| 1962-11-06 |
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Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa]
Transcripción da Carta de Dieste a Luís e Maruxa Seoane. 1962 en 06/11/1962
Rianjo, 6 de noviembre, 1962
Queridos Luis y Maruja:
Sin noticias precisas, pero atenidos a un cálculo razonable, os suponemos ya instalados en el nuevo departamento. Estuvieron por aquí Prada y el ingeniero Díaz –éste con las hermosas ediciones de Lorca y Unamuno– y, si mal no recuerdo, algo dijeron de mudanza. También Virginia, aunque no muy segura, y creo que también Lala en alguna carta de hace tiempo.
Hemos sabido de la prolongada huelga de correos y algún amigo navegante nos dijo –lo oiría en un bar de Buenos Aires– que hay aproximadamente un millón de cartas atrasadas y sin repartir. Unas sin repartir ahí, presumo, y otras sin enviar el resto del mundo. Entre éstas pudiera ser que hubiese alguna vuestra o de algún amigo, con vuestra nueva dirección. Como no nos fiamos de la antigua, van estas líneas por mediación de Lala.
Prada y el ingeniero Díaz os habrán dado ya noticias nuestras. Nada importante o decisivo. Pequeños rasgos de ambiente, ánimo, etc., que habrán completado un poco la impresión general que intentábamos daros en cartas anteriores. Hay cosas, sin embargo, que sólo podríamos concretar en diálogo, irreductibles a expresión esquemática, sutiles, huidizas, y que son las que más importaría poder comunicaros. Quizá no es indispensable, pues estuvisteis por aquí...
Este verano tuvimos en Rianjo a los hermanos de Carmen, con parte de sus respectivas familias. Visitas breves y en dos tandas. Enseguida llegó Eladio, que estuvo aquí unos veinte días. Poco después, mi hermano Antonio con su hijo Antonio; y a esta visita sucedió la de Esther, pero de esta vez no en Rianjo, sino en Madrid, adonde nos citó desde Nueva York, pues a punto de regresar a Montevideo en avión, había resuelto hacerlo con escala en España para encontrarse con nosotros. También estuvo aquí, en casa, Colmeiro. Y otro día Souto. ¡Ah! Faltaban por mencionar Barbudo y Ángela, que estuvieron aquí alrededor de una semana, antes de los hermanos de Carmen, y se fueron maravillados y con proyectos de retorno y hasta de relativo afincamiento, hablando de hacer por estas riberas una casa en cuanto junten los dólares. ¿Qué más? ¡Gabriel anuncia ahora su llegada de un momento a otro!
Con Eladio hicimos unas cuantas excursiones. Sería importante que hablaseis con él. Como era de esperar, vio con perfecta lucidez, y con amor directo, natural, impremeditado, los valores de España y singularmente de Galicia, en la cual acabó por reconocer no sólo la tierra de sus abuelos, sino la suya personalísima. Como ya supondréis, se volvían así más misteriosos y entrañables para él –más asistidos de fundamentos y responsabilidades– sus firmísimos vínculos con la Banda Oriental. Descubrir y sentir las clases de valores a que él se refería es sentirse, también, preocupado y consternado por todo lo que los amenaza... Resulta, pues, que se fue de aquí muy entusiasmado y, al mismo tiempo, con muy graves problemas que ya no tendrá más remedio que ayudarnos a resolver.
Esther estuvo muy animosa. Como sólo pensaba estar dos o tres días en Madrid, no vino a Galicia. Luego sintiéndose muy a gusto en España, se fue dilatando el plazo. A última hora estuvo a punto de resolverse a venir; pero optó finalmente por volver ahora a Montevideo –pensando ante todo en Alfredo–, para venir los dos sin prisa el año próximo. Tiene ya en orden, presto para editar, un espléndido libro de poemas. Se fue de aquí con la intención de encomendarlo a Losada y muy feliz con la posibilidad de que Luis tuviese alguna parte en la decoración o en la vigilancia. Con rasgo ingenuo, debo deciros que espera mucho de nuestra recomendación en tal sentido. Os la recomendamos, pues, de todo corazón, aun pensando que su influencia directa sería suficiente. Quizá os haya escrito ya sobre el particular y también –contando de todos modos con vuestra mediación– al mismo Losada.
Mientras os escribo, llega una carta de Mimina por la cual nos enteramos de que Isaac está en el Castro. Anuncian que vendrán a buscarnos.
Con el ingeniero Díaz y luego con Prada estuvimos viendo los grabados del Llanto de Lorca y de la selección del Diario de Unamuno. Quizá os hayan comunicado en términos generales algo de la magnífica impresión que nos causaron. Después los vimos más despacio, adentrándonos en sus finuras gráficas y de alusión poética. Los del Llanto valen para mí como una sutilísima exégesis de Lorca, como un vivo retrato de su poesía –hecho, naturalmente, a la luz del bellísimo poema. En adelante, cuando se estudie a Lorca, convendrá tenerlos en cuenta... Los del Diario cumplen en gran medida análoga función respecto a Unamuno, pero aquí el retrato se ve como intrincado por las luces oblicuas de un espejo roto. Probablemente a causa de la índole del texto. De todos modos, el efecto de conjunto –una vez lograda la síntesis con un poco de atención– es para mí interesantísimo.
Tuve que suspender ayer esta carta porque la llenaba de estornudos. Me alcanzó la racha de constipados que anda por ahí. Ya estoy casi bien; pero tengo que concluir a toda prisa porque acaba de llegar un telegrama de Gabriel, según el cual estará en Santiago con el primer avión. Nos hablará por teléfono. No sabemos si iremos a buscarlo o si le daremos instrucciones para que se venga solo. En cualquier caso, es inminente su llegada y con ella –al menos por unos días– la crisis de mis actividades epistolares que tan formalito y empezando por vosotros me había propuesto reanudar. Vaya, pues, en estilo telegráfico algo de lo que quedaba por decir.
Está hace tiempo en manos del censor, si no ha pasado a la imprenta sin nuevas noticias de la primera edición y algunos otros, entre ellos los que hallé de aquellas fechas en El Pueblo Gallego. Hice una cuidadosa revisión, unificando con algunos toques y con el orden oportuno la atmósfera general del libro. Mencioné, hablando con del Riego, tu proyecto de ilustrarlo, pero sin insistir en la cuestión por no estar seguro de que estuvieses ahora en buena coyuntura –tiempo, tranquilidad, etc.– para hacerlo a gusto. Sospecho que para abreviar acudirán como de costumbre a Xoán Ledo.
Recibí –el año pasado– unas simpáticas líneas de Sabsay y señora, escritas desde Canarias. Les contesté, y unos meses después, por Navidad les escribí de nuevo brevemente. No me pareció oportuno en aquel momento preguntar nada a Sabsay sobre el libro de ensayos que dejé en sus manos. Y como la situación argentina –que afectará, supongo, a las editoriales– no da señales de mejoría, no sé bien que hacer. ¿Querrías tú preguntarle algo? Él me había hablado de Taurus, con cuyas gentes parecía tener relaciones –no sé bien si amistosas o también financieras–, brindándose, si no entendí mal, a encauzar por ese lado el asunto si ahí surgían dificultades o dilaciones excesivas. Esperaré para escribirle a conocer la impresión que recibas del diálogo con él.
Asistí en Madrid a la apertura de la exposición de Souto. El efecto de conjunto era de gran esplendor. Figuraban ya algunas cosas pintadas en Galicia, un tanto improvisadas, pero que ya atestiguan, por sus valores de gracia y simpatía humana, el saludable efecto del retorno.
Acaba de llegar una carta de Lala. Nos da muy alegremente la noticia de que le ha sido otorgado a Luis con toda justicia el premio Palanza. Apenas necesitamos decir cuánto lo celebramos. Con todo el entusiasmo de esta noticia y el cariño de siempre, os abrazan Carmen y
Rafael
Saludos nostálgicos a Lala y Laxeiro, Lorenzo y Marika, Antonio y Mireya (si están por ahí), los Scheimberg...
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| 1962-12-23 |
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Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa]
Transcripción da Carta de Seoane a Fernández del Riego. 1962 en 23/12/1962
Buenos Aires, 23 de Diciembre de 1962
Sr. D.
Francisco F. Del Riego
Vigo
Mi querido amigo:
Sin noticias tuyas desde hace mucho tiempo y suponiendo en tu poder un libro que te envié por el ingeniero Díaz Dorado, aproximadamente en Julio, te escribo hoy para felicitaros a Evelina y a tí con motivo de las fiestas de fin de año, deseándoos para el 63 toda clase de venturas. De paso te daré unas pocas noticias mías. En marzo, a mediados seguramente, estaremos en Suíza donde pensamos quedarnos algún tiempo. Luego iremos a esa, quizás por agosto o setiembre, no puedo concretar cuando, dependo de Suíza, pero pienso quedarme en Galicia todo el tiempo que pueda. No tengo ningún plan fijo y sí muchas ganas de realizar algunas iniciativas que desde hace tiempo me vienen preocupando. Durante este año he trabajado mucho. Hice una cantidad importante de grabados, algunos murales con técnicas distintas y me concedieron en octubre pasado el Premio Palanza, el más alto de este país que otorga la Academia Nacional de Bellas Artes. Algunos museos norteamericanos y el cada día más nutrido de Caracas, me compraron obras. En cuanto a Galicia continúo haciendo mis notas para las ediciones radiales de Galicia Emigrante y del Centro Lucense. Tengo reunidos más de quinientos artículos de los cuales unos cien tratan de temas de arte y personajes gallegos desde puntos de vista creo que originales. Quizá algún día pueda hacerse un tomo o dos con la selección. Desde luego he comentado todos los libros de Galaxia que me fueron llegando en estos años. Pienso que he sido el único que los comenta en su casi totalidad. Ahora mismo preparo la nota de Dos arquivos do trasno de Dieste, cuya edición me gustó mucho, mucho las ilustraciones y la tapa de Xohan Ledo y me produjo una gran alegría verlo reeditado. Pienso que mi único vínculo actual con la colectividad son esas audiciones, y, aunque volví a aceptar ser de la Comisión de Cultura del Centro Gallego, no creo que pueda hacer nada, o, si algo, muy poco en estos dos meses que faltan para mi marcha. Quizá pueda trabajar al regreso, pero pienso que sea un regreso por muy poco tiempo.
Tambien acaban de salir publicados por Losada, con grabados en madera míos, otros dos libros de gran formato, como los de Lorca y Unamuno, de Neruda y Alberti, La insepulta de Paita del primero, un poema último y espléndido dedicado a la amante de Bolívar, y Sobre los Angeles de Alberti. Fué, pues, un año de trabajo del que estoy contento y a pesar de la crisis inquietante diaria que vivimos en Buenos Aires. En marzo, como te dije en mi última carta de hace meses, me mudé de casa, vine a un departamento nuevo, hecho según mis necesidades con un buen estudio y con una espléndida vista al rio: Montevideo 1985, piso 13, Dto. 68, para recordarte la dirección. De ahí no tengo más noticias que las que me envió Dieste en una carta reciente y alguna que me transmitió Prada.
Me gustaría que tu me enviases noticias tuyas y de los amigos comunes y de tus proyectos. Sé que estás dedicado a Galaxia y me alegró mucho saberte consagrado a esa obra. Pero ¿por qué no me escribes? Alvarez Blázquez estuvo aquí solo unos días. Apenas pude estar con él. Quedó en regresar desde Montevideo, pero no lo hizo lo cual constituye para mí y para algunos amigos un misterio curioso, supongo que se sintió agobiado por la obsequiosidad de los líderes de la colectividad. No sé. De cualquier manera sentí mucho no haber estado más con él, además yo le estoy agradecido por las molestias que se tomó por nosotros en Vigo y no tuve manera de corresponderle en ésta.
Bueno, recibid Evelina y tu el abrazo de Maruja y mío y tu uno muy fuerte de tu amigo:
Seoane
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| 1970-11-14 |
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Ver
Transcripción da Carta de Seoane a Díaz Pardo. 1970 en 14/11/1970
Buenos Aires, 14 de noviembre de 1970
Sr. D. Isaac Díaz Pardo
El Castro
Querido Isaac:
Contesto, tarde, tu carta del 28. Clausuré mi exposición de óleos el día 31 de octubre; me fue muy bien, e inauguro el 16 una de estarcidos, y en estos quince días pasados debí hacer unos bocetos para un mural, otro para un objeto con figuras que se realizará en acero inoxidable mate y bronce patinado, encargo de un industrial metalúrgico, y una estampa para fin de año para Ferrocarriles Argentinos y otras. Desde que llegué no hago más que luchar contra el tiempo. De la colectividad, nada. Aparte del éxito de las elecciones del C[entro] Gallego todo lo demás un puro desastre que no merece calificativos. Por mi parte no me queda tiempo para ocuparme de ella y procuro rechazar cualquier compromiso que me aleje de mi trabajo. Colaboro en lo que puedo únicamente con la Federación para cuestiones que puede imaginarte. La vida aquí en Buenos Aires es la normal desde hace tiempo. Hoy es el segundo día de huelga general en toda la república con más del 90 por ciento de paro. Desde nuestras ventanas vemos las locomotoras y vagones de Retiro absolutamente inmóviles. En Tucumán los estudiantes son dueños del centro de la ciudad desde hace dos días, como lo fueron en Córdoba el año pasado. Como se pude ver desde ahí un país “blando” donde es posible que esté surgiendo algo distinto que quizás alcancemos a ver. Los mismos estudiantes que levantaron barricadas el miércoles a la noche, festejaban dos días antes el cuarto campeonato argentino del mundo en boxeo y otros dos días anteriores el Premio Nobel de Química, al mismo tiempo que celebraban en una localidad de la provincia un festival de música “beat” con camisas floreadas, collares hasta la cintura, melenas masculinas, corbatas de todas clases, maxifaldas, minifaldas, colores rojo y violeta, flores y las palabras paz y amor que indignan a mucha gente. Todo esto con las noticias que se destacan ahí de la “hispano-américa” que hay que proteger.
Te agradezco que cuides del catálogo y de la exposición mía de Vigo. La hago por lo que tú supones. Sé que desde mi punto de vista, el de mi pintura, es inútil una exposición mía en esa. Pero en esta ocasión no se trata de esto. De un pintor no se puede ver un cuadro aislado, ni el desarrollo de un tema, sino el despliegue de su obra, de su mundo, la proyección de un pueblo a través de su pintura, de su arte. A mi manera hice prehistoria, Homenaje a la Torre de Hércules; historia, María Pita e tres retratos medievais; folklore, Muiñeira; costumbres campesinas, Figurando recuerdos, etc., en los prólogos de casi todos los álbumes y libros míos me refiero a Galicia y a lo que de gallego hay en ellos. En mi pintura, como en los grabados y dibujos, los temas fueron campesinos, mendigos, personajes de leyenda, etc. Pinté siempre mi recuerdo o el presente que acababa de ver, un pasado solamente de hacía días o meses. Pinté o dibujé la noticia venida de Galicia, publicada en un periódico cualquiera, en 1940, 1948, o en 1950. Son cuarenta años y centenares de obras pintadas, grabadas, etc., que no van a poder verse en unos pocos cuadros y grabados. Todo esto además independientemente de todo cuanto pinté en paredes de edificios con temas de trabajos campesinos. Aquí y en San Juan, bien lejos de Galicia, lo recuerdo en el primer poema de Na brétema, Santiago y todo lo que llevo escrito sobre Galicia, malo, bueno, regular, libros, artículos, éstos últimos pasan del millas. Todo esto no evita que Torres me trate como un “americano” cuando voy a verle, y que Grandío, por ejemplo, divulgue con la intención que te puedes imaginar, que nací en Buenos Aires, que no soy gallego... Bueno, no te voy a describir mi resentimiento y mis decepciones. Tengo, es verdad, muchas otras satisfacciones que me obligan a continuar trabajando como siempre, leal, además, a mi generación.
Recibí la fotocopia de Galicia Turística. Y siento la situación porque pasas en cuanto a los problemas de Sargadelos con la burocracia y con algo más que ésta. Creo que te escribí que el Ing. Díaz vino entusiasmado con Sargadelos y estos días vino a casa la persona de El Grove, de la Federación, que estuvo en El Castro con Montero y Lueiro. También viene entusiasmado del Museo. Lueiro me escribió unas letras en una de las tarjetas de Maside que envió por correo.
Esto es todo por hoy. No es muy interesante, pero a uno no se le ocurre nada con la huelga. Saludos para todos, para los Dieste y Mincho si lo ves, para todos los del Castro, y Mimina, Xosé y tú recibid el fuerte abrazo de:
Seoane
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| 1972-02-14 |
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Ver [Carta mecanografada]
Transcripción da Carta de Díaz Pardo a Seoane. 1972 en 14/02/1972
14.2.72
Sr. Don Luis Seoane
Bs. Aires
Querido Luis:
Recibo tu carta del 7 cte., depositada el 8. Anteriormente había recibido las del 17 y 29 de enero último, que por muchas razones retrasé su contestación. Hay muchas cosas que no andan bien en mi vida y se suman a sinsabores entre los que conté la Junta de Socios celebrada aquí el día 8 último (de la que te envío el orden del día a tratar que propuse y cuya certificación del acta en que se tomó el acuerdo te la envían directamente desde el Castro). Tuve un viaje a Santiago en razón de la salud de Mimina: la incorporación del abogado de momento ocupa más trabajo mientras no se incorpore a la problemática de la empresa.
No sé por dónde empezar. Me alegra, naturalmente, recibir tus cartas y con información de muchas cosas que por aquí están más lejos que las estrellas: Lorenzo Varela, Cuadrado, cine, cafés-concerts, etc. Pero muchas otras cosas que dices no me sirven de tranquilizantes junto con los que tomo en cápsulas y comprimidos. Los ataques e insultos que te ves obligado a dirigirme en ellas, y algunas otras especies que no sé si merezco o no me hacen dudar de si tiene algún sentido la tarea que cumplo y hacia que la cumplo: “... fuiste o debiste haber sido un niño mimado y desde entonces, desde tu infancia, te habituaste a imponer tu voluntad, a suponer como verdades indiscutibles tu interpretación personal sobre cualquier cuestión”; “... interpretación gratuita...”; “... trangallada...” etc. ¿No será mejor que me dedique a algo distinto para no dar lugar a tales interpretaciones?
Me ofende que se pueda pensar que si digo algo lo digo para arrogarme algún favor. En todo caso sería al Centro Lucense al que le hacía el favor al hacerle sugestión al Ing[eniero] Díaz sobre tu colaboración y mi carta no dejaba lugar a dudas que si citaba esto era para destacar el aprecio que le tengo yo a este hombre. Está visto que el ingeniero Díaz tendría menos memoria que yo si no recuerda lo que yo afirmaba en la carta.
Al día siguiente de conocernos en la biblioteca del Centro Gallego donde se exponían las cerámicas (diciembre de 1955) él fue a buscarme en su automóvil al H[otel] Colón para que viese su obra de Olivos, incluidas las canchas de bolos, etc. Empleamos una larga tarde en ello. Él quería que yo le hiciese una chimenea (lareira) y que le proyectase otras cosas para lo que iba a ser lo de Belgrano, por donde pasamos a la vuelta, y en donde en esos momentos solo había demoliciones internas (un croquis con medidas y con una nota de su puño y letra me lo envió, luego, al Castro, y allí está en una carpeta de la época). Él entonces no te conocía a ti personalmente, y en beneficio del Centro Lucense, naturalmente, le hablé de que nadie mejor que tú le podrías orientar en lo que él quería, y yo me disculpé pues me era imposible hacer nada y tampoco tenía sentido.
Pileta – Me parece bien por su sentido y por todo el denominarla Pila do Xunco, pero ten en cuenta que pila habría que ponerlo en gallego: pía, palabra que se conserva intacta aquí tanto en la bautismal como en la de abrevar animales o salarlos, así como en la acepción opuesta, igual que en castellano: pía de leña, PÍA DO XUNCO, creo que no estaría mal. Espero tus dibujos para ella, si es posible no mucho más allá de mediados de abril. En el croquis te iban las medidas internas y la forma. Considérale medio metro menos al decorado de las paredes porque la parte alta está ocupada por los traga-olas.
Corredor Matheos.– Olvídate ya de que el Maside haga eso. No me es cómodo preocuparme del Museo y no lo haré si en tu ausencia no tengo una garantía de que lo que haga ha de estar aceptado por ti te guste o no te guste, como todos los hijos de vecinos tenemos que aceptar lo que hacen las personas en que delegamos. Mi cabeza no está para más problemas y tú tienes reacciones que a esa cabeza mía no le parecen lógicas, y por una cosa nimia se puede echar a rodar una obra tan importante. Parece ser que no soy yo solo que ve esa agresividad tuya está bastante al margen de la admiración que por tu obra se te tiene. Agresividad injusta porque no es cierto que ahí solo hayas contribuido en colectivas de carácter político; yo ya recuerdo por lo menos dos, una de ellas en Witcom creo que para lo del Palanza, y nada se gana con que te olvides de que fuiste tú quien habló de llevar lo de serigrafía a la Sala del Maside. Y para que tengas tu archivo más completo te mando una serocopia de una carta tuya que se ve te falta, y etc.
TOMÁS MARIÑO.– Trataré de ver eso. A BLANCO AMOR lo nombraron académico. Me envió su novela para ilustrar. A ALBERTO VILANOVA Y A ALBERTI les envié tus Figuraciós. (Siguen gustando mucho y sé de varias personas que las coleccionan).
Abrazos muy fuertes para ti y para Maruja, vuestro
[Díaz Pardo]
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