Persoa: Xulio Maside

Persoa: Xulio Maside [4]

Data Material Ver
Data Material Ver
1958-06-24
Carta de Scheimberg a Seoane. 1958
Ver [Carta manuscrita]

Transcripción da Carta de Scheimberg a Seoane. 1958 en 24/06/1958

París (Hôtel Quai Voltaire), 24 de junio [1]958

Amigo Seoane:

Me he tomado esta tarde unas pequeñas vacaciones para escribirle. Pensaba hacerlo en Santander, antes de abandonar España –para despacharle la carta desde Hendaya, por temor a que fuera abierta y que la mención de nombres de los amigos de España pudiera crearles a estos alguna molestia (lo sucedido a a Del Riego es para tenerlo en cuenta); pero las cosas se dieron en tal forma que no pude cumplir con mi deseo. Al llegar a París, el día 19, me enteré de la muerte de Maside y Vd. no se imagina todo lo que me ha conturbado esta noticia. Aunque sólo cambié con él algunas palabras, pues su estado de salud (como se lo dije a Vd. en una postal despachada desde Santiago) le impedía casi hablar y no había mejorado, cuando unos días después fui a despedirme de él, su muerte me impresionó como si se hubiera tratado de un viejo amigo mío. Y es que todos sus amigos, nada más que por serlo nosotros de Vd., nos recibieron, a Aida y a mí, como si hubiéramos sido amigos de toda la vida. Y yo se lo agradezco ahora. Si en toda España no me he sentido en ningún momento extraño, en Santiago nos hemos sentido, Aída y yo, como en n/ propia casa. Cuánta cordialidad y calor humanos hemos hallado en sus amigos! Era a nosotros, si, pero era principal y fundamentalmente a Vd. a quien agasajaban. Aquí –es decir, en Galicia–, se lo quiere a Vd. talvez como a ninguno. Y yo me alegro de que así sea... Cuando cruzamos el Miño, en la frontera que separa a Portugal de España, a Aída y a mí se nos apretó el corazón y casi lloramos de emoción. El Miño, para Aída y para mí, era muchas cosas juntas: era Rosalía de Castro (cuya tumba visitamos e Santiago, en compañía de Bouza Brey) y era Unamuno, en sus Andanzas y visiones de España y Portugal y eran Vds., Vd. y Maruja. Veníamos de Coimbra, donde durante tres días nos sentimos por un momento estudiantes –aunque un poco maduros– Aída y yo y participamos de los festejos de la Quema de las Cintas, tan particulares y tan llenas de encanto. El paisaje era el mismo (Portugal y Galicia forman casi una unidad –no sólo geográfica, sino idiomática) y, sin embargo, nos pareció distinto. Y lo es en verdad. El paisaje parece que se adulzara y el ser humano es más hondo. Sí, creo que se trata de eso en realidad. En el portugués, talvez, haya siempre algo de teatral, como en el andaluz –aunque en menor medida–; en el hombre gallego no hay nada de teatral. Daría la impresión que se mueve siempre como si estuviera entrecasa, con naturalidad, pero con una naturalidad llena de señorío... Pero, por Dios!, no es de eso de lo que yo quería hablarle, sino de la cordialidad de que nos rodearon sus amigos a Aída y a mí. Con Del Riego y su mujer, Evelina, pasamos dos días deliciosos en Vigo... Y sólo estaba en mi plan quedarnos allí algunas horas! Pero quién se separa así como así, de las personas tan agradables e inteligentes ambos, que rivalizan en agasajarlo a uno? Con Evelina caminamos la ciudad y con ambos, conocimos las comedurías típicas y hablamos de tantas cosas que nos eran comunes. Y luego, Santiago... Llegamos allá el 22 de mayo a eso de las 8 de la noche. Dejamos n/ equipaje en el hotel España y salimos a caminar, Aída y yo, debajo de los soportales, a meternos la ciudad en el alma. Es una ciudad viva, donde las piedras llenas de ancianidad no son un obstáculo. El encargado del hotel se empeñó en que esa misma noche me comunicara con Maside y me presentó para eso a un sobrino de éste, un estudiante que está cursando, creo que el último año de sus estudios de medicina y es aficionado a la pintura. Se llama Carlos. A él le entregué la carta suya para Maside –y por él me enteré de la gravedad del estado de su tío. El pobre no quiso dejar de cumplir con su pedido y comprometió al doctor Bouza Brey para que nos acompañara a todas partes. No creo que muchos hayan tenido un más entendido guía que nosotros. Con él caminamos de arriba abajo Santiago. Y a cada momento, nos repetía: “No dejen de decirle a Seoane que conocieron la calle del Preguntoiro y la iglesia de la Ánimas, y..., y....” así toda la ciudad. En el Instituto de Estudios Folclóricos nos presentó a a P. Jesús Carro. Qué viejecito simpático! Allí en el Instituto guardan todas las cosas que Vd. publica. Por primera vez, creo que no me habría costado ningún esfuerzo decirle padre a un cura, a pesar de mi natural resistencia a hacerlo (y de aquellas palabras del Evangelio que dicen más o menos: “No me llaméis padre; Padre hay uno sólo, y está en el cielo”). Sólo la Catedral la quisimos visitar sin Bouza Brey. Qué majestuosa fábrica romana [sic] la Catedral de Santiago! Y luego, su Pórtico de la Gloria... No menos de seis veces volvimos a verla, a distintas horas y tratando, yo, de no dejarme llevar por recuerdos o sugestiones literarias.... Tiene talvez razón Unamuno cuando dice que aquí no se puede, como con el gótico, hacer literatura. Ni aquí caben distracciones. Y, sin embargo, dos misas importantes que allí, en la Catedral, escuchamos –la que se celebra el 23 de mayo en recordación de la batalla de Clavijo, y una misa del Episcopado (creo que el 25), carecieron de unción mística...
Pero vuelvo a sus amigos. El día 24 estuvimos con el matrimonio García Sabell. Le dejé su carta en el consultorio y unas horas más tarde nos llamó al hotel para que fuéramos a tomar el café a su casa. Qué persona extraordinaria es el doctor García Sabell (y qué hermosa y agradable su esposa)! Había muchas personas a la mesa y se habló de muchas cosas –y de todas era de ver y oír con qué precisa exactitud hablaba García Sabell. Al llegar a la casa y ver allí tanta gente reunida casi lamenté haber ido, pero luego sentí –después de casi 3 horas– tener que marcharme. Tiene una extraordinaria biblioteca con raras y lujosas ediciones de literatura y de arte, y pinturas y dibujos seleccionados con un finísimo gusto. Como recuerdo de ese día, para Vd., hizo firmar a los presentes una foto en que él –García Sabell– está en su Consultorio, con la pared del fondo cubierta con los estampados que le editó Bonino a Vd.. No se la envié desde España –y sí lo hago ahora, por temor a que se perdiera. El único que allí desentonaba era un socialista ,Tarul o Marul, que decía una sarta de banalidades en un tono que habría envidiado Lerroux –y a quién García Sabell había pedido que me informara sobre las cosas de España. En un momento dado, García Sabell le corto el discurso para mostrarnos la biblioteca y las pinturas, y todo terminó bien... Felizmente en España hemos tenido mejores informantes que ese presuntuoso y trasnochado socialista: lustrabotas, mozos de café, un changador en La Coruña, un maquinista de la RENFE en el camino de Salamanca a Madrid, un conductor de automóvil en Santander, etc., etc. En la misma mesa de García Sabell, un señor Briones de Villa García de Arosa. Estos socialistas tan fuera de época y que no sirven ni para colgarlos de la pared! (Ahora, al releer las firmas, veo que se llamaba Martul)... Pero me estoy perdiendo en detalles sin interés. Abandonamos Santiago, Aída y yo, con verdadera pena, dejando amigos y cariños. Y me fui a despedir de Maside, sin sospechar que se nos moriría pocos días después. Para Vd. me mandó un gran abrazo, un emocionado abrazo. Ahora, al transmitírselo, pienso que él presentía que era el último...
Y luego según n/ desfile precipitado: La Coruña, con su Torre de Hércules, a cuyo faro ascendí hasta el punto más alto –celebrando así a mi manera lo que Vd. celebró en dibujos de sabia caligrafía y Rafael Alberti en emocionados versos; León, cuya catedral sigue siendo un milagro de ligereza, y su Igl. de San Marcos –de un románico sobrio y cuya capilla funeraria conserva en su cúpula unos frescos sólo equiparables a los del Museo de Arte antiguo de Barcelona. Y luego más, Zamora –en que todo, o casi todo, es románico y en la que el reloj del tiempo pareciera haberse detenido. Y Salamanca, que para mí estaba llena de recuerdo de Unamuno; y, sin embargo, en esta España de Franco sólo se ha salvado de él el hermoso busto en bronce de Victorio Macho (y una cabeza en bronce, de la misma obra, en Madrid, en la Academia de San Fernando). Con quienes intenté hablar de Unamuno, o no sabían mucho de él, o temían hacerlo, y hasta el aula donde en 1920 le escuché dictar una de sus clases de filología ha desaparecido. Sólo el chófer que nos condujo de Santander a Irún tuvo un recuerdo emocionado para Unamuno; y era nada más que un obrero del volante!.. En Madrid estuvimos con Maíztegui (políticamente muy bien ubicado) a quien hicimos llegar su carta y con quien caminamos y hablamos mucho. Debo volver sobre las emociones experimentadas frente a Goya, y Velázquez, y el Greco? En cada sitio nos fuimos despidiendo como si fuera la última vez que vamos a verlo. En Madrid, al salir de San Antonio de la Florida, visitamos una vez más el Manzanares y con Aída nos juramentamos que volveríamos, sí, a España –pero acompañando a los españoles del exilio y para danzar todos juntos sobre los podridos restos de Franco... Yo no sé si se puede crear sobre el odio; pero cuando pienso nada más que en lo que en España tenemos oído sobre este grotesco payaso de la historia que es Franco, empiezo a creer que el odio es casi un deber. Odiar, sí, y hasta la muerte. Hay que formar el gran ejército del odio contra los enemigos de la vida. Cómo se comprendería en España a un nuevo [Mateo] Morral! Pensándolo serenamente, ya sé que no sirve de mucho el atentado individual; pero qué satisfacción se sentiría si alguien hiciese estallar por los aires a esa carroña. O es que solamente los tiranos tendrán derecho a disponer de la vida de los demás y nos hemos de horrorizar si alguien les revienta a ellos los huesos? Desvarío, pero, Seoane, hay que haber oído todo lo que llevamos oído en España y pensar en este pobre pueblo que se muerde los codos de rabia ante su propia impotencia –y que nos venga luego con reflexiones académicas sobre la buena táctica política. El atentado individual, sí, ya lo sé, no es solución –pero a veces puede ser una lección; y el tiranicidio, en cualquier caso y en última instancia, siempre será una medida de higiene para el mundo... Desgraciadamente creo que habrá Franco para rato –y solamente un vuelco total en la política internacional podría precipitar su caída. Se producirá ese vuelco? Lo espero. Pero, cuándo?.. Yo he recogido datos sobre lo que ganan los obreros y los empleados en España y lo que cuestan los artículos de primera necesidad. Pensaba mandárselos a Vd., pero, después de reflexionarlo, me parece tonto hacerlo. De qué le serviría a Vd.? Bástele eso: el pueblo está cada vez peor y las cárceles no se vacían. Todos los días se filtran noticias de nuevos procesos y nuevas condenas, mientras los rufianes de la prensa ensayan nuevos ditirambos para el Gran Payaso. Es un asco! Y termino, Seoane. Lea en los diarios españoles la “interviú” que acaba de hacerle a Franco un periodista de Le Figaro; produce náuseas...
De otras cosas quería hablarle, y ya ve, siempre se cae en lo mismo. Pero algún día eso deberá terminar. Terminar... Es lo único que ya nos queda por pedir.
Si en otro momento llego a estar más tranquilo (y aquí, en Francia, con De Gaulle, no es como para estarlo) le escribiré de otras cosas. Esta vez, perdóneme. Sepan, Vd. y Maruja, que están en nuestro corazón –y que, para Vds. y para nosotros, deseamos un mejor porvenir.

Los abrazamos

Scheimberg

P. D. He retenido esta carta hasta hoy, 25, y al fin me decido a mandarla; no sabría que cambiar en ella, o si destruirla del todo. Esto lo dejo a su arbitrio…Y adiós.

S.
1. O autor éstase a referir ás obras Por tierras de Portugal y España (1911) e Andanzas y visiones españolas (1922) , mesturando os títulos.


1971-10-12
Carta de Piñeiro a Seoane. 1971
Ver [Carta manuscrita]

Transcripción da Carta de Piñeiro a Seoane. 1971 en 12/10/1971


Compostela, 12-X-71

Benquerido Luis:

Xa che falóu o Domingo do homenaxe que lle queremos facer ao Fermín Penzol, no que percuramos cadrar ben o seu gusto pola bibliofilia coa sua inclinación a eludir a publicidade e a espectacularidade. Por eso, matinamos nun libro ben editado, de tirada moi reducida e non venal, que veña ser como un amistoso homenaxe íntimo. Non se trata, craro está, de incluír no tomo a todos os amigos do Penzol, que son demasiados para este fin. Tomamos por base cinco entidades culturais que o homenaxeado quere e admira moi sinceramente: Galaxia, a Fundación Penzol, o Museo Carlos Maside, o Laboratorio de Formas de Galicia e mais a Academia. O conxunto dos colaboracións recollerá a presencia destas entidades, a través das persoas que sabemos son motivo de alegría para o Penzol. Por eso, pensamos no teu nome, no de Isaac e mais no de Dieste, por séredes persoas que el admira e estima.
Pedinlle a Paco, para cho poder enviar, o tamaño do libro. Paco tratouno co Ricardo e hoxe mandáromo. Ahí che vai. Si posible for, gustaríanos ter arrecadados os orixináis para o cabo deste mes, entre eles as vosas colaboracións artísticas e máis as duas holandesas de prosa diesteana. Estou seguro de que xa che acraróu Domingo que estas duas holandesas son para refrexar a imaxe que o autor ten do Penzol ou ben para facer as consideracións que coide oportunas encol da sua personalidade.
Como che dixen, despois da nosa conversa o día da inauguración da exposición Picasso-Miró falei longamente co Xulio Maside. Comentei con el a necesidade de que no Museo Carlos Maside estea presente o máis representativo da sua obra, e mostrouse de acordo en que así tiña que ser. Penso que, antes de que tí marches, sería ben deixar resolto este asunto.
Apertas nosas para os dous.

Ramón


1974-04-11
Carta de Seoane a Díaz Pardo. 1974
Ver

Transcripción da Carta de Seoane a Díaz Pardo. 1974 en 11/04/1974

Buenos Aires, 11 de Abril de 1974

Sr. D. Isaac Díaz Pardo
Sargadelos

Querido Isaac:

Recibí hace unos días tu carta del 25/III, también los catálogos de las exposiciones de Núñez y Ortiz Alonso. A mi vez envié el catálogo de la Exposición de Cerámica Japonesa que a mí y a quienes la vieron, nos parece extraordinaria. También estos días se inauguró una exposición de Franz Masereel, el grabador belga fallecido no hace mucho, que hace unos años admiró Maside, del que tenía él algunos libros y yo otros, aún los tengo. Sé que Julio Maside tiene los de su tío.
Me alegro que se afiance la galería de Barcelona. Ah!, también recibí el libro que editasteis sobre ceramistas y esmaltadores que además lleva el n.º 6. De cinco anteriores creo que tengo solamente uno o dos. Peor no importa. Ahora estoy en vísperas de deshacerme de parte de mi biblioteca son muchos millares de libros y no nos queda lugar en casa para todos ellos, me quedaré solo con los de arte, poesía, los gallegos, y aquellos en cuya confección intervine de alguna manera yo. No queda lugar en el departamento que no tenga un voluminoso montón de libros. Aparte las bibliotecas, los armarios están también llenos. Algunos son muy curiosos e incontrables, pero no puedo vivir sitiado por ellos.
No recibí carta ninguna de Xosé. Tampoco yo le escribí. Escribí muy poco a todos los amigos desde que llegué. Me alegro, sin embargo, de que exponga en Barcelona y me gustaría saber cómo le fue. Es una nueva experiencia para él y un modo de medirse con los demás.
En cuanto al proyecto referido al Museo que le enviaste a Dónega, de acuerdo en general con él. No sé que quieren decir el llamado (1), que pones al lado de Chamoso Lamas, pues no se aclara en la copia que envías. Chamoso Lamas fue propuesto cuando hicimos la lista de personalidades para el Patronato del Museo en su calidad de arqueólogo y estudioso en cuestiones gallegas de arte, no en la de funcionario público. Me gustaría que no lo olvidases. Me parece bien que sean 18 miembros, pero no olvides que debe crearse de entre ellos una comisión ejecutiva no superior a cinco que se encargue de todas las cuestiones referidas a la construcción y a asuntos urgentes referidos a la buena marcha del Museo. Debe prescindirse de la Dirección General de Bellas Artes para todo lo que no obligue el Estado. Galicia debe poder fundar un Museo por su cuenta. Cuando decidimos que fuese a museos gallegos la obra de Maside en caso de disolución, recuerda que manifestamos que fuese a aquellos que no tuviesen carácter nacional como ocurre actualmente con el de La Coruña, pues de hacerlo así la obra de arte gallega pasaría a ser propiedad del Estado. Por esto pensé también en la Diputación Provincial. Se trata, aunque anacrónico, de un organismo de la provincia en cederla a os Ayuntamientos siempre que éstos tuviesen museos propios. El de La Coruña estaba haciéndolo o trataba de hacerlo Pérez Ardá. Se trata de bienes gallegos.
Bueno, esto es todo por hoy. Trabajo bastante pero quiero trabajar menos y no sé cómo hacer para lograrlo. Tengo como mil apuntes de retratos de personalidades del teatro, cine, canción y otras artes en general de la Argentina. Una iconografía, creo que sorprendente (1), hecha a lápiz.

Un gran abrazo para Mimina y para ti de Mauja y mío.

Seoane


1978-07-04
Carta de Seoane a Palmás. 1978
Ver [Carta mecanografada]

Transcripción da Carta de Seoane a Palmás. 1978 en 04/07/1978


Buenos Aires, 4 de Xulio de 1978

Sr. Ricardo Palmás
Londres

Querido Palmás:

Recibín o artigo de Manuel Maria encol do meu libro de poemas. Non o coñecía e agradecino moito. Ediciós do Castro, que eu axudéi a fundar, e, cuias primeiras edicións foron El Toro Júbilo e O Meco, é hoxe algo privado de Isaac Díaz Pardo e Xosé Díaz Arias, e, non somente non envían os libros, ou parece non enviar, aos críticos literarios nin á prensa de fora de Galicia. De xeito que un non chega a saber que pasa co seu libro. O que pasa en xeral é, que calquer tídoo en Ed. do Castro agarda o esquecemento total, ou semella agardalo. Políticamente estou tan desconcertado como a maioría da xente que mantivo fidelmente unha liña de conducta, e como vostede, perplexo pola presidencia de Rosón, e tamén das ideas políticas de Piñeiro, a sua actitude de mediador en moitas cuestións que interesan a unha limpeza da vida política galega, a unha actitude verdadeiramente galeguista. Eu non sei que decir. Voltando a Galicia illareime de todo e adicareime soio a traballar nas miñas cousas. Hoxe debe haber xa uns quince tapices, feitos por Maria Elena, a muller de Xosé Luis, con dibuxos meus. Tres ou catro de algo mais de dous metros por un metro vinte. En xeral de gran formato. Creo que me adicarei soio a esto, a traballar. En Buenos Aires espoño en Setembro, na Galería Bonino, e fixen unha pequena mostra en Rosario a fins de maio. Non teño propósito algún de facer moito mais. Pra unha publicación de Santiago que ahora resulta sairá a fins de ano, fixen, a pedido urxente de Xulio Maside, un pequeno ensaio sobre o pintor. Non me acusou recibo, de xeito que lle pedín por favor a Piñeiro que lle preguntase si o tiña recibido, contestándome éste que sí. O meu traballo está adicado a establecer as xentes do arte contemporáneo que verdadeiramente o influenciaron, pois en Galicia os familiares, Xulio e a sua dona, e outros semiinventaron un Maside provincián que nada ten que ver coa súa verdadeira persoalidade, e co que deixou en pintura. Para fin de ano espero ter unha monografía mais estensa, onde publicarei as cartas que conservo suas. E teño o propósito de publicar, correxidos e ampliados, algúns traballos feitos fai moitos anos en Buenos Aires, por exemplo, encol da escultura galega e o periodismo e, entre outros, un que matino interesante, sobre a simboloxía dos animaes no románico, no arte, e popularmente. Sería moi interesante saber si o donante con apelido galego, do Goya do Ashmolean Museum de Oxford, non foi algún dos galegos liberales que fuxiron de Galicia, e algús dos cales non voltaron endexamais, participando na redacción das Cartillas adicadas á enseñanza que eloxióu Domingo F. Sarmiento.

Moitos saúdos de Maruja e unha forte aperta de:

[Seoane]


TERMOS CLAVE DO FONDO Persoas: Seoane, LuísSeoane, MaruxaDíaz Pardo, IsaacVarela, LorenzoArias “Mimina”, CarmenDieste, RafaelPicasso, PabloScheimberg, SimónDíaz, XoséDónega, MarinoGarcía-Sabell, DomingoGil Varela, ÁlvaroLaxeiro, Falcini, LuísPaz-Andrade, ValentínGerstein, MarikaRey Romero, JoséFernández del Riego, FranciscoCuadrado, ArturoZegrí, ArmandoSofovich, BernardoMiró, JoanLifschitz, RafaelCastelao, Blanco Amor, EduardoPayró, JulioDíaz Arias de Castro, CamiloGerstein, NoemíAlberti, RafaelBurd, LipaVázquez Freire, José LuísWhitelow, GuillermoGoya, Francisco deBaudizzone, LuísNegri, Tomás AlvaMaside, CarlosDíaz Dorado, DiegoNegri, NélidaPiñeiro, RamónBurd, EstherNogueira, FedericoPalmás, RicardoMuñoz Manzano, CarmenLifschitz, EmmaIglesias Corral, ManuelTorrallardona, CarlosPerón, Juan DomingoDíaz Arias de Castro, RosendoFernández-Albalat Lois, AndrésAzcoaga, Enrique Temáticas: artes Fondo: Luís Seoane depositado na Fundación Luís Seoane. artes visuaisautores/asasuntos particularesColección: Isaac Díaz Pardo e Luís SeoaneliteraturaA nova SargadelosGalería Boninopolíticamigraciónsmedios de comunicaciónemigraciónprensa escritahistoriaartes escénicaspremiosExposición de Luís Seoane. Colonia. 1967Galería Sargadelos de BarcelonacineExposición de Luís Seoane. Münster. 1967Exposición de Luís Seoane. Bonn. 1967radioMartín FierroExposicion de Luís Seoane. Madrid. 1967Fábrica de Porcelanas La MagdalenaExposición de Luís Seoane. Bos Aires. 1968. Art Gallery InternationalPadroado do Museo Carlos MasideFondo Nacional de las ArtesExposición de Luis Seoane. Madrid. 1970Premio PalanzaGalería Sargadelos de MadridBestiario, de A. GirriExposición de Luís Seoane. Madrid. 1973Seminario de Estudos GalegosPedrón de OuroEdiciós do CastroMetropolitan Museum of ArtmúsicaBienal de VeneciaAcademia Nacional de Bellas Artes [Arxentina]BauhausExposición de Luís Seoane. Bonn. 1968Galería Biosca (Madrid)exilioArt NouveauperonismoLas Meninas, de PicassoExposición de Luís Seoane. Madrid. 1975Exposición de Luís Seoane. Madrid. 1963

Warning: Unknown: 2 result set(s) not freed. Use mysql_free_result to free result sets which were requested using mysql_query() in Unknown on line 0