerrafaelistas, Blacke, atopándoas a traveso da Biblia, os simbolistas franceses e europeos en xeral, os suprematistas, os do grupo de De Stijl, as ideias neoplasticistas de Mondrian, etc., os surrealistas mais tarde, teñen que ver de algún xeito con elas, como tiveron que ver moitos anarquistas do seu tempo. A ideia de Maletvich encol do fin da pintura, renaceu nos nosos anos e volta a diluirse ese final que non remata de se concretar porque o arte vai xunguido á condición humán, tí o explicas moi ben dende o comezo do ensaio. Sería interesante un novo traballo teu encol das teorías estéticas dos pintores, a partir, por exemplo, do Diario de Delacroix. (Encol de Maletvich escribín unha breve estampa en galego, (envíocha) traducida e publicada en Buenos Aires Literaria, Nº 12, setembro de 1953, con outros “Retratos literarios sobre pintores” en diversos números desa revista). Os ensaios de Castelao e mais de Rosalia completan os teus outros traballos encol deles publicados por tí e que merecen libro aparte pola sua lucidez e orixinalidade.
Por hoxe deixo de escribir, pois como ves non digo nada novo. Con o escrito soio quixen decirche que ademiro moito a tua laboura.
O 27 inauguro unha nova mostra de oleos. Recibide Elena e tí unha aperta de Maruxa e miña.



Nota: En 1947, pra Ediciones Botella al Mar, Alberti dounos El ceñidor de Venus desceñido que foi ilustrado con dibuxos meus. Trátase de poemas eróticos. A edición foi de 100 exemplares, hoxe moi buscada.


1978-03-02
Carta de Palmás a Seoane. 1978
Ver [Carta manuscrita]

Transcripción da Carta de Palmás a Seoane. 1978 en 02/03/1978


Londres, 2.3.78

Benquerido Seoane:

Levo xá un mes vivindo aquí, mais non lle escribín denantes pois non tiven casa hasta antonte. Non remataban nunca as obras dentro dela. A pesares diso fun arranxando todo o meu traballo para o boletín do que son correspondente e, tamén, para a revista na que colaboro. Precisamente, onte fíxenlle unha longa reportaxe a Lindsay Kemp, un actor británico que estivo hai pouco en España cunha obra del Flowers, pantomima para Jean Genet. Eu non a puiden ver, mais sei que tiveron un éxito enorme en Madrí e Barcelona. Agora marchan ao Canadá e logo a seguir van a Bs. As. Non deixen de vela, coido que alí tamén farán a Salomé de Oscar Wilde.
Supoño que xa estará a traballar de cheo nos grabados sobre a paisaxe galega –eran grabados ou debuxos?– e para as próximas exposicións. Eu, de momento, ainda non teño nada en marcha. Espero coller material gráfico sobre os santos, que lle mandaréi cando o teña. Estóu matinando nunha carpeta de homaxe a Sir John Moore. Qué lle parece a idea? Ocurríuseme o outro día cando por acaso lín o poema que lle fixo o poeta inglés Wolfe. Non é o que fixo Rosalía, quero decir non ten a calidade poética do texto en galego, mais foi unha composición imensamente popular aquí, pois todo escolar inglés adeprendéuna de memoria. O proieto sería así: unha edición bilingüe galego-inglesa cos dous poemas en cada unha destas linguas e dous prólogos un para galegos e outro para británicos. Naturalmente, que pensei en vostede para toda a cuestión gráfica e ilustracións. Espero que lle resulte interesante.
Nestes momentos hai en Londres unha exposición monstro sobre o dadá e o surrealismo. Ainda non puiden ir vela, mais faláronme dela mui ben.

Bon, unha aperta funda e lembranzas para Maruxa

Ricardo Palmás

[Escrito na marxe esquerda:] PS.: Meu enderezo é: 8, Southbrook- London 5E. 12


1978-05-05
Carta de Seoane a Palmás. 1978
Ver [Carta mecanografada]

Transcripción da Carta de Seoane a Palmás. 1978 en 05/05/1978


Buenos Aires, 5 de Abril de 1978

Sr. Ricardo Palmás
Londres

Querido Palmás:

Recibín fai xa cuase uns vinte dias a sua carta remitida dende Londres. Facíao, non sei por qué, en Barcelona. Nos estamos aínda inquedos, sen acougar como se dí, tratando de traballar, mais eu sin me decidir a facelo de xeito disciplinado. Os grabados sobor Galicia aínda non os iniciéi, teño outros a facer sobre Juan de Garay, cos que debo iniciar a miña laboura deste ano en grabado, para a librería Martina Céspedes, de San Telmo. A verdade é, que independente das atencións e homaxe dos mozos de Santiago, voltamos desesperanzados de Galicia. Aquelo é un gran disparate político con unha ausencia, a do Partido Galeguista, que houbese servido aos desexos de autonomía popular como o catalanismo e o nacionalismo basco. A miña política hoxe é, penso, que para o porvir é facer co meu traballo o que poida por Galicia, sin ter nada que ver coas institucións políticas que se formen e cas vixentes na actualidade. En todo caso estarei con elas nos aspectos mais xenerales sempre que correspondan ó meu pensamento. Tratarei de pintar sobre todo, o millor que poida, que polo visto é o meu. Do tomo de poesía que editou O Castro non sei nada. Non sei si interesóu aos mozos que non coñecían nada meu, ou non. Publicáronse algunhas notas, unha moi interesante de Casares, e outra en Informaciones, creo que nada máis. É posible que se tivesen publicado mais. Non vin ningún númaro de A Nosa Terra. Dixéronme que Abraira escribíu unha carta de lector queixándose de que non se houbesen referido a A Nosa Terra de Buenos Aires, e de paso de que non tiveran en conta o galeguismo de aquí. Non sei nada mais en canto a si lle responderon ou non. En canto ao de Wolf adicado a Moore pareceume moi ben, non tanto Moore que deixou que o defendesen os galegos mentras el pretendía embarcar, e recibíu un tiro providencial para consolidar a sua gloria e por él o espléndido poema romántico de Rosalía. Entre Rosalía e Wolf cimentóuse esa gloria. Tamén axudou o Xardín de San Carlos, onde ergueron a sua tumba.
Esto é todo hoxe. Quedou moi ben o libro sobre a emigración que editóu O Castro. Reciba unha aperta grande de Maruxa e miña:

[Seoane]


1978-06-14
Carta de Seoane a Díaz Pardo. 1978
Ver

Transcripción da Carta de Seoane a Díaz Pardo. 1978 en 14/06/1978

Buenos Aires, 14 de junio de 1978

Sr. D. Isaac Díaz Pardo
Sargadelos

Querido Isaac:

Te debo carta y me debes carta. La tuya que me envías el 22 del mes pasado se refiere a la inauguración de la galería y al tapiz. Me alegró mucho el éxito obtenido, como el referido al Homenaje al Seminario de Estudos Galegos Mi homenaje particular comenzó tan pronto comencé a publicar notas, artículos, etc., luego de llegado a Buenos Aires, sobre cuestiones gallegas. Una tarea que ocupó mi vida. Algo que, naturalmente, no se ve. En cuanto al tema del tapiz no me sorprende que no se conociese por las gentes y solo algún intelectual lo recordase. Los gallegos, en general, no conocen Galicia, o conocen sólo lo que creen ver. Pero de todo esto prometo no dialogar ni referirme a ello ¿para qué? Lamento, únicamente, que el amor que sentí siempre por Galicia, me hubiese llevado a no ocuparme de mí. Tan poco respeto inspiro que Julio Maside me encarga, urgentemente, un trabajo sobre su tío, para un libro que ha de publicarse en Santiago, se lo envío, de esto hace más de tres meses o alrededor de ellos, y no me acusa recibo. Tuve que escribirle a Piñeiro para que le preguntase si lo había recibido. Se publicó el libro de Galicia en el año 2002 y el Vicerrector de la Universidad, o quien se encarga de ella de las ediciones, no me envió ningún ejemplar y las notas críticas que se hubiesen publicado alrededor de él y de los trabajos que contiene. Creo que de continuar, redactaría un libro que justamente titularía Libro de quejas. En tu otra carta del 25 te refieres a la tapa para el libro del Banco de Bilbao y el envío de los restos de Castelao. Yo estoy de acuerdo con que no se envían hasta que Galicia goce plenamente de su autonomía o esté claramente en vías de ello. Así respondí a una consulta que se me hizo aquí. No tengo contacto con la colectividad, no quiero tenerlo, pero, alguna vez, algún dirigente me consulta sobre alguna cuestión, sin que yo jamás me entere, luego de contestar, de lo que resuelvan. Fui también amigo y contertulio algunos años de Castelao, formé parte de su partido político y sé que él estaría de acuerdo con nosotros en condiciones similares. Además él no “olvidaría”. Toda su vida la pasó luchando contra el olvido del pasado. Precisamente el recuerdo de pasado sirve para mejorar el presente y establecer el futuro. Así fue siempre. El que cometió actos condenables debe resignarse al ostracismo cuando se producen circunstancias nuevas. Sería una tremenda ironía, solo el pensarlo lo es, que Rosón y algunos más que están con él fuesen, los que llevasen a Galicia al cadáver de Castelao, a quien los juzgó y condenó en los más intencionados dibujos que hizo durante la guerra, y que él prefería a sus otros dibujos, soñando en una reedición que nunca se hizo como él quería. ¿Quiénes pueden hacer que prenda en Galicia a “semente” enterrada y convertir en realidad “a derradeira lección do mestre”?
Preguntas en otra carta cuales son mis planes para el futuro. No lo sé. Quizás tratar de envejecer lentamente y olvidar. Uno sobre Maside, en el que me ocuparé tanto del arte como del hombre, pues entre las cosas que ocurren en Galicia es que, cuando se hacen trabajos sobre las personalidades se refieren exclusivamente a la obra, y, pasados los años, muy poca gente sabe cómo fueron como personas. De Balzac o de Delacroix, o de Van Gogh, lo sabemos todo, las aficiones que tuvieron, sus angustias y trabajos, amores, etc., de los gallegos no sabemos cómo era Pondal, ni Rosalía bien, que es, sin embargo, de quien más sabemos. Tendremos un velo de prejuicios hipócritas sobre cualquiera de las vidas de nuestras grandes figuras y en algún caso es la familia quien nos dicta sus impresiones. Yo pretendo escribir sobre las furias verbales de Maside, de sus simpatías, de su amores, de los libros que leía, será al menos el testimonio mío, que fui uno de sus grandes amigos, sobre él y su época compostelana. Escribiré sobre cuestiones que la familia no conoció para entregarnos un Maside de cartón-piedra, no humano. Tengo bastantes originales para publicar; en mi carta anterior, del 21/V, me refiero a algunos de ellos y me olvidé, lo recordé luego de escrita, de uno de ellos Retratos literarios sobre pintores que se publicó en diez números de Buenos Aires literario, que es uno de los que más estimo y que fue escrito en gallego y traducido al castellano. Se trata de un pequeño libro que debe llevar ilustraciones, lo mismo que algunos que te citaba e la otra carta como Animales fabulosos, etc., e Historia do periodismo galego, éste con títulos, páginas características, dibujos de época, etc. También pienso en una selección, para un tomo de cien páginas aproximadamente, de “Figuracións”, la sección que hice en La Voz de Galicia y de la que no me arrepiento haber dejado porque, al menos, pone en evidencia mi conducta, de la acomodaticia que parece ser norma en Galicia.
Bueno, esto es todo por hoy. Se anuncian por lo menos tres partidos de fútbol al día: Argentina-Polonia, Italia-Alemania o algo así y Perú-Brasil. Claro que también se están representando en los teatros de Buenos Aires a Shakespeare, Goldoni, Alfredo de Musset, O’Neill, B. Shaw y Durrenmat y Rosenmacher, Arrabal, etc., y se proponen obras de Benavente y Lorca, entre todas las obras de teatro argentino contemporáneo. Dudo mucho que París pueda ofrecer tanta obra del pasado y del presente como Buenos Aires.
Todo esto en un clima de nieblas intensas, anormales, que hace imposible mucho tráfico y produce desastres, y cifras de temperatura muy bajas, de 3 a 4 grados. No llueve. También te hablo del estado del tiempo.

Un gran abrazo de Maruja y mío para Mimina, para ti, extensible a hijos y nietos.

Seoane


1979-01-03
Carta de Otero Espasandín a Seoane. 1979
Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa e correccións manuscritas]

Transcripción da Carta de Otero Espasandín a Seoane. 1979 en 03/01/1979


7501 Democracy Blvd. B-215
Bethesda, Md. 20034
USA
3 de enero de 1979

Querido Luis:

Hace ya tiempo recibí la carta tuya en que me anunciabas, entre otras cosas, la determinación de volver a Galicia y dedicarte, entre otras cosas, a fabricar tapices ilustrativos de temas gallegos. Y hace pocos días recibí tus Imágenes de Galicia, ejemplar número 229, si entiendo bien la última cifra. Fue esta una gran y grata sorpresa. Te suponía ya en Galicia dispuesto a dar comienzo a tu anticipado proyecto, aunque el recibo del libro no esté reñido con tu presente labor ni implique con carácter necesario tu presencia en Buenos Aires. En fin, espero que recibas esta carta en La Coruña, ciudad encantadora, asiento de la Torre de Hércules, cuna de rebeldías y rebeldes y proa de ensueños y nobles ambiciones de las juventudes galaicas. Siempre que echo mano a tu Homenaje a la Torre de Hércules se me hace presente La Coruña, y no porque la Torre me haya impresionado de una manera especial –más me ha impresionado el retumbe de las olas atlánticas en los arenales del Orzán– sino porque en las páginas del libro se me revela la callada ansiedad de las mujeres gallegas frente al enigma del más allá, de los mundos que les robaron a sus maridos, a sus hermanos, a sus hijos, cuyo paradero apenas pueden adivinar. ¡Qué bien entendió, sintió y expresó este infortunio Rosalía! Me imagino que Maruja, la valiente coruñesa que contigo soportó luchas y triunfos a ambos lados del mar, se alegrará de acogerse a sus lares nativos y poder al fin ver ese mar sin temor, sin ansiedades. ¡Ojalá que La Coruña y Galicia entera os reciban como vuestra lealtad merece!
Aquí en Washington he visto hace poco un tapiz diseñado por Miró y ejecutado por un especialista catalán cuyo nombre no puedo recordar. Ocupa un lugar excepcionalísimo el tal tapiz en la Galería Nacional, en un edificio fue concebido por un arquitecto chino-norteamericano. En casi nada se parece el edificio original y fue objeto de muchos elogios por arquitectos y otros expertos tanto norteamericanos como extranjeros. El tapiz cuelga del segundo piso sobre un patio o rotonda, de manera que los visitantes pueden contemplarlo en cuanto entran. No puedo decir mucho de él porque lo he visto sólo una vez el pasado verano, y aquel día el número de turistas no permitía contemplaciones. Para colmo de dificultades, en una serie de salones contiguos se exhibían lo que la prensa llamaba Los tesoros de Dresden, nunca hasta entonces vistos fuera de la capital de Sajonia. Acaso algún día se me ofrezca la ocasión de visitar la Galería y adquirir algunas postales o folletos relativos al tapiz para enviártelos.
Por mi parte, sigo bajo atención médica; algo queda en mis pulmones de una neumonía mal curada y empiezo los meses de otoño e invierno con fuerte medicación antibiótica.
Aquí estuvieron durante el mes de noviembre Cuqui y su marido a devolverme la visita que les hice la pasada primavera. Fueron dos semanas maravillosas que aprovechamos minuto a minuto. La nieta no pudo venir y quedó interna en un colegio de Truro, cerca de donde viven, en Cornwall. A Cuqui le acapararon sus amigas, una de las cuales vino desde Denver, Colorado, donde ahora vive, para recordar tiempos en Buenos Aires y de aquí. Los amigos de aquí nos llevaron a lugares excepcionales de los Appalaches, uno de ellos el famoso Camp David; otro, el primer monumento erigido a George Washington en una cumbre, por los campesinos de los contornos, al borde del hoy llamado el Trail de los Appalaches, que se extiende de Main hasta Georgia. Allí, al pie del monumento, nos sacaron la foto que te envío.
Mi vida de viudo solitario se reduce a menudos quehaceres, a la revisión de alguna monografía técnica o científica, a pasear y a leer. El invierno es crudo aquí; en este momento, la temperatura en el balcón –son las 9:30 de la noche– es de 10 grados bajo cero.
De tu libro te hablaré con calma otro día más propicio.
Mis deseos de un Año Nuevo muy feliz para vosotros dos y para los amigos, que imagino dispersos, a juzgar por una carta de los Dieste.
Un gran abrazo

Otero Espasandín

[Manuscrito na marxe esquerda:] Recibí de Lugo, creo, un documento sobre la reorganización del Seminario de Estudios Gallegos para no perder el curso. Me alegró mucho ver los nombres de amigos en él, entre ellos Pardo, Martínez López, etc.


1980-07-22
Carta da Agustín Sixto Seco a Camilo José Cela. 1980
1981-00-00
Contribucións de Murguía a El Museo Universar e a súa influencia en Rosalía de Castro
1983-00-00
Placa na igrexa de Santo Ildefonso de Madrid en lembranza da voda de Rosalía de Castro e Manuel Murguía, celebrada o 10 de outubro de 1858
1984-03-24
Carta de Agustín Sixto Seco (Patronato Rosalia de Castro) a Camilo José Cela. 1984
2019-00-00
«O presidente da República que prologou as Follas novas de Rosalía. Notas a unha relación de Emilio Castelar coa cultura galega (Pardo Bazán vs. Murguía)»
TERMOS CLAVE DO FONDO Persoas: Seoane, LuísSeoane, MaruxaFernández del Riego, FranciscoOtero Pedrayo, RamónCarballo Calero, RicardoDíaz Pardo, IsaacDieste, RafaelGarcía-Sabell, DomingoVarela, LorenzoPiñeiro, RamónPaz-Andrade, ValentínHervella, EvelinaCela, Camilo JoséMaside, CarlosCunqueiro, ÁlvaroCastelao, Cuadrado, ArturoFerreiro, Celso EmilioColmeiro, ManuelLaxeiro, Fole, ÁnxelMurguía, ManuelCabanillas, RamónLedo, XohánBlanco Amor, EduardoLapa, Manuel RodriguesMartínez López, RamónBouza Brey, FermínIglesia Alvariño, AquilinoDelgado Gurriarán, FlorencioValle-Inclán, Ramón MaríaMagariños Negreira, XuliánPicasso, PabloArias “Mimina”, CarmenCastro, Rosalía deCabana, Darío XohánPrada, RodolfoÁlvarez Blázquez, Xosé MaríaRei, LuísNeira Vilas, XoséPorteiro García, María XoséValcárcel, MarcosCampos, Xesús “Chichi”Núñez Búa, XoséScheimberg, SimónFariña Cobián, HerminiaRónai Pal, PauloPondal, EduardoDónega, MarinoCarro García, Xesús Temáticas: artes Fondo: Luís Seoane depositado na Fundación Luís Seoane. Álbum de Galiciaartes visuaisasuntos particularesmigraciónsemigraciónautores/asmedios de comunicaciónhistoriapolítica Colección: Otero Pedrayo e Carballo Calero prensa escritaespazos artísticosMulleresFondo: Arquivo da Fundación Pública Galega Camilo José Celaexilio galegoColección: Isaac Díaz Pardo e Luís Seoaneaxentes culturaislinguaA nova Sargadelospoesía Fondo: Valentín Paz-Andrade no seu arquivo persoalFondos de Radio Nacional de España en GaliciaÁlbum Nósexilioradio“cartografías” do Álbum de mulleresdereitoLingua. LiteraturanacionalismoMulleres no Álbum de GaliciaColección: Paulo Rónai con Paz-AndradeensinoHistoria da Literatura Galega ContemporáneamúsicapremiosColección: Manuel Rodrigues Lapa con Ramón PiñeiroetnografíaFondo: Ramón Piñeiro na Fundación PenzolLibro de TapasFardel d’eisiladosociedadeGalería Boninoteatroartes escénicasentrevistanovelapatrimonioviolencia

Warning: Unknown: 2 result set(s) not freed. Use mysql_free_result to free result sets which were requested using mysql_query() in Unknown on line 0