Persoa: Julián Grimau

Persoa: Julián Grimau [9]

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1963-04-19
Carta de Seoane a Varela. 1963
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Transcripción da Carta de Seoane a Varela. 1963 en 19/04/1963


Ginebra, 19 de abril de 1963

Sr. Lorenzo Varela
Buenos Aires

Querido Varela:

Aquí te van nuevas noticias, espero que te sirvan de algo. De nosotros, no tenemos nada que contaros. Trabajo y mañana o pasado viene a ver mis cosas el dueño de una galería de Ginebra. Durante la semana de Pascua quedó desierta Suiza, o sus habitantes se movilizaron de un lado para otro buscando los rincones más escondidos del su país. Nosotros hemos estado en Zurich e Interlaken. En Zurich, vimos una gran exposición de Max Ernst. Pero ésta es la primera noticia, ahí va:
En el Museo de Bellas Artes de Zurich se abrió una exposición retrospectiva del pintor surrealista alemán, nacionalizado francés, Max Ernst. Se presentan 231 obras de pintura, escultura, grabado y collages y, en vitrinas, algunos álbumes y libros ilustrados por el pintor y joyas diseñadas por él. Se trata de la exposición más completa que se haya hecho de Max Ernst y se considera un acontecimiento artístico europeo. Las obras más interesantes, a nuestro juicio, son las que abarcan los años que van de 1926 a 1930, con los temas de los bosques, metamorfosis de pájaros y hordas. En los años siguientes, los recursos de oficio que había ido descubriendo durante ese período se convierten en mecánicos y, de hace dos o tres años, es el muy flojo Retrato de Dorotea, (Dorotea Tanning, de Arizona), ejecutado con un lenguaje impersonal y consabido. Se trata, sin embargo, de un gran pintor, un pintor alemán por la rigurosa artesanía de que hace gala y por el mundo romántico que utiliza en su temática.
Eugene Ionesco acaba de publicar un largo artículo contra los críticos de teatro y la crítica profesional en general, Critiques, vous vivez de moi!, se titula. Afirma “Que la crítica sea hecha por los novelistas, los pintores, los filósofos. Delacroix comprendía la poesía mejor que los críticos literarios de su tiempo. Baudelaire y Apollinaire comprendieron la pintura que los críticos de pintura no comprendían”. Con este párrafo termina el artículo provocado por los comentarios desfavorables a su última pieza, Le piéton de l´air. Con motivo del centenario de la muerte de Delacroix, Claude Roger-Marx afirma en un ensayo que el gran pintor romántico fue para los escritores de su tiempo, lo que Baudelaire para los pintores y el más grande de los críticos de arte, coincidiendo, sin hacerlo y sin propósito seguramente de coincidir, como lo afirmado por Ionesco.
El Director de orquesta, Ansermet, uno de los más famosos desde hace muchos años que sostuvo y, seguramente sostiene, vinculaciones con destacadas figuras intelectuales argentinas entre las cuales debe citar a Victoria Ocampo, preside, en Ginebra, el Comité ginebrino por la amnistía a los presos y exiliados políticos españoles. El grupo que constituye dicho comité comprende importantes intelectuales de esta ciudad. Estos días enviaron un telegrama al Papa Juan XXIII y al ministro español Fraga Iribarne, en favor de Julián Grimau, sujeto a proceso en Madrid.
La actriz norteamericana Olivia de Havilland, famosa intérprete de Lo que el viento se llevó y Foso de serpientes, acaba de publicar en Londres un libro titulado Todos los franceses padecen del hígado, en el que comenta costumbres y tradiciones de Francia. “El pecho de una mujer, como los franceses afirman, –escribe Olivia de Havilland– tiene más importancia cuando ella está sin ropas que cuando las lleva”. Y comentando la necesidad de vestirse sexy ella añade: “En Francia, jamás oí hablar de tal asunto. Una acepta por definición que siendo mujer se es sexy y no tenéis necesidad de vestiros para probarlo”.
Estas son cuatro noticias últimas aparte de las políticas que son muchas y muy interesantes, pero que no creo sean oportunas en este momento de Buenos Aires.

Un gran abrazo para Marika y para ti de Maruja y mío:

[Seoane]

Nota: Dile a Marika que compre todas las plantas de carbón antiguas que encuentre. Los comercios de antigüedades de Suiza la tienen a la venta justamente con objetos y obras de arte que a nosotros nos parecen más valiosos.


1963-04-29
Carta de Seoane a Varela. 1963
Ver [Carta mecanografada]

Transcripción da Carta de Seoane a Varela. 1963 en 29/04/1963


Ginebra, 29 de abril de 1963

Sr. Lorenzo Varela
Buenos Aires

Querido Varela:

Recibí tu carta del 22 y te agradezco todas las noticias que me envías. Resulta confusa la de Paspagnoli, ¿es Director del Museo Nacional, como escribes, o del de Arte Moderno, en lugar de Squirru? Si lo es del Museo Nacional, ¿qué pasó con Romero Brest? Siento verdaderamente la muerte de Lorenzo Domínguez, era un gran artista y un excelente amigo. Para mí, además, otro español del exilio, aunque hubiese nacido en Chile, ocupado cátedras en la Argentina, etc., como escultor nació en España, donde se formó y a cuya sangre pertenecía. De aquí la noticia más importante fue la ejecución de Julián Grimau en Carabanchel. Toda Europa se conmovió. Manifestaciones en todas las ciudades europeas. En Francia, Italia y Suiza, obispos y organizaciones católicas hicieron pública su protesta. Aquí, en Ginebra, hubo dos manifestaciones. La última, el sábado 27, de todas las organizaciones sindicales. Al terminar el acto, donde sólo hizo uso de la palabra un dirigente obrero, lanzaron al lago dos coronas de claveles blancos y centenares de claveles rojos para que remontasen las aguas del Rhône y llegasen simbólicamente a la costa de España. Franco se cerró definitivamente, pienso, muchas puertas europeas, las que se había entreabierto para la liberación de su economía y su política. La prensa francesa es en casi totalidad, intransigente con él, con la ahora dudosa ayuda económica de De Gaulle y con Malraux, del que nadie puede escuchar su silencio. Pero ahí van algunas noticias, pues no creo puedas pasar la de Grimau.
En Ginebra, se ha inaugurado una gran exposición del pintor cubano Wilfredo Lam en la Galería Krugier, seguramente una de las más amplias y selectas de esta ciudad, que comprende obras desde 1938 hasta 1962. Se trata, en general, de cuadros de gran formato, de un surrealismo muy particular y realizados con una técnica muy sintética. Sus temas, muy repetidos desde hace años, se refieren a un mundo cubano tropical y de resonancias africanas y oriental. Cañaverales, grandes pájaros, pies y manos muy dibujados sugiriendo no se sabe de qué cuerpos, picos de aves, todo formando ángulos agudos dibujados con precisión. En la primera época, usaba una paleta de verdes, rojos y violetas muy tímidamente puestos al modo impresionista y en los últimos años dibuja simplemente con negro sobre un fondo gris casi blanco. Manifiesta un mundo original que tiene que ver lo mismo que con su país, con su origen chino y negro. Se trata desde luego de un excelente pintor, sabio y menor, que con los años redujo sus aspiraciones y que alcanzó, como los chinos con sus aguadas o como Goya con sus últimos óleos y grabados, a encontrar todo el color posible sólo en el negro.
En la ciudad vieja de Ginebra, se instaló una nueva galería de arte, la Galería Iolas. Se trata de una galería de Nueva York que ha abierto dos sucursales en Europa, en París y en Ginebra. Seguramente, en esta última ciudad, como muchas empresas norteamericanas con el fin escondido de burlar los impuestos de su país. Se inaugura con una muestra de Max Ernst, unas sesenta obras, casi todas ellas de la última época del pintor y los precios de los cuadros oscilan entre 150.000 francos suizos, es decir, 4.600.000 pesos aproximadamente, el de mayor tamaño que es de alrededor de un metro cuadrado, y 21.000 francos suizos, es decir, 690.000 pesos el más chico, el grandor de media tarjeta postal. La calidad, con ser buena en general, no está, pensamos, de acuerdo con los precios. Los mejores cuadros de Max Ernst se presentan, como ya comentamos, en el Museo de Zurich.
Suiza acabad de obsequiar a la Unesco con un tapiz de Le Corbusier de 6,50 x 3,50 metros que decorará la sala 5 y que evocará, según una frase del delegado suizo, “la alegría de vivir y una incesante juventud”. Esperamos que el tapiz, como los tapices de los cuentos orientales, pueda desprenderse a ratos de la pared a que fue destinado para llevar, entre nubes, alegría y juventud a los pueblos subdesarrollados y hambrientos que tantas valiosas horas de preocupación consumen a los delegados de la Unesco. La preocupación de Le Corbusier fue, antes de pronunciarse los discursos, colocar su gran tapiz en la pared de una sala exigua como parece que es la sala cinco de la Institución internacional. Se le presentó al arquitecto racionalista un problema de Chesterton que, seguramente, por nada racionalista, podría el escritor inglés resolver más fácilmente.
Uno de los más importantes críticos de arte de Europa, el francés Georges Duthuit, acaba de publicar un libro, Le feu des signes en Ediciones Skira de Suiza. Con este motivo, acaba de declarar “los estetas generalmente vienen después de los artistas, de sus obras”. En el libro se vuelve contra la estética contemporánea, la dispersión del arte de nuestra época, la concepción individualista del arte y reniega de los prefacios que hizo en los últimos tiempos para pintores del informalismo y de la abstracción lírica, como Riopelle y Sam Francis. El pintor, afirma, debe participarnos la certeza de pertenecer al mundo. La obra de arte no puede reducirse a sabios juegos formales ni a especulaciones geométricas o psicológicas. El libro de Duthuit estalló como una bomba en los medios artísticos y del comercio de arte. Antes se había rebelado contra la concepción estética del Malraux publicando su excelente libro El museo inimaginable.
Georges Mathiew, afecto por la mala crítica que obtuvo de su gran exposición en el Museo de Arte Moderno de la ciudad de París, responde a uno de los más sañudos, André Chastel, de Le Monde, con un artículo en uno de los últimos números de Arts, en el que, si bien logra comadrear alrededor de la obra de Chastel, no consigue desde luego defender su pintura, que era lo que algún público esperaba. En compensación, en uno de los últimos números de París Match, aparece retratado en las poses más diversas vestido de lujosos trajes, que unas veces parecen hacen surgir su figura de una tela del Ticiano o de Velázquez y otras de Goya, y entre muebles muy curiosos y caros. Fotografías singulares que en nuestra época tienen mucho que ver, aunque parezca mentira, con el comercio artístico.
Morir en Madrid es la última película de Frédéric Rossif, el autor de otra muy buena Le temps du ghetto, hecha a base de documentales extraídas de los archivos. También de los archivos de varios países extrajo la documentación gráfica para relatar la guerra de España. Un relato apocalíptico, según juzgan algunos críticos, que mereció el que interviniese la censura francesa cortando frases del texto redactado por Madeleine Chapsal. En estos días, la película de Rossif es la más comentada de Francia y su nombre Morir en Madrid sirvió, en general, como título a los numerosos comentarios que se hicieron contra Franco alrededor de la ejecución de Grimau. Resulta un excelente recuerdo en el momento en que Francia se apresta a ayudar financieramente a España formando parte de su gobierno Malraux, el caballero, subrayamos entre comillas, de La esperanza.

Querido Varela. Éstas son las noticias por hoy. Creo que abundantes. Escríbeme. Un abrazo de Maruja y mío para los dos:

[Seoane]


1963-04-30
Carta de Seoane a Scheimberg. 1963
Ver [Carta mecanografada con correccións manuscritas]

Transcripción da Carta de Seoane a Scheimberg. 1963 en 30/04/1963


Ginebra, 30 de abril de 1963

Sr. Simón Scheinberg
Buenos Aires

Mi querido amigo:

No recibí respuesta a mi carta anterior. Quizá esté en camino. Tenemos hambre de noticias de Buenos Aires. Ayer y anteayer recibimos las de Sofovich y Falcini que nos produjeron un gran alegría. Creo que no tengo nada nuevo que contarles de nosotros, pero ahí va una estampa de un día en Zurich, el día de Viernes Santo, con todo cerrado menos alguno que otro restaurante o café.
Dios nos busca en Zurich
Doblaban las campanas desde el alba. Era Viernes Santo. Doblaron todo el día. A la salida del hotel, a las nueve de la mañana, lo sorprendente eran las calles desiertas. Sólo, en general, uno que otro zuriquense de edad las travesaba a grandes pasos, seguramente, para llegar a tiempo a alguna ceremonia religiosa. El río Limat estaba azul, el día claro, espléndido, y los cisnes, para despiojarse, ondulaban sus cuellos sobre su propio cuerpo. Quizá lloviese al atardecer o a la noche. Así sucedió. Nosotros nos entretuvimos en pasear por el muelle del río Limat. Viendo, una vez más, las vidrieras de los comercios. Deteniéndonos a descifrar los títulos de los libros alemanes, o suizos alemanes, y los viejos y nuevos grabados que se ofrecen en venta en alguno de esos establecimientos, mapas antiguos, grabados de interiores de casas campesinas del siglo XIX, grabados con vacas y escenas de labor; grabados de hoy, de Miró, de Max Ernst, de Bazaine, de Manessier..., sólo línea y colores, de técnica rigurosa, inexplicables y simples como el Viernes Santo y el mundo. Una mujer se acerca a nosotros, anciana, menuda, vestida de negro y con un sombrero ridículo en la cabeza. La mujer tenía el rostro blanco, muy blanco y los ojos azules, bondadosos, muy azules. Extrajo de la cartera un pequeño folleto en alemán y nos lo ofreció. En francés, malo explicamos que era inútil el ofrecimiento. No entendíamos alemán. “Mercí, madame”, le dijimos. Preguntó de que idioma éramos. Español, respondimos. “Un momento”, nos contestó. Revolvió en la cartera y del fondo de ella sacó otro folleto que en su ángulo izquierdo superior tenía escrita a pluma una indicación. Sp. El idioma español estaba en el fondo de la cartera. El título nos alarmó. Decía en rojo y entre admiraciones “¡Dios te busca!”. Agradecimos, y nos echamos nuevamente a andar. Por fin, alguien nos buscaba en Zurich y nada menos que Dios. Alguien superior al Director de Turismo, a las autoridades de la ciudad, del Cantón y aún a los mismos gobernantes de la Confederación Helvética. Dios, pensamos, estará en cualquier parte. Resolvimos andar. Abandonamos el muelle Limat, subimos hacia la catedral, la contemplamos, dimos vuelta a su alrededor, alzamos los ojos hacia sus cúpulas revestidas de metal. Dios no nos encontró. No estaba allí. Vimos el gigantesco Carlomagno con la espada sobre las rodillas. Seguimos por aquellas calles estrechas, medievales. Veíamos las calles, los edificios, las vidrieras. En una, pequeñas tallas en madera para el turismo, campesinos suizos tallados, animales, el oso más que cualquier otro, escudos de los Cantones y de las ciudades, objetos de cuero, de metales, todo lo que uno piensa que nadie compra. En otra, bellísimas piedras apenas pulimentadas del Brasil y de la Argentina. Piedras de todos los colores, cantos rodados de las orillas de los grandes ríos. La vidriera de una relojería. Relojes de muchos tamaños y formas. Sólo raramente se puede hablar de estilos. Chatos, abombados, de bolsillo, de pulsera, para la pared, para los muebles. Y cadenas y correas, y precios. Y otras vidrieras, con fotografías de cupletistas y bailarinas. Con apellidos españoles y franceses. Blancas y negras. Morenas y rubias, de diversos colores y formas, como los relojes, los objetos para el turismo y los emblemas de Suiza. Una vidriera entre todas, sólo con un bikini y un precio. ¿Para qué más? Dios no nos encontraba. Decidimos entrar en un café. Volvimos a pensar. Dios puede estar en todas partes. A la izquierda de nuestra mesa un mulato joven, barbudo y con el cabello descuidado y sucio. Seguramente, un artista. Un pintor. Miraba sin ver a nadie. Quizás él fuese Dios. Pero no, tampoco. Posiblemente, un santo. Mujeres beatas, beatas protestantes, impasibles, tomaban su café con leche o crema, o su cerveza, luego de las ceremonias religiosas. Eran como grandes madres estáticas, indiferentes, moviendo sólo la cabeza como las lechuzas para penetrarnos con sus ojos fríos. Dios, evidentemente, no estaba con ellas. Únicamente, las conmovía el dulce y los pasteles. Tenían la edad de la gula. Salimos. Continuamos andando. Llegamos a la estación. Entramos. Compramos Le Monde del día anterior. Escuchamos hablar en las tertulias de emigrantes italianos y españoles. Hablaban en voz alta, reían, cuando no se les notaba preocupados, pensando en dinero. Nadie piensa, ya se sabe, más en dinero que los pobres. Nosotros. Nuevamente salimos. Dios no estaba entre las boleterías y los kioskos, ni entre los trenes. Posiblemente, no había llegado. Ningún tren lo había traído hasta esa hora. Habíamos pasado el Bahnoft Brücke antes de ir a la estación y desde aquí seguimos por Bahnhof Strasse. Nuevas vidrieras. Ahora elegantes. Muebles, alfombras, perfumes, cosméticos, trajes, maniquíes en actitudes amaneradas, de rostros morenos con cabellos de nylon. Comimos algo en un restaurante cualquiera. En una mesa cercana, otra gran madre impasible girando únicamente las pupilas de sus ojos. Las manos sobre las rodillas. Observándolo todo. Estableciendo in mente las incorrecciones de los extranjeros. Abandonamos el restaurante y anduvimos por las viejas y bellas calles. Solos. Anduvimos la colina que fue castro celta. Miramos los viejos techos al estilo de los flamencos. Un capilla del siglo XV. Todo. Nos fatigamos andando. Al atardecer, regresamos hacia el hotel. Por el Quaibrücke, Bellvueplatz, seguimos por Ramí Strasse unos centenares de metros, y volvimos al Quai Limat. En el río, los cisnes se despiojan más sañudamente que a la mañana. Con los largos cuellos aún más ondulados. Y los patos alzaban a un tiempo sus cortas patas para rascarse las cabezas. Caían unas gotas de lluvia. Dios no nos encontró. Sin embargo, el folleto que nos había dado la anciana de ojos bondadosos, y que terminaba en un pequeño capítulo que aseguraba nos necesitaba, comenzaba afirmando: “¡Dios te busca!”. Dios nos buscaba. Nos necesitaba. Pero no nos encontró. Nosotros, naturalmente, tampoco lo encontramos. Seguramente, ese día nos hubiésemos entendido. Hubiésemos estado solos en las calles de Zurich. Él y nosotros. Hasta la hora de los bikinis en los cabarets y de los borrachos agrupados a las puertas de los bares.
Claro, es el hombre quien generalmente busca a Dios. El que llegue a encontrarlo es otra cuestión.
Fue un día así. Dormimos perfectamente, a pesar de los grandes almohadones que nos ponen como almohadas en los hoteles y de los fastidiosos edredones.
La ejecución de Grimau conmovió a Europa entera. Hubo actos en todas las ciudades europeas de protesta. Aquí, en Ginebra, los obreros lanzaron simbólicamente coronas y claveles al lago para que el río las llevase a la costa española. Obispos y sacerdotes católicos de Francia y Suiza protestaron contra Franco. En Rabat, en plena embajada de España, en cuyo salón se celebraba un concierto, un joven se levantó, dijo una palabras de protesta y pidió un minuto de silencio por Grimau. Sólo el embajador y unos cuantos se mantuvieron sentados. Casi todo el público se levantó en su homenaje.
Otro día enviaré más noticias nuestras y de lo que vemos. Un gran abrazo a todos los amigos, a Aída y los suyos de Maruja y míos y otro para usted, fuerte, de:

[Seoane]


1963-05-04
Carta de Seoane a Frontini. 1963
Ver [Carta mecanografada]

Transcripción da Carta de Seoane a Frontini. 1963 en 04/05/1963


Ginebra, 4 de Mayo de 1963

Sr. Norberto A. Frontini
Buenos Aires

Mi querido amigo:

Llevamos dos meses en Suíza y estaremos viviendo quizás hasta junio en Ginebra. Hemos andado por todas sus ciudades importantes, gozado de sus museos y de las espléndidas exposiciones que se realizan, pero siempre, nos acordamos de los amigos de Buenos Aires. No podemos olvidar los amigos y no queremos olvidarlos. Nos gustaría que todos estuvieseis aquí con nosotros.
Suíza nos gusta mucho. Nos gustan mucho sus ciudades, el aire, sus lagos, e incluso la mediocridad educada y civilizada, un poco fría, que anda por las calles, en los trenes, en las estaciones, por todas partes. He vuelto a ver en el Museo de Basilea los Juan Gris que tienen, la sala de Juan Gris y los del Museo de Berna, unos treinta óleos entre los dos museos, extraordinarios. Deberían estar en el Museo del Prado, puestos muy cerca de los doce apóstoles de Zurbarán que están en el Museo de Lisboa. Zurbarán y Juan Gris establecen una línea esquemática, severa, profunda, de la pintura española. El blanco y el negro son los colores definitivos de estos dos grandes pintores. Todos los otros colores son como un pretexto para alcanzar ese negro profundo, abismal, y el blanco, el blanco de España. Vi una exposición de Paul Klee, además de todos los que guardan los museos suízos, y te recordé. Recordé que a tí debía en gran parte la adhesión profunda que siento por este otro gran pintor. A todo lo que me habías dicho de sus cuadros en Santiago de Compostela en 1931 o 1932. ¿Cuándo fue? Y a tu obsequio de una pequeña monografía y de un catálogo de la exposición que habías visto en Berlín. Recuerdo que dijiste frases que me parecieron muy acertadas acerca de Paul Klee, de Hofer, de Renée Sintenis y de la pintura y escultura alemana de entonces. Tú gustabas entonces de la pintura, pero luego te fuiste apartando de ella, naturalmente que por otras preocupaciones quizás más fundamentales para tí, pero, por mi parte, te reprocharé siempre el que no continuases ocupándote de ella con el apasionamiento que entonces tenías. Eres una de las personas más dotadas para verla de cuantas conocí y has desdeñado esas dotes. Sin embargo, la pintura, el arte en general, están siempre en el fondo de tus preocupaciones. En tu libro de la cárcel, están los notables capítulos de Burgoa Videla y de las manos significando esa preocupación que no te deja.
Acabo de hacer dos cuadros de homenaje a Grimau. Por toda Europa se han hecho manifestaciones imponentes con motivo de su ejecución y el primero de mayo en Ginebra se encabezaba la adhesión a la fiesta con la bandera republicana española con crespones negros. Era el tercer gran acto de protesta de los ginebrinos.

Un abrazo a Mony, a tí y a los tuyos de Maruja y mío y otro fuerte para tí de:

[Seoane]

N/D. 4-6 Rue du Lac, Ap. 59
Ginebra


1963-05-07
Carta de Seoane a Falcini. 1963
Ver [Carta mecanografada]

Transcripción da Carta de Seoane a Falcini. 1963 en 07/05/1963


Ginebra, 7 de Mayo de 1963

Sr. D. Luis Falcini
Buenos Aires

Mi querido amigo:

Me llegó su carta en vísperas del 1º de Mayo, que aquí se celebró con una gran manifestación encabezada con las banderas de Suíza y la de España republicana, ésta con crespones negros. Fué el tercer acto en esta ciudad dedicado a Grimau. El segundo, que fué la protesta de todas las organizaciones sindicales, se remató con una ofrenda floral. Se lanzaron al lago dos coronas de claveles blancos y centenares de claveles rojos para que el Rhône llevase simbólicamente esas flores a la costa española. Un elemento obrero muy activo en esta ciudad parecen ser los anarquistas. Los socialistas acaban de ganar las últimas elecciones del Cantón y el Partido del Trabajo, comunistas, aumentó en la ciudad sus votos. Europa efectivamente está convulsionada, y se vé, aunque no sea Suíza la mejor ventana para ver; pero, a diferencia de lo que ocurre en la Argentina, las posiciones están tomadas por los distintos sectores populares, son muy claras, y las gentes actúan con una serenidad que ahí se desconoce. Además les ayuda su larga historia. No se trata aquí de soltarle al primero que protesta una andanada de nombres que van desde San Martín a Uriburu por ejemplo, para mostrarlo antipatriota. Ni el ejército, aunque se subleve, se siente tutor de la patria. Napoleón, Garibaldi, el Gran Capitán, o Guillermo Tell, son muertos que viven en la gloria de sus países, pero que están verdaderamente muertos para la historia actual.
No es una guerra entre rosistas y sarmientistas la que está planteada, sino entre dos formas de civilización y en ella se notan, viviendo aquí, los avances y retrocesos, el terreno que se ceden para dar batallas. Ocurren fenómenos como el de Suíza, un país sin trabajadores propios, que dejaría de ser próspero sin la mano de obra italiana, española o griega. Aparte, naturalmente, el depósito de los capitales negros procedentes de todo el mundo que engrandecen la banca de este país y que hacen que su prosperidad sea en parte absolutamente inmoral y haga más patente la hipocresía de ser un país campeón de la libertad. Su banca, las leyes del Estado, amparan a los Gómez de Venezuela, a los Trujillo y a los Perón. Al menos esconde para los pueblos los tesoros que les arrebataron.
En Winterthur, vimos el famoso Museo de Oskar Reinhart y había que hacer un esfuerzo para no recordar, viendo tanta espléndida obra de arte, que su inmensa fortuna se debió en parte a la fabricación de armas y a las guerras. El Sr. Oskar Reinhart, un apacible técnico de la muerte, coleccionaba fundamentalmente pintura alemana, austriaca y suíza del siglo XIX, una pintura de género, tranquilizadora, bucólica, con vacas doradas en verdes montañas, campesinos endomingados, interiores de escuelas infantiles, tabernas donde el pintor mostraba la alegría de los trabajadores en los instantes de asueto, etc. El Sr. Oskar Reinhart luego de calcular la eficacia mortífera de sus armas se sentaba seguramente frente a esos cuadros y sentía una paz infinita, veía bellos desnudos, flores, niños angelicales, las colinas del Tirol, los azules lagos. Böcklin le proveía de leyendas y Anker de retratos de niños. Los artistas acudían a adorar la naturaleza, la vida, seguramente por los mismos años de Reinhart. Bourdelle veía en las pastoras de cabras de su país diosas del Olimpo y adoraba cada movimiento de un cuerpo. Miss Duncan decía, aproximadamente, “es como una sacerdotisa eterna, ella evoca todas las grandes obras de la más noble y alta antigüedad”. Reinhart no veía la vida, a la Duncan, a todo lo que es bello en la tierra, sino su anécdota a través de los cuadros. A la vida la mataba con su actividad. La idea que tenía de la vida es la que tiene Suíza de la libertad. La libertad es la vida, vivirla, no los reglamentos, ni las leyes. Un griego fue siempre un hombre libre y un italiano y un español, aunque los quemasen y los matasen.
Me extendí quizás demasiado y aún no le felicité por La mujer del éxodo colocada en el jardín al aire libre. Al aire libre es donde siempre debiera estar. Debe quedar espléndida y me alegro mucho de esa decisión de Romero Brest. Los momentos que se ven por Ginebra son bastante flojos. La mujer del éxodo en los jardines del Lago Léman tendría un emplazamiento extraordinario y con una figura de Rodin, El deseo, que ví hace pocos días en una plaza, un poco perdida, honrarían el jardín, al lago y a la ciudad. Pero mejor quedaría en Madrid, si las cosas cambiasen.

Saludos a los suyos, un abrazo a todos, todos, los amigos, de Maruja y mío y usted reciba uno fuerte de:

[Seoane]

¿Por qué no me escribe Scheimberg? Le escribí dos cartas, ¿es qué no le llegaron? Maruja le escribió tambien a Aída.


1963-05-07
Carta de Seoane a Sofovich. 1963
Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa]

Transcripción da Carta de Seoane a Sofovich. 1963 en 07/05/1963


Ginebra, 7 de mayo de 1963

Sr. Bernardo Sofovich
Buenos Aires

Mi querido amigo:

Recibimos su carta y, ayer, el dinero del Museo por medio de una sucursal en Ginebra de la Societé de Banque Suisse. Le agradezco mucho sus gestiones y el dinero nos viene muy oportunamente. Nosotros estamos en esta ciudad como si hubiésemos estado en ella toda la vida, nos sentimos a gusto y trabajo, pinto, más de lo que hubiese creído dada la pequeñez del departamento que habitamos. Entre los cuadros que pinté en este tiempo están dos Homenaje a Grimau que pienso llevar a Madrid donde, según nuestras noticias, el ambiente producido por esta ejecución es extraordinario. Tanto que en Le Monde de ayer se anunciaba la supresión de varios decretos y leyes de represión y la constitución de tribunales civiles para los delitos políticos, limitando los consejos de guerra a los asuntos puramente militares. Éste es un triunfo de la presión interna y la protesta de toda Europa y de todos sus sectores desde los comunistas a los católicos, excluyendo, naturalmente, las minorías fascistas. Franco hizo imposible momentáneamente con esa ejecución la entrada de España en el Mercado Común Europeo. Nosotros hemos vivido las grandes manifestaciones de Ginebra, y de su calidad, y más violentas fueron las de muchas ciudades europeas. La prensa española no hace más que achacar al comunismo internacional estas protestas y tratar de revivir supuestas represiones de las checas de Barcelona y Madrid. El embajador de España en Suiza pretendió con una carta, que los diarios reprodujeron en su letra más chica, dar lecciones de interpretación del Evangelio a los sacerdotes católicos que hicieron público su repudio por la muerte de Grimau y, de Madrid, pusieron verdes a los obispos franceses e italianos por protestar por la ejecución, acusándoles de aliados de los comunistas. Pero la oposición esta vez le ganó a Franco cuando éste pretendía aplacarla con un nuevo asesinato. Creo que de todo esto no informará la prensa de Buenos Aires. En cambio, la francesa y suiza traen un o dos columnas diariamente dedicadas a la repercusión de la ejecución de Grimau. Por la tv francesa habló la viuda el domingo pasado y los diarios se ocuparon de la impresión patética producida por su presencia y sus palabras. Así nos dijeron también quienes la vieron por tv.
De arte estos días hemos visto muy poco. Hemos andado por algunas ciudades y villas francesas de la costa del Lago Léman, Ivoire una de ellas, una villa medieval que conserva su carácter hasta que pronto el turismo se lo haga perder. Ya hay dos o tres hoteles y algunos restaurantes destinados a la explotación turística y hechos con el mal gusto general en esta clase de construcciones. Estuvimos también en el valle del Rhône, por sus montañas patéticas y nevadas, por caminos recién abiertos ahora en los últimos días de abril entre paredes de nieve de tres metros de alto, y por Chamonix, una encantadora ciudad francesa que creo es una estación destinada a deportes de nieve o algo así. Pero más impresionante que las montañas y la nieve y el paisaje en general, resulta el esfuerzo humano capaz de cosechar vides, frutas o verduras, en terrenos casi verticales, a altura inverosímiles, expuestos siempre a los aluviones que deshacen lo que ellos con tanto esfuerzo heroico han construido y sembrado. Hemos estado casi en la colina de San Bernardo. Todo esto es un paraíso para el turismo, pero es un infierno para el hombre que debe arrancarle su sustento a la tierra. Las casas de esta región del Valais son primitivas como en Galicia, de piedra y pizarra, y tienen un tipo de granero muy parecido al hórreo gallego. Ramuz y Giono han descrito las luchas del hombre con esta naturaleza, pero es un hombre metido en un paisaje grandioso entre grandes catástrofes meteorológicas y casi nunca, por lo que he leído de ellos, en lucha con el solamente pedazo de tierra que quiere hacer producir, acumulándola entre unas rocas o entre unos pinos, despojándola de piedras, cuidándola, sin ver de ese paisaje más que aquello que trabaja y comprobando la seguridad de lo que hace elevando los ojos a la cima de la montaña por si desde allí puede desprenderse la nieve o peñascos que haga inútil su labor. Miran para las nubes por si llueve o por el futuro del tiempo, pero no por su belleza. El paisaje es sólo espectáculo para los ciudadanos, no para ellos. En un café donde paramos, dos campesinos miraban colgado en la pared un cuadro que representaba un paisaje muy realista, se acercaron a él y se detuvieron a dialogar sobre la posibilidad de trabajar aquella tierra entre tanto peñasco y nieve. Señalaban con el dedo y, de pronto, también a nuestros ojos, aquella obra de arte se convirtió en un plano puesto en la pared por dos verdaderos estrategas.
Bueno, basta por esta vez. Si no me envió ese dinero de la Hebraica de que me habla, le rogaría lo hiciese lo más pronto posible, pero no me envíe más, de lo que vaya cobrando, guárdelo usted ahí por si hace falta para algo o necesito de él más adelante. Le agradezco todas estas atenciones y molestias y la pérdida de tiempo que debe significar dialogar con el doctor Bruetman.

Un abrazo de Maruja y mío para Elsa y usted. Saludos a los suyos y a los amigos y otro abrazo fuerte para usted de:

Seoane

Estoy buscando el número de Du en librerías de viejo que parece ser es donde quizás pueda encontrarse.


1963-05-22
Carta de Seoane a Scheimberg. 1963
Ver [Carta mecanografada]

Transcripción da Carta de Seoane a Scheimberg. 1963 en 22/05/1963


Ginebra, 22 de mayo de 1963

Sr. Simón Scheinberg
Buenos Aires

Mi querido amigo:

Estábamos verdaderamente alarmados por la falta de noticias directas de ustedes. No sabíamos a qué atribuirlas. Nosotros, es cierto, no escribimos inmediatamente después de nuestra llegada porque no queríamos dejarnos llevar por impresiones rápidas. Su primera carta, la del día 16 de la que usted me escribe, no la hemos recibido. Pero no fue la única perdida. Tampoco recibí una que me envió un amigo mío del Centro Gallego a quien envío semanalmente las colaboraciones de la audición Galicia emigrante. De modo que puede imaginarse la alegría con que Maruja y yo abrimos su segunda carta, la que nos llegó, del 12 de mayo. De mis asuntos, los referidos a la pintura, no puedo decir aún si me va bien o mal. Creo que, en general, me va bien. Es posible que haga algunas exposiciones en Basilea, Zurich y Ginebra, en las tres ciudades o en dos de ellas, aún no lo sé, pues no tengo nada firme concretado, y es también posible que haga un mural de hierro para unas oficinas de Zurich. Gustan mucho mis obras y en este sentido estoy contento, pero la gente es muy lenta para decidir cualquier asunto, y yo, venido de Buenos Aires, soy aquí como un caído de Marte, pues la vara de medir en cuestiones artísticas es París o Nueva York. Para la Suiza alemana, Alemania además de París y Nueva York. Nueva York cada vez menos, pues París recobra en estas cuestiones su influencia. El arte italiano actual no cuenta en Suiza. El caso de Marino Marini, muy comprado aquí, no sirve como ejemplo, pues vivió muchos años en Zurich. Se trata de una influencia económica, de intereses comerciales de galerías en la que nada tiene que ver la calidad de la obra de un artista. En Ginebra, según veo ahora en un diario para transmitírselo a usted, hay 23 galerías de pintura. De ellas dos o tres son directamente sucursales de galerías norteamericanas y llevan el mismo nombre de la casa central, las otras tienen nombres independientes, pero sus dueños son agentes de venta de grandes galerías de París. El marchand, aquí, más que un agente cultural es un agente financiero que depende de otros agentes financieros de tipo distinto. La obra de arte posee un valor económico al que se atiende en primer término y, concretamente, la banca le dedica especial atención. Un marchand de París o de Nueva York invierte sumas muy importantes en la propaganda de un artista contratado por su galería, le hace intervenir en exposiciones internacionales, bienales, concursos, etc., promueve campañas de prensa por medio de ensayos de expertos, reportajes sobre el artista, su vida, sus costumbres, etc. Todo sirve como pretexto de la nota, el castillo que compró Buffet que es un pintor de 32 o 35 años a quien espera un porvenir más glorioso que su pasado; la colección de perros de otro; el amor por los muebles antiguos y las ropas lujosas y extrañas de Mathieu; el catolicismo gaga de Utrillo, cualquier motivo sirve para una nota en París Match o en revistas similares y otras breves notas para agencias periodísticas internacionales, que luego compran y reproducen por precios baratísimos los diarios y revistas de todo el mundo, especialmente las que como en Buenos Aires son exclusivamente comerciales. Luego, también por medio de agentes, los mismo directores, comienza la venta a museos europeos de países ricos, los del Báltico, Suiza, Alemania Occidental, Holanda, Bélgica y es entonces cuando aparece el agente bancario o el experto financiero que invierte grandes cantidades en estos valores. En Suiza, se ve muy bien esto. El experto financiero de cualquiera de esos multimillonarios árabes, por ejemplo, lo que más abundan de países petroleros, o que un día siendo ministros se levantaron con el tesoro de su patria, norteamericanos, o de cualquier parte, compran una cantidad de cuadros del pintor consagrado en París, que tiene ya una cotización alta, y los deposita en un banco suizo sin que el propietario jamás los vea, pues no le interesan como arte, sino como inversión, y sin que esos cuadros vean más la luz en mucho tiempo. Estos cuadros rinden más beneficio al adquiriente que muchas acciones de empresas industriales y comerciales. Calcule usted la suba de valor de una obra de Buffet o cualquiera en su condición, de 1950 a 1960, este cálculo le dará a usted idea del beneficio. De Max Ernst podía adquirirse en París en 1949 un pequeño óleo suyo por unos 15.000 francos de entonces. Ahora, en una galería norteamericana de Ginebra, óleos suyos de tamaño de media tarjeta postal valen 21.000 francos suizos, es decir, alrededor de 650.000 pesos argentinos. Y esto que ocurre en la obra de artistas actuales para con las antigüedades. No hay, creo, pequeña villa suiza, casi aldeas, que no tengan su tienda de antigüedades, objetos extraños que pasan de unas manos a otras creciendo de valor. Creo que me extendí demasiado sobre esta cuestión, pero ello explica muchas cosas. Solana, un gran pintor español, tiene una cotización local en España, pero no la tiene internacionalmente y eso ocurre, por ejemplo, con Carrá en Italia, Figari en la Argentina, etc. Pero todo ello aclara porque lo que se ve en galerías son exposiciones de artistas provenientes de París. Alguien que venga por su cuenta, solo, de Calcuta o Buenos Aires, debe luchar con enormes dificultades y la primera importante es el miedo de las galerías a perder dinero. Sin embargo, por mi parte, no me quejo. Vine, eso sí, en mal mes, debí haber llegado en invierno. Ahora tengo que esperar. Mientras tanto, iremos a España alrededor de mediados del mes que viene luego de pasar unos días en París para ver museos y amigos y volveremos aquí en septiembre. Hemos estado en Grenoble y vimos espléndidos óleos de Matisse, Bonnard, Picasso y los cubistas en general. También notables obras antiguas: Zurbarán, Velázquez, Goya, aparte de los franceses y primitivos. Un notable retrato de Fantin Latour. Grenoble es una ciudad encantadora que como todas las del Delfinado y la Savoya tienen además el atractivo de su soberbio paisaje. Por todas partes, trabajadores españoles en cantidad. Como aquí mismo en Ginebra, castellano, catalán y gallego son idiomas que se escuchan corrientemente por las calles. Anduvimos también por regiones suizas. Hasta estuvimos en Gruyère, el lugar de los famosos quesos que resulta que se hacen sin agujeros, muy compactos y que los agujeros son de Ementhal, un sitio entre Berna y Lucerna. Gruyère tiene un hermoso castillo. He hecho algunas acuarelas de paisajes alpinos. Todo esto me atrae mucho. Pero, en esta época del año, los suizos, por lo menos los que a mí me interesan para mis asuntos, se marchan de vacaciones y nosotros aprovechamos para ir a España.
Tuvimos noticias del tremendo efecto causado por el movimiento europeo de protesta por la ejecución de Grimau, sobre todo de las protestas católicas, de obispos, de congregaciones, etc., que se manifestaron con firmas o en la calle junto a las personalidades de izquierda y los partidos políticos. Los diarios españoles, por vez primera, dieron noticia de algunas de ellas sin alterarlas, aunque luego las comentaran caprichosamente. Pemán arremetió contra Mauriac en el ABC. Es inútil, algo cambia también en España. Pemán usa argumentos que no sirven para un católico francés y que empiezan a no servir tampoco a algunos españoles con miedo al porvenir. Sobre la Argentina, los comentarios son de pesimismo alarmante. Nosotros sentimos no tener más noticias.
Bueno, Scheinberg, nada más por hoy. Lamentamos la enfermedad de Aída. Esperamos que cuando llegue ésta haya mejorado. Nosotros los recordamos siempre y les extrañamos como a todos los amigos de ésa, a los que escribimos y a los que aún no les hemos enviado noticias nuestras. Para todos, todos, un gran abrazo de Maruja y mío y otro especialmente para Aída y usted de Maruja y de:

[Seoane]


1963-05-25
Carta de Falcini a Seoane. 1963
Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa]

Transcripción da Carta de Falcini a Seoane. 1963 en 25/05/1963


Buenos Aires, 25 de mayo de 1963

Sr. Luis Seoane
Ginebra

Mi querido amigo:

Su carta con noticias de la resonancia que tuvo en Suiza el fusilamiento de Grimau, particularmente de las organizaciones sindicales, cuya protesta fue rematada por la simbólica ofrenda floral lanzada a las aguas del lago para que el Rhône llevara esas flores a la costa española, me emocionó de veras, primero, porque revela esa capacidad de reaccionar ante tamaña injusticia y, en seguida, por oposición a la apatía argentina, que nos avergüenza, por la insensibilidad que podría significar para propios y extraños.
Esta insensibilidad política, tremendamente antisocial, ayer tuvo entre nosotros, si no me equivoco y si es una reacción popular, la acción de un “comando para combatir el hambre”. En el Minimax Superket, situado frente al Parque Rivadavia, sustrajeron un camión cargado de siete u ocho toneladas de verduras, con el que se trasladaron a una villa miseria, de Villa Lugano, donde distribuyeronle entre los moradores que al parecer lo esperaban. Con los alimentos recibían volantes anunciando la organización de comités de lucha para combatir el hambre, la miseria y la desocupación. La comisaría no tomó medidas contra nadie, para evitar la resistencia de los beneficiados. Y los demás...
Por otra parte, el diario La Nación de hoy da un extenso telegrama, procedente de The New York Times donde dice que la Falange española está bajo la amenaza de división, en un acto. Cantarero del Castillo previno que a menos que se llevara a cabo reformas sociales en España, el proletariado “establecerá su dictadura”. Ojalá anuncie buenos vientos para el pueblo español, hacia un ascenso tan esperado.
Y la Argentina sumida en el desconcierto de sus dirigentes hoy nos enteramos de la ley monstruosa que el desgobierno acaba de promulgar para reprimir las actividades comunistas en el país, decreto que puede alcanzar a todos. Es un estímulo a la delación, a la calificación canallesca, a las venganzas de la ambición. Este decreto homicida tiene un segundo, que legisla sobre el doble visado para viajar de y a España.
A pesar de ello, María Casares, en Yerma, pudo provocar y conocer, como Gori Muños, con su arte, la admiración delirante de nuestro público, desde las salas del Teatro Municipal San Martín. Esto por lo español. Y por lo ruso–soviético, el estadio del Luna Park vibró del entusiasmo de millares de personas, durante muchas noches, celebrando la alegría oriental del Ballet Moisseiev, espectáculo de ritmos y colores folklóricos.
Pasando a otras actividades: la galería Bonino inició sus actividades del año con una muestra de pinturas de Vidal, Pellegrini, D´Astrel Baldasua, Batlle Planas, Aizemberg y Seguí, con el título A partir de Vidal. De los tres primeros hay opinión hecha. De los otros me interesan los envíos pictóricos de Basaldúa, cuya figuración evoca con una intensidad colorista. Y Seguí, con un intenso expresionismo menos sabio, más instintivo. En Riobo, Alonso hace un alarde de trabajo en muchas aguadas, en las que persiste un desorden en procura del espacio, que no logra claridad, según mi ver.
Yo trabajo en la preparación de lo que constituirá mi envío a la muestra de esculturas que Romero Brest prepara para la segunda de Julio, en el Museo, de un número limitado de escultores, con otro de pintores, reunidos bajo el signo La generación madura se expresa.
Usted, Seoane, cuándo muestra sus trabajos en Suiza? Tiene taller? En buenas condiciones? Está pintando? o grabando?
Mucho le agradezco sus buenas y cordiales expresiones para mi Mujer del Éxodo y, sobre todo, sus afectuosos deseos de que la veamos en Madrid, cuando las cosas cambien. Supongo que Ustedes habrán recibido las cartas de Scheimberg y la de Sarita, que les dicen cómo los recordamos y extrañamos.

Los míos retribuyen vuestros saludos, los amigos les hacen llegar los suyos; a Maruja y a Ud. un fuerte recuerdo mío y Ud. reciba un abrazo de:

Falcini

[Escrito na marxe esquerda:] Una noche vimos unas interesantes pinturas de Lea Lublin que piensa exhibir en la Galería Riobo, en agosto próximo.


1970-12-02
Carta de Díaz Pardo a Seoane. 1970
Ver [Carta mecanografada]

Transcripción da Carta de Díaz Pardo a Seoane. 1970 en 02/12/1970

2.12.70

Sr. Don Luis Seoane
Buenos Aires

Querido Luis:

Acabo de recibir tu carta del 25 y tenía desde hace unos días la del 14, ambas de noviembre último. También me llega en sobre aparte el Cuco-Rei. Muy bueno. Muy bueno el poema de Lorenzo. Él está silencioso y parece que no existe, pero cuando hay que hacer algo bueno y solidario él está más vivo que los demás.
Tomo nota de las cosas que me dices. Vamos a ver si la ampliación del Museo la podemos hacer. Yo quería tener tu pensamiento, por si podemos hacerlo. Se harán las cosas como tú deseas. Lo que ahora cumple es que tengamos posibilidades de hacerlo. Vamos a ver.
De acuerdo con las observaciones que haces sobre el Cuaderno L[aboratorio de] F[ormas]. Completamente de acuerdo en la de Maruja Mallo. Aparte de que cuando lo vi me eché las manos a la cabeza por las razones que tú apuntas también por otras que no apuntas (la ortografía del nombre que luego se corrigió como se pudo). Lo cierto es que si se metió algo de Maruja Mallo fue por respetar tu deseo de que así se hiciese. Y el resto de su libro no hay por donde agarrarlo.
Por correo aparte te va el libro de Xohán Casal.
Hace unos días volví otra vez a Lugo. Hacienda para el asunto primero. Olieron el escándalo y bajo el consejo de ese amigo que se ofreció a intervenir, el mismo inspector dio marcha atrás, y se firmó una nueva acta de invitación que aún no variando la cifra de la anterior incluye hasta el 30 de octubre pasado. No es una solución ideal entra dentro de lo real. En su día teníamos ya presentado los recursos, muy bien hechos. El tal Sr. inspector, a las luces un tipo mentalmente muy confuso que puede prestarse a cualquier cosa (acaso Tomás vería en él el típico material para un agente inconsciente) resultó ser el abogado defensor militar de Grimau. Toda esta relación de cosas parece un poco película de intrigas, pero si yo no estoy de alguna forma dormido responde a la realidad. Ya hablaremos porque aún hay más cosas.
Tu exposición se inaugurará en la semana que viene. Yo iré a montarla. Los catálogos se hacen en Moret. Reproducen en 10 cms. cuatro pinturas y 4 grabados y lleva una nota que firmo yo. Trataremos el pedir el Figurando recuerdos a Álvarez Blázquez. Lo demás ya estaba previsto. Te tendré informado.
Estos días he tenido que viajar tres veces a Santiago. Uno de ellos comí con García Sabell y hablamos mucho de ti. Valentín, según él, está muy mal del corazón y con poca esperanza. Aproveché y bajé hasta Vigo para conocer la sala donde expondrás y decirle algunas cosas a María Xosé Queizán. Y estuve largo tiempo con Valentín, que tiene sus reticencias multiplicadas por diez. Es una pena. Pero sigue siendo un tipo estupendo. Pilar tiene también allí mismo en Samil a su madre paralítica. - Mis bajadas a Santiago fueron con la salud de Mimina a la que un médico de La Coruña le descubrió que un riñón lo ha perdido al parecer hace tiempo y está en estado retráctil. Unos suponen que su tensión viene de ahí, que si la causa es tuberculosa, que debe quitarse inmediatamente... pero García Sabell y un urólogo de Santiago entienden que no debe quitarse pues las complicaciones podían aumentarse. De momento le hacemos caso. Pero todo esto me complica más las cosas, además teniendo que peregrinar a aquí con ella, para que no se quede sola en el Castro, etc.
Palmás que cuente con nosotros aquí para lo que sea. Siendo un becado tuyo...
En cuanto a la marcha comercial de Sargadelos se va desenvolviendo normalmente, afortunadamente. Pero el panorama del país tiene tintes negros. La paralización aumenta de día a día y los conflictos se multiplican por todas partes. Acaso ahí estés tan enterado o mejor que aquí.
Y ya se acabaron las novedades.

Un abrazo muy fuerte para Maruja y para ti

[Díaz Pardo]


TERMOS CLAVE DO FONDO Persoas: Seoane, LuísSeoane, MaruxaDíaz Pardo, IsaacFernández del Riego, FranciscoVarela, LorenzoGarcía-Sabell, DomingoDieste, RafaelPicasso, PabloHervella, EvelinaArias “Mimina”, CarmenLaxeiro, Maside, CarlosPiñeiro, RamónScheimberg, SimónPaz-Andrade, ValentínDíaz, XoséCuadrado, ArturoFalcini, LuísCastelao, Ledo, XohánSofovich, BernardoBurd, LipaGerstein, MarikaAlberti, RafaelZegrí, ArmandoOtero Pedrayo, RamónColmeiro, ManuelBurd, EstherBaudizzone, LuísGoya, Francisco deTormo, ElenaDíaz Dorado, DiegoNúñez Búa, XoséPayró, JulioBlanco Amor, EduardoLifschitz, RafaelDíaz Arias de Castro, CamiloNegri, Tomás AlvaMiró, JoanDónega, MarinoValle-Inclán, Ramón MaríaMuñoz Manzano, CarmenNegri, NélidaGil Varela, ÁlvaroWhitelow, GuillermoFole, ÁnxelFrontini, NorbertoGerstein, NoemíDíaz Arias de Castro, RosendoTorrallardona, Carlos Temáticas: artes Fondo: Luís Seoane depositado na Fundación Luís Seoane. espazos artísticosautores/asliteraturaasuntos particularesmigraciónsemigraciónColección: Isaac Díaz Pardo e Luís Seoanemedios de comunicaciónpolíticaA nova Sargadelosprensa escritaGalería Boninohistoriaradioartes escénicasExposición de Luís Seoane. Colonia. 1967Exposición de Luís Seoane. Madrid. 1973Exposición de Luís Seoane. Bonn. 1967Fábrica de Porcelanas La MagdalenaExposición de Luís Seoane. Madrid. 1963Libro de TapaspremioscineBestiario, de A. GirriExposición de Luís Seoane. Münster. 1967Martín FierroExposición de Luís Seoane. A Coruña. 1963Exposición de Luís Seoane. Bos Aires. 1968. Art Gallery InternationalHomaxe a un paxaroExposicion de Luís Seoane. Madrid. 1967Exposición de Luis Seoane. Madrid. 1970Homenaje a VeneciaBienal de VeneciaEl Toro JúbiloHomenaje a la Torre de HérculesÁlbum de GaliciaO Meco, de SeoaneXosé EiroaLuís Seoane. GravadosRetratos FurtivosInsectarioImágenes de GaliciaImaxens celtas [álbum]LonxeBienal de São PauloExposición de Luís Seoane. Madrid. 1975Fondo Nacional de las Artesexilio

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