| 1960-03-13 |
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Ver [Carta mecanografada]
Transcripción da Carta de Seoane a Dieste e Muñoz Manzano. 1960 en 13/03/1960
Basilea, 13 de marzo de 1960
Sres. Carmen y Rafael Dieste
Buenos Aires
Queridos Carmen y Rafael:
Acabamos de regresar de Munich que debió haber sido antes de la guerra una ciudad agobiante por su barroco, claro que con detalles muy buenos, y ahora resulta más bien una ciudad aburrida con su nueva arquitectura, ordinaria y repetida. El río Isar aunque poco nutrido de aguas resulta refrescante, aún dando por sabido que el refrescar es una cualidad de las aguas y de los ríos. Creo que debo esperar a madurar el recuerdo de lo visto para tener una opinión y puede que en esta opinión de hoy esté influyendo la antipatía que me merecen esos alemanes altaneros de cicatrices en el rostro que se muestran serviles al ayudarle a uno a ponerse el abrigo a la salida de los cafés, o el constante sonido de la sirena de la policía atravesando la ciudad. De cualquier manera gozamos del arte de los museos y del que encontramos en la calle en edificios públicos, o en las fachadas de edificios privados, sin saber bien cuales edificios fueron reconstruídos o se conservan tales como eran. En uno de los museos encontramos otro de los Quijote de Daumier, la mayoría están en Zurich y Basilea; algunos espléndidos Manet, otros no menos bellos Constable y entre la cantidad considerable de pintura bávara y alemana, en general del siglo XIX, tres Fortuny no tan notables como otros que tengo visto. En pintura no hemos contemplado nada anterior al siglo XVIII, pues la Pinacoteca Nacional que vimos en París aún tiene el edificio por restaurar. En ésta colección están los Goya, los Murillo y creo que un Greco. En cambio vimos algo de la pintura expresionista de la primera veintena de este siglo, mucha obra de Kandinsky de esos años realmente muy importante en lo que él denominaba “improvisaciones”, que revelan un pintor extraordinario que luego se amaneró, por lo que vimos en París en el otro viaje, convirtiendo la pintura en ilustración de sus teorías. En Basilea gozamos del carnaval, un espectáculo inusitado por su belleza, organizado tradicionalmente por artistas locales, escultores y pintores, y en el que se comenta con humor, por comparsas, los acontecimientos del país y del mundo en el año. Todo ello con auténtica gracia de color en las ropas inventadas y excelentemente modeladas las caretas. Más todo ello es difícil de describir. Hay que verlo para poder percibir su carácter excepcional. El pueblo no hace más que admirar estas comparsas y apenas interviene sino como público en la celebración, aunque el carnaval esté presente desde dos o tres semanas antes anunciándose en toda la ciudad. En ningún momento creí volver a tener el gozo infantil del carnaval de la montaña gallega, con sus generales a caballo, como tambien le gusta a Laxeiro y más bien, más tarde, desdeñé todos los carnavales que pasaron hasta éste, nada espontáneo sino organizado, perfectamente organizado, como un ballet, que es lo que resulta ser, sirviendo la ciudad de escenario. Formamos parte del público, aún cayendo bastante nieve, durante horas. Las flautas y tambores que tocan las comparsas, así como su desfile, son motivos de pacientes ensayos durante semanas.
Bueno, éstas son en general algunas noticias. Las que se refieren a mis obras gustan en general bastante y preparan una gran exposición en la Kunsthalle de esta ciudad, en combinación con entidades de Alemania y Holanda, pero debo enviar más cuadros de ahí y renunciar, hasta que se celebre, a las exposiciones de galerías privadas. Esta semana se concreta todo y os daremos más noticias. Los grabados también interesan mucho y se sorprenden del adelanto de las artes gráficas argentinas. Esto convendría que lo supiesen en la Imprenta López para que bajasen los precios de nuestros libros. Quizá mejor que no lo sepan para que al revés, no los aumenten.
Bueno, por hoy no recuerdo más sucesos. Un saludo a todos los amigos y un gran abrazo para vosotros dos de:
[Seoane]
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| 1967-05-24 |
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Ver [Carta mecanografada]
Transcripción da Carta de Seoane a Falcini. 1967 en 24/05/1967
Gijón, 24 de Mayo de 1967
Sr. Luis Falcini
Buenos Aires
Mi querido amigo:
Recibí carta suya hace bastantes días y otra más reciente de Frontini en vísperas de nuestra salida de Madrid. Una carta larga que me alegró mucho, como la suya, como las de todos los amigos de quienes siento ausencias y con los que me gustaría charlar y discutir sobre aquellos asuntos que a todos nos interesan, porque el discutir es tambien algunas veces, prueba de amistad, no se discute con cualquiera, sino con quien se estima o al menos se estima su juicio. En cuestiones de arte se discute ahora muy poco. Más bien se escribe o se habla despreciando lo que no se estima o no se comprende. R.[omero] B.[rest] dá por muerto, en grabado, en una noticia de catálogo, a Picasso o por existente en pasado, así me dijeron, o consideró su aporte poco valioso y, sin embargo, a mí me parece que su aporte en ese género, el del grabado, como en otros, el aporte de Picasso resulta fundamental en nuestra época. En España quienes siguen las nuevas tendencias estéticas no pueden soportar a los que continúan una tradición de la pintura española que tiene ya más de un siglo, la de Goya, y al revés.
A unos les parece que el dibujo de los más jóvenes, totalmente seco, mecánico, técnico, con mucho de “art nouveau”, es preferible a ese dibujo de línea sensible, caligráfico, temperamental, que constituyó la gloria de Toulouse Lautrec, de Bonnard y, antes, de Daumier y Goya. Pero no discuten, se desprecian. Quizá en lo más hondo de ellos se envidien y no comprenden que tanto para unos y para otros lo que puede salvar su obra es la “gracia”, ese algo indefinible que para los cristianos se alcanza en la santidad, lo que los andaluces denominaron “duende” y que es lo que yo encuentro en muchas obras de arte popular.
En el Rastro de Madrid hemos comprado unos ex-votos extremeños, naturalmente anónimos, que tiene eso, “gracia”, algo encantados, inexplicable, que vence a todas las torpezas. No tienen probablemente un gusto establecido por el hábito de repetirse, que es lo que constituye un estilo, pero tienen un candor que me atraen. Eso es lo que tiene todo el arte cultivado que estimamos, junto con otras cualidades de orden distinto, técnicas, y lo que le une a la creación popular realizada sin técnica alguna, una canción, una edificación campesina, una leyenda, etc.
En la zona minera de Asturias por donde pasamos para venir a Gijón, esas casas blancas de cal, en las que destacan como ornamento la cantería de sus aberturas, el color de las puertas y ventanas y la pizarra de sus techos, o la teja roja, en un paisaje verde y negro con un cielo casi siempre gris, tienen la “gracia”, la ingenuidad de los ex-votos que compré en El Rastro y, al mismo tiempo, la de los dibujos de Bonnard o de algún artista sabio como éste. Aquí, en Gijón, queda mucha de esa edificación surgida de los constructores del pueblo y lo que desentona hasta ahora son esas nuevas construcciones al estilo de las revistas de arquitectura en uso la que le hace perder carácter, como ocurre con las nuevas construcciones en casi todas las ciudades europeas que vimos.
Pero esta rotura con un pasado que había alcanzado a distinguirse ya no se discute. Se desprecia ese pasado como los fanáticos de éste desprecian lo bueno, útil y bello de lo nuevo. Vivimos en una época en que parece no tratarse de congeniar en nada. A mi juicio podrían los arquitectos buscar de encontrar coincidencias entre ese acierto de la construcción popular y sus técnicas, pero no, se trata de cambiarlo todo en su totalidad, aunque este cambio borre las características de un pueblo antiguo.
En Gijón la guerra se llevó muchas cosas, entre ellas el espléndido museo de dibujos que había coleccionado Jovellanos y que alcanzaba desde los grandes artistas renacentistas a Goya, del que no quedó nada, y ahora tratan de borrar sus características más visibles.
Un gran abrazo de Maruja y mío para ustedes dos:
[Seoane]
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| 1970-02-04 |
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Ver [Carta mecanografada]
Transcripción da Carta de Seoane a Esther e Lipa Burd. 1970 en 04/02/1970
La Coruña, 4 de febrero de 1970
Sres. Esther y Lipa Burd
Buenos Aires
Mis queridos amigos:
Estamos avergonzados por no haber escrito antes. Llevamos mes y medio fuera de Buenos Aires y hemos escrito dos o tres cartas iniciales con el propósito de hacerlo a diario con todos los amigos. Esto fué hace unos quince días. Desde entonces hasta hoy no hemos escrito a nadie, pero hoy, ya en febrero, comenzamos con los amigos de la calle Arroyo, con Shand y con vosotros. Estuvimos en Londres menos tiempo del que pensábamos por culpa de un fuerte catarro de Maruja y porque nos urgía venirnos a España, pero Maruja con resfrío y yo sin él anduvimos nuevamente por los excelentes museos londinenses. Solamente nos fallaron algunas salas de la Tate Gallery, pues se exponía en ellas ejemplos de Arte Isabelino, para mí de interés relativo pues no aportaron nada importante a la pintura de su época, muy cuidadosa, eso sí, del dibujo de los detalles de vestidos, joyas, etc., y de dejar testimonio del esplendor imperialista que comenzaba. No vimos, pues, los excelentes ejemplos de parte del siglo XIX que allí se guardan. Tengo en la memoria un cuadro de Daumier con blancos que me hubiese gustado volver a ver, como tambien esculturas de Epstein que a mí me interesa mucho, guardadas por la muestra a que me referí. En el Museo Británico vimos la impresionante Sala asiria que en 1949 no pudimos ver pues aún estaba guardada en el depósito subterráneo realizado para guardar las obras de arte en los bombardeos. Uno piensa viendo asirios, egipcios, griegos y escultura oriental en general sin olvidar las civilizaciones americanas, que luego del románico y el gótico occidentales y algunos ejemplos, no demasiados, que uno encuentra aislados, que la escultura es un género en decadencia. Resulta pintoresco e infantil bastante de lo que hoy se realiza. Claro que no toda la escultura de hoy. Empecé salvando a Epstein, pero por ahí viven Moore, Picasso y Marini, otros ingleses. Otros ingleses como Moore y otros de otros países. Aquí mismo en Galicia hay un gran escultor muerto hace pocos años, Asorey, de prestigio solo local pero llamado a ser descubierto algún día fuera de España por la fuerza y originalidad de sus esculturas en piedra y por sus pocos monumentos. Unía el clasicismo de Bourdelle, que le influyó, al barroco gallego. En Barcelona vimos un nuevo museo interesante, aparte de los otros, el Museo del Traje inaugurado hacía un mes, que comprende desde el siglo XVI hasta el modernismo, faltando alguna sala por habilitar por ser muy reciente su inauguración. Al Museo Picasso le incorporaron nuevas piezas y es el único que reúne toda su obra grabada aparte de poseer los setenta o más cuadros de las Meninas, la serie completa. Ahora, desde el día 15 de enero no veo más que el mar desde el departamento de La Coruña cuando dejo de trabajar. Hice nuevas cabezas grandes para porcelana, tres, entre ellas una de Picasso, y debo hacer para una editorial de Madrid las ilustraciones del Martín Fierro. Comenzaré estos días y pienso con gusto en esos dibujos. Estoy buscando documentación y ya encontré alguna. Para sentirme cómodo solo necesitaría tener Buenos Aires a una hora de distancia y teneros a todos los amigos aquí. Teniendo Buenos Aires tendría todo lo que va por el bajo del centro hasta Olivos. La calle Florida, la calle Lavalle, plazas como la de Francia o como la vuestra de Arroyo y alguna calle de Caballito con jacarandás en flor. Aquí en La Coruña tengo un mar violento de leyendas y temporales y lo que queda de la ciudad antigua dada la fiebre progresista de todos los concejales del mundo. Por algo Valle Inclán usaba la palabra concejal para agraviar a los estúpidos. Enviarme noticias. Escribir, por favor.
Un gran abrazo para los dos de Maruja y:
[Seoane]
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