Persoa: O Greco

Persoa: O Greco [8]

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1958-06-24
Carta de Scheimberg a Seoane. 1958
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Transcripción da Carta de Scheimberg a Seoane. 1958 en 24/06/1958

París (Hôtel Quai Voltaire), 24 de junio [1]958

Amigo Seoane:

Me he tomado esta tarde unas pequeñas vacaciones para escribirle. Pensaba hacerlo en Santander, antes de abandonar España –para despacharle la carta desde Hendaya, por temor a que fuera abierta y que la mención de nombres de los amigos de España pudiera crearles a estos alguna molestia (lo sucedido a a Del Riego es para tenerlo en cuenta); pero las cosas se dieron en tal forma que no pude cumplir con mi deseo. Al llegar a París, el día 19, me enteré de la muerte de Maside y Vd. no se imagina todo lo que me ha conturbado esta noticia. Aunque sólo cambié con él algunas palabras, pues su estado de salud (como se lo dije a Vd. en una postal despachada desde Santiago) le impedía casi hablar y no había mejorado, cuando unos días después fui a despedirme de él, su muerte me impresionó como si se hubiera tratado de un viejo amigo mío. Y es que todos sus amigos, nada más que por serlo nosotros de Vd., nos recibieron, a Aida y a mí, como si hubiéramos sido amigos de toda la vida. Y yo se lo agradezco ahora. Si en toda España no me he sentido en ningún momento extraño, en Santiago nos hemos sentido, Aída y yo, como en n/ propia casa. Cuánta cordialidad y calor humanos hemos hallado en sus amigos! Era a nosotros, si, pero era principal y fundamentalmente a Vd. a quien agasajaban. Aquí –es decir, en Galicia–, se lo quiere a Vd. talvez como a ninguno. Y yo me alegro de que así sea... Cuando cruzamos el Miño, en la frontera que separa a Portugal de España, a Aída y a mí se nos apretó el corazón y casi lloramos de emoción. El Miño, para Aída y para mí, era muchas cosas juntas: era Rosalía de Castro (cuya tumba visitamos e Santiago, en compañía de Bouza Brey) y era Unamuno, en sus Andanzas y visiones de España y Portugal y eran Vds., Vd. y Maruja. Veníamos de Coimbra, donde durante tres días nos sentimos por un momento estudiantes –aunque un poco maduros– Aída y yo y participamos de los festejos de la Quema de las Cintas, tan particulares y tan llenas de encanto. El paisaje era el mismo (Portugal y Galicia forman casi una unidad –no sólo geográfica, sino idiomática) y, sin embargo, nos pareció distinto. Y lo es en verdad. El paisaje parece que se adulzara y el ser humano es más hondo. Sí, creo que se trata de eso en realidad. En el portugués, talvez, haya siempre algo de teatral, como en el andaluz –aunque en menor medida–; en el hombre gallego no hay nada de teatral. Daría la impresión que se mueve siempre como si estuviera entrecasa, con naturalidad, pero con una naturalidad llena de señorío... Pero, por Dios!, no es de eso de lo que yo quería hablarle, sino de la cordialidad de que nos rodearon sus amigos a Aída y a mí. Con Del Riego y su mujer, Evelina, pasamos dos días deliciosos en Vigo... Y sólo estaba en mi plan quedarnos allí algunas horas! Pero quién se separa así como así, de las personas tan agradables e inteligentes ambos, que rivalizan en agasajarlo a uno? Con Evelina caminamos la ciudad y con ambos, conocimos las comedurías típicas y hablamos de tantas cosas que nos eran comunes. Y luego, Santiago... Llegamos allá el 22 de mayo a eso de las 8 de la noche. Dejamos n/ equipaje en el hotel España y salimos a caminar, Aída y yo, debajo de los soportales, a meternos la ciudad en el alma. Es una ciudad viva, donde las piedras llenas de ancianidad no son un obstáculo. El encargado del hotel se empeñó en que esa misma noche me comunicara con Maside y me presentó para eso a un sobrino de éste, un estudiante que está cursando, creo que el último año de sus estudios de medicina y es aficionado a la pintura. Se llama Carlos. A él le entregué la carta suya para Maside –y por él me enteré de la gravedad del estado de su tío. El pobre no quiso dejar de cumplir con su pedido y comprometió al doctor Bouza Brey para que nos acompañara a todas partes. No creo que muchos hayan tenido un más entendido guía que nosotros. Con él caminamos de arriba abajo Santiago. Y a cada momento, nos repetía: “No dejen de decirle a Seoane que conocieron la calle del Preguntoiro y la iglesia de la Ánimas, y..., y....” así toda la ciudad. En el Instituto de Estudios Folclóricos nos presentó a a P. Jesús Carro. Qué viejecito simpático! Allí en el Instituto guardan todas las cosas que Vd. publica. Por primera vez, creo que no me habría costado ningún esfuerzo decirle padre a un cura, a pesar de mi natural resistencia a hacerlo (y de aquellas palabras del Evangelio que dicen más o menos: “No me llaméis padre; Padre hay uno sólo, y está en el cielo”). Sólo la Catedral la quisimos visitar sin Bouza Brey. Qué majestuosa fábrica romana [sic] la Catedral de Santiago! Y luego, su Pórtico de la Gloria... No menos de seis veces volvimos a verla, a distintas horas y tratando, yo, de no dejarme llevar por recuerdos o sugestiones literarias.... Tiene talvez razón Unamuno cuando dice que aquí no se puede, como con el gótico, hacer literatura. Ni aquí caben distracciones. Y, sin embargo, dos misas importantes que allí, en la Catedral, escuchamos –la que se celebra el 23 de mayo en recordación de la batalla de Clavijo, y una misa del Episcopado (creo que el 25), carecieron de unción mística...
Pero vuelvo a sus amigos. El día 24 estuvimos con el matrimonio García Sabell. Le dejé su carta en el consultorio y unas horas más tarde nos llamó al hotel para que fuéramos a tomar el café a su casa. Qué persona extraordinaria es el doctor García Sabell (y qué hermosa y agradable su esposa)! Había muchas personas a la mesa y se habló de muchas cosas –y de todas era de ver y oír con qué precisa exactitud hablaba García Sabell. Al llegar a la casa y ver allí tanta gente reunida casi lamenté haber ido, pero luego sentí –después de casi 3 horas– tener que marcharme. Tiene una extraordinaria biblioteca con raras y lujosas ediciones de literatura y de arte, y pinturas y dibujos seleccionados con un finísimo gusto. Como recuerdo de ese día, para Vd., hizo firmar a los presentes una foto en que él –García Sabell– está en su Consultorio, con la pared del fondo cubierta con los estampados que le editó Bonino a Vd.. No se la envié desde España –y sí lo hago ahora, por temor a que se perdiera. El único que allí desentonaba era un socialista ,Tarul o Marul, que decía una sarta de banalidades en un tono que habría envidiado Lerroux –y a quién García Sabell había pedido que me informara sobre las cosas de España. En un momento dado, García Sabell le corto el discurso para mostrarnos la biblioteca y las pinturas, y todo terminó bien... Felizmente en España hemos tenido mejores informantes que ese presuntuoso y trasnochado socialista: lustrabotas, mozos de café, un changador en La Coruña, un maquinista de la RENFE en el camino de Salamanca a Madrid, un conductor de automóvil en Santander, etc., etc. En la misma mesa de García Sabell, un señor Briones de Villa García de Arosa. Estos socialistas tan fuera de época y que no sirven ni para colgarlos de la pared! (Ahora, al releer las firmas, veo que se llamaba Martul)... Pero me estoy perdiendo en detalles sin interés. Abandonamos Santiago, Aída y yo, con verdadera pena, dejando amigos y cariños. Y me fui a despedir de Maside, sin sospechar que se nos moriría pocos días después. Para Vd. me mandó un gran abrazo, un emocionado abrazo. Ahora, al transmitírselo, pienso que él presentía que era el último...
Y luego según n/ desfile precipitado: La Coruña, con su Torre de Hércules, a cuyo faro ascendí hasta el punto más alto –celebrando así a mi manera lo que Vd. celebró en dibujos de sabia caligrafía y Rafael Alberti en emocionados versos; León, cuya catedral sigue siendo un milagro de ligereza, y su Igl. de San Marcos –de un románico sobrio y cuya capilla funeraria conserva en su cúpula unos frescos sólo equiparables a los del Museo de Arte antiguo de Barcelona. Y luego más, Zamora –en que todo, o casi todo, es románico y en la que el reloj del tiempo pareciera haberse detenido. Y Salamanca, que para mí estaba llena de recuerdo de Unamuno; y, sin embargo, en esta España de Franco sólo se ha salvado de él el hermoso busto en bronce de Victorio Macho (y una cabeza en bronce, de la misma obra, en Madrid, en la Academia de San Fernando). Con quienes intenté hablar de Unamuno, o no sabían mucho de él, o temían hacerlo, y hasta el aula donde en 1920 le escuché dictar una de sus clases de filología ha desaparecido. Sólo el chófer que nos condujo de Santander a Irún tuvo un recuerdo emocionado para Unamuno; y era nada más que un obrero del volante!.. En Madrid estuvimos con Maíztegui (políticamente muy bien ubicado) a quien hicimos llegar su carta y con quien caminamos y hablamos mucho. Debo volver sobre las emociones experimentadas frente a Goya, y Velázquez, y el Greco? En cada sitio nos fuimos despidiendo como si fuera la última vez que vamos a verlo. En Madrid, al salir de San Antonio de la Florida, visitamos una vez más el Manzanares y con Aída nos juramentamos que volveríamos, sí, a España –pero acompañando a los españoles del exilio y para danzar todos juntos sobre los podridos restos de Franco... Yo no sé si se puede crear sobre el odio; pero cuando pienso nada más que en lo que en España tenemos oído sobre este grotesco payaso de la historia que es Franco, empiezo a creer que el odio es casi un deber. Odiar, sí, y hasta la muerte. Hay que formar el gran ejército del odio contra los enemigos de la vida. Cómo se comprendería en España a un nuevo [Mateo] Morral! Pensándolo serenamente, ya sé que no sirve de mucho el atentado individual; pero qué satisfacción se sentiría si alguien hiciese estallar por los aires a esa carroña. O es que solamente los tiranos tendrán derecho a disponer de la vida de los demás y nos hemos de horrorizar si alguien les revienta a ellos los huesos? Desvarío, pero, Seoane, hay que haber oído todo lo que llevamos oído en España y pensar en este pobre pueblo que se muerde los codos de rabia ante su propia impotencia –y que nos venga luego con reflexiones académicas sobre la buena táctica política. El atentado individual, sí, ya lo sé, no es solución –pero a veces puede ser una lección; y el tiranicidio, en cualquier caso y en última instancia, siempre será una medida de higiene para el mundo... Desgraciadamente creo que habrá Franco para rato –y solamente un vuelco total en la política internacional podría precipitar su caída. Se producirá ese vuelco? Lo espero. Pero, cuándo?.. Yo he recogido datos sobre lo que ganan los obreros y los empleados en España y lo que cuestan los artículos de primera necesidad. Pensaba mandárselos a Vd., pero, después de reflexionarlo, me parece tonto hacerlo. De qué le serviría a Vd.? Bástele eso: el pueblo está cada vez peor y las cárceles no se vacían. Todos los días se filtran noticias de nuevos procesos y nuevas condenas, mientras los rufianes de la prensa ensayan nuevos ditirambos para el Gran Payaso. Es un asco! Y termino, Seoane. Lea en los diarios españoles la “interviú” que acaba de hacerle a Franco un periodista de Le Figaro; produce náuseas...
De otras cosas quería hablarle, y ya ve, siempre se cae en lo mismo. Pero algún día eso deberá terminar. Terminar... Es lo único que ya nos queda por pedir.
Si en otro momento llego a estar más tranquilo (y aquí, en Francia, con De Gaulle, no es como para estarlo) le escribiré de otras cosas. Esta vez, perdóneme. Sepan, Vd. y Maruja, que están en nuestro corazón –y que, para Vds. y para nosotros, deseamos un mejor porvenir.

Los abrazamos

Scheimberg

P. D. He retenido esta carta hasta hoy, 25, y al fin me decido a mandarla; no sabría que cambiar en ella, o si destruirla del todo. Esto lo dejo a su arbitrio…Y adiós.

S.
1. O autor éstase a referir ás obras Por tierras de Portugal y España (1911) e Andanzas y visiones españolas (1922) , mesturando os títulos.


1958-11-30
Carta de Goldstein a Seoane. 1958
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Transcripción da Carta de Goldstein a Seoane. 1958 en 30/11/1958

Washington, 30/11/58

Estimado Seoane:

No puede imaginarse con qué alegría recibí su atenta carta. Con sorpresa, veo que ni siquiera se han molestado en notificarle que habían expuesto dos obras suyas, lamento no poder complacerlo con el catálogo, pues hemos dejado todos los papeles, libros y folletos en New York, pero no recuerdo bien si entre otros envíos que hice a Buenos Aires se halla ese catálogo. Le ruego lo llame a mi padre por si acaso lo haya recibido.
A pesar de las opiniones que ya le describí acerca de los americanos, le advierto que como Vd. y el Arq. Coire, yo también pienso que tienen mucho de bueno y estoy dispuesto a aprovechar todas las enseñanzas. Tuve la fortuna de conocer mucha gente que con un criterio absolutamente libre de prejuicios me ha mostrado trabajos y proyectos. Ahora estoy a punto de comenzar con una beca; ignoro si esto será mejor o peor que el estudio privado, puesto que el programa ya trazado es bastante rígido y para colmo de males han cambiado las bases propuestas. De todas maneras, estoy dispuesto a aprovechar todo lo posible antes de regresar. Le he escrito al Arq. Coire para felicitarlo y a la vez para ponerme a sus órdenes en lo que necesitare; sé que Buenos Aires haría falta mucho material que creo podría conseguir; como no estoy muy seguro de la dirección e ignoro si recibió mi carta, le ruego lo llame y le haga saber que deseo colaborar de alguna manera, de modo que si le interesa algo, me escriba. Es un gran profesor a quien estoy sumamente agradecido, de manera que ahora me siento en el deber de cooperar en algo, y sinceramente creo que desde aquí podré serle útil.
Hoy estuvimos de recorrida por las National Gallery: es impresionante la calidad de las obras expuestas, sobre todo los pre-renacentistas y los Grecos; no puedo opinar sobre el resto porque todavía no he visto ni la sexta parte del Museo, pero lo que sí pude apreciar es al “visitante” en cuanto entran, se alquilan una radio-guía y se “caminan” todo el Museo en media hora, ¡qué capacidad perceptiva!
Desde ya, paladeamos la empanada gallega prometida... y el buen café que tanto extrañamos.

Reciban Maruja y Vd. un gran saludo de “vuestros amigos en el exilio”.

Enrique Goldstein


1960-03-13
Carta de Seoane a Dieste e Muñoz Manzano. 1960
Ver [Carta mecanografada]

Transcripción da Carta de Seoane a Dieste e Muñoz Manzano. 1960 en 13/03/1960


Basilea, 13 de marzo de 1960

Sres. Carmen y Rafael Dieste
Buenos Aires

Queridos Carmen y Rafael:

Acabamos de regresar de Munich que debió haber sido antes de la guerra una ciudad agobiante por su barroco, claro que con detalles muy buenos, y ahora resulta más bien una ciudad aburrida con su nueva arquitectura, ordinaria y repetida. El río Isar aunque poco nutrido de aguas resulta refrescante, aún dando por sabido que el refrescar es una cualidad de las aguas y de los ríos. Creo que debo esperar a madurar el recuerdo de lo visto para tener una opinión y puede que en esta opinión de hoy esté influyendo la antipatía que me merecen esos alemanes altaneros de cicatrices en el rostro que se muestran serviles al ayudarle a uno a ponerse el abrigo a la salida de los cafés, o el constante sonido de la sirena de la policía atravesando la ciudad. De cualquier manera gozamos del arte de los museos y del que encontramos en la calle en edificios públicos, o en las fachadas de edificios privados, sin saber bien cuales edificios fueron reconstruídos o se conservan tales como eran. En uno de los museos encontramos otro de los Quijote de Daumier, la mayoría están en Zurich y Basilea; algunos espléndidos Manet, otros no menos bellos Constable y entre la cantidad considerable de pintura bávara y alemana, en general del siglo XIX, tres Fortuny no tan notables como otros que tengo visto. En pintura no hemos contemplado nada anterior al siglo XVIII, pues la Pinacoteca Nacional que vimos en París aún tiene el edificio por restaurar. En ésta colección están los Goya, los Murillo y creo que un Greco. En cambio vimos algo de la pintura expresionista de la primera veintena de este siglo, mucha obra de Kandinsky de esos años realmente muy importante en lo que él denominaba “improvisaciones”, que revelan un pintor extraordinario que luego se amaneró, por lo que vimos en París en el otro viaje, convirtiendo la pintura en ilustración de sus teorías. En Basilea gozamos del carnaval, un espectáculo inusitado por su belleza, organizado tradicionalmente por artistas locales, escultores y pintores, y en el que se comenta con humor, por comparsas, los acontecimientos del país y del mundo en el año. Todo ello con auténtica gracia de color en las ropas inventadas y excelentemente modeladas las caretas. Más todo ello es difícil de describir. Hay que verlo para poder percibir su carácter excepcional. El pueblo no hace más que admirar estas comparsas y apenas interviene sino como público en la celebración, aunque el carnaval esté presente desde dos o tres semanas antes anunciándose en toda la ciudad. En ningún momento creí volver a tener el gozo infantil del carnaval de la montaña gallega, con sus generales a caballo, como tambien le gusta a Laxeiro y más bien, más tarde, desdeñé todos los carnavales que pasaron hasta éste, nada espontáneo sino organizado, perfectamente organizado, como un ballet, que es lo que resulta ser, sirviendo la ciudad de escenario. Formamos parte del público, aún cayendo bastante nieve, durante horas. Las flautas y tambores que tocan las comparsas, así como su desfile, son motivos de pacientes ensayos durante semanas.
Bueno, éstas son en general algunas noticias. Las que se refieren a mis obras gustan en general bastante y preparan una gran exposición en la Kunsthalle de esta ciudad, en combinación con entidades de Alemania y Holanda, pero debo enviar más cuadros de ahí y renunciar, hasta que se celebre, a las exposiciones de galerías privadas. Esta semana se concreta todo y os daremos más noticias. Los grabados también interesan mucho y se sorprenden del adelanto de las artes gráficas argentinas. Esto convendría que lo supiesen en la Imprenta López para que bajasen los precios de nuestros libros. Quizá mejor que no lo sepan para que al revés, no los aumenten.

Bueno, por hoy no recuerdo más sucesos. Un saludo a todos los amigos y un gran abrazo para vosotros dos de:

[Seoane]


1966-02-03
Carta de Sofovich a Seoane. 1966
Ver [Carta manuscrita]

Transcripción da Carta de Sofovich a Seoane. 1966 en 03/02/1966

Milán, 3 de Febrero de 1966

Mi estimado Luis:

Sabrá ya que soy terriblemente perezoso para escribir. He necesitado la primera decepción de este luminoso viaje que estamos haciendo, Milán, para mirar atrás y decidirme a escribirle.
Estamos a punto de dejar Italia en dirección a Francia con un potable viaje intermedio a Ginebra.
En España, no obstante, la escasa fortuna que tuvimos con el tiempo, lo pasamos muy bien; Marcial Suárez, “gran tipo”, como decimos en B. Aires, Maiztegui, con su simpatía de siempre.
Lo que vivimos es todo de maravilla; pero me quedan para siempre el paisaje castellano, la roca ascética de Toledo, del Escorial, de Ávila, y de todo lo bueno y muy bueno que tiene el Prado. Los italianos, los flamencos completan, afirman lo que sabía de ellos por la letra y la reproducción, pero otra cosa distinta que leer y hojear a Goya y Velázquez es sentarme en un banco frente a las Meninas o quedarme de pie bajo la cúpula íntima de San Antonio de la Florida y dejarse mirar por los personajes goyescos; o pasar de los cartones del Prado a los tapices del Escorial.
Salvo cuatro o cinco cuadros del Greco, no me ha pasado lo mismo con él; desde luego El Entierro del Conde [de Orgaz], parte del San Mauricio, todo el Sueño de Felipe II, pero pienso que España debe haberse quedado pobre de buenos Grecos, gran parte de los vistos, sus repetidas réplicas por encargo, disminuyen su figura, quizá para demostrar lo que pienso (aún no he estado ni en Londres ni en París) baste decir que en un museo de 2º categoría, el Barberini de Roma, hay dos Grecos, sobre temas no vistos en España, que son verdaderas joyas.
Madrid es una ciudad encantadora, y las muchas horas que hemos pasado Elsa y yo caminando por ella y oyendo hablar y reír a los madrileños, o viéndoles participar con ingenuo entusiasmo en las fiestas del 6 de enero, nos han dado una imagen de su profunda raíz popular española. En ese sentido, Madrid vence a los turistas.
No ocurre así, en cambio, en Roma. Ciudad estupenda llena de sorpresas en cada esquina, en cada piazzeta se la ve, no obstante, estar pendiente de alguna manera, del turista. Fíjese que en la Chiesa de San Pietro in Vincoli a un paso del Foro, del Coliseo, etc., y a 2 metros del Moisés de Miguel Ángel, hay un extraño aparato con 6 teléfonos, adosado a una columna románica, se pone una moneda de 100 liras, se mueve una palanquita hacia el tope del idioma del turista, inglés, francés, alemán o español, se descuelgan 2 auriculares y un speaker con voz de actor de García Lorca explica durante 3 minutos el origen del templo y que quiso decir M. A. con el Moisés.
En cambio, otras ciudades italianas (y aún aquellas que tienen algún aparato perdidito por ahí, detrás de algún atrio) tienen más personalidad, más color y los imponen al turista: Perugia, Florencia, Siena.
Un personaje curioso que se da tanto en España como en Italia es el guardián del museo que se acerca inmediatamente a contar la anécdota del cuadro; el más gracioso resultó ser un italiano del monasterio de San Marcos en Florencia, que explicando el Noli me tangere del Beato Angélico “mimaba” la escena repitiendo el gesto de Magdalena y el rechazo de Jesús. A Chola a la salida tuve que darle un café amargo para cortarle la risa.
Viendo a Venecia, no obstante, la niebla y el frío, admiramos aún más su hermosa carpeta de Bonino.
Luis, creo que esta carta inconexa y todo lo que luego charlaremos me han ganado su perdón por mi silencio.
En cuanto a Picasso; Barcelona, Antibes y Vallauris han sobrepasado, desde luego, la alegría del hallazgo de 4 o 5 viejas ediciones que desconocía y 2 de A la Insegna di pesce d´oro.
Mañana, aquí, en Milán, remitiré también para Ud. un ejemplar de una novela de Hemingway, con ilustraciones de Picasso, que saldrá dentro de pocos meses.
Si usted necesita algo de aquí, de estos negocios que aquí se llaman tutto per l´ofizio y que muestran maravillas en tizas, pastel, óleo, etc., me emite a American Express, París, y con todo gusto lo llevo.

Un abrazo y todo mi cariño para Maruja.
Sofovich

[Escrito por Elsa Sofovich:] Mi querida Maruja, pensé escribirle desde Roma, pero las largas novelas que mando a Pinamar me dejan agotada. Seguramente, desde París, te escribiré.
Perugia y Florencia me han enloquecido. Siena me ha gustado muchísimo. Pero en Florencia se dio un conjunto de circunstancias, todas favorables, que me permitieron gozarla tal vez como ninguna otra ciudad. Mucho sol, gente encantadora, encuentro con argentinos simpáticos. En fin, el David me dejó sin aliento y Botticelli, la Primavera, que tanto miré año tras año en una pequeña reproducción que me había regalado Aurora, se hizo realidad.
Roma y Madrid tienen un particular encanto de “historia viviente”, diría yo.
Hubiera sido espléndido hacer el viaje juntos.

Un gran abrazo para los dos

Elsa

[Escrito por Bernardo Sofovich:] Olvidaba agradecerte un consejo. Lo hemos pasado maravillosamente bien en el Hotel d´Inghilterra en Roma.


1967-06-01
Carta de Seoane a Scheimberg. 1967
Ver [Carta mecanografada]

Transcripción da Carta de Seoane a Scheimberg. 1967 en 01/06/1967


Gijón, 1º de junio de 1967

Dr. Simón Scheinberg
Buenos Aires

Mi querido amigo:

Estamos en Gijón en casa de mi hermana hasta el martes próximo, día 6, y estamos, como quien dice, lejos de todo lo que viene preocupándome en los últimos tiempos, museos, galerías, etc.; Gijón tuvo antes de la Guerra uno de los museos de dibujos más importantes de Europa, el Jovellanos, con el nombre de este ilustre político asturiano, de aquí, de esta ciudad, cuyas doctrinas se habían nutrido de los enciclopedistas franceses y de Feijóo, como muchos de los grandes americanos de la independencia. El museo fue destruido en la Guerra y poseía centenares de dibujos del Renacimiento italiano, Miguel Ángel, Leonardo, etc., y luego Velázquez, El Greco, Zurbarán, hasta Goya y pintores de su época de finales del XVIII hasta principios del XIX. Cuidador de este Museo en la década del 20 fue Moreno Villa, el notable poeta y pintor que falleció exiliado en México, quien confeccionó un catálogo que ya no se encuentra. Fue una gran pérdida la del Museo Jovellanos. Hoy sólo queda el Museo Municipal que posee algunas obras interesantes sobre todo de artistas de la ciudad, los naturalistas de los últimos años del siglo pasado, Álvarez Sala, Martínez Abades, que fueron muy reproducidos en las páginas artísticas del Blanco y Negro y de La Esfera, de un naturalismo regionalista como entonces se usaba, bastante sentimental muy de acuerdo con las poesías de otro asturiano, Campoamor, con sus Doloras. De esa época también, pero que falleció hace pocos años, fue un gran pintor de aquí, de Gijón, Evaristo Valle, triunfador como dibujante en París en revistas de moda, que repentinamente deja la capital del mundo para encerrarse en ésta, puerto industrial, y pintar escenas mineras, trabajos del puerto y escenas populares, con un humor y desgarro próximo por igual a Ensor y a Solana y a quien Lafuente Ferrari, el historiador de arte madrileño, dedicó un tomo impresionante hace dos o tres años. Otro pintor que aún vive, nonagenario, es Piñole, que pintó esos mismos temas y que aún siendo interesante no alcanza a mi juicio, el humor ni el dramatismo de Evaristo Valle. Esto es todo en cuanto a arte. En lo que se refiere a naturaleza, aquí está el Mar Cantábrico que se extiende hasta el Finisterre gallego, acerado, profundo, tormentoso, poblado de naufragios y leyendas, como todo el Atlántico Norte, donde intervienen por igual sirenas y embarcaciones errantes, apestadas, condenadas a errar para siempre, o marinos corsarios, iguales o muy parecidas leyendas que en la costa gallega. Junto a ese mar un país montañoso, abrupto, verde, cuando no negro de minerales, de carbón, que es uno de los más bellos de Europa. También estas montañas encierran leyendas, hadas, las xanas y brujas y sucesos históricos deformados por el pueblo referidos a los moros, muy presentes en Asturias, porque aquí comienza, en Covadonga, la Reconquista. En una ladera de la costa, casi junto al mar, en una casa solitaria, vivió hasta hace diez o quince años una anciana poeta gallega, Rosario Acuña, que tenía fama de bruja y de quien decían las gentes del pueblo que convocaba a los espíritus. Las gentes evitaban el contacto con ella y se apartaban de la casa y a mí me hubiese gustado conocer su misterio, pero parece imposible. Todos los que conozco dicen lo mismo, que tenía fama de bruja, de echar a las gentes el mar de ojo y de reunirse con los espíritus. Es posible que hubiese contemplado más de un naufragio desde alguna de las ventanas de esa casa blanca y solitaria en que vivía. Me hubiese gustado ser su amigo. Debía ser como una vieja sacerdotisa de tiempos remotos. Le escribo a usted sobre pintores y la naturaleza de Gijón y Asturias y, nada de Rosario Acuña, sobre las gentes, mejor lo hablaremos a nuestro regreso. Impunemente, podría hablarse de los indianos que aquí hay muchos en los cafés, hablan en voz alta y recuerdan todos los acentos de América, pero no vale la pena, el asturiano es, en general, bastante vanidoso. Escríbannos. Pueden hacerlo ya al Castro.

Un abrazo para todos los amigos, para sus hijos y un fuerte abrazo para Aída y usted de Maruja y de:

[Seoane]

Porcelanas del Castro. Osedo. Sada.
La Coruña. España.


1968-12-11
Carta de Seoane a Rafael e Emma Lifschitz. 1968
Ver [Carta mecanografada]

Transcripción da Carta de Seoane a Rafael e Emma Lifschitz. 1968 en 11/12/1968


Madrid, 11 de diciembre de 1968

Sres. Emma y Rafael Lifschitz
Buenos Aires

Queridos amigos:

Suponemos que acabáis de llegar a Buenos Aires procedentes de Nueva York. Nosotros hace veinte días aproximadamente que estamos en España y estamos ya deseando llegar al Castro para quedarnos quietos y poder trabajar. Desde luego, está probado, para mí, que no soy un viajero, que no somos viajeros, que más bien nos gusta quedarnos en un sitio y casi, eternizarnos en él. Creo que para nosotros solamente van quedando dos sitios para sentirnos cómodos, Argentina y España. En Barcelona nos encontramos con una maravillosa exposición de Miró, alrededor de 400 obras, pintura, grabado, escultura, que se exhiben en un antiguo y grandioso palacio que fue el Hospital de la Santa Cruz, cuya arquitectura inicial fue gótica. La pintura de Miró resiste, se armoniza, mejor dicho, con las inmensas paredes de piedra del antiguo edificio. Tiene la misma fuerza de la pintura románica. En el fondo, Miró está influenciado más que nadie por el arte románico y de esté sacó la belleza intensa de los tonos y ese grafismo que en el pintor actual se mueve libre, loco, lírico, valiendo por sí mismo y en el románico fija una figura, un objeto, lo subraya para siempre desconfiando de la permanencia del color. A mí me gusta Miró. Partimos, salvando las distancias entre él y yo, de un gusto igual, creo, por el arte de los miniados, el románico y la pintura o el arte popular. A él le seduce e inspira el arte de las cerámicas de Baleares y Cataluña, a mí el más rudo de las rocas grabadas de Galicia y los dibujos de los naipes y de los carteles de ciego, esos que se acompañaban de aleluyas antes que la televisión hubiese matado toda poesía. En Barcelona, vimos también, aparte, todos los otros museos, el de la pintura románica; el Marés, de escultura románica, gótica y de los imagineros castellanos, sin igual en ninguna parte del mundo; el Museo Picasso, extraordinario como museo y encerrando ahora, en los últimos tiempos, toda la serie de Las Meninas donadas por el mismo Picasso, unos setenta cuadros y, naturalmente, toda su obra grabada, otros óleos, cerámica, etc. A Madrid estamos recorriéndolo nuevamente. Hemos vuelto a ver la cantidad grande de dibujos de Goya del Museo del Prado, los cuadros de la época negra y sus retratos de reyes degenerados y Velázquez y el Ticiano, y el Greco, todo lo que solamente se puede ver en cantidad, con la consiguiente calidad, en España. El domingo próximo día 15, nos iremos a Asturias a pasar unos días con mi hermana y mi cuñado y de allí, el 26 o 27 a El Castro, a trabajar y discutir con Díaz Pardo. Tengo dos o tres exposiciones para hacer. Veremos si puedo pintar con calma y me sale algo. Para ayudarme les ruego a todos los amigos que me escriban y envíen noticias. Estamos deseando tener noticias de Buenos Aires y en cuanto a vosotros, de Buenos Aires y del viaje que hicisteis. En Roma, coincidimos con Raquel Edelman* y pasamos con ella unos días muy buenos.
Esto es todo por hoy. Muchos abrazos para los amigos comunes, para Carlos, Eduardo y vosotros de:

[Seoane]


1972-07-18
Carta de Díaz Pardo a Seoane. 1972
Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa e co membrete:] SEMINARIO DE ESTUDIOS CERÁMICOS / ATALLO AO CAMIÑO DOS MORTOS, N.º1 / SARGADELOS – CERVO – LUGO

Transcripción da Carta de Díaz Pardo a Seoane. 1972 en 18/07/1972

18 de julio de 1972

Sr. Don Luis Seoane
Buenos Aires

Querido Luis:

Te confirmo muchas cartas y notas mías, de fechas 20.6, 21.6, 5.7, 13.7 y 9.7. ---- Ayer estuve almorzando con Álvaro Gil en Vivero y Antonia me contó que Maruja andaba mal de la columna y que no sabe si la tendrían que operar. No estaba enterado de nada. ¿Qué pasa? Celebraré que la realidad de esta noticia sea menos alarmante y por ello hago votos. ---- Con Álvaro confirmé la casi segura calificación de Conjunto Histórico-Artístico, con posible nombramiento de Patronato, salido del Consejo de Ministros de Meirás. Él recibió tu carta en la que le hablas de lo del Patronato del Museo Carlos Maside. Así tiene que ser una asociación de amigos privada.
El suplemento de Informaciones del 13 cte. dedica una parte importante a la poesía gallega y lo ilustra con obra tuya además de publicar tu Oración del artista que regresa, etc. Sin duda esto te lo habrán enviado a ti directamente de Madrid. Si así no fuese dímelo para enviártelo yo.
Gaspar, como habíamos quedado, para este mes, envía 15 grabados de Clavé y dos pinturas; una de 100 x 73 y otra de 110 x 75. Esta última un homenaje al Greco. Mañana iré al Castro indicar cómo se han de montar los grabados y para poner en marcha el catálogo y el cartel de acuerdo a las instrucciones que dejaste. Haremos la inauguración el día 28. Voy a ver si consigo que venga Castro Arines a dar una conferencia. En todo caso no estaría nada de más que tú se lo pidas. Como la exposición estará un mes, hasta el 28 de agosto, si se te ocurre alguna cosa dila.
Aunque se haya pasado el Seminario del Libro no dejes de hacer un trabajo y contéstame sobre lo que te preguntaba de hacer un cuaderno.
La escuela libre funciona muy bien y con gran entusiasmo. Tenemos gente de todas las latitudes, desde el Japón pasando por dos profesoras de cerámica que ejercen en la Argentina, argentinas ellas, hasta algún gallego y muchos catalanes. En estos momentos tenemos una profesora californiana muy entusiasmada por todo lo gallego; que está aprendiendo gallego además de cerámica. Escribe y hará una cosa en un diario de Whassingtón [sic] sobre Sargadelos y el Museo Carlos Maside. Hará su tesis sobre Sargadelos y está muy interesada por toda tu obra.

[Manuscrito na marxe esquerda:] Espero tus noticias. Abrazos muy tensos.

Isaac


1975-07-08
Carta de Blum a Seoane. 1975
Ver [Carta manuscrita co membrete:] H. Residencia KOSMOS / PLAZA DE SANTA BÁRBARA, 1-4º / TELEFONO 4461800 / MADRID-4.

Transcripción da Carta de Blum a Seoane. 1975 en 08/07/1975


8-7-75

Queridos amigos:

Despues de recorrer Inglaterra-Escocia pasamos un descanso muy feliz en Dubrovnik (Jugoslavia). Fuimos a ver unos amigos en Alemania (una tarde entera con Grishaber –le gustó mucho sus ilustraciones para Neruda, Luis–) 3 días en Zürich con la gente de Graphis y lei en el diario Neue Züricher Zeitung que son amigos. Abt ha hecho dos máscaras muy lindas para presentar 2 chicas al comienzo del remate de Kornfeld en Berna! Que tenian mucha repercusion.
Desde 3 días estamos en Madrid. Ayer fuimos (con Margarita + Pedro) a Toledo para ver la ciudad, los cuadros del Greco, la Sinagoga, pasamos por Aranjuez.
Hoy fui a ver la Galería AELE. Hablé con Carmen Waugh. En la Galería Ponce (Plaza Mayor) vi trabajos buenos de escultores españoles.
Adjunto: Catálogo de Wildenstein/ Londres, llegábamos tres días despues de la inauguración. Muy bien presentada, pero algunos trabajos (Polesello, Faggioli p.e. muy mediocres). Su pintura lucia muy bien, tan dentro del panorama de la pintura actual.
Vimos una excelente exposición en la Tate-Galerie: la última obra gráfica de Henry Moon y las esculturas de Kenneth Martin, un inglés extraordinario.
Mañana (si los aviones de Aerolíneas Argentinas van) retornamos a Bs As. A Vds. con nuestros mejores saludos. Hasta pronto en un Buenos Aires mejor! Muy cordialmente.

Sigwart + Margarita


TERMOS CLAVE DO FONDO Persoas: Seoane, LuísSeoane, MaruxaDíaz Pardo, IsaacVarela, LorenzoArias “Mimina”, CarmenDieste, RafaelPicasso, PabloScheimberg, SimónDíaz, XoséDónega, MarinoGarcía-Sabell, DomingoGil Varela, ÁlvaroLaxeiro, Falcini, LuísPaz-Andrade, ValentínGerstein, MarikaZegrí, ArmandoRey Romero, JoséFernández del Riego, FranciscoCuadrado, ArturoSofovich, BernardoMiró, JoanLifschitz, RafaelCastelao, Blanco Amor, EduardoDíaz Arias de Castro, CamiloPayró, JulioGerstein, NoemíAlberti, RafaelBurd, LipaVázquez Freire, José LuísWhitelow, GuillermoGoya, Francisco deBaudizzone, LuísDíaz Dorado, DiegoNegri, Tomás AlvaMaside, CarlosNegri, NélidaBurd, EstherNogueira, FedericoPalmás, RicardoPiñeiro, RamónMuñoz Manzano, CarmenLifschitz, EmmaIglesias Corral, ManuelTorrallardona, CarlosPerón, Juan DomingoDíaz Arias de Castro, RosendoFernández-Albalat Lois, AndrésAzcoaga, Enrique Temáticas: artes Fondo: Luís Seoane depositado na Fundación Luís Seoane. artes visuaisautores/asasuntos particularesColección: Isaac Díaz Pardo e Luís SeoaneliteraturaA nova SargadelosGalería Boninopolíticamigraciónsmedios de comunicaciónemigraciónprensa escritahistoriaartes escénicaspremiosExposición de Luís Seoane. Colonia. 1967Galería Sargadelos de BarcelonacineExposición de Luís Seoane. Münster. 1967Exposición de Luís Seoane. Bonn. 1967radioMartín FierroExposicion de Luís Seoane. Madrid. 1967Fábrica de Porcelanas La MagdalenaExposición de Luís Seoane. Bos Aires. 1968. Art Gallery InternationalPadroado do Museo Carlos MasideFondo Nacional de las ArtesExposición de Luis Seoane. Madrid. 1970Premio PalanzaGalería Sargadelos de MadridBestiario, de A. GirriExposición de Luís Seoane. Madrid. 1973Seminario de Estudos GalegosPedrón de OuroEdiciós do CastroMetropolitan Museum of ArtmúsicaBienal de VeneciaAcademia Nacional de Bellas Artes [Arxentina]BauhausExposición de Luís Seoane. Bonn. 1968Galería Biosca (Madrid)exilioArt NouveauperonismoLas Meninas, de PicassoExposición de Luís Seoane. Madrid. 1975Exposición de Luís Seoane. Madrid. 1963

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